viernes, 15 de julio de 2011

No hemos aprendido nada

Ha pasado casi un lustro desde que publiqué la nota Feria de Fongal: un mal negocio; y como los Borbones de la historia “no hemos aprendido nada ni hemos olvidado nada”. Seguimos igual. Los errores que se cometieron en el 2007 siguen cometiéndose hoy en día. Incluso los actores de esa lamentable historia, que incluyo a continuación, siguen siendo los mismos.

Que gane “el más mejor”, es el título del libro en el que Eduardo Engel y Patricio Navia, dos académicos de las universidades de Nueva York y New Haven, en Estados Unidos, enfatizaron la competencia y la meritocracia como temas básicos de agenda para mantener viento en popa el desarrollo de Chile.

La obra pretendía instalar en el quehacer nacional un debate que promoviera importantes reformas a favor de la meritocracia y la competencia en los mercados. Y generar en las empresas y los empresarios la idea general de competitividad, un concepto que no siempre encuentra acogida en los sectores político y empresarial de nuestros países sub desarrollados, y por esa vía contribuir al crecimiento.

Ser competitivo o morir. No hay más alternativa. La globalización de la economía y las comunicaciones han creado al nuevo consumidor: países, empresas, e individuos que producto de un proceso paulatino de cambio, ahora exigen calidad en los productos, excelencia en los servicios y precios sensatos a contratistas y proveedores. Lo que hoy se conoce como “condiciones competitivas de mercado”.

Es decir, que nuestros empresarios deben esforzarse por mejorar para competir en un mercado abierto y exigente, y olvidarse de aquellas prácticas nefastas de los negocios de favor, tan comunes en nuestro país, en los que la calidad total no tiene ninguna importancia.

Esa nueva manera de enfocar los negocios también existe en Cajamarca. Pero no del todo: aún subsisten instituciones con carácter de empresa que no han abandonado los podridos hábitos de épocas pasadas y que en vez de ofrecer competitividad sobreviven a base de favores, agonizando indefinidamente en un mercado que tiene estándares cada vez más altos, con el argumento peregrino de que ayudarlas, a pesar de su refractaria disposición al cambio, es una asunto de “responsabilidad social”. Grave error.

La Feria de Fongal es un caso representativo y repetitivo. ¿Por qué fracasó la feria de ese año? A decir de algunas personas, el sonado desastre empresarial se debió a la ausencia total de imaginación y capacidad en los realizadores. Otros, en cambio, argumentaron que se presentaron muy malos espectáculos, que faltó organización y que más bien hubo un desorden general. En lo que estuvo de acuerdo la mayoría es en que la feria no ofreció nada nuevo ni atractivo a los asistentes. Es probable que ocurriera todo junto.

No obstante, aunque legitimas, esas no fueron las verdaderas causas del fracaso. En realidad sólo fueron los síntomas de una enfermedad terminal que padecen muchas instituciones en nuestro país: no son organizaciones competitivas.

Fongal, por otra parte, perdió hace tiempo su carácter básicamente productivo para convertirse en un espectáculo. Un evento importante sin duda por cuanto constituye todo un símbolo apreciado por la comunidad y por el atractivo turístico que representa. Pero, la razón de ser de Fongal era -y ha dejado de ser- el fomento de la ganadería lechera. La verdad es que los productores ya no están en Fongal. Quedan unos pocos socios, cuya actividad central es la feria de Fiestas Patrias que se ha convertido en el verdadero contenido de la palabra Fongal en Cajamarca. Cuando se habla de Fongal, ya no se habla de ganado, sino de una serie de espectáculos de mayor o menor calidad.

Así las cosas, se supone que la Feria de Fongal debiera ser al menos un buen negocio, o, siquiera, un atractivo turístico para Cajamarca. Pero ocurrió todo lo contrario.

Un buen negocio –dicen los empresarios exitosos-, es cuando todos ganan. El caso Fongal fue al revés: todos perdieron. Perdieron los asistentes que se sintieron timados con el valor de las entradas. Perdieron los comerciantes quienes no alcanzaron las ventas proyectadas. Las vianderas de toda la vida, por ejemplo, se quedaron al fin de feria con la comida fría y la cerveza caliente esperando a los comensales que nunca llegaron. Perdieron los auspiciadores que, además de dinero, no mejoraron en nada la imagen de sus firmas, si acaso no las desmejoraron por presentarlas en un evento muy mal organizado, y perdió la misma Feria a la que aún le cuesta recuperarse del descalabro empresarial. También hubo denuncias en la prensa, por corrupción.

En realidad la Feria viene haciendo agua desde hace varios años. La falla es de origen: la organización del evento lejos de basarse en una detallada y exhaustiva planificación empresarial está asentada en la improvisación. En vez de financiarse con recursos propios o con créditos respaldados por sólidos flujos de caja, basa su economía en “auspicios” y donaciones que buena y generosamente puedan obtener de otras compañías o instituciones. Esas son relaciones empresariales distorsionadas que no pueden conducir a nada positivo: alguien tiene necesariamente que perder para que el otro pueda ganar. Otra vez un mal negocio.

Por otra parte, la meritocracia, otro tema básico en la agenda del desarrollo del libro Que gane “el más mejor”, es otra de las grandes ausentes en este tipo de instituciones moribundas. La tesis es simple: las organizaciones son más productivas, eficientes y competitivas, si al contratar a un profesional se fijan en sus antecedentes académicos y en su experiencia, y no en el grado de amistad, en su apellido o en el lugar de donde provienen. La competencia –señalan los autores- es la clave en este campo. Un mal común que todavía nos aqueja.

Lo dicho. La calidad de una sociedad depende del tipo de organizaciones empresariales que en ella predominen. Si la sociedad cuenta con empresas dinámicas e innovadoras, le espera el éxito y la paulatina desaparición de la pobreza. Si, por el contrario, apoya y mantiene, por un mal entendido respaldo social, los proyectos empresariales improvisados, aventureros, insolventes financiera y moralmente, con bajo rendimiento técnico y profesional, el desempeño general será mediocre.

¿Debe desaparecer la Feria de Fongal? No. De ninguna manera. La Feria tiene que reinventarse, que innovar, dejar de vivir en los tiempos de la belladona para venir con los vientos del cambio a la actualidad; y la comunidad entera, incluido su pujante sector empresarial, deben reconsiderar su tradicional “apoyo” a Fongal. En una economía de mercado, como la que necesita Cajamarca para continuar su desarrollo, los conceptos de “apoyo”, donación, o como eufemísticamente lo llaman: “auspicio”, tienen que ser sustituidos por conceptos de competitividad y eficiencia.

Si Fongal quiere seguir siendo un gran espectáculo, excelente. Pero que sea muy bueno y rentable. “El más mejor”. Un buen negocio donde ganemos todos.

jueves, 14 de julio de 2011

Dos lecturas diferentes

Wilfredo Saavedra cumplió su cometido. Desde hace varias semanas insistía tercamente en crearle problemas al Gobierno Regional hasta que por fin lo involucró en su estrategia anti minera. Político de vieja data, Saavedra es un hábil manipulador de escenarios. La semana pasada, acompañado de una pequeña turba de alborotadores, puso contra la pared al Presidente Regional, en su propia casa, intentando obligarlo a enfrentar el proyecto Conga de la empresa Yanacocha. Dos pájaros de un tiro.

El Presidente de la Región, Goyo, que no es ningún niño de pecho en estos asuntos de armar escándalos y provocar crisis, le dio por su lado y lo escuchó tranquilamente mientras Saavedra se despachaba a su gusto en contra de la empresa más seria e importante de la región. “Ojalá hubiera reclamado con la misma pasión, siquiera una vez, en contra de la minería informal que daña el medio ambiente y envenena a los trabajadores con productos tóxicos”, dijeron los periodistas que cubrieron la nota. De eso, nada. Criticar la minería informal no produce ganancias.

¿Quién es Wilfredo Saavedra? Es un oscuro personaje a quien, lo dijo el mismo: “las motivaciones políticas me llevaron a estar privado de mi libertad por un poco más de diez años por el delito de terrorismo”. Actualmente asesora a un grupo de transportistas y es presidente de un chiribitil ideológico autodenominado Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, donde comparte protagonismo con algunas alhajas del ecologismo local. Los de siempre.

¿Qué es lo que quiere Saavedra? Según un destacado sociólogo paisano que lo conoce bien y ha seguido su trayectoria de estas últimas semanas, el hombre está convencido de que presionando a las autoridades, organizando asonadas contra la actividad minera, y alterando el orden público y la paz de la región, puede convertirse en el Walter Aduviri cajamarquino. Incluso, especuló el analista, Saavedra planeaba atrincherarse en el edificio del Gobierno Regional como hizo el líder aymara en el local de Panamericana Televisión en Lima.

La estrategia de Wilfredo Saavedra y sus alborotadores (que bien podría ser el nombre de un grupo de rock peruano como el argentino Patricio Rey y sus redonditos de ricota) fracasó por tres motivos:

1.- Ellos no esperaban que el Presidente y el Vicepresidente Regional, cuyos comportamientos fueron políticamente correctos, los recibieran en sus oficinas, soportaran el desagradable trance de escuchar sus pobres argumentos, y decidieran finalmente –por la paz- acompañarlos en una inspección inopinada a las instalaciones del proyecto Conga. Su objetivo, en realidad, era armar un alboroto al no ser recibidos por la autoridad.

2.- Mucho menos se les hubiera ocurrido que la empresa Yanacocha, los iba a recibir con la mejor buena voluntad y que, incluso, el mismo gerente del proyecto les hiciera una visita guiada, les diera una charla sobre las fases de la operación y contestara a todas sus preguntas. De hecho, hubieran preferido que la compañía les negara la entrada y ocurriera un altercado que justificara sus ataques falsos y absurdos contra la actividad minera formal.

3.- Por último, les salió el tiro por la culata cuando los mismos pobladores de la zona de Conga los reprendieron porque nunca los habían visto por ese lugar. “No los conocemos, nunca los hemos visto y ahora se aparecen por aquí diciendo que son nuestros representantes”, dijeron los comuneros. Añadieron que ellos han firmado sus propios acuerdos con la mina y no van a permitir falsos representantes ni la intromisión de extraños que sólo buscan sus propios intereses con el cuento de la contaminación ambiental.

Por lo visto, los sucesos de Puno el mes pasado han tenido dos lecturas diferentes en el resto del país. Los revoltosos lo han tomado como un referente de violencia y terror para condicionar a las autoridades y a la sociedad civil de hacer suya la agenda de sus afiebradas aspiraciones. Por otro lado, las empresas mineras y las comunidades como Conga han comprendido que su alianza por el desarrollo y el beneficio mutuo dependen del entendimiento directo y transparente entre ambas partes, sin intermediaros aprovechados que sólo pretenden utilizarlos.

Esta vez los malos ecologistas se quedaron con los crespos hechos. La población, cansada de sus viejas artimañas, los reconoció, les cerró la puerta, y no los dejó entrar a su casa. Lo más seguro es que en el futuro tratarán de meterse por la ventana.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una valiosa oportunidad

Definitivamente, es por la influencia de Gastón Acurio y los canales de televisión que trasmiten exclusivamente clases de cocina y todo lo referente al servicio de la buena mesa y la hotelería, que los jóvenes cajamarquinos de hoy, hombres y mujeres, no sólo sueñan con ser ingenieros, abogados o médicos, muchos quieren ser chefs o dedicarse a ese magnífico giro de negocio en que se han convertido el bien estar y el buen comer.

Esa positiva influencia, la riqueza de nuestra gastronomía y el desarrollo económico de la región, han impulsado desde hace una década la multiplicación de hoteles y restaurantes en Cajamarca. Los negocios que ofrecen habitaciones a los turistas y a esa gran masa de trabajadores, empresarios, comerciantes y familiares de personas vinculadas a la actividad minera, así como la oferta de comida preparada, se han convertido en un rubro que contribuye significativamente al desarrollo de la región. Paga impuestos y es una fuente de trabajo importante para la población.

