miércoles, 6 de junio de 2007

Un complot fracasado

Las conspiraciones tienen pies de barro: se desbaratan cuando las denuncian. Un complot de esos, fue el que enfrentó la empresa Yanacocha hace algunos días y pudo tener serias consecuencias para la región. Aquí en Cajamarca se intentó generar un conflicto que no era para resolver con pistolas de agua. Al contrario, como ya ocurrió en otras oportunidades, el objetivo fue enfrentar a la empresa minera con la población y en esta oportunidad en especial, con los miembros de la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología, del Congreso de la República, que proyectaba visitar nuestra ciudad esta semana. El complot fracasó, porque fue descubierto a tiempo.

La crónica de esta intriga enloquecida y truculenta la tenemos a la vista. Empezó con las inocentes y visionarias declaraciones del congresista Werner Cabrera quien alertó a la opinión pública sobre las posibles consecuencias de un futuro e hipotético derrame de mercurio vinculado a la empresa minera. “Si eso pasara, no podríamos denunciar a Yanacocha”, dijo el legislador pitoniso. Ese mismo día, algunas horas más tarde, se denunció la aparición de una pequeña cantidad de mercurio regada en las calles de San Juan. Pura coincidencia.

Alarmados por el “terrible” descubrimiento, los primeros en enterarse en San Juan actuaron con espectacular acierto y rapidez. ¿Se comunicaron con Defensa Civil? No ¿Avisaron al Ministerio de Salud? Tampoco ¿Reportaron el hecho a la Fiscalía? Menos. Eso lo hicieron después. Lo primero fue comunicarse con Grufides. Una organización no gubernamental con vocación anti minera, cuya acción principal en este evento fue intentar empadronar a los vecinos que quisieran demandar y obtener una indemnización del tácito culpable: para ese momento ya algunos desconocidos responsabilizaban a Yanacocha.

¿Cómo se supo que el mercurio había sido derramado por Yanacocha? ¿Se hizo alguna investigación, algún análisis? Probablemente no fue necesario. Hasta donde se sabe, algún funcionario de Grufides tiene una cámara fotográfica “científica” que indica cuando el agua de los ríos esta contaminada por la mina. Es posible que ese maravilloso instrumento se haya utilizado en esta oportunidad, y que funcione igual con el mercurio. No obstante, los mismos representantes de esa Ong “vaticinaban” un posible levantamiento de la población de San Juan si no se aclaraba inmediatamente la procedencia del metal líquido.

Sin embargo, el asunto no salió bien: desde el momento que se hizo público el hallazgo, la población de Cajamarca –que intuye muy bien todo lo que se refiere a esos sorpresivos y misteriosos brotes metálicos-, y que además está cansada de la misma cantaleta onegeosa, empezó a sospechar que se trataba, otra vez, de mercurio sembrado.

Mientras tanto, en los alrededores de su propiedad, la compañía minera enfrentaba un secuestro de maquinarias y una invasión de sus operaciones por grupos de pobladores aleccionados que -sospechosamente en estas fechas-, no reclamaban ningún derecho legitimo, sino que se trataba de dos chantajes mondos y lirondos para obtener beneficios económicos de Yanacocha. Uno de esos problemas aún persiste.

En el ínterin, por su lado, el representante de Grufides, Marco Arana, denunciaba en mayo el “acoso y seguimiento indebido” del que había sido víctima en abril por parte de los agentes de seguridad de la compañía minera. Cuando en realidad él fue sorprendido junto a un grupo de camarógrafos en actitud sospechosa, en las inmediaciones de la mina, por una patrulla de Forza. Esa es su lógica enrevesada: cuando a él alguien le toma una foto dice que se trata de un reglaje para matarlo, pero si él accede sin permiso a una propiedad privada con un grupo de camarógrafos y con toda razón le piden que se identifique, entonces se trata acoso y seguimiento indebido.

Todos estos hechos que parecen aislados, en mi opinión, tuvieron un leit movit: la primera semana de junio la Comisión de Ambiente y Ecología del Congreso iba a visitar Cajamarca y el complot se organizó para que ellos encuentren una ciudad convulsionada por un derrame de mercurio en San Juan -precisamente cuando se cumple un nuevo aniversario del incidente de Choropampa-, la amenaza de muerte contra los inocentes paladines del medio ambiente y un conflicto social de grandes proporciones en las primeras páginas de los diarios. Los “desconocidos” conspiradores fueron tan cínicos que trataron de culpar a Yanacocha de propiciar su propio descalabro para asustar a los congresistas y que desistan de venir a Cajamarca.

Lo más triste de todo este ardid es que, como siempre, los confabuladores hicieron lo que saben hacer: jugaron a exacerbar los temores de una población que sólo quiere paz social y desarrollo. No es que el tiempo no pase para los organizadores de estos conflictos sociales ni que no aprendan de sus errores, lo que pasa es que desprecian tanto a la población que ni siquiera se preocupan por usar la imaginación. Por supuesto, tampoco emplean la inteligencia, eso sería pedir demasiado.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Marco Arana y el ojo político

La semana pasada se conoció la noticia de que en abril, una patrulla de seguridad de la empresa FORZA habría intervenido un grupo de personas con actitud sospechosa en las inmediaciones de la propiedad de la compañía Yanacocha. Se trató de una intervención de rutina probablemente motivada por la serie de atentados ambientales perpetrados desde hace algún tiempo para dañar a la empresa minera.

Efectivamente, en octubre pasado, terroristas ambientales quemaron quince metros de una tubería especial de la mina derramando su contenido de productos químicos entre los terrenos vecinos, con el único fin de perjudicar a los humildes campesinos y enfrentarlos con la compañía minera. El caso aún esta en investigación por la autoridad oficial.

Ese cobarde atentado, sumado a las inexplicables muertes de truchas en eventos que no corresponden a Yanacocha, la siembra de mercurio en distintas partes de la ciudad, los incendios forestales provocados por extraños en propiedad de la empresa minera, entre otros sucesos misteriosos, deben tener en alerta a la compañía de seguridad y, por supuesto, nada más natural que indagar quiénes son y qué andan haciendo las personas que se detienen en los alrededores del complejo minero. Más aún si la actitud es sospechosa y si por allí alguno de los involucrados tiene una cara de malo inocultable.

Los sospechosos intervenidos en los predios de la mina, en abril –sorpresa-, resultaron ser el representante de la Ong GRUFIDES Marco Arana y un grupo de camarógrafos no identificados. Sin embargo, y aunque nadie puede negar que los hechos ocurrieron en propiedad privada, Arana pretende convertir esa intervención de seguridad legítima, en un acto de “acoso y seguimiento indebido”, según sus propias palabras. Y en una nueva y terrible agresión de las fuerzas represivas, supuestamente contratadas por la empresa minera para hacerle daño.

Ahora bien, si el hecho no fue más que un incidente de seguridad provocado por un grupo de sospechosos en inmediaciones de una propiedad privada que ya ha sufrido varios atentados ambientales ¿Por qué Arana denunció el hecho con tan mala leche? Fácil, porque la gente como Arana y ciertos “ecologistas” tienen una extraña facultad que muy poca gente posee: el ojo político.

El ojo político, decía un escritor, consiste en ver los sucesos de otra manera. Una manera helada, carente de emociones, como de forense desvelado. Marco Arana lo tiene. Ante cualquier suceso importante ese ojo se pone en movimiento y espontáneamente le ofrece una lectura diferente, servicial, útil para el que parece ser su único propósito en la vida: enfrentar a la empresa minera con la población cajamarquina.

Arana acaba de demostrarlo una vez más. Lo que todo el mundo observó fue la diligencia con la que actuó una patrulla de agentes de seguridad que en cumplimiento de su misión investigó qué hacía un grupo de extraños sospechosos en los alrededores del centro minero. Arana, en cambio, le levantó la falda al asunto, examinó la cosa fríamente y vio una oportunidad. ¿Para qué? Para crear una crisis a Yanacocha y dañar su imagen ante la comunidad. La jugada fue cínica y reiterada: convertirse en víctima. Auto-victimizarse. Hostigar a todos y presentarse a si mismo como hostigado. Ese estilo hipócrita de hacer política debe ser desenmascarado sin atenuantes de ninguna especie.

Esta no es la primera vez que ocurre. Lo mismo ha sucedido con la muerte de las truchas envenenadas con arsénico, el mercurio volador que salió por un caño de agua potable y el incendio de una porción de bosque en Porcón que –otra vez-, manos extrañas, iniciaron justo el día que un grupo de “ecologistas” encabezados precisamente por Arana estaban de paseo por los alrededores de la propiedad de Yanacocha, le tomaran una foto al incongruente incendio y cínicamente denunciaron a la empresa minera por incendiaria.

Pero el juego de auto-victimización y de propaganda con que Arana manipula a la población de Cajamarca desde hace varios años, se está agotando. Cada vez son menos numerosas las personas que creen en la dramática y reiterada historia del pobre sacerdote perseguido y hostilizado por una criminal compañía minera... “tanto va el cántaro al agua que al fin vuelve sin asa”, dice el refranero local.

Por eso la población ha recibido con la más olímpica indiferencia la rocambolesca noticia de que, una misteriosa madrugada de abril, tres encapuchados armados con ametralladoras irrumpieron en las oficinas de GRUFIDES, preguntaron por Arana y anunciaron, con la más absoluta sinceridad, su intención de asesinarlo.

¿Quién difundió esa noticia? Marco Arana. ¿Cuándo? A mediados de mayo. ¿Existe denuncia policial sobre este atentado? No, ninguna. ¿Han sido denunciados los hechos ante la Fiscalía? No, por cierto. ¿Publicó acaso GRUFIDES, tan listo a victimizarse, esa noticia en su página web, por lo menos? Tampoco.

¿Quién le cree entonces a Marco Arana? Los intelectuales de la capital seguramente y también los ingenuos activistas de Derechos Humanos de San José de Costa Rica. Por supuesto, el hecho de que la población de Cajamarca ya no le cree, no le preocupa en mayor medida, lo que realmente le interesa es que los donantes y patrocinadores internacionales, los proveedores de fondos suculentos, sigan creyendo en la historia del humilde sacerdote hostilizado en Cajamarca... y que paguen la cuenta.

martes, 22 de mayo de 2007

Cajamarca, agua y desarrollo humano

Lo dijo Mario Vargas Llosa en uno de sus lúcidos artículos de opinión, el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son –como muchos creen-, el libro, el teléfono, la Internet ni la bomba atómica, sino el excusado. Para nuestro insigne escritor, el factor determinante para saber si nuestros pueblos están todavía en la barbarie del subdesarrollo o han comenzado a progresar, es la desagradable comprobación del uso de ese artefacto donde vaciamos la vejiga y los intestinos los seres humanos.

Vargas Llosa escribió ese comentario después de leer la publicación “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”. Un Informe sobre Desarrollo Humano, encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a un equipo de prestigiosos consultores y asesores bajo la coordinación de su Director Kevin Watkins.

Según el documento, a lo largo de la historia, el progreso humano ha dependido del acceso al agua y de la capacidad de las sociedades para aprovechar su potencial como recurso productivo, que por supuesto incluye actividades como la agricultura, la minería y la industria en general. Dos de las bases para el desarrollo humano son el agua para la vida en el hogar y el agua destinada a los medios de sustento a través de la producción. Es claro, sin embargo, que para una gran parte de la humanidad estas bases aún no se han establecido.

De seguro, las cifras que más impactaron a Vargas Llosa fueron aquellas que revelan, que a pesar de vivir en un mundo de prosperidad creciente, más de mil millones de per­sonas se ven privadas del derecho al agua y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

¿Por qué ocurre esto, aún en este siglo? Porque la crisis no tiene que ver necesariamente con situaciones de escasez absoluta del suministro físico –agua hay-, el problema, más bien, radica en la pobreza que no posee recursos para distribuirla, la desigualdad que impide los accesos a nuevas tecnologías y servicios, y las políticas erradas de gestión del agua que agravan la escasez, cuando ésta realmente existe.

Aunque los orígenes del problema varían de un lugar a otro, el factor que más destaca, es que son pocas las regiones que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad política. Y es que los líderes y las autoridades se olvidan de que en el fondo no se trata solamente de agua, sino de permitir a las personas tener una vida que valoren y en permitirles aprovechar su potencial como seres humanos, alcanzando la prosperidad compartida y la seguridad colectiva en un mundo cada vez más interdependiente.

