jueves, 18 de enero de 2007

Una Cajamarca real

Los cajamarquinos estábamos equivocados: creíamos que los “ecologistas” rabiosos se enfrentaban a las compañías mineras para defender el medio ambiente. No era así. Ellos, desde siempre y a su puro estilo solapado, sólo han defendido sus propios intereses. Era difícil no creerles. Después de todo ¿Qué ser humano, medianamente decente, permanecería inconmovible si le dicen que una compañía minera abusiva esta envenenando el agua y las tierras de los pobres campesinos?

Pero, se cansaron de fingir. Los “ecologistas” paisanos no soportaron la presión de la prensa y la comunidad, y acabaron con la fiesta de disfraces sacándose la ya inocultable máscara. Total Cajamarca hace tiempo que dejó de ser su mercado, la gente desconfía de ellos, ahora se exhiben en la vitrina internacional. “A nosotros no nos interesa la minería informal. No nos interesa la contaminación del valle de Condebamba. Y tampoco nos interesa que se puedan envenenar miles de pobladores cajabambinos”, fue el claro mensaje del “ecologismo” local, frente a la crisis de Algamarca.

El presidente del Centro Social Cajabamba, Luis Flores Alegría, quien solicitó la intervención de los “ecologistas” para frenar el terrible atentado ambiental, calificó la posición de estos últimos como “sorprendente e inexplicable”. Sin embargo, no lo es tanto. Veamos. Lo que ocurre es que los “ecologistas” se han especializado en atacar a la minería formal porque allí si hay dinero. Porque a las corporaciones y compañías les interesa su imagen, su buen nombre y el valor de sus acciones, y en oposición a ellas existen grandes grupos dispuestos a pagar a esos malos ecologistas para que se dediquen a desprestigiarlas. Cuanto más desprestigiadas están, menos valen sus acciones en la bolsa de valores y pueden ser absorbidas por la competencia más inescrupulosa y desleal.

Bien dicen los analistas internacionales que: “La intromisión ecologista frecuentemente entorpece la producción y agrava los problemas que –dice- pretende remediar, pero rara vez beneficia a los más pobres, y casi siempre se beneficia ella misma”. Sin embargo, no es malo que los “ecologistas” se hayan quitado la careta. Al contrario, ya es tiempo de decir las cosas como son. Ya es tiempo de que vivamos en una Cajamarca real y no en ese mundo de temor en que nos hundieron los enemigos del desarrollo. Basta de augurar un abismo de violencia causado por la intolerancia de los empresarios mineros, y un desastre inminente debido a la supuesta contaminación y la falta de agua para la población. La situación real de Cajamarca es muy diferente.

Cajamarca nunca estuvo mejor, y el futuro nunca fue más alentador. El progreso ha sido tan rápido que nos ha pasado inadvertido. Nunca hubo tantos puestos de trabajo ni tantas oportunidades para que miles de personas se liberen de la pobreza extrema en la que vivieron durante años. La población tiene hoy acceso a más centros de salud y de educación de los que había antes del boom minero. Muchas de las antiguas dolencias de los pobladores han sido erradicadas gracias a las campañas de vacunación y a la presencia de puestos de salud en las zonas más alejadas de la región. También ha disminuido la mortalidad infantil y la de las madres parturientas.

Cajamarca ha registrado avances en condiciones laborales, salarios, viviendas, transportes y comunicaciones. El agua que hoy consume la población Cajamarquina es una de las mejores aguas potabilizadas del país. Hay competencia en los mercados y los pobladores tienen acceso a más y mejores cosas. En cuanto a los recursos naturales, nunca el ecosistema ha estado mejor y más vigilado que ahora. Y en cuanto a la cantidad de agua utilizable por la población, ninguna actividad ha hecho tanto por levantar presas, construir reservorios y apoyar en programas para que el agua de lluvia no se vaya inútilmente a los océanos, como lo esta haciendo la minería. En materia económica la región cuenta con fondos millonarios provenientes del Canon Minero y, aunque Yanacocha anunció la disminución de su producción, hay varios proyectos mineros en cartera. Estamos a las puertas de una inversión millonaria en Gold Fields y en Michiquillay.

Ningún tiempo pasado fue mejor. El futuro se avizora todavía más interesante. Se estima que la economía del país seguirá creciendo en el 2007 y el 2008 y que nuestros recursos mineros incrementarán sustancialmente la caja fiscal y el Canon gracias a los altos precios de los minerales en el mercado internacional.

El Gobierno Central, de su lado, anunció su interés en impulsar el agro y puso en marcha el programa Sierra Exportadora en el que Cajamarca y su actividad minera son un actor importante. Por su parte, las nuevas autoridades locales se están presentando a la comunidad con verdadera vocación conciliadora y con una manifiesta intención de actuar en favor del progreso y de no dejarse influenciar por los enemigos del desarrollo que tanto daño le han hecho a la región en la última década. Sólo con lograr un clima de paz social y respeto por el Estado de Derecho para que los pobladores puedan liberar su inventiva y los empresarios se animen a invertir, le habrán prestado un servicio invalorable a nuestra tierra.

Ciertamente Cajamarca no es el paraíso. Esta lejos de serlo. Ciertamente, también, el tren del desarrollo no puede transportar a todos. Por eso, es aquí donde se aplica la filosofía del vaso medio vacío o medio lleno. Aunque los enemigos del desarrollo se retuerzan, para mí el vaso está medio lleno y espero -como todo cajamarquino de buena voluntad- que con el concurso de todos los actores sociales, nuestro vaso llegue a estar rebosante.

martes, 9 de enero de 2007

Los ecologistas tienen razón

Lo anunció el Presidente Regional. Jesús Coronel adoptará veinte medidas “de urgencia inmediata” para recuperar la confianza de los pobladores y el liderazgo de su institución.