Para alcanzar el éxito en este tipo de negocios -dicen los expertos- no sólo es necesario contar con buenas, bien ubicadas y cómodas instalaciones o, en el caso de los restaurantes, con la buena sazón de un experto, sino, y sobre todo, es imprescindible la excelente calidad del servicio. No es tarea fácil ni es para simples aficionados. Para ser bueno hay que prepararse. Los camareros que sirven en sus negocios –cuenta Gastón Acurio- siguen cursos de inglés, francés y japonés. También toman clases de teatro, de mimo y de danza. Y si esa preparación los califica para buscarse otro trabajo, “mejor para ellos” dice el Chef, y añade: “Ésa es la idea, justamente”.

Efectivamente, “Ésa es la idea”. Además de ser una vocación que hay que desarrollar, es también una excelente fuente de oportunidades. Es por ello que las empresas Yanacocha y Aramark brindaron a 20 jóvenes cajamarquinos, pobladores del área de influencia de la empresa minera, el curso “Desarrollo de habilidades básicas en hotelería y atención al cliente”, que concluyó con una ceremonia de clausura el viernes 8 de julio en el Centro de Información y Cultura de Yanacocha.

Para nosotros, me explicó la representante de la empresa minera, Sandra Sánchez, los cursos de capacitación dirigidos a ex propietarios y pobladores del ámbito de influencia de la compañía, forman parte de nuestro programa de Responsabilidad Social Corporativa y tienen como meta el desarrollo de capacidades que brinden a los participantes mayores oportunidades de inserción en el mercado laboral. “Son casi trescientos jóvenes que Yanacocha ha capacitado en hotelería, cocina, panadería y pastelería, en distintas alianzas con Aramark y Senati”, refirió la funcionaria.

Néstor Llanos, el alumno que alcanzó el quinto puesto de esta promoción, lo dijo bien: “Es el curso más valioso que he recibido en mi vida. Me va a servir para enfrentar el futuro. Estoy satisfecho y agradecido por esta gran oportunidad”. En el mundo de hoy la afición a la cocina y al servicio hotelero es una profesión que puede ser muy rentable. Hace tres años el complejo de negocios de Gastón Acurio facturó sesenta millones de dólares.

La oportunidad ideal para estos jóvenes, comentó Edgar Inga, Jefe de Relaciones Comunitarias de Aramark, está en el Turismo Vivencial. Efectivamente, esa audaz y atractiva propuesta de turismo alternativo, que se ofrece con éxito en otras partes del país, puede desarrollarse muy bien en Cajamarca. “Todo lo que han aprendido y experimentado durante el desarrollo del curso, los conocimientos que les hemos transmitido, ahora son suyos y pueden aplicarlos en beneficio propio y para el desarrollo de sus comunidades”, comentó Inga.

Por su parte, Noé Quispe Guevara, el graduado con la mejor calificación del grupo, manifestó que el curso le ha dado “más valor” a su currículo, y como ahora su expediente “pesa más”, considera que él es elegible para trabajar en las mejores empresas del país. Lo más valioso de todo lo que he aprendido, dijo Quispe, es el concepto de la calidad de Atención al Cliente. “Eso es básico para tener éxito”, añadió.

Conozco a muchas personas que se han pagado los estudios universitarios trabajando como ayudantes de cocina, tendiendo camas o sirviendo mesas en algún hotel o restaurante. Por ello coincido plenamente con los jóvenes graduados y los profesionales que participaron en este interesante proyecto de formación profesional en hotelería y atención al cliente: se trata de una valiosa oportunidad.

jueves, 30 de junio de 2011

Una institución modelo

La presentación del Informe Anual de Gestión 2010 de la asociación Los Andes de Cajamarca - ALAC, el martes 28 de junio, no pudo ser más oportuna: los cajamarquinos necesitamos creer en la transparencia de nuestras instituciones.

La credibilidad en las organizaciones de interés público está pasando por un mal momento en todo el país debido a las múltiples denuncias por corrupción e ineficiencia que las han involucrado durante demasiado tiempo. En el imaginario colectivo se da por hecho de que todas, en mayor o menor medida, tienen algo que ocultar y que les es mejor mantener sus informes bajo el más estricto silencio que publicarlos. No faltan, por supuesto, aquellas que prefieren no comunicar porque a falta de obras y de gestión, no tienen nada que mostrar.

No obstante, como la duda ofende y no basta con ser honrado sino que también hay que parecerlo, ALAC publicó y presentó en sociedad, ante más de doscientas personas entre autoridades, representantes de universidades, organismos no gubernamentales, empresarios, periodistas y otras personalidades, al igual que en años anteriores, un documento muy bien elaborado en el que da cuenta de los importes, las fuentes de financiamiento y los logros obtenidos por su gestión durante el año 2010.

¿Por qué es ALAC una institución modelo? Por su política de actuar con transparencia y, principalmente, por su estrategia de establecer alianzas público-privadas que le permiten movilizar recursos humanos y financieros en sus distintos proyectos, superando con creces los objetivos trazados. ALAC administra, gestiona o ejecuta proyectos financiados por la empresa Yanacocha, el proyecto Conga (de Yanacocha), el Fondo de Solidaridad Cajamarca (también de la empresa minera), organismos internacionales, entidades del Gobierno y otras empresas privadas, conformando alianzas con diversos protagonistas del desarrollo y generando sinergias entre el sector público y el privado.

¿No tiene cuestionamientos? Cómo no. Siempre los hay. En nuestro país, y algunas veces es bueno que así sea, difícilmente se puede convencer o contentar a todos. Para algunas personas no es conveniente que la Comisión Técnica de Coordinación del Fondo Minero de Solidaridad que toma las decisiones sobre los proyectos que se han de aprobar en ALAC este conformada por cuatro miembros de la empresa privada, uno del Gobierno Regional (su Presidente) otro de la Municipalidad Provincial (el Alcalde), y uno más en representación de la sociedad civil (el Obispo de Cajamarca)

No están de acuerdo, dicen, porque cuatro contra tres puede equilibrar la balanza en beneficio del sector privado. Quienes piensan así, no acaban de entender que lo que impulsa a estas empresas a contribuir financieramente y con su gestión en la tarea del desarrollo, es su Responsabilidad Social Corporativa, y que sus intereses empresariales, además de legítimos, son perfectamente compatibles con el bienestar y el desarrollo de la región. Por lo demás, y para tranquilidad de todos, los proyectos no se aprueban por mayoría de votos sino por consenso. ¿Qué quiere decir esto? Que si alguno de los miembros, por los motivos que sean, no esta de acuerdo con alguna propuesta, simplemente vota en contra y el proyecto no se realiza. No hay espacio para intereses particulares.

Su Directora Ejecutiva, Violeta Vigo, me comentó que para ALAC el 2010 fue “El año de la educación”. Los esfuerzos de la institución -dijo- estuvieron enfocados, de la mano con el sector público, a incentivar políticas que contribuyan a mejorar el sistema educativo local. Asimismo, se puso especial énfasis en el trabajo de la Alianza por el Desarrollo y Contra la Pobreza en el ámbito del proyecto Conga y la Alianza por la Nutrición en Cajamarca, PREDECI, en la que intervienen, además del Gobierno Regional, ALAC y Yanacocha, otras empresas mineras, la Iniciativa Clinton Giustra por el Crecimiento Sostenible, y USAID-PERU.

Sólo como ejemplo, menciono aquí algunas cifras y estadísticas reveladoras de la intervención de ALAC, contenidas en su Informe 2010:

- En el programa de fortalecimiento de la gestión pública fueron capacitados 137 funcionarios del Gobierno Regional y de los Gobiernos Locales de la jurisdicción de la alianza ALAC-USAID.

- El proyecto de formación de jóvenes emprendedores ha comprometido a 24.063 jóvenes y 285 docentes de 31 instituciones educativas.

- A través del proyecto Red Integral de Escuelas de Cajamarca se logró disminuir la deserción escolar de 8,5% a 5,9%, y la repitencia de 7,1% a 6,6%. El proyecto benefició a 3.684 alumnos de 73 instituciones educativas y 216 docentes. En ese universo se incrementó, también, el 42% de rendimiento en matemáticas y 52,1% en comunicación.

- Con la intervención del programa de reducción de la desnutrición crónica infantil (PREDECI) se disminuyó en 4,3% la prevalencia de ese flagelo. Durante el 2010 se atendieron 13.992 niños y 3.413 gestantes de 798 comunidades en las 13 provincias de Cajamarca.

- Aproximadamente 15 mil pobladores se beneficiaron con el proyecto Sistemas de Agua Potable y Saneamiento Rural. 18 instituciones educativas reciclan adecuadamente su residuos sólidos y 37 se encuentran en proceso de implementación del Plan Integral de Gestión Ambiental de Residuos Sólidos.

- 2.105 familias (10.500 pobladores) se beneficiaron con la construcción de cocinas mejoradas. Las cocinas se construyeron con recursos económicos donados por 2.100 trabajadores de Yanacocha.

- El programa de fortalecimiento de capacidades empresariales contribuyó a generar 3.278 nuevos empleos y más de 2 millones de dólares en ventas.

La conclusión sobre el trabajo realizado por ALAC durante el año pasado, para el Presidente de su Consejo Directivo, Carlos Santa Cruz, esta redactado al inicio del documento: “… que debemos continuar con la generación de sinergias, que todos los sectores debemos trabajar y crecer juntos, adaptándonos a los cambios y exigencias de nuestro entorno, como una gran alianza que nos permita superar el reto que perseguimos: el crecimiento y bienestar de nuestra población”.

A juzgar por los resultados y por el interés que ha despertado en otras instituciones, la asociación Los Andes de Cajamarca se ha convertido en un modelo de gestión a imitar en el país y en el exterior. En mi opinión, el secreto del éxito de la gestión de ALAC es tan simple que sorprende: Se trata de un trabajo en equipo, bien distribuido y muy bien hecho.

martes, 28 de junio de 2011

La juventud y el futuro de Cajamarca

El asombroso desarrollo económico alcanzado por China no es casualidad. El país, con una acertada visión de futuro, se preparó desde hace muchos años para ocupar el lugar destacado que tiene hoy en la economía mundial. Su principal estrategia, según los expertos, la desarrollaron en el campo de la educación. Actualmente, el ranking del Financial Times de las 10 mejores escuelas de administración de empresas del mundo incluye una china, casi a la par que las mejores de Estados Unidos.

Ese logro se obtuvo, entre otras acciones, invitando a profesores y universidades del extranjero a enseñar y crear centros de estudio en el país asiático. “El éxito de las compañías chinas en la economía global no hubiera sido posible sin una significativa mejora del capital humano, mediante la formación de administradores eficientes. Y eso se va a ver cada vez más”, dijo el rector de la escuela de negocios CEIBS de Shanghai, Rolf D. Cremer, al periodista Andrés Oppeheimer en una entrevista. El gobierno chino estima que el país necesitará 75 mil gerentes en la próxima década para continuar su formidable expansión económica, aseguró el comunicador.

El emprendedurismo y la manera de administrar negocios no sólo se aprenden en el país. Los hijos del Dragón salen por cientos de miles a estudiar fuera, principalmente a Estados Unidos. Las autoridades han cambiado el paradigma y lo que antes veían como una “fuga de cerebros”, en la actualidad lo consideran una gran oportunidad. Del millón trescientos mil estudiantes universitarios que salieron al exterior desde 1978 han regresado al país unos 400 mil quienes han contribuido al crecimiento chino con sus conocimientos, intercambios académicos, contactos comerciales e inversiones. Cada vez más graduados regresan porque el país no deja de crecer. Los jóvenes encuentran allí las oportunidades que no se ofrecen en otro lugar.

La empresa privada en Cajamarca está haciendo un esfuerzo similar. La semana pasada 14 jóvenes estudiantes fueron enviados a Lima por el programa PROBECA a participar en el CADE Universitario 2011, organizado por el Instituto Peruano de Acción Empresarial – IPAE, con el propósito, dijo la Presidente del evento, Rosario Bazán, de proveer a los participantes una experiencia de “formación única y trascendental”, orientándolos a que asuman una actitud de auto confianza, auto respeto y autonomía para mejorar sus emprendimientos y acciones personales, y aporten al desarrollo de su comunidad y el país. El CADE tuvo un sugestivo lema este año: “Yo soy el cambio que quiero ver”.