El informe concluye que en las próximas décadas se intensificará la competencia por el agua, debido al crecimiento demográfico, la urbanización, el desarrollo industrial y las necesidades agrícolas, por tanto el problema debería abordarse y prevenirse desde ahora a través de políticas públicas, la participación positiva de todos los actores sociales y la cooperación internacional.

La recomendación también es valida para Cajamarca, En menor escala, pero con mayor interés porque nos afecta a nosotros directamente, también debemos abordar y prevenir desde ahora el problema del agua. Aquí la crisis tiene un cariz especial: el agua sobra, lo que no hemos podido hacer hasta ahora es retenerla para que no se vaya al mar. En ello coinciden los expertos, los ecologistas sinceros y las autoridades.

En su artículo, Vargas Llosa concluye en que la falta de agua no sólo enferma el cuerpo sino también el espíritu, la autoestima más elemental, el ánimo para rebelarse contra el infortunio y mantener viva la ilusión, motor de todo progreso.

Esa es la importancia substancial de la reciente campaña por el agua impulsada por Yanacocha y la realización del Primer Foro del agua organizado por varias instituciones socialmente responsables y que tanto han enfadado a los “ecologistas” rabiosos en nuestro medio. No se trata sólo de agua, se trata de desarrollo humano.

viernes, 18 de mayo de 2007

Cajamarca y la letanía “ecologista”

Estamos condenados. La sentencia la dictó hace algunos días en Bruselas el panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU. Los más de cien países que la integran emitieron un informe lapidario de mil cuatrocientas páginas donde se prevé que el calentamiento global causará más daño y más rápido de lo que se creía: la temperatura del planeta aumentará entre 1,5 y 2,5 grados, el nivel del mar subirá medio metro, se extinguirá el treinta por ciento de las especies, y América Latina perderá el cincuenta por ciento de sus tierras agrícolas en los próximos cuarenta años.

Según el documento, existe un “alto nivel de certeza” de que el cambio climático está afectando ya a “muchos sistemas naturales, en todos los continentes y en algunos océanos”. El calentamiento global –continúa el informe-, ya está teniendo un gran impacto en la naturaleza y también tiene visibles repercusiones en las sociedades humanas.

Según los cálculos, el treinta por ciento de las especies conocidas se extinguirá. Ecosistemas como los corales, los polos, la tundra, los bosques boreales o los montes y las regiones mediterráneas se verán inevitablemente afectados, así como los océanos, los ecosistemas marinos en general y los recursos pesqueros. Las regiones más afectadas serán el Ártico, el África Subsahariana, las islas de menor tamaño y los grandes deltas de Asia.

Asimismo se estima que la sequía y el deshielo dejarán sin agua dulce a mil millones de personas -50 millones de ellas en las cuencas del sur y del Este y centro de Europa-, mientras que cientos de millones ya están condenadas a padecer inundaciones por el aumento del nivel del mar. El texto añade que el cambio climático podría ocasionar una caída importante de los cultivos en África, una reducción de los glaciares del Himalaya y más olas de calor en Europa y Norteamérica.

No obstante, los científicos aún no se han puesto de acuerdo sobre las causas directas del calentamiento: unos opinan que la industria y las distintas actividades del ser humano son los detonantes de los drásticos cambios climáticos; mientras que otros aseguran que las emisiones de dióxido de carbono de origen humano sólo representan el cinco por ciento del total y que el resto hay que apuntárselo a la propia naturaleza, por ejemplo, a los volcanes y a los seres vivos en proceso de descomposición.

Los volcanes –dicen-, producen cada año más dióxido de carbono que todas las actividades humanas y los gases de efecto invernadero son cosa, sobre todo, de los océanos, y que lo que más influye en la temperatura de la Tierra es la actividad registrada en las manchas solares.

Por lo tanto –manifiestan los expertos-, el cambio climático es un proceso natural y el fenómeno actual es uno más de los incontables periodos de calentamiento y enfriamiento que ha experimentado la tierra en sus miles de millones de años de existencia. De hecho, hace mil años el clima era más cálido que ahora y la mayor parte del calentamiento registrado en los últimos cien años tuvo lugar antes de 1940. Después de la II Guerra Mundial –argumentan-, cuando se produjo la industrialización masiva del planeta, hubo un enfriamiento que duró décadas.

¿Y Cajamarca? Bien, Gracias. Aquí, nuevamente, en vez de preocuparnos por las cosas que verdaderamente importan y que pueden afectar el futuro de la región, estamos discutiendo -y lo seguiremos haciendo-, si Yanacocha mintió o si dijo la verdad en su campaña por el agua. Una cortesía de los “ecologistas” de siempre.

Según la cruzada de Yanacocha, el setenta por ciento del agua de lluvia que cae en Cajamarca se va al mar sin ningún beneficio para la región. Por su lado, los “ecologistas” dicen que no, que Yanacocha miente, que el porcentaje de agua que se va al mar es menor. ¿Cuánto? No lo saben. En el mismo sentido, los mineros aseguran que consumen menos del uno por ciento de esa cantidad de agua que no aprovecha la población, los “ecologistas” incrédulos también dicen que no es así, que el porcentaje de agua que consumen en sus operaciones es más. ¿Cuánto? Tampoco lo saben. Pero ese detalle no importa, los paladines del medio ambiente dicen que es más y punto.

El asunto de fondo es que los climatólogos de todo el mundo –más allá de sus diferencias conceptuales-, están de acuerdo en que la temperatura de la tierra se incrementó alrededor de un grado en el último siglo y que ese proceso se acelerará dramáticamente en las próximas décadas. De igual manera Yanacocha y sus detractores están de acuerdo en que la mayor parte del agua que recibimos durante la temporada de lluvia no la aprovechamos en Cajamarca por nuestra imposibilidad para retenerla en su loca carrera hacia el mar.

Así las cosas, sólo nos quedan dos alternativas al respecto: la primera, es tomar conciencia del mensaje de Yanacocha para enrumbar, autoridades y población, en la búsqueda de soluciones técnicas al verdadero problema del agua en Cajamarca: su almacenamiento. La otra, es seguir con la letanía “ecologista” de que la mina es la única culpable de la escasez del agua en la región y salir a marchar por las calles para que la naturaleza se conmueva y largue a llover también durante la época seca. Usted decide.

martes, 27 de marzo de 2007

Cajamarca, sus empresas y su Cámara de Comercio

Artículo escrito con motivo del 77 aniversario de la Cámara de Comercio de Cajamarca. Marzo de 2007

¿Qué es lo que determina la riqueza de una región? Ciertamente no son sus recursos naturales. Suiza no tiene salida al mar ni árboles de cacao y sin embargo posee una de las mayores flotas náuticas y el mejor chocolate del mundo. En el mismo sentido, probablemente el ejemplo extremo sea Japón, un puñado de islas con un territorio muy pequeño cuya superficie es en su mayor parte montañosa y que, sin embargo, recibe materia prima de todo el orbe y la exporta al mundo como productos terminados.

Tampoco los recursos turísticos determinan la riqueza de una región. Todos sabemos que los atractivos para el turismo no valen nada si no son puestos en valor. Esa es precisamente la tragedia de muchos de nuestros pueblos que a pesar de tener restos arqueológicos y paisajes maravillosos, no atraen a nadie porque no tienen carreteras, ni otras facilidades logísticas que hagan atractiva su visita.

¿Y los yacimientos mineros? Menos. Para que los yacimientos valgan algo, poco o mucho, primero hay que encontrarlos y luego hay que explotarlos. Eso también lo sabemos todos: el oro, la plata, el cobre o los diamantes, enterrados, son como cualquier otra piedra, no tienen ningún valor.

Lo que en realidad hace rica a una región o a una sociedad es su aparato productivo: sus empresas. La riqueza –hay que insistir-, no se produce en la universidad, ni en los ministerios, ni mucho menos en las ONGs, sólo en las empresas. Todas las demás instituciones tienen su propio rol y su propia responsabilidad en el complejo mundo social. Sin embargo, una región próspera y desarrollada, aunque lo cuestionen los enemigos del desarrollo, sólo puede lograrse con un grande, variado y fortalecido tejido empresarial.

Por supuesto, esas empresas a su vez necesitan de un clima económico propicio, un mercado saludable y paz social para lograr desarrollarse, generar ganancias, empleo, y multiplicar la riqueza. Es precisamente en ellas y con ellas que se da el círculo virtuoso del crecimiento y el progreso: inversión, producción, venta, ahorro, más ahorro y más inversión y así incesantemente, en un proceso elemental de acumulación de capital. No hay otra manera. No existe otra fórmula de éxito.

Donde se dan todas estas condiciones los empresarios están obligados a ser cada vez más productivos, y a competir por un espacio en el mercado, a retener con premios al trabajador eficiente y penalizar al que no lo es. Si no lo hace, el resultado simplemente será la quiebra. Por otra parte, el éxito empresarial se traducirá en más puestos de trabajo, mejores remuneraciones, pago de impuestos que deberían destinarse a atender las necesidades comunes de la población y por último como mayores recursos para la proyección y el apoyo social.

Es simple. Para que haya trabajo y trabajadores tienen que haber empresas. Más aún, las regiones son tan prósperas y progresistas como lo son sus empresas. La calidad de una sociedad –decía un analista español-, depende del tipo de empresa que en ella predomine. Si la sociedad genera las condiciones para la creación y el sostenimiento de empresas dinámicas e innovadoras, le espera el éxito y la paulatina desaparición de la pobreza. Si, por el contrario, pone obstáculos y desalienta la aparición de empresas competitivas, apoyando en su lugar, por un mal entendido respaldo social, a las empresas incumplidas, chantajistas, bloqueadoras de carreteras, insolventes financiera y moralmente, con bajo rendimiento técnico y profesional, el desempeño general será mediocre. Y ese será, a fin de cuentas, el espejo de nuestra sociedad.

Para mí, es aquí, precisamente, donde la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca esta desempeñando un rol fundamental. Nuestra Cámara, además de ser el vocero natural del empresariado local, es la institución que está dando la pauta y señalando el derrotero que deben seguir aquellas empresas o empresarios que no acaban de entender las reglas de un mercado cada vez más competitivo, en un mundo que demanda, cada vez más también, mayor responsabilidad social.

¡Feliz Aniversario! A la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca y a sus distinguidos Asociados.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Día mundial del Agua 2007

Los ecologistas de verdad, están verdaderamente preocupados. Una parte de ellos está convencida de que el mundo se está secando, y que la creciente escasez de agua dulce a nivel mundial es un asunto lo suficientemente grave para demandar la urgente coordinación y cooperación de todas las naciones que conformamos este valle de lágrimas. Una articulación de acciones que garantice la gestión sostenible, eficiente y equitativa de los escasos recursos hídricos que aún quedan en el planeta.

Otra parte, en cambio, asegura que el calentamiento global derretirá el hielo de los polos y de los picos nevados aumentando el nivel de los mares hasta que el agua llegue a nuestros dormitorios, y nos saque de la cama en el medio de la noche. Esta visión apocalíptica, aunque suene poco verosímil, tiene muchos científicos adeptos quienes afirman que los cambios climáticos tendrán un impacto mayor –y más cercano- de lo que muchos creemos.

¿Nos afectará a nosotros? Parece que sí. Dicen los entendidos que si la temperatura mundial aumentara entre dos y cinco grados centígrados este siglo –algo muy probable debido principalmente a las emisiones de dióxido de carbono y la rápida deforestación de la selva del Amazonas-, los océanos crecerían de 0.18 a 0.59 metros en el mismo período. Añaden que la temperatura global en las próximas dos décadas causará enormes trastornos en la región: la elevación de los océanos causará inundaciones severas en las áreas costeras de los Estados Unidos -incluida Miami - y el Caribe, el Golfo de México, y la Cuenca del Río de la Plata. Esto puede afectar a grandes ciudades, como Buenos Aires y Montevideo.

En el Perú, según una reciente publicación del semanario Tiempos del Mundo, la Cordillera Blanca tendrá que cambiar de nombre muy pronto, porque sus nevados están derritiéndose velozmente, tornando los picos de un ecológico color marrón. Nuestras montañas andinas han perdido por lo menos veintidós por ciento de su superficie glaciar desde 1970 y el deshielo está acelerándose, manifiesta el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA). En consecuencia las acumulaciones de agua podrían causar inundaciones y avalanchas de barro que pondrían en riesgo a muchas poblaciones alto andinas.

