lunes, 15 de junio de 2009

Yanacocha y el año del Buey

Este, es un año propicio. El mejor que pudo elegir la oficina de Responsabilidad Social de Yanacocha para entregar tres mil cuatrocientas setenta y ocho cabezas de ganado vacuno y ovino a los pobladores de Combayo, Chanta Alta y El Alumbre, en el marco de su proyecto: Mejoramiento de los Sistemas de Producción Familiar.

¿Por qué es propicio este año? Sencillo. Porque el 2009 es el año del Buey (Búfalo, Toro o Vaca) en el horóscopo milenario chino. Y según las predicciones de nuestros hermanos creadores del Wantán y el Tausí, allende el mar, “La crisis mejorará en el año del Buey, y desaparecerá con la llegada del Tigre”. El 2009 está cargado de buena suerte que ayudará a superar poco a poco las dificultades, dicen los maestros chinos del templo taoísta de la Nube Blanca.

Los hijos del Dragón vaticinan que la crisis económica mundial empezará a disminuir a partir de agosto y estará completamente superada en el 2010. No obstante, añaden, no será un año fácil. Al contrario, será un tiempo difícil que demandará mucho esfuerzo y trabajo. Un periodo para tomar con gran responsabilidad y laborar con rigor. Será un buen año para la gente que toma la vida en serio.

De acuerdo al horóscopo chino, los nacidos en los años 1901, 1913, 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985 o 1997, se encuentran bajo la influencia del Buey, símbolo de la paciencia, la bondad, el sacrificio y la laboriosidad que, unidos a sus rasgos de testarudez, insistencia y perseverancia, así como a su sobresaliente inteligencia, los llevará a sortear toda clase de dificultades.

Según la leyenda, cuando Buda convocó a los animales, la Rata viajó sobre el lomo del Buey y llegó a la cita antes que los demás. Al llegar, ella saltó del lomo de su transportador y reclamó para sí el primer lugar, a lo cual el grande y noble animal no se opuso. Por eso los años del Buey no se pueden interpretar aisladamente, sino a la luz de su antecesor, el año de la Rata. Se dice que “lo que la Rata comienza el Buey lo termina”, y lo que se inició el año anterior, éste se consolida.

Eso sucedió con el proyecto de mejoramiento ganadero de Yanacocha. Las coordinaciones con los beneficiarios para la compra y asignación de animales se iniciaron el año pasado. Ellos viajaron en más de cien oportunidades a Junín, Cuzco y Puno para elegir a los proveedores y las condiciones de adquisición de los animales. El Proyecto en general se diseñó durante varios meses y, además de capacitación y supervisión técnica en alimentación, salud, y crianza, contempló la entrega de un tractor para la siembra del forraje que consumirán los animales.

Lo que se inició el año de la Rata concluyó el año del Buey con la entrega formal de los animales a sus actuales propietarios, el viernes 12 de junio, en el campo ferial Baños del Inca, en Cajamarca.

A la ceremonia de entrega asistieron el Alcalde Provincial, el Gobernador, la Presidente de la Cámara de Comercio, algunos Regidores y los representantes del Gobierno Regional y otras instituciones. Por supuesto, los protagonistas fueron los comuneros beneficiaros del Proyecto. Las declaraciones de éstos últimos capturaron la esencia del Programa: manifestaron su agradecimiento a la empresa minera por el proceso de negociación en sí y la oportunidad de ser, de ahora en adelante, los gestores de su propio desarrollo.

¿Esto es importante? Por supuesto, los campesinos han elegido el camino correcto para mejorar su situación económica e iniciar la búsqueda de la prosperidad familiar: el diálogo, la sujeción a la ley, el respeto por la propiedad privada, la responsabilidad individual y colectiva, el trabajo esforzado, la acumulación de capital y atraer la colaboración de las instituciones y los expertos. Naturalmente, el plan en que se han embarcado es un largo y laborioso proceso que no está exento de riesgos y sacrificios, pero saben que esa es la dirección correcta.

¿Hay algo que aprender de este convenio? Sí, podemos aprender dos lecciones fundamentales. La primera es que siempre es posible compatibilizar los intereses de la actividad minera con los intereses de las poblaciones vecinas a las operaciones. La segunda, es que el diálogo, junto al liderazgo constructivo y la buena voluntad de las partes, conducen a la realización de buenos negocios: aquellos en los que todos salen ganado.

El Buey es un símbolo de buena suerte para el pueblo chino, y su año, el inicio de un periodo de prosperidad. Yanacocha y las comunidades beneficiarias del Proyecto de desarrollo ganadero, están participando de ello.

martes, 26 de mayo de 2009

La libertad de elegir

Una nota de prensa dio cuenta que un grupo de camioneros otorgó diez días de plazo a las mineras Yanacocha y Gold Fields para que cancelen sus contratos con las compañías transportistas que les brindan servicios y las reemplacen por ellos. “No es posible que dos empresas de transportes acaparen todos los servicios a las mineras”, dijo el representante de los reclamantes. El ultimátum no es broma. Hace unos días esas mismas personas bloquearon la carretera a Bambamarca con sus vehículos para demostrar que la amenaza va en serio y que están dispuestos a imponer su voluntad y su fuerza por encima de la ley y los derechos de los demás.

Es cierto, la firma de soluciones logísticas Ransa que este año cumple setenta años en el mercado y Transporte Rodrigo Carrranza S.A.C., son las dos compañías de servicios logísticos que gozan de la preferencia de las compañías mineras de la región. ¿Por qué la preferencia? Probablemente, por el servicio que brindan ambas empresas. Ransa, por ejemplo, provee agencia de aduanas, terminal de almacenamiento y transporte de carga. Trasportes Carranza, por su parte, tiene bases en toda la ruta desde Lima hasta Cajamarca, equipos de manipuleo, de embarque y desembarque, y un sistema de cómputo de alta tecnología interconectado con todas sus terminales.

Esas deben ser las razones por las que, además del sector minería y energía, también las prefieren en todo el país los sectores de consumo masivo de productos, industria y logística refrigerada y, agroindustria y pesquería. Ransa, también es solicitada por los principales operadores en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.

¿Tienen derecho al trabajo el grupo de camioneros reclamantes? Por supuesto, no sólo ellos, también tienen derecho los albañiles, los carpinteros, los chóferes, los administradores y todos los peruanos en edad de trabajar. No sólo es un derecho amparado por la Constitución, también es una obligación. A lo que no tienen derecho ni ellos ni nadie, por supuesto, es a extorsionar y tratar de meterse todos por la fuerza en dos compañías mineras, ni a decidir a quién contratan o no esas empresas. En principio, porque no hay espacio para todos: un maní no pesa nada, pero igual nadie puede comerse un millón. Y luego porque las empresas también tienen derechos y el más importante de ellos es la libertad de elegir lo que más convenga al desarrollo de sus operaciones.

¿Tienen contratos de carga los camioneros locales? Si, las grandes empresas de servicios logísticos los subcontratan para ese servicio, pero a ellos no les basta. No es suficiente que, Yanacocha por ejemplo, transporte alrededor del setenta por ciento de su carga con transportistas de la zona, lo que exigen –sin ningún derecho- son contratos directos con las empresas mineras o bloquearán la carretera. Es la peruvian way, la versión peruana de “la bolsa o la vida” o “dame la billetera o te mato”.

A quién, en su sano juicio, le gustaría contratar con emprendedores que desprecian las leyes y las normas, que se resisten a entender que las relaciones de confianza en el mundo empresarial se basan en el respeto mutuo y en el acatamiento de las políticas y procedimientos de las empresas, y de ninguna manera extorsionando o ejerciendo presión para obtener contratos.

¿Y la ley, y las autoridades, y los líderes de opinión, y las instituciones serias de la región? Bien, gracias. Lo dicho: cierto sector de la población considera permisible que se bloqueen las carreteras mientras sólo se afecten los intereses de las empresas mineras y de sus trabajadores. Ese criterio persiste aun cuando la misma Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha señalado que si bien todos tenemos derecho a protestar -con razón o sin ella-, “la toma de carreteras es un hecho ilegal y violento que todos rechazamos”.

Más allá de las consideraciones sociales que se observen en éste y en otros casos similares, es lamentable que los peruanos no logremos entender que existen tres leyes fundamentales para la sana convivencia en sociedad y alcanzar la prosperidad de nuestro pueblo: el respeto a la propiedad, la libertad de contratación, y el cumplimiento de los pactos y contratos. Donde la propiedad no tenga estabilidad, habrá continuos enfrentamientos. Donde las transacciones no se realicen con total libertad y libre consentimiento, no se desarrollará el comercio, y donde no se cumplan los pactos no se podrá hacer empresa.

Sin embargo, en nuestra región algunos malos ciudadanos, autoridades y representantes de la sociedad, insisten en dejar de lado y hacerse de la vista gorda cuando se quiebran las leyes básicas para nuestro desarrollo, y somos mudos testigos de los atropellos que se cometen a vista y paciencia de la gran mayoría de la población.

Todos queremos el desarrollo de la región y una vida mejor para nosotros y nuestros hijos. Para lograrlo necesitamos un cambio. Lo decía Einstein: Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Un mejor lugar para vivir

El método está de moda y se aplica en cualquier lugar del país. ¿Quiere usted un puesto de trabajo o un contrato de servicios, ganar ese juicio que ya parece perdido o que la Municipalidad le anule esas multas que usted no pagó en su oportunidad? Nada más sencillo. Ya pasaron los tiempos en los que había que tener méritos para ser contratado o que había que conducirse como un ciudadano respetuoso de las normas que rigen la vida en comunidad. Eso, como dicen ahora: “ya fue”.

Para conseguir lo que usted quiera en nuestro hermoso país -no importa si le corresponde o no, eso es lo de menos- sólo tiene que buscar unos cuantos familiares y amigos interesados, y bloquear la carretera más concurrida que encuentre a mano, lanzar piedras a la policía y poner cara de afectado social en cuanto se le acerque cualquier periodista. No hay pierde, algo conseguirá.

Para qué seguir los procedimientos formales. Eso es para los demás y usted no es cualquiera. Por qué perder tiempo y dinero en trámites que, casi siempre, son engorrosos y costosos. Y, sobre todo, por qué correr el riesgo de que no le den la razón: sus derechos son sagrados y siempre estarán muy por encima del derecho de los demás. No importa de quién o de quiénes se trate. Usted es del pueblo y eso lo resume todo.

Cuando le parezca que el concierto de la sociedad abusa de sus sagrados intereses o que no le da una oportunidad, no necesita explicaciones para bloquear la carretera de su preferencia y exigir que los demás hagan lo que a usted le parece justo o lo que le venga en gana, después de todo: la voz del pueblo es la voz de Dios.

Ese método nacional del bloqueo, por ejemplo, es el que practicaron la semana pasada algunos pobladores de Choropampa, San Juan y Magdalena para obligar a que la empresa minera Yanacocha los vuelva a indemnizar por un accidente de derrame de mercurio que ocurrió hace casi una década.

No tuvo la menor importancia el hecho de que hace años se hubiera llegado a un acuerdo entre partes, ni que el caso ya se ventiló en juzgados del país y del exterior, ni que la empresa minera cumpliera con los compromisos estipulados en cada convenio. Eso valió un comino.

Tampoco importó, por supuesto, que los incitadores del bloqueo fueran ex contratistas y ex trabajadores de la empresa minera sin oficio ni beneficio desde hace algún tiempo, ni la suerte de obtener un nuevo contrato de servicios en la mina. Qué pena.

Lo lamentable, sin embargo, es que nada de lo ocurrido inquietó a las autoridades o a los líderes de opinión que debieron de pronunciarse al respecto. Al parecer, cierto sector de la sociedad consideró que bloquear la carretera a la Costa, mientras sólo afectara los intereses de la compañía minera y de sus trabajadores, era un procedimiento, si no legal, por lo menos permisible.

