domingo, 27 de noviembre de 2011

Gregorio Santos y el futuro del país

La protesta del presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos, Goyo, contra el proyecto minero Conga, dejó de ser una estrategia política, para convertirse en un movimiento muy difícil de controlar. En una reunión celebrada ayer con el autodenominado Frente de Defensa de los Intereses de la Región, los dirigentes de las rondas campesinas provinciales se opusieron a su pedido de liberar las vías de acceso a la región que permanecen bloqueadas desde el jueves.

A los ronderos y otros grupos radicales les tiene sin cuidado la posibilidad de que el lunes arribe a la ciudad una comitiva del Ejecutivo para dialogar. No los conmovió en absoluto el llamado a un entendimiento pacífico por parte del cardenal Juan Luis Cipriani ni del ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana monseñor Luis Bambarén. No tienen intenciones de conversar. Es más, Alfonso Valderrama, coordinador de la Unión de Frentes Regionales del Perú, anunció una movilización de las regiones del norte y oriente del país para el miércoles.

La consigna, que se repite como un mantra es: “Conga no va”. Aunque ello signifique la pérdida de una inversión millonaria, miles de puestos de trabajo en la zona del proyecto y en la ciudad, el desarrollo de los pueblos involucrados y del país entero. Goyo tiene razón cuando dice que la protesta “va más allá de Conga”. Efectivamente, se detendrán cientos de inversiones mineras y los negocios colaterales que las acompañan, así como los miles de puestos de trabajo directo e indirecto que ellas generan.

El Perú dejará de ser un país atractivo para la inversión nacional y extranjera. Probablemente, Estados Unidos –aunque eso no les quite el sueño a los manifestantes- cancele su intención de incluirnos, junto a Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, en la ampliación de la Asociación de Países del Trans-Pacífico, con miras a convertirse en el bloque comercial más grande del mundo. A nadie le gustan los socios quebrados. Quizá seamos reemplazados por Corea del Sur, Canadá o México, países que ya han manifestado su interés de formar parte de dicha Asociación.

Mientras las piezas del ajedrez de la economía mundial continúan en movimiento, los peruanos nos mantenemos estáticos. Cientos de comuneros permanecen en los alrededores del proyecto Conga en actitud desafiante contra la policía que resguarda el lugar. En la ciudad de Cajamarca, aunque algunos negocios atienden con recelo, los pobladores se mantienen en sus casas para no arriesgarse a ser agredidos por piquetes de manifestantes con la consigna de causar temor. El transporte público está paralizado y los particulares evitan usar sus vehículos en prevención de que les rompan un vidrio. No obstante, lo que verdaderamente importa es que del final de esta historia depende el futuro del país.

Por su parte, el vicepresidente de Operaciones de Newmont Sudamérica, Carlos Santa Cruz, ha insistido en que al igual que los pobladores de Cajamarca y las autoridades locales y nacionales, la empresa minera coincide con la visión de que el proyecto debe ser responsable. Primero, en generar más agua para las comunidades donde se va a desarrollar, y luego, en integrarse a los planes de desarrollo de todos sus vecinos. “En Yanacocha estamos convencidos de que una minería moderna y responsable debe generar más agua para las comunidades, pues así combatimos efectivamente la pobreza del campo. En este sentido, el Proyecto Conga será un buen ejemplo y marcará la pauta para otros proyectos que puedan venir en el futuro”, dijo el alto funcionario minero.

Efectivamente, no se trata de ponerse de un lado o del otro. Ni de que un grupo pierda para que el otro gane. Esto no es un enfrentamiento entre peruanos. Aunque hay algunos malos liderazgos que lo están planteando de esa manera. Se trata más bien de buscar consensos y de que todos los actores de la sociedad, por la vía del diálogo alturado y la intervención de los expertos, se convenzan de lo que es mejor para el futuro de la región y el país. Es bueno recordar que el tema del medio ambiente, el trasvase de las lagunas y la construcción de presas, no son asuntos románticos sino científicos que se pueden comprobar.

Ojalá que el problema de Conga se resuelva por la vía del diálogo. Es imperativo que todas las personas entiendan que la empresa minera, el Estado, los trabajadores mineros y toda la población cajamarquina queremos exactamente lo mismo: Que haya más agua y de la mejor calidad durante todo el año. Que la operación minera no genere contaminación alguna. Que se creen más puestos de trabajo para más cajamarquinos y más peruanos, que se generen impuestos para que los gobiernos locales y el regional mejoren los servicios de salud, educación y seguridad pública, y ejecuten los proyectos de desarrollo que traerán bienestar a las comunidades. Y que la riqueza generada por la mina sirva también para impulsar otras actividades económicas en la región.

Tener decenas de miles de desocupados es una tragedia para cualquier territorio en cualquier país, sobre todo, para uno como el nuestro que desde hace varios años tiene una economía pujante, con crecientes niveles de desarrollo y bienestar que han sido la envidia de todo el Perú. El desastre económico, y también el político, nos puede sobrevenir debido a la obstinación imprudente de algunos líderes y autoridades locales al negarse a buscar una solución seria y concertada a un problema que es finalmente técnico y factible de ser analizado; y que nos involucra a todos.

Sir Isaiah Berlin, el gran politólogo, decía que el mérito de los hombres de Estado es acertar a comprender qué combinación de elementos han conducido a tal o cual situación particular. Comprender las características y la combinación específica de factores económicos, políticos y personales que provocan los movimientos sociales. El político exitoso –decía Berlin- parece tener antenas que le permiten percibir los contornos y la textura específica de una situación política o social.

Todo Cajamarca y el Perú esperan que el político Gregorio Santos esté a la altura de las circunstancias y del conflicto que le ha tocado liderar. Que todos resultemos ganadores, será su tarea más importante y la más trascendente.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El enemigo equivocado

Muchos pobladores están en pie de lucha contra el proyecto Conga de minera Yanacocha. Algunos porque temen que el traslado de cuatro lagunas, que serán reemplazadas por reservorios, los dejará sin agua para toda la vida. Y otros porque quieren ser considerados como “afectados” -no se sabe bien de qué- para recibir los beneficios que la compañía otorga a los centros poblados en su área de influencia de acuerdo a su política de Responsabilidad Social.

En lo que están de acuerdo unos y otros, es en que tienen que romperle el brazo al Gobierno Central para que, por la fuerza, y no por la razón o el derecho, anule la autorización que tiene la empresa para ejecutar el proyecto. Y que una vez en eso prohíba de paso la minería en cabeceras de cuenca, lo que en buena cuenta significa acabar de una vez por todas con la actividad minera en el país. Viviremos todos felices de la ganadería en pequeña escala, la agricultura de subsistencia y el turismo vivencial. Extraño remedio. En el primer caso es entendible porque existe temor, pero en el segundo hay un mensaje subliminal muy nuestro: “Si no me beneficio yo, que no se beneficie nadie”.

¿El temor es verdadero? Sí, por supuesto. ¿Por qué sienten temor recién ahora y no desde hace años que el proyecto está en marcha? Porque en las últimas semanas han sido bombardeados por información distorsionada y falsa proveniente de líderes inescrupulosos con los más evidentes intereses: políticos, de poder y económicos. Su mensaje es sencillo: en Cajamarca no hay agua ni desarrollo y por lo tanto la presencia de esa mina sedienta de líquido es dañina y no representa ningún beneficio a la comunidad.

¿Es cierto eso? Sí y no. Me explico. Es cierto que Cajamarca tiene graves problemas de abastecimiento de agua. Las razones son básicamente dos. La primera es que aquí llueve de octubre a abril. De mayo a setiembre es época seca. Es decir que, en este momento, en Cajamarca no llueve desde hace seis meses, y el mes pasado y lo que va de noviembre que ya deberían empezar las precipitaciones pluviales, éstas han sido muy pobres. A decir del experto cajamarquino en hidrología, Godofredo Rojas, no todos los años llueve igual y éste, al parecer, no va a ser de los más húmedos.

El problema se solucionaría con represas para captar el agua de lluvia que regularmente no se necesita de octubre a abril. porque cuando llueve normalmente hay agua suficiente e incluso de sobra para cubrir todas las necesidades de la región. El líquido almacenado se utilizaría durante la época seca que es cuando realmente se requiere. La propuesta de Yanacocha es precisamente esa: construir reservorios para almacenar tres veces la cantidad de agua que actualmente albergan las lagunas y regular su uso para aprovecharla en los meses en que en realidad se necesita.

El mensaje antiminero es falso, dice que sin lagunas ya no habrá más agua para la comunidad. La realidad es al revés, habrá más agua y la habrá todo el año.