En sentido contrario, los ecologistas de la vereda de enfrente tienen otra teoría. Según los expertos, el calentamiento global es un proceso normal en un mundo que aún no termina de cocinarse, y la mano del hombre tiene muy poco que ver con su sazón. En cuanto al agua, ésta no será un recurso natural que se extinguirá en un futuro próximo. Al contrario, el agua será mucho más accesible en el futuro, porque la revolución tecnológica más importante de este siglo será la proliferación de cultivos resistentes a las sequías. O sea, ya se están produciendo semillas que requieren la mitad del agua que necesitaban hasta ahora.

Esto –dice el analista internacional Andrés Oppenheimer-, será un avance tecnológico crucial, porque actualmente un setenta por ciento del agua que se consume en el mundo se usa para la agricultura (y no, como muchos suponíamos, para el uso doméstico). “Las nuevas tecnologías reducirán drásticamente el uso del agua para la agricultura”, afirma Fernando Miralles-Wilhelm, un especialista en agua de Florida International University. “En diez o veinte años, veremos un uso comercial generalizado de cultivos resistentes a las sequías. Además, va a haber un uso mucho más generalizado de la irrigación por goteo, como ya se ha estado haciendo por muchos años en países como Israel y Sudáfrica”.

¿Y qué esta pasando con el agua en Cajamarca? Casi nada: la tiramos al mar. Efectivamente, de acuerdo al Senamhi, el setenta por ciento del agua de lluvia que recibimos se nos escurre de las manos y termina irremediablemente en el océano. Según una información reciente, de los 280 millones de metros cúbicos que discurren por el río Cajamarquino, por ejemplo, 10 millones se nos van en lavarnos la cara y en cocinar, otros 70 millones nos los gastamos regando nuestras chacras, y los 200 millones restantes terminan, sin pena ni gloria, calmando la sed de la riquísima fauna marina.

¿Y cuánto consume la mina? Fácil. Para sorpresa de muchos pobladores y contra lo que se ha venido mal informando durante años, la mina consume menos del uno por ciento del agua que no utilizamos y que dejamos alegremente que se vaya al mar: un millón y medio de metros cúbicos por año.

Es por eso que el lema para este año del Día Mundial del Agua que se celebrará el 22 de marzo, “Afrontar la escasez de agua”, nos cae como anillo al dedo. Sin importar cuales ecologistas tienen la razón, el sentido común nos dice que ya no es tiempo de esperar milagros de nuestros recursos naturales, tenemos que actuar.

Y eso es precisamente lo que esta haciendo Yanacocha. La empresa minera se ha embarcado en la tarea de “cosechar” agua para que ésta no se pierda en el océano. Para ello firmó en el 2006 un convenio con la Municipalidad de Baños del Inca y el instituto Cuencas, con quienes esta construyendo doscientos micro reservorios de agua de lluvia que, a muy bajo costo de mantenimiento, permitirán a los campesinos obtener una producción uniforme y rentable durante todo el año, a través del riego tecnificado.

A su vez, la compañía minera está concluyendo la construcción del reservorio de aguas de lluvia más grande de Cajamarca: el reservorio San José. Una piscina descomunal que permitirá almacenar seis millones de metros cúbicos de agua que servirán, en parte, para dotar de ese elemento a las comunidades cercanas a la mina en la época seca.

Para mí, el lema mundial “Afrontar la escasez del agua”, tiene dos mensajes claros. El primero es que la escasez de agua sólo puede mitigarse con tecnología, inversión, y el concurso de todas las instituciones vinculadas al tema, de la mano con la población. El segundo es que tomemos conciencia definitiva de que la tragedia de nuestros pueblos no es tanto la pobreza generalizada como la eterna búsqueda de soluciones mágicas que jamás van a llegar.

jueves, 8 de marzo de 2007

Quilish y la cortina de humo

El argumento es conocido. El Presidente de los Estados Unidos decidió lanzar una canita al aire y terminó acusado de cometer abusos sexuales contra una menor. ¿La solución? Sencillo. Los asesores presidenciales idearon un conflicto bélico con Albania para distraer la atención de los electores, y contrataron a un director de cine para montar el engaño.

El estreno de la película La Cortina de Humo, en 1998, basada en la novela Héroe Americano de Larry Beinhart, impactó en la opinión pública mundial de aquel entonces, pues, contenía una larga lista de inquietantes similitudes con el escándalo de índole sexual entre la becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, y el entonces presidente demócrata de los EEUU, Bill Clinton.

La trama de noventa y cinco minutos se desarrolló en la capital de los Estados Unidos de América, Washington, a once días de las elecciones presidenciales y el objetivo, cuándo no, fue distraer la atención del electorado con artimañas disuasorias que ayudaran, en ese caso, a que el presidente no perdiera la ventaja en las encuestas anteriores al escándalo. En la cinta, al igual que en la vida real, el fraude se sustentó en el manejo de los medios de comunicación y la exaltación de los sentimientos de la población.

En realidad, cuando se deja de lado la moral, la manipulación de la ciudadanía pasa por un procedimiento sencillo: Lo primero es buscar algo grande, un lío de proporciones que impacte los sentimientos de la gente. Determinado el objetivo, lo demás es fácil: se filtran informaciones falsas y se manipulan las imágenes. Lo esencial de la farsa es lograr que la historia sea creíble. La realidad no importa… la realidad no existe.

¿Y funcionan? Sí, hasta que alguien las pone en evidencia. Las cortinas de humo no tienen límites ni nacionalidad. Las hay de todos los tamaños y se emplean en cualquier lugar. En Cajamarca, es reciente el episodio del escándalo fabricado por los “ecologistas” con el cuento del ingreso de Yanacocha al cerro Quilish para convertirlo en mina.

El lío artificial de Quilish, montado por los “ecologistas” la semana pasada, en efecto, no fue más que eso: una cortina de humo para distraer a la población de un hecho evidente: al ecologismo local no le interesan ni el medio ambiente cajamarquino ni su población, y que detrás de todas sus posturas no hay otra cosa más que aspiraciones e intereses políticos.

La estrategia “ecologista” para distorsionar la realidad y manipular a la población exaltando el regionalismo y el temor, tuvo como objetivo en esta oportunidad, distraer a la ciudadanía del hecho de no haberse pronunciado ni intervenido en los graves problemas de Michiquillay, donde ciertos grupos interesados están impidiendo que se limpien las zonas verdaderamente contaminadas con productos químicos.

Tampoco se pronunciaron sobre los conflictos de Chugur, donde hay dos proyectos mineros amenazados por grupos de ronderos politizados; ni mucho menos en el caso de Algamarca, donde los “ecologistas” se negaron a intervenir en favor de la población y el ecosistema del Valle de Condebamba.

¿Por qué no intervinieron los “ecologistas” en estos temas? Probablemente, porque en ellos no hay ningún dinero que ganar, y porque ningún organismo internacional está patrocinando, en esta oportunidad, el desinteresado esfuerzo del “ecologismo” local.

Sin embargo, en la realidad, a diferencia de las películas donde a los ciudadanos les encanta dejarse embaucar, la verdad casi siempre sale a flote y pasa la factura a los alegres embaucadores. El caso del affaire Clinton – Lewinsky culminó con una acusación penal en contra del presidente por un delito de perjurio.

En nuestro caso, la falsa historia de que Yanacocha ingresó al cerro Quilish para convertirlo en mina no culminará con ninguna demanda. No obstante, para mí, es la confirmación de un hecho fundamental y del que, supongo, toda persona medianamente informada ya se ha dado cuenta: los “ecologistas” mienten.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Cajamarca y los hijos del Dragón

Los chinos volvieron a lanzar su grito de guerra del nuevo año lunar: “Kung Hai Fat Cho (“Feliz año nuevo y que hagas una fortuna”) Una recomendación apropiada para un país como China que se encuentra en franco desarrollo. Los hijos del Dragón no desean que seas feliz o próspero o que el cielo te colme de bendiciones, ellos dicen: ojalá que te hagas de oro.

El momento no puede ser más auspicioso. El domingo pasado, tras la muerte del año del perro, en el 2006, se inició un año de prosperidad signado por la figura del cerdo, el último de los doce animales del horóscopo chino. El año del cerdo de fuego será un lapso de bienestar, opulencia y abundancia. Donde hay cerdos no hay hambre, dicen los chinos. El horóscopo asiático alienta a usar este año para invertir y tener hijos. También recomienda limpiar la casa y deshacerse de cualquier objeto inútil para espantar la pobreza y la mala suerte.

Por lo pronto, el año empezó con buen pie. El movimiento económico que representó el traslado de cientos de millones de chinos a su país natal para las celebraciones ha sido extraordinario. Según un informe de la prensa china, sólo por tren viajaron hacia ese país 155 millones de personas y muchos más llegaron en coches, barco y avión. Entre tanto 455 millones de chinos enviaron 40 millones de mensajes por hora en sus teléfonos celulares, y las autoridades estiman que se producirán 2.000 millones de viajes en los 40 días de tránsito que le siguen a la fiesta.

¿Los chinos tienen motivos para estar optimistas? Por supuesto. China e India son los dos países en vías de desarrollo que han logrado los mejores resultados en su lucha contra la pobreza creciendo a tasas récord desde que empezaron a abrir sus economías al sector privado. Por supuesto, los cambios no han sido sencillos y la resistencia para que la población se adapte a los nuevos vientos de la globalización, fue muy dura en sus inicios. Sin embargo, el papel de los dirigentes chinos fue fundamental para la trascendental transformación.

¿Y cómo cambiaron su percepción de la economía mundial los dirigentes? Fácil. Observando. Les bastó ver como otros chinos más afortunados tenían un destino mejor. Los chinos de Hong Kong, Taiwán y Singapur que creían en la propiedad privada, la paz social y el mercado, los que se subieron al tren de la globalización, iban camino de la riqueza, la prosperidad y el desarrollo. En cambio los que continuaban aferrados a las viejas costumbres, las supersticiones, la dependencia del gobierno y los eternos reclamos en un sin fin de manifestaciones, vivían, al final del día, en la miseria y la escasez. Los líderes chinos tuvieron que tomar decisiones responsables, no obstante, aunque hoy la suerte les sonríe, aún son miles de millones de chinos que esperan una oportunidad para salir de la pobreza.

Por su parte, las noticias internacionales de la última semana, también abonaron en la creencia de que la buena fortuna esta sonriendo al país asiático. De acuerdo a las cifras publicadas en una nota reciente de Argenpresss, basada en un informe de la Academia de Ciencias de China, el superávit comercial de ese país puede registrar un nuevo récord por valor de 190.000 millones de dólares en el 2007, con lo cual la nación oriental superará a Arabia Saudi y Rusia para situarse como el país con el segundo mayor superávit comercial en el mundo tras Alemania. Asimismo, Prensa Latina informó que China proyecta producir 260 toneladas de oro en el 2007, veinte toneladas más que las producidas en el 2006, y que las reservas auríferas de la nación se incrementaron en 650 toneladas durante el año pasado. Bien por China.

En lo que respecta al Perú, al parecer, y quizá debido a que la colonia china en nuestro país es muy numerosa, el año del cerdo de fuego también nos traerá buena fortuna. De acuerdo a un anunció del Presidente de la República Alan García, el Gobierno Chino aceptó la puesta en marcha de negociaciones y el inicio de un estudio de factibilidad para la futura firma de un tratado de libre comercio con el Perú. “Cuando la China nos responde que debemos comenzar el estudio de factibilidad inicial para el TLC, estamos dando un paso gigantesco para la economía nacional”, aseguró el mandatario. Y añadió que esto facilitaría que el coloso asiático declare al Perú como “país de turismo prioritario”, para sus millones de ciudadanos.