Tuvieron que ser los mismos trabajadores de Yanacocha quienes recordaran a nuestras autoridades que tanto la compañía minera como las empresas contratistas, sus trabajadores, el pueblo de Cajamarca y todos los peruanos en general, tenemos el mismo derecho constitucional al trabajo y al libre tránsito por las carreteras y los caminos de nuestro país.

¿Qué esta ocurriendo en el Perú para que estos bloqueos sucedan a vista y paciencia de las autoridades y la población? Fácil. Ocurren dos cosas: La primera, es que algunos ciudadanos no respetan las leyes ni el Estado de Derecho debido a la ausencia de instituciones serias y autoridades responsables que atiendan las tareas para las que fueron elegidas por ese mismo pueblo que, de cuando en cuando, se comporta como si la democracia fuera un carnaval donde cada quien puede hacer lo que le viene en gana.

La segunda razón, y la más importante, también es de índole moral. En esencia, los principios de orden ciudadano y respeto a los derechos de los demás no están en las leyes ni en las instituciones o en las autoridades, sino en los valores morales de nuestra sociedad.

El problema de fondo es que hay muchos comportamientos que hoy se consideran normales y que hace poco tiempo hubieran sido vistos como despreciables. Por ejemplo, los niños y jóvenes usan lenguajes soeces, no respetan a sus padres, a sus profesores, y mucho menos a otros adultos. Nuestro pueblo trata con ligereza irresponsable las relaciones amorosas entre menores, festeja los embarazos precoces y sonríe divertido frente a las aventuras impropias de los mayores.

Por su lado, los conductores no respetan a los peatones, ya no se toma de la mano a las ancianas para ayudarlas a cruzar la calzada ni se cede el asiento a las damas o a los mayores en el microbús. No se tiene consideración por el más débil, la viuda o el niño huérfano. Los hombres de nuestra época han perdido la caballerosidad.

¿Parece desubicado hablar de estos temas en pleno siglo XXI? Puede ser. No obstante, estoy seguro de que las autoridades y las leyes por si solas no nos van a civilizar ni van a definir nuestro comportamiento y de que si los valores morales fueran la primera línea de defensa de nuestra sociedad, nuestro país sería un mejor lugar para vivir.

Mientras no respetemos ni hagamos respetar las leyes, mientras las autoridades sean incapaces de garantizar el orden y el respeto por el Estado de Derecho y no hagamos nuestros los valores morales de una sociedad civilizada, los bloqueos de carreteras y otras acciones peores, por el motivo que sea, van a continuar.

martes, 14 de abril de 2009

El oficio más antiguo del mundo

Me hubiera gustado estar allí. Ver y escuchar a Julio Cortázar, el recordado escritor e intelectual argentino, frente a la muchedumbre en un parque de Santiago de Managua, de pie, con sus ojos expresivos y su voz potente, contar en el dialecto que hablan los porteños de Buenos Aires: el lunfardo, uno de sus cuentos más difíciles. La historia triste de un boxeador en desgracia: La noche de Mantequilla Nápoles.

Gabriel García Márquez describió el evento: “Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo”.

Esa es la magia de los Cuenta Cuentos: transportan a su público a mundos de fantasía donde todos los sueños son posibles o a realidades distintas en las que, casi siempre, el mundo es un lugar mucho más hermoso y los seres humanos que lo habitan somos personas mejores. Gracias a su buena influencia, los niños aprenden a entretenerse y desarrollan su imaginación adquiriendo para bien y para toda la vida, el vicio delicioso de la lectura. Por supuesto, también los adultos de corazón blando aprendemos y nos recreamos con las sabrosas narraciones de un buen o una buena Cuenta Cuentos.

Es que en este oficio no importa el sexo del narrador. Quizá el mayor Cuenta Cuentos de la historia haya sido una mujer: Sherezade, y tal vez porque la vida le iba en ello. Ella estaba condenada a morir al amanecer. Para aplazar la sentencia se las ingeniaba hilvanando historia tras historia y narrando, con un dominio espectacular del arte de contar, un cuento nuevo cada noche, dejando a su señor con la curiosidad del final de la trama para revelarla en la historia siguiente. Lo hizo durante mil y una noches hasta que el Sultán Shahriar –enamorado- le perdonó la vida y se casó con ella.

Sherezade, gracias a su inventiva prodigiosa y a sus sutiles artes de contadora de cuentos, escribió Mario Vargas Llosa, desanimalizó al bárbaro, y haciéndolo vivir y soñar vidas imaginarias lo enrumbó por el camino de la civilización.

¿Cualquier persona puede contar un cuento? Sí. No hace falta poseer una habilidad especial, basta narrar una historia -de un libro o inventada- con vivo interés, vocalizando correctamente y con un lenguaje sencillo y adecuado, modulando la voz y realizando gestos expresivos con las manos, los ojos o la cara. Aunque es una práctica sencilla, si se quiere hacer mejor, se necesita algo de entrenamiento y dedicación.

¿Se puede aprender a narrar cuentos? Por supuesto, para eso hay talleres especializados. Uno de ellos, precisamente, está dictando el área de Comunicaciones de Yanacocha a cuarenta y cinco personas, entre trabajadores y familiares que decidieron participar en esta emocionante aventura cultural. El entrenamiento empezó hace tres semanas en la ciudad y pronto se iniciará el segundo taller organizado especialmente para los colaboradores del área de Operaciones que permanecen alojados en el Campamento del kilómetro 37.

Contar cuentos también es una actividad valorada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO. Pues está contenida en el concepto de Patrimonio Cultural Intangible que incluye las tradiciones orales que “contribuyen a consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural”. La historia épica kirguiza Manas, por ejemplo, narrada de generación en generación por el pueblo chino durante más de mil años, es considerada un monumento histórico tanto como las pirámides de Egipto, aunque no tenga un solo adobe.

La idea, dice una leyenda, fue del Gobierno de Marruecos que solicitó a la UNESCO declarar como Patrimonio a los Contadores de Cuentos que se reúnen a narrar historias de su pueblo, en la plaza central de la ciudad de Marrakech, desde tiempos inmemoriales. No a la plaza ni a los cuentos, sino a los narradores. La UNESCO, considerando que las personas no son patrimonializables, pronunció la declaración de Obras Maestras de la Humanidad en Relación al Patrimonio Oral e Intangible sobre dichas historias, y creó un programa de Tesoros Humanos Vivos, por los Cuenta Cuentos, con la finalidad de promover las destrezas y técnicas tradicionales de narración y otras artes.

Quién sabe. Luego de participar en el taller, quizá muchos entusiastas descubran que existe un hábil y encantador Cuenta Cuentos en su interior y que para aflorar sólo faltó algo de entrenamiento y una buena oportunidad. Después de todo es algo natural, está en nuestros genes, todos queremos contar nuestra historia, nuestra propia versión de los hechos o nuestra particular forma de ver el mundo. Nos hace falta como el aire.

Es la historia de la humanidad. En cuanto los hombres se agruparon para defenderse de las fieras y alimentarse, se inició el oficio de contar. Aún no existía la escritura y las historias debían de trasmitirse oralmente, de generación en generación. Así, narrando acontecimientos ciertos e inventados, soñando el futuro de un mundo en formación que llegaría a ser el nuestro, poco a poco, el hombre se convertía en un ser civilizado.

Me parece verlos a la luz de la lumbre, en la entrada de sus cavernas, contándose las anécdotas y educando a los demás valiéndose de historias prestadas y de sus propias experiencias. Aunque los cazadores y los cocineros reclaman ese honor, para mí, el oficio más antiguo del mundo es ese y no otro: el de Cuenta Cuentos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La tierra es plana

Los empresarios trujillanos están molestos. La cadena limeña de restaurantes Norky´s abrió sus nuevos establecimientos en esa localidad y desplazó del mercado, en poco tiempo, a las antiguas y tradicionales pollerías de la hermosa ciudad de la primavera.

Un empresario norteño que se quejó públicamente de esa situación en una conferencia de prensa por la inauguración de la feria trujillana del libro, recibió una respuesta sincera y feroz. El autor del libro Los Secretos del Carajo, Hernando Guerra García, quien no tiene pelos en la lengua, le dijo: “Nadie te va a pedir permiso para invertir donde hay dinero”.

La historia se repite en Cuzco, en Tumbes, en Arequipa y en otros departamentos del país, donde los lugareños se quejan porque otros peruanos y también extranjeros se animan a invertir en restaurantes, hoteles, alquiler de vehículos y otras actividades económicas en las que los emprendedores locales se interesaron muy poco. Donde haya oportunidades de inversión –dice Guerra García- llegarán los negocios que buscan expandirse, los capitales limeños, piuranos, españoles o chilenos y también, por supuesto, los migrantes en busca de fortuna.

Lo mismo ocurre a nivel internacional. La afamada marca de comida rápida Mc Donalds ya tiene locales en las principales ciudades japonesas y también en la República Popular China donde abrió más de mil locales en los últimos años. De igual manera nuestros sabrosos pollos a la brasa de la firma Pardo´s Chicken, se saborean igual en Lima, en Santiago de Chile o en la exclusiva zona de Coral Gables en Miami, y así, otros empresarios de comida peruana también están haciendo excelentes negocios en el exterior. La Granja, es otra cadena de restaurantes peruanos con más de veinte locales ubicados en La Florida, al sur de los Estados Unidos. En realidad, el rubro de comida es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo globalmente con todo tipo de negocios y actividades profesionales.

¿Qué está sucediendo en el mundo? Lo que ocurre, explica Thomas Friedman, el periodista del New York Times y ganador de tres premios Pulitzer, en su best-seller La Tierra es plana: Breve Historia del Mundo Globalizado del Siglo XXI, publicado en el 2005, es precisamente eso: de un tiempo a esta parte, la Tierra es plana y eso facilita el comercio global. Efectivamente, a pesar que desde la llegada del buen Cristóbal Colón a nuestras costas, allá por 1492, quedó claro para el pensamiento universal que la Tierra era redonda como un mamey, quinientos años después resulta que el fenómeno de la globalización la ha vuelto a aplanar.

¿De qué manera? Simple. Los adelantos en las comunicaciones, la expansión de las empresas en busca de más y mejores mercados, la apertura de los países a la inversión extranjera, el desarrollo de la Informática, el acceso a la libre información, el perfeccionamiento de la Web y el fenómeno de la subcontratación (Outsourcing), han hecho del planeta: una mesa.

Así como el pollo a la brasa peruano “voló” a otras latitudes y ahora se prepara en cualquier parte del mundo -con papas fritas y ajicito incluido-, hoy existen en la India grandes empresas de software, que antes sólo se encontraban en EEUU, dedicadas a elaborar programas de cómputo de alta calidad a precios súper competitivos. Cualquier compañía u organización que las quisiera contratar, podría hacerlo fácilmente a través de una video conferencia, en tiempo real, cómodamente sentado en su oficina así ésta se encontrara en lugares tan distantes como Wall Street, en pleno Mahattan o la mina Yanacocha, en Cajamarca.

Las empresas hindúes se dedican a brindar servicios a sus similares en Estados Unidos y Europa. Desde esos lejanos lugares se les sub contrata para que elaboren programas, por encargo, para los más variados clientes. “La subcontratación no es más que una de las dimensiones de un fenómeno mucho más profundo que se está produciendo en el mundo hoy en día”, dice Nadan M. Nilekami, el presidente de Infosys Technologies Limited –una de las empresas más importantes del mundo informático en la India- y uno de los líderes globales del prestigioso Consejo de la fundación del Foro Económico Mundial.

Mientras los americanos duermen, los hindúes trabajan, y cuando el sol vuelve a salir en este lado del planeta el trabajo está listo y entregado en los ordenadores del contratante. “La globalización ha convertido la Tierra en un planeta más pequeño y plano”, dice Nilekami. Es cierto, para muestra, un botón: en el 2003 se hicieron en la India unas veinticinco mil declaraciones de Impuesto a la Renta de contribuyentes estadounidenses, en el 2004 cien mil, y en el 2005 alrededor de cuatrocientos mil. Los datos fueron enviados de ida y vuelta a través de la Web.