El segundo problema sobre el abastecimiento de agua es la capacidad de tratamiento que tiene la planta el Milagro. Lamentablemente, no se da abasto para cubrir la demanda de agua potable que tiene la creciente población de la ciudad. Esta situación responde a problemas técnicos y de planificación que no se atendieron en su oportunidad. Buscar culpables a estas alturas no tiene sentido. La solución está a la vista: se necesita el concurso de profesionales expertos, una elevada inversión y tiempo razonable para solucionar el problema.

El mensaje antiminero dice que no hay más agua potable porque Yanacocha se la consume toda. Esa afirmación, además de infantil y perversa, distrae a la población del verdadero problema y la aleja de la verdadera solución.

Todos tenemos muy claros los síntomas pero los antimineros han distorsionado la solución. Si se entendiera realmente el origen del problema del agua en el campo y la ciudad, la población estaría pidiendo a sus autoridades medidas para almacenar el agua: reservorios y mayor inversión minera para que el Canon y los impuestos en general proporcionen los fondos suficientes para ampliar o construir otras plantas de agua potable adicionales y con la más moderna tecnología.

Si los pobladores comprendieran que la base del desarrollo no son los reclamos, las marchas ni los paros o bloqueos, sino, la inversión real. Y que los millones de soles provenientes del Canon minero de todos estos años, en vez de convertirse en proyectos de desarrollo y fuentes de trabajo para toda la población, están durmiendo en los Bancos porque las sucesivas administraciones no han tenido capacidad de gestión, sería imposible que los antimineros los engañen con el cuento de que es Yanacocha la culpable de la desidia. Al contrario desde hace diecinueve años la empresa minera ha estimulado una atmosfera en la que han germinado ciudadanos emprendedores, animándose y arriesgando su capital para hacer empresa en nuestra región.

El esfuerzo de la compañía minera por formar jóvenes ha logrado la capacitación de personal local al punto de que ahora el setenta por ciento de los trabajadores mineros son cajamarquinos. Lo que necesita la región no es cerrar empresas mineras, eso se llama suicidio colectivo. Al contrario, lo que necesitamos es más inversión. Exigir a las autoridades nacionales y locales, a la Cámara de Comercio, que se ejecuten proyectos y que se dé facilidades para la creación de empresas. Necesitamos un tejido empresarial más grande y robusto para generar más puestos de trabajo para más cajamarquinos a la mayor velocidad posible..

Si los pobladores que se sumarán al paro del jueves invirtieran sus energías en pedirle a sus líderes las medidas que se requieren para que mejore la situación económica y se impulse el crecimiento de sus respectivas comunidades, tendrían que exigirles proyectos, recursos, inversión, capacidad y dirección. Es absurdo pensar que el desarrollo se va a lograr impidiendo la realización de un proyecto multimillonario en la zona, como es absurdo cerrarse a toda posibilidad de inversión sin escuchar las propuestas que tienen para ellos la empresa minera y el Gobierno Central. Y por el contrario presten oídos a gente que nunca los ayudó y que hoy aparecen como los salvadores del medio ambiente anulándoles toda posibilidad de desarrollo para ellos y sus hijos.

Las sociedades más prosperas son las que han creado tejidos empresariales variados y poderosos a base de inversión y trabajo, aprovechando sus oportunidades y ventajas competitivas, como en este caso la minería. Sería ideal que esa porción de pobladores que asistirán a los actos de violencia programados contra la actividad minera, dirigieran esa energía contra las trabas que siempre los han detenido y que hoy significan un obstáculo serio para aprovechar legítimamente su única oportunidad de encausarse en la vía del desarrollo. Los jóvenes y las futuras generaciones se lo merecen.

Ojalá que lo entiendan a tiempo y se den cuenta de que están peleando, con los ojos cerrados, contra el enemigo equivocado.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las lagunas de Conga y el diálogo

“El paro” terminó tal como empezó: sin convicciones. El perdedor, como siempre, fue esa ficción llamada Pueblo que en la realidad somos cada uno de nosotros, los individuos. Perdieron los estudiantes que no asistieron a clases; los trabajadores que no acudieron a sus centros de labores; las amas de casa, los comerciantes y los independientes que tampoco realizaron normalmente sus actividades. Al final, lo único que se demostró es lo que sabemos todos. Cuando la Mina para, Cajamarca se detiene.

¿Hubo ganadores? No lo creo. Aunque probablemente se sientan vencedores quienes organizaron ambos paros. Porque no fue uno sino dos: el del Gobierno Regional y de los grupos anti inversión. El primero para reafirmar su mensaje al Gobierno Central de que en el futuro la Región debe ser consultada y formar parte de las grandes decisiones que involucran al territorio. Una aspiración legítima. Y el segundo, el de los anti mineros para imponer su agenda de violencia y contra el desarrollo.

En todo caso los únicos que obtuvieron algún provecho fueron éstos últimos. El Gobierno Regional no necesitaba convocar a un paro para decir lo que dijo, en cambió los anti mineros sí requerían del alboroto, los ataques a los negocios y la paralización impune de la ciudad como ante sala de su segundo paso. Ahora están promoviendo la invasión de la zona donde están ubicadas las cuatro lagunas que comprende el proyecto Conga.

A su programa violentista le cayó como anillo al dedo la reciente declaración del primer ministro Salomón Lerner “Vamos a hacer respetar la propiedad privada y el libre tránsito –contra pequeños grupos violentistas- y hemos estado coordinando con el ministro del Interior para que la paz social se imponga en el país”. La sociedad está advertida, los enemigos del desarrollo buscan el enfrentamiento. No son coincidencias los movimientos anti mineros organizados aquí, en Huaraz y Andahuaylas. Se trata de frenar inversiones en los sectores minero y energético por 45 mil millones de dólares en la próxima década.

Ahora bien, si queremos desanudar el nudo gordiano de Conga tenemos que quitar de por medio los intereses políticos, económicos y de poder que lo envuelven y distorsionan. Quedarnos sólo con la preocupación genuina de los pobladores cajamarquinos acerca del futuro de las cuatro lagunas involucradas en el conflicto. Para conocer la verdad técnica conversé al respecto con uno de los profesionales más reputados y calificados en el tema, el experto cajamarquino en aguas Godofredo Rojas Vásquez.

De acuerdo a Rojas, dichas lagunas almacenan el agua que discurre por las laderas de las microcuencas y se llenan en épocas de lluvia, de octubre a abril. El agua que no retienen debido a su tamaño termina en la vertiente que va al Atlántico. En los meses de estiaje, de mayo a setiembre, estas lagunas tienden a secarse. Las represas que construirá Minas Conga –aseguró el experto- almacenarán casi tres veces la cantidad de líquido que se capta actualmente y se convertirán en un medio regulador de agua para las comunidades vecinas.

¿Se podrán llenar los reservorios? Por supuesto, dijo Rojas, las microcuencas donde se ubica el proyecto se encuentran entre los 3.500 y 4.200 metros sobre el nivel del mar. La precipitación promedio anual en esas zonas es de 1,200 milímetros al año, lo cual asegura que las presas, especialmente ubicadas y diseñadas, retendrán agua de lluvia en cantidad más que suficiente para atender el uso poblacional y las actividades agrícolas, pecuarias y mineras. El experto en hidrología recalcó que los vecinos de Minas Conga dispondrán de agua segura en los meses de estiaje.
Por otro lado, añadió el especialista, “en la zona de Minas Conga hay poca presencia de bofedales (espacios de topografía plana donde se acumula el agua de lluvia) Las zonas donde se va a realizar el minado son laderas donde la lluvia se desplaza aguas abajo por escorrentía superficial, la infiltración es mínima”.

Con respecto al perjuicio a la agricultura y crianza de ganado que supuestamente causaría el trasvase de las cuatro lagunas, el profesional afirmó que eso es falso y que la situación es exactamente al revés: “Con la construcción de represas que acumularán dos veces más agua y permitirán la regulación de su uso durante todo el año, el gran beneficio es que se asegurará el abastecimiento de agua para los pastos y las cosechas normales, y, adicionalmente, para cultivos hortícolas y de hierbas aromáticas entre los meses de mayo a setiembre”.

Es entendible que buena parte de los pobladores de la zona abriguen dudas sinceras sobre el futuro si Conga trasvasa las cuatro lagunas a igual número de reservorios. No obstante, en nuestro “adentrito” todos queremos que los beneficios anunciados por la empresa sean ciertos. Cómo no va a ser bueno tener más agua y tenerla todo el año. Sin embargo, el miedo es poderoso. No deja pensar. En ese sentido, los enemigos del desarrollo han hecho bien su tarea exacerbando el miedo, el odio y la agresividad.

