viernes, 5 de diciembre de 2008

Mineros en escena

No es fácil distinguirlos. El cuento y la novela son géneros literarios confundibles pero distintos. Algunas personas los diferencian por su extensión, dicen que el cuento es una narración corta y con pocos personajes, mientras que en la novela ocurre lo contrario.

No obstante, si bien existen cuentos muy cortos como aquel del narrador Augusto Monterroso que decía: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” -nada más-, que fue considerado como el relato más breve de la literatura universal durante muchos años; también los hay muy largos como Las Mil y una Noches que, más que un cuento, es todo un compendio de historias fantásticas.

Para el maestro de la narración breve, Julio Cortázar, el cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. La idea de cuento implica una sola secuencia mientras la del film, una sucesión, decía el escritor. Un cuento –añadía- evoca el concepto de la esfera, esa forma geométrica perfecta en la que un punto no puede separarse de su superficie total, y la novela, en cambio, la veo como un orden muy abierto donde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas.

No existe el mejor cuento del mundo. Cada persona tiene su favorito. Gabriel García Márquez añoraba uno que era hermoso, se trataba de un ratoncito que vio un murciélago y fue corriendo donde su mamá para contarle que se le había aparecido un ángel. Otros prefieren el Patito feo, la Cenicienta o Pulgarcito. Para mí, los mejores, y los que me marcaron para toda la vida, fueron los cuentos mensuales que narraba Edmundo de Amicis en su obra fabulosa: Corazón.

Sin embargo, hay un relato que se ha hecho famoso en todo el mundo por la cantidad de películas y obras de teatro basadas en su contenido: “Un Cuento de Navidad” (A Christmas Carol en el original inglés), del escritor Charles Dickens. Las versiones más difundidas gracias a la televisión son, probablemente, la de los muñequitos de Walt Disney, los títeres Muppets y la Navidad de dibujos animados de Mr. Magoo.

El primero en poner en escena la obra fue su mismo autor. Lo hizo ante mil espectadores en el Town Hall de Birmingham, en diciembre de 1853, maravillando a su público con el relato de sus propias historias. Dickens era el novelista más leído y apreciado de la Inglaterra de aquella época.

Su decisión de subir a un escenario, como un cómico más -contó Mario Vargas Llosa-, provocó severas críticas de sus hijos, editores y amigos que trataron de disuadirlo diciéndole que era una irresponsabilidad que alguien como él, que había alcanzado un inmenso respeto y consideración gracias a sus libros, se expusiera de ese modo al ridículo y a la vergüenza, ejerciendo el oficio de actor que, en aquellos tiempos, era visto por la gente con desconfianza y desprecio.

Charles Dickens no hizo caso a las críticas y encantó a su público durante muchos años, hasta su muerte, oficiando de relator de sus propias historias, recreando las escenas, forzando las voces de sus personajes y guardando silencios expectantes que eran la delicia de grandes y chicos en aquellos años en los que el teatro llenaba la vida de las gentes convirtiendo la dura realidad de cada día en dulces fantasías.

Un Cuento de Navidad era una de sus obras más aclamadas. Es la historia de Ebenezer Scrooge, un anciano obligado a enfrentarse con sus propias fantasías personificadas en tres espíritus: el de las navidades pasadas, la navidad presente y las navidades futuras. Scrooge recapacita ante la visión de su triste destino, se arrepiente de su mal comportamiento con las personas cercanas y con los extraños, y de su rechazo al espíritu radiante de la Navidad. Finalmente, el anciano recupera la bondad y la generosidad de su alma.

Esa es la historia que un grupo de trabajadores de la empresa Yanacocha y de algunas contratistas han adaptado y pondrán en escena en el teatro Ollanta, este viernes 5 de diciembre a las 8:00 p.m., con el título: Navidad Feliz en Cajamarca. El estreno de la obra será en el centro de la ciudad y luego la repetirán en varios poblados cercanos. Se trata de una iniciativa de los mismos trabajadores quienes, de esta manera, nos recuerdan con la dedicación de su tiempo, su esfuerzo y su talento, que lo más importante del sentimiento de la Navidad es dar un poco de nosotros mismos a los demás.

Las noches en que se presentaba Charles Dickens en un escenario leyendo episodios de sus obras más famosas, hace cerca de un siglo y medio, las entradas costaban dos dólares. Cuando las localidades se agotaban, los revendedores –que también existían en aquella época- remataban los boletos a 26 y 28 dólares. A nosotros, en Cajamarca, ver a los trabajadores mineros en escena sólo nos costará la donación de un libro que será destinado a la implementación de mini bibliotecas escolares en los colegios de las comunidades vecinas. Están todos invitados.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un país apasionado

Era la manera acertada de conocer el futuro. Reyes y pordioseros llegaban de todos lados a visitar el gran oráculo de la antigua ciudad de Delfos. Todos por igual ingresaban al gran recinto sagrado del dios Apolo para conocer lo que les deparaba el destino. La pitonisa, en estado de trance, consultaba a los dioses y revelaba la predicción en un idioma confuso que un sacerdote se encargaba de traducir.

Aunque el resultado estaba garantizado, el cliente tenía un problema: la exactitud del vaticinio sólo se podía conocer luego de cumplida la profecía. Aún así, cuando el resultado era totalmente contrario, se atribuía a un error de interpretación y nunca a una falla del oráculo.

Cuenta una tradición que el último rey de Lidia, Creso, consultó al oráculo si debía o no invadir el territorio persa ubicado al otro lado del río. La adivinación fue así: “Creso, si cruzas el río destruirás un gran imperio”. La respuesta se interpretó como favorable y Creso se lanzó al ataque. Pero el “gran imperio” que se destruyó en aquel encuentro fue el suyo, y Lidia pasó a poder de los persas. El oráculo no se equivocó.

Hoy en día las predicciones son mucho más claras y no es necesario consultar a ningún oráculo para conocer las tendencias del futuro. Basta con reunir un grupo de profesionales competentes, dotarlos de las herramientas necesarias y ellos elaborarán un Estudio que nos permitirá conocer con relativa exactitud nuestro porvenir.

El estudio Tendencias Globales 2025: un mundo transformado, publicado recientemente por el Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, es precisamente eso: una visión futurista de cómo será el orden mundial dentro de 17 años. No obstante, sus autores han advertido, con humildad, que su trabajo “No pretende ser un ejercicio predictivo o una rápida vista a través de una bola de cristal”.

Lo más resaltante en el tema económico -según el documento- es que entre ahora y el año 2025 Estados Unidos continuará siendo una potencia mundial, junto a China, India y Europa –en ese orden-, con la importante anotación de que éstas últimas no le llevarán mucha diferencia. Será un mundo multipolar en el que el Dólar seguirá siendo una moneda importante, pero, como “primera entre iguales”.

Probablemente –dice el estudio-, el mundo estará divido en tres grandes bloques: Norteamérica, Europa y Asia, mientras que los países sudamericanos y africanos, con la posible excepción de Brasil, seguirán siendo actores secundarios.

Agrega que las ocho economías más grandes del planeta en el 2025 serán, también en ese orden, Estados Unidos, China, India, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia y Rusia. Con la excepción dicha de Brasil, “Latinoamérica seguirá desempeñando un rol marginal en el sistema internacional”.

Esta claro que los países sudamericanos no tendrán –como quisiéramos- mayor impacto en la economía global. Al parecer, nuestro único aporte significativo al nuevo orden mundial será en población: millones de nuevas personas que demandarán trabajo, agua y alimentos.

¿Cuál será la situación del Perú en esos años? Eso es algo difícil de pronosticar. Todo puede suceder. Nuestro país –sabemos- se mueve al son de ese ritmo calientito: un pasito pa´ delante y dos pasitos para atrás. Nuestro futuro, todavía depende, en gran medida, de los Apus, las lluvias, las sequías y los astros. También, por supuesto, del temperamento de nuestros gobernantes y del humor de la población. Factores todos, incontrolables.

¿Cómo salimos de esta situación? Lo dicen los expertos y hay que repetirlo hasta el cansancio: el progreso se logra viviendo en un clima de paz social, respetando las reglas y el Estado de Derecho. Es el resultado del esfuerzo continuo de muchas generaciones de trabajadores que ahorran, invierten, producen, venden y vuelven a invertir en un ciclo virtuoso durante varios años de estabilidad. Por supuesto, esta es la receta básica, hay muchos ingredientes que nosotros le podemos agregar.

El Perú está hoy bien posicionado. No obstante, nuestras riquezas naturales y los acuerdos comerciales con países desarrollados nos brindarán muchas oportunidades que no serán más que eso: oportunidades. Que las aprovechemos o no dependerá exclusivamente de nosotros. Lo cierto es que lograremos muy poco si continuamos enfrentados, todos contra todos, en una nación llena de conflictos sociales.

La tarea es simple. Debemos transformarnos en un país serio que respete la propiedad privada, las leyes y los contratos. Una nación de gente esforzada que trabaje y deje trabajar, con autoridades responsables y capaces de crear las condiciones necesarias para que fluya la inversión y la iniciativa privada. Tenemos que dejar de lado el comportamiento emocional y la reacción hepática. No podemos seguir siendo un país apasionado.

martes, 25 de noviembre de 2008

Se necesita un Dios

Era uno de los dioses romanos más populares. Estaba representado por dos rostros con las miradas opuestas. Uno miraba la salida del sol y el otro divisaba el ocaso. Le llamaban Jano, el dios de los cambios y las transiciones. Era el preferido de aquellos que deseaban variar el orden de las cosas.

La gente no salía de sus casas sin dirigirle una plegaria, la oración matutina, y sus devotos no emprendían ningún proyecto serio, como casarse o comenzar una guerra, sin implorar su bendición y asistencia. Era un dios bueno.

Probablemente, Jano, el dios de las dos caras, también hubiera sido nuestro favorito en esta época. Sobre todo ahora que tratamos de atraer sobre Cajamarca algunas de las millonarias inversiones empresariales anunciadas por el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC)

Efectivamente, los representantes de la región, junto a otros delegados nacionales, también viajaron a Lima para participar en los foros con las delegaciones visitantes y mostrar las bondades de nuestro particular paraíso de inversiones a los embajadores comerciales.

¿Qué puede ofrecer el Perú? De todo. Además de potenciales yacimientos minerales y un suelo espléndido en el que se pueden desarrollar interesantes y rentables agro industrias, contamos con un mar y una selva generosa, proveedoras de variadas y riquísimas especies. Pero, sobre todo, tenemos profesionales altamente capacitados y mano de obra hábil y desocupada lista para generar toda clase de servicios, dedicarla a la industria o apoyar cualquier aventura empresarial.

No obstante, en las regiones más apartadas del país, la población también está esperanzada en que las empresas multinacionales –aunque no sea su función- se animen a invertir en grandes obras de infraestructura como carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas, redes de agua, represas, etcétera. Ya no interesa quien las construya, lo que importa es que se hagan.

Quién sabe, puede ser que el mismo espíritu empresarial que sacó de la pobreza extrema a muchas naciones del Asía en pocos años, también haga sus milagros por aquí. Sin embargo, antes de entusiasmarnos y de entusiasmar a otros, habría que reflexionar sobre cuan verdaderamente atractivo es nuestro pueblo para que alguien, cualquiera, se anime a invertir su capital en esta viña del señor. Veamos.

¿En el Perú, se respeta rigurosamente la ley o se hace en última instancia lo que el pueblo –esa masa anónima de gente- quiere? ¿Existe un Estado de Derecho que garantice plenamente el respeto por los contratos y las inversiones o se impone finalmente la violencia? ¿Contamos con un Poder Judicial al que se acude en todos los casos, o el pueblo –la voz de Dios- se hace justicia por su propia mano bloqueando carreteras, destruyendo puentes, saqueando mercados o incendiando edificios públicos, cuando algo le incomoda?

Si queremos que las inversiones lleguen al país, los peruanos debemos entender que, además de los grandes capitales extranjeros, la tecnología moderna y la visión para los negocios, es necesario respetar las leyes, vivir bajo el imperio de un Estado de Derecho y dirimir nuestras diferencias con altura y respeto por los demás.