Este fenómeno del Outsourcing ha ocasionado que los contables americanos ya no se dediquen a la engorrosa labor de hacer cálculos ni de llenar formularios. Su tiempo y su talento lo invierten hoy en la desafiante y bien remunerada gestión de patrimonios. Es el futuro, dicen los empresarios hindúes: “todo lo que pueda digitalizarse podrá subcontratarse con el postor más listo, con el más barato, o con el que reúna ambas condiciones”.

¿Se puede pensar en grandes avances aquí en el Perú como en la India? Depende de nosotros. No hay que perder de vista que en ciudades como Bangalore, donde están instaladas las sedes indias de las empresas más importantes del mundo, las pistas están llenas de baches, la gente se traslada en moto taxi, hay que sortear las vacas sagradas que caminan por el medio de las calles y aún transitan carretas tiradas por caballos.

La globalización está allí, me dijo un buen amigo, es como la lluvia: “No importa si te gusta o no te gusta, si no usas un paraguas igual te vas a mojar”. Es cierto, lo importante para cada uno de nosotros y para el futuro de nuestro país es averiguar, con urgencia, de que manera nos podemos beneficiar con las grandes oportunidades que trae este fenómeno global.

¿Y que podemos hacer en Cajamarca para subirnos al carro de la Globalización? Esa es, probablemente, una de las inquietudes a las que responderán los asistentes al IV Foro Cajamarca Presente y Futuro: Fortaleciendo la Agenda del Desarrollo Regional, que se inicia hoy con el auspicio de la Asociación los Andes de Cajamarca y la participación nuestras principales autoridades, representantes de instituciones públicas y privadas, empresas, y organizaciones representativas de la sociedad civil.

Por supuesto, si no hacemos nada al respecto, siempre nos quedará la opción de imitar a aquel empresario que renegaba de los pollos Norky´s: quejarnos en público y echar la culpa de todos nuestros males a esos foráneos siniestros que vienen, con su tecnología y su dinero, a invertir y crear trabajo en nuestra región.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cajamarca y la divina providencia

La era de los Estados Unidos recién comienza y durará todo el siglo veintiuno, dice George Friedman, el politólogo y presidente de la empresa privada de inteligencia Strategic Forecast - Stratfor, en su libro: Los Próximos 100 Años: un pronóstico del siglo XXI. Friedman, asegura que las nuevas potencias globales de este siglo serán Japón, Turquía y Polonia. Pronostica que México estará entre las diez principales economías del mundo en las próximas décadas y que, probablemente, hacía fines de siglo, habrá una guerra entre Estados Unidos y ese país latinoamericano.

Las profecías del famoso futurólogo americano, que incluyen el derrumbe económico de China, no coinciden con las del Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno norteamericano que, recientemente, predijo que Estados Unidos ya no será la única superpotencia mundial, sino, la primera entre iguales, seguida de cerca por China, en el 2025. El factor estratégico hacia fines de siglo, dice Friedman, será la escasez de trabajadores. Estados Unidos y la Unión Europea verán disminuir su población a tasas de extinción. Los países desarrollados necesitaran gente, en un cambio de suerte irónico pero inevitable. Ellos invitarán a venir, con desesperación, a los inmigrantes que hoy no quieren recibir.

¿En que se basa Friedman para sus predicciones? Su fórmula es sencilla. “Hay que poner las cosas en perspectiva”, dice el visionario americano. Estados Unidos, explicó, ha pasado por crisis mucho más graves que la actual y “Cuando se toman en cuenta los factores objetivos del poder estadounidense, no hay comparación entre el tamaño y la vitalidad de la economía norteamericana y las economías del resto del mundo”, señaló. Predijo que China se derrumbará debido a las graves diferencias que existen en ese país. “Ya lo hemos visto antes en la historia de China: una tremenda desigualdad, y una región del país que florece mientras otra región se muere de hambre. Uno de los resultados de esta combinación ha sido la guerra civil, sucedida por la imposición de un gobierno comunista que aisló a China del resto del mundo”, explicó.

Estos y otros comentarios sobre las predicciones de Friedman para éste siglo, han sido publicados por analistas internacionales, entre ellos Andrés Oppenheimer quien agregó: “Afortunadamente para él (Friedman), ninguno de nosotros estará aquí (dentro de cien años) para constatar sus predicciones y echarle en cara aquellas en las que se equivocó”. Lo interesante de todo esto, no obstante, es la comprobación certera de que el análisis geopolítico de lo que pasará en los próximos cien años en una región como Estados Unidos, con respecto al resto del mundo, no tiene misterios y puede hacerse sin mayores complicaciones, y de la manera más simple, poniendo las cosas “en perspectiva”.

¿Qué podemos pronosticar, entonces, sobre lo que ocurrirá en Cajamarca en los próximos años utilizando la misma fórmula? Cajamarca, como sabemos, tiene en sus entrañas riquísimos yacimientos minerales que, puestos en producción, podrían con facilidad continuar e incrementar el ritmo de crecimiento económico que inició Minera Yanacocha en toda la región. La inversión inteligente de sus recursos por Canon Minero y la dinamización de su mercado podría convertir a Cajamarca en el polo de desarrollo que tanto necesita esta parte del país para generar puestos de trabajo, mejores condiciones de vida, oportunidades y riqueza para sus pobladores.

Por otro lado, existe una grave indecisión de lo que quiere cierto sector de la población con respecto al crecimiento de la actividad minera. Ellos quieren trabajo, quieren riqueza, quieren la comodidad, el bienestar y la seguridad que trae el desarrollo, pero no quieren minas. Ambos extremos y la desidia para decidir y actuar en consecuencia nos pueden llevar a la ruina.

Entonces ¿Qué podemos esperar? ¿Nos ocurrirá lo mismo que a Estados Unidos y nos convertiremos en una potencia económica a pequeña escala aquí en nuestro país, o nos pasará lo mismo que a China cuyo desarrollo, quizá, se derrumbará por sus diferencias internas que, más que económicas, en Cajamarca son por los conflictos que generan los enemigos del desarrollo y por vivir enfrentados todos contra todos?

En mi opinión, ninguna historia está escrita de antemano y el destino nos lo forjamos nosotros mismos. Los Cajamarquinos tenemos que elegir –es imperativo- el porvenir de oportunidades o limitaciones que queremos para nuestros hijos. Es cierto. El futuro de una región se construye, se va formado por cientos de factores de la misma manera que el canal de un río es definido por el terreno sobre el cual fluye. Nuestro desafío, entonces, es ir aportando elementos a lo largo del paisaje en que discurrirán las aguas de nuestra historia, para llevarla a donde realmente queremos.

Por supuesto, siempre es posible sentarse a esperar que el buen ángel de la guarda resuelva venturosamente el futuro o que se repita lo de Tunguska, en Siberia, hace cien años: la explosión de un asteroide, que superó en dos mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima, destruyó un área de más de dos mil kilómetros cuadrados. Esos pueden ser los extremos de la divina providencia.

martes, 3 de febrero de 2009

Mientras dormías

“Mientras dormías”, la comedia romántica dirigida por Jon Turteltaub en 1995, trata de la relación amorosa entre Lucy, una taquillera del metro de New York con una vida monótona, y Jack, el hermano de su supuesto prometido a quien ella rescató y permanece en coma luego de una caída en la línea del tren.

En la trama, mientras el novio accidentado duerme un coma profundo y posiblemente irrecuperable, la vida continúa y él no se entera de que en el transcurrir de los días su amada llega a conocer a su bulliciosa familia, incluido su hermano menor, y sin quererlo ambos se enamoran irremediablemente.

Algo parecido le ocurrió a Cajamarca en los últimos años. Mientras la población dormía el sueño pesado de los líos políticos, el mito del agua, los conflictos sociales iniciados y alimentados por los enemigos del desarrollo, y las discusiones por los destinos del dinero proveniente del Canon Minero, la vida continuaba sin que, al parecer, “el Pueblo”, esa masa amorfa por la que se rasgan las vestiduras muchos hipócritas interesados, se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo en la realidad.

Mientras dormía Cajamarca, la vida continuaba. China había entrado en un proceso de desaceleración de su economía que terminaría afectando la demanda mundial de materias primas y la caída de los precios, en especial de los minerales, nuestro principal producto de exportación nacional y regional. Esa desaceleración y los problemas económicos que originó, contribuirían luego a desatar la crisis financiera que aqueja a nuestro país directamente hoy.

Aún más cerca, en el Cumbe, nosotros también empezamos a vivir nuestra propia desaceleración. Mientras la región permanecía adormecida, su empresa minera más importante tuvo que reducir su producción en, aproximadamente, treinta por ciento, y con ello, por supuesto, disminuyeron los impuestos y el significativo aporte del Canon Minero de Yanacocha.

Muy poca gente le prestó atención sincera a la reducción paulatina de contratos de obra en la mina. Las empresas contratistas y sub contratistas poco a poco vieron disminuir sus posibilidades de negocio hasta que algunas, simplemente, optaron por irse a otros lugares o desaparecer. En cambio, los comercios que no pudieron moverse a otros mercados, sólo se conformaron con observar la reducción progresiva de sus ventas que, todos esperamos, no llegue a ser lo dramática que han anunciado algunos analistas. Según el Fondo Monetario Internacional el planeta crecerá este año tan sólo un 0,5 por ciento, su menor cifra desde la Segunda Guerra Mundial.

Entre bostezo y bostezo de la población, apenas el año pasado, Yanacocha anunció la postergación de su proyecto Conga y, por su parte, la empresa minera Río Tinto comunicó la reducción del ritmo de desarrollo de su millonario proyecto La Granja. Aún más grave, en el transcurso de los últimos dos meses ocurrió lo que ya se temía: Yanacocha tuvo que invitar al retiro a muchos trabajadores, entre operadores, funcionarios y gerentes de área, de su misma planilla.

El retiro de dicho personal -comunicó la empresa- se debió a la necesaria reorganización de la compañía frente “a las exigencias actuales y requerimientos futuros”, de su operación. Minera Yanacocha, se sabe, además de afrontar la coyuntura financiera global, está trabajando sus limitadas reservas de mineral y no tiene nuevos frentes de trabajo debido a los obstáculos que ponen ciertas comunidades para acceder a nuevos proyectos mineros.

De cuerdo a algunos analistas, este ciclo económico pronto llegará a su fin. La crisis, durará este y probablemente uno o dos años más –Bill Gates dice que serán cuatro años. Siendo optimistas, en el 2012 debería iniciarse la recuperación de la economía mundial para luego de otra temporada volver a caer y otra vez a levantarse, como ha ocurrido sucesivamente, desde siempre. Lo lamentable sería que, cuando empiece la recuperación económica mundial, Cajamarca no tenga alguna mina en producción o que las que existan se estén por acabar.

¿Despertará Cajamarca algún día? Sí, por supuesto. Lo importante es que no lo haga demasiado tarde. No le vaya a ocurrir como en la película: cuando el novio despertó, la novia se estaba casando con otro.

martes, 20 de enero de 2009

La Cámara de Comercio y los demonios de Cajamarca

La empresaria Emperatriz Campos Saldaña es la flamante Presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca. Ella y el nuevo Consejo Directivo juraron a sus cargos el sábado 17 de enero y se comprometieron a dirigir los destinos de esa institución, vocero natural del empresariado local, durante el periodo 2009 - 2010.

¿Se dice Presidente o Presidenta? Fácil. Se dice Presidente. Se trata de un sustantivo genérico que no hace distinción de sexos. Cuando se emplea, el sexo de la persona queda determinado con el artículo que precede a la palabra: “el” jefe, “la” jefe, “el” presidente, “la” presidente. El tema por supuesto no tiene nada que ver con subestimar el importante rol de la mujer en la sociedad que, dicho sea de paso, en Cajamarca es determinante.

