Los chinos volvieron a lanzar su grito de guerra del nuevo año lunar: “Kung Hai Fat Cho (“Feliz año nuevo y que hagas una fortuna”) Una recomendación apropiada para un país como China que se encuentra en franco desarrollo. Los hijos del Dragón no desean que seas feliz o próspero o que el cielo te colme de bendiciones, ellos dicen: ojalá que te hagas de oro.
El momento no puede ser más auspicioso. El domingo pasado, tras la muerte del año del perro, en el 2006, se inició un año de prosperidad signado por la figura del cerdo, el último de los doce animales del horóscopo chino. El año del cerdo de fuego será un lapso de bienestar, opulencia y abundancia. Donde hay cerdos no hay hambre, dicen los chinos. El horóscopo asiático alienta a usar este año para invertir y tener hijos. También recomienda limpiar la casa y deshacerse de cualquier objeto inútil para espantar la pobreza y la mala suerte.
Por lo pronto, el año empezó con buen pie. El movimiento económico que representó el traslado de cientos de millones de chinos a su país natal para las celebraciones ha sido extraordinario. Según un informe de la prensa china, sólo por tren viajaron hacia ese país 155 millones de personas y muchos más llegaron en coches, barco y avión. Entre tanto 455 millones de chinos enviaron 40 millones de mensajes por hora en sus teléfonos celulares, y las autoridades estiman que se producirán 2.000 millones de viajes en los 40 días de tránsito que le siguen a la fiesta.
¿Los chinos tienen motivos para estar optimistas? Por supuesto. China e India son los dos países en vías de desarrollo que han logrado los mejores resultados en su lucha contra la pobreza creciendo a tasas récord desde que empezaron a abrir sus economías al sector privado. Por supuesto, los cambios no han sido sencillos y la resistencia para que la población se adapte a los nuevos vientos de la globalización, fue muy dura en sus inicios. Sin embargo, el papel de los dirigentes chinos fue fundamental para la trascendental transformación.
¿Y cómo cambiaron su percepción de la economía mundial los dirigentes? Fácil. Observando. Les bastó ver como otros chinos más afortunados tenían un destino mejor. Los chinos de Hong Kong, Taiwán y Singapur que creían en la propiedad privada, la paz social y el mercado, los que se subieron al tren de la globalización, iban camino de la riqueza, la prosperidad y el desarrollo. En cambio los que continuaban aferrados a las viejas costumbres, las supersticiones, la dependencia del gobierno y los eternos reclamos en un sin fin de manifestaciones, vivían, al final del día, en la miseria y la escasez. Los líderes chinos tuvieron que tomar decisiones responsables, no obstante, aunque hoy la suerte les sonríe, aún son miles de millones de chinos que esperan una oportunidad para salir de la pobreza.
Por su parte, las noticias internacionales de la última semana, también abonaron en la creencia de que la buena fortuna esta sonriendo al país asiático. De acuerdo a las cifras publicadas en una nota reciente de Argenpresss, basada en un informe de la Academia de Ciencias de China, el superávit comercial de ese país puede registrar un nuevo récord por valor de 190.000 millones de dólares en el 2007, con lo cual la nación oriental superará a Arabia Saudi y Rusia para situarse como el país con el segundo mayor superávit comercial en el mundo tras Alemania. Asimismo, Prensa Latina informó que China proyecta producir 260 toneladas de oro en el 2007, veinte toneladas más que las producidas en el 2006, y que las reservas auríferas de la nación se incrementaron en 650 toneladas durante el año pasado. Bien por China.
En lo que respecta al Perú, al parecer, y quizá debido a que la colonia china en nuestro país es muy numerosa, el año del cerdo de fuego también nos traerá buena fortuna. De acuerdo a un anunció del Presidente de la República Alan García, el Gobierno Chino aceptó la puesta en marcha de negociaciones y el inicio de un estudio de factibilidad para la futura firma de un tratado de libre comercio con el Perú. “Cuando la China nos responde que debemos comenzar el estudio de factibilidad inicial para el TLC, estamos dando un paso gigantesco para la economía nacional”, aseguró el mandatario. Y añadió que esto facilitaría que el coloso asiático declare al Perú como “país de turismo prioritario”, para sus millones de ciudadanos.
Por supuesto, todos sabemos que los rasgados ojos de la República Popular de China no sólo están puestos en nuestro afamado paraíso turístico o en nuestro atractivo potencial agrícola, sino en nuestra abundante y variada riqueza minera. Lo dicho: China puede llegar a convertirse en un excelente socio comercial del Perú y en especial de Cajamarca, debido a la demanda de minerales para mantener sus niveles de crecimiento, y si no los compra aquí, los comprará en otro lado. Así las cosas, sería bueno que alguien les vaya diciendo, desde ahora, que la buena fortuna del cerdo y sus dólares no sirven de mucho en la tierra del Cumbe, porque aquí los enemigos del desarrollo ya no quieren más minas… ya no quieren más progreso.