El programa PROBECA de Yanacocha, a cargo de la Asociación los Andes de Cajamarca, cofinanciará con un horizonte de cinco años 10 becas de maestría en Estados Unidos, 10 en Latinoamérica y 10 más en el Perú, a jóvenes cajamarquinos. Asimismo el programa ofrecerá 40 becas adicionales para desarrollar el liderazgo de jóvenes universitarios en el marco del programa “Emprende Ahora”, y otras 9 becas de especialización técnica y otras iniciativas que fortalezcan el emprendedurismo y la visión empresarial local.

Por su lado, la oferta regional de educación superior ha tenido en los últimos años un crecimiento excepcional. En Cajamarca funcionan actualmente varias universidades privadas, además de la nacional, que están formando profesionales jóvenes competitivos que ingresan al mercado con la visión de crear y administrar empresas. Creciendo ellos, aportarán también al desarrollo económico de la región. Saben que tienen oportunidad de prosperar gracias al mercado dinámico con que cuenta Cajamarca hoy en día. El futuro, así, es auspicioso.

No obstante, durante la ceremonia de lanzamiento del programa PROBECA, que se realizó durante un agradable desayuno en el Hotel Costa del Sol, los participantes al evento –rectores, profesores, autoridades y líderes sociales- manifestaron una preocupación: ¿Los felices becarios regresarán a trabajar por Cajamarca una vez que tengan su diploma bajo el brazo? La triste verdad es que no se sabe. Aunque ellos firmarán un compromiso de regresar a trabajar por esta hermosa tierra, nadie conoce con certeza cuál es la visión de futuro que tienen nuestros gobernantes y, en consecuencia, cuál será la situación económica y las oportunidades laborales en la región de los próximos años.

Es seguro que los becarios y los profesionales que están egresando todos los años de las universidades locales tienen las mejores intenciones de trabajar en su tierra y contribuir al crecimiento económico de la región, lo que no se puede asegurar es si en ese futuro inmediato tendrán las oportunidades de trabajo necesarias para hacerlo.

¿Cuántos gerentes necesitará la región en la próxima década? ¿Cuál será la participación de Cajamarca en la economía nacional en ese entonces? ¿El mercado local seguirá creciendo como en los últimos 20 años? ¿Habrá empresas mineras en la localidad o habremos terminado por ahuyentar la inversión en la región? Lamentablemente, todas estas preguntas no tienen respuesta en este momento. El futuro, así, es incierto.

El optimismo es bueno. Ojalá que para nosotros no se convierta en decepción, y que en el futuro inmediato nuestros jóvenes profesionales puedan repetir con entusiasmo, como en otros lugares: “Cada vez nos vamos menos, porque en la región, cada vez crecemos más”.

martes, 21 de junio de 2011

Un futuro mejor

El Vicepresidente Regional, César Aliaga, ha asumido una tarea difícil: poner en funcionamiento el nuevo Hospital Regional de Cajamarca. Aliaga, un político serio y responsable, de los que hay muy pocos, sabe bien lo que dice: la puesta en marcha no se trata de una simple ceremonia de inauguración. Ese moderno edificio, si no cuenta con el presupuesto adecuado y con profesionales médicos y administrativos competentes, no será más que un enorme cascarón. Como hay muchos en el país.

Recuerdo un accidente terrible que ocurrió hace unos años. Héctor, un alegre niño cajamarquino de apenas dos años, cayó del tercer piso de su casa y sufrió un traumatismo craneoencefálico grave que lo dejó al borde de la muerte. A pesar de que lo atendieron excelentes médicos quienes aplicaron sus conocimientos y todos los recursos técnicos disponibles para salvar al pequeño accidentado, hizo falta más: hubo que trasladarlo a Lima de urgencia para que recibiera atención especializada. Su humilde familia, como lamentablemente ocurre en muchos casos parecidos, no tenía los medios para afrontar el gasto.

El caso era delicado. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Salud del Perú las muertes por causa violenta representan el mayor porcentaje de la mortalidad nacional. Dentro de ese grupo, los accidentes constituyen el mayor número, y el daño sufrido por el pequeño Héctor es el responsable directo de la tercera parte de la mortalidad por trauma.

Apenas se enteraron de la dramática situación, un conocido periodista, un alto funcionario de la empresa aérea Aerocóndor que todavía operaba en Cajamarca, y un grupo de trabajadores de la compañía minera Yanacocha unieron esfuerzos: realizaron gestiones y colaboraron económicamente para que el niño -junto a su madre y su médico- recibiera la atención requerida en el Hospital del Niño, en Lima.

Gracias a la generosidad de los involucrados el pequeño Héctor salvó la vida. En ese magnífico grupo de personas altruistas y comprometidas hubo un iqueño, un cuzqueño, uno que otro trujillano, varios cajamarquinos y también limeños -gracias a Dios, y que bueno para Héctor, la gente compasiva no se detiene por absurdas barreras regionalistas.

No obstante, en ese caso, como casi todo en la vida, existió un lado bueno y otro malo. El bueno, obviamente, fue que el pequeño Héctor salvó de morir y que todos los que intervinieron en el feliz milagro tuvieron la oportunidad de experimentar ese sentimiento de inmensa alegría que sólo se puede sentir al salvar una vida. Más aún tratándose de un pequeño inocente frente a semejante desgracia. Aunque estoy convencido de que la sola alegría de su madre al saberlo fuera de peligro valdría mil veces el mismo esfuerzo.

No es difícil imaginar el contento y la satisfacción de las personas que estuvieron pendientes de la salud del niño, gestionaron su traslado a Lima, coordinaron la atención médica especializada y colaboraron económicamente para su tratamiento, cuando supieron que Héctor se había salvado. Es en los momentos en que aflora lo mejor y lo más sublime del ser humano, cuando se comprueba nuestra hechura a la imagen y semejanza de Dios.

El lado malo del asunto, fue comprobar que aún existe un abismo de distancia en el tratamiento médico que podemos recibir en la ciudad de Lima y cualquier otra ciudad del país por más adelantada que esté. Los buenos médicos cajamarquinos que atendieron la emergencia no contaban con la tecnología para garantizar la vida del pequeño Héctor. Lo mismo sucede con otro tipo de emergencias médicas y hasta con tratamientos simples que, en no pocos casos, requieren de la intervención de un especialista.

Lamentablemente, la solución no pasa –como creen algunas personas bien intencionadas- por la sola construcción e inauguración de un moderno hospital. Existen muy buenos nosocomios en algunas ciudades de la costa, la sierra y la selva del Perú que igual derivan a sus pacientes para ser atendidos en Lima. La solución real, además de una instalación moderna, consiste en contar con los equipos especiales, la aplicación de tecnologías avanzadas y el personal médico con el conocimiento y la experiencia necesaria para lograr esos milagros todos los días. Por supuesto, nada de eso funciona y sobrevive si no está sostenido por una economía fuerte y dinámica capaz de afrontar los enormes costos que demandan los buenos servicios en cualquier lugar del mundo.

¿Cómo podemos enfrentar, entonces, el problema de la atención médica en Cajamarca? Simple. Lo razonable –decía un sensato analista-, es darnos cuenta de que mientras no tengamos un aparato productivo que genere las riquezas necesarias, nuestros círculos académicos no alcancen un nivel de intercambio tecnológico con sociedades más adelantadas y nuestra Cajamarca no sea una ciudad de desarrollo constante, y atractiva para que los mejores profesionales del país vengan a vivir con sus familias, niños como Héctor y otros enfermos sin posibilidades económicas para trasladarse a Lima y obtener la mejor atención médica en el país, correrán el riesgo de morir prematuramente. Esa es la realidad.

¿Qué pasó con Héctor? Nada. Actualmente debe tener unos cuatro o cinco años y probablemente se haya recuperado totalmente de ese mal episodio. Quizá siga viviendo en Cajamarca y tenga una vida normal. Si tiene suerte terminará sus estudios y se incorporará a una vida económicamente activa, en una ciudad encaminada al desarrollo, con un vibrante movimiento económico y con oportunidades para todos, como poco a poco ha venido ocurriendo en los últimos diecinueve años en nuestra ciudad, gracias a la actividad minera.

De lo contrario, le tocará vivir en una ciudad empobrecida que quizá, con mucha suerte, cubra un presupuesto de sobrevivencia gracias a los pocos impuestos que pueda recaudar de sus también empobrecidos habitantes, asfixiados por el estancamiento económico como desgraciadamente ocurre en muchas ciudades de nuestro país que no cuentan con un mercado dinámico ni con los recursos naturales mineros que tiene nuestra región. Lamentablemente, este segundo escenario es el que parece seducir a algunas de nuestras malas autoridades desde hace algún tiempo.

Ojalá que nuestros gobernantes tengan la lucidez necesaria y tomen las decisiones correctas que alienten la inversión y ayuden a Héctor, y a otros miles de niños y jóvenes cajamarquinos como él, a alcanzar un futuro mejor.

martes, 14 de junio de 2011

Las ventanas rotas de Cajamarca

La población esta alarmada. No es para menos. La inseguridad ciudadana la vivimos todos. Los delitos suceden a toda hora del día y los hay de todo calibre. Uno de los más sonados ocurrió en junio de 2008. Al estilo del lejano oeste, seis encapuchados ingresaron a un Banco en pleno centro de Cajamarca y lo asaltaron reduciendo con armas de fuego a más de un centenar de personas. Igual a las historias de Jesse James y su banda, o los mismísimos hermanos Dalton, que en su tiempo hicieron de las suyas en esos pueblos polvorientos y sin ley.

Gracias a la Divina Providencia que una vez más acudió en socorro de nuestra ciudad, el asalto y la posterior balacera no dejaron ningún muerto: el vehículo policial que persiguió a los ladrones, quienes huían en una camioneta por las estrechas y concurridas calles del centro histórico, recibió siete impactos de bala. Sus cómplices que escapaban a pie con el dinero y las armas en la mano fueron capturados por la policía con el apoyo de valientes y decididos ciudadanos.

Inmediatamente, algunos personajes lanzaron comentarios irresponsables a través de la prensa. Para ellos, los culpables de asalto, cómo no, fueron la Policía Nacional que no leyó la mente de los delincuentes y se anticipó al robo, jugándose la vida a tiros contra los criminales en las mismas calles, y la actividad minera por haber generado una dinamización económica tal que los negocios de la región pueden ser ahora un jugoso botín. Las declaraciones no sorprendieron a nadie. Los comentarios absurdos también son, desde hace algunos años, un espectáculo diario.

Lo que sí sorprendió, en cambio, fue que un grupo de delincuentes se atreviera a realizar un atraco a plena luz del día, frente a todos los habitantes y en el centro mismo de Cajamarca. Fue extraordinario porque, además de irreflexivo, era a todas luces una empresa sin futuro. Un suicidio. Suponiendo que el factor sorpresa los hubiera favorecido y concretaban el asalto ¿Cómo pensaban huir de Cajamarca? ¿Por tierra? ¿Por aire? Cualquiera de las dos opciones es un mal plan para un escape en esas circunstancias.

¿Por qué pensaron y piensan los delincuentes que aquí en Cajamarca no les va a pasar nada? La respuesta, probablemente la encontremos en la teoría de las Ventanas Rotas que elaboraron los criminólogos americanos James Wilson y George Kelling. Según su hipótesis, el crimen es el resultado inevitable del desorden que se observa en las ciudades donde prevalece el descuido, la suciedad y el maltrato a los bienes públicos. Una ventana rota en un edificio, si no es reparada pronto, se convierte en el preludio para que todas las demás sean dañadas.

