La era de los Estados Unidos recién comienza y durará todo el siglo veintiuno, dice George Friedman, el politólogo y presidente de la empresa privada de inteligencia Strategic Forecast - Stratfor, en su libro: Los Próximos 100 Años: un pronóstico del siglo XXI. Friedman, asegura que las nuevas potencias globales de este siglo serán Japón, Turquía y Polonia. Pronostica que México estará entre las diez principales economías del mundo en las próximas décadas y que, probablemente, hacía fines de siglo, habrá una guerra entre Estados Unidos y ese país latinoamericano.
Las profecías del famoso futurólogo americano, que incluyen el derrumbe económico de China, no coinciden con las del Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno norteamericano que, recientemente, predijo que Estados Unidos ya no será la única superpotencia mundial, sino, la primera entre iguales, seguida de cerca por China, en el 2025. El factor estratégico hacia fines de siglo, dice Friedman, será la escasez de trabajadores. Estados Unidos y la Unión Europea verán disminuir su población a tasas de extinción. Los países desarrollados necesitaran gente, en un cambio de suerte irónico pero inevitable. Ellos invitarán a venir, con desesperación, a los inmigrantes que hoy no quieren recibir.
¿En que se basa Friedman para sus predicciones? Su fórmula es sencilla. “Hay que poner las cosas en perspectiva”, dice el visionario americano. Estados Unidos, explicó, ha pasado por crisis mucho más graves que la actual y “Cuando se toman en cuenta los factores objetivos del poder estadounidense, no hay comparación entre el tamaño y la vitalidad de la economía norteamericana y las economías del resto del mundo”, señaló. Predijo que China se derrumbará debido a las graves diferencias que existen en ese país. “Ya lo hemos visto antes en la historia de China: una tremenda desigualdad, y una región del país que florece mientras otra región se muere de hambre. Uno de los resultados de esta combinación ha sido la guerra civil, sucedida por la imposición de un gobierno comunista que aisló a China del resto del mundo”, explicó.
Estos y otros comentarios sobre las predicciones de Friedman para éste siglo, han sido publicados por analistas internacionales, entre ellos Andrés Oppenheimer quien agregó: “Afortunadamente para él (Friedman), ninguno de nosotros estará aquí (dentro de cien años) para constatar sus predicciones y echarle en cara aquellas en las que se equivocó”. Lo interesante de todo esto, no obstante, es la comprobación certera de que el análisis geopolítico de lo que pasará en los próximos cien años en una región como Estados Unidos, con respecto al resto del mundo, no tiene misterios y puede hacerse sin mayores complicaciones, y de la manera más simple, poniendo las cosas “en perspectiva”.
¿Qué podemos pronosticar, entonces, sobre lo que ocurrirá en Cajamarca en los próximos años utilizando la misma fórmula? Cajamarca, como sabemos, tiene en sus entrañas riquísimos yacimientos minerales que, puestos en producción, podrían con facilidad continuar e incrementar el ritmo de crecimiento económico que inició Minera Yanacocha en toda la región. La inversión inteligente de sus recursos por Canon Minero y la dinamización de su mercado podría convertir a Cajamarca en el polo de desarrollo que tanto necesita esta parte del país para generar puestos de trabajo, mejores condiciones de vida, oportunidades y riqueza para sus pobladores.
Por otro lado, existe una grave indecisión de lo que quiere cierto sector de la población con respecto al crecimiento de la actividad minera. Ellos quieren trabajo, quieren riqueza, quieren la comodidad, el bienestar y la seguridad que trae el desarrollo, pero no quieren minas. Ambos extremos y la desidia para decidir y actuar en consecuencia nos pueden llevar a la ruina.
Entonces ¿Qué podemos esperar? ¿Nos ocurrirá lo mismo que a Estados Unidos y nos convertiremos en una potencia económica a pequeña escala aquí en nuestro país, o nos pasará lo mismo que a China cuyo desarrollo, quizá, se derrumbará por sus diferencias internas que, más que económicas, en Cajamarca son por los conflictos que generan los enemigos del desarrollo y por vivir enfrentados todos contra todos?
En mi opinión, ninguna historia está escrita de antemano y el destino nos lo forjamos nosotros mismos. Los Cajamarquinos tenemos que elegir –es imperativo- el porvenir de oportunidades o limitaciones que queremos para nuestros hijos. Es cierto. El futuro de una región se construye, se va formado por cientos de factores de la misma manera que el canal de un río es definido por el terreno sobre el cual fluye. Nuestro desafío, entonces, es ir aportando elementos a lo largo del paisaje en que discurrirán las aguas de nuestra historia, para llevarla a donde realmente queremos.
Por supuesto, siempre es posible sentarse a esperar que el buen ángel de la guarda resuelva venturosamente el futuro o que se repita lo de Tunguska, en Siberia, hace cien años: la explosión de un asteroide, que superó en dos mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima, destruyó un área de más de dos mil kilómetros cuadrados. Esos pueden ser los extremos de la divina providencia.