Saturday, July 04, 2009
La han usado muchas veces. Ha sido la explicación a innumerables bloqueos de carretera y enfrentamientos de cientos de trabajadores de empresas contratistas contra Yanacocha. La frase es conocida: “La mina no nos paga”. Lo único malo de esa afirmación es que no es cierta. O, que es cierta a medias. Me explico.
La empresa minera es un “contribuyente principal”. Cada vez que la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT quiere echar el guante a algún evasor de impuestos, lo hace a través de Yanacocha. ¿Cómo? Fácil. Emite una orden de cobranza coactiva contra la empresa deudora y la mina tiene la obligación legal de retener los pagos a su contratista.
Lo mismo ocurre cuando un acreedor demanda a una compañía por deudas. El juez ordena a Yanacocha depositar en el Banco de la Nación el monto demandado y el dinero, automáticamente, toma otro destino. No es opcional. El procedimiento se llama Embargo Preventivo y tiene carácter de ley. Se cumple o se cumple.
Cuando estos procedimientos administrativos ocurren, Yanacocha no puede pagar al contratista embargado, y el empresario que no cobra les dice, a su vez, a sus trabajadores y acreedores que no les puede pagar porque: “La mina no me ha pagado”. El mal contratista no miente, pero tampoco dice la verdad. Los trabajadores, lógico, exigen que la mina cancele la supuesta deuda. Con la plata del personal no se juega.
Lo que no dicen los empresarios incumplidos es la verdad completa: “La mina no me ha pagado / porque yo soy un incumplido y mis acreedores me han embargado”. Por supuesto eso no les conviene y se hacen los desentendidos del reclamo, cargándole el muerto a la minera.
Menos mal, esos problemas han disminuido debido los controles de Responsabilidad Social de Yanacocha, la madurez de los buenos empresarios contratistas –que son la mayoría-, y porque los malos han entendido que sus incumplimientos los hacen inelegibles para un nuevo contrato. No obstante, ya se sabe, nunca estaremos libres de algún emprendedor aventurero que deje al azar el dinero y los derechos de su personal. Es inevitable.
La estrategia de las medias verdades también se aplica en otros campos. Estos días se usó en Chanta Alta. El martes 30 de junio alrededor de noventa pobladores de esa zona invadieron la propiedad de Yanacocha, paralizando con esa acción las actividades en la calera China Linda. Los invasores, azuzados por su líder le reclamaban a la mina el incumplimiento de un compromiso y la falta de ejecución de obras en la zona.
¿Es eso cierto? Sí, pero a medias. La verdad completa es que Yanacocha ha invertido más de diez millones de soles en varios proyectos para el Centro Poblado Chata Alta y los caseríos aledaños. Y que el único compromiso pendiente es la elaboración de un estudio de “Desarrollo Ganadero y Forestal para la Cuenca del Alto Llaucano”, que se realizará en virtud a un convenio que ya han suscrito Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta.
¿Por qué entonces el reclamo? Simple. Porque el líder de la revuelta tiene intereses económicos y políticos en la zona, y ha convencido a algunos de sus vecinos de que por la fuerza, lograrán que Yanacocha asuma nuevos compromisos en favor de la comunidad y su bolsillo. Robin Hood está en campaña, él quiere ser el próximo alcalde y pretende financiar su cruzada con ave-maría ajena.
Como vemos, este nuevo “conflicto social” de la actividad minera en Cajamarca, también está basado en una media verdad o para decirlo correctamente: en una mentira. Un buen amigo, algo incrédulo, me dijo: “Es posible que un mal líder sea mentiroso y que tenga intereses económicos y políticos. Pero no creo que tanta gente se deje llevar por una sola persona. Debe haber algo más”.
La respuesta, lamentablemente, es cierta: Sí es posible que una sola persona, utilizando puras mentiras, pueda crear falsas expectativas y movilizar a toda una población contra un enemigo imaginario. Lo hemos visto muchas veces en la región. La frase se le atribuye a Lenin: “Sólo hace falta un perro rabioso para llevar cien ovejas al matadero”.
Monday, June 15, 2009
Este, es un año propicio. El mejor que pudo elegir la oficina de Responsabilidad Social de Yanacocha para entregar tres mil cuatrocientas setenta y ocho cabezas de ganado vacuno y ovino a los pobladores de Combayo, Chanta Alta y El Alumbre, en el marco de su proyecto: Mejoramiento de los Sistemas de Producción Familiar.
