Un grupo de pobladores de Hualgayoc está furioso con dos empresas mineras afincadas en esa zona. Ellos realizaron una marcha de protesta hace algunos días y anunciaron que la próxima semana efectuaran un bloqueo de carretera para detener las operaciones mineras y obligar al gerente general de una de ellas a conversar con los manifestantes.
¿Cuál es la terrible falta cometida por las compañías privadas? Simple: “Desinterés”. Efectivamente, los pobladores que marcharon por las calles del distrito denunciaron que no existe “compromiso social” dado que no tienen agua ni trabajo. Dos derechos fundamentales que esas dos empresas distraídas no se han preocupado por asegurar. “Si el desinterés persiste, (los pobladores) tomarán otras medidas de lucha que por estrategia no darán a conocer”, informó un periodista local.
Pues bien, como decía Jack el Destripador: vamos por partes. ¿Los pobladores tienen derecho a protestar por el “desinterés” de dos empresas privadas? Sí. Por supuesto. Los habitantes de esta villa del Señor tenemos el derecho a la libre expresión y a reclamar lo que nos venga en gana. Podemos hacerlo a través de la prensa con declaraciones y comunicados, o acudiendo a las autoridades serias para denunciar. Por ejemplo, ante la Fiscalía, La Gobernación, La Defensoría del Pueblo o alguna otra institución que vele por el cumplimiento de los Derechos Humanos, si fuera el caso. También, claro, podemos marchar: esa actividad obligada y proactiva que tanto nos gusta a los peruanos.
¿Por qué en vez de marchar, en éste caso los pobladores no han denunciado a esas empresas mineras ante las autoridades correspondientes? Fácil. Porque el “desinterés” que señalan los reclamantes, aún no esta contemplado como delito en el Perú ni en ninguna parte del mundo civilizado.
Lo que sí es delito flagrante, en cambio, es bloquear una carretera. Porque tomar una vía pública, por el motivo que sea, sí es una infracción perfectamente tipificada y un hecho violento que, además, atenta contra los Derechos Humanos de aquellos que no están involucrados en el conflicto, sea real o imaginario, y que de un momento a otro, como dice Nicolás Yerovi, “son obligados a disfrutar el privilegio de vivir un simpático bloqueo de carretera, con la única opción de que esperen y se frieguen”.
¿Qué hay respecto a la falta de agua? Es lamentable. No es posible que aún existan poblaciones que sufran por falta de agua en este planeta, cuando el Hotel Galatic Suite que tiene previsto abrir sus puertas dentro de tres años, a 450 kilómetros de la tierra, anuncia como su principal atracción un Spa espacial con todas las comodidades del mundo moderno y un juego con burbujas de agua en gravedad cero. Al parecer, trasladar agua a esa residencia galáctica para fines recreativos, será más rentable que llevarla a los pobladores de nuestra Sierra que aún no la tienen.
Sin embargo, el problema es dramáticamente real. El Informe Sobre Desarrollo Humano 2006 “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, lo dice bien: más de mil millones de personas en nuestro mundo moderno no tienen acceso a ese derecho fundamental que además de una necesidad básica, es una condición para el progreso humano que ha dependido siempre del acceso a un agua limpia y de la capacidad de las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo.
No obstante, aclara el mismo documento, los orígenes del problema varían de un país a otro, pero se destacan tres factores: Primero, son pocos los países (y regiones) que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad, tal como lo evidencian las limitadas asignaciones presupuestarias. Segundo, existe una limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en los que vive la población. Y tercero, la comunidad internacional no ha logrado que la cuestión del agua y el saneamiento sea una prioridad de las asociaciones para el desarrollo que han ido formándose en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
Lo que si queda claro para todo el mundo, es que en ningún caso el problema de la escasez del agua de una región es responsabilidad de las empresas privadas que si bien tienen un rol importante y deben comportarse con Responsabilidad Social son, en todo caso, junto a las autoridades y otras instituciones de la región, un actor más del desarrollo de una comunidad.
En cuanto a la falta de trabajo, el problema es similar. No se puede meter a todo un pueblo en la planilla de un par de empresas privadas. Es imposible. Unos tendrán trabajo y otros no. Lo que necesitan las regiones como Hualgayoc es dinamizar su economía dedicando su esfuerzo e inventiva al desarrollo de otras actividades productivas e invitar, en vez de ahuyentar, a otros empresarios a invertir en su región. Lo que definitivamente no va a incrementar los puestos de trabajo sino los hará disminuir, con toda seguridad, serán los continuos ataques injustificados a esa actividad minera que está cumpliendo con aportar su cuota de desarrollo en la región.
Los problemas de los pobladores de Hualgayoc al igual que en otras zonas del país son varios y son urgentes. Es imperativo que sus líderes y autoridades generen un ambiente de paz y busquen salidas maduras y realizables para atender sus necesidades. Lo cierto, ¡cuidado!, es que ninguna de esas soluciones pasa por matar a la gallina de los huevos de oro: sus empresas mineras.