¿Hay solución para este problema? Sí. Es la más sencilla y eficaz mientras se involucren los actores correctos y bien intencionados. Desde que el bicho humano camina sobre la faz de la tierra no existe mejor manera de arreglar los conflictos que: dialogar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Paralicemos el mercado y el progreso

Los líderes de distintas organizaciones han convocado a la realización de un paro para el miércoles 9-N en Cajamarca. El objetivo, dicen, es protestar por la ejecución del proyecto de cobre y oro, Conga, de la empresa Yanacocha. De paso, aseguran, se interrumpirán los planes de inversión anunciados por otras compañías mineras. El pueblo, unido en este acto de masas, gruñen algunos promotores, demostrará que no quiere más minería en la región.

Por su parte, la Cámara de Comercio y la misma empresa minera han llamado a la cordura indicando que están en juego la actividad empresarial y el bienestar económico de miles de pobladores que se verán seriamente afectados si Conga se paraliza por la desinformación e interés de algunos grupos anti mineros. Literalmente, se detendrá el desarrollo de Cajamarca y de buena parte del país.

Puesto en números, el proyecto Minas Conga generará, con un tiempo de vida estimado inicialmente en 17 años, US$ 630 millones por regalías más US$ 2.297 millones en impuesto a la renta, 6 mil puestos de trabajo, y más agua a las comunidades, así como una mayor actividad económica en toda la región.

“En lugar de estar resolviendo situaciones de conflicto deberíamos estar concertando cómo hacer realidad esta oportunidad singular para el país y que no se da todos los días”, dijo el vicepresidente de Newmont para América Latina Carlos Santa Cruz, refiriéndose a los violentos acontecimientos de las últimas semanas. “De desarrollarse el proyecto Conga y el clúster minero, la región Cajamarca estaría en posibilidad de recibir 500 millones de canon anual. Esto financiaría a la región en los próximos veinte años”, añadió el ejecutivo.

Efectivamente, la concentración e interconexión de empresas mineras, de servicios, metal mecánicas, comercializadoras, etcétera, conformarían un clúster que abarcaría toda la zona norte del país, y no sólo Cajamarca, generando miles de puestos de trabajo, progreso y bienestar para toda la población.

“En Cajamarca tenemos el potencial para desarrollar uno de los conglomerados cupríferos más importantes de la región, a través de un concepto estratégico fundamental que abarcaría la macro región norte”, manifestó el empresario minero. “Es decir más de 60% de cobre adicional para la producción nacional para los próximos seis años si se llega a concretar el proyecto Conga”, puntualizó.

“No dejemos pasar la oportunidad que hoy día tenemos. El Perú tiene la oportunidad singular como nunca de alcanzar la masa crítica que necesitamos para encadenar un desarrollo industrial, eso no se presenta todos los días”, dijo Santa Cruz.

¿Es cierto que la población no quiere minería en Cajamarca? No. Es falso. Solamente en Yanacocha hay 10 mil trabajadores laborando en la operación minera. A esas diez mil familias representadas hay que añadir los otros miles de medianos y pequeños empresarios y comerciantes cuyos negocios y personal dependen de la dinamización económica generada por esa sola empresa. De igual manera hay miles de trabajadores y pobladores que, a su vez, están vinculados a la compañía minera Gold Fields y otros tantos a los distintos proyectos que, en sus primeras etapas, también son interesantes promesas de inversión.

En la zona de Conga específicamente, hay 32 caseríos que han manifestado su apoyo al proyecto a través de un memorial con más de 8 mil firmas. Asimismo, son cerca de 7 mil personas que trabajan para el proyecto de las cuales el 70% son pobladores de la zona.

¿Entonces, el paro va a fracasar? No. Si se hace, tendrá éxito. Por lo pronto ya hay personas que han amenazado a los comerciantes de los mercados de que habrá saqueos si ellos trabajan el miércoles. Los transportistas, ya se sabe, prefieren no salir por temor a que les apedreen sus unidades, y a los negocios en general les pasa lo mismo. También es probable que la empresa minera decida no laborar para no exponer a sus trabajadores. Para los empleados públicos y estudiantes será un día feriado. Detenido el comercio, se detiene la ciudad.

Es una contradicción. Lo que en realidad van a demostrar los propiciadores del paro es que: sin actividad comercial, Cajamarca se detiene.

¿Cómo es posible que unos cuantos logren detener a miles? Fácil. La clave es la violencia. Hace unas semanas un grupo de 15 desadaptados detuvieron la feria de Responsabilidad Social organizada por la Universidad Nacional de Cajamarca. Irrumpieron en la sala de conferencias a gritos y con los puños en alto, furibundos y desafiantes, lanzaron restos de pescado malogrado como quien dispara granadas. Los cientos de alumnos participantes huyeron en desbandada. La gente normal y pacífica no se enfrenta a los atacantes, es más, se calla. Nadie quiere ser agredido física ni verbalmente por los piquetes, aunque sean pequeños. El temor paraliza.

El paro se logrará por los motivos equivocados y al final del día no reflejará lo que realmente está sucediendo en Cajamarca. Los perdedores, como siempre, seremos todos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Cajamarca está mejor o peor?

Las noticias de las últimas semanas son apocalípticas. Los enemigos del desarrollo dicen que el proyecto minero Conga, de la empresa Yanacocha, acabará con la vida en Cajamarca. Los primeros en desaparecer, aseguran, serán los distritos de Sorochuco, La Encañada y Huasmín. A la falta de agua le seguirá una contaminación ambiental del fin del mundo que convertirá en territorios fantasmas los que hasta hoy son valles hermosos y centros poblados que se dedican a la ganadería lechera y a la agricultura de subsistencia. Lo mismo, y más, dijeron cuando la empresa inició sus operaciones hace 19 años.

Los voceros de los movimientos anti mina, anti desarrollo y anti todo, han pintado a través de los medios de prensa un sombrío panorama del futuro regional refiriéndose al cataclismo que significaría la puesta en marcha de dicho proyecto. “Basta ver el daño que le ha hecho Yanacocha a Cajamarca (distrito) para no permitir que esa empresa abusiva trabaje en otras zonas”, dicen con su verba florida los discrepantes. Ante una amenaza tan seria y tratándose de la vida de cientos de miles de personas que tenemos la suerte de vivir en esta generosa región minera de nuestro país, es hora de poner las cosas en perspectiva.

¿Cajamarca realmente ha empeorado con la presencia de Yanacocha? ¿Hay motivos que justifiquen esa ola de ataques contra la empresa minera? No. De ninguna manera. Aunque es probable que hayan personas que añoren con nostalgia aquellos tiempos en que nuestra ciudad era un lugar bucólico donde vivir un apacible retiro –a mí también me pasa cuando estoy en medio de un tráfico insoportable, pero ocurre lo mismo en Lima o en Trujillo-, lo cierto es que Cajamarca se ha convertido en un polo de desarrollo y ha crecido enormemente en todo sentido. Crecido para bien.

Nuestra ciudad es cada vez más rica, con más oportunidades de empleo, más saludable, mejor educada, más pacífica, y mejor conectada con el resto del país y del mundo. Pese a que aún hay mucha pobreza y desnutrición que disminuirán paulatinamente en la medida de que haya más inversiones en la región y se gestione con mayor eficiencia los fondos provenientes del Canon minero, los signos de progreso son evidentes y hay que ser muy mezquinos para no reconocerlo. El progreso es innegable.

“Que la mina no es todo y sería bueno no descuidar el agro y la ganadería”, es cierto. Estamos todos de acuerdo. Ellas nos llenan la olla. La empresa minera, sin que ese sea su objetivo de negocio, ha efectuado inversiones importantes a través de sus fundaciones Foncreagro y ALAC para apoyar dichas actividades. Ojala los “luchadores por bien social” tuvieran algo que mostrar en ese sentido –los gritos, insultos, bloqueos de carretera y marchas por quítame estas pajas, no cuentan-, y se dedicaran a promocionar las inversiones en ambos rubros. Al final se trata de hacer empresa y los emprendedores ponen su capital y esfuerzo en las actividades que les rindan un ingreso y que tengan futuro.

Al respecto, precisamente, y eso no dicen los antimineros, las cuatro lagunas que el proyecto transvasará triplicando la cantidad de agua actualmente disponible, serán el mayor incentivo para que los ganaderos y agricultores incrementen su producción anual. ¿Cómo? Simple. En épocas secas no hay pastos y por ende no hay leche. Las vacas se rematan en las ferias pecuarias por menos precio de lo que vale un cachorro de raza. Por su parte, los agricultores siembran sólo cuando hay lluvia para regar sus campos. Sus cosechas son limitadas y dependen de la buena voluntad de la diosa naturaleza. En el futuro, en cambio, con los reservorios del proyecto tendrán agua todo el año. Aplicando tecnologías modernas, como el riego por aspersión, su rendimiento, ingresos económicos y nivel de vida se elevarán significativamente.