No podemos continuar teniendo, por un lado, miles de necesidades cuya satisfacción ya no soporta más postergaciones, junto a la posibilidad de que los acuerdos comerciales traigan nuevas inversiones al país. Y por el otro lado, una gruesa cantidad de paisanos con temperamento suicida que, por más legítimos que sean o parezcan, buscan resolver sus problemas o atender sus intereses utilizando una agenda de violencia.

No hay otra salida, si queremos ser competitivos y atraer las inversiones que generen trabajo y riqueza, debemos realizar un cambio de actitud sincero y hacer del Perú un país en el que impere el Estado de Derecho y la paz social, de lo contrario será mejor buscar un dios todopoderoso que, como Jano, pueda ver y bendecir por igual, los extremos absurdos de nuestra enrevesada realidad.

sábado, 15 de noviembre de 2008

La crisis financiera mundial

El panorama es incierto. Por más que los gobiernos de los países más desarrollados, y en especial el de Estados Unidos, están tratando de apoyar a sus sectores financieros para que la economía de sus respectivas naciones no colapse, los resultados no son muy alentadores.

La crisis financiera mundial que empezó en América del Norte, ya ha dado la vuelta al mundo y los países más fuertes están tomando medidas para enfrentarla. El diario El País en su editorial del miércoles comenta el grave debilitamiento del sector bancario español y la economía industrial y comercial de la región.

Al problema de liquidez que asfixia a muchos grupos empresariales sanos, hay que sumar la depresión que amenaza a sectores industriales decisivos para mantener la actividad económica y el empleo en toda Europa, como el caso automotriz, decía la nota.

Por ejemplo, General Motors y Chrysler han acumulado pérdidas millonarias. GM anunció que si no recibe ayuda pública tendrá que declarase en quiebra a fin de año. Miles de trabajadores se verán en la calle, junto a otros miles que ya pasaron por esa dura prueba.

La gran pregunta es si los gobiernos deben intervenir en el rescate de cualquier otra actividad económica principal para mantener el mercado y el empleo. Hay una gran preocupación porque los sectores industriales y comerciales se vean arrastrados por la crisis.

El problema es que alrededor de esas grandes empresas gravitan miles de compañías más pequeñas con miles de trabajadores que se verán seriamente afectados en un círculo vicioso de quiebras que pueden llevar, primero a serias crisis económicas personales y familiares y luego a conflictos sociales de grandes proporciones. El asunto es realmente serio, los especialistas menos optimistas pronostican una recesión mundial para los próximos años.

La crisis financiera también llegó a Latinoamérica. En principio muchas empresas que cotizaban en las bolsas de Nueva York y Toronto han visto disminuir significativamente el precio de sus acciones. Algunas de ellas, grandes y pequeñas, han tenido que suspender sus operaciones, cuando no cerrar, ante la pérdida de su capital.

Las administradoras de Fondos de Pensiones que invirtieron en valores inmensas cantidades de dinero de sus clientes, también sufrieron pérdidas millonarias. En Argentina se llegó al extremo de nacionalizarlas ante la pérdida de hasta el cuarenta por ciento de sus colocaciones.

De igual manera se han visto afectadas las empresas exportadoras de materias primas, tanto por la disminución de los precios internacionales, como la reducción de la demanda, la misma que, se especula, puede llegar a agudizarse en los próximos años.

Además de estos efectos desfavorables, la crisis financiera mundial esta obligando a los Bancos a encarecer y hacer más difícil la obtención de créditos. Actividades de investigación y desarrollo como exploraciones mineras y petroleras tendrán que reducirse necesariamente en el futuro, con el consiguiente enfriamiento de esos sectores económicos. Un desastre para países como el nuestro que dependen significativamente de sus exportaciones mineras.

¿Y Cajamarca? Bien, gracias. Aquí vivimos a nuestro aire. La pasamos de bloqueo en bloqueo y de plantón en plantón. Todos contra todos. La verdad es que la crisis mundial no nos quita el sueño. La postergación de proyectos mineros por conflictos sociales, la baja de los precios de los minerales, la reducción de la demanda en los grandes mercados, y las quiebras y los problemas económicos de Bancos y Empresas en el mundo no nos perturban en absoluto.

A nadie, aparentemente, le preocupa que el motor de nuestra economía, Yanacocha, haya disminuido su ritmo de producción y de trabajo.

Lo cierto es que grandes proyectos de desarrollo de la región como Conga, por ejemplo –cuya postergación ya fue anunciada-, tendrán que repensarse debido a la disminución de los precios de mineral. Otros prospectos interesantes para el país así como nuevos programas de inversión, también serán archivados durante algún tiempo debido a la falta de financiamiento internacional.

No hay que ser pesimista para darse cuenta de que sería bueno empezar a preocuparnos y a actuar en consecuencia: la crisis financiera internacional está demorando en manifestarse en Cajamarca, pero llegará de todas maneras. Lo podemos jurar.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La única culpable

El señor Tafur tiene razón: la única culpable del problema del agua en Huambocancha es Yanacocha. Eso lo viene repitiendo desde hace semanas y nadie le hace caso. La empresa por su parte, niega cualquier responsabilidad en el tema, pero las circunstancias demuestran lo contrario. Veamos.

Huambocancha era una localidad feliz. Los pobladores vivían al pie de un camino estrecho de tierra que todos se empeñaban en llamar: carretera a Bambamarca, pero que todos, también, sabían que no era más que una trocha fangosa y poco menos que intransitable en temporada de lluvia, además de un terral irrespirable durante la época seca.

Cuando Yanacocha inició sus operaciones y la economía de Cajamarca empezó a dinamizarse, el camino se volvió más concurrido y los pobladores –con razón- pidieron que se ensanchara y asfaltara la vía. Pero en vez de pedírselo al Ministerio de Transportes, como debió ser, se lo pidieron a la empresa minera. Lo hicieron varias veces y no siempre de la mejor manera porque por allí también transitaban los vehículo de la empresa. Culpable: Yanacocha.

La compañía accedió, también era bueno para ella, y en coordinación con la autoridad competente, financió los trabajos. Huambocancha fue aun más feliz de lo que ya era antes de la obra: ya no había fango, desapareció el terral, las propiedades subieron de precio, el transporte público extendió su servicio a esa zona y el comercio con la ciudad también se dinamizó.

Pero hubo un problema. Cada cierto tiempo ocurría un hundimiento en una de las curvas de la pista. La empresa minera la reparaba y volvía a hundirse. La calidad del suelo era mala. Cada vez que ocurría un desmoronamiento, los vehículos que iban y venían de Bambamarca quedaban varados hasta que la empresa, y no la autoridad competente, lo reparaba. Culpable: Yanacocha.

Otra vez el reclamo justo. ¿Qué esperaba esa minera “irresponsable” para solucionar definitivamente el problema? Yanacocha contrató una empresa de ingeniería que hizo lo que tenía que hacer: perforó el suelo para conocer su composición y mejorar la fórmula del asfalto. Santo remedio, la pista no se quebró más. Para quien no lo sepa, al perforar el suelo, los ingenieros hicieron lo mismo que hacen los médicos cuando toman una muestra de sangre del paciente, extraen unas gotas para analizarla y conocer el mal. Los ingenieros perforaron para tomar una muestra de suelo, hicieron un buen trabajo.

En ese entonces, Huambocancha –que no estaba tan poblada-, también era feliz porque tenía un hilo de agua que captaba de distintas filtraciones, en una gran extensión de terreno, y que canalizaba con piedras hasta una caja, para llevar agua a ciento seis familias. A cuatro años de reparado el asfalto de la bendita curva, debido a la disminución de las lluvias, el incremento de población en la zona, a que San Pedro bajó el dedo o sólo sabe Dios por qué, las filtraciones empezaron a disminuir hasta desaparecer. Culpable: Yanacocha.

No fue necesario realizar ningún estudio para saber quién era la única responsable de que no hubiera más filtraciones. Estaba claro que era Yanacocha. ¿Acaso no había contratado a una consultora que tomó una muestra de suelo cuatro años antes? Pues, por allí, por ese hueco malvado del grosor de un brazo se estaba yendo toda el agua de Porcón, al infinito y más allá. ¿Culpable? Yanacocha.

Los pobladores de Huambocancha –es entendible- se desesperaron, y convencidos por sus malos dirigentes de que la minera les había quitado el agua, bloquearon la carretera hasta que la empresa –culpable de Responsabilidad Social- atendió la solución a su problema: les canalizó el agua desde dos manantiales que estaban ubicados a un kilómetro de distancia y que fueron elegidos por los propios vecinos.

Como es natural, el agua de esos manantiales, uno en Porconcillo y el otro en Manzanas Capellanía, que también abastecen a otros caseríos cercanos y que luego de la canalización hecha por la empresa minera podían abastecer a ciento setenta y seis familias, tenía que tratarse, como se tratan todas las aguas del mundo, antes de destinarse al consumo humano.

Eso hicieron los pobladores durante varios años hasta que el señor Tafur se despertó una mañana y dijo que ya no quería el agua tratada de esos manantiales sino de otro. Por lo tanto, la culpable de todas las culpas debe comprar a precio de oro otra fuente de agua, canalizarla y construir una planta de tratamiento para que Tafur y su familia puedan beber un agua diferente y dormir en paz.

¿Qué puede hacer la sociedad al respecto? Nada. Yanacocha, haga lo que haga, seguirá siendo la culpable de todos los males que sufra Huambocancha. Esa es la historia de nuestro pueblo: siempre es otro el culpable de lo que a mí me pasa. Sobre todo si tiene dinero suficiente para pagar la cuenta.

viernes, 3 de octubre de 2008

¿Dónde está la riqueza de Cajamarca?

La tarea es inmensa. Los ciento ochenta y nueve asistentes a la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, en Nueva York, en setiembre del 2000, se propusieron -entre otros retos altruistas-, eliminar la pobreza extrema en el mundo, en unas cuantas décadas. Si alcanzan con éxito la primera meta de su agenda de buena voluntad, en el 2015 habrán eliminado la mitad de la miseria mundial.

Para contar con una buena línea de base, definir metas específicas y medir los avances con indicadores cuantificables, el Banco Mundial aportó su granito de arena desarrollando una metodología que permitiera ponderar y sumar el valor de los capitales tangibles (como los recursos naturales probados y las instalaciones industriales) y los intangibles (como la democracia, el respeto por el Estado de Derecho y la propiedad privada), de los países evaluados.

El trabajo, en el que participaron numerosos economistas e investigadores, arrojó un estudio de más de doscientas páginas titulado: ¿Dónde está la Riqueza de las Naciones? En él se concluye que la riqueza real de los países en el siglo XXI está conformada por tres elementos: los recursos naturales (bosques, minerales, reservas de agua, Etc.), capacidad económico-productiva (fábricas, infraestructura industrial y urbana, servicios, máquinas, Etc.), y por el capital humano o intangible, es decir, el nivel educativo de sus habitantes, sus creencias y actitudes, sus índices de corrupción o transparencia y la solidez de sus instituciones.

De los tres, el factor decisivo y con más peso en la evaluación del valor de las naciones es el capital humano o intangible. Este equivale a las cuatro quintas partes del capital total. ¿Por qué tanto? Porque es el que verdaderamente crea riqueza y eleva el nivel y la calidad de vida de los pueblos. Es el que convierte la riqueza natural en riqueza creada. De nada sirve tener inmensos recursos naturales si la población es incapaz, por cualquier motivo, de convertirlos en operaciones rentables que dinamicen la economía de su región y que impulsen su desarrollo sostenido.

