domingo, 27 de noviembre de 2011

Gregorio Santos y el futuro del país

La protesta del presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos, Goyo, contra el proyecto minero Conga, dejó de ser una estrategia política, para convertirse en un movimiento muy difícil de controlar. En una reunión celebrada ayer con el autodenominado Frente de Defensa de los Intereses de la Región, los dirigentes de las rondas campesinas provinciales se opusieron a su pedido de liberar las vías de acceso a la región que permanecen bloqueadas desde el jueves.

A los ronderos y otros grupos radicales les tiene sin cuidado la posibilidad de que el lunes arribe a la ciudad una comitiva del Ejecutivo para dialogar. No los conmovió en absoluto el llamado a un entendimiento pacífico por parte del cardenal Juan Luis Cipriani ni del ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana monseñor Luis Bambarén. No tienen intenciones de conversar. Es más, Alfonso Valderrama, coordinador de la Unión de Frentes Regionales del Perú, anunció una movilización de las regiones del norte y oriente del país para el miércoles.

La consigna, que se repite como un mantra es: “Conga no va”. Aunque ello signifique la pérdida de una inversión millonaria, miles de puestos de trabajo en la zona del proyecto y en la ciudad, el desarrollo de los pueblos involucrados y del país entero. Goyo tiene razón cuando dice que la protesta “va más allá de Conga”. Efectivamente, se detendrán cientos de inversiones mineras y los negocios colaterales que las acompañan, así como los miles de puestos de trabajo directo e indirecto que ellas generan.

El Perú dejará de ser un país atractivo para la inversión nacional y extranjera. Probablemente, Estados Unidos –aunque eso no les quite el sueño a los manifestantes- cancele su intención de incluirnos, junto a Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, en la ampliación de la Asociación de Países del Trans-Pacífico, con miras a convertirse en el bloque comercial más grande del mundo. A nadie le gustan los socios quebrados. Quizá seamos reemplazados por Corea del Sur, Canadá o México, países que ya han manifestado su interés de formar parte de dicha Asociación.

Mientras las piezas del ajedrez de la economía mundial continúan en movimiento, los peruanos nos mantenemos estáticos. Cientos de comuneros permanecen en los alrededores del proyecto Conga en actitud desafiante contra la policía que resguarda el lugar. En la ciudad de Cajamarca, aunque algunos negocios atienden con recelo, los pobladores se mantienen en sus casas para no arriesgarse a ser agredidos por piquetes de manifestantes con la consigna de causar temor. El transporte público está paralizado y los particulares evitan usar sus vehículos en prevención de que les rompan un vidrio. No obstante, lo que verdaderamente importa es que del final de esta historia depende el futuro del país.

Por su parte, el vicepresidente de Operaciones de Newmont Sudamérica, Carlos Santa Cruz, ha insistido en que al igual que los pobladores de Cajamarca y las autoridades locales y nacionales, la empresa minera coincide con la visión de que el proyecto debe ser responsable. Primero, en generar más agua para las comunidades donde se va a desarrollar, y luego, en integrarse a los planes de desarrollo de todos sus vecinos. “En Yanacocha estamos convencidos de que una minería moderna y responsable debe generar más agua para las comunidades, pues así combatimos efectivamente la pobreza del campo. En este sentido, el Proyecto Conga será un buen ejemplo y marcará la pauta para otros proyectos que puedan venir en el futuro”, dijo el alto funcionario minero.

Efectivamente, no se trata de ponerse de un lado o del otro. Ni de que un grupo pierda para que el otro gane. Esto no es un enfrentamiento entre peruanos. Aunque hay algunos malos liderazgos que lo están planteando de esa manera. Se trata más bien de buscar consensos y de que todos los actores de la sociedad, por la vía del diálogo alturado y la intervención de los expertos, se convenzan de lo que es mejor para el futuro de la región y el país. Es bueno recordar que el tema del medio ambiente, el trasvase de las lagunas y la construcción de presas, no son asuntos románticos sino científicos que se pueden comprobar.

Ojalá que el problema de Conga se resuelva por la vía del diálogo. Es imperativo que todas las personas entiendan que la empresa minera, el Estado, los trabajadores mineros y toda la población cajamarquina queremos exactamente lo mismo: Que haya más agua y de la mejor calidad durante todo el año. Que la operación minera no genere contaminación alguna. Que se creen más puestos de trabajo para más cajamarquinos y más peruanos, que se generen impuestos para que los gobiernos locales y el regional mejoren los servicios de salud, educación y seguridad pública, y ejecuten los proyectos de desarrollo que traerán bienestar a las comunidades. Y que la riqueza generada por la mina sirva también para impulsar otras actividades económicas en la región.

Tener decenas de miles de desocupados es una tragedia para cualquier territorio en cualquier país, sobre todo, para uno como el nuestro que desde hace varios años tiene una economía pujante, con crecientes niveles de desarrollo y bienestar que han sido la envidia de todo el Perú. El desastre económico, y también el político, nos puede sobrevenir debido a la obstinación imprudente de algunos líderes y autoridades locales al negarse a buscar una solución seria y concertada a un problema que es finalmente técnico y factible de ser analizado; y que nos involucra a todos.

Sir Isaiah Berlin, el gran politólogo, decía que el mérito de los hombres de Estado es acertar a comprender qué combinación de elementos han conducido a tal o cual situación particular. Comprender las características y la combinación específica de factores económicos, políticos y personales que provocan los movimientos sociales. El político exitoso –decía Berlin- parece tener antenas que le permiten percibir los contornos y la textura específica de una situación política o social.

Todo Cajamarca y el Perú esperan que el político Gregorio Santos esté a la altura de las circunstancias y del conflicto que le ha tocado liderar. Que todos resultemos ganadores, será su tarea más importante y la más trascendente.