Los agitadores tampoco mencionan los miles de puestos de trabajo directo e indirecto, oportunidades de negocio dentro y fuera del proyecto, infraestructura vial y de energía eléctrica, demanda de servicios, dinero circulante, y el emprendedurismo que, base de cualquier sociedad progresista, inyecta a la población una operación multimillonaria como Conga.

Aunque la prensa suele centrarse en las malas noticias porque es la preferencia del público, las encuestas reflejan que la población ve, cada vez más, con buenos ojos a la actividad minera formal. En especial a Yanacocha y sus trabajadores por el desarrollo y el bienestar que la operación ha traído a la región. Que hay expectativas insatisfechas, es cierto. Que más gente quisiera trabajar en el proyecto, cómo no. Que todos queremos beneficiarnos de la mina, sería ideal. Pero todos sabemos también que una sola empresa no puede atender todas las necesidades de una región. Y que lo negativo que se dice Yanacocha tiene más de mala leche y leyenda que de cierto.

Cuando los antimineros hablan del “daño irreparable que Yanacocha le ha hecho a Cajamarca”, yo le pregunto a mis vecinos y sobre todo a los jóvenes y a las madres de familia: ¿Qué elegirías para vivir, una Cajamarca con o sin Yanacocha? Hasta los más recalcitrantes admiten que gracias a la Mina, hoy vivimos mucho mejor que antes. No obstante, hay un gran sector de la población que aún no percibe esos beneficios.

Ahora es el turno esperado de que las cosas buenas que trae consigo la minería formal y responsable lleguen a las comunidades vecinas al proyecto Conga. Los enemigos del desarrollo no lo quieren. Están frenéticos. A toda costa, y pierda quien pierda, tratarán de quitarles su valiosa oportunidad. Cajamarca y el país entero no lo pueden permitir.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Fácil de entender, difícil de solucionar

La Municipalidad del distrito de La Encañada tiene dos problemas graves. El primero es financiero. No hay dinero en caja. El alcalde hace malabares para pagar las planillas y los servicios básicos evitando el colapso por falta de fondos. No hay efectivo ni para el té. El segundo problema es que, aunque tienen fondos provenientes del Canon minero, estos no son de libre disponibilidad. Para invertirlos en obras necesitan proyectos elaborados y personal capacitado. Es un problema de gestión.

Esto último, no es exclusivo de La Encañada. Afecta tanto a los municipios distritales que reciben Canon como a los que no, por supuesto con honrosas excepciones. Por distintos motivos no se tienen o no se pueden administrar los recursos. De acuerdo a Cecilia Blume, analista y ex Jefe del gabinete de asesores de la Presidencia del Consejo de Ministros, “A la fecha, los gobiernos municipales han ejecutado únicamente el 32% de su presupuesto de inversión y estamos en octubre. La descentralización no ha sido eficiente y el gobierno central (desde siempre) ha desatendido la falta de gestión, conformándose con ser puntual en sus transferencias”.

Sin dinero para administrar y sin inversiones para mover la economía, ya se sabe, la actual administración municipal no tiene futuro. Estos problemas arrinconaron al alcalde obligándolo a intentar echar mano, con desesperación, de la única tabla de salvación que tiene a la vista: Yanacocha. El burgomaestre ideó y exigió una fórmula de “Pacto Social” para que la empresa, adicionalmente a los programas de desarrollo que realiza con sus vecinos, aporte dinero, puestos de trabajo y contratos de obra que su mandato pueda disponer en beneficio de la localidad.

Por su parte, la empresa minera que paga sus impuestos con puntualidad escrupulosa (de donde se deriva el Canon para la región) y que además, destina fondos voluntarios para programas de proyección social, estaba cansada de que éstos últimos no beneficiaran eficazmente a sus vecinos. Por ello, la compañía decidió desde hace algún tiempo, coordinar y desarrollar sus programas sociales directamente con las poblaciones ubicadas dentro de su radio de influencia, a través de convenios. Los beneficiarios, por supuesto, están satisfechos con el trato directo y no tienen la menor necesidad, ni intención, de que otros los representen.

¿Si los vecinos de la mina están de acuerdo con esa forma de trabajo, entonces quiénes son los qué han bloqueado la carretera y participado en los desmanes de la semana pasada? Simple. Los pobladores de comunidades más alejadas que, de una u otra forma, también quieren subirse al carro minero aunque no quepan. No tienen la culpa. Es natural. Ellos también necesitan carreteras, escuelas, postas médicas y oportunidades de desarrollo. Lo malo es que, mal orientados, están demandando todo esto al proveedor equivocado.

¿El problema tiene solución? Sí. Para eso se ha conformado una Mesa de Diálogo que tiene sentado a la cabecera al Gobierno Central. Por su parte, el más alto funcionario de la empresa minera, Carlos Santa Cruz, manifestó, desde ya, su disposición para conversar y ayudar al Municipio con soluciones técnicas realizables, y con el concurso de todos los actores sociales involucrados, para que el distrito salga adelante. No obstante, la solución no va a ser sencilla. Me explico.

Al problema financiero y de gestión, se ha sumado la sin razón. Los grupos anti mineros, mal llamados “ecologistas”, han capitalizado el conflicto convirtiendo las aspiraciones de la población necesitada, en una lucha por “la defensa del medio ambiente”. Las declaraciones extremistas, sobre supuestos problemas ambientales e inexistentes compromisos incumplidos, no muestran lo que en verdad está ocurriendo. Más bien tratan de reflejar un daño y una complejidad que no existen. El problema, como se ve, es fácil de entender pero difícil de resolver.

El resultado es el contrario al que la autoridad edil, en última instancia, pretendía obtener. En vez de los apoyos financieros y técnicos inmediatos que necesita, se está avanzando muy poco o nada en las conversaciones para obtenerlos. Los enemigos del desarrollo, como siempre, se empeñan en distorsionar la realidad y pintan a la compañía minera como si fuera el enemigo, boicoteando las reuniones de trabajo. Por lo pronto ya intentaron tumbar la famosa Mesa. Ellos no tienen la intención de solucionar nada. Al contrario, lo quieren empeorar.

Lo dijo el Jefe de la oficina de gestión de conflictos sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros, Víctor Caballero Martín: En el país “Se ha cometido un grave error empoderando a las organizaciones que tienen objetivos políticos propios y que se han constituido en poderes paralelos, como por ejemplo los Comités o Frentes de Defensa que debilitan el poder de las autoridades legítimamente elegidas por la población”.

Con esas personas, dijo el experto, no se puede dialogar. Ellos tienen su propia agenda de poder y el primer punto es mantener y avivar los conflictos. “Las disputas por el poder prácticamente no tienen solución. Las posiciones en esos casos son generalmente irreconciliables”, aseguró Caballero.

Con esos interlocutores, demos por hecho, no hay "conversa" que valga.

viernes, 15 de julio de 2011

No hemos aprendido nada

Ha pasado casi un lustro desde que publiqué la nota Feria de Fongal: un mal negocio; y como los Borbones de la historia “no hemos aprendido nada ni hemos olvidado nada”. Seguimos igual. Los errores que se cometieron en el 2007 siguen cometiéndose hoy en día. Incluso los actores de esa lamentable historia, que incluyo a continuación, siguen siendo los mismos.

Que gane “el más mejor”, es el título del libro en el que Eduardo Engel y Patricio Navia, dos académicos de las universidades de Nueva York y New Haven, en Estados Unidos, enfatizaron la competencia y la meritocracia como temas básicos de agenda para mantener viento en popa el desarrollo de Chile.

La obra pretendía instalar en el quehacer nacional un debate que promoviera importantes reformas a favor de la meritocracia y la competencia en los mercados. Y generar en las empresas y los empresarios la idea general de competitividad, un concepto que no siempre encuentra acogida en los sectores político y empresarial de nuestros países sub desarrollados, y por esa vía contribuir al crecimiento.

Ser competitivo o morir. No hay más alternativa. La globalización de la economía y las comunicaciones han creado al nuevo consumidor: países, empresas, e individuos que producto de un proceso paulatino de cambio, ahora exigen calidad en los productos, excelencia en los servicios y precios sensatos a contratistas y proveedores. Lo que hoy se conoce como “condiciones competitivas de mercado”.

Es decir, que nuestros empresarios deben esforzarse por mejorar para competir en un mercado abierto y exigente, y olvidarse de aquellas prácticas nefastas de los negocios de favor, tan comunes en nuestro país, en los que la calidad total no tiene ninguna importancia.