La prueba de esta tesis es que en los diez países más “valiosos” del planeta de acuerdo al Banco Mundial: Suiza, Dinamarca, Suecia, Estados Unidos, Alemania, Japón, Austria, Noruega, Francia y Luxemburgo, los recursos naturales representan menos del 12% de la riqueza total que poseen (en el caso suizo, sólo 1%), mientras que su capacidad productiva, equivale a entre 15% y 30% de la riqueza global. Y, entre 70% y 85% de la misma se refiere a capital humano (84% en el caso suizo)

Estas consideraciones explican claramente porque los países latinoamericanos, a pesar de contar con inmensas riquezas naturales, no figuran entre los más ricos del planeta. La paradoja se debe, en gran medida, a la limitada preparación de los maestros y el poco interés de las familias por el rendimiento escolar de sus niños y jóvenes. Terrible desgracia a la que debemos agregar otra aun peor: el modelo de nuestra sociedad. En vez de contar con Estados capaces de educar adecuadamente a las nuevas generaciones, las formamos en la violencia y en la falta de respeto a la autoridad, las instituciones, los bienes públicos, el Estado de Derecho y la propiedad privada.

¿En Cajamarca estamos haciendo algo al respecto? Sí. Desde hace algunos años la empresa miembro de la red del Pacto Global, Yanacocha, a través de la Fundación Los Andes de Cajamarca – ALAC, y al lado de autoridades e instituciones públicas, ha tomado la iniciativa de enfrentar el problema de la calidad educativa en la región. Luego de iniciar el Programa de Alfabetización y Educación para Adultos – PAEBA, junto a la Municipalidad de Baños del Inca y el Gobierno Regional, la semana pasada presentó en sociedad el Programa Escuelas Exitosas en los distritos de Sorochuco y Huasmín, de la mano de la Dirección Regional de Educación.

Este último Programa, cuya ejecución estará a cargo del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE), con la participación de la Fundación Empresarios por la Educación (ExE), la Asociación Los Andes de Cajamarca (ALAC) y el Programa Minero de Solidaridad, comprende la organización, gestión y articulación de las instituciones educativas en redes y la capacitación y asistencia técnica a directores y docentes, orientada a mejorar la gestión de la calidad de los servicios educativos en el aula: capacidad de lectura, pensamiento crítico, habilidades de comunicación e integración. Contempla además, la participación de líderes comunales y padres de familia.

Participarán cinco redes educativas conformadas por 50 escuelas de educación primaria de las zonas rurales, 200 docentes, 3.500 alumnos, directores y padres de familia de las escuelas pertenecientes a los distritos de Cajamarca, La Encañada, Baños del Inca, Huasmín y Sorochuco. En éstos dos últimos distritos se trabajará con 20 escuelas, 80 docentes y mil alumnos aproximadamente. En el primer semestre del Programa se promoverá el compromiso de los profesores y padres de familia en la mejora del rendimiento y aprendizaje de los alumnos.

Y ¿Dónde ésta la riqueza de Cajamarca? De acuerdo a estos criterios, y a pesar de contar con inmensos recursos minerales, es evidente que nuestra región recién se esta poniendo en valor gracias al esfuerzo de las instituciones responsables que han decidido invertir en mejorar la calidad de la educación y en la formación eficaz para el desarrollo de nuestros niños y jóvenes.

La realidad es obstinadamente terca y no importa cuántas minas de oro se descubran ni la cantidad de Canon que se reciba, la región no tiene futuro si no invertimos en nuestro capital humano, la población no se adapta a los cambios del nuevo milenio y, por el contrario, persiste en su manera de ver el mundo desde el pasado. Es triste, pero es real: los pueblos sin educación pueden sobrevivir en el subdesarrollo, pero jamás saldrán de él.

martes, 16 de septiembre de 2008

Educación, educación y educación

No es ningún secreto. La clave para alcanzar al pelotón de avanzada de los países más desarrollados del planeta, es la educación. Lo dijo la Presidenta de Finlandia Tarja Kaarina Halonen, en una reciente entrevista con Andrés Oppenheimer para El Nuevo Herald de Miami. Halonen, una abogada sindicalista de 66 años, refirió que la receta de su país para alcanzar los primeros puestos de los más importantes rankings internacionales que evalúan el éxito social, económico y político de las naciones, fue simple: “Puedo resumirlo en tres palabras -dijo: educación, educación y educación”.

La fórmula es buena. La República de Finlandia, un país de 338.145 km2 -Perú tiene 1'285,216 Km2-, con menos de la quinta parte de nuestra población, tan sólo 5.3 millones de habitantes, que hace apenas dos décadas era el más pobre del norte europeo, hoy tiene una de las economías más prósperas del continente y está entre las diez más competitivas del mundo, según el Foro Económico Mundial.

Los ingresos del país están basados en los sectores de servicios y manufacturas. Es la sede de la empresa de celulares más grande del mundo, Nokia, y alberga a las empresas papeleras y de pulpa más innovadoras del planeta. Los finlandeses gozan de un elevado bienestar y una política altamente democrática, con niveles sumamente bajos de corrupción.

Efectivamente, el país ocupa el primer puesto entre 179 naciones en el índice anual de Transparencia Internacional, en el ranking de las naciones menos corruptas del orbe. Perú, junto a México y Brasil, se encuentra en el puesto 72. Igualmente, Finlandia ocupa el primer puesto entre los países más democráticos del mundo según la fundación conservadora norteamericana Freedom House, y sus estudiantes figuran en el primer puesto en los exámenes internacionales de ciencia realizados por estudiantes de 15 años.

¿Cómo lo hicieron? Aunque el gasto público en educación con relación al Producto Bruto Interno en Finlandia es más alto que la media europea, otros países como Dinamarca y Suecia invierten mucho más y no obtienen los mismos resultados. La clave, entonces, no es una cuestión únicamente monetaria. El secreto, dijo la Presidenta, es, básicamente, el excelente nivel de capacitación de los maestros de escuela primaria.

“Tenemos una larga fila de expertos internacionales que están haciendo cola frente a las puertas de nuestro ministerio de educación para ver qué pueden aprender de nuestro sistema”, dijo Halonen al analista internacional. “Lo que les cuesta creer es que la respuesta sea tan simple como tener buenos maestros”, agregó. En el sistema educativo finlandés es necesario tener al menos una maestría para enseñar en la escuela primaria, y una licenciatura para enseñar en el kindergarten. Sólo uno de cada diez postulantes es admitido en la carrera universitaria de Educación.

Definitivamente, no es fácil para nuestro país imitar a Finlandia. Además de ser un país pobre, el atraso de nuestro sistema educativo comparado ya no con los países de Europa sino en nuestro mismo continente, es significativo. Lo más recomendable y realista, antes que esperar una revolución nacional educativa, es empezar a realizar esfuerzos y cambios a nivel regional.

De eso se trata, precisamente, el lanzamiento del Programa Red Integral de Escuelas de Cajamarca de la asociación Empresarios por la Educación – ExE y la Asociación los Andes de Cajamarca – ALAC, realizado recientemente. Las veintidós becas entregadas por Yanacocha y el Instituto Americano de Ingenieros de Minas, Metalurgia y Petróleo – Waaime, a alumnos de la Universidad Nacional de Cajamarca; y la ejecución del Programa de Alfabetización y Educación para Adultos (PAEBA) que beneficiará a setenta caseríos del distrito de Baños del Inca, elevando los niveles de educación en adultos y jóvenes, gracias a un aporte de 200 mil dólares, también de Yanacocha.

Cajamarca puede y debe continuar en la senda del desarrollo. Tiene los mejores ingredientes para lograr su propia fórmula del éxito: una inmensa riqueza minera, una juventud emprendedora y los ojos de los inversionistas del país y del mundo puestos en la zona. Además, y que bueno que ya lo está haciendo la empresa privada y algunas instituciones públicas, es imprescindible agregar a la buena receta, el simple ingrediente finlandés: “Educación, educación y educación”, de calidad.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Con razón o sin ella

Ocurrió en Cajamarca. Un ciudadano, trabajador de una empresa privada, denunció a un jovencito vecino suyo por violar a su hija. Las autoridades, por su parte, evaluaron el caso y decidieron que, mientras concluían las investigaciones, el presunto violador debía ir preso. Sin embargo, los familiares y amigos del acusado no estuvieron de acuerdo con esa decisión.

Ellos –objetivos y diligentes- resolvieron, sin mayor trámite, que el acusado era inocente, y organizaron una sonada manifestación contra la empresa donde trabajaba el demandante y padre de la víctima. ¿Por qué contra la empresa? Para que su empleador lo obligara a retirar la denuncia y, acto seguido, lo despidiera por mentiroso. De lo contrario, amenazaron los buenos vecinos, bloquearían el acceso a las instalaciones de la compañía, para castigarla por no cumplir con la voluntad de “El Pueblo”.

De nada sirvió que se explicara a los incitadores de la manifestación que, aun si la denuncia fuera falsa –cosa que sólo se puede conocer después de una investigación-, ninguna empresa puede limitar los derechos de sus trabajadores. Y que el ciudadano acusador tenía el derecho a denunciar, así como el joven denunciado tenía derecho a que se le pruebe la falta, a defenderse, y, eventualmente, a contra demandar a su acusador por cualquier perjuicio sufrido. Esas son las reglas de toda sociedad en la que se respeta el Estado de Derecho, desde aquella lejana época en que nos bajamos de los árboles.

Este episodio anecdótico, pero frecuente, genera tres consideraciones importantes que vale la pena señalar:
Primero, la fragilidad del orden social y la debilidad institucional en que se vive actualmente en el país. Cualquier grupo de ciudadanos, con razón o sin ella, se lanza a las calles, obstruye el tránsito y paraliza las actividades de cualquier establecimiento y de las mismas ciudades, para “exigir” que las autoridades o instituciones hagan lo que ellos quieren, porque así les parece mejor, porque así conviene a sus sagrados intereses o, simplemente, porque así les da la gana. Por supuesto, basta con decir que se trata de un “problema social”, para que automáticamente todas sus acciones se cubran con un manto de pureza e impunidad.

Segundo, queda demostrado que los grupos de manifestantes son incapaces de comprender que su actitud es igual o peor que la que ellos reclaman. No advierten que, aunque tuvieran la razón, las acciones y amenazas contra instituciones que nada tienen que ver en el asunto, y el perjuicio que causan a otros ciudadanos inocentes, es una respuesta injusta, abusiva y desubicada. Aun cuando se dirigieran a las personas correctas, esa no es la forma.

Cuando vivimos en sociedad, nos regimos por leyes. Existen procedimientos e instituciones a través de las cuales canalizar nuestras respuestas, desacuerdos y reclamos. No tiene más razón el que más grita, ni el que más pega. “No es necesario levantar la voz, cuando se tiene la razón”, dice un proverbio chino.

Tercero, es evidente que si las cosas continúan así nuestro país no tiene futuro. Al menos no el futuro expectante y de desarrollo que su juventud merece. Es bueno recordarlo: no basta contar con inmensas riquezas naturales, un buen mercado, ni con personal bien calificado o empresarios esforzados para tener el éxito asegurado, los peruanos debemos respetar la propiedad privada y el Estado de Derecho, si queremos atraer las inversiones necesarias para seguir creciendo y prosperar.

En una sociedad donde se respeta el Estado de Derecho, los políticos y los ciudadanos obedecen las leyes, respetan las honras, las personas tienen acceso a juicios razonablemente justos, la corrupción es mínima y aislada, las universidades enseñan e investigan, las empresas crecen e invierten, los pobladores no viven el día a día tratando de tumbar a las autoridades de turno ni destruyendo edificios públicos, y los sindicatos y los grupos de vecinos no andan efectuando demandas absurdas, en privado ni en público.

Probablemente a muy pocas personas les importe lo que está ocurriendo en el país. Los únicos que reaccionan ante los excesos de los grupos de desaforados manifestantes, son los afectados. La violencia se ha adueñado de las calles y muy pocos se atreven a señalarla por temor a convertirse también en víctimas de la barbarie. Las autoridades, la gente honorable y los líderes de opinión están paralizados por el temor a la agresión física y verbal.