Por supuesto, todos sabemos que los rasgados ojos de la República Popular de China no sólo están puestos en nuestro afamado paraíso turístico o en nuestro atractivo potencial agrícola, sino en nuestra abundante y variada riqueza minera. Lo dicho: China puede llegar a convertirse en un excelente socio comercial del Perú y en especial de Cajamarca, debido a la demanda de minerales para mantener sus niveles de crecimiento, y si no los compra aquí, los comprará en otro lado. Así las cosas, sería bueno que alguien les vaya diciendo, desde ahora, que la buena fortuna del cerdo y sus dólares no sirven de mucho en la tierra del Cumbe, porque aquí los enemigos del desarrollo ya no quieren más minas… ya no quieren más progreso.

jueves, 15 de febrero de 2007

Cajamarca y el fantasma del desempleo

La empresa Chrysler esta de malas. Esta semana anunció la eliminación progresiva de trece mil puestos de trabajo en sus distintas plantas de Estados Unidos y Canadá. ¿Se lo merecen? Quizá. Rescatando las situaciones personales, la compañía perdió su posición en el mercado frente a sus competidores ubicados al otro lado del mar: las empresas japonesas y surcoreanas. La reducción de Chrysler será un lamentable episodio más entre los dramáticos cortes en la industria automotriz americana que debido a la fuerte competencia asiática, perderá más de cien mil empleos en total.

Sin embargo, la cifra no es exacta. A esos trece mil ex empleados de la firma automotriz su sumará una cantidad igual o mayor de trabajadores colocados en servicios conexos: perderán colocaciones las fábricas de autopartes, de telas, de fibra de vidrio y de plásticos vinculadas a la industria automotriz. También dejarán de percibir ingresos los comercios que alimentaban a esas trece mil familias y probablemente además, se resentirán las empresas de transportes y los mercados inmobiliarios. Lo sentirán las imprentas, los negocios de ropa y los de entretenimiento. El recorte afectará a los bancos, los mercados y hasta a los colegios.

No obstante, dentro de todos los males que acarreará esa situación, los gringos tienen una salida: los ex trabajadores cobrarán sus pensiones de desempleo hasta que sean reabsorbidos, más temprano que tarde, por otras actividades de la industria o el comercio. Alguien decía que los países ricos -a diferencia de los pobres, que se volverían más pobres-, se pueden dar el lujo de detener el reloj del tiempo, e igual seguirán siendo ricos. Tenía razón.

Y eso ¿En qué nos afecta a nosotros en Cajamarca? En nada. Los despidos ocurrirán en distintas ciudades americanas, a miles de kilómetros de distancia y afectarán a personas y familias que probablemente nunca conoceremos. No hay razón para preocuparse.

Lo que si debería alarmarnos, en cambio, es la manera en que se va a afectar Cajamarca en cuanto Yanacocha inicie su proceso de reducción de personal. Aunque todos sabemos que ese problema no les quita el sueño a los “ecologistas” rabiosos, serán diez mil puestos de trabajo directos los que se pierdan cuando la empresa minera empiece su proceso de cierre. Lamentablemente aquí, al igual que en los Estados Unidos, no se tratará solamente de los mineros y sus familias, también perderán sus ingresos los taxistas, los restaurantes, los alojamientos y los centros de recreación. Se verán afectados los mercados, los bancos, los grifos, las repuesteras y los comercios en general. Incluso se reducirán los ingresos de aquellas familias que viven del alquiler de camionetas y de viviendas. Bajará el valor de la propiedad.

Por supuesto, a los enemigos del desarrollo les tiene completamente sin cuidado todo eso, y que las librerías y los centros de fotocopiado se queden sin compradores. Y mucho menos les perturba claro, que hoteles como el Costa del Sol o salones de té como el cascanueces y un centro comercial como El Quinde se queden sin sus habituales clientes. ¿Quién sabe? Probablemente la sola ida les alegre: son gente de pensamiento enrevesado.

A ese desagradable escenario debemos añadir el hecho perturbador de que a estos trabajadores sí los conocemos, y muchos, probablemente, forman parte de nuestras propias familias. Peor aún, tendremos la dolorosa certeza de que ni en Cajamarca ni en el resto del país existen actividades productivas ni comerciales que los puedan absorber con facilidad. Esa gente se irá a la calle por mucho tiempo y sin ningún seguro de desempleo porque simplemente, en nuestro país no existe.

¿Se lo merecen? Definitivamente no. Los hombres y mujeres de Yanacocha son gente honesta y esforzada. Se trata de miles de peruanos que han puesto lo mejor de si para sacar adelante un proyecto del que no sólo dependen ellos mismos y sus familias, sino miles de otros peruanos que también viven de la actividad minera. Para colmo, ni siquiera perderán sus trabajos por efecto de alguna competencia extranjera –por el contrario, ellos y Yanacocha muy bien podrían competir por el título de los mejores mineros del mundo, en todo sentido-, sino por la obcecación de los enemigos del desarrollo que todos conocemos.

Las reservas de Yanacocha se están agotando. Aunque aún hay mina para algunos años, la compañía no puede expandirse a otras áreas por el temor que han sembrado en la población los terroristas ambientales. Ojalá que Cajamarca se de cuenta a tiempo de lo que realmente esta sucediendo y de como ha dejado su futuro y el de sus hijos en manos de una banda de “ecologistas” inescrupulosos.

Lo dijo un agudo periodista cajamarquino cuando se enteró de que sin ningún estudio serio de por medio el cerro Quilish no sería mina, gracias a la objeción de los “ecologistas” y a la ausencia de ciertas glándulas en los políticos de aquel entonces: “Quilish quedará para la posteridad como un monumento a la estupidez”. Si no reaccionamos a tiempo, pasará lo mismo con otras minas.

martes, 13 de febrero de 2007

El arte de la simulación

Lo expuso Mariano Grondona en uno de sus brillantes ensayos: las personas responsables tratan de mostrar la realidad hasta que su audiencia termine por darles la razón, aunque con ello sufran un alto costo político o de imagen. Grondona ejemplarizó su afirmación con la advertencia que hizo Winston Churchill a los ingleses sobre el peligro que representaba Hitler. Durante años, los ingleses apegados a la ilusión de la paz no le creyeron, y al final, luego de muchos cuestionamientos al gran estadista, cuando el nazismo se despojó la careta, sus compatriotas le dieron la razón, pero ya era demasiado tarde.

En el otro extremo del espectro, en cambio, están las personas del montón, aquellas que sólo aspiran a manejarse con astucia en el mundo de las apariencias para despertar la ovación de la tribuna. Se trata de personas que están dispuestas a disfrazar la realidad porque, simplemente, ello conviene a sus intereses. ¿Pero es tan fácil engañar a la población? Por supuesto. La respuesta es de Maquiavelo: “Aquel que quiera engañar, siempre encontrará a quienes desean ser engañados”.

Estas reflexiones vienen a cuento, debido al rechazo aparentemente irrazonable del “ecologismo” local a las declaraciones del gerente de Asuntos Externos de Yanacocha, Ricardo Morel, sobre el atentado contra una tubería del sistema de operaciones de la compañía minera. Morel trató de mostrar la  realidad: Él describió los hechos, narró como manos asesinas quemaron varios metros de una tubería especial que contenía soluciones químicas, con el único fin de derramar su contenido sobre los terrenos de las poblaciones vecinas y contaminarlas, para que después esos mismos pobladores, victimas de posibles intoxicaciones y quizá de resultados más graves, se volvieran, presas del terror, en contra de la empresa minera.El funcionario calificó el cobarde atentado como “terrorismo ambiental”.

Sin embargo, los simuladores no se quedaron callados. Salieron a los medios de comunicación para rasgarse las vestiduras y poner el grito en el cielo por la “terrible” denominación. No les gustó. Hasta dijeron que era sospechoso que el funcionario minero hablara de terrorismo ambiental justo en el momento que el Presidente de la República hablaba de condenar a muerte a los terroristas. ¿Por qué la preocupación?

¿Por qué los “ecologistas” no quieren llamar “terrorismo ambiental” al terrorismo ambiental? Fácil. La razón la dio el Rabino Jaim David Zuderwar en sus conclusiones sobre la Organización de la Conferencia Islámica realizada en Kuala Lumpur, Malasia, en agosto de 2003: “Es que Definir es poner límites y por ende asumir compromisos”.

Definir –dijo el Rabino- es educar y establecer normas de conducta. Tenía razón. Si definimos lo que es “terrorismo ambiental” probablemente descubramos que muchas de las conductas, declaraciones y denuncias sin fundamento sobre la supuesta irresponsabilidad del cuidado ambiental de la actividad minera formuladas por los mal llamados “ecologistas” es precisamente eso: “terrorismo ambiental”.

No obstante, más allá de las declaraciones del funcionario de Yanacocha y del rechazo ya no tan absurdo del “ecologismo” local a la denominación de terrorismo ambiental, duele comprobar que, mal que pese, en nuestra Cajamarca convivimos con gente capaz de cometer este tipo de acciones criminales que no mide las consecuencias de sus atentados contra la minería ni el ecosistema, ni se frena ante la posibilidad de dañar y de dar muerte a miles de animales y de personas inocentes. Eso, aunque los “ecologistas” no lo quieran Definir, se llama “terrorismo ambiental”.

Cajamarca tiene que unirse contra esa forma de terrorismo y evitar que los simuladores sigan utilizando la demagogia y la ignorancia para mantener a la población aterrorizada. Si no lo hacemos, nos irá muy mal.

jueves, 8 de febrero de 2007

Danza de gigantes

Danza de Gigantes, es el título del libro lanzado en Londres a fines de enero por el Grupo de Investigaciones sobre Desarrollo del Banco Mundial y el Instituto de Estudios Públicos de Singapur. La obra, comentada en el último informe quincenal del Banco, trata de responder a la pregunta que desde hace algunos años viene haciéndose la población mundial: ¿Qué significará para el resto del mundo el éxito económico de China e India en el transcurso de los próximos quince años?

La pregunta no es teórica. En los últimos años China ha crecido a una tasa anual cercana al diez por ciento, ocupando el cuarto lugar entre las economías más importantes del mundo, detrás de Estados Unidos, Japón y Alemania. Por su parte, India –un país de mil cien millones de habitantes- se ha desarrollado a un ritmo de ocho por ciento en los dos últimos años y ocupa el octavo puesto en ese mismo ranking.

El concierto de naciones de ingresos medios y altos ha empezado a preocuparse de que el éxito de los dos populosos gigantes asiáticos esté produciéndose a sus expensas y de que su continuo crecimiento termine afectando significativamente los mercados globales: actualmente las dos naciones representan el treinta y siete y medio de la población mundial, pero sólo un cercano seis y medio por ciento del valor del producto mundial. Según los expertos, cuando su consumo y su producto per cápita alcancen niveles similares a aquellos que se dan en los países desarrollados, el efecto global será inevitable.

Cuesta creer que la India esté creciendo tanto cuando las calles de Nueva Delhi están llenas de grietas y no es extraño observar bueyes, vacas, caballos e incluso monos vagando por las calles. Sin embargo, el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos pronosticó que la India será la tercera superpotencia mundial en el 2020, detrás de los Estados Unidos y China.

¿Qué esta haciendo la India para crecer a ese ritmo y sacar de la pobreza a unas cien millones de personas en los últimos años? “Nada muy original”, fue la respuesta que dio el Ministro de Planeación de la India, Montek Singh Ahluwalia, al analista internacional Andrés Oppenheimer. Una cosa clave –dijo el alto funcionario-, fue “liderar un alejamiento de un sistema de excesivo control estatal y movernos hacia un sistema que les da más juego a las fuerzas del mercado y al sector privado”.

Bien por ellos. Según Oppenheimer, en comparación con el desarrollo de China, basado en exportaciones de manufacturas e inversiones extranjeras, el desarrollo indio está sustentado en los servicios -especialmente tecnología informática y productos farmacéuticos-, e inversiones locales. Otro dato interesante es que en ese país asiático existe el consenso general de que la estabilidad y la paz social generan inversión, y que el crecimiento es imposible sin inversión.

¿Qué significará para el Perú el éxito económico de China e India en el transcurso de los próximos quince años? Mucho. China e India han aumentado extraordinariamente su presencia en América Latina. La región es reconocida como un importante socio comercial y un gran proveedor de materias primas. Sólo el comercio con la India se incrementó de mil millones de dólares hace una década a cinco mil trescientos millones de dólares el año pasado. Se estima que el intercambio comercial llegará a los doce mil millones de dólares en los próximos dos años.

De acuerdo al libro Danza de Gigantes, estos asociados tan dinámicos de la economía mundial crearán muchas oportunidades, incluido más comercio con los gigantes para satisfacer las demandas de su industria y de sus clases medias en rápida expansión. Además, los consumidores aprovecharán los beneficios del flujo de bienes y servicios producidos por los gigantes a precios muy competitivos.