En todo caso, el hecho de ser la primera presidente –al parecer, en todo el Perú, desde que se creara la Cámara de Comercio de Tacna, allá por 1884- de una institución tradicionalmente dirigida por varones, no será ningún problema para la mujer práctica, emprendedora y contratista exitosa que es Emperatriz Campos.

Los verdaderos demonios que deberá enfrentar la nueva Presidente de la Cámara de Comercio y Gerente General de la empresa Ceyca Servicios Generales y Construcción S.A.C., junto a los directores y responsables de Comité son otros, más bien complicados y gravemente peligrosos para el futuro de la región.

El primero de ellos es que Campos llega al cargo en circunstancias difíciles no sólo para la región sino para todo el país. La crisis financiera mundial recién empieza a sentirse en el Perú y ya está afectando seriamente a varios sectores económicos, en especial a la minería, que es el motor del progreso de Cajamarca.

Aunque los enemigos del desarrollo digan lo contrario, sin tomarse el tiempo de contrastar la realidad con sus delirantes discursos antimina, la minería es la actividad principal sobre la que están asentadas las esperanzas de miles de pobladores del Cumbe, para quienes su subsistencia, la de sus familias y el futuro de sus hijos dependen parcial o totalmente de ella.

A la crisis que ya nos alcanzó debemos sumar los problemas de crecimiento de la minería regional. De todo esto se desprende un problema central que en realidad son dos complicaciones hermanas con las que tendrá que lidiar la Cámara cajamarquina. La primera complicación, que nos viene de antes del problema financiero, será qué hacer con las empresas que han visto disminuir las oportunidades de trabajo luego que Yanacocha tuvo que reducir su producción, desde el 2006, en algo más de un millón de onzas por año.

En ese paquete de empresas, naturalmente, no sólo están las contratistas mineras, también se incluyen las empresas de servicios conexos y aquellos cientos de negocios que, aunque no le vendan nada a la mina, dependen directamente de la demanda y el enorme movimiento mercantil generado por esa actividad económica.

La segunda, que es igual pero distinta, será la escasa promoción que se pueda realizar para la formación de nuevas empresas locales que generen riqueza y nuevos puestos de trabajo, ante un panorama de baja expectativa debido a las limitaciones de Yanacocha para el desarrollo de nuevos prospectos mineros y el congelamiento de otros grandes proyectos regionales.

Lamentablemente, estos problemas son alimentados constantemente por organizaciones antimineras revoltosas que no cesan de invitar a la población a la desobediencia civil y a los bloqueos de carreteras, buscando crear el caos social que les permita mantener a la sociedad en medio de la ignorancia y la pobreza. De eso viven los enemigos de Cajamarca.

Otro demonio de aspecto feroz es la escasa formación cultural y de valores de muchos empresarios locales. No son pocos los representantes de negocios que aún piensan que su ventaja competitiva para concursar por un contrato de servicios y obra, privada o pública, es haber nacido en esta hermosa tierra serrana.

Esa confusión inocente, y adrede en algunos casos, no sólo genera grandes problemas sociales, sino que, además, no permite a los empresarios que así piensan, identificar sus debilidades y hacerse competitivos en un mercado global que es cada vez más exigente y margina sin remordimiento alguno a quienes compitan en menores y desiguales condiciones. Los incompetentes están condenados a desaparecer.

¿Cómo podría la señora Emperatriz Campos enfrentar tan sólo estos demonios? Podría, por ejemplo, convocar a los empresarios y líderes de Cajamarca para debatir el gran tema moral, político y económico del doble discurso que los enemigos de Cajamarca han sembrado en la conciencia de ciertos sectores de la población: “queremos desarrollo, pero evitemos el crecimiento de las empresas y de la actividad minera”.

¿Por qué es esto tan importante? Simple, porque la tarea más trascendente de nuestra Cámara de Comercio es contribuir a que las empresas locales crezcan “incesante y furiosamente”. No es difícil entender que lo que hará grande a Cajamarca no serán esas organizaciones dedicadas a atacar constantemente a la actividad minera formal, sino el fortalecimiento de nuestro tejido empresarial. No hay otra receta: de ello depende que haya riqueza y trabajo para la población.

Ojalá que nuestras autoridades, líderes de opinión y la población entera ayuden a nuestra Cámara a exorcizar esos demonios. El futuro de Cajamarca depende de ello. Lamentablemente, como decía un analista, yo no tengo muchas esperanzas de que estas cosas sucedan: “El optimismo, generalmente, es la antesala de la desilusión”.

miércoles, 14 de enero de 2009

La agonía de un mito

El mito era grande y pesado. Los pobladores estaban convencidos de que era cierto: la mina consume toda el agua de Cajamarca. Nadie se detenía a pensar que los reclamos campesinos por la falta de agua siempre se daban en época seca. No importaba que no hubiera lluvias, la culpable de la disminución del caudal en ríos y canales, de hecho, era la mina. Así son los mitos: las mentiras y los relatos idealizados llegan a convertirse en historias verdaderas en el imaginario colectivo.

Normalmente, los mitos se forman solos y tardan años. Los cuentos fantásticos van pasando de boca en boca y las imágenes se forman y fraguan en la conciencia de la gente. No obstante, el mito del agua en Cajamarca no fue espontáneo. Ese cuento fue creado con mala leche. Hubo gente –hay que reconocerlo- que trabajó muy duro para formarlo y luego mintió, manipuló y renegó de su fe para alimentarlo. El mito se hizo fuerte y nadie lo podía cambiar.

¿Cómo romperlo? Difícil. Los mineros hicieron varios intentos. Ensayaron fórmulas mediáticas. No funcionó. Claro, olvidaron que gran parte de la prensa nacional no sirve para construir imágenes ni honras y que es útil, más bien, para destruirlas. Pretendieron razonar con ciertos sectores de la población, pero tampoco resultó. La sin razón es la reina en nuestro medio. Programaron visitas a la mina, charlas en centros académicos, videos, conferencias y el resultado fue parcial: El mito era poderoso.

No obstante, los mineros sabían que la afirmación era falsa y que más allá del perjuicio que la enorme mentira sobre el agua podía acarrear a la actividad económica, eran conscientes de que Cajamarca nunca cambiaría su situación si persistía en el engaño y no identificaba la verdadera dificultad. No sé puede resolver un problema que no se conoce.

La solución fue hasta cierto punto sencilla. La gerencia de Asuntos Externos de Yanacocha invitó a un grupo de profesionales mineros peruanos de primer nivel, expertos en el tema, a investigar el problema de la falta de agua en la región. “Acabemos con el mito de una vez por todas”, dijo el funcionario Ricardo Morel.

En el Estudio emplearon toda la información de primera mano disponible. Recopilaron datos e investigaciones especializadas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú – SENAMHI, de la Administración Técnica del Distrito de Riego Cajamarca – ATDRC y del Proyecto Especial Jequetepeque Zaña - PEJEZA, además de otras instituciones.

¿Cuál fue el resultado? Ya se conoce, lo difundió Morel en su artículo: “Agua y Minería: Aporte del entorno a Yanacocha y de Yanacocha al entorno”. Por la cuenca del río Cajamarquino –señala el documento- discurren 280 millones de metros cúbicos de agua anuales, de los cuales Cajamarca consume 10, la agricultura 68 y la minería 2. Los 200 millones de metros cúbicos restantes siguen su camino para perderse –sí, perderse- sin beneficio alguno en el océano Atlántico.

¿Qué hacer al respecto? Fácil. Hay que buscar la manera de retener el agua. Por eso, precisamente, es que las instituciones más importantes de la región, entre ellas la empresa minera, están empeñadas en realizar el proyecto de la Presa del Chonta que asegurará el aprovisionamiento de agua por los próximos cincuenta años, ampliación y mejoramiento de la frontera agrícola de 6.200 hectáreas, generación de energía eléctrica y aprovechamiento del embalse para la piscicultura y el turismo. Y por eso, también, la compañía minera está contribuyendo a la construcción de reservorios particulares con tecnologías baratas en las alturas de la cuenca Chonta.

El mito fue científicamente desmentido, quedó gravemente herido pero no ha muerto. Los mismos enemigos del desarrollo que lo crearon están luchando por revivirlo. Todo vale para que resurja. Hay por allí quienes han desenterrado una revista virtual latinoamericana de mayo de 2007: Business News Americas, en cuya nota periodística sobre los problemas de la minería en Chile también habla sobre una supuesta declaración de Yanacocha de que ella utilizó entre los años 1993 y 2004, en promedio, 10,42 millones de metros cúbicos de agua por año.

Puede ser correcto, pero se refiere al agua utilizada en sus operaciones. Esos fueron los primeros años de la empresa minera. En aquella época la mina juntó, del agua que se iba a ir al océano, una gran cantidad para llenar sus pozas de operaciones, pero no las consumió, allí están dando vueltas en un sistema cerrado, y los excesos son tratados en plantas especializadas para luego alimentar las cuencas de los ríos Cajamarquino, Alto Llaucano y Jequetepeque. Los antimina lo saben y, sin embargo, han dado patadas en el aire, de felicidad. Dicen que han descubierto una mentira de Yanacocha y por eso no vale nada el Estudio ni toda la información acumulada durante años por las instituciones nacionales. Esa siempre ha sido su estrategia: descalificar gratuitamente al oponente con versiones antojadizas y sin ningún sustento técnico.

¿Qué es lo que quiere esa gente? ¿Cuáles son sus ideas? Sencillo. Quieren acabar con la minería en Cajamarca. Su objetivo es que perduren la pobreza y la ignorancia. Ellos viven del conflicto y de la conmoción social. Se golpean el pecho diciendo que no están en contra de la minería pero que no se hagan minas en cabecera de cuenca, cuando las minas en la Sierra del Perú, que son casi todas las del país, están ubicadas en cabeceras de cuenca. Cínicos.

Se hace minería donde hay minerales no donde a uno le dé la gana.
¡Mentirosos! Les gritan a los mineros, los mentirosos. Aseguran que “el informe de los expertos del Banco de las Américas”, convirtiendo en “Banco regional” lo que no es más que una revista por internet, en expertos a simples periodistas y en informe oficial lo que no es más que una nota periodística que no da más detalles sobre sus fuentes, dice la verdad, y los mineros peruanos y las instituciones cajamarquinas que se esforzaron, con nombre y apellido, para brindar sus mejores conocimientos para el estudio, mienten.

Aseguran que los mineros son unos embusteros por decir que el agua de Cajamarca se “pierde” en el mar. “No se pierde” refutan, “Se convierte en vapor y regresa otra vez como agua de lluvia”. Pues bien, no hagamos nada, no construyamos ninguna presa ni ningún reservorio. Sentémonos a esperar la lluvia y que los poderosos rayos nos den la electricidad. Lindo futuro para la región.

Están embriagados. Ni siquiera se dan cuenta, o no les importa, de que así Yanacocha consumiera once millones de metros cúbicos al año en vez de los dos que consume realmente, igual se nos escurrirían de Cajamarca más de 190 millones de metros cúbicos para perderse, inútil e irremediablemente, en el océano.

Ese siempre ha sido el problema de los enemigos del desarrollo: se excitan con facilidad y se precipitan contra la mina sin pensar en el daño que le causan a nuestra sufrida población. La frase es de Abraham Lincoln y le a cae a pelo a los miembros de ese cucarachero ideológico en que se han convertido las organizaciones antimineras: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

martes, 13 de enero de 2009

Un cuento que intoxica

Un ex trabajador de Yanacocha –publicó un diario local- está contaminado con mercurio. Puede ser. En realidad no tendría nada de extraño considerando que todos los cajamarquinos estamos más que contaminados con las historias de ese metal. Veamos.

Según la nota, el colaborador laboró en los trabajos de remediación del centro poblado Choropampa realizados en el año 2000. Como recordamos, en aquella oportunidad un camión transportista derramó once litros de mercurio provenientes de Yanacocha y la labor de la empresa minera consistió en recuperarlos, atender a los intoxicados, y limpiar las casas y la carretera, de cualquier traza del metal que hubiera podido quedar en el lugar.