Esa nueva manera de enfocar los negocios también existe en Cajamarca. Pero no del todo: aún subsisten instituciones con carácter de empresa que no han abandonado los podridos hábitos de épocas pasadas y que en vez de ofrecer competitividad sobreviven a base de favores, agonizando indefinidamente en un mercado que tiene estándares cada vez más altos, con el argumento peregrino de que ayudarlas, a pesar de su refractaria disposición al cambio, es una asunto de “responsabilidad social”. Grave error.

La Feria de Fongal es un caso representativo y repetitivo. ¿Por qué fracasó la feria de ese año? A decir de algunas personas, el sonado desastre empresarial se debió a la ausencia total de imaginación y capacidad en los realizadores. Otros, en cambio, argumentaron que se presentaron muy malos espectáculos, que faltó organización y que más bien hubo un desorden general. En lo que estuvo de acuerdo la mayoría es en que la feria no ofreció nada nuevo ni atractivo a los asistentes. Es probable que ocurriera todo junto.

No obstante, aunque legitimas, esas no fueron las verdaderas causas del fracaso. En realidad sólo fueron los síntomas de una enfermedad terminal que padecen muchas instituciones en nuestro país: no son organizaciones competitivas.

Fongal, por otra parte, perdió hace tiempo su carácter básicamente productivo para convertirse en un espectáculo. Un evento importante sin duda por cuanto constituye todo un símbolo apreciado por la comunidad y por el atractivo turístico que representa. Pero, la razón de ser de Fongal era -y ha dejado de ser- el fomento de la ganadería lechera. La verdad es que los productores ya no están en Fongal. Quedan unos pocos socios, cuya actividad central es la feria de Fiestas Patrias que se ha convertido en el verdadero contenido de la palabra Fongal en Cajamarca. Cuando se habla de Fongal, ya no se habla de ganado, sino de una serie de espectáculos de mayor o menor calidad.

Así las cosas, se supone que la Feria de Fongal debiera ser al menos un buen negocio, o, siquiera, un atractivo turístico para Cajamarca. Pero ocurrió todo lo contrario.

Un buen negocio –dicen los empresarios exitosos-, es cuando todos ganan. El caso Fongal fue al revés: todos perdieron. Perdieron los asistentes que se sintieron timados con el valor de las entradas. Perdieron los comerciantes quienes no alcanzaron las ventas proyectadas. Las vianderas de toda la vida, por ejemplo, se quedaron al fin de feria con la comida fría y la cerveza caliente esperando a los comensales que nunca llegaron. Perdieron los auspiciadores que, además de dinero, no mejoraron en nada la imagen de sus firmas, si acaso no las desmejoraron por presentarlas en un evento muy mal organizado, y perdió la misma Feria a la que aún le cuesta recuperarse del descalabro empresarial. También hubo denuncias en la prensa, por corrupción.

En realidad la Feria viene haciendo agua desde hace varios años. La falla es de origen: la organización del evento lejos de basarse en una detallada y exhaustiva planificación empresarial está asentada en la improvisación. En vez de financiarse con recursos propios o con créditos respaldados por sólidos flujos de caja, basa su economía en “auspicios” y donaciones que buena y generosamente puedan obtener de otras compañías o instituciones. Esas son relaciones empresariales distorsionadas que no pueden conducir a nada positivo: alguien tiene necesariamente que perder para que el otro pueda ganar. Otra vez un mal negocio.

Por otra parte, la meritocracia, otro tema básico en la agenda del desarrollo del libro Que gane “el más mejor”, es otra de las grandes ausentes en este tipo de instituciones moribundas. La tesis es simple: las organizaciones son más productivas, eficientes y competitivas, si al contratar a un profesional se fijan en sus antecedentes académicos y en su experiencia, y no en el grado de amistad, en su apellido o en el lugar de donde provienen. La competencia –señalan los autores- es la clave en este campo. Un mal común que todavía nos aqueja.

Lo dicho. La calidad de una sociedad depende del tipo de organizaciones empresariales que en ella predominen. Si la sociedad cuenta con empresas dinámicas e innovadoras, le espera el éxito y la paulatina desaparición de la pobreza. Si, por el contrario, apoya y mantiene, por un mal entendido respaldo social, los proyectos empresariales improvisados, aventureros, insolventes financiera y moralmente, con bajo rendimiento técnico y profesional, el desempeño general será mediocre.

¿Debe desaparecer la Feria de Fongal? No. De ninguna manera. La Feria tiene que reinventarse, que innovar, dejar de vivir en los tiempos de la belladona para venir con los vientos del cambio a la actualidad; y la comunidad entera, incluido su pujante sector empresarial, deben reconsiderar su tradicional “apoyo” a Fongal. En una economía de mercado, como la que necesita Cajamarca para continuar su desarrollo, los conceptos de “apoyo”, donación, o como eufemísticamente lo llaman: “auspicio”, tienen que ser sustituidos por conceptos de competitividad y eficiencia.

Si Fongal quiere seguir siendo un gran espectáculo, excelente. Pero que sea muy bueno y rentable. “El más mejor”. Un buen negocio donde ganemos todos.

jueves, 14 de julio de 2011

Dos lecturas diferentes

Wilfredo Saavedra cumplió su cometido. Desde hace varias semanas insistía tercamente en crearle problemas al Gobierno Regional hasta que por fin lo involucró en su estrategia anti minera. Político de vieja data, Saavedra es un hábil manipulador de escenarios. La semana pasada, acompañado de una pequeña turba de alborotadores, puso contra la pared al Presidente Regional, en su propia casa, intentando obligarlo a enfrentar el proyecto Conga de la empresa Yanacocha. Dos pájaros de un tiro.

El Presidente de la Región, Goyo, que no es ningún niño de pecho en estos asuntos de armar escándalos y provocar crisis, le dio por su lado y lo escuchó tranquilamente mientras Saavedra se despachaba a su gusto en contra de la empresa más seria e importante de la región. “Ojalá hubiera reclamado con la misma pasión, siquiera una vez, en contra de la minería informal que daña el medio ambiente y envenena a los trabajadores con productos tóxicos”, dijeron los periodistas que cubrieron la nota. De eso, nada. Criticar la minería informal no produce ganancias.

¿Quién es Wilfredo Saavedra? Es un oscuro personaje a quien, lo dijo el mismo: “las motivaciones políticas me llevaron a estar privado de mi libertad por un poco más de diez años por el delito de terrorismo”. Actualmente asesora a un grupo de transportistas y es presidente de un chiribitil ideológico autodenominado Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, donde comparte protagonismo con algunas alhajas del ecologismo local. Los de siempre.

¿Qué es lo que quiere Saavedra? Según un destacado sociólogo paisano que lo conoce bien y ha seguido su trayectoria de estas últimas semanas, el hombre está convencido de que presionando a las autoridades, organizando asonadas contra la actividad minera, y alterando el orden público y la paz de la región, puede convertirse en el Walter Aduviri cajamarquino. Incluso, especuló el analista, Saavedra planeaba atrincherarse en el edificio del Gobierno Regional como hizo el líder aymara en el local de Panamericana Televisión en Lima.

La estrategia de Wilfredo Saavedra y sus alborotadores (que bien podría ser el nombre de un grupo de rock peruano como el argentino Patricio Rey y sus redonditos de ricota) fracasó por tres motivos:

1.- Ellos no esperaban que el Presidente y el Vicepresidente Regional, cuyos comportamientos fueron políticamente correctos, los recibieran en sus oficinas, soportaran el desagradable trance de escuchar sus pobres argumentos, y decidieran finalmente –por la paz- acompañarlos en una inspección inopinada a las instalaciones del proyecto Conga. Su objetivo, en realidad, era armar un alboroto al no ser recibidos por la autoridad.

2.- Mucho menos se les hubiera ocurrido que la empresa Yanacocha, los iba a recibir con la mejor buena voluntad y que, incluso, el mismo gerente del proyecto les hiciera una visita guiada, les diera una charla sobre las fases de la operación y contestara a todas sus preguntas. De hecho, hubieran preferido que la compañía les negara la entrada y ocurriera un altercado que justificara sus ataques falsos y absurdos contra la actividad minera formal.

3.- Por último, les salió el tiro por la culata cuando los mismos pobladores de la zona de Conga los reprendieron porque nunca los habían visto por ese lugar. “No los conocemos, nunca los hemos visto y ahora se aparecen por aquí diciendo que son nuestros representantes”, dijeron los comuneros. Añadieron que ellos han firmado sus propios acuerdos con la mina y no van a permitir falsos representantes ni la intromisión de extraños que sólo buscan sus propios intereses con el cuento de la contaminación ambiental.