Los peruanos estamos cediendo a la violencia y la sinrazón. Nos apartamos de ellas y les damos espacio, con resignación, como si se tratara de males incurables. Sin considerar que esas enfermedades, con el tiempo, pueden convertirse en el cáncer terminal de nuestra sociedad.

viernes, 29 de agosto de 2008

Un pedacito de nuestra historia

Estaba de visita en Cajamarca. Era un personaje importante y viajaba de cuando en cuando a la hermosa tierra del Cumbe. En esa oportunidad estaba de paso. Se detuvo en las saludables aguas termales de Pultumarca, para restablecerse de una herida en la pierna recibida durante la batalla con los pobladores de la Isla Puná. Aquí fue hecho prisionero y condenado a muerte.

Atahualpa, el último emperador del Imperio Inca y también el último Shyri, rey del Reino de Quito, fue sepultado en los alrededores de lo que hoy es el centro histórico de Cajamarca, en julio de 1533. A los pocos días del entierro, el cadáver desapareció. Fue robado y ocultado por sus súbditos con tanto éxito que nadie volvió a saber de él hasta hace un par de semanas atrás, casi quinientos años después de estos hechos.

Efectivamente, el periodismo virtual dio cuenta hace algunos días que la tumba de Atahualpa fue descubierta por la antropóloga cajamarquina Natividad Vásquez Pérez en el caserío de Jangalá, provincia de San Miguel de Pallaque, en el departamento de Cajamarca. Según la investigadora, el hallazgo comprende otras dos Huacas Reales –dos falsas montañas que contendrían el tesoro perdido de los Incas-, y diversos asentamientos ubicados en una extensión considerable de esa parte del territorio.

Por su parte, Eduardo Cáceres, el director del Instituto Nacional de Cultura, señaló que el hallazgo no está confirmado. Agregó que, según algunos historiadores, los restos del Inca fueron enterrados en el convento San Francisco de Cajamarca, aunque otras versiones indican que fueron llevados a Quito, Ecuador. En todo caso, dijo, se trataría de los restos de algún personaje de la época.

Como sea, el esfuerzo de Natividad Vásquez es un ejemplo de sacrificio personal y entrega profesional para que los peruanos conozcamos y valoremos nuestra historia. Ella –refirió en una publicación en internet-, dedicó treinta años de su vida a las investigaciones con la esperanza de realizar lo que considera, es un descubrimiento fabuloso.

Este importante hallazgo, se trate o no de la tumba del Inca, es parte de nuestra historia y nos ayudará a conocer más nuestro pasado y a entender mejor lo que nos está ocurriendo ahora. Quizá, también nos sirva para no cometer los errores de antaño, y sí, para repetir con éxito los aciertos. En todo caso, se trata de un pasado apasionante que nos pertenece a todos los peruanos.

Estas consideraciones –además de una profunda vocación- son, probablemente, las principales motivaciones de los arqueólogos, historiadores, intelectuales y folkloristas. Y, por qué no, las de los artesanos que mantienen vivas las tradiciones de una región y las de aquellos amantes de la cocina que se esfuerzan por conservar y enseñar las recetas que heredó la bisabuela, de sus propios abuelos, y que tienen en sus ingredientes y preparación el perfume y el sabor de un riquísimo ayer.

En agosto, treinta vecinas del centro poblado menor de Combayo, cuenca donde se encontró los restos humanos más antiguos descubiertos hasta ahora en Cajamarca: el hombre de Maqui Maqui, participaron en el Programa de Capacitación y Rescate de la Cultura Gastronómica Local. Las mujeres, que preparan alimentos en el concurrido Mercado de Abastos de Combayo, están conservando las tradiciones y aportando al atractivo turístico de la zona.

De igual manera, en agosto, treintainueve artesanos de Porcón y otros caseríos tuvieron una pasantía en la tierra de la cerámica, el pueblo costeño de Chulucanas, a 49 kilómetros de la ciudad de Piura. Ellos intercambiaron conocimientos y técnicas. Gracias a su participación en dicho evento –y luego de pasar por un exigente proceso de calificación-, nuestros talladores de piedra, ceramistas y artesanos textiles, tendrán la oportunidad de exponer sus productos, con miras a una futura exportación, en la feria PERÚGIFTSHOW 2008, que se realizará en Lima, a fines de setiembre.

Todo este esfuerzo de los pobladores y nuestras instituciones, en este caso la empresa minera Yanacocha que financió ambas actividades y fue la protagonista, en su momento, del descubrimiento del hombre de Maqui Maqui, su rescate, estudio arqueológico y entrega al INC, son aportes importantes a la historia y cultura de la Región. Después de todo, cuando brindamos un tallado en piedra, un plato de comida de la gastronomía local, o algún otro producto de las manos de nuestros hábiles artesanos, estamos entregando mucho más que eso: va con ello un pedacito de nuestra historia.

viernes, 22 de agosto de 2008

Las cosas del desarrollo

Los resultados han sido sorprendentes. Cuando parecía que las marcas eran imbatibles y que además de sano entretenimiento no era de esperar que los Juegos Olímpicos de Pekín - Beijing 2008 nos trajeran sorpresas en cuanto a romper abrumadoramente las marcas impuestas por los atletas de competencias anteriores, nuevos récords mundiales se han establecido, día tras día, desde que se inició la actual fiesta mundial del deporte.

Los deportistas participantes no sólo están asombrando al mundo por llevar la capacidad atlética del ser humano a límites increíbles. En esta oportunidad, para deleite de damas y varones, los deportistas también pueden competir en belleza, con éxito, contra los modelos más afamados de los círculos de la moda y del espectáculo. Cuatro de las más hermosas gimnastas alemanas, llamadas las Diosas del Deporte por la prensa internacional, aparecen este mes en la portada de la conocida revista Playboy.

Los eventos de natación y de gimnasia dominaron las competencias de la semana pasada. Los estadounidenses, los chinos, los australianos y los franceses registraron nuevos récords mundiales en las carreras de relevos y estilo libre. Mientras el nadador Michael Phelps ganaba su sexta medalla en el agua –en total ganó ocho medallas e impuso siete marcas mundiales-, su compatriota, la gimnasta estadounidense, nacida en Rusia, Nastia Liukin, ganó la medalla de oro en la competencia femenina. A nadie se le ocurrió que ella no podía competir por Estados Unidos habiendo nacido en Rusia. Gracias a Dios, esas tonterías solo germinan en ciertas mentes subdesarrolladas. Por su parte, la china Yang Yilin se llevó la medalla de bronce.

Los atletas chinos especialmente, están demostrando muy buena performance en todas sus participaciones. Es posible que, además de haberse preparado para ofrecer un buen espectáculo por ser el país anfitrión de la XXIXª Olimpiada, a China le estén sonriendo los Sichifukujin –los siete dioses chinos de la buena suerte: sociedad supersticiosa como es, decidió comenzar los juegos a las 8 de la noche, del día 8, del mes 8, del 2008, cifra que en ese país es el número de la suerte, el cual significa para los chinos mucho dinero o fortuna. La fecha de la inauguración del Beijing 2008 no fue casualidad, sino un capricho del pitoniso gobierno del país del dragón.

En general, da gusto ver como las sociedades más prósperas del planeta destinan recursos para preparar a sus jóvenes en las distintas disciplinas deportivas y lograr que estos destaquen hasta el punto de convertirse día con día en los mejores atletas del mundo. Probablemente se deba a que luego de ordenar sus prioridades, dedicarse a invertir, producir, vender, ahorrar y volver a invertir, y volver a empezar indefinidamente ese circulo virtuoso del desarrollo, esas sociedades pueden darse el lujo de entrenar personas en nuevas y distintas disciplinas del deporte, las artes y las ciencias que, de otro modo, hubiera sido imposible formar.

En Cajamarca, tenemos un ejemplo reciente. El Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial – Senati Cajamarca, en convenio con la empresa minera Yanacocha, y las firmas Ferreyros y Caterpillar, acaba de lograr, en julio, su primera promoción de mecánicos de maquinaria pesada. Veintisiete jóvenes cajamarquinos, entre ellos una damita –que bien pudo haber nacido en Rusia, al igual que Nastia Liukin, e igual hubiera sido bienvenida-, bien entrenados durante tres años por expertos peruanos, que se integrarán profesionalmente a ese exigente y rentable mercado. “Se trata de personal técnico altamente capacitado que puede ubicarse en cualquier empresa nacional o del extranjero”, comentó Juan Grados, Jefe de Entrenamiento Mina de Yanacocha.

¿Quiénes lo hicieron posible? Por Yanacocha, quien impulsó el proyecto fue el Gerente de Mantenimiento Mina, Marcelo Aliendre. Aliendre, un profesional boliviano de primer nivel, está satisfecho con el resultado: “Estos jóvenes están preparados para llenar un espacio importante ante la falta de ese tipo de profesionales”, comentó. Por la contraparte en Senati, su Director Zonal, Roberto Loayza, está convencido de que los egresados se pueden desempeñar en cualquier empresa de envergadura. “Gracias a la mina, los estudiantes complementaron perfectamente la teoría. Yanacocha y las otras empresas del convenio nos proporcionaron material, capacitación, y la oportunidad de practicar y llevar a la vida real todo lo que aprendían en las aulas”, manifestó el funcionario.

De hecho, un buen grupo de egresados ya fue seleccionado por la compañía Ferreyros, y los demás están concursando por plazas ofertadas en la misma compañía minera. Actualmente, la segunda promoción de ese programa ya está en carrera y existe una tercera que acaba de ingresar, y también una cuarta que Senati ha programado en horario especial. Son, en total, alrededor de setenta y cinco estudiantes que reciben capacitación teórica en su centro de estudios y practican, por turnos, en las instalaciones de Yanacocha.

Hace varios años que Cajamarca exporta al país y al mundo profesionales y técnicos mineros altamente capacitados: ex trabajadores de la mina que aprovecharon nuevas oportunidades y laboran actualmente en otras operaciones peruanas, en Estados Unidos y también en Australia. Se trata de jóvenes peruanos competitivos que se formaron en la mejor escuela minera del Perú: Yanacocha. Y que, al igual que los gimnastas olímpicos, en su campo, también causan admiración por su brillante desempeño.

La capacitación de nuestros jóvenes y un mundo de oportunidades son algunas de las tantas cosas buenas que nos ha traído el desarrollo. Nadie debería querer que se detengan. Sin embargo, por increíble que parezca, en nuestra región son muy pocas las personas de bien y las instituciones que están haciendo verdaderos esfuerzos para que las cosas buenas continúen. Es una verdadera lástima que no sean más.

viernes, 18 de julio de 2008

El día después de mañana

Podría repetirse en cualquier momento. Quizá ya empezó y estamos en el inicio de un cambio climático inverso a la última glaciación ocurrida hace apenas treinta mil años, a fines del pleistoceno, la época en que nuestros más lejanos antepasados vinieron del Asía atravesando el congelado estrecho de Bering como si fuera un puente de adoquín.

La posibilidad de que un desastre climático así vuelva a ocurrir, quedó grabada en la película de Roland Emmerich, estrenada en el 2004, El día después de mañana. En el filme, un calentamiento global de ficción desencadenó una serie de cambios abruptos y catastróficos en el clima del planeta. Los huracanes y tornados, acompañados de un descenso dramático de la temperatura atmosférica, devastaron la Tierra en un apocalipsis de agua y hielo en apenas una hora y veinticuatro minutos que dura la película. La humanidad no pudo hacer nada para evitar el cataclismo.

Salvando las distancias, en mucho menor escala por supuesto, y en el terreno económico, ese mismo sentimiento de fatalidad y de impotencia ante los desastres naturales que se vivió en la película y contra los cuales no se puede hacer nada más que encomendarse a Dios, ha sido el tono de las expresiones de algunos líderes de opinión que participaron en el Debate Canon, Minería, y Desarrollo, que se realizó en Cajamarca hace dos semanas. Me explico.

Más allá de las interesantes conclusiones a las que llegaron los participantes sobre: la necesidad de invertir acertadamente el fondo del canon minero y la ampliación de la base para el respectivo cálculo y su justa distribución, pareciera como si la reducción significativa de producción de oro de Yanacocha y la consecuente disminución drástica del canon futuro para Cajamarca fueran un designio de la naturaleza que no se puede cambiar. Algo que hay que aceptar porque, simplemente, es un propósito divino o sobrepasa nuestra capacidad para enrumbar nuestro propio destino.