Al concluir las labores, todos los trabajadores en dichas tareas pasaron por un examen médico para evaluar su estado de salud. El resultado del trabajador contaminado –según la publicación- fue 0,01% de mercurio en la sangre. Menos de lo que tiene cualquier pescador en el cuerpo luego de merendarse una buena ración de mariscos.

Sin embargo, ocho años después de continuar trabajando para la misma compañía en un área administrativa, a ese mismo trabajador –caso único en el mundo-, se le habría multiplicado el mercurio en el cuerpo, nada menos que un mil setenta veces, y hoy tiene, según la nota periodística, 10,7 % de metal líquido en la sangre.

¿Es eso es posible? Sí. Por supuesto. Hace años, relató Gabriel García Márquez, un poblador del departamento colombiano de Bolívar se presentó en un consultorio médico con el vientre abultado para que le sacaran un mono que sus enemigos le habían metido en la barriga.

Venía de la Sierpe, explicó el redactor de la nota, añadiendo que en esa zona del país no existe nada más corriente que vengar una ofensa con un maleficio como ese: hacer que al ofensor le nazca y le crezca un mico en el vientre.

Entre el cuento del mono que crece en la barriga y el del mercurio que se multiplica solo en el cuerpo, yo no sé cuál puede ser más cierto, los dos son increíbles, sin embargo, el primero, además de sorprendente tiene el atractivo de miedo que atrae a la gente de nuestros pueblos: la brujería y la magia negra.

¿Miente el ex trabajador? Probablemente no. Es muy posible que él tenga esa elevada cantidad de mercurio en la sangre que, siendo alta, aún es menor de la que puede tener cualquier minero informal o cualquier persona expuesta a esa clase de metal. Pero su procedencia –científicamente- tiene que tener otra explicación y no la historia de que se le multiplicó en el cuerpo luego de haber trabajado en Choropampa hace casi una década. Eso es ficción.

La verdad es que el tema del mercurio derramado por un camión de Ransa ha sido demasiado manoseado. Hay personas que fueron verdaderamente afectadas porque en su desconocimiento, llevaron el metal a sus casas y al evaporarse resultaron intoxicadas. Esos pobladores recibieron tratamiento médico eficaz y fueron indemnizados de distintas maneras en su oportunidad.

Los que no quedaron conformes, con todo derecho, y asesorados por grandes estudios de abogados, demandaron a la mina y a la empresa Newmont en Estados Unidos, y luego de llevar su caso a los tribunales americanos también obtuvieron lo suyo. No obstante, lo sabemos todos, hubo mucha gente que no tenía nada que ver en el asunto, pero igual se subió al carro de la intoxicación para obtener algún beneficio.

Ocho años después del accidente toda Cajamarca ha terminado intoxicada con el cuento malo del mercurio de Yanacocha que sorpresivamente aparece y desaparece en cualquier lugar o brota misteriosamente por los caños de agua potable para asustar a los inocentes pobladores del Cumbe. Ahora resulta que también nace y se reproduce en el cuerpo.

Es algo natural. Desde el principio de los tiempos –decía Tomás Eloy Martínez-, el hombre inventa fábulas para que otros las vivan y las sufran, así como la vida inventa realidades que con frecuencia terminan convirtiéndose en fábulas. Sin embargo, en el caso del mercurio de Choropampa existe gente que mezcla la realidad y la ficción con el único objetivo de obtener beneficios personales.

Lamentablemente, esta práctica enrevesada de generar noticias tendenciosas y crear cuentos perversos para manipular la opinión pública, sólo trae confusión, dolor y atraso a nuestro pueblo. Cajamarca no se lo merece.

lunes, 5 de enero de 2009

Enfrentando la crisis

El problema más difícil de resolver por los gobiernos del mundo, durante el año 2009, será la creación de nuevos puestos de trabajo para sus respectivas poblaciones. Ya era un asunto complicado antes de la crisis financiera internacional, cuando había que incorporar gradualmente al universo laboral a millones de jóvenes en edad de trabajar y a otros tantos millones de adultos en la angustiosa situación de desempleados. Por supuesto, más difícil será ahora que se han perdido miles de colocaciones por efecto de la crisis y que la demanda global ha disminuido significativamente.

Para remediarlo, los países más desarrollados están ensayando distintas alternativas. Las soluciones pasan por apoyar a las empresas financieras con dinero de todos los contribuyentes a fin de evitar el colapso de sus sistemas bancarios y crediticios -acciones bastante cuestionadas por cierto pues, a criterio de muchos analistas, esa forma de ayuda premia la ineficiencia, cuando no la corrupción-, hasta financiar programas de proyección social que entregan dinero directamente a los miembros más pobres de la sociedad.

No obstante, los expertos coinciden en que la única manera de enfrenar la crisis con éxito, volver a generar confianza en los mercados y bolsas mundiales, y recuperar y crear nuevos puestos de trabajo, es realizando una cuantiosa inversión pública que genere colocaciones y demanda local, e impulsando la detraída inversión privada a través del fortalecimiento de los aparatos crediticios con la inyección de dinero en el sistema y el reforzamiento de medidas de control.

Ese, por ejemplo, será el método que aplicará el primer ministro británico, Gordon Brown para crear cien mil empleos y reactivar la economía de su país. Brown, quien fue ministro de Hacienda y condujo a Inglaterra al más largo período ininterrumpido de crecimiento económico de los últimos dos siglos, afirmó el sábado que su solución es invertir dinero público para reparar escuelas, crear nuevas líneas ferroviarias, impulsar el desarrollo tecnológico y luchar contra el cambio climático. “Quiero demostrar que podremos, a través de las inversiones públicas y los puestos de trabajo públicos, crear probablemente cien mil trabajos adicionales”, dijo el líder laborista.

En Cajamarca, guardando las distancias, también vamos por ese camino. De acuerdo a la prensa local, el alcalde Marco La Torre anunció que la Municipalidad Provincial invertirá doscientos millones de soles en obras de infraestructura urbana durante el 2009. “El próximo año vamos a ejecutar las grandes obras que prometimos. Coincidentemente es un año de crisis, sin embargo, creemos que Cajamarca no será afectada porque generaremos empleo y dinamizaremos la economía con compras y adquisiciones”, manifestó el burgomaestre el mes pasado.

Por su parte, nuestro sector privado también está haciendo lo suyo. Una alianza entre la Asociación Los Andes de Cajamarca, la empresa Yanacocha y la institución de financiamiento y asistencia técnica Progreso, entregó fondos para préstamos de dinero a distintos grupos autogestionarios de créditos durante la última semana de diciembre. Se espera que los beneficiarios finales del proyecto, pobladores pobres de las zonas rurales de La Encañada, Baños del Inca y Cajamarca, mejorarán sus condiciones de vida, laborales y de vivienda, incorporándose a un sistema financiero formal.

Las asociaciones: El Paraíso de Tartar Chico, Barrojo, Desarrollo Apalín, Los Cipreses de Shaullo Chico y Puyllucana Villa Hermosa, recibieron los fondos sin intereses compensatorios, para, a su vez, colocar créditos entre sus asociados e impulsar así sus actividades productivas. También se beneficiaron con los fondos las asociaciones: Ronderos “Los Perolitos”, Usuarios del Canal La Shacsha, Visión al futuro y el Comité de Crédito “Justicia Campesina”.

La receta no es nueva. Los ingredientes son simples, insistamos, hay que invertir –dinero propio o prestado-, producir, vender y volver a invertir, en un ciclo virtuoso que se repita indefinidamente, bajo un clima de paz social y de respeto por las normas y el Estado de Derecho. No es difícil entenderlo. Las lecciones están a la vista, sólo las sociedades que viven en sosiego y que han llegado a desarrollar un tejido empresarial saludable han logrado ubicarse favorablemente en el ansiado camino del desarrollo. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Una región desprotegida

El Enterprise tenía un campo de fuerza defensivo. Gracias a ese formidable escudo protector, la nave insignia de la Flota Estelar al mando del capitán Kirk, se enfrentaba sin riesgo a los torpedos de fotones de sus adversarios espaciales en el universo de ficción de la serie televisiva Viaje a las Estrellas. Cuando fallaba el blindaje la nave, sus tripulantes quedaban a merced de sus enemigos.

A un escudo parecido se refería el presidente Alan García cuando hablaba con optimismo, de que el Perú estaba “blindado” contra los efectos de la crisis financiera internacional y que ésta no nos afectaría. Posición entendible debido a que las proyecciones de crecimiento de la economía del país mostraban hasta hace poco: “una velocidad importante que no tienen otras economías del planeta”.

Sin embargo, el panorama cambió la semana pasada cuando el mensaje de invulnerabilidad terminó de repente ante el reconocimiento del ministro de economía de que la crisis empieza a hacer estragos en el país, y los reclamos del sector privado por la peligrosa falta de reacción del Estado.

Efectivamente, el presidente García cambio el discurso y presentó a la población un paquete de medidas “anticrisis” basado en un importante aumento de la inversión pública.

De acuerdo a lo anunciado, el Gobierno proyecta inyectar más de 10.000 millones de soles adicionales a los ya previstos para el presupuesto del próximo año, principalmente en el sector construcción, en apoyar las exportaciones, y en programas para desarrollar las pequeñas y microempresas. El objetivo es que nuestra economía no pierda impulso y que no desaparezcan más puestos de trabajo.

Actualmente, las proyecciones de crecimiento para el 2009 se han reducido. Del cálculo optimista de entre 8 y 9 por ciento de hace algunos meses, de acuerdo con la mayoría de los analistas, hoy se espera un crecimiento mucho más modesto, alrededor de 5 por ciento.

No obstante, los expertos consideran que las cifras del país son todavía sólidas. Contamos con reservas internacionales de 35.000 millones de dólares, la inflación en los últimos 12 meses es del 6,75 por ciento e incluso las tasas de crecimiento reducidas son ampliamente superiores a la media esperada en la región.

¿Y cómo va la crisis por Cajamarca? Por aquí también empieza a disminuir el optimismo. Es cierto: “los pueblos juzgan por lo que ven”, y recién hemos empezado a ver que el motor de nuestra economía ha perdido impulso. Yanacocha, desde el año pasado redujo su producción significativamente y hace un mes anunció la postergación de su proyecto Conga. Además, se ha hecho evidente la disminución, también significativa, del Canon Minero.

Por otro lado, la semana pasada, la empresa minera Río Tinto también anunció la reducción del “ritmo” de desarrollo de su proyecto cuprífero La Granja, ubicado en Cajamarca, como parte de un proceso de revisión global de sus inversiones ante la crisis financiera. La activad minera esta perdiendo miles de puestos de trabajo en todo el país.

Ojalá que las inversiones y la demanda del sector Público para el 2009 sean suficientes para mantener el movimiento económico y la tasa de ocupación de la población. Por lo visto, la actividad minera no promete mucho en ambos temas. Ya se conocen las limitaciones para nuevas exploraciones, tanto por falta de financiamiento como por los conflictos sociales que impiden el acceso a nuevos prospectos; y los esfuerzos que hace nuestra principal compañía minera ya no son para crecer sino para mantener su producción.

Al parecer, el año que viene podría ser hasta cierto punto llevadero si se generan puestos de trabajo invirtiendo el dinero del Canon que aún no se ha gastado. Sin embargo, la situación puede volverse realmente grave cuando esos recursos sean exiguos y quedemos desprotegidos sin nuevos proyectos mineros que dinamicen la economía del Cumbe. En ese momento, no habrá campo de fuerza que nos proteja.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Mineros en escena

No es fácil distinguirlos. El cuento y la novela son géneros literarios confundibles pero distintos. Algunas personas los diferencian por su extensión, dicen que el cuento es una narración corta y con pocos personajes, mientras que en la novela ocurre lo contrario.