Por lo visto, los sucesos de Puno el mes pasado han tenido dos lecturas diferentes en el resto del país. Los revoltosos lo han tomado como un referente de violencia y terror para condicionar a las autoridades y a la sociedad civil de hacer suya la agenda de sus afiebradas aspiraciones. Por otro lado, las empresas mineras y las comunidades como Conga han comprendido que su alianza por el desarrollo y el beneficio mutuo dependen del entendimiento directo y transparente entre ambas partes, sin intermediaros aprovechados que sólo pretenden utilizarlos.

Esta vez los malos ecologistas se quedaron con los crespos hechos. La población, cansada de sus viejas artimañas, los reconoció, les cerró la puerta, y no los dejó entrar a su casa. Lo más seguro es que en el futuro tratarán de meterse por la ventana.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una valiosa oportunidad

Definitivamente, es por la influencia de Gastón Acurio y los canales de televisión que trasmiten exclusivamente clases de cocina y todo lo referente al servicio de la buena mesa y la hotelería, que los jóvenes cajamarquinos de hoy, hombres y mujeres, no sólo sueñan con ser ingenieros, abogados o médicos, muchos quieren ser chefs o dedicarse a ese magnífico giro de negocio en que se han convertido el bien estar y el buen comer.

Esa positiva influencia, la riqueza de nuestra gastronomía y el desarrollo económico de la región, han impulsado desde hace una década la multiplicación de hoteles y restaurantes en Cajamarca. Los negocios que ofrecen habitaciones a los turistas y a esa gran masa de trabajadores, empresarios, comerciantes y familiares de personas vinculadas a la actividad minera, así como la oferta de comida preparada, se han convertido en un rubro que contribuye significativamente al desarrollo de la región. Paga impuestos y es una fuente de trabajo importante para la población.

Para alcanzar el éxito en este tipo de negocios -dicen los expertos- no sólo es necesario contar con buenas, bien ubicadas y cómodas instalaciones o, en el caso de los restaurantes, con la buena sazón de un experto, sino, y sobre todo, es imprescindible la excelente calidad del servicio. No es tarea fácil ni es para simples aficionados. Para ser bueno hay que prepararse. Los camareros que sirven en sus negocios –cuenta Gastón Acurio- siguen cursos de inglés, francés y japonés. También toman clases de teatro, de mimo y de danza. Y si esa preparación los califica para buscarse otro trabajo, “mejor para ellos” dice el Chef, y añade: “Ésa es la idea, justamente”.

Efectivamente, “Ésa es la idea”. Además de ser una vocación que hay que desarrollar, es también una excelente fuente de oportunidades. Es por ello que las empresas Yanacocha y Aramark brindaron a 20 jóvenes cajamarquinos, pobladores del área de influencia de la empresa minera, el curso “Desarrollo de habilidades básicas en hotelería y atención al cliente”, que concluyó con una ceremonia de clausura el viernes 8 de julio en el Centro de Información y Cultura de Yanacocha.

Para nosotros, me explicó la representante de la empresa minera, Sandra Sánchez, los cursos de capacitación dirigidos a ex propietarios y pobladores del ámbito de influencia de la compañía, forman parte de nuestro programa de Responsabilidad Social Corporativa y tienen como meta el desarrollo de capacidades que brinden a los participantes mayores oportunidades de inserción en el mercado laboral. “Son casi trescientos jóvenes que Yanacocha ha capacitado en hotelería, cocina, panadería y pastelería, en distintas alianzas con Aramark y Senati”, refirió la funcionaria.

Néstor Llanos, el alumno que alcanzó el quinto puesto de esta promoción, lo dijo bien: “Es el curso más valioso que he recibido en mi vida. Me va a servir para enfrentar el futuro. Estoy satisfecho y agradecido por esta gran oportunidad”. En el mundo de hoy la afición a la cocina y al servicio hotelero es una profesión que puede ser muy rentable. Hace tres años el complejo de negocios de Gastón Acurio facturó sesenta millones de dólares.

La oportunidad ideal para estos jóvenes, comentó Edgar Inga, Jefe de Relaciones Comunitarias de Aramark, está en el Turismo Vivencial. Efectivamente, esa audaz y atractiva propuesta de turismo alternativo, que se ofrece con éxito en otras partes del país, puede desarrollarse muy bien en Cajamarca. “Todo lo que han aprendido y experimentado durante el desarrollo del curso, los conocimientos que les hemos transmitido, ahora son suyos y pueden aplicarlos en beneficio propio y para el desarrollo de sus comunidades”, comentó Inga.

Por su parte, Noé Quispe Guevara, el graduado con la mejor calificación del grupo, manifestó que el curso le ha dado “más valor” a su currículo, y como ahora su expediente “pesa más”, considera que él es elegible para trabajar en las mejores empresas del país. Lo más valioso de todo lo que he aprendido, dijo Quispe, es el concepto de la calidad de Atención al Cliente. “Eso es básico para tener éxito”, añadió.

Conozco a muchas personas que se han pagado los estudios universitarios trabajando como ayudantes de cocina, tendiendo camas o sirviendo mesas en algún hotel o restaurante. Por ello coincido plenamente con los jóvenes graduados y los profesionales que participaron en este interesante proyecto de formación profesional en hotelería y atención al cliente: se trata de una valiosa oportunidad.

jueves, 30 de junio de 2011

Una institución modelo

La presentación del Informe Anual de Gestión 2010 de la asociación Los Andes de Cajamarca - ALAC, el martes 28 de junio, no pudo ser más oportuna: los cajamarquinos necesitamos creer en la transparencia de nuestras instituciones.

La credibilidad en las organizaciones de interés público está pasando por un mal momento en todo el país debido a las múltiples denuncias por corrupción e ineficiencia que las han involucrado durante demasiado tiempo. En el imaginario colectivo se da por hecho de que todas, en mayor o menor medida, tienen algo que ocultar y que les es mejor mantener sus informes bajo el más estricto silencio que publicarlos. No faltan, por supuesto, aquellas que prefieren no comunicar porque a falta de obras y de gestión, no tienen nada que mostrar.

No obstante, como la duda ofende y no basta con ser honrado sino que también hay que parecerlo, ALAC publicó y presentó en sociedad, ante más de doscientas personas entre autoridades, representantes de universidades, organismos no gubernamentales, empresarios, periodistas y otras personalidades, al igual que en años anteriores, un documento muy bien elaborado en el que da cuenta de los importes, las fuentes de financiamiento y los logros obtenidos por su gestión durante el año 2010.

¿Por qué es ALAC una institución modelo? Por su política de actuar con transparencia y, principalmente, por su estrategia de establecer alianzas público-privadas que le permiten movilizar recursos humanos y financieros en sus distintos proyectos, superando con creces los objetivos trazados. ALAC administra, gestiona o ejecuta proyectos financiados por la empresa Yanacocha, el proyecto Conga (de Yanacocha), el Fondo de Solidaridad Cajamarca (también de la empresa minera), organismos internacionales, entidades del Gobierno y otras empresas privadas, conformando alianzas con diversos protagonistas del desarrollo y generando sinergias entre el sector público y el privado.

¿No tiene cuestionamientos? Cómo no. Siempre los hay. En nuestro país, y algunas veces es bueno que así sea, difícilmente se puede convencer o contentar a todos. Para algunas personas no es conveniente que la Comisión Técnica de Coordinación del Fondo Minero de Solidaridad que toma las decisiones sobre los proyectos que se han de aprobar en ALAC este conformada por cuatro miembros de la empresa privada, uno del Gobierno Regional (su Presidente) otro de la Municipalidad Provincial (el Alcalde), y uno más en representación de la sociedad civil (el Obispo de Cajamarca)

No están de acuerdo, dicen, porque cuatro contra tres puede equilibrar la balanza en beneficio del sector privado. Quienes piensan así, no acaban de entender que lo que impulsa a estas empresas a contribuir financieramente y con su gestión en la tarea del desarrollo, es su Responsabilidad Social Corporativa, y que sus intereses empresariales, además de legítimos, son perfectamente compatibles con el bienestar y el desarrollo de la región. Por lo demás, y para tranquilidad de todos, los proyectos no se aprueban por mayoría de votos sino por consenso. ¿Qué quiere decir esto? Que si alguno de los miembros, por los motivos que sean, no esta de acuerdo con alguna propuesta, simplemente vota en contra y el proyecto no se realiza. No hay espacio para intereses particulares.