En 1969 se realizó en Estados Unidos un experimento interesante: se dejó dos autos abandonados, de igual marca, modelo y color, uno en Palo Alto, California, y el otro en el temido Bronx de Nueva York. Como era de esperarse, el primero permaneció una semana intacto, mientras que el otro fue robado y semidestruido. Sin embargo, la suerte para el automóvil de Palo Alto cambió cuando los conductores del experimento le rompieron una ventana. La conclusión fue clara: un auto con una ventana rota que permanece sin atención, es un auto que a nadie importa, y por tanto se le puede saquear. De igual manera, si una comunidad presenta signos de deterioro y aparenta no importar a nadie, mostrará como consecuencia un aumento del crimen. Nos esta ocurriendo.

Durante los ochenta, el Metro de la Ciudad de Nueva York se convirtió en un servicio temible: los vagones estaban cubiertos de graffiti (pintados por vándalos) y sus estaciones eran concurridas por vagos, borrachos y drogadictos. Ocurrían asaltos, robos y todo tipo de agresiones. Los expertos en seguridad decidieron aplicar la teoría de las Ventanas Rotas para revertir la situación. La única forma de acabar con la inseguridad era perseguir los pequeños delitos.

Una vez que se aplicó la tolerancia cero, que se detuvo a la gente de mal vivir, se pintaron los vagones y se apresó a los raterillos que cometían hurtos pequeños, y las autoridades se aseguraron de que se respetaran las leyes de la ciudad, aplicando las sanciones correspondientes, los ciudadanos de Nueva York recuperaron la confianza en su sistema de transporte y a partir de allí empezó a recuperarse la seguridad y la tranquilidad en la ciudad.

Probablemente, el asalto al Banco y la temeridad con que fue realizado hace tres años, al igual que los asesinatos y robos a mano armada que ocurren con mayor frecuencia en la actualidad, sean el resultado del desinterés con que la comunidad toma hasta hoy los delitos menores. Todos somos testigos de que algunos pobladores orinan sin ningún pudor en las calles. La basura e incluso los animales muertos se arrojan en las esquinas y a los ríos impunemente. Los transportistas de servicio público no respetan las señales de tránsito y se comportan como si para ellos no existiera ninguna ley.

Las paredes con pintas políticas de campañas pasadas se ven por todos lados. Los constructores bloquean las veredas con sus materiales. Los camiones con frutas y otros productos invaden las calles, los ambulantes y los comercios formales obstruyen sin reparo, con su mercadería, el paso a los transeúntes quienes tienen que bajar a la calzada y “torear” los carros para no ser atropellados. Por otro lado, algunos vecinos cierran las vías de extremo a extremo para hacer sus fiestas o polladas cuando les viene en gana.

Todos estos delitos menores no son responsabilidad exclusiva de las autoridades. No se puede poner un policía de tránsito en cada cruce de calles ni en cada combi o mototaxi que atraviesa la ciudad, como no se puede esperar, tampoco, que haya un inspector municipal en cada esquina de Cajamarca. Es un tema de comportamiento y orden que nos involucra a todos. Se trata de temas de seguridad y de conducta ciudadana que deben observar seriamente los mismos pobladores.

Por más esfuerzos que hagan para brindarnos mayor seguridad la nueva administración municipal, nuestra Policía Nacional y algunas organizaciones privadas, como Yanacocha y la Asociación Los Andes de Cajamarca; mientras no cambiemos la forma de conducirnos en la comunidad y perpetremos o pasemos por alto los delitos menores porque creemos que a nosotros no nos afectan, estaremos invitando a los delincuentes, de aquí y de todos lados, a hacer de las suyas en nuestra ciudad.

miércoles, 20 de abril de 2011

La punta del iceberg

El sindicato de trabajadores de Yanacocha tiene una diferencia con su empleador. Le reclama públicamente por la disminución de Utilidades del ejercicio económico 2010 que la compañía distribuyó en abril. Probablemente, las otras tres cuartas partes de colaboradores no sindicalizados que también tenían la sana expectativa de recibir mayores ingresos que el año anterior sientan la misma desilusión. Estos últimos, no obstante, al igual que los ingleses que detestan hablar en público del dinero que ganan y de su estado de salud, prefieren ventilar el tema de sus cuentas bancarias en la intimidad de sus hogares y no en la calle. Es su privilegio.

¿Tienen razón de sentirse afectados los trabajadores? Sí. Por supuesto. A las personas –y también a las empresas- les afecta recibir menos dinero cuando tienen un presupuesto planificado. Los mineros, como todos los miembros útiles de nuestra sociedad, trabajan para percibir una remuneración con la cual solventar sus gastos de alimentación, vivienda, transporte, vestido, educación, salud, y esparcimiento. Con los impuestos que pagan por sus ingresos contribuyen, además, a incrementar la caja fiscal que financia la construcción de obras, programas sociales y el gasto público. Todo esto pues, se verá mermado debido a que este año percibieron, en total, varios millones de soles menos de lo esperado por concepto de Utilidades.

Más aún, no sólo resultarán afectados los mineros, también se perjudicarán los comerciantes y empresarios cuyas ventas disminuirán porque esos millones de soles que no llegaron a los bolsillos de los trabajadores tampoco llegarán al mercado. Como se resentirá la Sunat porque la recaudación fiscal, el Impuesto a la Renta, tampoco será la misma este año. Es seguro que el sector construcción y los rubros de venta de vehículos y de entretenimiento también sufrirán sus respectivos ajustes: si no hay dinero para invertir, mucho menos lo habrá para gastar. Por lo visto, los afectados, aunque muchos no se hayan dado cuenta, suman varios miles de personas más que ese pequeño grupo de sindicalistas mineros que han hecho pública su protesta en los últimos días.

¿Por qué Yanacocha pagó menos Utilidades este año? Fácil. Porque, entre otras cosas, y aunque el precio del oro está muy alto, la producción de la empresa minera disminuyó treinta por ciento en el 2010, con respecto al 2009. Con esa caída en las ventas estimadas se esfumaron treinta y seis millones en beneficios por distribuir, soles más, soles menos, que jamás llegarán a los trabajadores ni al mercado porque simplemente no existen, por muy mal que nos sintamos. Explicación tan válida como aquella de las noventa y nueve razones que dio el artillero, de una Tradición de Ricardo Palma, para no haber hecho una salva: “razón primera, no tener pólvora”, guárdese usted en el pecho las noventa y ocho restantes, que no tienen la menor importancia. No se pagó más porque no hubo más Utilidades. Todo lo que había para repartir fue repartido.

¿Mejorará esta situación en los próximos años? Puede ser. Dependerá de que la empresa minera alcance nuevamente el nivel de producción que tuvo en años pasados. Para ello Yanacocha dedica grandes presupuestos y valiosos esfuerzos en actividades de exploración que no siempre son valorados por un sector de la población. Por lo pronto, la empresa tiene a la vista la puesta en marcha del proyecto Conga, de cobre y oro, que se hará realidad en los próximos años si la divina providencia nos asiste y los precios de los commodities en el mercado internacional se mantienen atractivos pese a los vaivenes del mercado.

En mi opinión, el ingreso económico de los trabajadores de Yanacocha y de sus contratistas es un tema importante para la comunidad por su impacto positivo en el mercado. Sin embargo, el problema de fondo es el hecho no comentado de que la producción de la empresa minera no está creciendo desde hace algún tiempo. Sus esfuerzos están dirigidos a mantener su producción más que a elevarla debido a los obstáculos irracionales que distintas organizaciones ponen en su camino. En ese escenario, y sin autoridades comprometidas con el desarrollo de la actividad minera en la región, cabe preguntarse si nuestro mercado será capaz de soportar, por un lado, menores inyecciones de circulante, como en esta oportunidad, y por el otro, la incorporación de miles de jóvenes que este y los años siguientes estarán en edad de trabajar.

Probablemente, el reclamo de los trabajadores del Sindicato de Yanacocha por la disminución de las Utilidades, que en realidad debería dirigirse hacia otro lado, no sea más que la punta del iceberg de un problema económico mucho mayor e inmanejable que empieza a aparecer en Cajamarca. Aún es tiempo de solucionar la verdadera raíz del problema. Para luego, es tarde.

martes, 5 de abril de 2011

Los primero cien días de Goyo

El Gobierno Regional de Cajamarca informará en breve el estado de su administración. Su presidente Gregorio Santos, Goyo, refirió que los gerentes de las distintas áreas de la institución están preparando el informe de los primeros cien días de su gobierno “para que se conozca cómo se encontró la gestión y qué se hará en adelante”.

Se trata de una buena práctica. Es el momento de revisar si nuestro presidente mantiene en buen rumbo la inmensa nave del territorio y con ella nuestro destino y el futuro de nuestros hijos. Un ejercicio saludable, además, en vista de que aún le quedan cuarenta y cinco meses de mandato y podría suceder que, de no estar en el ruta correcta, termináramos encallando o estrellándonos fatalmente contra algún acantilado.

Los expertos sugieren que debería institucionalizarse el que los presidentes regionales publiquen un informe de su trabajo durante los primeros tres meses de gestión, acompañando un documento técnico de fácil lectura, que dé cuenta de los avances y las metas concretas que alcanzará su gobierno y que los ciudadanos pueden esperar y exigir. Es parte de su responsabilidad.

El documento, como todo informe serio –señalan- debe explicar la manera en que se ha programado alcanzar los objetivos y, el por qué de los retrasos y las cancelaciones en el cumplimiento de los programas. Se trata, en resumen, de hacer lo que hace cualquier empresa que desee obtener el éxito planificado. Revisar la hoja de ruta.

También es importante porque en los primeros cien días de gestión se aprecia la forma en que se va afirmando la imagen del nuevo presidente, y el nivel de confianza que genera en la población. Es un primer momento para saber si el desempeño inicial es satisfactorio, y si la capacidad del líder, dejada atrás la campaña, resulta convincente no sólo para quienes apostaron por él, sino para el conjunto de la sociedad.

En Cajamarca, se trata de discernir, teniendo como base su comportamiento, las buenas relaciones que mantiene con todos los integrantes de la comunidad, las decisiones adoptadas y la manera en qué ha enfrentado los problemas hasta la fecha, si Goyo tiene o no un buen juicio político.

¿Qué es tener buen juicio político? ¿Qué es ser prudente o talentoso en política, ser un genio político, o al menos ser políticamente competente, saber cómo lograr que se hagan las cosas? Se preguntaba Isaiah Berlin, uno de los principales pensadores liberales del siglo XX.

Deploramos –decía Berlin- que nuestros políticos estén desprovistos de esas cualidades. Lamentamos cuando se comportan enceguecidos por los prejuicios y las pasiones. Cuando no comprenden su rol ni su época y se resisten a lo que solemos llamar “la lógica de los hechos”. Cuando la “historia juega contra ellos” y son incultos o incapaces de reconocer sus errores de percepción, o seres hipnotizados por la utopía de un pasado fabuloso o de un porvenir irrealizable.

Los hombres de Estado que tienen éxito son aquellos que no buscan el punto de comparación entre su situación y las que pertenecen al pasado de la historia humana. Para Berlin, el mérito de los hombres de Estado es acertar a comprender qué combinación de elementos han conducido a tal o cual situación particular. Comprenden las características de tal movimiento, de tal individuo, de un estado de hecho único, de una atmósfera única, de una combinación específica de factores económicos, políticos y personales.

Berlin atribuía al político de raza una suerte de sensibilidad excepcional a ciertos tipos de hechos. El político exitoso parece tener antenas que le permiten percibir los contornos y la textura específica de una situación política o social.

Sí bien lo actuado en los primeros cien días de gobierno es una muestra de lo que puede esperarse durante el resto de cualquier gestión administrativa, no tiene que ser necesariamente decisivo, ni marcar forzosamente el resto del camino. Siempre es posible dar un giro de timón y cambiar el rumbo y el destino de una sociedad.