No obstante, si bien existen cuentos muy cortos como aquel del narrador Augusto Monterroso que decía: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” -nada más-, que fue considerado como el relato más breve de la literatura universal durante muchos años; también los hay muy largos como Las Mil y una Noches que, más que un cuento, es todo un compendio de historias fantásticas.

Para el maestro de la narración breve, Julio Cortázar, el cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. La idea de cuento implica una sola secuencia mientras la del film, una sucesión, decía el escritor. Un cuento –añadía- evoca el concepto de la esfera, esa forma geométrica perfecta en la que un punto no puede separarse de su superficie total, y la novela, en cambio, la veo como un orden muy abierto donde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas.

No existe el mejor cuento del mundo. Cada persona tiene su favorito. Gabriel García Márquez añoraba uno que era hermoso, se trataba de un ratoncito que vio un murciélago y fue corriendo donde su mamá para contarle que se le había aparecido un ángel. Otros prefieren el Patito feo, la Cenicienta o Pulgarcito. Para mí, los mejores, y los que me marcaron para toda la vida, fueron los cuentos mensuales que narraba Edmundo de Amicis en su obra fabulosa: Corazón.

Sin embargo, hay un relato que se ha hecho famoso en todo el mundo por la cantidad de películas y obras de teatro basadas en su contenido: “Un Cuento de Navidad” (A Christmas Carol en el original inglés), del escritor Charles Dickens. Las versiones más difundidas gracias a la televisión son, probablemente, la de los muñequitos de Walt Disney, los títeres Muppets y la Navidad de dibujos animados de Mr. Magoo.

El primero en poner en escena la obra fue su mismo autor. Lo hizo ante mil espectadores en el Town Hall de Birmingham, en diciembre de 1853, maravillando a su público con el relato de sus propias historias. Dickens era el novelista más leído y apreciado de la Inglaterra de aquella época.

Su decisión de subir a un escenario, como un cómico más -contó Mario Vargas Llosa-, provocó severas críticas de sus hijos, editores y amigos que trataron de disuadirlo diciéndole que era una irresponsabilidad que alguien como él, que había alcanzado un inmenso respeto y consideración gracias a sus libros, se expusiera de ese modo al ridículo y a la vergüenza, ejerciendo el oficio de actor que, en aquellos tiempos, era visto por la gente con desconfianza y desprecio.

Charles Dickens no hizo caso a las críticas y encantó a su público durante muchos años, hasta su muerte, oficiando de relator de sus propias historias, recreando las escenas, forzando las voces de sus personajes y guardando silencios expectantes que eran la delicia de grandes y chicos en aquellos años en los que el teatro llenaba la vida de las gentes convirtiendo la dura realidad de cada día en dulces fantasías.

Un Cuento de Navidad era una de sus obras más aclamadas. Es la historia de Ebenezer Scrooge, un anciano obligado a enfrentarse con sus propias fantasías personificadas en tres espíritus: el de las navidades pasadas, la navidad presente y las navidades futuras. Scrooge recapacita ante la visión de su triste destino, se arrepiente de su mal comportamiento con las personas cercanas y con los extraños, y de su rechazo al espíritu radiante de la Navidad. Finalmente, el anciano recupera la bondad y la generosidad de su alma.

Esa es la historia que un grupo de trabajadores de la empresa Yanacocha y de algunas contratistas han adaptado y pondrán en escena en el teatro Ollanta, este viernes 5 de diciembre a las 8:00 p.m., con el título: Navidad Feliz en Cajamarca. El estreno de la obra será en el centro de la ciudad y luego la repetirán en varios poblados cercanos. Se trata de una iniciativa de los mismos trabajadores quienes, de esta manera, nos recuerdan con la dedicación de su tiempo, su esfuerzo y su talento, que lo más importante del sentimiento de la Navidad es dar un poco de nosotros mismos a los demás.

Las noches en que se presentaba Charles Dickens en un escenario leyendo episodios de sus obras más famosas, hace cerca de un siglo y medio, las entradas costaban dos dólares. Cuando las localidades se agotaban, los revendedores –que también existían en aquella época- remataban los boletos a 26 y 28 dólares. A nosotros, en Cajamarca, ver a los trabajadores mineros en escena sólo nos costará la donación de un libro que será destinado a la implementación de mini bibliotecas escolares en los colegios de las comunidades vecinas. Están todos invitados.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un país apasionado

Era la manera acertada de conocer el futuro. Reyes y pordioseros llegaban de todos lados a visitar el gran oráculo de la antigua ciudad de Delfos. Todos por igual ingresaban al gran recinto sagrado del dios Apolo para conocer lo que les deparaba el destino. La pitonisa, en estado de trance, consultaba a los dioses y revelaba la predicción en un idioma confuso que un sacerdote se encargaba de traducir.

Aunque el resultado estaba garantizado, el cliente tenía un problema: la exactitud del vaticinio sólo se podía conocer luego de cumplida la profecía. Aún así, cuando el resultado era totalmente contrario, se atribuía a un error de interpretación y nunca a una falla del oráculo.

Cuenta una tradición que el último rey de Lidia, Creso, consultó al oráculo si debía o no invadir el territorio persa ubicado al otro lado del río. La adivinación fue así: “Creso, si cruzas el río destruirás un gran imperio”. La respuesta se interpretó como favorable y Creso se lanzó al ataque. Pero el “gran imperio” que se destruyó en aquel encuentro fue el suyo, y Lidia pasó a poder de los persas. El oráculo no se equivocó.

Hoy en día las predicciones son mucho más claras y no es necesario consultar a ningún oráculo para conocer las tendencias del futuro. Basta con reunir un grupo de profesionales competentes, dotarlos de las herramientas necesarias y ellos elaborarán un Estudio que nos permitirá conocer con relativa exactitud nuestro porvenir.

El estudio Tendencias Globales 2025: un mundo transformado, publicado recientemente por el Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, es precisamente eso: una visión futurista de cómo será el orden mundial dentro de 17 años. No obstante, sus autores han advertido, con humildad, que su trabajo “No pretende ser un ejercicio predictivo o una rápida vista a través de una bola de cristal”.

Lo más resaltante en el tema económico -según el documento- es que entre ahora y el año 2025 Estados Unidos continuará siendo una potencia mundial, junto a China, India y Europa –en ese orden-, con la importante anotación de que éstas últimas no le llevarán mucha diferencia. Será un mundo multipolar en el que el Dólar seguirá siendo una moneda importante, pero, como “primera entre iguales”.

Probablemente –dice el estudio-, el mundo estará divido en tres grandes bloques: Norteamérica, Europa y Asia, mientras que los países sudamericanos y africanos, con la posible excepción de Brasil, seguirán siendo actores secundarios.

Agrega que las ocho economías más grandes del planeta en el 2025 serán, también en ese orden, Estados Unidos, China, India, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia y Rusia. Con la excepción dicha de Brasil, “Latinoamérica seguirá desempeñando un rol marginal en el sistema internacional”.

Esta claro que los países sudamericanos no tendrán –como quisiéramos- mayor impacto en la economía global. Al parecer, nuestro único aporte significativo al nuevo orden mundial será en población: millones de nuevas personas que demandarán trabajo, agua y alimentos.

¿Cuál será la situación del Perú en esos años? Eso es algo difícil de pronosticar. Todo puede suceder. Nuestro país –sabemos- se mueve al son de ese ritmo calientito: un pasito pa´ delante y dos pasitos para atrás. Nuestro futuro, todavía depende, en gran medida, de los Apus, las lluvias, las sequías y los astros. También, por supuesto, del temperamento de nuestros gobernantes y del humor de la población. Factores todos, incontrolables.

¿Cómo salimos de esta situación? Lo dicen los expertos y hay que repetirlo hasta el cansancio: el progreso se logra viviendo en un clima de paz social, respetando las reglas y el Estado de Derecho. Es el resultado del esfuerzo continuo de muchas generaciones de trabajadores que ahorran, invierten, producen, venden y vuelven a invertir en un ciclo virtuoso durante varios años de estabilidad. Por supuesto, esta es la receta básica, hay muchos ingredientes que nosotros le podemos agregar.

El Perú está hoy bien posicionado. No obstante, nuestras riquezas naturales y los acuerdos comerciales con países desarrollados nos brindarán muchas oportunidades que no serán más que eso: oportunidades. Que las aprovechemos o no dependerá exclusivamente de nosotros. Lo cierto es que lograremos muy poco si continuamos enfrentados, todos contra todos, en una nación llena de conflictos sociales.

La tarea es simple. Debemos transformarnos en un país serio que respete la propiedad privada, las leyes y los contratos. Una nación de gente esforzada que trabaje y deje trabajar, con autoridades responsables y capaces de crear las condiciones necesarias para que fluya la inversión y la iniciativa privada. Tenemos que dejar de lado el comportamiento emocional y la reacción hepática. No podemos seguir siendo un país apasionado.

martes, 25 de noviembre de 2008

Se necesita un Dios

Era uno de los dioses romanos más populares. Estaba representado por dos rostros con las miradas opuestas. Uno miraba la salida del sol y el otro divisaba el ocaso. Le llamaban Jano, el dios de los cambios y las transiciones. Era el preferido de aquellos que deseaban variar el orden de las cosas.

La gente no salía de sus casas sin dirigirle una plegaria, la oración matutina, y sus devotos no emprendían ningún proyecto serio, como casarse o comenzar una guerra, sin implorar su bendición y asistencia. Era un dios bueno.

Probablemente, Jano, el dios de las dos caras, también hubiera sido nuestro favorito en esta época. Sobre todo ahora que tratamos de atraer sobre Cajamarca algunas de las millonarias inversiones empresariales anunciadas por el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC)

Efectivamente, los representantes de la región, junto a otros delegados nacionales, también viajaron a Lima para participar en los foros con las delegaciones visitantes y mostrar las bondades de nuestro particular paraíso de inversiones a los embajadores comerciales.

¿Qué puede ofrecer el Perú? De todo. Además de potenciales yacimientos minerales y un suelo espléndido en el que se pueden desarrollar interesantes y rentables agro industrias, contamos con un mar y una selva generosa, proveedoras de variadas y riquísimas especies. Pero, sobre todo, tenemos profesionales altamente capacitados y mano de obra hábil y desocupada lista para generar toda clase de servicios, dedicarla a la industria o apoyar cualquier aventura empresarial.

No obstante, en las regiones más apartadas del país, la población también está esperanzada en que las empresas multinacionales –aunque no sea su función- se animen a invertir en grandes obras de infraestructura como carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas, redes de agua, represas, etcétera. Ya no interesa quien las construya, lo que importa es que se hagan.

Quién sabe, puede ser que el mismo espíritu empresarial que sacó de la pobreza extrema a muchas naciones del Asía en pocos años, también haga sus milagros por aquí. Sin embargo, antes de entusiasmarnos y de entusiasmar a otros, habría que reflexionar sobre cuan verdaderamente atractivo es nuestro pueblo para que alguien, cualquiera, se anime a invertir su capital en esta viña del señor. Veamos.

¿En el Perú, se respeta rigurosamente la ley o se hace en última instancia lo que el pueblo –esa masa anónima de gente- quiere? ¿Existe un Estado de Derecho que garantice plenamente el respeto por los contratos y las inversiones o se impone finalmente la violencia? ¿Contamos con un Poder Judicial al que se acude en todos los casos, o el pueblo –la voz de Dios- se hace justicia por su propia mano bloqueando carreteras, destruyendo puentes, saqueando mercados o incendiando edificios públicos, cuando algo le incomoda?

Si queremos que las inversiones lleguen al país, los peruanos debemos entender que, además de los grandes capitales extranjeros, la tecnología moderna y la visión para los negocios, es necesario respetar las leyes, vivir bajo el imperio de un Estado de Derecho y dirimir nuestras diferencias con altura y respeto por los demás.