¿Por qué es propicio este año? Sencillo. Porque el 2009 es el año del Buey (Búfalo, Toro o Vaca) en el horóscopo milenario chino. Y según las predicciones de nuestros hermanos creadores del Wantán y el Tausí, allende el mar, “La crisis mejorará en el año del Buey, y desaparecerá con la llegada del Tigre”. El 2009 está cargado de buena suerte que ayudará a superar poco a poco las dificultades, dicen los maestros chinos del templo taoísta de la Nube Blanca.
Los hijos del Dragón vaticinan que la crisis económica mundial empezará a disminuir a partir de agosto y estará completamente superada en el 2010. No obstante, añaden, no será un año fácil. Al contrario, será un tiempo difícil que demandará mucho esfuerzo y trabajo. Un periodo para tomar con gran responsabilidad y laborar con rigor. Será un buen año para la gente que toma la vida en serio.
De acuerdo al horóscopo chino, los nacidos en los años 1901, 1913, 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985 o 1997, se encuentran bajo la influencia del Buey, símbolo de la paciencia, la bondad, el sacrificio y la laboriosidad que, unidos a sus rasgos de testarudez, insistencia y perseverancia, así como a su sobresaliente inteligencia, los llevará a sortear toda clase de dificultades.
Según la leyenda, cuando Buda convocó a los animales, la Rata viajó sobre el lomo del Buey y llegó a la cita antes que los demás. Al llegar, ella saltó del lomo de su transportador y reclamó para sí el primer lugar, a lo cual el grande y noble animal no se opuso. Por eso los años del Buey no se pueden interpretar aisladamente, sino a la luz de su antecesor, el año de la Rata. Se dice que “lo que la Rata comienza el Buey lo termina”, y lo que se inició el año anterior, éste se consolida.
Eso sucedió con el proyecto de mejoramiento ganadero de Yanacocha. Las coordinaciones con los beneficiarios para la compra y asignación de animales se iniciaron el año pasado. Ellos viajaron en más de cien oportunidades a Junín, Cuzco y Puno para elegir a los proveedores y las condiciones de adquisición de los animales. El Proyecto en general se diseñó durante varios meses y, además de capacitación y supervisión técnica en alimentación, salud, y crianza, contempló la entrega de un tractor para la siembra del forraje que consumirán los animales.
Lo que se inició el año de la Rata concluyó el año del Buey con la entrega formal de los animales a sus actuales propietarios, el viernes 12 de junio, en el campo ferial Baños del Inca, en Cajamarca.
A la ceremonia de entrega asistieron el Alcalde Provincial, el Gobernador, la Presidente de la Cámara de Comercio, algunos Regidores y los representantes del Gobierno Regional y otras instituciones. Por supuesto, los protagonistas fueron los comuneros beneficiaros del Proyecto. Las declaraciones de éstos últimos capturaron la esencia del Programa: manifestaron su agradecimiento a la empresa minera por el proceso de negociación en sí y la oportunidad de ser, de ahora en adelante, los gestores de su propio desarrollo.
¿Esto es importante? Por supuesto, los campesinos han elegido el camino correcto para mejorar su situación económica e iniciar la búsqueda de la prosperidad familiar: el diálogo, la sujeción a la ley, el respeto por la propiedad privada, la responsabilidad individual y colectiva, el trabajo esforzado, la acumulación de capital y atraer la colaboración de las instituciones y los expertos. Naturalmente, el plan en que se han embarcado es un largo y laborioso proceso que no está exento de riesgos y sacrificios, pero saben que esa es la dirección correcta.
¿Hay algo que aprender de este convenio? Por supuesto, podemos aprender dos lecciones fundamentales. La primera es que siempre es posible compatibilizar los intereses de la actividad minera con los intereses de las poblaciones vecinas a las operaciones. La segunda, es que el diálogo, junto al liderazgo constructivo y la buena voluntad de las partes, conducen a la realización de buenos negocios: aquellos en los que todos salen ganado.
El Buey es un símbolo de buena suerte para el pueblo chino, y su año, el inicio de un periodo de prosperidad. Yanacocha y las comunidades beneficiarias del Proyecto de desarrollo ganadero, están participando de ello.