Todos esperamos que el informe de los primeros cien días de Goyo le sirva a él mismo, más que al resto de la población, para corregir aquello que haga falta y nos conduzca hacía el destino que todos aspiramos: una Cajamarca desarrollada y próspera, donde todos podamos vivir en paz.

viernes, 1 de abril de 2011

Sin querer queriendo

El presidente regional Gregorio Santos, Goyo, está molesto por la difusión de un spot publicitario inexacto, dio cuenta una nota de prensa el día miércoles en el diario El Clarín. Según la publicación, el malestar presidencial se debió a “la intención de Minera Yanacocha de pretender engañar al pueblo con la difusión de spots, donde se indica que hay un acuerdo exclusivo con esta empresa (y el Gobierno Regional) en la lucha por la desnutrición crónica infantil”.

Goyo, dice la nota, alerta a la población a no dejarse sorprender con mensajes mal intencionados (de la empresa minera) que solo buscan generar incertidumbre y confundir a la población al no mencionar a las demás instituciones que también contribuirán en esa acción social.

¿De qué spot se trata? Veamos.

Efectivamente, el 7 de febrero de 2011, gracias a las gestiones de la compañía minera, se firmó en Cajamarca un Memorándum de Entendimiento entre la Agencia de los Estados Unidos de América – USAID PERÚ y el Programa de Reducción de la Desnutrición Crónica Infantil – PREDECI, con el objetivo de aunar esfuerzos para apoyar la lucha contra ese flagelo regional.

El PREDECI, por su parte, es un proyecto del Gobierno Regional de Cajamarca, ejecutado con el apoyo de Yanacocha, la Asociación Los Andes, el Fondo de Solidaridad, Minera Goldfields, Minera Lumina Cooper, Minera La Zanja, Minera Coimolache y la Iniciativa Clinton Giustra por el Crecimiento Sostenible. La alianza de estas instituciones busca contribuir con el crecimiento y desarrollo adecuado de los niños menores de 3 años en el ámbito de 795 comunidades de 28 distritos, en las 13 provincias del Departamento.

Aunque las buenas noticias pasan casi siempre inadvertidas, este esfuerzo por el bien de la niñez cajamarquina fue suficientemente difundido por la prensa local y nacional, antes, en su momento y durante los días siguientes a la firma del Memorándum.

Por supuesto, para Yanacocha y las demás empresas de la alianza, es un orgullo salir en la foto al lado USAID y el programa de la Fundación del ex presidente Bill Clinton impulsado financieramente por el magnate de la industria minera de Vancouver Frank Giustra, y el multimillonario mexicano Carlos Slim. Esas prestigiosas instituciones son celosas de su imagen internacional y no aparecen de la mano, graciosamente, con cualquier organización que no demuestre seriedad, valores y corrección.

¿Qué pasó entonces con el famoso spot? Fácil. El reclamo, fue error de un funcionario del Gobierno Regional quien habría distribuido la nota de prensa acusadora involucrando, sin razón, a la compañía minera. Una simple llamada telefónica a la oficina de comunicaciones de Yanacocha hubiera informado a cualquier empleado de ese despacho que ellos no elaboraron ni difundieron dicha publicidad.

La aclaración pública de este asunto fue iniciativa de un acucioso periodista radial quien le enmendó la plana al gerente de imagen institucional de la Región. El hombre de prensa señaló que el spot al que se refirió Goyo no fue difundido por Yanacocha sino por la Sociedad Nacional de Minería a través de una empresa publicitaria, y no dice nada sobre algún acuerdo exclusivo entre el Gobierno Regional y la empresa minera.

“Escuche con precisión para enviar sus notas de prensa. Usted escucha cantar al gallo pero no sabe en qué corral”, le dijo el periodista al funcionario del Gobierno. Al parecer, comentó el conductor radial, el presidente Santos fue mal informado.

¿Esa sería la razón del malestar de Goyo? Sí. Puede ser. No sería la primera vez que ocurre. Semanas atrás su gerente de medio ambiente le anunció, como si se tratara de un gran descubrimiento, que la laguna Totoracocha tenía el pH elevado como consecuencia de las operaciones de Yanacocha, luego la Dirección Regional de Salud confirmó lo que la empresa minera dijo desde un principio: “El agua de la laguna cumple con todos los estándares ambientales de la zona”. Eso también mortificó al Presidente.

Más allá de lo anecdótico de todo este asunto del spot publicitario y la laguna Totoracocha, lo que debe preocupar a la población es que, cerca de cumplirse los primeros cien días de gobierno, algunos funcionarios de la administración Santos –muy pocos menos mal- tienen una sola política clara sobre la actividad minera formal: hay que atacarla aunque sea sin fundamento.

Al parecer, el objetivo inmediato es generar conflictos sociales y enfrentar a Yanacocha con el Gobierno Regional, dos instituciones que con muchos más encuentros que desencuentros están gestando, desde hace 18 años, la tradición de trabajar juntos por el bienestar y el desarrollo de Cajamarca.

Con respecto a las acusaciones falsas o aparentes errores involuntarios en que incurren esos funestos asesores del Presidente, aquellos no son aclarados por sus autores o bien terminan con una explicación muy pobre sobre su responsabilidad. Como el famoso y querido comediante de la televisión mexicana, Roberto Gómez Bolaños, el Chavo, ellos hacen daño “sin querer queriendo”, pero no dan risa.

sábado, 5 de marzo de 2011

El síndrome de la desmesura

Sería estupendo que los cerros estuvieran llenos de oro, pero no es así. La parte que lo contiene es llevada por los mineros a una pila de lixiviación y la que tiene muy poco o nada de metal dorado se acumula en otro lugar, especialmente acondicionado, para formar un cerro nuevo. Los que desconocen el tema y algunos mal hablados les llaman relaves pero no lo son. No se trata de restos de material de algún proceso industrial, sino de un amontonamiento de tierra, tal cual estaba en la naturaleza.

No obstante, ese nuevo cerro origina un problema. Cuando recibe agua de lluvia que de por sí es levemente ácida (pH 5,5) ésta se mezcla con las partículas microscópicas de los minerales que pudieran estar al descubierto, como la pirita por ejemplo, y ocurren cambios en su composición. Para hacer una comparación de acides, el vino tiene pH4, el vinagre tiene pH3, y la Coca Cola alrededor de pH2.

La nueva composición del agua le da una particularidad: puede disolver metales. Por eso, antes de que el líquido se incorpore al medio ambiente se procesa para extraer cualquier partícula de metal que haya arrastrado y elevar su pH a un nivel acorde con el tipo de agua para la zona. Eso es lo que hace Yanacocha, represa el agua con pH reducido, “ácida”, y la bombea a través de tubos para su tratamiento.

Hace cuatro años Yanacocha sufrió un atentado ambiental. Manos desconocidas rompieron a machetazo limpio la tubería que estaba a la vista, y el agua sin tratar inundó los campos malogrando las plantaciones vecinas. Los autores del crimen nunca fueron identificados. La empresa, aunque fue la víctima directa, compensó económicamente a los campesinos por la pérdida de sus sembríos. Lamentablemente, fue un gesto de responsabilidad social mal entendido por los comuneros.

Con el atentado, la empresa minera aprendió la lección. Para evitar un nuevo ataque, enterró la tubería e implementó las medidas de control necesarias: construyó un canal de derivación para prevenir que, en caso de un accidente, el líquido volviera a inundar los campos aledaños. Eso es prevención.

El accidente hipotético se convirtió en real el 17 de febrero pasado. La máquina de una contratista golpeó accidentalmente la tubería y lanzó su contenido al exterior. Las medidas de prevención funcionaron. El bombeo fue cortado en apenas diez minutos y casi toda el agua se contuvo en el canal de derivación. Una pequeña cantidad, un reboce, llegó a un canal que recibe varios cientos de litros de agua natural por segundo desde otro lugar, sin causar alteración alguna. Fue como echar una gota de vinagre en una piscina olímpica. Por su parte, Sedacaj ha confirmado que sus análisis de agua del día 17 “no presentan signos de alteración en su calidad”.

¿Yanacocha debía informar el incidente? Sí. Era su obligación. Aunque “el impacto” al medio ambiente fuera insignificante, y sus propios análisis del canal le indicaran de que no hubo modificación alguna en la calidad del agua, sus procedimientos internos y los que adoptó para obtener el ISO 14001, un sistema de gestión ambiental internacional, la auto obligó a comunicar el hecho a las instituciones involucradas dentro de las 24 horas siguientes al incidente.

La comunicación fue cursada de acuerdo a su protocolo al Organismo de Evaluación y Fiscalización del Ambiente - OEFA y a la Autoridad Administrativa del Agua – AAA. También cumplió, de acuerdo con la misma norma, con informar el hecho a los improbables afectados, los usuarios del canal aguas abajo. Dichas comunicaciones, en la práctica y para éste caso, sólo eran una formalidad, porque no había daño ambiental.

Enseguida, los campesinos de la zona, mal liderados por un paisano interesado, trataron de negociar con la empresa minera una compensación por un daño inexistente. Ellos quieren dinero y ese es el meollo de los exaltados reclamos de esta semana.

Lamentablemente, quienes redactaron las normas de procedimientos ambientales no tomaron en cuenta la idiosincrasia de nuestra gente. Somos un país en donde el síndrome de la desmesura es un mal nacional. La expectativa de una compensación económica, aunque sea por un daño inexistente; el rédito político, aunque para ello haya que alarmar irresponsablemente a la población; y la ignorancia de algunas personas y una que otra autoridad inocente, convirtieron un incidente sin trascendencia en un catastrófico “desastre ambiental”.

El mensaje de los interesados por obtener beneficios de la eventualidad, es el único veneno ambiental en esta historia de distorsiones y conveniencias: en nuestro país “hacer lo correcto, no siempre es lo correcto”.

martes, 1 de marzo de 2011

“Para ganar el futuro”

Estados Unidos se está preparando para “lidiar” con el futuro. De acuerdo con Barack Obama, en la próxima década casi la mitad de los puestos de trabajo a crearse en el país requerirán títulos universitarios, y altos conocimientos de matemáticas y ciencias. “Para ganar el futuro”, dijo el presidente de la más innovadora economía del mundo, es necesario mejorar el sistema educativo a fin de vencer en la competencia mundial por nuevos empleos e industrias.

“Tenemos todo lo necesario para competir –aseguró el mandatario: empresarios audaces, nuevas y brillantes ideas, universidades de primera clase y, sobre todo, gente joven llena de promesa y lista para ayudarnos a tener éxito. Lo único que tenemos que hacer es aprovechar ese potencial”.

En declaraciones recientes el jefe de Estado lamentó el atraso del sistema educativo americano con respecto a otras naciones y resaltó el esfuerzo de su gobierno por priorizar el tema de la educación. “Hemos lanzado una competencia llamada Carrera a la Cima, una reforma que está elevando los estándares académicos y obteniendo resultados, no porque Washington dictó las respuestas, sino porque los estados y escuelas locales buscaron soluciones innovadoras”.

No obstante, señaló Obama, la nueva política educativa puede abrir las puertas de la oportunidad para los niños, pero la responsabilidad de que ellos las atraviesen es enteramente de los padres. Agregó que no hay programa o política que pueda reemplazar el interés de un padre o una madre por el desempeño de sus hijos en la escuela, su ayuda en el trabajo escolar que hacen en el hogar, y su esfuerzo por dejar de lado los entretenimientos como la televisión y darse un tiempo para leer con ellos. Afirmó que la responsabilidad de la educación de los niños debe empezar en los hogares y que la tarea es de todos los estadounidenses.

Obama está haciendo lo más recomendable del mundo: imitar lo bueno que hacen los países exitosos para colocarse al frente del pelotón de naciones avanzadas del planeta. ¿Qué ha hecho Finlandia, que hasta hace pocas décadas vivía de la agricultura y de la exportación de materia primas, para llegar a los primeros puestos de los más importantes rankings internacionales que miden el éxito social, económico y político de las naciones? Le preguntó el periodista Andrés Oppenheimer a la presidente Tarja Halonen. Esta contestó: “El secreto es muy sencillo y se puede resumir en tres palabras: Educación, educación y educación”.