No podemos continuar teniendo, por un lado, miles de necesidades cuya satisfacción ya no soporta más postergaciones, junto a la posibilidad de que los acuerdos comerciales traigan nuevas inversiones al país. Y por el otro lado, una gruesa cantidad de paisanos con temperamento suicida que, por más legítimos que sean o parezcan, buscan resolver sus problemas o atender sus intereses utilizando una agenda de violencia.

No hay otra salida, si queremos ser competitivos y atraer las inversiones que generen trabajo y riqueza, debemos realizar un cambio de actitud sincero y hacer del Perú un país en el que impere el Estado de Derecho y la paz social, de lo contrario será mejor buscar un dios todopoderoso que, como Jano, pueda ver y bendecir por igual, los extremos absurdos de nuestra enrevesada realidad.

sábado, 15 de noviembre de 2008

La crisis financiera mundial

El panorama es incierto. Por más que los gobiernos de los países más desarrollados, y en especial el de Estados Unidos, están tratando de apoyar a sus sectores financieros para que la economía de sus respectivas naciones no colapse, los resultados no son muy alentadores.

La crisis financiera mundial que empezó en América del Norte, ya ha dado la vuelta al mundo y los países más fuertes están tomando medidas para enfrentarla. El diario El País en su editorial del miércoles comenta el grave debilitamiento del sector bancario español y la economía industrial y comercial de la región.

Al problema de liquidez que asfixia a muchos grupos empresariales sanos, hay que sumar la depresión que amenaza a sectores industriales decisivos para mantener la actividad económica y el empleo en toda Europa, como el caso automotriz, decía la nota.

Por ejemplo, General Motors y Chrysler han acumulado pérdidas millonarias. GM anunció que si no recibe ayuda pública tendrá que declarase en quiebra a fin de año. Miles de trabajadores se verán en la calle, junto a otros miles que ya pasaron por esa dura prueba.

La gran pregunta es si los gobiernos deben intervenir en el rescate de cualquier otra actividad económica principal para mantener el mercado y el empleo. Hay una gran preocupación porque los sectores industriales y comerciales se vean arrastrados por la crisis.

El problema es que alrededor de esas grandes empresas gravitan miles de compañías más pequeñas con miles de trabajadores que se verán seriamente afectados en un círculo vicioso de quiebras que pueden llevar, primero a serias crisis económicas personales y familiares y luego a conflictos sociales de grandes proporciones. El asunto es realmente serio, los especialistas menos optimistas pronostican una recesión mundial para los próximos años.

La crisis financiera también llegó a Latinoamérica. En principio muchas empresas que cotizaban en las bolsas de Nueva York y Toronto han visto disminuir significativamente el precio de sus acciones. Algunas de ellas, grandes y pequeñas, han tenido que suspender sus operaciones, cuando no cerrar, ante la pérdida de su capital.

Las administradoras de Fondos de Pensiones que invirtieron en valores inmensas cantidades de dinero de sus clientes, también sufrieron pérdidas millonarias. En Argentina se llegó al extremo de nacionalizarlas ante la pérdida de hasta el cuarenta por ciento de sus colocaciones.

De igual manera se han visto afectadas las empresas exportadoras de materias primas, tanto por la disminución de los precios internacionales, como la reducción de la demanda, la misma que, se especula, puede llegar a agudizarse en los próximos años.

Además de estos efectos desfavorables, la crisis financiera mundial esta obligando a los Bancos a encarecer y hacer más difícil la obtención de créditos. Actividades de investigación y desarrollo como exploraciones mineras y petroleras tendrán que reducirse necesariamente en el futuro, con el consiguiente enfriamiento de esos sectores económicos. Un desastre para países como el nuestro que dependen significativamente de sus exportaciones mineras.

¿Y Cajamarca? Bien, gracias. Aquí vivimos a nuestro aire. La pasamos de bloqueo en bloqueo y de plantón en plantón. Todos contra todos. La verdad es que la crisis mundial no nos quita el sueño. La postergación de proyectos mineros por conflictos sociales, la baja de los precios de los minerales, la reducción de la demanda en los grandes mercados, y las quiebras y los problemas económicos de Bancos y Empresas en el mundo no nos perturban en absoluto.

A nadie, aparentemente, le preocupa que el motor de nuestra economía, Yanacocha, haya disminuido su ritmo de producción y de trabajo.

Lo cierto es que grandes proyectos de desarrollo de la región como Conga, por ejemplo –cuya postergación ya fue anunciada-, tendrán que repensarse debido a la disminución de los precios de mineral. Otros prospectos interesantes para el país así como nuevos programas de inversión, también serán archivados durante algún tiempo debido a la falta de financiamiento internacional.

No hay que ser pesimista para darse cuenta de que sería bueno empezar a preocuparnos y a actuar en consecuencia: la crisis financiera internacional está demorando en manifestarse en Cajamarca, pero llegará de todas maneras. Lo podemos jurar.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La única culpable

El señor Tafur tiene razón: la única culpable del problema del agua en Huambocancha es Yanacocha. Eso lo viene repitiendo desde hace semanas y nadie le hace caso. La empresa por su parte, niega cualquier responsabilidad en el tema, pero las circunstancias demuestran lo contrario. Veamos.

Huambocancha era una localidad feliz. Los pobladores vivían al pie de un camino estrecho de tierra que todos se empeñaban en llamar: carretera a Bambamarca, pero que todos, también, sabían que no era más que una trocha fangosa y poco menos que intransitable en temporada de lluvia, además de un terral irrespirable durante la época seca.

Cuando Yanacocha inició sus operaciones y la economía de Cajamarca empezó a dinamizarse, el camino se volvió más concurrido y los pobladores –con razón- pidieron que se ensanchara y asfaltara la vía. Pero en vez de pedírselo al Ministerio de Transportes, como debió ser, se lo pidieron a la empresa minera. Lo hicieron varias veces y no siempre de la mejor manera porque por allí también transitaban los vehículo de la empresa. Culpable: Yanacocha.

La compañía accedió, también era bueno para ella, y en coordinación con la autoridad competente, financió los trabajos. Huambocancha fue aun más feliz de lo que ya era antes de la obra: ya no había fango, desapareció el terral, las propiedades subieron de precio, el transporte público extendió su servicio a esa zona y el comercio con la ciudad también se dinamizó.

Pero hubo un problema. Cada cierto tiempo ocurría un hundimiento en una de las curvas de la pista. La empresa minera la reparaba y volvía a hundirse. La calidad del suelo era mala. Cada vez que ocurría un desmoronamiento, los vehículos que iban y venían de Bambamarca quedaban varados hasta que la empresa, y no la autoridad competente, lo reparaba. Culpable: Yanacocha.

Otra vez el reclamo justo. ¿Qué esperaba esa minera “irresponsable” para solucionar definitivamente el problema? Yanacocha contrató una empresa de ingeniería que hizo lo que tenía que hacer: perforó el suelo para conocer su composición y mejorar la fórmula del asfalto. Santo remedio, la pista no se quebró más. Para quien no lo sepa, al perforar el suelo, los ingenieros hicieron lo mismo que hacen los médicos cuando toman una muestra de sangre del paciente, extraen unas gotas para analizarla y conocer el mal. Los ingenieros perforaron para tomar una muestra de suelo, hicieron un buen trabajo.

En ese entonces, Huambocancha –que no estaba tan poblada-, también era feliz porque tenía un hilo de agua que captaba de distintas filtraciones, en una gran extensión de terreno, y que canalizaba con piedras hasta una caja, para llevar agua a ciento seis familias. A cuatro años de reparado el asfalto de la bendita curva, debido a la disminución de las lluvias, el incremento de población en la zona, a que San Pedro bajó el dedo o sólo sabe Dios por qué, las filtraciones empezaron a disminuir hasta desaparecer. Culpable: Yanacocha.

No fue necesario realizar ningún estudio para saber quién era la única responsable de que no hubiera más filtraciones. Estaba claro que era Yanacocha. ¿Acaso no había contratado a una consultora que tomó una muestra de suelo cuatro años antes? Pues, por allí, por ese hueco malvado del grosor de un brazo se estaba yendo toda el agua de Porcón, al infinito y más allá. ¿Culpable? Yanacocha.

Los pobladores de Huambocancha –es entendible- se desesperaron, y convencidos por sus malos dirigentes de que la minera les había quitado el agua, bloquearon la carretera hasta que la empresa –culpable de Responsabilidad Social- atendió la solución a su problema: les canalizó el agua desde dos manantiales que estaban ubicados a un kilómetro de distancia y que fueron elegidos por los propios vecinos.

Como es natural, el agua de esos manantiales, uno en Porconcillo y el otro en Manzanas Capellanía, que también abastecen a otros caseríos cercanos y que luego de la canalización hecha por la empresa minera podían abastecer a ciento setenta y seis familias, tenía que tratarse, como se tratan todas las aguas del mundo, antes de destinarse al consumo humano.

Eso hicieron los pobladores durante varios años hasta que el señor Tafur se despertó una mañana y dijo que ya no quería el agua tratada de esos manantiales sino de otro. Por lo tanto, la culpable de todas las culpas debe comprar a precio de oro otra fuente de agua, canalizarla y construir una planta de tratamiento para que Tafur y su familia puedan beber un agua diferente y dormir en paz.

¿Qué puede hacer la sociedad al respecto? Nada. Yanacocha, haga lo que haga, seguirá siendo la culpable de todos los males que sufra Huambocancha. Esa es la historia de nuestro pueblo: siempre es otro el culpable de lo que a mí me pasa. Sobre todo si tiene dinero suficiente para pagar la cuenta.

viernes, 3 de octubre de 2008

¿Dónde está la riqueza de Cajamarca?

La tarea es inmensa. Los ciento ochenta y nueve asistentes a la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, en Nueva York, en setiembre del 2000, se propusieron -entre otros retos altruistas-, eliminar la pobreza extrema en el mundo, en unas cuantas décadas. Si alcanzan con éxito la primera meta de su agenda de buena voluntad, en el 2015 habrán eliminado la mitad de la miseria mundial.

Para contar con una buena línea de base, definir metas específicas y medir los avances con indicadores cuantificables, el Banco Mundial aportó su granito de arena desarrollando una metodología que permitiera ponderar y sumar el valor de los capitales tangibles (como los recursos naturales probados y las instalaciones industriales) y los intangibles (como la democracia, el respeto por el Estado de Derecho y la propiedad privada), de los países evaluados.

El trabajo, en el que participaron numerosos economistas e investigadores, arrojó un estudio de más de doscientas páginas titulado: ¿Dónde está la Riqueza de las Naciones? En él se concluye que la riqueza real de los países en el siglo XXI está conformada por tres elementos: los recursos naturales (bosques, minerales, reservas de agua, Etc.), capacidad económico-productiva (fábricas, infraestructura industrial y urbana, servicios, máquinas, Etc.), y por el capital humano o intangible, es decir, el nivel educativo de sus habitantes, sus creencias y actitudes, sus índices de corrupción o transparencia y la solidez de sus instituciones.

De los tres, el factor decisivo y con más peso en la evaluación del valor de las naciones es el capital humano o intangible. Este equivale a las cuatro quintas partes del capital total. ¿Por qué tanto? Porque es el que verdaderamente crea riqueza y eleva el nivel y la calidad de vida de los pueblos. Es el que convierte la riqueza natural en riqueza creada. De nada sirve tener inmensos recursos naturales si la población es incapaz, por cualquier motivo, de convertirlos en operaciones rentables que dinamicen la economía de su región y que impulsen su desarrollo sostenido.