Tuesday, May 26, 2009
La libertad de elegir
Una nota de prensa dio cuenta que un grupo de camioneros otorgó diez días de plazo a las mineras Yanacocha y Gold Fields para que cancelen sus contratos con las compañías transportistas que les brindan servicios y las reemplacen por ellos. “No es posible que dos empresas de transportes acaparen todos los servicios a las mineras”, dijo el representante de los reclamantes. El ultimátum no es broma. Hace unos días esas mismas personas bloquearon la carretera a Bambamarca con sus vehículos para demostrar que la amenaza va en serio y que están dispuestos a imponer su voluntad y su fuerza por encima de la ley y los derechos de los demás.
Es cierto, la firma de soluciones logísticas Ransa que este año cumple setenta años en el mercado y Transporte Rodrigo Carrranza S.A.C., son las dos compañías de servicios logísticos que gozan de la preferencia de las compañías mineras de la región. ¿Por qué la preferencia? Probablemente, por el servicio que brindan ambas empresas. Ransa, por ejemplo, provee agencia de aduanas, terminal de almacenamiento y transporte de carga. Trasportes Carranza, por su parte, tiene bases en toda la ruta desde Lima hasta Cajamarca, equipos de manipuleo, de embarque y desembarque, y un sistema de cómputo de alta tecnología interconectado con todas sus terminales.
Esas deben ser las razones por las que, además del sector minería y energía, también las prefieren en todo el país los sectores de consumo masivo de productos, industria y logística refrigerada y, agroindustria y pesquería. Ransa, también es solicitada por los principales operadores en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.
¿Tienen derecho al trabajo el grupo de camioneros reclamantes? Por supuesto, no sólo ellos, también tienen derecho los albañiles, los carpinteros, los chóferes, los administradores y todos los peruanos en edad de trabajar. No sólo es un derecho amparado por
¿Tienen contratos de carga los camioneros locales? Si, las grandes empresas de servicios logísticos los subcontratan para ese servicio, pero a ellos no les basta. No es suficiente que, Yanacocha por ejemplo, transporte alrededor del setenta por ciento de su carga con transportistas de la zona, lo que exigen –sin ningún derecho- son contratos directos con las empresas mineras o bloquearán la carretera. Es la peruvian way, la versión peruana de “la bolsa o la vida” o “dame la billetera o te mato”.
A quién, en su sano juicio, le gustaría contratar con emprendedores que desprecian las leyes y las normas, que se resisten a entender que las relaciones de confianza en el mundo empresarial se bazan en el respeto mutuo y en el acatamiento de las políticas y procedimientos de las empresas, y de ninguna manera extorsionando o ejerciendo presión para obtener contratos.
¿Y la ley, y las autoridades, y los líderes de opinión, y las instituciones serias de la región? Bien, gracias. Lo dicho: cierto sector de la población considera permisible que se bloqueen las carreteras mientras sólo se afecten los intereses de las empresas mineras y de sus trabajadores. Ese criterio persiste aun cuando la misma Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha señalado que si bien todos tenemos derecho a protestar -con razón o sin ella-, “la toma de carreteras es un hecho ilegal y violento que todos rechazamos”.
Más allá de las consideraciones sociales que se observen en éste y en otros casos similares, es lamentable que los peruanos no logremos entender que existen tres leyes fundamentales para la sana convivencia en sociedad y alcanzar la prosperidad de nuestro pueblo: el respeto a la propiedad, la libertad de contratación, y el cumplimiento de los pactos y contratos. Donde la propiedad no tenga estabilidad, habrá continuos enfrentamientos. Donde las transacciones no se realicen con total libertad y libre consentimiento, no se desarrollará el comercio, y donde no se cumplan los pactos no se podrá hacer empresa.
Sin embargo, en nuestra región algunos malos ciudadanos, autoridades y representantes de la sociedad, insisten en dejar de lado y hacerse de la vista gorda cuando se quiebran las leyes básicas para nuestro desarrollo, y somos mudos testigos de los atropellos que se cometen a vista y paciencia de la gran mayoría de la población.
Todos queremos el desarrollo de la región y una vida mejor para nosotros y nuestros hijos. Para lograrlo necesitamos un cambio. Lo decía Einstein: Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.
Wednesday, May 20, 2009
El método está de moda y se aplica en cualquier lugar del país ¿Quiere usted un puesto de trabajo o un contrato de servicios, ganar ese juicio que ya parece perdido o que la Municipalidad anule esas multas que usted no pagó en su oportunidad? Nada más sencillo. Ya pasaron los tiempos en los que había que tener méritos para ser contratado o que había que conducirse como un ciudadano respetuoso de las normas que rigen la vida en comunidad. Eso, como dicen ahora: “ya fue”.