¿Y qué significará para Cajamarca? Fácil. De hecho, el continuo avance de estos dos países demandará un alto consumo de minerales para soportar su crecimiento. Esa necesidad sumada al incremento de los precios debido a la misma demanda, harán inmejorable la oportunidad de Cajamarca para seguir labrando su desarrollo basado en su pujante actividad minera, y por qué no, quizá también en su agricultura.

Danza de Gigantes reconoce que la tendencia del crecimiento de China e India ya tomó un gran impulso y lleva consigo muchas oportunidades. Los autores del libro recomiendan que: volver la mirada hacia atrás y analizar las funciones dinámicas que han desempeñado estos dos gigantes puede servir para que los gobiernos y los analistas de políticas planifiquen el futuro.

Como dicen, “Para comer torta hay que ir a la fiesta”. Entonces, la pregunta que surge es inmediata: ¿La población de Cajamarca consentirá que los enemigos del desarrollo nos impidan asistir a ese baile? Los jóvenes tienen la respuesta.

jueves, 18 de enero de 2007

Una Cajamarca real

Los cajamarquinos estábamos equivocados: creíamos que los “ecologistas” rabiosos se enfrentaban a las compañías mineras para defender el medio ambiente. No era así. Ellos, desde siempre y a su puro estilo solapado, sólo han defendido sus propios intereses. Era difícil no creerles. Después de todo ¿Qué ser humano, medianamente decente, permanecería inconmovible si le dicen que una compañía minera abusiva esta envenenando el agua y las tierras de los pobres campesinos?

Pero, se cansaron de fingir. Los “ecologistas” paisanos no soportaron la presión de la prensa y la comunidad, y acabaron con la fiesta de disfraces sacándose la ya inocultable máscara. Total Cajamarca hace tiempo que dejó de ser su mercado, la gente desconfía de ellos, ahora se exhiben en la vitrina internacional. “A nosotros no nos interesa la minería informal. No nos interesa la contaminación del valle de Condebamba. Y tampoco nos interesa que se puedan envenenar miles de pobladores cajabambinos”, fue el claro mensaje del “ecologismo” local, frente a la crisis de Algamarca.

El presidente del Centro Social Cajabamba, Luis Flores Alegría, quien solicitó la intervención de los “ecologistas” para frenar el terrible atentado ambiental, calificó la posición de estos últimos como “sorprendente e inexplicable”. Sin embargo, no lo es tanto. Veamos. Lo que ocurre es que los “ecologistas” se han especializado en atacar a la minería formal porque allí si hay dinero. Porque a las corporaciones y compañías les interesa su imagen, su buen nombre y el valor de sus acciones, y en oposición a ellas existen grandes grupos dispuestos a pagar a esos malos ecologistas para que se dediquen a desprestigiarlas. Cuanto más desprestigiadas están, menos valen sus acciones en la bolsa de valores y pueden ser absorbidas por la competencia más inescrupulosa y desleal.

Bien dicen los analistas internacionales que: “La intromisión ecologista frecuentemente entorpece la producción y agrava los problemas que –dice- pretende remediar, pero rara vez beneficia a los más pobres, y casi siempre se beneficia ella misma”. Sin embargo, no es malo que los “ecologistas” se hayan quitado la careta. Al contrario, ya es tiempo de decir las cosas como son. Ya es tiempo de que vivamos en una Cajamarca real y no en ese mundo de temor en que nos hundieron los enemigos del desarrollo. Basta de augurar un abismo de violencia causado por la intolerancia de los empresarios mineros, y un desastre inminente debido a la supuesta contaminación y la falta de agua para la población. La situación real de Cajamarca es muy diferente.

Cajamarca nunca estuvo mejor, y el futuro nunca fue más alentador. El progreso ha sido tan rápido que nos ha pasado inadvertido. Nunca hubo tantos puestos de trabajo ni tantas oportunidades para que miles de personas se liberen de la pobreza extrema en la que vivieron durante años. La población tiene hoy acceso a más centros de salud y de educación de los que había antes del boom minero. Muchas de las antiguas dolencias de los pobladores han sido erradicadas gracias a las campañas de vacunación y a la presencia de puestos de salud en las zonas más alejadas de la región. También ha disminuido la mortalidad infantil y la de las madres parturientas.

Cajamarca ha registrado avances en condiciones laborales, salarios, viviendas, transportes y comunicaciones. El agua que hoy consume la población Cajamarquina es una de las mejores aguas potabilizadas del país. Hay competencia en los mercados y los pobladores tienen acceso a más y mejores cosas. En cuanto a los recursos naturales, nunca el ecosistema ha estado mejor y más vigilado que ahora. Y en cuanto a la cantidad de agua utilizable por la población, ninguna actividad ha hecho tanto por levantar presas, construir reservorios y apoyar en programas para que el agua de lluvia no se vaya inútilmente a los océanos, como lo esta haciendo la minería. En materia económica la región cuenta con fondos millonarios provenientes del Canon Minero y, aunque Yanacocha anunció la disminución de su producción, hay varios proyectos mineros en cartera. Estamos a las puertas de una inversión millonaria en Gold Fields y en Michiquillay.

Ningún tiempo pasado fue mejor. El futuro se avizora todavía más interesante. Se estima que la economía del país seguirá creciendo en el 2007 y el 2008 y que nuestros recursos mineros incrementarán sustancialmente la caja fiscal y el Canon gracias a los altos precios de los minerales en el mercado internacional.

El Gobierno Central, de su lado, anunció su interés en impulsar el agro y puso en marcha el programa Sierra Exportadora en el que Cajamarca y su actividad minera son un actor importante. Por su parte, las nuevas autoridades locales se están presentando a la comunidad con verdadera vocación conciliadora y con una manifiesta intención de actuar en favor del progreso y de no dejarse influenciar por los enemigos del desarrollo que tanto daño le han hecho a la región en la última década. Sólo con lograr un clima de paz social y respeto por el Estado de Derecho para que los pobladores puedan liberar su inventiva y los empresarios se animen a invertir, le habrán prestado un servicio invalorable a nuestra tierra.

Ciertamente Cajamarca no es el paraíso. Esta lejos de serlo. Ciertamente, también, el tren del desarrollo no puede transportar a todos. Por eso, es aquí donde se aplica la filosofía del vaso medio vacío o medio lleno. Aunque los enemigos del desarrollo se retuerzan, para mí el vaso está medio lleno y espero -como todo cajamarquino de buena voluntad- que con el concurso de todos los actores sociales, nuestro vaso llegue a estar rebosante.

martes, 9 de enero de 2007

Los ecologistas tienen razón

Lo anunció el Presidente Regional. Jesús Coronel adoptará veinte medidas “de urgencia inmediata” para recuperar la confianza de los pobladores y el liderazgo de su institución.

Sus acciones incluirán, entre otros temas, la austeridad en el uso de los recursos –una buena noticia para los sacrificados contribuyentes-, y estudios de evaluación ambiental de proyectos ejecutados por las compañías mineras, lo cual es una contradicción con respecto al ahorro anunciado, porque cada proyecto incluye su propio estudio y control, sin necesidad de que la autoridad política realice esfuerzos ni pago adicional alguno. Como no deja de ser contradictorio, también, tratar de generar confianza con desconfianza. Que le vamos a hacer, es una herencia más de los “ecologistas” incrédulos.

Por su parte, nuestro flamante alcalde también anunció lo suyo: él ejecutará un Plan Estratégico orientado a construir una ciudad moderna. El municipio, dijo Marco La Torre, asumirá un papel de promotor de desarrollo y liderazgo a través de la puesta en marcha de una serie de proyectos que promoverán el desarrollo de la economía, el empleo, la participación ciudadana, la cultura, la integración y la preservación del medio ambiente. Entre ambos, la población puede estar segura que se observarán los temas de protección del agua, la reestructuración integral de los sectores educación y salud, la cooperación técnica internacional, la electrificación rural y, cabe una mención especial al compromiso de Coronel, de no descuidar la lucha contra la pobreza, la mortalidad infantil y la salud materna.

No obstante que las dos autoridades han cubierto casi todos los temas de interés ciudadano en sus primeras presentaciones en sociedad, nuestros “ecologistas” paisanos no están satisfechos. Ellos exigen que ambos líderes manifiesten su posición frente a la actividad minera en Cajamarca. Y tienen razón. Me explico.

La filial del banco canadiense Scotiabank en Perú anunció la semana pasada en declaraciones a la agencia Reuters que prevé una fuerte expansión de la economía peruana durante el 2007 y el 2008, pero advirtió que los conflictos sociales, como los promovidos por los enemigos del desarrollo en contra de la minería cajamarquina, pueden frenar ese crecimiento. Es de extrañar entonces, que las nuevas autoridades no hayan dicho nada sobre la protección que debemos brindar a la actividad económica más importante de la región para que el desarrollo de Cajamarca no se detenga. Tampoco han mencionado cuál será nuestra estrategia para que la región siga creciendo económicamente al mismo ritmo de los últimos catorce años, si Yanacocha ya anunció que verá reducida su producción en un cincuenta por ciento con respecto al 2005, precisamente a partir de este año en que todavía permanecen los buenos precios de los minerales en el mercado internacional.

La preocupación de los “ecologistas” por el silencio de las autoridades con respecto a la minería es entendible: Coronel y la Torre no han mencionado cuáles serán sus acciones para invitar a los inversionistas nacionales e internacionales a explorar en nuestra región: las exploraciones mineras también generan puestos de trabajo y dejan cuantiosas divisas en beneficio de la región y del país. El presidente regional y el alcalde no han dicho una sola palabra para entusiasmar a las cerca de quince compañías que están concursando para adquirir el fabuloso proyecto de Michiquillay. ¿Y sobre Gold Fields? Silencio total. A pesar de que éste último proyecto junto a Minas Conga pudieran ser la caja que permita mantener la tasa de empleo y el ritmo de crecimiento y desarrollo que ansiamos todos los cajamarquinos durante los próximos años. Ya todos tenemos claro que la economía local está basada en su rico sector minero y que gracias a él también ha crecido el sector construcción, manufactura, comercio, transporte, turismo, y otros servicios destinados a sostenerlo.

Cajamarca no es una isla, más aun es una muestra en pequeño de lo que esta ocurriendo en el continente. De acuerdo con los analistas internacionales la mayoría de las proyecciones anuncian que el 2007 será el quinto año consecutivo de crecimiento para América Latina, y el mayor periodo de estabilidad económica en las últimas dos décadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas pronostica un crecimiento de 4.7 por ciento para la región, y agrega que uno de los países que más crecerá será Perú con un 6 por ciento. El Banco Mundial por su parte, ha sido más moderado y pronostica un crecimiento regional de 4.2 por ciento.

Sin embargo, aseguran los mismos analistas -y sus comentarios son buenos también para Cajamarca-, el crecimiento latinoamericano se debe principalmente a factores externos, como los altos precios de los minerales y la fuerte demanda de los Estados Unidos y de China. Y estos factores externos no durarán para siempre. ¿Qué podemos hacer al respecto? La mayoría de los economistas coinciden en que los países latinoamericanos deberían dejar de engañarse a si mismos pensando que han crecido por méritos propios. En segundo lugar deberían aprovechar su actual situación económica como una oportunidad para invertir en educación, ciencia y tecnología, aprendiendo a añadir valor agregado a sus exportaciones y reducir su dependencia de los precios de las materias primas. Y en tercer lugar, deberían crear un mejor clima de negocios para atraer más inversiones.

Así las cosas, no queda la menor duda, los “ecologistas” tienen razón al exigir que nuestros líderes se pronuncien al respecto: todos queremos saber ¿Qué están pensando nuestras autoridades para impulsar la minería cajamarquina? La palanca de desarrollo de la región

lunes, 11 de diciembre de 2006

La sociedad del conocimiento y nuestra isla

Menos mal. Cuando parecía que estábamos condenados a vivir para siempre la telenovela de la persecución del Padre Arana, se inició en nuestra ciudad el II Foro Cajamarca Presente y Futuro.

Menos mal también, que un panelista sensato tuvo la respuesta a flor de labios para impedir que la fábula de espionaje sacerdotal se convirtiera en un tema de discusión del evento: “perdemos el tiempo en cojudeces y no discutimos temas de desarrollo”, dijo el expositor con su verba florida, cuando le preguntaron su opinión respecto al “reglaje” del mencionado cura. Santo remedio.