En el otro lado de la vereda, tenemos el estudio que el Foro Económico Mundial encargó en 2007 a algunos de los economistas más destacados de la Universidad de Harvard para hacer un “diagnostico” de la falta de crecimiento económico de México. La conclusión –narró Oppenheimer- fue sorprendente: “Hay fuertes evidencias de que el crecimiento económico de México no está limitado por el acceso al crédito, ni por la inestabilidad macroeconómica, ni por la inestabilidad política, ni por impuestos demasiado altos o variables, ni por rigideces en el mercado laboral, ni por falta de coordinación en el descubrimiento de nuevas actividades productivas. La mayor limitación al crecimiento de México es al baja calidad de su oferta educativa”.

Este escenario mundial, en el que los países están corriendo la carrera por la excelencia educativa y la formación profesional de primer nivel de su población, da especial relevancia al Programa de Becas Cajamarca –PROBECA, que iniciará este mes la empresa Yanacocha en beneficio de nuestra juventud. El objetivo es incrementar nuestra competitividad, impulsar la generación de un equipo creciente de profesionales cajamarquinos talentosos y expertos que lideren proyectos para el desarrollo de la región.

El programa, que la empresa minera desarrollará a través de su fundación la Asociación los Andes de Cajamarca – ALAC, con el aporte también del Fondo de Solidaridad de la misma empresa, cofinanciará con un horizonte de cinco años, 10 becas de maestría en Estados Unidos, 10 en Latinoamérica y 10 más en el Perú. Asimismo, a nivel nacional, ofrecerá 40 becas para desarrollar el liderazgo de jóvenes universitarios en el marco del programa “Emprende Ahora”, más 9 becas de especialización técnica y otras iniciativas que fortalezcan el emprendedurismo y la visión empresarial local.

Cuando le preguntaron a Bill Gates, si acaso podrían surgir innovadores de talla mundial en Latinoamérica, éste respondió que no. Gates explicó que en su país, Estados Unidos, él tuvo una educación de buena calidad y una suerte extraordinaria en cuanto a las circunstancias que le tocó vivir. “En la mayor parte de otros lugares del mundo yo hubiera sido un mal agricultor”, aseguró el genio de Microsoft. Eso le esta pasando a muchos de nuestros jóvenes que no tuvieron la oportunidad de una mejor educación.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El club de los ciudadanos buenos

Los ciudadanos buenos están de aniversario. Hoy día se cumplen 106 años de la creación del primer club de servicio del mundo: el Rotary Internacional. Una organización de bien social que empezó en 1905 con cuatro socios en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, y cuenta actualmente con más de un millón doscientos mil miembros en todo el mundo.

Cuando se inició, gracias a la iniciativa de los amigos Paul Harris (abogado), Silvester Schiele (negociante) Gustavus H. Loehr (ingeniero de minas) y Hiram E. Shorey (sastre), se llamaron a sí mismos Rotary Club porque sus reuniones de socios se celebraban rotando entre los diferentes locales de los miembros de la organización. No imaginaron que al poco tiempo tendrían que cambiar el nombre a Rotary Internacional porque el buen ejemplo se multiplicó por el planeta.

Hoy día, esta organización mundial de voluntarios compuesta por líderes empresariales y profesionales que prestan servicio humanitario en sus comunidades y promueven el desarrollo de la buena voluntad y la paz, está conformada por 32 mil clubes rotarios en más de 200 países y regiones geográficas por todo el mundo. En Cajamarca tenemos dos clubes rotarios activos: uno de adultos y otro de jóvenes.

¿Qué hacen los Rotarios? Los Rotarios llevan a cabo proyectos que contribuyan a erradicar los grandes problemas de la humanidad: el analfabetismo, las enfermedades, la pobreza, el hambre, la falta de agua potable y el deterioro real –no el inventado- del medio ambiente, a la vez fomenta la aplicación de elevadas normas de ética en sus respectivos campos de acción. Ellos dependen exclusivamente de las contribuciones voluntarias que efectúan sus socios y también sus benefactores, quienes comparten con ellos la visión de un mundo mejor.

Su proyecto globalmente conocido más importante es Polio-Plus, que está contribuyendo a la erradicación mundial de la polio. Desde su inicio, en 1985, los rotarios han contribuido para que su intervención alcance un aporte superior a los 850 millones de dólares y decenas de miles de horas-hombre en el trabajo que han realizado de forma voluntaria para la inoculación de más de mil millones de vacunas a niños del mundo. El objetivo es proteger contra el mal a más de 2.000 millones de niños de 122 países.

En el tema de la educación, otro campo al que dedican especial atención, la Fundación Rotaria es la entidad privada del mundo que otorga el mayor número de becas educativas internacionales, sufragando anualmente el intercambio de más de 1.000 becarios que cursan estudios en el extranjero y desempeñan el papel de embajadores culturales. Varios jóvenes cajamarquinos se han beneficiado en los últimos años con el Programa de Intercambio Cultural. Rotary también colabora con siete prestigiosas universidades del mundo a fin de proveer la oportunidad de obtener una maestría en estudios sobre la paz y la resolución de conflictos.

Los clubes se reúnen semanalmente para planificar proyectos de servicio, debatir temas locales y globales, y disfrutar del compañerismo. Son entidades aconfesionales y apolíticas, abiertas a todas las razas, culturas y credos. En Cajamarca, sus integrantes se reúnen todos los jueves por la noche alrededor de la llamada “Mesa de la amistad”.

Su lema: “Dar de sí antes que pensar en Sí” se ha conservado y mantenido intacto en todos estos años. El club de los ciudadanos buenos, el Rotary Internacional, tiene buenos motivos para celebrar.

¡Feliz Aniversario, Rotary Internacional!,

¡Feliz Aniversario, Rotary de Cajamarca!

jueves, 17 de febrero de 2011

Unidos contra la pobreza

Gregorio Santos ha convocado a la Asamblea Regional de Burgomaestres de Cajamarca, el 25 de febrero, con la finalidad de trabajar unidos en la lucha frontal contra la pobreza, la delincuencia y la corrupción. Por su parte, el alcalde Ramiro Bardales saludó la convocatoria y manifestó que dicha reunión contribuirá a alcanzar el progreso y el bienestar de Cajamarca. Bardales, hombre sincero, serio y conciliador, señaló que su compromiso es trabajar por la paz social para vivir en un ambiente de armonía y comprensión.

Hasta allí, muy bien. Las principales autoridades de la región son conscientes de que Cajamarca necesita de la unión de todos los integrantes de la sociedad para alcanzar el desarrollo y el bienestar de la población, y que ambas cosas se pueden lograr únicamente en el marco del respeto al Estado de Derecho y en un clima de concordia y paz social.

¿Cómo se alcanzan el desarrollo y el bienestar? Veamos.

Con respecto al desarrollo, no hay que buscar fórmulas maravillosas. La respuesta es sencilla: necesitamos inversión y un sistema económico más productivo. Luego de más de dos mil años de ensayo, el bicho humano por fin ha comprendido que las sociedades llegan a ser prósperas, desarrolladas y con un buen nivel de vida, gracias a su aparato productivo. Viven mejor porque hay inversión, producen más y lo hacen a precios competitivos.

Tomemos como ejemplo a la India. De acuerdo a una publicación reciente, el país tiene más de 1,2 billones de habitantes, 75% de su población es rural y de menos de 35 años. Un 20% de la población pertenece a la clase media, que se triplicó en los últimos 10 años, y por lo menos 27%, o sea, más de 300 millones, está bajo la línea de pobreza, gana menos de un dólar diario. No obstante, en los últimos meses sus diarios y revistas hablan de 400 billones de dólares en operaciones de fusiones y adquisiciones, principalmente entre pequeñas y medianas empresas; de sus proyecciones de crecimiento y de las transformaciones que la han convertido en una de las regiones más promisorias del planeta.

Para lograrlo, el Gobierno indio mantiene una alta tasa de crecimiento anual a base de inversión pública y facilitando e incentivando, a toda máquina, la inversión privada. Por su parte, los millones de emprendedores indios se han dedicado a crear productos y servicios innovadores. Los obreros trabajan en obras públicas, construyendo caminos, oficinas supermodernas, nuevas escuelas y universidades, mientras que otros tantos millones de personas están colocadas en la actividad industrial y la minería. También hay millones de artesanos dedicados a procesar la seda y la lana. La población sabe que es su oportunidad de oro y la está aprovechando al máximo.

De otro lado, los agricultores colocan sus cosechas en un mercado dinámico y tienen el aliciente y el desafío de alimentar a una población creciente en número y demanda. Como nosotros, ellos también tienen problemas: trabajan sin mecanización, con suelos agotados, baja tecnología, mucho autoconsumo y sin organización ni cadenas de valor. Sin embargo, comentó un investigador, la India prefiere mirar hacia adelante y asumir un compromiso con el pasado y con el futuro. Con el pasado para aprender, no para negarlo ni para que los condicione. Con el futuro, para construirlo, no para temerle ni para adivinarlo.

¿Y el bienestar de la población? No es difícil de alcanzar. El bienestar viene de la mano con el desarrollo. La gente quiere trabajo y con él solventar los gastos de alimentación, vivienda y vestido, además de una buena atención en salud y educación de calidad para sus hijos. Todos queremos oportunidades de mejora para los nuestros y vivir en un lugar ordenado, limpio y sin temor a que nos asalten o nos corten el cuello a la vuelta de la esquina. Coexistir en una sociedad donde todos, sin excepción, respeten las leyes; y la prosperidad nos permita dar espacio a la recreación, y a la práctica y el disfrute del deporte y el arte.

Cajamarca es una región privilegiada. Es una de las pocas zonas del país que tiene la expectativa real de una inversión millonaria inmediata y una verdadera oportunidad de desarrollo para los próximos diez, veinte y hasta treinta años. Sin embargo, esa situación podría cambiar de un momento a otro debido a factores externos inmanejables, por lo tanto, deberíamos, como hace la India, correr desesperadamente y a pasos agigantados para aprovechar esta oportunidad.

Ese debería ser el tema principal en la agenda de la lucha contra la pobreza que se tratará en la Asamblea Regional de Burgomaestres. Nuestro futuro inmediato y el de las próximas generaciones dependen hoy del buen juicio de nuestras autoridades. Ojalá no se equivoquen.

lunes, 14 de febrero de 2011

Una verdadera emergencia

El presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, ha manifestado su preocupación por el estado de la calidad educativa en la región. Muy bien. Mientras otras autoridades sólo hablan de la infraestructura de los colegios y la situación laboral de los maestros, Santos ha tocado el tema de fondo. Él y todos los peruanos tenemos razones de sobra para estar alarmados. El informe PISA de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo publicado en diciembre 2010 nos da la razón.

El test PISA es la medición más reconocida del mundo de la calidad educativa de cada país. Sus resultados son considerados indicadores de la calidad de los sistemas educativos y se aplican con la finalidad de ayudar a los países a “orientar la política nacional, tanto en relación con los programas escolares y la labor de los docentes, como en relación con el aprendizaje de los alumnos”.

El informe publicado muestra los resultados de un conjunto de pruebas estandarizadas que evalúan, cada tres años, la comprensión de lectura y las competencias matemática y científica, entre los alumnos de 15 años de edad de 65 países. Por supuesto, la evaluación tiene en cuenta los contextos sociales, económicos y culturales de los participantes.

Aquellos países que obtienen buenos resultados reflejan que disponen de sistemas escolares de alto nivel. Los que sólo alcanzan resultados inferiores a la media ven cuestionada su capacidad formativa, y, finalmente, los países con resultados bajos, como el nuestro, generan preocupación social y transmiten frustración a toda la comunidad educativa.

En comprensión de lectura los estudiantes de la ciudad de Shanghái obtuvieron el primer puesto. Le siguieron en orden, los de Korea, Finlandia, Hong Kong, Singapur, Canadá, Nueva Zelanda y Japón. Estados Unidos alcanzó el puesto número 17, España el 33, Chile el 44, Uruguay el 47, México el 48, Colombia el 52, Brasil el 53, Argentina el 58 y Panamá el 62. Perú ocupó el puesto 63 sólo por encima de Azerbaiyán y Kirguistán. En las pruebas de matemáticas y ciencia no nos fue mejor.