Sus acciones incluirán, entre otros temas, la austeridad en el uso de los recursos –una buena noticia para los sacrificados contribuyentes-, y estudios de evaluación ambiental de proyectos ejecutados por las compañías mineras, lo cual es una contradicción con respecto al ahorro anunciado, porque cada proyecto incluye su propio estudio y control, sin necesidad de que la autoridad política realice esfuerzos ni pago adicional alguno. Como no deja de ser contradictorio, también, tratar de generar confianza con desconfianza. Que le vamos a hacer, es una herencia más de los “ecologistas” incrédulos.

Por su parte, nuestro flamante alcalde también anunció lo suyo: él ejecutará un Plan Estratégico orientado a construir una ciudad moderna. El municipio, dijo Marco La Torre, asumirá un papel de promotor de desarrollo y liderazgo a través de la puesta en marcha de una serie de proyectos que promoverán el desarrollo de la economía, el empleo, la participación ciudadana, la cultura, la integración y la preservación del medio ambiente. Entre ambos, la población puede estar segura que se observarán los temas de protección del agua, la reestructuración integral de los sectores educación y salud, la cooperación técnica internacional, la electrificación rural y, cabe una mención especial al compromiso de Coronel, de no descuidar la lucha contra la pobreza, la mortalidad infantil y la salud materna.

No obstante que las dos autoridades han cubierto casi todos los temas de interés ciudadano en sus primeras presentaciones en sociedad, nuestros “ecologistas” paisanos no están satisfechos. Ellos exigen que ambos líderes manifiesten su posición frente a la actividad minera en Cajamarca. Y tienen razón. Me explico.

La filial del banco canadiense Scotiabank en Perú anunció la semana pasada en declaraciones a la agencia Reuters que prevé una fuerte expansión de la economía peruana durante el 2007 y el 2008, pero advirtió que los conflictos sociales, como los promovidos por los enemigos del desarrollo en contra de la minería cajamarquina, pueden frenar ese crecimiento. Es de extrañar entonces, que las nuevas autoridades no hayan dicho nada sobre la protección que debemos brindar a la actividad económica más importante de la región para que el desarrollo de Cajamarca no se detenga. Tampoco han mencionado cuál será nuestra estrategia para que la región siga creciendo económicamente al mismo ritmo de los últimos catorce años, si Yanacocha ya anunció que verá reducida su producción en un cincuenta por ciento con respecto al 2005, precisamente a partir de este año en que todavía permanecen los buenos precios de los minerales en el mercado internacional.

La preocupación de los “ecologistas” por el silencio de las autoridades con respecto a la minería es entendible: Coronel y la Torre no han mencionado cuáles serán sus acciones para invitar a los inversionistas nacionales e internacionales a explorar en nuestra región: las exploraciones mineras también generan puestos de trabajo y dejan cuantiosas divisas en beneficio de la región y del país. El presidente regional y el alcalde no han dicho una sola palabra para entusiasmar a las cerca de quince compañías que están concursando para adquirir el fabuloso proyecto de Michiquillay. ¿Y sobre Gold Fields? Silencio total. A pesar de que éste último proyecto junto a Minas Conga pudieran ser la caja que permita mantener la tasa de empleo y el ritmo de crecimiento y desarrollo que ansiamos todos los cajamarquinos durante los próximos años. Ya todos tenemos claro que la economía local está basada en su rico sector minero y que gracias a él también ha crecido el sector construcción, manufactura, comercio, transporte, turismo, y otros servicios destinados a sostenerlo.

Cajamarca no es una isla, más aun es una muestra en pequeño de lo que esta ocurriendo en el continente. De acuerdo con los analistas internacionales la mayoría de las proyecciones anuncian que el 2007 será el quinto año consecutivo de crecimiento para América Latina, y el mayor periodo de estabilidad económica en las últimas dos décadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas pronostica un crecimiento de 4.7 por ciento para la región, y agrega que uno de los países que más crecerá será Perú con un 6 por ciento. El Banco Mundial por su parte, ha sido más moderado y pronostica un crecimiento regional de 4.2 por ciento.

Sin embargo, aseguran los mismos analistas -y sus comentarios son buenos también para Cajamarca-, el crecimiento latinoamericano se debe principalmente a factores externos, como los altos precios de los minerales y la fuerte demanda de los Estados Unidos y de China. Y estos factores externos no durarán para siempre. ¿Qué podemos hacer al respecto? La mayoría de los economistas coinciden en que los países latinoamericanos deberían dejar de engañarse a si mismos pensando que han crecido por méritos propios. En segundo lugar deberían aprovechar su actual situación económica como una oportunidad para invertir en educación, ciencia y tecnología, aprendiendo a añadir valor agregado a sus exportaciones y reducir su dependencia de los precios de las materias primas. Y en tercer lugar, deberían crear un mejor clima de negocios para atraer más inversiones.

Así las cosas, no queda la menor duda, los “ecologistas” tienen razón al exigir que nuestros líderes se pronuncien al respecto: todos queremos saber ¿Qué están pensando nuestras autoridades para impulsar la minería cajamarquina? La palanca de desarrollo de la región