El evento, la segunda parte de un esfuerzo interregional que se inicio el año pasado con un diagnostico sincero de la realidad cajamarquina, buscó en esta nueva edición propiciar propuestas para el progreso regional y reflexionar sobre los planes de desarrollo concertado que involucrarán a los nuevos actores del Gobierno Regional, los Gobiernos Locales y el conjunto de la sociedad. La tarea no es poca cosa si consideramos que los grandes problemas regionales se vienen enfrentando, de acuerdo al análisis, con “una perspectiva sectorial, cortoplazista, desarticulada y muy poco participativa y con bajos niveles de representatividad”. Por supuesto, todo ello con resultados muy pobres y con escasas mejoras en los niveles de calidad de vida de la población.

El Comitium, como se llamaba originalmente a las sesiones en las cuales un grupo de expertos exponen y discuten sobre el tema a tratar y que suelen ser abiertas al público, contó en esta oportunidad con la participación de autoridades, expertos y líderes de opinión cajamarquinos y foráneos. Claro que estos últimos fueron bien recibidos porque no se quedaron a buscar trabajo en Cajamarca. De hacerlo, probablemente se hubieran llevado una desagradable sorpresa: a estas alturas de la globalización –y en contra del sentido común-, aún hay personas que piensan que los puestos de trabajo en la región son exclusivamente para los nacidos en ésta hermosa tierra del Cumbe.

Comentario aparte, los expositores del Foro hicieron interesantes propuestas, como la del director del Instituto Cuencas, Telmo Rojas, para quien no hay planteamiento de desarrollo posible sin un verdadero “plan sustentable” que considere la explotación racional del agro y la minería. El analista tiene una visión desapasionada e inteligente del uso del agua y la conservación del medio ambiente que armoniza con las actividades económicas más importantes de la región.

Se platicó sobre la falta de institucionalidad, la erradicación del analfabetismo y la necesidad de un “Centro de Planificación Territorial Regional”, entre otros temas. También se propuso estrechar los lazos entre industria-investigación e industria-enseñanza, como ocurre en los países desarrollados. No faltó un bienintencionado –que desconoce de nuestros viscerales enfrentamientos provincianos-, quien dijo que Cajamarca y Baños del Inca deberían ser uno de los principales polos turísticos del Perú, “porque tiene los recursos naturales, históricos y culturales que lo ameritan”.

Por supuesto, como en todos los eventos de esta naturaleza no faltó su par de opositores: un desamparado, inoportuno y poco original militante anti mina que en medio de la reunión se paró para denunciar a Yanacocha por los “atentados” a los “defensores” del medio ambiente, y un comentarista radial desinformado para quien organizar un Foro que promueva el desarrollo de Cajamarca “es la peor tontería para gastar plata, para que vivan unos cuantos seudos intelectuales”. Qué le vamos a hacer… cada loco con su tema.

En mi opinión, el aporte más valioso del Foro se refirió al tema de impulsar, mejorar y preocuparnos por la educación de nuestros niños y jóvenes: ellos son el verdadero futuro. Cajamarca no es una isla –nos guste o no-, ella es parte de la aldea global y se enfrenta al reto de proyectarse y adaptarse al proceso de cambios que estamos viviendo y que avanza pavorosamente rápido hacía la llamada Sociedad del Conocimiento. Una sociedad que deberá ser capaz de generar, apropiar y utilizar el conocimiento para atender las necesidades de su desarrollo y construir su propio futuro. Proyectarnos a ese futuro inmediato capacitando a nuestros jóvenes no es una aventura ociosa: una sociedad de aprendizaje –señalan los especialistas-, significa una región y unos agentes económicos más competitivos e innovadores que elevan la calidad de vida de su gente a todo nivel.

John Bruton, el ex primer ministro que transformó a Irlanda de un país en vías de desarrollo en un país rico en apenas doce años, dijo en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE 2006) realizada en Arequipa hace algunos días, que el secreto de su llamado “milagro irlandés” fue la “educación”. Bruton consideró que una mayor inversión y reformas para mejorar la calidad de la educación en el Perú permitirán que nuestro país se convierta en el “caso más exitoso” de desarrollo económico y social de la región. “Veo que existen muchos jóvenes (en Perú) que están siendo educados y que deben contar con todos los elementos para que se adapten a la modernidad tecnológica. Así, cuando estos niños se gradúen, darán el gran empuje que Irlanda tuvo en la década de 1990”, manifestó Bruton.

Quizá a través de la educación también, aquellos detractores de la minería y enemigos del desarrollo, lleguen a entender la bendición que ha sido la minería para nuestra Cajamarca y su gente, y que la única manera de traducir la presencia de mineral diseminado en riqueza sin dañar el medio ambiente ha sido, precisamente, gracias al conocimiento y a la tecnología de punta empleada por Yanacocha.

El verdadero Plan de Desarrollo de Cajamarca debería empezar por una gran revolución pedagógica que derribe aquello que esté mal en nuestra manera de pensar y establezca nuevos paradigmas que cambien la mentalidad social de nuestro pueblo. Así comprenderemos que la raíz de nuestros problemas y conflictos está en nuestras propias conciencias, en esa terca manera que tenemos de ver las cosas cerrando los ojos al mundo, como si Cajamarca fuera una isla.

martes, 5 de diciembre de 2006

La verdad de las verdades

Los buenos gobernantes necesitan de hombres que no temen a nada, afirmó el escritor pakistaní Tariq Alí en su obra El libro de Saladino. Tenía razón. Él sabía que ya en ese entonces, en el tiempo de las andanzas y hazañas del gran caudillo del mundo musulmán Salah al-Din, a menudo los gobernantes débiles, los incapaces de entenderse a sí mismos y a su pueblo, prefieren a los aduladores en lugar de aquellos que dicen las desagradables verdades. Pero también sabía que los ciudadanos necesarios son éstos últimos, los que dicen las cosas ciertas aunque eso no los haga populares y peor aún los obligue a remar contra corriente.

El motivo de este comentario es simple, es la razón por la que escribo: decir mi verdad, aunque con ello me gane el desafecto de ese sector autoproclamado: “defensores” de la localidad. Y la verdad de fondo, la que es necesario develar, es que los enemigos del desarrollo –y del sentido común-, le quieren dictar al oído del Presidente Regional y de los futuros Alcaldes la agenda política regional, priorizando en ella “las maldades de Yanacocha y de la minería”, como si se trataran de verdades absolutas. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Veamos.

Nuestra Yanacocha –igual que los miles de negocios que existen en la región-, fue constituida bajo las normas que rigen para todas las empresas en el Perú. La misma legislación que respetamos usted, yo, fulano, zutano, mengano, perencejo y proscopio, la autorizó a realizar labores de exploración y explotación de recursos naturales, al igual que a otras miles de empresas mineras metálicas, no metálicas, pesqueras, madereras y otras de distinta naturaleza, se les concede permiso de operaciones dentro del marco legal que regula las actividades empresariales en nuestro país.

Con respecto al medio ambiente –y esto es importante resaltarlo-, Yanacocha fue la primera empresa en toda la historia de la minería nacional en presentar un Estudio de Impacto Ambiental, aún cuando la legislación peruana no lo exigía. ¿Por qué lo hizo? Fácil. Por que esa compañía minera inició sus operaciones respetando los más altos estándares internacionales de control ambiental: los del Estado de Nevada en EE.UU. La tecnología que siempre ha empleado Yanacocha –aunque se retuerzan los “ecologistas” rabiosos-, es la más moderna, limpia y segura que existe en el mundo, hoy.

Yanacocha no sólo es responsable ambientalmente, también lo es en el tema social. Lo atestiguan los colegios, las postas médicas, los caminos y las redes de agua y energía eléctrica en las comunidades aledañas al centro minero. Ninguna compañía ha llevado adelante tantos proyectos de desarrollo y con tanto éxito como “la minera”. Se suman los proyectos de forestación, de desarrollo turístico, de educación, de salud, de producción y de fortalecimiento institucional. Basta dar una mirada a los Balances Sociales publicados en los últimos años para entender la importancia que tiene la compañía minera en la búsqueda del ansiado desarrollo sostenible de la región.

La verdad de las verdades es que Yanacocha es lo mejor que le ha pasado a Cajamarca y al Perú de nuestros días y que gracias a la dinamización económica generada por la minería nuestra ciudad y nuestro país están saliendo poco a poco de uno de los peores estancamiento de su historia. Otra verdad cierta es que Yanacocha es una empresa social y ambientalmente responsable, y no cualquier empresa, sino que es parte de una de las corporaciones que están liderando el uso de tecnologías de punta en actividad minera mundial y la lucha contra la corrupción y la pobreza en el mundo. También es cierta la afirmación de que Yanacocha es el empleador más importante de la región y el más cumplido en cuanto a legislación laboral se refiere.

Entonces ¿Cuál es la agenda de los enemigos del desarrollo? Sencillo. Los enemigos del desarrollo quieren que los nuevos Presidente de la Región y los Alcaldes repitan la historia de sus antecesores y nos pasemos cuatro años más enfrentando a la población con la minera cajamarquina. Las nuevas autoridades aún no han asumido sus cargos y ya las están poniendo contra la pared obligándolas a adoptar una posición anti mina. Cuidado, no subestimemos a los enemigos de Cajamarca, no importa de qué se disfracen: ellos mienten, siempre mienten y buscan el momento oportuno para dar el golpe. Ellos son capaces de las peores acciones: desde incendiar bosques hasta poner gotas de mercurio en los baldes de agua de cualquier hogar para culpar a “la mina” y sembrar el caos.

No es casualidad la invasión de la propiedad minera en Combayo, con el saldo lamentable de una persona muerta. Tampoco es casual que ciertos irresponsables hayan señalado a Yanacocha como la autora intelectual del asesinato de un campesino con más de una docena de disparos. Ni es coincidencia que, justo en estos días turbulentos, alguien haya cortado y quemado una tubería de la empresa para que las aguas de su operación inunden los campos vecinos, ni que hayan muerto cientos de truchas de un criadero en Bambamarca, a veinte kilómetros de distancia, cuando en otros criaderos cercanos, que se alimentan con las mismas aguas, no haya muerto ninguna.

Entonces ¿La minería debe salir de la agenda cajamarquina? De ninguna manera. La minería es la actividad más importante de la región. No obstante, lo que realmente deberían buscar las autoridades es lograr todas las alianzas posibles con las compañías mineras para trabajar juntos en la búsqueda del desarrollo. El dinero, menos mal, no es un problema: allí están los fondos del Canon para financiarlo. Una preocupación sensata más bien, debería ser el anuncio de que Yanacocha prevé una reducción de su producción este año a unas 2,6 millones de onzas de oro, frente a las 3,3 millones que obtuvo en el 2005, y más aún a 1,5 millones en el 2007. ¿Cuánto desarrollo se puede, ya no generar, sino mantener, cuando una empresa de esa envergadura tiene que disminuir su producción a la mitad?

A veces los problemas que parecen insolubles tienen desenlaces rápidos, todo es cuestión de enfrentarlos y tomar las decisiones correctas. Los cajamarquinos podemos pasarnos otros cuatro años jugando el juego nefasto de los enemigos del desarrollo: el miedo y la violencia; o podemos trabajar todos juntos por un futuro de desarrollo en un ambiente de respeto y de armonía social. Yo, de verdad, prefiero lo segundo aunque se molesten los contrarios. Las nuevas autoridades tienen la palabra.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Corrupción vs. iniciativa empresarial

Una comuna ubicada en el Cantón de los Grisones, Suiza, alberga cada año a las elites sociales y económicas del mundo para fomentar el debate y los contactos políticos y empresariales que orientarán el rumbo de la economía mundial en el futuro inmediato. Davos, la meca de los deportes de invierno, se convierte así cada enero desde 1970 en el centro de la integración económica mundial que identifica las tendencias en temas como la economía, la política, las áreas sociales y culturales, así como los problemas que afectan el desarrollo comercial de las corporaciones y las naciones.

El tema central de la edición 2004 del Foro Económico de Davos, en el que participaron más de mil doscientas personas incluyendo a 31 jefes de estado, fue “Asociarse para la Prosperidad y la Seguridad”. En aquella ocasión, el punto más importante de la agenda para esta parte del mundo, Sudamérica, fue la determinación de medidas firmes para enfrentar la corrupción globalizada.