Su Directora Ejecutiva, Violeta Vigo, me comentó que para ALAC el 2010 fue “El año de la educación”. Los esfuerzos de la institución -dijo- estuvieron enfocados, de la mano con el sector público, a incentivar políticas que contribuyan a mejorar el sistema educativo local. Asimismo, se puso especial énfasis en el trabajo de la Alianza por el Desarrollo y Contra la Pobreza en el ámbito del proyecto Conga y la Alianza por la Nutrición en Cajamarca, PREDECI, en la que intervienen, además del Gobierno Regional, ALAC y Yanacocha, otras empresas mineras, la Iniciativa Clinton Giustra por el Crecimiento Sostenible, y USAID-PERU.

Sólo como ejemplo, menciono aquí algunas cifras y estadísticas reveladoras de la intervención de ALAC, contenidas en su Informe 2010:

- En el programa de fortalecimiento de la gestión pública fueron capacitados 137 funcionarios del Gobierno Regional y de los Gobiernos Locales de la jurisdicción de la alianza ALAC-USAID.

- El proyecto de formación de jóvenes emprendedores ha comprometido a 24.063 jóvenes y 285 docentes de 31 instituciones educativas.

- A través del proyecto Red Integral de Escuelas de Cajamarca se logró disminuir la deserción escolar de 8,5% a 5,9%, y la repitencia de 7,1% a 6,6%. El proyecto benefició a 3.684 alumnos de 73 instituciones educativas y 216 docentes. En ese universo se incrementó, también, el 42% de rendimiento en matemáticas y 52,1% en comunicación.

- Con la intervención del programa de reducción de la desnutrición crónica infantil (PREDECI) se disminuyó en 4,3% la prevalencia de ese flagelo. Durante el 2010 se atendieron 13.992 niños y 3.413 gestantes de 798 comunidades en las 13 provincias de Cajamarca.

- Aproximadamente 15 mil pobladores se beneficiaron con el proyecto Sistemas de Agua Potable y Saneamiento Rural. 18 instituciones educativas reciclan adecuadamente su residuos sólidos y 37 se encuentran en proceso de implementación del Plan Integral de Gestión Ambiental de Residuos Sólidos.

- 2.105 familias (10.500 pobladores) se beneficiaron con la construcción de cocinas mejoradas. Las cocinas se construyeron con recursos económicos donados por 2.100 trabajadores de Yanacocha.

- El programa de fortalecimiento de capacidades empresariales contribuyó a generar 3.278 nuevos empleos y más de 2 millones de dólares en ventas.

La conclusión sobre el trabajo realizado por ALAC durante el año pasado, para el Presidente de su Consejo Directivo, Carlos Santa Cruz, esta redactado al inicio del documento: “… que debemos continuar con la generación de sinergias, que todos los sectores debemos trabajar y crecer juntos, adaptándonos a los cambios y exigencias de nuestro entorno, como una gran alianza que nos permita superar el reto que perseguimos: el crecimiento y bienestar de nuestra población”.

A juzgar por los resultados y por el interés que ha despertado en otras instituciones, la asociación Los Andes de Cajamarca se ha convertido en un modelo de gestión a imitar en el país y en el exterior. En mi opinión, el secreto del éxito de la gestión de ALAC es tan simple que sorprende: Se trata de un trabajo en equipo, bien distribuido y muy bien hecho.

martes, 28 de junio de 2011

La juventud y el futuro de Cajamarca

El asombroso desarrollo económico alcanzado por China no es casualidad. El país, con una acertada visión de futuro, se preparó desde hace muchos años para ocupar el lugar destacado que tiene hoy en la economía mundial. Su principal estrategia, según los expertos, la desarrollaron en el campo de la educación. Actualmente, el ranking del Financial Times de las 10 mejores escuelas de administración de empresas del mundo incluye una china, casi a la par que las mejores de Estados Unidos.

Ese logro se obtuvo, entre otras acciones, invitando a profesores y universidades del extranjero a enseñar y crear centros de estudio en el país asiático. “El éxito de las compañías chinas en la economía global no hubiera sido posible sin una significativa mejora del capital humano, mediante la formación de administradores eficientes. Y eso se va a ver cada vez más”, dijo el rector de la escuela de negocios CEIBS de Shanghai, Rolf D. Cremer, al periodista Andrés Oppeheimer en una entrevista. El gobierno chino estima que el país necesitará 75 mil gerentes en la próxima década para continuar su formidable expansión económica, aseguró el comunicador.

El emprendedurismo y la manera de administrar negocios no sólo se aprenden en el país. Los hijos del Dragón salen por cientos de miles a estudiar fuera, principalmente a Estados Unidos. Las autoridades han cambiado el paradigma y lo que antes veían como una “fuga de cerebros”, en la actualidad lo consideran una gran oportunidad. Del millón trescientos mil estudiantes universitarios que salieron al exterior desde 1978 han regresado al país unos 400 mil quienes han contribuido al crecimiento chino con sus conocimientos, intercambios académicos, contactos comerciales e inversiones. Cada vez más graduados regresan porque el país no deja de crecer. Los jóvenes encuentran allí las oportunidades que no se ofrecen en otro lugar.

La empresa privada en Cajamarca está haciendo un esfuerzo similar. La semana pasada 14 jóvenes estudiantes fueron enviados a Lima por el programa PROBECA a participar en el CADE Universitario 2011, organizado por el Instituto Peruano de Acción Empresarial – IPAE, con el propósito, dijo la Presidente del evento, Rosario Bazán, de proveer a los participantes una experiencia de “formación única y trascendental”, orientándolos a que asuman una actitud de auto confianza, auto respeto y autonomía para mejorar sus emprendimientos y acciones personales, y aporten al desarrollo de su comunidad y el país. El CADE tuvo un sugestivo lema este año: “Yo soy el cambio que quiero ver”.

El programa PROBECA de Yanacocha, a cargo de la Asociación los Andes de Cajamarca, cofinanciará con un horizonte de cinco años 10 becas de maestría en Estados Unidos, 10 en Latinoamérica y 10 más en el Perú, a jóvenes cajamarquinos. Asimismo el programa ofrecerá 40 becas adicionales para desarrollar el liderazgo de jóvenes universitarios en el marco del programa “Emprende Ahora”, y otras 9 becas de especialización técnica y otras iniciativas que fortalezcan el emprendedurismo y la visión empresarial local.

Por su lado, la oferta regional de educación superior ha tenido en los últimos años un crecimiento excepcional. En Cajamarca funcionan actualmente varias universidades privadas, además de la nacional, que están formando profesionales jóvenes competitivos que ingresan al mercado con la visión de crear y administrar empresas. Creciendo ellos, aportarán también al desarrollo económico de la región. Saben que tienen oportunidad de prosperar gracias al mercado dinámico con que cuenta Cajamarca hoy en día. El futuro, así, es auspicioso.

No obstante, durante la ceremonia de lanzamiento del programa PROBECA, que se realizó durante un agradable desayuno en el Hotel Costa del Sol, los participantes al evento –rectores, profesores, autoridades y líderes sociales- manifestaron una preocupación: ¿Los felices becarios regresarán a trabajar por Cajamarca una vez que tengan su diploma bajo el brazo? La triste verdad es que no se sabe. Aunque ellos firmarán un compromiso de regresar a trabajar por esta hermosa tierra, nadie conoce con certeza cuál es la visión de futuro que tienen nuestros gobernantes y, en consecuencia, cuál será la situación económica y las oportunidades laborales en la región de los próximos años.

Es seguro que los becarios y los profesionales que están egresando todos los años de las universidades locales tienen las mejores intenciones de trabajar en su tierra y contribuir al crecimiento económico de la región, lo que no se puede asegurar es si en ese futuro inmediato tendrán las oportunidades de trabajo necesarias para hacerlo.

¿Cuántos gerentes necesitará la región en la próxima década? ¿Cuál será la participación de Cajamarca en la economía nacional en ese entonces? ¿El mercado local seguirá creciendo como en los últimos 20 años? ¿Habrá empresas mineras en la localidad o habremos terminado por ahuyentar la inversión en la región? Lamentablemente, todas estas preguntas no tienen respuesta en este momento. El futuro, así, es incierto.

El optimismo es bueno. Ojalá que para nosotros no se convierta en decepción, y que en el futuro inmediato nuestros jóvenes profesionales puedan repetir con entusiasmo, como en otros lugares: “Cada vez nos vamos menos, porque en la región, cada vez crecemos más”.

martes, 21 de junio de 2011

Un futuro mejor

El Vicepresidente Regional, César Aliaga, ha asumido una tarea difícil: poner en funcionamiento el nuevo Hospital Regional de Cajamarca. Aliaga, un político serio y responsable, de los que hay muy pocos, sabe bien lo que dice: la puesta en marcha no se trata de una simple ceremonia de inauguración. Ese moderno edificio, si no cuenta con el presupuesto adecuado y con profesionales médicos y administrativos competentes, no será más que un enorme cascarón. Como hay muchos en el país.