Para conseguir lo que usted quiera en nuestro hermoso país -no importa si le corresponde o no, eso es lo de menos- sólo tiene que buscar unos cuantos familiares y amigos interesados, y bloquear la carretera más concurrida que encuentre a mano, lanzar piedras a la policía y poner cara de afectado social en cuanto se le acerque cualquier periodista. No hay pierde, algo conseguirá.
Para qué seguir los procedimientos formales. Eso es para los demás y usted no es cualquiera. Por qué perder tiempo y dinero en trámites que, casi siempre, son engorrosos y costosos. Y, sobre todo, por qué correr el riesgo de que no le den la razón: sus derechos son sagrados y siempre estarán muy por encima del derecho de los demás. No importa de quien o de quienes se trate. Usted es del pueblo y eso lo resume todo.
Cuando le parezca que el concierto de la sociedad abusa de sus sagrados intereses o que no le da una oportunidad, no necesita explicaciones para bloquear la carretera de su preferencia y exigir que los demás hagan lo que a usted le parece justo o lo que le venga en gana, después de todo: la voz del pueblo es la voz de Dios.
El método nacional del bloqueo, por ejemplo, es el que practicaron la semana pasada algunos pobladores de Choropampa, San Juan y Magdalena para obligar a que la empresa minera Yanacocha los vuelva a indemnizar por un accidente de derrame de mercurio que ocurrió hace casi una década.
No tuvo la menor importancia el hecho de que hace años se hubiera llegado a un acuerdo entre partes, ni que el caso ya se ventiló en juzgados del país y del exterior, ni que la empresa minera cumpliera con los compromisos estipulados en cada convenio. Eso valió un comino.
Tampoco importó, por supuesto, que los incitadores del bloqueo fueran ex contratistas y ex trabajadores de la empresa minera sin oficio ni beneficio desde hace algún tiempo, ni la suerte de obtener un nuevo contrato de servicios en la mina. Que pena.
Lo lamentable, sin embargo, es que nada de lo ocurrido inquietó a las autoridades o a los líderes de opinión que debieron de pronunciarse al respecto. Al parecer, cierto sector de la sociedad consideró que bloquear la carretera a la Costa, mientras sólo afectara los intereses de la compañía minera y de sus trabajadores, era un procedimiento, si no legal, por lo menos permisible.
Tuvieron que ser los mismos trabajadores de Yanacocha quienes recordaran a nuestras autoridades que tanto la compañía minera como las empresas contratistas, sus trabajadores, el pueblo de Cajamarca y todos los peruanos en general, tenemos el mismo derecho constitucional al trabajo y al libre tránsito por las carreteras y los caminos de nuestro país.
¿Qué esta ocurriendo en el Perú para que estos bloqueos sucedan a vista y paciencia de las autoridades y la población? Fácil. Ocurren dos cosas: La primera, es que algunos ciudadanos no respetan las leyes ni el Estado de Derecho debido a la ausencia de instituciones serias y autoridades responsables que atiendan las tareas para las que fueron elegidas por ese mismo pueblo que, de cuando en cuando, se comporta como si la democracia fuera un carnaval donde cada quien puede hacer lo que le viene en gana.
La segunda razón, y la más importante, también es de índole moral. En esencia, los principios de orden ciudadano y respeto a los derechos de los demás no están en las leyes ni en las instituciones o en las autoridades, sino en los valores morales de nuestra sociedad.
El problema de fondo es que hay muchos comportamientos que hoy se consideran normales y que hace poco tiempo hubieran sido vistos como despreciables. Por ejemplo, los niños y jóvenes usan lenguajes soeces, no respetan a sus padres, a sus profesores, y mucho menos a otros adultos. Nuestro pueblo trata con ligereza irresponsable las relaciones amorosas entre menores, festeja los embarazos precoces y sonríe divertido frente a las aventuras impropias de los mayores.
Por su lado, los conductores no respetan a los peatones, ya no se toma de la mano a las ancianas para ayudarlas a cruzar la calzada ni se cede el asiento a las damas o a los mayores en el microbús. No se tiene consideración por el más débil, la viuda o el niño huérfano. Los hombres de nuestra época han perdido la caballerosidad.