¿Por qué las corporaciones y los países más ricos del planeta habrían de preocuparse por la corrupción en el Perú? Simple. Porque la corrupción genera pobreza. Y al contrario de lo que creen ingenuamente algunas personas, más allá de las consideraciones altruistas y humanitarias, a ninguna empresa transnacional o país industrializado le interesa que nosotros seamos pobres, por la simple y egoísta razón de que sin dinero no podemos integrarnos al mercado para comprar sus productos, y ellos, como cualquier bodeguero de la esquina, nos prefieren como consumidores prósperos y ricos, y no como mendigos llorones y miserables.

La corrupción es uno de los problemas más graves y enraizados en nuestro continente. Recordemos que desde la época de la conquista, con honradas excepciones, a la colonia se venía a robar, y que todo tenía un precio: desde los títulos de nobleza hasta el color de la piel. Con las Cédulas de Gracia de la corona, los mestizos podían blanquearse por un módico precio y, aunque algo más caro, los negros también podían convertirse en blancos, lo cual era una condición imprescindible para estudiar en la universidad.

Por otro lado, los empresarios y los políticos latinoamericanos, también con destacadas excepciones, descubrieron desde hace siglos que el poder político y económico se retroalimentan: el poder económico da poder político y éste a su vez multiplica las oportunidades de hacer negocios y obtener mayor poder económico. Un círculo vicioso perfecto.

La corrupción y el soborno global mueven millones. Sólo como ejemplo, según una cita del periódico español El País, el ensayista Alfredo Barrenechea estimó que a lo largo de la década fujimorista se destinó un 15 por ciento del Producto Bruto Interno peruano a enriquecer amigos y arruinar enemigos. Una cifra difícil de imaginar: cerca de ocho mil millones de dólares. No por nada se le ocurrió a Álvaro Vargas Llosa crear el Museo de la Corrupción en el Perú. De hecho, en el país nos sobra material para llenar más de un museo de ese tipo. Quizá podamos colmar uno por cada región.

A nivel global, según los cálculos del Banco Mundial, los actos de corrupción equivalen al 5 por ciento del Producto Bruto Interno mundial y la mala gestión pública y la corrupción pueden llegar a ser el obstáculo más grande para el desarrollo económico y social de las naciones al debilitar el estado de derecho y el acceso de los más necesitados a los servicios básicos. Entonces, luchar contra la corrupción global es aportar al crecimiento económico mundial sostenible y brindar oportunidades para que cientos de millones de los más pobres del mundo escapen de la pobreza y mejoren sus vidas.

Así lo entendieron los participantes del Foro de Davos 2004 y por ello crearon la “iniciativa PACI” (Principios de la Alianza Contra la Corrupción para Combatir el Soborno), por sus siglas en inglés, para llevar a la práctica la lucha empresarial corporativa contra la corrupción global. Las empresas firmantes de la iniciativa se comprometieron a cumplir los citados principios elaborados en cooperación con Transparencia Internacional, una organización dedicada a combatir la corrupción política, que suponen la “tolerancia cero” con cualquier tipo de corrupción.
Hasta el año pasado eran sesenta y dos las empresas firmantes de la iniciativa. De acuerdo al presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab, la respuesta positiva de dichas corporaciones demostró “tanto el deseo como la urgencia de hacer frente a esta cuestión”. “El compromiso de las empresas firmantes supone un paso significativo en la lucha contra la corrupción, han demostrado valor y liderazgo”, agregó el economista y líder mundial.

Entre las empresas signatarias se encuentran algunas que operan desde hace varios años en el país: Rió Tinto, Occidental Petroleum, y Newmont Mining Corporation. Esta última, es la corporación a la cual pertenece la empresa cajamarquina Minera Yanacocha y con cuya firma se obligó a si misma a enfrentar la corrupción y el soborno estableciendo las mejores prácticas y estándares a la hora de hacer negocios, además de la transparencia en todas sus acciones, contribuyendo, también de esa manera, al desarrollo económico de la región y del país.

Mientras esto sucede en el mundo, es sorprendente que en Cajamarca subsista una forma de corrupción que nadie cuestiona: en nuestra ciudad se atenta impunemente contra el prestigio y el buen nombre de cualquiera, incluso de las empresas que lideran el desarrollo de la economía mundial. Los detractores de la minería, sin ninguna prueba ni responsabilidad, hicieron cargo a Yanacocha durante la última campaña electoral, de apoyar y solventar la postulación del candidato aprista Emilio Horna. Sin embargo, ahora que el virtual ganador es su principal competidor, el empresario Marco La Torre, los calumniadores se contradicen y afirman que éste último es el verdadero “candidato de la mina”. Al final no importa quien salga elegido, los insensatos dirán que “lo puso” Yanacocha.

¿Quién los entiende? Parece que su único objetivo en la vida es atacar a una empresa que, a todas luces, no se lo merece.

martes, 21 de noviembre de 2006

El candidato de la mina

Por fin terminó la campaña electoral. Del cúmulo de acusaciones y de los “destapes” periodísticos que señalaron a uno y a otro aspirante, al final no quedó claro quién es “el candidato de la mina”. Si hacemos un recuento de las denuncias parecería que, aparte de ser algo muy malo, los postulantes mineros son casi todos.

¿Tendría algo de malo ser un candidato minero? De ninguna manera. Cajamarca ha tenido alcaldes extraídos del gremio ganadero. También lo hubo del mundo de los Organismos no Gubernamentales. ¿Qué de malo tendría la postulación de un candidato proveniente de las canteras en una ciudad cuyo motor de desarrollo es la actividad minera? Nada en absoluto.

¿Quién es, entonces, el candidato de “la mina”? Analicemos, de acuerdo a las recomendaciones que dio un analista cubano para elegir a un buen político.

En el supuesto de que “la mina” hubiera decidido lanzar un candidato o candidata para un puesto tan importante como Presidente de la Región o Alcalde Provincial, probablemente los hubiera escogido con el mismo rigor con que escoge a sus funcionarios más importantes. La empresa, al igual que todas las grandes compañías del mundo, hubiera contrato un Head Hunter, un “cazador de cabezas” para identificar a las personas más idóneas para el puesto.

Un Head Hunter hubiera empezado por analizar la tarea para la que recomendaría al posible seleccionado. El tipo de trabajo que realizaría y lo que se espera de él. El caza talentos hubiera evaluado los conocimientos, la experiencia, la edad, la situación familiar, los rasgos sicológicos, la personalidad y la capacidad de trabajo en equipo de los postulantes. Por supuesto, también hubiera valorado sus antecedentes morales: para ese tipo de puestos nadie quiere contratar una persona con referencias menos que intachables. No se puede poner al frente del gobierno a una persona inadecuada.

A diferencia de una buena parte de la población que escoge su candidato al azar o por simple simpatía, el Head Hunter contratado por “la mina” sería especialmente exigente en la elección del mejor postulante, es un asunto de dinero: si escogiera mal la compañía minera no lo volvería a contratar. Aquí no funcionaría ese lema de campaña que decía: “Vote por mí, ¿a usted qué más le da?”.

El candidato elegido sería tolerante: sabría convivir respetuosamente con aquellas formas de vida o expresiones que le gustan o le molesta pero no son ilegales. La intolerancia ha sido una de las razones que ha generado más conflictos en la Cajamarca de nuestros días. Sería prudente para poder seleccionar, con ética, la mejor opción o la menos mala entre las que le presentara la vida. Sería compasivo con los infelices, pero a la vez firme para que la compasión no se confunda con debilidad: saber negarse cuando lo que le piden es inconveniente, ilegal o indecoroso, incluso a costa de perder popularidad. Sería cordial, sobre todo con los adversarios políticos y con sus detractores, a fin de mantener el dialogo racional que debe primar en toda sociedad.

Los seleccionados tendrían fama de honrados: no se puede dudar de la honradez de las autoridades porque genera una serie de comportamientos nocivos que empobrecen al conjunto de la sociedad. Hubo una ministra Sueca que renunció a su cargo y pidió perdón a la población por comprar un vestido con dinero del Estado.

El candidato de “la mina” tendría sentido común para entender los verdaderos intereses que se esconden detrás de los conflictos. Tendría autoridad para ser respetado con aprecio por la población, en vez de dar órdenes como un tirano. Sería humilde para tratar con todos y todos los casos, y así entender las verdaderas necesidades de la gente. Esa humildad también le permitiría reconocer sus errores y disculparse cuando haya que hacerlo. Tendría seguridad en sí mismo para liderar su equipo de trabajo y tomar las decisiones correctas aunque todo el grupo prefiera escoger el camino más fácil.

Por último, al margen de los valores morales y los rasgos sicológicos, el candidato minero sería elegido, por supuesto, entre aquellos postulantes con una sólida formación profesional y cultural. Sería deseable que conozca de derecho, economía, negocios, urbanismo, ecología, agricultura e historia, por ejemplo. La experiencia también es importante, pertenecer al mundo académico, ser un político notable o un empresario de éxito, serían, entre otras, condiciones estimables a tener en cuenta.

Finalmente y para coronar todo lo anterior, el candidato de “la mina”, elegido por cualquier caza talentos, no podría ser recomendado sin poseer un Plan de Gobierno viable y serio. Nada más riesgoso que los candidatos amantes de la improvisación.
Entonces ¿Quién es el candidato? Nada más sencillo. Busque usted entre los aspirantes que reúnan todas las características descritas y probablemente encuentre, entre ellos, “el candidato de la mina”.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Migraciones para un desarrollo compartido

El fenómeno de la migración latinoamericana es inmenso. Se calcula que unos veinticinco millones de individuos han abandonado sus hogares en esta parte del mundo para ir en busca de un futuro mejor en países como España y Estados Unidos. Lamentablemente, los latinos no siempre somos bien recibidos en aquellos destinos porque “le quitamos el trabajo a la gente del lugar”. En realidad, tampoco somos bien recibidos entre nuestros propios hermanos. Por ejemplo, en países como Chile y Argentina hay cierto recelo contra peruanos y bolivianos por el mismo motivo, y viceversa.

Preocupados por esta situación, los delegados de los veintidós países que conforman la Comunidad Iberoamericana -todos los de Latinoamérica más España y Portugal- acordaron que el lema de la XVI Cumbre Iberoamericana realizada la semana pasada en Punta del Este, Uruguay, fuera: “Migraciones para un desarrollo compartido”. No obstante y a pesar de todas las buenas intenciones -dicen los analistas-, al cabo del encuentro nada permite asegurar que haya cambiado aquello de que “las cosas de palacio, van despacio”. Y que cualquier solución al problema que no sea regresar a los emigrantes a sus casas, mientras el tema esté sujeto a la decisión de los Estados receptores de contingentes migratorios, quedará como un asunto estancado.

Mientras se intentaba develar los misterios y las soluciones del fenómeno migratorio en el soleado balneario uruguayo, aquí en el balneario de la sierra norte peruana un fenomenito parecido estaba alterando el ritmo de desarrollo de la región. Me explico.

Hace algunos años la oferta de trabajo local era muy poca o nula. Las únicas instituciones generadoras de fuentes de trabajo formal eran los organismos públicos que contrataban en pequeña escala y por lo general a partidarios o simpatizantes de los gobiernos de turno. Como ha sucedido todo el tiempo, en todo el país. Otro empleador a una escala muchísimo más pequeña eran los organismos no gubernamentales que por lo general tenían y tienen partidas muy limitadas para la contratación de personal que en su mayoría se trata de profesionales y técnicos especializados.

La situación cambió con la llegada de la minería. Yanacocha se convirtió en el empleador más importante del Cumbe. Es curioso, al comienzo de las operaciones había oferta pero no existía demanda. Los comuneros no querían trabajar en la mina porque temían la ira de los Apus y para los citadinos tenía muy poco atractivo ir a trabajar a cuatro mil metros de altura en medio de la puna agreste y fría. Pero los tiempos cambiaron y con los años la demanda de trabajo en las actividades mineras llegó a desbordar la oferta. Creció tanto y se volvió tan exigente que los citadinos empezaron a reclamar contra los experimentados trabajadores mineros que provenían de lugares como Arequipa y Puno, y contra los técnicos calificados de Piura, Trujillo y Lima, por las colocaciones que les estaban “quitando” en la mina.