Nada más lejos de la realidad. Lo que todos saben y muy pocos se atreven a decir, porque al parecer no es políticamente correcto, es que la disminución de la producción de Yanacocha y el bajón en los recursos del canon minero que afectará el desarrollo de Cajamarca en los próximos años se deben exclusivamente a que la empresa minera no puede seguir operando. Los enemigos del desarrollo le han metido tal miedo a los pobladores de nuestras comunidades con el cuento de la contaminación ambiental, que nadie quiere por vecino un proyecto minero. Situación, por supuesto, que es perfectamente reversible con el apoyo de las autoridades, la comunidad en pleno, y los líderes sociales verdaderamente comprometidos con el desarrollo de la región.

¿Qué hay que hacer? Por supuesto, se trata de que la población esté debidamente informada. ¿Cómo lo vamos a hacer? Eso es, precisamente, en lo que tenemos que ponernos de acuerdo las autoridades, las empresas mineras y toda la comunidad. Cada uno tiene su parte de responsabilidad en el tema. No hay términos medios: nos comprometemos todos a salvar e impulsar nuestra minería, o se “parará la máquina” en un futuro cercano.

El desarrollo de Cajamarca no tiene por qué detenerse. La región, además de que Yanacocha aún no ha agotado sus reservas y que todavía posee opciones para continuar trabajando, tiene expectantes proyectos mineros en Cerro Corona, La Zanja, Conga, Michiquillay, El Galeno y La Granja. De acuerdo al economista César Humberto Cabrera, sólo éstos tres últimos podrían producir 600 mil toneladas anuales de cobre durante los próximos 20 años y generar alrededor de 155 millones de dólares de Canon Minero en el mismo lapso.

“Cómo no poner en producción estos yacimientos que le significarán a Cajamarca un mínimo de 6 mil millones de dólares en 20 años, con los que la región puede transformar toda su infraestructura, hacer su longitudinal, electrificación para todo el departamento, y riego tecnificado, entre otras cosas. Es decir, los recursos de la minería pueden ser muy útiles para el desarrollo de Cajamarca”, comentó el especialista en temas mineros.

Los únicos sobrevivientes en la película, fueron aquellos que lucharon para cambiar su situación. Los que no se resignaron a dejar sus vidas en manos del ruletero destino. Para Cajamarca, en la realidad, la fecha es hoy. Tiene que decidir a tiempo si va o no a respaldar e impulsar su actividad minera.

El día después de mañana, puede ser para Cajamarca un mundo de estancamiento y frustraciones o un mundo de alternativas de desarrollo y prosperidad. ¿Usted qué elige?

miércoles, 16 de julio de 2008

Más importante que el Canon Minero

La semana pasada se realizó el Debate Regional Canon, Minería y Desarrollo, organizado por la universidad privada Antonio Guillermo Urrelo y la asociación Los Andes de Cajamarca. El evento fue importante y oportuno, pues puso formalmente en la agenda regional varios temas de interés que requieren inmediata atención.

¿Qué nos preocupa a los cajamarquinos con respecto al canon minero? Las conclusiones inmediatas del debate, a mí parecer, fueron tres:

1.- La necesaria planificación para el uso acertado del abultado fondo que, por ahora, permanece a buen recaudo en el Banco.

2- La ampliación de la base imponible que incluya en la bolsa no solo los impuestos de la mina sino los que pagan sus trabajadores y las empresas contratistas, además de otros impuestos distintos al de la Renta y,

3.- La disposición correcta y equitativa del canon minero entre las regiones donde éste se origina.

Efectivamente, ante la reducción significativa de la producción de oro de Yanacocha –que disminuyó de 3 millones 300 mil onzas en el 2005 a 1 millón y medio el año pasado-, y la consecuente reducción drástica del canon minero –estimada por algunos en no más de 15 millones de soles anuales para los próximos años-, se presentan varios escenarios que es necesario anticipar para “ir viendo” cómo nos la vamos a arreglar durante la época de vacas flacas que ya esta pateando la puerta para entrar.

El primer asunto es: ¿Qué vamos ha hacer con la plata que ya tenemos en el Banco? El tema es doblemente complicado. Por un lado, las urgencias de la población ya no soportan más postergaciones y por el otro, al revés de lo que se cree en la calle: que no existen propuestas de inversión, en realidad en Cajamarca tenemos más de doscientos mil proyectos: cada poblador tiene su propia idea de lo que hay que hacer con ese dinero. Y lo que piensan los demás y no es de nuestro agrado, por supuesto, son errores que siempre estamos dispuestos a corregir con alguna que otra marcha, la toma de algún local o, como ocurre ante cualquier desencuentro por uno u otro motivo, con un entusiasta y bien concurrido bloqueo de la carretera a la mina.

Hace unos meses le preguntaron en una entrevista a uno de los empresarios más prósperos y mejor preparados profesionalmente en el país ¿Qué hace usted con su dinero? Y él contestó lo más sensato: lo dejo a los expertos. Es un buen consejo. Debería hacerse lo mismo con los fondos del canon minero. No obstante, es necesario que haya ideas de consenso para llevar adelante los acuerdos. Es imprescindible contar en el entusiasmo de la población para que acompañe de buena gana los proyectos regionales. Entre estos, no debemos olvidar el ahorro: la ley de distribución del canon minero debería contemplar un “Fondo Intergeneracional”, para hacer de éste un recurso “sostenible”.

Hay que pensar al revés. En vez de desear que me vaya bien a mí para que le vaya bien a Cajamarca, debemos querer que le vaya bien a Cajamarca para que así me vaya bien a mí. Es lo mismo, pero no es igual.

Los otros dos temas: la ampliación de la base para el cálculo y la correcta distribución del canon minero no dependen tanto de lo que quiera la población sino de cuestiones de política y de Estado que no serán tan fáciles de resolver. O, que por lo menos no se resolverán de la manera que están pensando ciertos líderes buscapleitos: empujando a la población a las calles para que le rompan los tímpanos al Gobierno Central. Menos aún, si con lo que ya tenemos acumulado a la fecha, no decidimos qué hacer.

Lo que resulta sorprendente es que a pesar de la preocupación entre las autoridades y la población por la disminución del canon minero, nadie ha puesto sobre la mesa el tema más importante: ¿Qué va a pasar con la economía de Cajamarca y de todos sus habitantes en cuanto la mina empiece a apagar sus máquinas? La fábula se hizo realidad. Queremos los huevos de oro, pero nadie hace nada por salvar a la gallina.

¿Qué ocurrirá con las mal contadas sesenta mil personas que viven de la actividad minera directa e indirecta en la ciudad del Cumbe? Estamos hablando de que se detendrá el motor de la economía de la región y a nadie parece importarle. ¿Habrá movimiento suficiente para ocho instituciones bancarias con la sola venta de la leche por los ganaderos? ¿Se podrá mantener la pujante industria de la construcción cajamarquina con el movimiento de las chacras? ¿Se sostendrán las empresas de transporte interprovincial, los miles de taxistas, los grifos, restaurantes y centros de recreación, con los turistas que vienen a bañarse en nuestras maravillosas aguas termales? ¿Habrá demanda suficiente para mantener el ritmo del mercado que hoy tiene la ciudad, sin que exista una mina como Yanacocha?

Por supuesto tenemos líderes visionarios que están convencidos de que el movimiento económico generado por Yanacocha en la región se puede reemplazar con las actividades agrícolas y ganaderas. Lamentablemente, la realidad es terca, y hasta ahora ha demostrado que gracias a ellas se puede comer muy bien pero no han sacado de la pobreza a nadie, con contadas, respetables, y puntuales excepciones. En cuanto al turismo, más vale que no nos engañemos, pasarán muchos años durante los cuales deberemos de superar miles de costosos problemas antes de que esa actividad pueda ser considerada como motor de nuestra economía.

El debate sobre el canon minero fue bueno. No obstante, a mí me queda la pesadumbre de que en Cajamarca aún no nos sinceramos y preferimos hablar y dedicar nuestra atención a otros temas, antes que a definir y reconocer lo que es verdaderamente importante: Que le vaya bien a Yanacocha y a otros proyectos mineros en desarrollo, para que a los pobladores de Cajamarca también nos vaya bien. Ya no tenemos mucho tiempo.

miércoles, 9 de julio de 2008

Una oportunidad bien aprovechada

Ganaron los pobladores de Santa Cruz. La audiencia pública del proyecto minero La Zanja programada para el jueves 3 de julio, en el distrito de Pulán, se realizó con normalidad a pesar de las amenazas de un grupo reducido de antimineros que intentó boicotearla. Algunos ronderos, comités de defensa y malas autoridades de la zona y de otros lugares, contrarias al proyecto, trataron de impedir la reunión anunciando temibles actos de violencia. Para ellos, sin conocer los detalles ni contar con algún argumento técnico, el proyecto “atenta contra la cabecera de cuenca” y por lo tanto es inviable. Pues muy bien, esta vez los cruceños no se dejaron amedrentar por los enemigos del desarrollo y acudieron masivamente a la audiencia.

En cuanto a las buenas autoridades de Santa Cruz y Cajamarca --el Gobernador de esta última, Manuel Bacón Tanta, tuvo una participación destacada garantizando el orden--, la Dirección Regional de Minería y la misma empresa Buenaventura, hicieron bien en no ceder a las intimidaciones e insistir en la realización de la asamblea para dialogar con la población. La audiencia fue un éxito y la conversación resultó buena para todos los participantes. Además de que la razón y el derecho estaban de su parte, los organizadores tuvieron el mejor motivo del mundo para hacerla: era una magnífica oportunidad para el pueblo cruceño.

¿Qué lograron los pobladores? Los vecinos de Santa Cruz hicieron respetar su derecho a ser informados y manifestar sus inquietudes con argumentos serios y con altura, sobre un proyecto que, quién sabe, bien puede ser la mejor oportunidad que tenga la zona para salir del anonimato y las carencias económicas que ha sufrido desde siempre. Es contradictorio, antes las poblaciones se quejaban --con razón--, de que los proyectos mineros se aprobaban a puerta cerrada en una oficina en Lima y ellas no tenían voz ni voto. No se les explicaba nada, ni se pedía su opinión. Hoy, que las cosas han cambiado para bien, algunos malos líderes de Santa Cruz pretendieron que la población escogiera la opción peor: que no se les exponga nada.

Como los avestruces que esconden sus cabezas en un hoyo porque creen que así estarán más seguras, los enemigos del desarrollo actuaron igual a los niños cuando juegan y se tapan las orejas gritando: “No me digan nada, no me hablen. No oigo, soy de palo… tengo orejas de pescado”.

Buenaventura explicó los detalles del proyecto y cuales pueden ser los impactos, positivos y negativos al medio ambiente, y, en estos últimos casos, las acciones que realizará para evitarlos o mitigarlos. En eso consiste el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) Por supuesto, la empresa cumplió en su oportunidad con poner a disposición de las autoridades correspondientes y las personas interesadas dicho estudio, pero los pobladores, las amas de casa y los estudiantes, que no tienen porque saber de asuntos técnicos, se merecían una explicación sencilla y clara. Los vecinos tienen derecho a escuchar los detalles y a expresar sus dudas.

La empresa por su parte, tiene la obligación de responder satisfactoriamente los cuestionamientos de la población. De lo contrario, será el mismo Ministerio de Energía y Minas el que le niegue el permiso para operar. Para eso es la Audiencia Pública: para defender el derecho de los pobladores a estar bien informados, para que cuestionen y obtengan respuestas, e incluso para aportar sus sugerencias sobre cualquier aspecto que consideren perjudicial para la comunidad y el medio ambiente. Total, el éxito del proyecto y el cuidado del entorno es bueno para todos.

Esta vez ganó la razón. Se aprovechó bien la oportunidad de conocer el aspecto técnico y los procedimientos de control, mitigación y compensación considerados en el Estudio, también se ganó una oportunidad inmejorable para que la población conozca el Programa de Desarrollo Social que contempla el proyecto. Lo que tanto tiempo esperó Santa Cruz: saber qué hará la empresa con respecto a infraestructura y su apoyo a los proyectos de “desarrollo sostenible” que tanto reclama al cielo su alcalde.

