viernes, 28 de enero de 2011

Un descubrimiento extraordinario

El gerente de Recursos Naturales y Medioambiente del Gobierno Regional de Cajamarca acaba de hacer un descubrimiento extraordinario: allí, donde Dios puso los yacimientos de cal, las aguas de los alrededores también son alcalinas. Brillante.

¿Cómo demostró el lúcido funcionario público este portentoso hecho científico? Simple, tomó una muestra de agua de la laguna Totoracocha y luego de un sencillo análisis comprobó, obviamente, que ésta tenía un pH elevado (El pH es una medida de la alcalinidad de una solución) igual que otras lagunas a lo largo de nuestra cordillera y en otras partes del mundo. Los pobladores del Himalaya, incluso, lo consideran una bendición. Están convencidos de que el agua alcalina es buena para su salud.

No obstante, y aunque el único elemento extraño en la laguna puede ser una cantidad enorme de coliformes fecales, el funcionario, hombre de poca fe, en vez de reconocer la alcalinidad del agua como un hecho simple y maravilloso de la naturaleza, le levantó la falda al asunto y denunció una supuesta contaminación ocasionada por una empresa de la zona. Fue como si descubriera, recién, que las aguas termales de Baños del Inca contienen minerales y quisiera culpar del hecho a la actividad minera porque se ubica en la parte alta del distrito.

La realidad es diferente. Si el acucioso investigador hubiera actuado con buena voluntad, le habría bastado con leer los elaborados estudios que realizó la empresa Yanacocha antes de extraer cal de la cantera China Linda, ubicada a quinientos metros del lugar, para entender que esas aguas han tenido, tienen y tendrán siempre un pH elevado, desde que nuestro creador colocó la laguna en ese medio ambiente de suelos calizos.

El asunto no quedó allí, el descubridor ha convencido a algunos espíritus puros de que la alcalinidad de esas aguas es responsabilidad de la empresa minera y pretende que su jefe, el Presidente Regional, respalde esa antojadiza interpretación de los hechos. Ojalá que Gregorio Santos no pise el palito. En este asunto hay trampa.

¿Pueden los servidores públicos hacer acusaciones sin pruebas? Por supuesto que pueden, y tienen que responder por ello. No solo eso, también tienen derecho a decir tonterías. Tenemos, por ejemplo, al tristemente célebre Evo Morales quien declaró a la prensa mundial, con toda seriedad, que la Coca Cola sirve para destapar inodoros y que el pollo criado con hormonas induce a la homosexualidad masculina y provoca calvicie entre los europeos. Una bobería.

¿Por qué éste funcionario se comporta de esa manera? Fácil. En mi opinión, la lealtad del gerente regional no es con el Gobierno de turno ni con la comunidad cajamarquina, como les encanta decir a aquellos que sólo velan por sus intereses. El funcionario lumbrera le está haciendo el juego a ese grupete de malos ecologistas que desde hace varios años vienen ganando dinero y poder a costa de atacar la imagen de la actividad minera formal en la región.

No hay pierde. Promoviendo conflictos sociales con atentados ambientales inventados se logran dos cosas: la primera, montar el escenario para que los mal llamados ecologistas regresen a las primeras planas de la prensa y el escenario local. Muy pronto, los rabiosos defensores del medio ambiente empezarán a cuestionar el comportamiento de nuestras autoridades. Si el Alcalde o el Presidente Regional se muestran mesurados, responsables y no emiten juicios precipitados sobre estos temas, serán tildados de enemigos de Cajamarca. Por otro lado, si las autoridades repiten a coro los argumentos delirantes y las denuncias infundadas, los ecovivos de siempre habrán creado el caos social necesario para mantenerse vigentes. Igual ganan.

Su segundo objetivo también es obvio. Esta gente está tratando por todos los medios de poner zancadillas al trabajo concertado que desde hace algún tiempo han empezado a realizar nuestras autoridades y los representantes de las compañías mineras, con magníficos resultados para toda la población. Su estrategia es clara: las nuevas autoridades acaban de asumir sus cargos y hay que enfrentarlas con la actividad minera formal, a toda costa. No deben permitir, de ningún modo, que la armonía y la paz social reinen en Cajamarca. Sería su final.

Es el clásico divide y reinaras. Esta a la vista. Es entendible que esta gente siga intentando hacer aquello que les dio buenos resultados en el pasado, lo que no se comprende es que algunas personas, con un mínimo nivel de sensatez, se dejen arrastrar tan fácilmente por esos conflictos inventados ¿No hay nadie que dé la voz de alarma?