Luego reclamaron los comuneros. Ellos rechazaron a los foráneos y también a los mismos cajamarquinos de la ciudad porque “la mina estaba en sus tierras”. No tardó en aparecer el reclamo de los ex propietarios porque ellos eran “los verdaderos dueños” y tenían “más derecho” que otros comuneros. Esa situación, con altos y bajos, fue motivo de varios conflictos de la empresa minera con la comunidad durante varios años.

A fin de brindar más oportunidades a los locales, Yanacocha estableció una nueva política dando preferencia de contratación a trabajadores nacidos en Cajamarca de tal modo que actualmente más de la mitad, el sesenta por ciento, ya es personal cajamarquino y la empresa, aunque ya disminuyó su producción, sigue en el empeño de que ese porcentaje aumente progresivamente.

Pero el fenómeno se extendió y hace pocas semanas estalló un conflicto en Hualgayoc. Los pobladores de la zona tomaron por asalto las instalaciones de la compañía minera Gold Fields con el objetivo de obligarla a contratar, aunque no los necesite, a las más de noventa empresas de la zona y a los dos mil quinientos pobladores del lugar. Una locura.

Encima, el problema se desarrolló en medio de declaraciones de autoridades y líderes de opinión que respaldaron los reclamos de los manifestantes en cuanto a sus supuestos derechos de ser ellos los únicos con opción a trabajar y hacer negocios con la compañía minera. Alimentaron al monstruo.

Un último brote del fenómeno ocurrió hace algunos días en Bambamarca: Minera Yanacocha, consecuente con su política de promoción del desarrollo, decidió comprar cal también a los proveedores locales. Los beneficiarios de esa decisión son los productores y trabajadores de Cajamarca y Bambamarca. La cal es recogida de cada centro de producción por un transportista que la traslada a las instalaciones de la empresa minera para su último proceso. Sin embargo, los bambamarquinos se opusieron terminantemente a que un par de empresarios cajamarquinos que viven en Bambamarca también vendan su cal. ¿La razón? “Ellos no son bambamarquinos de nacimiento”, por lo tanto no tienen derecho a hacer negocios en esa tierra. Otra locura.

¿A dónde vamos a llegar? Minera Yanacocha produjo algo más de tres millones de onzas de oro en el 2005. Este año producirá alrededor de dos millones y medio y en el 2007 menos de dos millones. No parece que en el mediano plazo vaya a existir un repunte en los requerimientos de mano de obra y de proveedores en las minas que ya están en operación. Más bien, puede ocurrir lo contrario.

Por otro lado, los nuevos proyectos tanto de Yanacocha como de otras compañías mineras se están desarrollando en lugares distintos de Cajamarca: La Encañada, Hualgayoc, y Bambamarca. En consecuencia la nueva demanda se está originando en dichos lugares. Si no corregimos el fenómeno, va a llegar el día en que la gente sólo podrá trabajar y hacer negocios en su propio barrio, si es que nació por allí cerca. El fenómeno podría llegar a dañar la paz social y el desarrollo de la región y quizá convertirla en un manicomio.

Ya va siendo tiempo de que nos curemos en salud, dejando de fomentar y de aplaudir esas locuras.

martes, 14 de noviembre de 2006

Miente, miente, que algo queda

El Consejo Nacional del Ambiente (Conam), la autoridad ambiental nacional encargada de planificar, promover, coordinar, controlar y velar por el ambiente y el patrimonio natural de la Nación, acaba de otorgar a Minera Yanacocha el Premio Nacional a la Producción más Limpia y a la Eco Eficiencia-Edición 2006, “por haber demostrado que viene implementando eficientemente prácticas de producción más limpias”, gracias a su sistema de tratamiento de agua y sus procedimientos de control de sedimentos.

Este importante reconocimiento, además de calificar a la compañía minera cajamarquina como excelente en el manejo de sus asuntos ambientales, desmiente las afirmaciones burdas e interesadas de ciertos personajes y organizaciones vinculadas a organismos internacionales anti mineros que durante años se han dedicado a dañar la imagen de responsabilidad ambiental de Yanacocha, acusándola de contaminar el medio ambiente.

El mensaje es claro: Yanacocha es una empresa responsable. ¿Y qué dicen los enemigos del desarrollo? Nada. Están desesperados. Ahora tratan de confundir a la opinión pública vinculando a la compañía minera con el asesinato de un líder comunal. Otra mentira de patas cortas. Es que cuando más perversa parezca la empresa, más buenitos parecen ellos.

Recuerdo la historia de Calas que contó Francisco Miró Quesada en uno de sus lúcidos artículos periodísticos. Era un hombre modesto que vivía decentemente con su familia. Un día de 1761, uno de sus hijos se ahorcó y, por una serie de motivos tan estúpidos como crueles –cualquier parecido a las acusaciones de ciertos personajes en contra de Yanacocha, son pura coincidencia-, se le acusó de haberlo asesinado. Calas negó el crimen, pero nadie le creyó. ¿Dónde está la prueba? Preguntó inocentemente, y sus vecinos lo miraron horrorizados: el cadáver estaba allí. Después de un breve juicio se le condenó a ser públicamente ejecutado mediante el tormento de la rueda. Ese suplicio en que se van quebrando todos los huesos del castigado hasta matarlo.

Al año siguiente –continuó el historiador- el gran pensador francés Voltaire se enteró de lo sucedido, decidió reivindicar el nombre de Calas y salvar a su esposa y a sus hijos de la miseria y la vergüenza en que vivían. Voltaire tenía una fama inmensa y gozaba de las mejores relaciones en todos los círculos intelectuales, políticos y sociales del París de su época. Pero sobre todas las cosas, Voltaire tenía fe en la razón. La publicación de su folleto titulado “Historia de Elizabeth Canning y de Calas” enteró a todos los miembros importantes de la sociedad parisina del atroz crimen que se había cometido contra Calas. Y como su argumentación era racional, los convenció.

El caso Calas fue la demostración de un hecho fundamental: la opinión pública se equivoca. Y los enemigos del desarrollo lo saben, por eso tratan de confundirla con acusaciones y argumentos burdos, cuando no ilegales que merecen no sólo una sanción judicial sino el repudio del gremio empresarial y de toda la sociedad.

Desfigurar la realidad es mentir. Disfrazar o distorsionar la historia reciente también lo es. Manosear groseramente la información en función de objetivos interesados, como lo han hecho los enemigos del desarrollo en el caso del asesinato de un ciudadano cajamarquino, con el único objetivo de volver a dañar la imagen de la empresa más importante de la región en la que laboran miles de cajamarquinos y otros tantos peruanos decentes, es un fraude grave contra la sociedad porque, nuevamente, esos personajes han traicionado la buena fe de la población.

Puede parecer poca cosa y quizá, como en otras ocasiones, los enemigos del desarrollo se burlen de todos nosotros con esa sonrisa sarcástica que les dibuja la impunidad, pero deben recordar el viejo dicho: “Se puede engañar a alguno muchas veces, se puede engañar a muchos alguna vez, pero no se puede engañar a todos siempre”. Ya es tiempo de que empiecen a pagar por sus mentiras.

martes, 7 de noviembre de 2006

Cajamarca y el arte de la transmutación

El espectáculo del circo ya está en el Lima. El afamado “Festival del Círculo”, presentado por La Tarumba gracias a la colaboración de la Alianza Francesa y la Embajada de Francia llegó a nuestro país. Al grupo nacional de teatro y circo La Tarumba se sumarán tres reconocidas compañías: una de Bélgica y dos francesas.

Dicen que el circo es la conquista de lo imposible, que reúne todas las artes del espectáculo y que contiene a la vez riesgo y emoción. Nos encandila y transporta a un mundo mágico de suspenso con sus malabaristas increíbles y sus trapecistas de miedo. Nos alegra el corazón con la gracia de los payasos y muchos hemos quedado asombrados como unos chicos, de por vida, con los trucos de la transmutación. Esos actos de magia que ante nuestros propios ojos convierten una cosa en otra muy distinta. Un espectáculo.

Otro evento circense, pero este sí con puros artistas regionales, se presentó hasta la semana pasada aquí cerca, en Hualgayoc. Un suceso que, como dijo Enrique Santos Discépolo para la Argentina, también es válido para nosotros: Cajamarca debería salir de gira, nos hemos convertido en un espectáculo. Nosotros presentamos el show de la transmutación. Me explico.

El 13 de octubre un grupo de pobladores desempleados, organizados en una asociación denominada Trabajadores Mineros de Hualgayoc, tomó por asalto la carretera que conduce a la compañía minera Gold Fields, con la única intención de paralizar sus actividades y forzarla a contratar a dos mil quinientas personas, cuando dicha empresa, según su vocero oficial, sólo necesitaría alrededor de trescientas en la etapa de construcción en que se encuentra.

Asimismo, los desempleados exigían a esa compañía privada que contrate a las noventa empresas que se han creado en la zona con el único objetivo de vender sus servicios a la minera. Por supuesto, a los demandantes les tenía sin cuidado que Gold Fields no los necesitara en ese momento. Y mucho menos importaba, claro, que los postulantes no poseen ninguna calificación para las tareas mineras que por lo general son especializadas e involucran riesgos que, necesariamente, deben ser controlados por personal capacitado. Su currículo dice que son pobladores de la zona y con eso basta.

Lo asombroso, y aquí viene el acto de magia, es que cuando la empresa no cedió al chantaje y por el contrario decidió paralizar sus operaciones, los alborotadores –dejamos intacta su verdadera necesidad de trabajo-, transmutaron. Efectivamente, de padres de familia desesperados por puestos de trabajo y de noveles empresarios regionalistas, los manifestantes se transformaron en férreos defensores del medio ambiente.

¿Qué pasó? Fácil. Los cabecillas de la revuelta –irresponsables pero no tontos-, sabían muy bien que su posición era absurda, que ningún mediador serio o comisión conciliadora del Gobierno avalaría sus exigencias. Los líderes con intereses políticos y económicos, sabían que se les había pasado la mano. Por eso el cambio. “El verdadero reclamo es por el medio ambiente”, dijo uno de los voceros a la prensa radial, una semana después de iniciado el bloqueo. “El problema no es el trabajo sino que el agua se ha secado en Coymolache, Pilancones y Hualgayoc”, añadió el comunero.

Los reclamos por trabajo transmutaron, de la noche a la mañana se convirtieron en reclamos por el agua –cualquier parecido con un hecho reciente en alguna zona cercana, es pura coincidencia-, los pobladores empezaron a reclamarle a la compañía minera por secar los acuíferos de la zona, burdo argumento considerando que la empresa ni siquiera ha empezado a operar: recién está en la etapa de construcción de mina.

Los pobladores de Hualgayoc necesitan trabajo. No cabe ninguna duda. Pero paralizar las operaciones de una compañía minera y anular los pocos cientos de trabajo que ya se crearon en beneficio de una mayoría de paisanos y otros tantos compatriotas no es ninguna solución al problema, al contrario: lo agrava.

Como lo agravan los comentarios simplones de ciertas autoridades que en vez de involucrarse en la investigación y búsqueda de una solución razonable al conflicto se arriesgaron a realizar comentarios nubesinos: “Que hermoso sería un pacto entre la empresa y las comunidades, ya sea en la construcción de carreteras, canales, edificios escolares, el apoyo a los servicios de salud entre otros”, le escuche decir en la radio a un líder de opinión desinformado.

Los enemigos del desarrollo atacaron de nuevo. Estuvieron en Hualgayoc jugando con la necesidad de la población, ofreciéndoles puestos de trabajo imposibles y echándole la culpa a un proyecto minero que ni siquiera empieza, por una falta de agua que en esta época del año, desde tiempos inmemoriales, es cosa de la naturaleza.

Lo lamentable es que sólo hay ojos ciegos para ver el daño que se le está haciendo a Cajamarca y el atropello a los derechos de la empresa y de las familias que laboraban en ella, y que a pesar de que sus funcionarios dijeron su verdad, a nosotros los peruanos nos convencen y nos gustan más las noticias malas y enrevesadas que las noticias buenas y transparentes. Es por eso que se hace muy fácil destruir la reputación de una empresa y en cambio es muy difícil levantarla.

Lo mismo sucede en los misterios de la transmutación, no es nada extraordinario convertir a un hermoso príncipe en rana. Lo difícil es transformar una rana en un apuesto príncipe, eso exige un alto grado de magia.