La prueba de esta tesis es que en los diez países más “valiosos” del planeta de acuerdo al Banco Mundial: Suiza, Dinamarca, Suecia, Estados Unidos, Alemania, Japón, Austria, Noruega, Francia y Luxemburgo, los recursos naturales representan menos del 12% de la riqueza total que poseen (en el caso suizo, sólo 1%), mientras que su capacidad productiva, equivale a entre 15% y 30% de la riqueza global. Y, entre 70% y 85% de la misma se refiere a capital humano (84% en el caso suizo)

Estas consideraciones explican claramente porque los países latinoamericanos, a pesar de contar con inmensas riquezas naturales, no figuran entre los más ricos del planeta. La paradoja se debe, en gran medida, a la limitada preparación de los maestros y el poco interés de las familias por el rendimiento escolar de sus niños y jóvenes. Terrible desgracia a la que debemos agregar otra aun peor: el modelo de nuestra sociedad. En vez de contar con Estados capaces de educar adecuadamente a las nuevas generaciones, las formamos en la violencia y en la falta de respeto a la autoridad, las instituciones, los bienes públicos, el Estado de Derecho y la propiedad privada.

¿En Cajamarca estamos haciendo algo al respecto? Sí. Desde hace algunos años la empresa miembro de la red del Pacto Global, Yanacocha, a través de la Fundación Los Andes de Cajamarca – ALAC, y al lado de autoridades e instituciones públicas, ha tomado la iniciativa de enfrentar el problema de la calidad educativa en la región. Luego de iniciar el Programa de Alfabetización y Educación para Adultos – PAEBA, junto a la Municipalidad de Baños del Inca y el Gobierno Regional, la semana pasada presentó en sociedad el Programa Escuelas Exitosas en los distritos de Sorochuco y Huasmín, de la mano de la Dirección Regional de Educación.

Este último Programa, cuya ejecución estará a cargo del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE), con la participación de la Fundación Empresarios por la Educación (ExE), la Asociación Los Andes de Cajamarca (ALAC) y el Programa Minero de Solidaridad, comprende la organización, gestión y articulación de las instituciones educativas en redes y la capacitación y asistencia técnica a directores y docentes, orientada a mejorar la gestión de la calidad de los servicios educativos en el aula: capacidad de lectura, pensamiento crítico, habilidades de comunicación e integración. Contempla además, la participación de líderes comunales y padres de familia.

Participarán cinco redes educativas conformadas por 50 escuelas de educación primaria de las zonas rurales, 200 docentes, 3.500 alumnos, directores y padres de familia de las escuelas pertenecientes a los distritos de Cajamarca, La Encañada, Baños del Inca, Huasmín y Sorochuco. En éstos dos últimos distritos se trabajará con 20 escuelas, 80 docentes y mil alumnos aproximadamente. En el primer semestre del Programa se promoverá el compromiso de los profesores y padres de familia en la mejora del rendimiento y aprendizaje de los alumnos.

Y ¿Dónde ésta la riqueza de Cajamarca? De acuerdo a estos criterios, y a pesar de contar con inmensos recursos minerales, es evidente que nuestra región recién se esta poniendo en valor gracias al esfuerzo de las instituciones responsables que han decidido invertir en mejorar la calidad de la educación y en la formación eficaz para el desarrollo de nuestros niños y jóvenes.

La realidad es obstinadamente terca y no importa cuántas minas de oro se descubran ni la cantidad de Canon que se reciba, la región no tiene futuro si no invertimos en nuestro capital humano, la población no se adapta a los cambios del nuevo milenio y, por el contrario, persiste en su manera de ver el mundo desde el pasado. Es triste, pero es real: los pueblos sin educación pueden sobrevivir en el subdesarrollo, pero jamás saldrán de él.

martes, 16 de septiembre de 2008

Educación, educación y educación

No es ningún secreto. La clave para alcanzar al pelotón de avanzada de los países más desarrollados del planeta, es la educación. Lo dijo la Presidenta de Finlandia Tarja Kaarina Halonen, en una reciente entrevista con Andrés Oppenheimer para El Nuevo Herald de Miami. Halonen, una abogada sindicalista de 66 años, refirió que la receta de su país para alcanzar los primeros puestos de los más importantes rankings internacionales que evalúan el éxito social, económico y político de las naciones, fue simple: “Puedo resumirlo en tres palabras -dijo: educación, educación y educación”.

La fórmula es buena. La República de Finlandia, un país de 338.145 km2 -Perú tiene 1'285,216 Km2-, con menos de la quinta parte de nuestra población, tan sólo 5.3 millones de habitantes, que hace apenas dos décadas era el más pobre del norte europeo, hoy tiene una de las economías más prósperas del continente y está entre las diez más competitivas del mundo, según el Foro Económico Mundial.

Los ingresos del país están basados en los sectores de servicios y manufacturas. Es la sede de la empresa de celulares más grande del mundo, Nokia, y alberga a las empresas papeleras y de pulpa más innovadoras del planeta. Los finlandeses gozan de un elevado bienestar y una política altamente democrática, con niveles sumamente bajos de corrupción.

Efectivamente, el país ocupa el primer puesto entre 179 naciones en el índice anual de Transparencia Internacional, en el ranking de las naciones menos corruptas del orbe. Perú, junto a México y Brasil, se encuentra en el puesto 72. Igualmente, Finlandia ocupa el primer puesto entre los países más democráticos del mundo según la fundación conservadora norteamericana Freedom House, y sus estudiantes figuran en el primer puesto en los exámenes internacionales de ciencia realizados por estudiantes de 15 años.

¿Cómo lo hicieron? Aunque el gasto público en educación con relación al Producto Bruto Interno en Finlandia es más alto que la media europea, otros países como Dinamarca y Suecia invierten mucho más y no obtienen los mismos resultados. La clave, entonces, no es una cuestión únicamente monetaria. El secreto, dijo la Presidenta, es, básicamente, el excelente nivel de capacitación de los maestros de escuela primaria.

“Tenemos una larga fila de expertos internacionales que están haciendo cola frente a las puertas de nuestro ministerio de educación para ver qué pueden aprender de nuestro sistema”, dijo Halonen al analista internacional. “Lo que les cuesta creer es que la respuesta sea tan simple como tener buenos maestros”, agregó. En el sistema educativo finlandés es necesario tener al menos una maestría para enseñar en la escuela primaria, y una licenciatura para enseñar en el kindergarten. Sólo uno de cada diez postulantes es admitido en la carrera universitaria de Educación.

Definitivamente, no es fácil para nuestro país imitar a Finlandia. Además de ser un país pobre, el atraso de nuestro sistema educativo comparado ya no con los países de Europa sino en nuestro mismo continente, es significativo. Lo más recomendable y realista, antes que esperar una revolución nacional educativa, es empezar a realizar esfuerzos y cambios a nivel regional.

De eso se trata, precisamente, el lanzamiento del Programa Red Integral de Escuelas de Cajamarca de la asociación Empresarios por la Educación – ExE y la Asociación los Andes de Cajamarca – ALAC, realizado recientemente. Las veintidós becas entregadas por Yanacocha y el Instituto Americano de Ingenieros de Minas, Metalurgia y Petróleo – Waaime, a alumnos de la Universidad Nacional de Cajamarca; y la ejecución del Programa de Alfabetización y Educación para Adultos (PAEBA) que beneficiará a setenta caseríos del distrito de Baños del Inca, elevando los niveles de educación en adultos y jóvenes, gracias a un aporte de 200 mil dólares, también de Yanacocha.

Cajamarca puede y debe continuar en la senda del desarrollo. Tiene los mejores ingredientes para lograr su propia fórmula del éxito: una inmensa riqueza minera, una juventud emprendedora y los ojos de los inversionistas del país y del mundo puestos en la zona. Además, y que bueno que ya lo está haciendo la empresa privada y algunas instituciones públicas, es imprescindible agregar a la buena receta, el simple ingrediente finlandés: “Educación, educación y educación”, de calidad.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Con razón o sin ella

Ocurrió en Cajamarca. Un ciudadano, trabajador de una empresa privada, denunció a un jovencito vecino suyo por violar a su hija. Las autoridades, por su parte, evaluaron el caso y decidieron que, mientras concluían las investigaciones, el presunto violador debía ir preso. Sin embargo, los familiares y amigos del acusado no estuvieron de acuerdo con esa decisión.

Ellos –objetivos y diligentes- resolvieron, sin mayor trámite, que el acusado era inocente, y organizaron una sonada manifestación contra la empresa donde trabajaba el demandante y padre de la víctima. ¿Por qué contra la empresa? Para que su empleador lo obligara a retirar la denuncia y, acto seguido, lo despidiera por mentiroso. De lo contrario, amenazaron los buenos vecinos, bloquearían el acceso a las instalaciones de la compañía, para castigarla por no cumplir con la voluntad de “El Pueblo”.

De nada sirvió que se explicara a los incitadores de la manifestación que, aun si la denuncia fuera falsa –cosa que sólo se puede conocer después de una investigación-, ninguna empresa puede limitar los derechos de sus trabajadores. Y que el ciudadano acusador tenía el derecho a denunciar, así como el joven denunciado tenía derecho a que se le pruebe la falta, a defenderse, y, eventualmente, a contra demandar a su acusador por cualquier perjuicio sufrido. Esas son las reglas de toda sociedad en la que se respeta el Estado de Derecho, desde aquella lejana época en que nos bajamos de los árboles.

Este episodio anecdótico, pero frecuente, genera tres consideraciones importantes que vale la pena señalar:
Primero, la fragilidad del orden social y la debilidad institucional en que se vive actualmente en el país. Cualquier grupo de ciudadanos, con razón o sin ella, se lanza a las calles, obstruye el tránsito y paraliza las actividades de cualquier establecimiento y de las mismas ciudades, para “exigir” que las autoridades o instituciones hagan lo que ellos quieren, porque así les parece mejor, porque así conviene a sus sagrados intereses o, simplemente, porque así les da la gana. Por supuesto, basta con decir que se trata de un “problema social”, para que automáticamente todas sus acciones se cubran con un manto de pureza e impunidad.

Segundo, queda demostrado que los grupos de manifestantes son incapaces de comprender que su actitud es igual o peor que la que ellos reclaman. No advierten que, aunque tuvieran la razón, las acciones y amenazas contra instituciones que nada tienen que ver en el asunto, y el perjuicio que causan a otros ciudadanos inocentes, es una respuesta injusta, abusiva y desubicada. Aun cuando se dirigieran a las personas correctas, esa no es la forma.

Cuando vivimos en sociedad, nos regimos por leyes. Existen procedimientos e instituciones a través de las cuales canalizar nuestras respuestas, desacuerdos y reclamos. No tiene más razón el que más grita, ni el que más pega. “No es necesario levantar la voz, cuando se tiene la razón”, dice un proverbio chino.

Tercero, es evidente que si las cosas continúan así nuestro país no tiene futuro. Al menos no el futuro expectante y de desarrollo que su juventud merece. Es bueno recordarlo: no basta contar con inmensas riquezas naturales, un buen mercado, ni con personal bien calificado o empresarios esforzados para tener el éxito asegurado, los peruanos debemos respetar la propiedad privada y el Estado de Derecho, si queremos atraer las inversiones necesarias para seguir creciendo y prosperar.

En una sociedad donde se respeta el Estado de Derecho, los políticos y los ciudadanos obedecen las leyes, respetan las honras, las personas tienen acceso a juicios razonablemente justos, la corrupción es mínima y aislada, las universidades enseñan e investigan, las empresas crecen e invierten, los pobladores no viven el día a día tratando de tumbar a las autoridades de turno ni destruyendo edificios públicos, y los sindicatos y los grupos de vecinos no andan efectuando demandas absurdas, en privado ni en público.

Probablemente a muy pocas personas les importe lo que está ocurriendo en el país. Los únicos que reaccionan ante los excesos de los grupos de desaforados manifestantes, son los afectados. La violencia se ha adueñado de las calles y muy pocos se atreven a señalarla por temor a convertirse también en víctimas de la barbarie. Las autoridades, la gente honorable y los líderes de opinión están paralizados por el temor a la agresión física y verbal.

Los peruanos estamos cediendo a la violencia y la sinrazón. Nos apartamos de ellas y les damos espacio, con resignación, como si se tratara de males incurables. Sin considerar que esas enfermedades, con el tiempo, pueden convertirse en el cáncer terminal de nuestra sociedad.