¿Por qué trataron de impedir qué se realice la Audiencia Pública? Porque, como siempre, bajo el disfraz de irreductibles defensores del medio ambiente, con excepción de algunos espíritus puros y unas pocas personas seriamente comprometidas, se encubren ciertos líderes y agitadores que protegen sus propios intereses políticos, económicos y de poder, o todo junto. Esa gente tiene un temor grande de que la población escuche las explicaciones y los proyectos de la empresa minera. Le temen a la verdad. Ellos están seguros que, luego de realizada la Audiencia Pública y una vez que se disipen las dudas de los pobladores y se calmen sus temores injustificados, los padres de familia pensarán con lucidez en su propio futuro y en el futuro de sus hijos. Ellos tomarán con responsabilidad la única decisión posible: elegirán el desarrollo en vez de continuar en el atraso, la pobreza y la desesperanza.

Santa Cruz necesita fuentes de trabajo, caminos, electrificación, proyectos de desarrollo y fomento de la educación y la salud. Por supuesto, nada de eso se logra con enfrentamientos absurdos ni movilizaciones sociales. Santa Cruz necesita un proyecto de grandes dimensiones y de enorme inversión económica para salir adelante. La realización de la Audiencia Pública para conocer el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto La Zanja ha sido el primer paso en el largo camino del desarrollo que ya empezaron a recorrer nuestros hermanos cruceños.

Los peruanos de buena voluntad esperamos que la población de Santa Cruz aproveche con entusiasmo esta inmejorable opción de desarrollo para la región. Ojalá sepan defender su derecho al progreso y que el proyecto La Zanja no naufrague en el mar de las oportunidades pérdidas. Sería una pena. La juventud cruceña y las generaciones por venir merecen un futuro mejor.

lunes, 30 de junio de 2008

El último tren de Santa Cruz

El alcalde de Santa Cruz tiene un problema grave. El buen hombre vive totalmente desinformado de lo que pasa en Cajamarca. Algo imperdonable en esta era de la globalización de las comunicaciones en que cualquier ciudadano puede saber, en tiempo real, lo que esta ocurriendo al otro lado del mundo. A veces, incluso, antes de que acontezca. Probablemente, el burgomaestre no tiene tiempo para enterarse de las cosas, sin embargo, algo malo debe estar pasando con sus asesores, cuando en vez de instruirlo sobre los cambios que han sucedido en la región, prefieren mantenerlo alejado de la realidad.

Efectivamente, a pesar de que Manuel Ruiz Bravo es un alcalde preocupado sinceramente por el futuro de su comunidad y que anda lamentándose -con toda razón-, de que en Santa Cruz no existan “proyectos sostenibles” que contribuyan a su desarrollo, no se ha enterado, y nadie se ha tomado la molestia de decirle, que las reservas minerales descubiertas por el proyecto La Zanja, en la zona, son la palanca de desarrollo que tanto tiempo ha esperado y que tanto necesita su pueblo para salir adelante. Una bendición. Tan buena, aunque no tan grande, como las reservas probadas de cobre de Michiquillay que aún no se explotan pero ya aseguraron a los pobladores aledaños 201 millones de dólares en proyectos sociales comprometidos por la empresa Anglo American. Además, por supuesto, de los ingresos por Canon que les corresponderán cuando dicha empresa entre en producción. Una oportunidad bien aprovechada.

¿Cuántos años más tendremos que esperar para tener electricidad? Pregunta el funcionario, implorando al cielo, en nombre del ochenta por ciento de sus vecinos, que aún no cuentan con ese necesario servicio. La respuesta, debería saber el alcalde, es simple: todo el tiempo que sea necesario para que el Gobierno –una institución históricamente desmemoriada-, se acuerde de ellos y tenga el dinero suficiente para invertirlo en calidad de obra social. O, los que tengan que pasar para que una o más empresas importantes se instalen y dinamicen económicamente la zona. Quizá puedan contar con electricidad antes de lo que se imaginan, si es que por suerte dichas compañías necesitan tender su propia red de energía, de la cual podría “colgarse”, en su momento, la comunidad. Lo que ocurra primero. Por supuesto los santacruceños ya no pueden esperar más. Cada año que pasa es tiempo imperdonablemente desperdiciado. La oportunidad hoy esta tocando a la puerta.

Es bueno también que el señor Ruiz se entere, de paso, que ninguna empresa de energía se interesará nunca en invertir y llevar su producto a Santa Cruz, si los pobladores no tienen trabajo bien remunerado, “sostenible” en el tiempo, como él dice, y con poder adquisitivo suficiente para pagar las cuentas de la luz que ya no son tan bajas como antaño. Así es de interesada y comercial, mí estimado, esta aldea global de la que todos formamos parte, nos guste o no, y en la que no hay adónde quejarse, menos aún una comunidad que tiene los recursos para ser económicamente solvente, pero le falta la información correcta.

No es culpa de Manuel Ruiz. El teme por su pueblo, es natural, durante años ha escuchado el cuento del fantasma de la contaminación minera. No obstante, al bien intencionado alcalde nadie le ha dicho que nuestro país tiene una de las legislaciones ambientales más estrictas del continente y que nadie, ninguna empresa minera legalmente constituida, puede instalarse en Santa Cruz o en cualquier otro lugar de la república y trabajar sin cumplir con las normas legales sobre el cuidado medioambiental. Para hacerlas cumplir están las autoridades competentes y la misma población que no se chupa el dedo y sabe estar vigilante del cumplimiento de las obligaciones legales empresariales, como el mejor abogado.

Otra cosa es, por supuesto, la minería informal. Esa no paga impuestos, no genera Canon, no tiene responsabilidad social ni proyectos de desarrollo. Esa que, enterémonos desde ahora, probablemente va a tener Santa Cruz en los próximos años, si la comunidad le cierra las puestas al empresariado formal. La minería informal es la que se instaló en Tambo Grande cuando la comunidad impidió que una empresa desarrollara legalmente su proyecto minero. La minería informal hoy contamina Tambo Grande a su regalado gusto y no hay quién los saque de allí porque ellos, simplemente, no responden a ninguna autoridad ni reconocen ninguna ley.

Santa Cruz es una provincia de gente esforzada y trabajadora que merece una alternativa de desarrollo. Hoy está viviendo una extraña dicotomía: ser una región de necesidades extremas con ricos yacimientos minerales y rechazar la minería por un injustificado temor a una contaminación inexistente. Su alcalde y la población se están llevando por las mentiras de un grupo de gente refractaria al desarrollo. El proyecto La Zanja es la alternativa de progreso que el pueblo santacruceño, de tanto esperarla, no sabe reconocerla. Ojalá que no se pase de largo.

Dicen que el tren de las oportunidades no pasa por la misma estación dos veces. En Santa Cruz el tren ya esta pitando para partir. Ojalá que su alcalde y la comunidad recapaciten y decidan subirse al tren del desarrollo de la actividad minera, como ya lo han hecho Cajamarca, Hualgayoc y Michiquillay, ya es tiempo que Santa Cruz, con ese nombre doblemente piadoso, aproveche sabiamente los dones que Dios le dio.

sábado, 21 de junio de 2008

Las lagunas y los líderes irresponsables

Ocurrió en octubre de 1981, en la reunión de cooperación internacional que se realizó en Cancún. Alguien, con un interés pernicioso –contó un cronista de la época-, soltó el rumor de que la delegación de Estados Unidos iba a pedir un minuto de silencio en memoria del presidente egipcio Anuar el Sadat, asesinado pocos días antes en el Cairo. La delegación de Argelia, cuyos miembros consideraban a Sadat un criminal, hizo saber de inmediato, con otro rumor en sentido contrario, que de ser así abandonaría la importante reunión. Menos mal que el canciller mexicano de entonces tuvo la sensatez de preguntarle al secretario americano si la versión era cierta. Este último, para alivio de todos, contestó que no y el conflicto imaginario quedó superado.

Un incidente semejante ocurrió la semana pasada en Cajamarca. Algunos integrantes de el Frente de Defensa del Alto Perú y la Coordinadora de Desarrollo de la Cuenca del Jequetepeque corrieron la voz de que Minera Yanacocha instalará ochenta kilómetros de tuberías para transvasar el agua de doscientas ochenta y nueve lagunas de la zona denominada Alto Perú hacia Cajamarca, con la doble intención de: “compensar la grave escasez de agua” que, según ellos, existe en la ciudad del Cumbe y de esa manera, así de fácil, “explotar el cerro Quilish”. El resultado final del transvase –aseguraron los alarmistas-, será cien litros de agua por segundo.

¿Quienes tuvieron tan absurda y descabellada idea? Como siempre, algunos líderes sociales con cerebros desbordados de imaginación malsana, vergonzosos intereses personales y ávidos por generar conflictos.

Antes de que la sangre llegue al río y como la versión de instalar en silencio ochenta kilómetros de tubería sonaba a cuento, algunos periodistas de Cajamarca con el buen tino del canciller mexicano y la mejor voluntad de servir a su público, se tomaron la molestia de entrevistar al representante de Yanacocha Ricardo Morel, para conocer si el rumor era cierto. Gracias a la aclaración del funcionario, Cajamarca se enteró de que la versión era falsa y, además, de que la empresa minera no tiene ningún interés geológico en la zona de las lagunas de Alto Perú.

La verdadera historia -como siempre más rica que la imaginación-, es que en el 2004 y 2005 Yanacocha adquirió terrenos en dicha zona con la intención de construir la presa que llamaría Laguna Compuertas. Un proyecto millonario para almacenar agua de lluvia en beneficio de los habitantes de la región. El proyecto no se concretó, y aunque la compañía obtuvo la autorización de la Administración Técnica del Distrito de Riego, en ese entonces, al final decidió realizar otro tipo de obras que no comprometieran para nada el agua de las lagunas cercanas: optó por construir reservorios.

Sin embargo, y a pesar de que el proyecto ya había sido cancelado, la Municipalidad Provincial de San Pablo, irrogándose una autoridad que sólo tiene el Instituto Nacional de Recursos Naturales, INRENA, a nivel nacional, se apresuró a emitir una ordenanza declarando la intangibilidad de la zona. La respuesta de Yanacocha fue la misma que hubiera tenido cualquier ciudadano o institución respetuosa de las leyes cuando alguien, sea quien sea, comete una ilegalidad para recortar los derechos sobre su legítima propiedad: apeló la resolución municipal.
“Nosotros consideramos, y la ley nos ampara, que una Municipalidad no puede emitir resoluciones para crear áreas de conservación. Eso sólo lo puede hacer el INRENA a nivel nacional. Entonces, si nosotros dejamos carta abierta a una Municipalidad para que emita una resolución o una ordenanza así, sobre nuestra propiedad, estaríamos permitiendo que se cometa un acto ilegal. Es una cuestión de principios”, dijo Morel.

El funcionario reiteró –para que no quede ninguna duda-, que esa zona es propiedad de Yanacocha, pero no se realizarán trabajos geológicos en ella. En realidad, la empresa minera no dice esto recién, lo dijo en el 2005 a través de un Comunicado a la opinión pública. Obviamente, existe un renovado interés por revivir el tema y crear un nuevo conflicto partiendo de una situación imaginaria. De esos aprietos, viven muchas personas en nuestro país.

La apelación de Yanacocha se definirá muy pronto en una Audiencia Pública, en Lima. El asunto a resolverse es, simple y en resumidas cuentas, si la ordenanza emitida por la Municipalidad de San Pablo, declarando la propiedad de Yanacocha zona de Reserva Natural, es legal o ilegal. Lo cual, en ningún caso querrá decir que Yanacocha, ni ninguna otra persona natural o jurídica, puede disponer del agua de las 289 lagunas de Alto Perú como le venga en gana, como aseguran los imaginativos y alarmistas defensores de la nada. Mucho menos, aún, que dicha agua pueda ser transvasada a otra cuenca o que sirva para construir una mina en el cerro Quilish. Un cuentazo.