Con ese resultado, cómo no poner atención especial en la formación de nuestros jóvenes. Para el Secretario de Educación de Estados Unidos, Arne Duncan, “el mediocre” puesto 17 obtenido por sus estudiantes “debería ser un masivo llamado de alerta para todo el país”. El presidente Obama, por su parte, comentó recientemente que la calidad de la educación americana se ha deteriorado notablemente y teme que ese fenómeno disminuya el ritmo innovador de la sociedad haciendo perder a Estados Unidos la hegemonía planetaria de que disfruta desde hace un siglo.

Si el puesto número 17 fue calificado por los mismos estadounidenses como “mediocre”, el puesto número 63 obtenido por nuestro país debería ser considerado como una verdadera situación de emergencia. Empezar a preocuparnos por ello, sin embargo y aunque es un buen comienzo, en la realidad no alcanza para nada. Lo que debe hacerse es escuchar el llamado del presidente regional y poner manos a la obra en atender este tema tan importante y complicado de la calidad educativa. El futuro de Cajamarca y del país va en ello.

Por supuesto, siempre es posible hallar una salida fácil. En el Perú, por lo pronto, la mayoría de autoridades no habla del tema, es como si el problema no existiera. Quizá terminemos imitando a otro país sudamericano. Al ver que sus estudiantes alcanzaron un puesto muy bajo hallaron una cura de burro para que no se repita el resultado: No volverán a participar en el examen.

domingo, 6 de febrero de 2011

Cuando se manipula la verdad

Ocurrió hace una semana. El gerente de Recursos Naturales y Medioambiente del Gobierno Regional “descubrió” que la laguna Totoracocha, ubicada a quinientos metros del yacimiento de piedra caliza China Linda, propiedad de Yanacocha, en Combayo, tenía un pH elevado.

El “descubrimiento” fue algo tardío, ya que esas aguas tienen la misma condición desde que Dios creó ese lugar, con suelo calizo, hace unos cinco mil millones de años. Se develó un hecho natural: esas aguas han sido, son y siempre serán alcalinas. El funcionario no mintió pero tampoco dijo la verdad, la información fue presentada como un atentado ambiental de Yanacocha.

Por su parte, la empresa minera aclaró que dicha laguna no forma parte de sus operaciones, y que no realiza ninguna descarga de efluentes de agua en ella. La corrección fue necesaria en vista de que las declaraciones al respecto no estaban dirigidas a llamar su atención sobre el tema ya que habría bastado una simple comunicación formal para enterarla. La información fue utilizada por otros para dañar su imagen ante la opinión pública y generar un conflicto social partiendo de una verdad manipulada.

La actuación del funcionario público fue calificada por otras autoridades, en el mejor de los casos, como irresponsable. Aunque él aseguró que sólo se trataba de una observación técnica, no midió que ese tipo de denuncias precipitadas no es nuevo ni original. Se han dado antes y se repiten con cierta frecuencia. En Cajamarca hay activistas anti mina que manipulan la verdad y viven inventando conflictos ambientales para enfrentar a los pobladores y a las autoridades con la actividad minera regional.

El problema de esa estrategia manipuladora es que no sólo daña gratuitamente la imagen de la minería formal y deterioran las relaciones de buena vecindad, sino que le hace un inmenso daño a nuestra comunidad. Las personas que manipulan la información –y peor cuando se trata de líderes de opinión o autoridades- no entienden que el valor más importante de nuestra sociedad es el de la credibilidad o, lo que es lo mismo, la confianza que la sociedad se tiene en sí misma.

Se trata, decía un analista social, “de un activo intangible que se construye pacientemente en el tiempo, se transmite de generación en generación y se fragua en la diversidad de opiniones. La construcción de esa credibilidad tiene un único y excluyente insumo: la información que se genera y utiliza. Cuanto más veraz sea la que circule, mayor fortaleza tendrá una comunidad. El círculo virtuoso se mantiene con aquello de que: yo creo en lo que los otros dicen porque ellos creen en lo que yo digo”.

La falsa contaminación de la laguna Totoracocha por la compañía minera ya dejo las primeras páginas de los diarios locales. Los únicos que lo van a recordar de cuando en cuando serán algunos mal llamados ecologistas que ya deben haber enviado esas publicaciones al extranjero para que sus inocentes cooperantes les sigan enviado fondos de apoyo en su lucha contra las malvadas transnacionales. Dinero fácil.

No obstante, las cosas no quedan allí. Cuando esta gente practica el juego peligroso de manipular la verdad para dañar a empresas como Yanacocha, entendámoslo bien, no sólo pierde la actividad minera formal, en realidad nos dañan a todos: al conjunto de la sociedad.

viernes, 28 de enero de 2011

Un descubrimiento extraordinario

El gerente de Recursos Naturales y Medioambiente del Gobierno Regional de Cajamarca acaba de hacer un descubrimiento extraordinario: allí, donde Dios puso los yacimientos de cal, las aguas de los alrededores también son alcalinas. Brillante.

¿Cómo demostró el lúcido funcionario público este portentoso hecho científico? Simple, tomó una muestra de agua de la laguna Totoracocha y luego de un sencillo análisis comprobó, obviamente, que ésta tenía un pH elevado (El pH es una medida de la alcalinidad de una solución) igual que otras lagunas a lo largo de nuestra cordillera y en otras partes del mundo. Los pobladores del Himalaya, incluso, lo consideran una bendición. Están convencidos de que el agua alcalina es buena para su salud.

No obstante, y aunque el único elemento extraño en la laguna puede ser una cantidad enorme de coliformes fecales, el funcionario, hombre de poca fe, en vez de reconocer la alcalinidad del agua como un hecho simple y maravilloso de la naturaleza, le levantó la falda al asunto y denunció una supuesta contaminación ocasionada por una empresa de la zona. Fue como si descubriera, recién, que las aguas termales de Baños del Inca contienen minerales y quisiera culpar del hecho a la actividad minera porque se ubica en la parte alta del distrito.

La realidad es diferente. Si el acucioso investigador hubiera actuado con buena voluntad, le habría bastado con leer los elaborados estudios que realizó la empresa Yanacocha antes de extraer cal de la cantera China Linda, ubicada a quinientos metros del lugar, para entender que esas aguas han tenido, tienen y tendrán siempre un pH elevado, desde que nuestro creador colocó la laguna en ese medio ambiente de suelos calizos.

El asunto no quedó allí, el descubridor ha convencido a algunos espíritus puros de que la alcalinidad de esas aguas es responsabilidad de la empresa minera y pretende que su jefe, el Presidente Regional, respalde esa antojadiza interpretación de los hechos. Ojalá que Gregorio Santos no pise el palito. En este asunto hay trampa.

¿Pueden los servidores públicos hacer acusaciones sin pruebas? Por supuesto que pueden, y tienen que responder por ello. No solo eso, también tienen derecho a decir tonterías. Tenemos, por ejemplo, al tristemente célebre Evo Morales quien declaró a la prensa mundial, con toda seriedad, que la Coca Cola sirve para destapar inodoros y que el pollo criado con hormonas induce a la homosexualidad masculina y provoca calvicie entre los europeos. Una bobería.

¿Por qué éste funcionario se comporta de esa manera? Fácil. En mi opinión, la lealtad del gerente regional no es con el Gobierno de turno ni con la comunidad cajamarquina, como les encanta decir a aquellos que sólo velan por sus intereses. El funcionario lumbrera le está haciendo el juego a ese grupete de malos ecologistas que desde hace varios años vienen ganando dinero y poder a costa de atacar la imagen de la actividad minera formal en la región.

No hay pierde. Promoviendo conflictos sociales con atentados ambientales inventados se logran dos cosas: la primera, montar el escenario para que los mal llamados ecologistas regresen a las primeras planas de la prensa y el escenario local. Muy pronto, los rabiosos defensores del medio ambiente empezarán a cuestionar el comportamiento de nuestras autoridades. Si el Alcalde o el Presidente Regional se muestran mesurados, responsables y no emiten juicios precipitados sobre estos temas, serán tildados de enemigos de Cajamarca. Por otro lado, si las autoridades repiten a coro los argumentos delirantes y las denuncias infundadas, los ecovivos de siempre habrán creado el caos social necesario para mantenerse vigentes. Igual ganan.

Su segundo objetivo también es obvio. Esta gente está tratando por todos los medios de poner zancadillas al trabajo concertado que desde hace algún tiempo han empezado a realizar nuestras autoridades y los representantes de las compañías mineras, con magníficos resultados para toda la población. Su estrategia es clara: las nuevas autoridades acaban de asumir sus cargos y hay que enfrentarlas con la actividad minera formal, a toda costa. No deben permitir, de ningún modo, que la armonía y la paz social reinen en Cajamarca. Sería su final.

Es el clásico divide y reinaras. Esta a la vista. Es entendible que esta gente siga intentando hacer aquello que les dio buenos resultados en el pasado, lo que no se comprende es que algunas personas, con un mínimo nivel de sensatez, se dejen arrastrar tan fácilmente por esos conflictos inventados ¿No hay nadie que dé la voz de alarma?

jueves, 21 de octubre de 2010

Una historia de sapos

La noticia de un supuesto desastre ambiental en Cajamarca tenía un tono dramático. Se propaló por radio a comienzos de la semana y también apareció en un diario local. Según la nota, algunos pobladores de Apalín, distrito de Baños del Inca, denunciaron el hallazgo de unas ranitas muertas en un reservorio del lugar.

El ranicidio –de acuerdo a los redactores- sería obra de la empresa Yanacocha, pues el reservorio construido gracias a un convenio entre esa empresa privada y la municipalidad bañosina, sería alimentado por un canal cuyas aguas discurren desde la operación minera.

¿Fue eso lo que realmente ocurrió? No. Una indagación sencilla con las autoridades del centro poblado Apalín y los pobladores que viven al pie del reservorio reveló que todos los años, con las primeras lluvias de la temporada, aparecen en el canal Azufre Atunconga, ramal Apalín, distintos animales muertos.

“Nosotros los llamamos Chirrios o sapos de paja, ellos se mueren cuando viene mucha agua”, dijo uno de los vecinos del lugar. Agregó que con las lluvias llegan sapos, ratones y hasta conejos muertos y que eso “siempre ha sido así”.

Al parecer, los autores de la nota periodística –quienes no verificaron los datos- fueron inocentemente desinformados por alguien que, a su vez, quiso ser parte de una gran noticia. Si bien este tipo de informes alarmantes ya no tienen mayor repercusión en la opinión pública y los que las difunden imprudentemente sólo contribuyen a su descrédito profesional entre el público culto, es claro que responden a motivaciones que se deben analizar.

¿Por qué ocurren estas cosas? Simple, lo explicó magistralmente nuestro premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa en su artículo titulado La era del bufón. Terry Jones, un desconocido pastor protestante miamense, anunció que se disponía a conmemorar el aniversario del 11 de setiembre último haciendo una fogata con ejemplares del Corán, el libro sagrado de la religión musulmana.

Lo normal ante la provocación, estupidez o payasada del pastor Jones –comentó el escritor- es que la prensa seria tomase sus declaraciones con indiferencia, o, a lo más, que le otorgara un par de líneas en alguna página de la chismografía americana. Lamentablemente, la prensa, sin considerar el contexto de violencia política y fundamentalismo religioso del mundo de hoy, difundió la amenaza de un pobre infeliz como si hubiera sido el pronunciamiento de una super potencia atómica.

En pocos días Terry Jones se hizo famoso, pero cientos de miles de musulmanes enfurecidos amenazaron con tomar represalias contra Estados Unidos y sus aliados si se atrevían a quemar el libro con las benditas revelaciones del Islam. Tuvo que intervenir la Casa Blanca y hasta el Vaticano para que Jones renunciara a su amenaza y volviera al anonimato del que nunca debió salir. El mundo estuvo al borde de la cuarta guerra mundial que, para algunos, comenzó el 11-S y ha cobrado miles de heridos y muertos en otros miles de actos terroristas ocurridos en todo el mundo a partir de esa fecha.