¿Parece desubicado hablar de estos temas en pleno siglo XXI? Puede ser. No obstante, estoy seguro de que las autoridades y las leyes por si solas no nos van a civilizar ni van a definir nuestro comportamiento y de que si los valores morales fueran la primera línea de defensa de nuestra sociedad, nuestro país sería un mejor lugar para vivir.
Mientras no respetemos ni hagamos respetar las leyes, mientras las autoridades sean incapaces de garantizar el orden y el respeto por el Estado de Derecho y no hagamos nuestros los valores morales de una sociedad civilizada, los bloqueos de carreteras y otras acciones peores, por el motivo que sea, van a continuar.
Tuesday, April 14, 2009
Me hubiera gustado estar allí. Ver y escuchar a Julio Cortázar, el recordado escritor e intelectual argentino, frente a una muchedumbre en un parque de Santiago de Managua, de pie, con sus ojos expresivos y su voz potente, contar en el dialecto que hablan los porteños de Buenos Aires, el lunfardo, uno de sus cuentos más difíciles. La historia triste de un boxeador en desgracia: La noche de Mantequilla Nápoles.
Gabriel García Márquez describió el evento: “Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo”.
Esa es la magia de los Cuenta Cuentos: transportan a su público a mundos de fantasía donde todos los sueños son posibles o a realidades distintas en las que, casi siempre, el mundo es un lugar mucho más hermoso y los seres humanos que lo habitan somos personas mejores. Gracias a su buena influencia, los niños aprenden a entrenerse y desarrollan su imaginación adquiriendo para bien y para toda la vida, el vicio delicioso de la lectura. Por supuesto, también los adultos de corazón blando aprendemos y nos recreamos con las sabrosas narraciones de un buen o una buena Cuenta Cuentos.
Es que en este oficio no importa el sexo del narrador. Quizá el mayor Cuenta Cuentos de la historia haya sido una mujer: Sherezade, y tal vez porque la vida le iba en ello. Ella estaba condenada a morir al amanecer. Para aplazar la sentencia se las ingeniaba hilvanando historia tras historia y narrando, con un dominio espectacular del arte de contar, un cuento nuevo cada noche, dejando a su señor con la curiosidad del final de la trama para revelarla en la historia siguiente. Lo hizo durante mil y una noches hasta que el Sultán Shahriar –enamorado- le perdonó la vida y se casó con ella.
Sherezade, gracias a su inventiva prodigiosa y a sus sutiles artes de contadora de cuentos, escribió Mario Vargas Llosa, desanimalizó al bárbaro, y haciéndolo vivir y soñar vidas imaginarias lo enrumbó por el camino de la civilización.
¿Cualquier persona puede contar un cuento? Sí. No hace falta poseer una habilidad especial, basta narrar una historia -de un libro o inventada- con vivo interés, vocalizando correctamente y con un lenguaje sencillo y adecuado, modulando la voz y realizando gestos expresivos con las manos, los ojos o la cara. Aunque es una práctica sencilla, si se quiere hacer mejor, se necesita algo de entrenamiento y dedicación.
¿Se puede aprender a narrar cuentos? Por supuesto, para eso hay talleres especializados. Uno de ellos, precisamente, está dictando el área de Comunicaciones de Yanacocha a cuarenta y cinco personas, entre trabajadores y familiares que decidieron participar en esta emocionante aventura cultural. El entrenamiento empezó hace tres semanas en la ciudad y pronto se iniciará el segundo taller organizado especialmente para los colaboradores del área de Operaciones que permanecen alojados en el Campamento del kilómetro 37.
Contar cuentos también es una actividad valorada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO. Pues está contenida en el concepto de Patrimonio Cultural Intangible que incluye las tradiciones orales que “contribuyen a consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural”. La historia épica kirguiza Manas, por ejemplo, narrada de generación en generación por el pueblo chino durante más de mil años, es considerada un monumento histórico tanto como las pirámides de Egipto, aunque no tenga un solo adobe.
La idea, dice una leyenda, fue del Gobierno de Marruecos que solicitó a la UNESCO declarar como Patrimonio a los Contadores de Cuentos que se reúnen a narrar historias de su pueblo, en la plaza central de la ciudad de Marrakech, desde tiempos inmemoriales. No a la plaza ni a los cuentos, sino a los narradores. La UNESCO, considerando que las personas no son patrimonializables, pronunció la declaración de Obras Maestras de la Humanidad en Relación al Patrimonio Oral e Intangible sobre dichas historias, y creó un programa de Tesoros Humanos Vivos, por los Cuenta Cuentos, con la finalidad de promover las destrezas y técnicas tradicionales de narración y otras artes.