Si el Poder Judicial define que la ordenanza de la Municipalidad de San Pablo es legal, pues muy bien, no habrá pasado nada. Los asesores de Yanacocha se equivocaron. Por el contrario, si es ilegal, el Concejo tendrá todo el derecho del mundo de iniciar sus trámites ante el INRENA para que éste, en última instancia, le dé la razón o se la niegue. Aún en este último caso, no existe ningún motivo de alarma, porque nadie esta urdiendo un plan perverso para que sean otros, y no los pobladores de la cuenca del Jequetepeque, los que consuman el agua de las lagunas.

¿Por qué tanto interés, entonces, en enfrentar a la población con la empresa minera? Porque es la táctica fácil, la preferida: la estrategia del espantajo. Cuando algún líder social sin recursos ni imaginación positiva quiere ganar renombre, ocupar un espacio político o distraer a su comunidad, su primera y única opción es enfrentarse y enfrentar irresponsablemente a su pueblo contra un enemigo imaginario. Para el caso, tan bueno como el fantasma de la contaminación es el cuento de una empresa monstruosa que quiere beberse el agua de 289 lagunas. La estrategia es clara y esta otra vez en marcha en Cajamarca. Ahora se trata de las lagunas de Alto Perú y ochenta kilómetros de una tubería imaginaria.

Los líderes sociales de esta historia están usando irresponsablemente el cuento de las lagunas para movilizar a su pueblo y generar conflictos. Cuando son malos, se dice que cada comunidad tiene los líderes que se merece, yo no lo creo. En la región Cajamarca no nos merecemos líderes así.

martes, 27 de mayo de 2008

La estrategia de Cajamarca

El mes pasado, Fernando Henrique Cardoso, el político y sociólogo brasileño que ocupó la presidencia de su país durante dos periodos constitucionales, dio una conferencia magistral en Buenos Aires. El titulo de su disertación fue América Latina y la Globalización.

La expectativa por lo que diría el expositor no se debía sólo a su condición de ex mandatario. Sino que Cardoso representa hoy a ese grupo de líderes latinoamericanos que en algún momento de sus vidas dieron un salto dramático desde los sectores más cómodos de la izquierda a posiciones de enfrentamiento y desafío desde la vereda de centro derecha, con respecto a su visión sobre la economía de mercado y la distribución de la riqueza.

La disertación del ex presidente fue una lección de estrategia para los países latinoamericanos. Recomendó que no vayamos a los extremos rechazando de plano la globalización ni sumergiéndonos en ella sin la debida planificación. La nuestra –dijo-, debe ser una estrategia de aprovechamiento, dejando de lado la bandera del crecimiento por la del desarrollo: un crecimiento sostenido por décadas que nos lleve a niveles de vida comparables a los países de Europa o del sudeste asiático.

Una visión razonablemente distinta a la que tenía veinticinco años antes de que vistiera la banda presidencial. En aquella época el joven Cardoso era un intelectual de izquierda, él escribió a cuatro manos, junto a Enzo Faletto, un libro que llegaría a convertirse en un referente importante para el estudio de las ciencias sociales latinoamericanas y, más allá, en texto obligado de cuanto aprendiz de revolucionario apareciera por estas sureñas tierras: Dependencia y Desarrollo en América Latina, ensayo de interpretación sociológica.

Según la obra, el intercambio de exportar materias primas e importar productos terminados entre América Latina y los países desarrollados, condenaría a aquella a una situación imposible de dependencia económica. Esa visión pesimista de la economía mundial impulsó la estrategia del proteccionismo que pusieron en práctica nuestros países sub desarrollados: le cerramos las puertas al comercio exterior en beneficio de nuestra ineficiente y poco competitiva industria interna. La aplicamos en el Perú. Fue la estrategia del empate, no jugamos para ganar sino para no perder, y nos llevó al desastre económico.

Los países del sudeste asiático en cambio, aplicaron la estrategia contraria. La ganadora. Abrieron sus economías al mundo retándose a ser mejores para penetrar con éxito los mercados de los países desarrollados, auto generando trabajo y riqueza para sus pueblos. Mariano Grondona, el escritor argentino, la definió así: “Los coreanos y los taiwaneses lograron este éxito extraordinario que hoy imitan China y la India de puro ignorantes que eran: no habían leído el libro de Cardoso”.

Por supuesto, nadie nace sabiendo. Lo importante en la vida es reconocer sus propios errores y cambiar para bien. Es un lugar común decir que: “Un hombre inteligente aprende de sus propios errores mientras un sabio aprende de los errores de los demás”. Habría que añadir: el que no aprende nada o aprende y no cambia, es un idiota.

No obstante, lo más importante es que cambien los líderes para que ellos impulsen los cambios en sus pueblos. La lección de oro de fines del siglo pasado es que con los cambios adecuados las sociedades pueden pasar de una situación de desesperación económica a una de prosperidad en el lapso de una generación No hay que redescubrir la pólvora. Allí están, sólo como ejemplo, Chile y España para demostrarlo. También existen ejemplos contrarios y que demuestran que la existencia de inmensos recursos naturales de la mano de líderes desubicados en vez de garantizar el desarrollo, aseguran la pobreza y la desesperación de sus pueblos: nuestra vecina y mal gobernada Venezuela.

¿Y cómo va la estrategia para el desarrollo de Cajamarca? Muy bien. Sus principales líderes, después de años de enfrentamientos absurdos, dejaron de seguir las agendas interesadas de los enemigos del desarrollo, esos que “mucho joden y nada aportan”, y decidieron unir esfuerzos con todos los actores de la sociedad para trabajar juntos en la gran tarea del desarrollo. Una estrategia ganadora.

La primera muestra significativa del cambio –autoridades y empresa privada empezaron a trabajar juntas desde hace algún tiempo-, es el Fondo Solidaridad Cajamarca (www.fondosolidaridadcajamarca.org) Cuarenta y cinco millones de dólares aportados por la empresa Yanacocha para “Promover el bienestar y desarrollo social y contribuir a la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones y comunidades ubicadas principalmente en las zonas de influencia de la actividad minera”, en estrecha coordinación con el Gobierno Regional, la Municipalidad Provincial de Cajamarca y la Sociedad Civil.

Los recursos del Fondo se aplican con una particularidad: tiene que existir la aprobación unánime de los cuatro miembros de la Comisión Técnica de Coordinación para que se apruebe un plan. Si Yanacocha propone pero la Sociedad Civil –representada por el Obispo-, o cualquier otro integrante no esta de acuerdo, simplemente el proyecto “no va”. De igual manera, si el Gobierno Regional decide asignar una partida para una obra y el Municipio o Yanacocha o la Sociedad Civil, consideran que el proyecto no califica para los fines del Fondo, éste no se aprueba. Los ejecutores del fondo –sin voz ni voto en el destino del dinero-, son la Asociación los Andes de Cajamarca (que trabaja ad honorem) y el Fondo de las Américas (que cobra una comisión de administración)

La inversión del Fondo de Solidaridad, en orden de prioridades, esta destinada principalmente a la nutrición de menores, educación, salud, y al desarrollo y fortalecimiento de capacidades de gestión pública. También al apoyo y desarrollo en la promoción de cadenas productivas, infraestructura básica, obras de impacto local o regional, y a complementar recursos económicos de terceros o del Estado para la ejecución de proyectos.

Precisamente para hablar de las estrategias ganadoras y las fórmulas de éxito, uno de los impulsores de las buenas prácticas empresariales en nuestro país, el Dr. Baltazar Caravedo dictará el próximo jueves en Cajamarca la conferencia Alianzas Estratégicas para el Desarrollo Regional.

La disertación del Dr. Caravedo en nuestra ciudad se dará con motivo de la presentación del Informe Anual de Gestión 2007 de la Asociación Los Andes de Cajamarca – ALAC, una organización corporativa que es parte del programa de responsabilidad social de Yanacocha para promover el desarrollo humano sostenible en nuestra región.

Las estrategias pueden ser buenas o malas, se juzga por los resultados. En Cajamarca ya identificamos la buena: estamos sumando esfuerzos y trabajando juntos todos los actores sociales por el bien común. No permitamos que algún enemigo del desarrollo, esos que no han aprendido la lección de que vivir enfrentados no conduce a nada bueno, nos arruine el futuro.

sábado, 3 de mayo de 2008

Agua potable para todos

Es moralmente lamentable. Mientras la Agencia Espacial Europea anunciaba al mundo el éxito del lanzamiento de su segundo satélite, GIOVE-B (Galileo In-Orbit Validation Element), que llevaba a bordo el reloj atómico más preciso que se haya enviado jamás al espacio, el lunes 28 de abril nuestros necesitados campesinos de Huambocancha bloqueaban la carretera Cajamarca – Bambamarca para detener el paso del Presidente de la República, Alan García, y enterarlo de que ellos, aun viviendo tan cerca de Cajamarca, al costado de la planta de tratamiento de agua El Milagro, y al frente de la primera maravilla natural del Perú, Baños del Inca, no tienen agua potable.

La operación espacial europea fue perfecta. El satélite GIOVE-B, de media tonelada de peso, fue situado sin incidente alguno a 23 mil doscientos metros de altitud por un cohete Soyuz-Fregat proyectado desde la instalación más antigua de lanzamientos espaciales de la Unión Soviética, el cosmódromo Baikonur, en Kazajstán, un país euroasiático con 2,7 millones de kilómetros cuadrados, casi el mismo tamaño que toda Europa occidental.

El intento huambocanchino, en cambio, salió muy mal. Es que eso de secuestrar Presidentes, aquí y en cualquier país del mundo, por más tercermundista que sea, es un asunto de suma gravedad. Fue necesaria la intervención de la Policía Nacional para despejar la carretera y dar seguridad al mandatario, a la comitiva de Congresistas y personalidades, a las autoridades e invitados de Cajamarca y a todos los vecinos que transitaban por el lugar. La respuesta de los custodios del orden, como ocurre en todos los casos en que algunas personas quieren hacer de las suyas irrogándose la representación de “el pueblo”, como si para “el pueblo” no rigiesen las leyes del país, fue el empleo de la fuerza. No hay otra solución cuando se agota el diálogo y los infractores no entran en razón.

Paradójicamente, mientras el grupo de pobladores reclamaba agua potable de mala manera, a la peruvian way, y se la demandaban a Yanacocha porque supuestamente esa empresa contaminó el manantial La Zarcilleja, ubicado a 30 kilómetros de sus operaciones, García y acompañantes pasaban por la zona de camino a las instalaciones de la compañía minera para inaugurar el Reservorio San José, una laguna artificial que contiene seis mil millones de litros de agua –así con todas sus letras-, y que fue construida por la firma a un costo de 25 millones de dólares para proveerse y proveer del líquido a miles de pobladores campesinos vecinos a la mina.

¿Por qué Yanacocha es tan perversa que da agua a algunos y se la quita a otros? ¿Por qué los mineros han contaminado el agua de Huambocancha a sabiendas de que es inhumano, ilegal, que habrá reclamos y que les van a bloquear la carretera todo el tiempo? Fácil. Porque simplemente, la historia del agua que Yanacocha le contaminó a Huambocancha, es un cuento de locos. Una fantasía retorcida.

La verdad la han explicado hasta el cansancio los funcionarios mineros. Hace algunos años Yanacocha donó a Huambocancha el sistema de agua que tiene actualmente. La fuente, el manantial La Zarcilleja, fue elegida por los mismos pobladores. No había otra disponible. Los análisis de aquel entonces revelaron que esa agua necesitaba un tratamiento previo antes de entregarse a los consumidores, cosa que los mismos vecinos responsables han hecho durante varios años. Esto lo saben bien los directivos de la Junta de Administración de Servicio de Saneamiento de Huambocancha, JASS, en ejercicio. Sin embargo, aparentemente, el tratamiento del agua se ha dejado de hacer o no se está haciendo bien y esto ha dado pie a un grupo de entusiastas bloqueadores de caminos para responsabilizar de su suerte a Yanacocha como si ¡Oh sorpresa! Se acabara de descubrir, recién, que el agua de ese manantial no es agua potable.

