jueves, 12 de agosto de 2010

El Shopping minero

Algunos políticos locales han denunciado en los medios de comunicación que las empresas mineras andan de shopping entre los candidatos a la alcaldía y la presidencia regional de Cajamarca. No han faltado los que han desafiado a esas compañías para que divulguen los nombres de los postulantes “comprados” y las condiciones exigidas para la corrupta operación.
¿Qué implicancias tienen esas afiebradas afirmaciones? Varias. Veamos.

La primera de ellas, la más grave, es la aseveración de que algunos candidatos a Alcalde y Presidente Regional son corruptos y negociables. Un insulto gratuito a los políticos serios que, aunque son pocos, también los hay. Los inocentes involucrados se han limitado a decir, cada uno en su oportunidad, que ellos no están en oferta. Es obvio, no obstante, que si las empresas están comprando candidatos es porque éstos últimos están a la venta. Hacen falta dos para bailar un vals y, como en todos los casos de corrupción, esta no es la excepción. Por supuesto quienes denuncian se aseguran de dejar claro que ellos son inocentes y que los corruptos son los demás.

Otra implicancia es lo que vendrá después. Cuando los denunciantes hablan de las “condiciones” de la operación se están refiriendo a uno de los rasgos más inquietantes de ese irrefrenable vicio: los políticos “comprados” tendrán que devolver “el favor” durante su mandato y con ello vendrá una serie de acciones y comportamientos corruptos que no cesarán hasta convertirse en una epidemia.

¿Los denunciantes pueden probar su afirmación? No. Es imposible. Como se sabe la corrupción es un delito por definición “sigiloso”: nadie firma recibos por la venta de sus principios ni sus acciones. En este tema solamente puede haber sospechas y sospechosos. No hay duda entonces de que entre los candidatos rivales reina la desconfianza o que en esta campaña se esta jugando sucio.

La realidad –como siempre más sabrosa- es que la denuncia del shopping minero es sólo una folklórica estrategia de campaña. Hay que distraer a la opinión pública del hecho simple de que los candidatos no tienen planes de gobierno. Con este cuento y con el de la lucha por el medio ambiente han pasado los meses y cerca ya de los comicios los electores, como siempre, sólo podrán elegir por amistad y simpatía y no por un programa que comprometa a los ganadores y que haga de Cajamarca un mejor lugar para vivir.

¿Entonces, los mineros no están buscando un candidato? Sí, por supuesto que lo buscan. El candidato de los mineros -gente seria, trabajadora, muy profesional y exigente- debe tener, de acuerdo a la descripción de un ensayista español, los conocimientos, la experiencia, la situación familiar, los rasgos sicológicos y la personalidad para estar a la altura del puesto. También debe contar con excelentes antecedentes morales: para ese tipo de puestos se necesita una persona con referencias menos que intachables.

Debe de ser tolerante: saber convivir respetuosamente con aquellas formas de vida o expresiones que le gustan o le molestan pero no son ilegales. La intolerancia ha sido una de las razones que ha generado más conflictos en la Cajamarca de nuestros días. Debe ser compasivo con los infelices, pero a la vez firme para que la compasión no se confunda con debilidad: saber negarse cuando lo que le piden es inconveniente, ilegal o indecoroso, incluso a costa de perder popularidad. Será cordial, sobre todo con los adversarios políticos y con sus detractores, a fin de mantener el dialogo racional que debe primar en toda sociedad.

Es necesario que tenga fama de honrado: no se puede dudar de la honradez de las autoridades porque genera una serie de comportamientos nocivos que empobrecen al conjunto de la sociedad. Hubo una ministra Sueca que renunció a su cargo y pidió perdón a la población por comprar un vestido con dinero del Estado.

El candidato minero será aquel que tenga sentido común para entender los verdaderos intereses que se esconden detrás de los conflictos. Debe tener autoridad para ser respetado con aprecio por la población. También será humilde para tratar con todos y todos los casos, y así entender las verdaderas necesidades de la gente. Esa humildad también le permitiría reconocer sus errores y disculparse cuando haya que hacerlo. Debe tener seguridad en si mismo para liderar su equipo de trabajo y tomar las decisiones correctas aunque todo el grupo prefiera escoger el camino más fácil.

Por último, al margen de los valores morales y los rasgos sicológicos, el candidato minero será elegido, por supuesto, entre aquellos postulantes con una sólida formación profesional y cultural. Es deseable que conozca de derecho, economía, negocios, urbanismo, ecología, agricultura, minería e historia, por ejemplo. La experiencia también es importante, pertenecer al mundo académico, ser un político notable o un empresario de éxito, son, entre otras, condiciones estimables a tener en cuenta.

Finalmente y para coronar todo lo anterior, el candidato de los mineros, deberá poseer un Plan de Gobierno viable y serio. Nada más riesgoso que los candidatos amantes de la improvisación.
Ese es el candidato que todos buscamos y por el que los mineros, sus esposas y esposos, sus parientes y amigos, y los pobladores responsables en la Región Cajamarca, queremos votar.