Quién sabe. Luego de participar en el taller, quizá muchos entusiastas participantes descubran que existe un hábil y encantador Cuenta Cuentos en su interior y que para aflorar sólo faltó algo de entrenamiento y una buena oportunidad. Después de todo es algo natural, está en nuestros genes, todos queremos contar nuestra historia, nuestra propia versión de los hechos o nuestra particular forma de ver el mundo. Nos hace falta como el aire.
Es la historia de la humanidad. En cuanto los hombres se agruparon para defenderse de las fieras y alimentarse, se inició el oficio de contar. Aún no existía la escritura y las historias debían de trasmitirse oralmente, de generación en generación. Así, narrando acontecimientos ciertos e inventados, soñando el futuro de un mundo en formación que llegaría a ser el nuestro, poco a poco, el hombre se convertía en un ser civilizado.
Me parece verlos a la luz de la lumbre, en la entrada de sus cavernas, contándose las anécdotas y educando a los demás valiéndose de historias prestadas y de sus propias experiencias. Aunque los cazadores y los cocineros reclaman ese honor, para mí, el oficio más antiguo del mundo es ese y no otro: el de Cuenta Cuentos.
Wednesday, March 11, 2009
Los empresarios trujillanos están molestos. La cadena limeña de restaurantes Norky´s abrió sus nuevos establecimientos en esa localidad y desplazó del mercado, en poco tiempo, a las antiguas y tradicionales pollerías de la hermosa ciudad de la primavera. Un empresario norteño que se quejó públicamente de esa situación en una conferencia de prensa por la inauguración de la feria trujillana del libro, recibió una respuesta sincera y feroz. El autor del libro Los Secretos del Carajo, Hernando Guerra García, quien no tiene pelos en la lengua, le dijo: “Nadie te va a pedir permiso para invertir donde hay dinero”.
La historia se repite en Cuzco, en Tumbes, en Arequipa y en otros departamentos del país, donde los lugareños se quejan porque otros peruanos y también extranjeros se animan a invertir en restaurantes, hoteles, alquiler de vehículos y otras actividades económicas en las que los emprendedores locales se interesaron muy poco. Donde haya oportunidades de inversión –dice Guerra García- llegarán los negocios que buscan expandirse, los capitales limeños, piuranos, españoles o chilenos y también, por supuesto, los migrantes en busca de fortuna.
Lo mismo ocurre a nivel internacional. La afamada marca de comida rápida Mc Donalds ya tiene locales en las principales ciudades japonesas y también en la República Popular China donde abrió más de mil locales en los últimos años. De igual manera nuestros sabrosos pollos a la brasa de la firma Pardo´s Chicken, se saborean igual en Lima, en Santiago de Chile o en la exclusiva zona de Coral Gables en Miami, y así, otros empresarios de comida peruana también están haciendo excelentes negocios en el exterior. La Granja, es otra cadena de restaurantes peruanos con más de veinte locales ubicados en La Florida, al sur de los Estados Unidos. En realidad, el rubro de comida es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo globalmente con todo tipo de negocios y actividades profesionales.
¿Qué está sucediendo en el mundo? Lo que ocurre, explica Thomas Friedman, el periodista del New York Times y ganador de tres premios Pulitzer, en su best-seller La Tierra es plana: Breve Historia del Mundo Globalizado del Siglo XXI, publicado en el 2005, es precisamente eso: de un tiempo a esta parte, la Tierra es plana y eso facilita el comercio global. Efectivamente, a pesar que desde la llegada del buen Cristóbal Colón a nuestras costas, allá por 1492, quedó claro para el pensamiento universal que la Tierra era redonda como un mamey, quinientos años después resulta que el fenómeno de la globalización la ha vuelto a aplanar.
¿De qué manera? Simple. Los adelantos en las comunicaciones, la expansión de las empresas en busca de más y mejores mercados, la apertura de los países a la inversión extranjera, el desarrollo de la Informática, el acceso a la libre información, el perfeccionamiento de la Web y el fenómeno de la subcontratación (Outsourcing), han hecho del planeta, una mesa.