Aunque la responsabilidad del escándalo fue atribuida a los diarios, radios y canales de televisión que se condujeron sin medir las consecuencias, Mario Vargas Llosa concluyó en que la prensa no pudo actuar de otro modo. Están obligados a ello porque a los lectores, oyentes o televidentes, que somos todos nosotros, les encantan las noticias “que salgan de lo común, que rompan con la rutina de lo cotidiano, que sorprendan, desconcierten, escandalicen, asusten y –sobre todo- entretenga y diviertan”. No importa si son verdad, mentira, ó una combinación de ambas, ni que manchen la honra de las personas o la reputación de las empresas.

¿Esta justificada con esto la actuación de buena parte de la prensa? No lo creo. Eso es lo que nos diferencia de los demás bichos de la creación: nosotros podemos decidir. Somos responsables de nuestras propias decisiones y capaces de elegir entre hacer las cosas bien ó –lo más fácil- dejarnos llevar por lo que hace el montón. También hay periodismo serio. De eso se trata la ética y el libre albedrío.

Sin embargo, a las publicaciones serias y respetables les cuesta mucho mantenerse en el mercado y luchar contra el fantasma de la bancarrota. Lo que vende es el chisme, la frivolidad, el escándalo y la diversión. Eso es así aquí en Cajamarca, en Lima y en el mundo entero. La mayor parte de la prensa busca que divertir y hacer el papel de bufón que le ha asignado la sociedad. Satisfacer la pasión por el espectáculo.

¿Qué sucederá ahora? Nada. La noticia del ranicidio ya se difundió y la reputación de una empresa minera responsable fue gratuitamente maltratada. Por supuesto, no faltará algún rabioso defensor del medio ambiente que señale, con una copia del diario como prueba, y excitado hasta el borde de un colapso nervioso, que la malvada Yanacocha fue causante de la muerte de los inocentes animalitos. Para eso también sirven las historias de sapos.

martes, 14 de septiembre de 2010

El agujero negro de Huambocancha

Los llaman los agujeros negros del planeta. Están por todo el mundo, en Bangladesh, en Haití, en Gaza, por ejemplo. También existen en Sudamérica y se les puede encontrar aquí, en el Perú. Se refieren a los más de mil millones de personas que viven en el mundo con menos de un dólar diario y más de dos mil, con menos de dos. La mitad de ellos son niños. 1.100 millones no tienen acceso a agua corriente y 2.600 millones no conocen las condiciones sanitarias mínimas. Viven en la barbarie.

El nombre es una analogía del concepto denominado “agujero negro” que creó el físico norteamericano John Wheeler en 1967 y que desde su inicio, a pesar de haber sido introducido en al ámbito científico, se convirtió en uno de los horrores de la ciencia ficción: caer en uno de ellos, dice la fantasía, es precipitarse en el espacio-tiempo y salir, para no regresar jamás, a otra época y región impredecibles del universo. Por su parte, el científico británico Stephen Hawking, aclara en su libro de ensayos: Agujeros Negros y Pequeños Universos, que, lejos de promover el turismo galáctico, si uno penetra en un agujero negro acabará irremediablemente aplastado y desintegrado como un espagueti.

Uno de esos agujeros negros terrestres, en el que se puede caer debido a las injusticias en que vive el bicho humano del siglo XXI, existe en la comunidad de Huambocancha a sólo diez minutos del centro histórico de Cajamarca. Un poblador de esa zona, José Tafur, denunció la semana pasada que alrededor de 560 personas de su comunidad no tienen agua potable y que su única opción para obtenerla es abastecerse de un pozo de agua con contenido natural de metales pesados, o acarrear el líquido contaminado con coliformes fecales desde el río cercano, en horas de la madrugada.

La denuncia de Tafur señaló, además, que ese agujero negro existente desde hace algo más de seis años tiene un responsable: Yanacocha, y que las autoridades de Cajamarca, parcializadas y perversas, se hacen de la vista gorda para no sancionar a ese único culpable. ¿Qué hizo Yanacocha con el agua de Huambocancha? Veamos.

Según el denunciante, el agua pura y cristalina de manantial que consumía su comunidad desapareció porque la malvada empresa minera contribuyó con el Estado peruano sufragando los gastos de asfaltado de varios kilómetros de la carretera Cajamarca – Bambamarca. La empresa de ingeniería que hizo la obra, narró el denunciante, introdujo un tubo para tomar una muestra de suelo a la altura del Km. 12 de esa vía y determinar su calidad y tratamiento. Por ese hueco sin fin –un agujero negro del espacio sideral y de la ciencia ficción-, se fue toda el agua de Porcón para no regresar jamás.

¿Por qué las autoridades no atienden el reclamo de Tafur y su familia? Sí lo han hecho. En realidad, la existencia de autoridades parcializadas y perversas es otra fantasía del demandante. Lo que ocurrió es simple: la denuncia fue archivada en las diferentes instancias a donde fue presentada porque las investigaciones del caso demostraron que la acusación no era cierta ni tenía sustento. Se trata de un argumento absurdo y de un imposible científico.

No obstante este hecho anecdótico y los intereses personales que pueda tener Tafur lo cierto es que Huambocancha, al igual que otros centros poblados cercanos a la ciudad, no cuenta con servicio de agua potable y para abastecerse tiene que recurrir a pozos de agua que necesitan ser tratados antes de su consumo, o deben sufrir muchas penurias para obtenerla. Resolver esta situación debería figurar como un tema prioritario en la agenda de los próximos Alcaldes y Presidente de la Región.

¿Y qué hay de Yanacocha? La empresa minera, lejos de comportarse irresponsablemente en el manejo del agua como ha señalado José Tafur, en su estrategia equivocada para presionar el favor de esa compañía, fue reconocida la semana pasada en el evento Expomina 2010 con el premio a la Responsabilidad Social y Ambiental, en la categoría Medio Ambiente por su proyecto: Yanacocha y la Gestión Integrada del Agua para el Desarrollo Sostenible de Cajamarca.

En vista de que las actividades ganadera y agrícola de la región dependen de las lluvias, y que el setenta por ciento del agua del río Cajamarquino, principal fuente hídrica del valle, se pierde en el mar sin ser aprovechada, la empresa minera unió sus sistemas de tratamiento, monitoreo permanente y almacenamiento de agua (diques y reservorio San José, con capacidad de 6 millones de metros cúbicos) a sus proyectos rurales de reservorios familiares, sistemas de riego tecnificado y revestimiento de canales, con lo cual posibilitó que las actividades agropecuarias en su zona de influencia se desarrollen durante todo el año sin depender, exclusivamente, de la temporada de lluvias.

El resultado ha sido estupendo. Desde la implementación de estas mejoras en el 2007, y gracias a la labor conjunta con autoridades, instituciones y la misma población, la producción de leche se ha duplicado en las comunidades beneficiadas por el proyecto. Consecuentemente, se han incrementado los beneficios económicos directos que la población percibe por el aumento de la producción láctea.

Esta es la segunda vez que el proyecto Yanacocha y la Gestión Integrada del Agua para el Desarrollo Sostenible de Cajamarca es reconocido a nivel nacional. En junio de este año, la empresa minera fue distinguida por el Ministerio del Ambiente con el Premio Ecoeficiencia Empresarial 2010, en la categoría Ecoeficiencia en Agua.

¿Se difundirá con entusiasmo esta buena noticia para esclarecer la verdadera política de Yanacocha con respecto al agua? No lo creo. ¿Por qué? Porque la actividad minera cajamarquina sufre de ese mal conocido como “mala prensa”: una mala noticia, aunque sea inventada, pesa más que cien noticias buenas.

martes, 7 de septiembre de 2010

El tema minero y los políticos serios

Los candidatos a la alcaldía y la presidencia regional de Cajamarca enfrentan un serio dilema cuando tienen que hablar de minería. Si hablan bien y a favor de las inversiones en esa importante actividad económica, pueden ser tildados por sus contrincantes y detractores de “interesados”, cuando no de “vendidos”, así es la política peruana. Si lo hacen en contra, en cambio, podrían perder la simpatía de millares de trabajadores, empresarios, comerciantes y taxistas, y de las personas del mundo académico y emprendedor de la ciudad que, junto a otros vecinos y familiares, ven con buenos ojos ese rubro que se ha convertido en el motor de la economía regional.

¿Qué esta pasando con el tema minero? Veamos.

Durante varios años, los enemigos del desarrollo, aquellos que finalmente demostraron que su única motivación siempre fueron sus intereses personales, culparon alegremente a la actividad minera de todos los males de la región. La falta de agua en época seca, la falta de trabajo, la desnutrición infantil, el incremento del crimen y la prostitución, los climas adversos, las carreteras mal construidas y cuanto mal pudiera afectar a Cajamarca eran culpa de la mina. Mentira tras mentira, trataron de calar en el imaginario popular la idea de que la minería era el enemigo y había que enfrentarla en vez de aprovecharla.

¿Fue suficiente que se mintiera y engañara para dañar la imagen de la minería? No, por supuesto que no. Esa fue la estrategia. Se utilizó hábilmente la falta de trabajo y la pobreza, dos males enquistados en la realidad nacional, y el desconocimiento y las expectativas –tanto las desmesuradas como las legítimas- de la población local. No se respetó nada ni a nadie. Dieciocho años después de que Yanacocha iniciara sus operaciones, y luego de sentar una presencia de influencia económica decisiva y una cultura de Responsabilidad Social basada en la corrección y ética empresarial, la verdad salió a flote y ya no es fácil culpar impunemente a esa actividad. No se puede engañar a todos, todo el tiempo.

No obstante, y aunque todo esto ya es cosa del pasado reciente, hay algunos políticos que se resisten a los vientos de cambio e insisten en abusar del tema minero. Lo están demostrando. Piensan que aún pueden aplicar la “estrategia zombi”: quieren revivir a los muertos. No se han dado cuenta de que en esta campaña la población escuchó con total desinterés los discursos y promesas anti mina porque dejó de creer en los cuentos de horror sobre la minería que insisten en contar los políticos poco serios.

¿Qué deben hacer los candidatos al respecto? Para comenzar, lo recomendable, tanto para aquellos que están a favor como los que están en contra de la actividad minera, es tratar el tema con responsabilidad. No se trata de un caballito de campaña electorera. De esa actividad empresarial legal, legítima y respetable viven millares de pobladores no sólo aquí en Cajamarca sino en el país y en el mundo entero. Los candidatos debían empezar por respetar el trabajo de la gente. Nadie aprecia a los políticos desconsiderados.

El tema minero, por otro lado, debe ser llevado a su dimensión correcta. Existe confusión al respecto y se ignora que para su manejo y control intervienen varias instituciones. Existen organizaciones estatales que velan por la aplicación y el cumplimiento de las normas y reglamentos. Y si alguien se sintiera afectado por dicha actividad tiene todo el derecho de acudir a las instancias respectivas –que no son necesariamente el Alcalde o el Presidente Regional, por muy bien intencionados que éstos sean-, para exigir su intervención.

La actividad minera en Cajamarca debe tratarse con seriedad y conocimiento porque incluye asuntos que son de la mayor importancia, como pueden ser, por ejemplo, el Canon y el Fondo Voluntario. Cuánto se espera recibir en los próximos años luego de la anunciada reducción de producción de Yanacocha y, en el futuro, con la puesta en marcha de los nuevos proyectos mineros. Qué se va ha hacer con esos flujos de dinero, en qué se van a invertir. Qué planes y programas tienen los candidatos para que esos fondos se aprovechen como una fuente importante de financiación y contribuyan así al desarrollo local y a elevar el nivel de vida de la población.

Hablar sobre la actividad minera es importante en esta campaña política, pero ya es tiempo de que los candidatos serios se diferencien de los demás y traten el tema con altura y sensatez. Mientras eso no ocurra y se siga con las cantaletas de siempre, el lema de esta campaña bien podría ser: “Vote por mí, ¿A usted que más le da?”. Todos parecen ser –como dice el viejo adagio- harina del mismo costal.