En junio de 2007 ocurrió lo mismo. Una contratista de la zona de Chanta Alta tuvo problemas financieros y dejó de pagar sus deudas a proveedores y trabajadores. Estos últimos, enterados de que sus empleadores no les iba a cancelar los sueldos ni las liquidaciones por tiempo de servicios, la emprendieron contra Yanacocha.
¿Por qué contra la minera? Porque les dijeron, con la verdad a medias y el desparpajo completo, que Yanacocha no había pagado sus facturas. La verdad completa era que ellos habían sido embargados por sus acreedores y que no tenían ningún dinero por cobrar en la mina.
Los pobres trabajadores y sus familias, azuzados por los malos empresarios, llegaron al extremo de bloquear la carretera a China Linda, secuestrar a un grupo de colaboradores y maquinaria de otra contratista y enfrentarse a palos y piedras con las fuerzas del orden, con el penoso resultado de algunos pobladores golpeados y otros detenidos.
¿Qué pasó con los malos empresarios? Ellos solos se declararon inelegibles para un nuevo contrato. Su mal entendida viveza criolla, valorada en un mundo que cada vez nos es más lejano, les anuló la gran oportunidad de volver a contratar con la mina, su único cliente.
Esta historia viene a cuento, porque resulta que los empresarios responsables de ese despropósito, son las mismas personas que, junto a otras, lideraron hasta la semana pasada la invasión de la cantera China Linda por cerca de noventa pobladores, y los enfrentamientos con la Policía Nacional. Esa es su estrategia empresarial.
¿Por qué protestaban en esta oportunidad? Por dos motivos. El primero, dijeron, es porque Yanacocha “no hace nada” por el desarrollo de la zona. ¿Es eso cierto? No. Veamos. Por ejemplo, en San Antonio de Pachachaca, Yanacocha entregó veinte mil plantones de pino para que se siembren en toda el área, además de semillas y fertilizantes para la instalación de cuarenta hectáreas de pastos, y construyó su centro educativo Primario.
En Chanta Alta, la empresa culminó el proyecto de electrificación. Aportó materiales eléctricos, ladrillo y cemento para el mejoramiento del Centro Educativo Primario N° 82151, construyó la carretera de Chanta a San Antonio y afirmó la carretera San Antonio – Totoracocha. Asimismo, y la lista continúa, la empresa minera mejoró y amplió los sistemas de agua potable de Totoracocha, Cushurobamba y Nuevo Triunfo, construyó el colegio El Alumbre, además de una escuela en La Llica.
La verdad es muy diferente a lo que afirmaban los revoltosos: la empresa minera ha realizado y sigue realizando obras de desarrollo en las comunidades vecinas a su centro de operaciones, y la zona del Alto Llaucano en cuestión, está entre las beneficiadas con los programas de Responsabilidad Social, junto a otras áreas vecinas.
El segundo motivo de la protesta, dijeron también, es que Yanacocha tiene un compromiso incumplido. Esto, tampoco es cierto. Existe un proyecto de Desarrollo Ganadero y Forestal y un Convenio para la construcción de un Sistema de Agua Potable entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta que ciertamente están detenidos, pero no por culpa de la empresa minera.
Yanacocha cumplió su parte del acuerdo entregando en su oportunidad las cuotas de dinero comprometidas. Lamentablemente, la Municipalidad de Chanta que es la responsable de la ejecución -sus motivos tendrá para haberse demorado- no cumplió con los plazos establecidos, y los líderes de la revuelta, otra vez, azuzaron a la gente para que se lance contra Yanacocha por el retraso del Concejo.
¿Qué hay detrás de todo esto? Fácil. Interés económico y político. El económico consiste en que los líderes de la protesta pretenden obtener, por la fuerza, el compromiso de Yanacocha de hacer más obras en la zona. Cuando eso ocurra gracias a “su gestión”, ellos crearán nuevamente una empresa e intentarán –por la fuerza también- que la mina los contrate para que la historia se repita.
El interés político en cambio, va contra el Alcalde de Chanta Alta. Entre los revoltosos están los que sueñan con sentarse en el sillón municipal, que también pretenden utilizar para presionar un contrato con la mina, ya lo están demostrando: ahora mismo insisten en que Yanacocha anule los convenios con la autoridad legalmente elegida y firme nuevos compromisos con ellos y su autodenominado Comité de Desarrollo.
La maniobra es burda. Es como esa travesura de niños en que uno golpea a un compañero y le dice: “pásaselo a otro que no sea yo”. Su intención es “pegarle” a la mina con la esperanza de que la mina “le pegue” a la gestión municipal. Esa es su estrategia enrevesada y no les importa el resultado.
La mala táctica, definitivamente, no va a funcionar. Como no funcionó en el pasado cuando irresponsablemente dejaron de pagar a sus trabajadores y acreedores, y pretendieron que la mina se hiciera cargo de sus deudas y que encima les diera un nuevo contrato.
Pronto empezará la otra estrategia. La de siempre. Cuando ven que sus reclamos son inconsistentes y que la sociedad no se chupa el dedo con sus mentiras, comienzan las demandas por el agua y la contaminación del medio ambiente. Así han empezado muchos de los “conflictos sociales” que existen en el país.
Total, hay mucha gente a la que le encanta creer en esos fantasmas y, por último, no son ellos los que tienen que demostrar que no existen.