Así como el pollo a la brasa peruano “voló” a otras latitudes y ahora se prepara en cualquier parte del mundo -con papas fritas y ajicito incluido-, hoy existen en la India grandes empresas de software, que antes sólo se encontraban en EEUU, dedicadas a elaborar programas de cómputo de alta calidad a precios super competitivos. Cualquier compañía u organización que las quisiera contratar, podría hacerlo, fácilmente, a través de una video conferencia, en tiempo real, cómodamente sentado en su oficina así ésta se encontrara en lugares tan distantes como Wall Street, en pleno Mahattan o la mina Yanacocha, en Cajamarca.
Las empresas hindúes se dedican a brindar servicios a sus similares en Estados Unidos y Europa. Desde esos lejanos lugares se les sub contrata para que elaboren programas, por encargo, para los más variados clientes. “La subcontratación no es más que una de las dimensiones de un fenómeno mucho más profundo que se está produciendo en el mundo hoy en día”, dice Nadan M. Nilekami, el presidente de Infosys Technologies Limited –una de las empresas más importantes del mundo informático en la India- y uno de los líderes globales del prestigioso Consejo de la fundación del Foro Económico Mundial.
Mientras los americanos duermen, los hindúes trabajan, y cuando el sol vuelve a salir en este lado del planeta el trabajo está listo y entregado en los ordenadores del contratante. “La globalización ha convertido la Tierra en un planeta más pequeño y plano”, dice Nilekami. Es cierto, para muestra, un botón: en el 2003 se hicieron en la India unas veinticinco mil declaraciones de Impuesto a la Renta de contribuyentes estadounidenses, en el 2004 cien mil, y en el 2005 alrededor de cuatrocientos mil. Los datos fueron enviados de ida y vuelta a través de la Web.
Este fenómeno del Outsourcing ha ocasionado que los contables americanos ya no se dediquen a la engorrosa labor de hacer cálculos ni de llenar formularios. Su tiempo y su talento lo invierten hoy en la desafiante y bien remunerada gestión de patrimonios. Es el futuro, dicen los empresarios hindúes: “todo lo que pueda digitalizarse podrá subcontratarse con el postor más listo, con el más barato, o con el que reúna ambas condiciones”.
¿Se puede pensar en grandes avances aquí en el Perú como en la India? Depende de nosotros. No hay que perder de vista que en ciudades como Bangalore, donde están instaladas las sedes indias de las empresas más importantes del mundo, las pistas están llenas de baches, la gente se traslada en moto taxi, hay que sortear las vacas sagradas que caminan por el medio de las calles y aún transitan carretas tiradas por caballos.
La globalización está allí, me dijo un buen amigo, es como la lluvia: “No importa si te gusta o no te gusta, si no usas un paraguas igual te vas a mojar”. Es cierto, lo importante para cada uno de nosotros y para el futuro de nuestro país es averiguar, con urgencia, de que manera nos podemos beneficiar con las grandes oportunidades que trae este fenómeno global.
¿Y que podemos hacer en Cajamarca para subirnos al carro de la Globalización? Esa es, probablemente, una de las inquietudes a las que responderán los asistentes al IV Foro Cajamarca Presente y Futuro: Fortaleciendo la Agenda del Desarrollo Regional, que se inicia hoy con el auspicio de la Asociación los Andes de Cajamarca y la participación nuestras principales autoridades, representantes de instituciones públicas y privadas, empresas, y organizaciones representativas de la sociedad civil.
Por supuesto, si no hacemos nada al respecto, siempre nos quedará la opción de imitar a aquel empresario que renegaba de los pollos Norky´s: quejarnos en público y echar la culpa de nuestros males a esos foráneos siniestros que vienen, con su tecnología y su dinero, a invertir y crear trabajo en nuestra región.
Friday, February 13, 2009
La era de los Estados Unidos recién comienza y durará todo el siglo veintiuno, dice George Friedman, el politólogo y presidente de la empresa privada de inteligencia Strategic Forecast - Stratfor, en su libro: Los Próximos 100 Años: un pronóstico del siglo XXI. Friedman, asegura que las nuevas potencias globales de este siglo serán Japón, Turquía y Polonia. Pronostica que México estará entre las diez principales economías del mundo en las próximas décadas y que, probablemente, hacía fines de siglo, habrá una guerra entre Estados Unidos y ese país latinoamericano.
