Se sospecha que padecen algún trastorno mental. Puede ser. Las personas normales no actúan así. Para descartar esa posibilidad, el presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos y el presidente del frente de defensa regional Ydelso Hernández, serán sometidos a un peritaje psicológico ordenado por el Ministerio Público en el proceso que se les sigue por los delitos de secuestro y tortura a Petronila Vargas y por el asesinato de su padre Eliseo Vargas.
Ambos deberán presentarse el 28 de enero en la oficina del Instituto de Medicina Legal de Chiclayo bajo apercibimiento de ley. “De lo contrario, tendrán el mismo final que su amigo y coacusado en este proceso, Segundo Natividad Lozada Mondragón, quien fue detenido (…) por resistirse a declarar ante la Fiscalía”, informó el abogado de la señora Vargas.
¿Sufrirán realmente alguna psicopatología? No lo creo. Aunque no se puede asegurar nada en el caso de Ydelso Hernández, está claro que Goyo no es un perturbado. Puede que así lo parezca debido a los enrevesados caminos políticos y económicos por los que ha conducido la región, y que nos pueden llevar a la catástrofe si no se corrige el rumbo lo más pronto posible, pero sería un error pensar que el presidente regional esta desequilibrado.
Se trata más bien de un político demagogo y un funcionario público incompetente cuya estrategia, aunque perversa y enemiga del progreso y la modernidad, tiene una lógica muy lúcida: ocultar su ineficiencia y hacerse del poder... y del dinero, si se comprueban las graves denuncias por corrupción que obran en su contra.
¿Cuál es esa estrategia? Fácil. No tiene nada de novedosa. Satanizó a Yanacocha y al megaproyecto Conga como responsables de la falta de agua en Cajamarca y de otras calamidades que él no fue capaz de solucionarle a la región. Su mérito es que se lo ha hecho creer a mucha gente por aquí, mientras él caía en un absoluto descrédito entre los sectores pensantes de la sociedad cajamarquina y el resto del país.
Trasladó con éxito sus propias responsabilidades a la empresa minera, en el imaginario popular. Hace unos días un activista de pocas luces declaró a los medios, en uno de esos frecuentes y heroicos ataques mediáticos, que Yanacocha no puede celebrar su aniversario de creación porque aún existe pobreza en Cajamarca. El pobre hombre estaba convencido de que atender las carencias de la región es tarea de una compañía minera.
La ironía de nuestra realidad es que los megaproyectos mineros como Conga y otros más, detenidos en Cajamarca, son los que están generando oportunidades de desarrollo en otras regiones y los que van a impulsar el crecimiento económico del país durante los próximos años. La propuesta de Goyo de matar a la gallina de los huevos de oro, no prosperó. Es más, quienes en algún momento escucharon la idea con atención, hoy reniegan de ella.
¿Se puede revertir esta situación? Sí. Siempre es posible cambiar. No se pueden recuperar el tiempo ni las oportunidades desaprovechadas, y pasarán algunos años para que los empresarios locales resarzan sus pérdidas -algunos analistas hablan de una década. No obstante, el primer paso para el cambio, y para que la inversión y las cosas buenas nos vuelvan a suceder en Cajamarca, es restaurar el estado de derecho en la región y con ello la paz social que se alteró en estos meses de locura. No ayuda en nada que los activistas continúen amenazando al Gobierno con más acciones de violencia.
¿Qué hacer con los acusados? En principio, habrá que esperar el resultado del examen psicológico y de las investigaciones. Quién sabe, puede haber sorpresas, aunque -si se confirman las acusaciones- siempre será mejor ser señalado por trastornado mental que por delincuente o asesino. Por otra parte, no hay que olvidar todos estos hechos infelices para que no nos vuelvan a ocurrir. Esto pasa cuando en vez de elegir en las urnas a gente seria y capaz, votamos con los ojos cerrados por líderes iluminados.