Ganaron los pobladores de Santa Cruz. La audiencia pública del proyecto minero La Zanja programada para el jueves 3 de julio, en el distrito de Pulán, se realizó con normalidad a pesar de las amenazas de un grupo reducido de antimineros que intentó boicotearla. Algunos ronderos, comités de defensa y malas autoridades de la zona y de otros lugares, contrarias al proyecto, trataron de impedir la reunión anunciando temibles actos de violencia. Para ellos, sin conocer los detalles ni contar con algún argumento técnico, el proyecto “atenta contra la cabecera de cuenca” y por lo tanto es inviable. Pues muy bien, esta vez los cruceños no se dejaron amedrentar por los enemigos del desarrollo y acudieron masivamente a la audiencia.
En cuanto a las buenas autoridades de Santa Cruz y Cajamarca --el Gobernador de esta última, Manuel Bacón Tanta, tuvo una participación destacada garantizando el orden--, la Dirección Regional de Minería y la misma empresa Buenaventura, hicieron bien en no ceder a las intimidaciones e insistir en la realización de la asamblea para dialogar con la población. La audiencia fue un éxito y la conversación resultó buena para todos los participantes. Además de que la razón y el derecho estaban de su parte, los organizadores tuvieron el mejor motivo del mundo para hacerla: era una magnífica oportunidad para el pueblo cruceño.
¿Qué lograron los pobladores? Los vecinos de Santa Cruz hicieron respetar su derecho a ser informados y manifestar sus inquietudes con argumentos serios y con altura, sobre un proyecto que, quién sabe, bien puede ser la mejor oportunidad que tenga la zona para salir del anonimato y las carencias económicas que ha sufrido desde siempre. Es contradictorio, antes las poblaciones se quejaban --con razón--, de que los proyectos mineros se aprobaban a puerta cerrada en una oficina en Lima y ellas no tenían voz ni voto. No se les explicaba nada, ni se pedía su opinión. Hoy, que las cosas han cambiado para bien, algunos malos líderes de Santa Cruz pretendieron que la población escogiera la opción peor: que no se les exponga nada.
Como los avestruces que esconden sus cabezas en un hoyo porque creen que así estarán más seguras, los enemigos del desarrollo actuaron igual a los niños cuando juegan y se tapan las orejas gritando: “No me digan nada, no me hablen. No oigo, soy de palo… tengo orejas de pescado”.
Buenaventura explicó los detalles del proyecto y cuales pueden ser los impactos, positivos y negativos al medio ambiente, y, en estos últimos casos, las acciones que realizará para evitarlos o mitigarlos. En eso consiste el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) Por supuesto, la empresa cumplió en su oportunidad con poner a disposición de las autoridades correspondientes y las personas interesadas dicho estudio, pero los pobladores, las amas de casa y los estudiantes, que no tienen porque saber de asuntos técnicos, se merecían una explicación sencilla y clara. Los vecinos tienen derecho a escuchar los detalles y a expresar sus dudas.
La empresa por su parte, tiene la obligación de responder satisfactoriamente los cuestionamientos de la población. De lo contrario, será el mismo Ministerio de Energía y Minas el que le niegue el permiso para operar. Para eso es la Audiencia Pública: para defender el derecho de los pobladores a estar bien informados, para que cuestionen y obtengan respuestas, e incluso para aportar sus sugerencias sobre cualquier aspecto que consideren perjudicial para la comunidad y el medio ambiente. Total, el éxito del proyecto y el cuidado del entorno es bueno para todos.
Esta vez ganó la razón. Se aprovechó bien la oportunidad de conocer el aspecto técnico y los procedimientos de control, mitigación y compensación considerados en el Estudio, también se ganó una oportunidad inmejorable para que la población conozca el Programa de Desarrollo Social que contempla el proyecto. Lo que tanto tiempo esperó Santa Cruz: saber qué hará la empresa con respecto a infraestructura y su apoyo a los proyectos de “desarrollo sostenible” que tanto reclama al cielo su alcalde.
¿Por qué trataron de impedir qué se realice la Audiencia Pública? Porque, como siempre, bajo el disfraz de irreductibles defensores del medio ambiente, con excepción de algunos espíritus puros y unas pocas personas seriamente comprometidas, se encubren ciertos líderes y agitadores que protegen sus propios intereses políticos, económicos y de poder, o todo junto. Esa gente tiene un temor grande de que la población escuche las explicaciones y los proyectos de la empresa minera. Le temen a la verdad. Ellos están seguros que, luego de realizada la Audiencia Pública y una vez que se disipen las dudas de los pobladores y se calmen sus temores injustificados, los padres de familia pensarán con lucidez en su propio futuro y en el futuro de sus hijos. Ellos tomarán con responsabilidad la única decisión posible: elegirán el desarrollo en vez de continuar en el atraso, la pobreza y la desesperanza.
Santa Cruz necesita fuentes de trabajo, caminos, electrificación, proyectos de desarrollo y fomento de la educación y la salud. Por supuesto, nada de eso se logra con enfrentamientos absurdos ni movilizaciones sociales. Santa Cruz necesita un proyecto de grandes dimensiones y de enorme inversión económica para salir adelante. La realización de la Audiencia Pública para conocer el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto La Zanja ha sido el primer paso en el largo camino del desarrollo que ya empezaron a recorrer nuestros hermanos cruceños.
Los peruanos de buena voluntad esperamos que la población de Santa Cruz aproveche con entusiasmo esta inmejorable opción de desarrollo para la región. Ojalá sepan defender su derecho al progreso y que el proyecto La Zanja no naufrague en el mar de las oportunidades pérdidas. Sería una pena. La juventud cruceña y las generaciones por venir merecen un futuro mejor.