Los exaltados reclamantes, además, son un grupo de pobladores que con el más absoluto desprecio por la normas se auto eligió como la nueva Junta directiva de la JASS de Huambocancha, desconociendo olímpicamente a la directiva oficial –otra vez, para ellos no existe ninguna ley-, y no sólo han armado tremendo despelote en la zona, sino que se han enfrentado a las mismas autoridades de la región para impedir la evaluación de la calidad del agua del manantial y de la que sale del sistema que donó Yanacocha. La evaluación revelaría que la calidad de agua que brota del Zarcilleja es la misma que tenía originalmente y que el agua que sale del sistema, una vez bien tratada, es el agua con sus más y sus menos que ellos han consumido conformes desde que se construyera dicha red.

El cuento malvado de la contaminación, la fantasía retorcida, por supuesto que tiene autor, tiene intereses y tiene responsables ante la ley. Eso deberá ser investigado por las autoridades competentes y la falta tendrá que sancionarse debidamente cuando se esclarezcan los verdaderos móviles del conflicto.

Lamentablemente, hay que reconocerlo, los vecinos de Huambocancha –no todos-, se han creído la fábula completa. Ellos no fingen. Están convencidos de que su manantial, aunque sea un imposible geográfico, ha sido contaminado por la actividad minera y en consecuencia la empresa debe conseguirles otro manantial con agua pura, fresca y cristalina, o construirles un sistema de agua potable completo. Por supuesto, para lograrlo, los malos dirigentes los incitan a bloquear la carretera y a emprenderla a palos y piedras contra cualquier vehículo inocente que parezca ser una camioneta 4x4, combi, coaster u ómnibus de trasporte de personal que se dirija a la mina, y también contra cualquier autoridad que se les ponga enfrente. El agua es vida y la deben defender a cualquier precio. Es su derecho.

Sin embargo, más allá del hecho de que bloquear carreteras es ir contra la ley y de que algunos pobladores de Huambocancha utilizan un pretexto absurdo con la intención de forzar a la mina a construirles un sistema de agua potable, es una verdadera vergüenza para todos nosotros, los que vivimos en Cajamarca y que gozamos de ese servicio básico, que aún existan Centros Poblados sin suministro de agua potable. Tenemos que actuar.

En el mundo, una de cada seis personas no tienen acceso a agua potable, esta situación causa la muerte por enfermedades de 11 millones de personas por año. La razón –coinciden los analistas de los países más desarrollados del planeta-, es la negativa de los países subdesarrollados como el nuestro a permitir que sean las empresas privadas, con grandes capitales de inversión, las encargadas de su captación y distribución. El agua, aseguran- no falta, sobra. No se trata de escasez, aseguran los expertos, pues sólo la lluvia provee más de 19 mil litros de agua por día y persona en el mundo. Se trata de falta de infraestructura e inversión.

Quizá la privatización del servicio de agua potable no sea la mejor solución para Cajamarca, sin embargo es obvio que lo que falta en nuestra ciudad es inversión. Lamentablemente, Sedacaj con su mejor esfuerzo más que invertir en crecimiento, lo que puede hacer con sus limitados recursos es mantener una red que con los años ha devenido en insuficiente. Pero ¿Cómo va crecer, de dónde va a invertir, si cuando intentó subir en unos soles el precio del agua potable, sólo para compensar sus costos, tuvo que dar un paso atrás en vista del rechazo de la población entera?

El argumento contra el alza del precio del agua, o contra las inversiones privadas es que los más pobres serán los perjudicados. Lo que no se dice es que son los más pobres, en este momento, los que más pagan por conseguir agua: se trasladan grandes distancias, pagan a los aguateros mucho más del costo del agua corriente por el que pagamos nosotros los que tenemos la conexión en nuestras casas, y los que es peor, sufren de distintas enfermedades por no consumir el agua adecuada.

En mi opinión el problema de Huambocancha y de todos los Centros Poblados que aún no tienen agua potable en nuestra ciudad debería abordarse por toda la sociedad con la madurez que corresponde. Por un lado los campesinos deberían dejar de buscar culpables por su falta de agua donde no los hay y la sociedad toda, con el apoyo de las Universidades, Sedacaj, el Colegio de Ingenieros, los Técnicos de Yanacocha y cualquier otra institución que quisiera sumarse al esfuerzo deberían realizar un estudio serio y buscar soluciones técnicas y por etapas al problema del agua potable en la región. ¿Y la financiación? Valdría la pena evaluar la posibilidad de destinar parte del Canon a fortalecer la capacidad de inversión de Sedacaj, sin dejar de considerar que, gracias a su expectante actividad minera, Cajamarca es hoy un interesante sujeto de crédito nacional e internacional.

Lo sabemos todos. En Cajamarca el agua sobra. Lo que falta es acumularla y financiar las obras que nos permitan hacerla llegar a todos aquellos Centros Poblados que aún no la tienen. El camino de la violencia y la sin razón que están recorriendo algunos vecinos de Huambocancha, es un camino que distrae a la sociedad del problema real y no conduce a ningún lugar.

domingo, 23 de marzo de 2008

Los empresarios inelegibles

Fue una escena surrealista. El lunes 17 de marzo, mientras un grupo de científicos de distintas nacionalidades unían sus conocimientos y esfuerzos para que los tripulantes del transbordador estadounidense Endeavour instalaran un robot canadiense en la Estación Espacial Internacional –un proyecto de siete naciones situado en la órbita terrestre a 360 kilómetros de altitud-, aquí en Cajamarca un grupo de 30 empresarios peruanos, la Asociación de Inversionistas Cajamarquinos en Maquinaria Pesada, Asicamp, trataba de quitarle el trabajo a otros tantos empresarios paisanos, con el argumento peregrino de que éstos últimos no son cajamarquinos.

Un argumento tan tonto como negar el derecho que tienen todos los nacidos en esta hermosa tierra del Cumbe a establecerse y hacer negocios en cualquier parte del Perú y del mundo. Los empresarios locales han olvidado que hace poco estuvieron por aquí, de visita, algunos representantes de la asociación de cajamarquinos residentes en Miami, un grupo de empresarios exitosos que aprovecharon su esfuerzo e inventiva para abrirse paso en uno de los mercados más competitivos del planeta. Por supuesto, a nadie se le ocurriría la estupidez de que ellos no tienen derecho a trabajar y hacer negocios al sur de la Florida por no haber nacido en esa hermosa tierra soleada. La fama de los peruanos en el exterior es de extremos: se nos teme por traficantes y delincuentes, y se nos aprecia por ser excelentes trabajadores, de espíritu creativo y emprendedor.

A los señores de Asicamp les haría bien leer la obra de Rolando Arellano y David Burgos: (Lima) “Ciudad de los Reyes, de los Chávez, de los Quispe…”, un estudio que muestra la procedencia de los habitantes de Lima y donde se concluye que cerca del noventa por ciento de la población actual tiene raíces provincianas. Un fenómeno de mixturización que esta ocurriendo en todas las ciudades, haciendo del nuestro, cada vez con más certeza, el país de “Todas las Sangres”. Si la leyeran, los Asicamp entenderían que -en ese sentido-, hablar de regionalismos en el Perú de hoy en día es, simplemente, una necedad.

No sólo fue surrealista el fondo, también fue surrealista la forma. Uno espera que un grupo empresarial legalmente constituido e incluso uno absolutamente informal, como en este caso, y moviéndose en un mercado tan limitado como Cajamarca, trate de vender sus servicios ofreciendo precios sumamente competitivos o empleando estrategias modernas y agresivas de marketing, pero nunca, jamás, utilizando un descarado método mafioso: los llamados empresarios locales, al más puro estilo gansteril, ubicaron su maquinaria en unos de los carriles de la vía a las operaciones de Yanacocha, desplazándose tan lentamente que terminaron por bloquear la carretera tratando de romperle el brazo a la empresa minera y obligarla, con un revólver en el parietal, a firmar un contrato con ellos. Dicho con todas sus letras: cometieron un acto de extorsión.

La mala acción de Asicamp, además de perjudicar a la misma empresa con la que, supuestamente, querían hacer buenos negocios, también afectó a miles de campesinos productores de leche, miles de trabajadores de empresas contratistas mineras que viven de un jornal diario, docenas de compañías peruanas que proveen servicios, transporte, alimentos y bienes en general, y por último a otros miles de vecinos de las partes altas de la ciudad que no pudieron llegar a sus trabajos o centros de estudios. Además, en un acto de alarde pandillero y total desprecio por las leyes, el orden de la ciudad y el tiempo de los ciudadanos, los malos empresarios desfilaron por las estrechas calles de Cajamarca con cargadores frontales, volquetes y flamantes camionetas 4x4, causando un enorme caos vehicular y deteniendo –literalmente-, el desarrollo de Cajamarca.

Fue surrealista también, porque en su afán de disfrazar, a la vez su incapacidad y su avidez por hacer negocios con Yanacocha, trataron de presentar su caso ante la opinión pública como si se tratara de un problema social. Como si la gente no se diera cuenta que –con todo el derecho del mundo, por supuesto-, los únicos bolsillos que quieren llenar son los suyos. Su caso, pobrecitos, lo convirtieron en una variante distorsionada del hurto famélico, creada por seudo empresarios incompetentes en todo el país: quieren apoderarse de los contratos que no son suyos porque dicen tener hambre de negocios y que nadie les da una oportunidad. La verdad es que cuando tuvieron su oportunidad, la arruinaron.

El conflicto no es nuevo en el Perú. Desde hace varios años los empresarios “sin contrato”, bendecidos por líderes sociales blandengues, para quienes bloquear carreteras e irrespetar el Estado de Derecho no son delitos, mantienen en jaque a la sociedad recurriendo a la violencia para obtener beneficios económicos personales. Es lamentable, pero son algunos representantes de la sociedad civil desubicados, los que validan semejantes despropósitos. El argumento social no es más que un conveniente cuento.

Tampoco faltan los tontos que se contradicen exigiendo contratos con gobiernos locales y empresas privadas como si se tratara de un derecho consagrado por la Constitución, olvidando convenientemente que ese mismo texto garantiza el derecho al libre tránsito, la propiedad privada, la libre empresa y la libertad de contratación. Por supuesto, olvidando también que nadie en su sano juicio quiere negociar con pillos y extorsionadores.
El resultado de la aventura gansteril del lunes pasado es lamentable. Perdimos todos. Perdió Yanacocha y perdió la gente que no trabajó ese día, perdió el Gobierno Central que dejó de percibir impuestos, perdió el Gobierno Local que recibirá aún menos Canon y perdieron los empresarios cajamarquinos en general que no hicieron las ventas acostumbradas. También perdieron los 28 empresarios que trataron de extorsionar a Yanacocha.

En realidad éstos últimos fueron 30, pero hubieron dos que no se perjudicaron en nada porque ya eran “inelegibles” desde antes de bloquear la carretera: ese tipo de gente con la que nadie quiere hacer contratos por sus pésimos antecedentes empresariales. Efectivamente, en la Asicamp ya había algunos miembros con los que nadie quería contratar por sus acostumbradas malas prácticas. Claro, como ya estaban marcados, se dieron el gusto egoísta de arrastrar a los demás a su misma situación. Ahora pueden estar felices: gracias a ellos, acabaron todos en la asociación por convertirse en empresarios “inelegibles”. Felicitaciones. Lo más probable es que el Estado, los Municipios o cualquier empresa privada, lo pensará dos veces antes de darles un contrato.

Luego de revisar los hechos del lunes pasado, no me quedan más que dos conclusiones: la primera, es que mientras algunos líderes sociales afiebrados sigan avalando despropósitos como el de los empresarios extorsionadores, nunca lograremos tener una clase empresarial seria y saludable que contribuya positivamente al desarrollo de la región. Y la segunda es la triste comprobación de que no importa cuánto las buenas autoridades, los líderes asertivos, y las empresas responsables como Yanacocha se esfuercen en formar empresarios de éxito, siempre habrá personas totalmente refractarias al cambio.