Las profecías del famoso futurólogo americano, que incluyen el derrumbe económico de China, no coinciden con las del Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno norteamericano que, recientemente, predijo que Estados Unidos ya no será la única superpotencia mundial, sino, la primera entre iguales, seguida de cerca por China, en el 2025. El factor estratégico hacia fines de siglo, dice Friedman, será la escasez de trabajadores. Estados Unidos y la Unión Europea verán disminuir su población a tasas de extinción. Los países desarrollados necesitaran gente, en un cambio de suerte irónico pero inevitable. Ellos invitarán a venir, con desesperación, a los inmigrantes que hoy no quieren recibir.
¿En que se basa Friedman para sus predicciones? Su fórmula es sencilla. “Hay que poner las cosas en perspectiva”, dice el visionario americano. Estados Unidos, explicó, ha pasado por crisis mucho más graves que la actual y “Cuando se toman en cuenta los factores objetivos del poder estadounidense, no hay comparación entre el tamaño y la vitalidad de la economía norteamericana y las economías del resto del mundo”, señaló. Predijo que China se derrumbará debido a las graves diferencias que existen en ese país. “Ya lo hemos visto antes en la historia de China: una tremenda desigualdad, y una región del país que florece mientras otra región se muere de hambre. Uno de los resultados de esta combinación ha sido la guerra civil, sucedida por la imposición de un gobierno comunista que aisló a China del resto del mundo”, explicó.
Estos y otros comentarios sobre las predicciones de Friedman para éste siglo, han sido publicados por analistas internacionales, entre ellos Andrés Oppenheimer quien agregó: “Afortunadamente para él (Friedman), ninguno de nosotros estará aquí (dentro de cien años) para constatar sus predicciones y echarle en cara aquellas en las que se equivocó”. Lo interesante de todo esto, no obstante, es la comprobación certera de que el análisis geopolítico de lo que pasará en los próximos cien años en una región como Estados Unidos, con respecto al resto del mundo, no tiene misterios y puede hacerse sin mayores complicaciones, y de la manera más simple, poniendo las cosas “en perspectiva”.
¿Qué podemos pronosticar, entonces, sobre lo que ocurrirá en Cajamarca en los próximos años utilizando la misma fórmula? Cajamarca, como sabemos, tiene en sus entrañas riquísimos yacimientos minerales que, puestos en producción, podrían con facilidad continuar e incrementar el ritmo de crecimiento económico que inició Minera Yanacocha en toda la región. La inversión inteligente de sus recursos por Canon Minero y la dinamización de su mercado podría convertir a Cajamarca en el polo de desarrollo que tanto necesita esta parte del país para generar puestos de trabajo, mejores condiciones de vida, oportunidades y riqueza para sus pobladores.
Por otro lado, existe una grave indecisión de lo que quiere cierto sector de la población con respecto al crecimiento de la actividad minera. Ellos quieren trabajo, quieren riqueza, quieren la comodidad, el bienestar y la seguridad que trae el desarrollo, pero no quieren minas. Ambos extremos y la desidia para decidir y actuar en consecuencia nos pueden llevar a la ruina.
Entonces ¿Qué podemos esperar? ¿Nos ocurrirá lo mismo que a Estados Unidos y nos convertiremos en una potencia económica a pequeña escala aquí en nuestro país, o nos pasará lo mismo que a China cuyo desarrollo, quizá, se derrumbará por sus diferencias internas que, más que económicas, en Cajamarca son por los conflictos que generan los enemigos del desarrollo y por vivir enfrentados todos contra todos?
En mi opinión, ninguna historia está escrita de antemano y el destino nos lo forjamos nosotros mismos. Los Cajamarquinos tenemos que elegir –es imperativo- el porvenir de oportunidades o limitaciones que queremos para nuestros hijos. Es cierto. El futuro de una región se construye, se va formado por cientos de factores de la misma manera que el canal de un río es definido por el terreno sobre el cual fluye. Nuestro desafío, entonces, es ir aportando elementos a lo largo del paisaje en que discurrirán las aguas de nuestra historia, para llevarla a donde realmente queremos.
Por supuesto, siempre es posible sentarse a esperar que el buen ángel de la guarda resuelva venturosamente el futuro o que se repita lo de Tunguska, en Siberia, hace cien años: la explosión de un asteroide, que superó en dos mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima, destruyó un área de más de dos mil kilómetros cuadrados. Esos pueden ser los extremos de la divina providencia.