Recuerdo un accidente terrible que ocurrió hace unos años. Héctor, un alegre niño cajamarquino de apenas dos años, cayó del tercer piso de su casa y sufrió un traumatismo craneoencefálico grave que lo dejó al borde de la muerte. A pesar de que lo atendieron excelentes médicos quienes aplicaron sus conocimientos y todos los recursos técnicos disponibles para salvar al pequeño accidentado, hizo falta más: hubo que trasladarlo a Lima de urgencia para que recibiera atención especializada. Su humilde familia, como lamentablemente ocurre en muchos casos parecidos, no tenía los medios para afrontar el gasto.

El caso era delicado. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Salud del Perú las muertes por causa violenta representan el mayor porcentaje de la mortalidad nacional. Dentro de ese grupo, los accidentes constituyen el mayor número, y el daño sufrido por el pequeño Héctor es el responsable directo de la tercera parte de la mortalidad por trauma.

Apenas se enteraron de la dramática situación, un conocido periodista, un alto funcionario de la empresa aérea Aerocóndor que todavía operaba en Cajamarca, y un grupo de trabajadores de la compañía minera Yanacocha unieron esfuerzos: realizaron gestiones y colaboraron económicamente para que el niño -junto a su madre y su médico- recibiera la atención requerida en el Hospital del Niño, en Lima.

Gracias a la generosidad de los involucrados el pequeño Héctor salvó la vida. En ese magnífico grupo de personas altruistas y comprometidas hubo un iqueño, un cuzqueño, uno que otro trujillano, varios cajamarquinos y también limeños -gracias a Dios, y que bueno para Héctor, la gente compasiva no se detiene por absurdas barreras regionalistas.

No obstante, en ese caso, como casi todo en la vida, existió un lado bueno y otro malo. El bueno, obviamente, fue que el pequeño Héctor salvó de morir y que todos los que intervinieron en el feliz milagro tuvieron la oportunidad de experimentar ese sentimiento de inmensa alegría que sólo se puede sentir al salvar una vida. Más aún tratándose de un pequeño inocente frente a semejante desgracia. Aunque estoy convencido de que la sola alegría de su madre al saberlo fuera de peligro valdría mil veces el mismo esfuerzo.

No es difícil imaginar el contento y la satisfacción de las personas que estuvieron pendientes de la salud del niño, gestionaron su traslado a Lima, coordinaron la atención médica especializada y colaboraron económicamente para su tratamiento, cuando supieron que Héctor se había salvado. Es en los momentos en que aflora lo mejor y lo más sublime del ser humano, cuando se comprueba nuestra hechura a la imagen y semejanza de Dios.

El lado malo del asunto, fue comprobar que aún existe un abismo de distancia en el tratamiento médico que podemos recibir en la ciudad de Lima y cualquier otra ciudad del país por más adelantada que esté. Los buenos médicos cajamarquinos que atendieron la emergencia no contaban con la tecnología para garantizar la vida del pequeño Héctor. Lo mismo sucede con otro tipo de emergencias médicas y hasta con tratamientos simples que, en no pocos casos, requieren de la intervención de un especialista.

Lamentablemente, la solución no pasa –como creen algunas personas bien intencionadas- por la sola construcción e inauguración de un moderno hospital. Existen muy buenos nosocomios en algunas ciudades de la costa, la sierra y la selva del Perú que igual derivan a sus pacientes para ser atendidos en Lima. La solución real, además de una instalación moderna, consiste en contar con los equipos especiales, la aplicación de tecnologías avanzadas y el personal médico con el conocimiento y la experiencia necesaria para lograr esos milagros todos los días. Por supuesto, nada de eso funciona y sobrevive si no está sostenido por una economía fuerte y dinámica capaz de afrontar los enormes costos que demandan los buenos servicios en cualquier lugar del mundo.

¿Cómo podemos enfrentar, entonces, el problema de la atención médica en Cajamarca? Simple. Lo razonable –decía un sensato analista-, es darnos cuenta de que mientras no tengamos un aparato productivo que genere las riquezas necesarias, nuestros círculos académicos no alcancen un nivel de intercambio tecnológico con sociedades más adelantadas y nuestra Cajamarca no sea una ciudad de desarrollo constante, y atractiva para que los mejores profesionales del país vengan a vivir con sus familias, niños como Héctor y otros enfermos sin posibilidades económicas para trasladarse a Lima y obtener la mejor atención médica en el país, correrán el riesgo de morir prematuramente. Esa es la realidad.

¿Qué pasó con Héctor? Nada. Actualmente debe tener unos cuatro o cinco años y probablemente se haya recuperado totalmente de ese mal episodio. Quizá siga viviendo en Cajamarca y tenga una vida normal. Si tiene suerte terminará sus estudios y se incorporará a una vida económicamente activa, en una ciudad encaminada al desarrollo, con un vibrante movimiento económico y con oportunidades para todos, como poco a poco ha venido ocurriendo en los últimos diecinueve años en nuestra ciudad, gracias a la actividad minera.

De lo contrario, le tocará vivir en una ciudad empobrecida que quizá, con mucha suerte, cubra un presupuesto de sobrevivencia gracias a los pocos impuestos que pueda recaudar de sus también empobrecidos habitantes, asfixiados por el estancamiento económico como desgraciadamente ocurre en muchas ciudades de nuestro país que no cuentan con un mercado dinámico ni con los recursos naturales mineros que tiene nuestra región. Lamentablemente, este segundo escenario es el que parece seducir a algunas de nuestras malas autoridades desde hace algún tiempo.

Ojalá que nuestros gobernantes tengan la lucidez necesaria y tomen las decisiones correctas que alienten la inversión y ayuden a Héctor, y a otros miles de niños y jóvenes cajamarquinos como él, a alcanzar un futuro mejor.

martes, 14 de junio de 2011

Las ventanas rotas de Cajamarca

La población esta alarmada. No es para menos. La inseguridad ciudadana la vivimos todos. Los delitos suceden a toda hora del día y los hay de todo calibre. Uno de los más sonados ocurrió en junio de 2008. Al estilo del lejano oeste, seis encapuchados ingresaron a un Banco en pleno centro de Cajamarca y lo asaltaron reduciendo con armas de fuego a más de un centenar de personas. Igual a las historias de Jesse James y su banda, o los mismísimos hermanos Dalton, que en su tiempo hicieron de las suyas en esos pueblos polvorientos y sin ley.

Gracias a la Divina Providencia que una vez más acudió en socorro de nuestra ciudad, el asalto y la posterior balacera no dejaron ningún muerto: el vehículo policial que persiguió a los ladrones, quienes huían en una camioneta por las estrechas y concurridas calles del centro histórico, recibió siete impactos de bala. Sus cómplices que escapaban a pie con el dinero y las armas en la mano fueron capturados por la policía con el apoyo de valientes y decididos ciudadanos.

Inmediatamente, algunos personajes lanzaron comentarios irresponsables a través de la prensa. Para ellos, los culpables de asalto, cómo no, fueron la Policía Nacional que no leyó la mente de los delincuentes y se anticipó al robo, jugándose la vida a tiros contra los criminales en las mismas calles, y la actividad minera por haber generado una dinamización económica tal que los negocios de la región pueden ser ahora un jugoso botín. Las declaraciones no sorprendieron a nadie. Los comentarios absurdos también son, desde hace algunos años, un espectáculo diario.

Lo que sí sorprendió, en cambio, fue que un grupo de delincuentes se atreviera a realizar un atraco a plena luz del día, frente a todos los habitantes y en el centro mismo de Cajamarca. Fue extraordinario porque, además de irreflexivo, era a todas luces una empresa sin futuro. Un suicidio. Suponiendo que el factor sorpresa los hubiera favorecido y concretaban el asalto ¿Cómo pensaban huir de Cajamarca? ¿Por tierra? ¿Por aire? Cualquiera de las dos opciones es un mal plan para un escape en esas circunstancias.

¿Por qué pensaron y piensan los delincuentes que aquí en Cajamarca no les va a pasar nada? La respuesta, probablemente la encontremos en la teoría de las Ventanas Rotas que elaboraron los criminólogos americanos James Wilson y George Kelling. Según su hipótesis, el crimen es el resultado inevitable del desorden que se observa en las ciudades donde prevalece el descuido, la suciedad y el maltrato a los bienes públicos. Una ventana rota en un edificio, si no es reparada pronto, se convierte en el preludio para que todas las demás sean dañadas.

En 1969 se realizó en Estados Unidos un experimento interesante: se dejó dos autos abandonados, de igual marca, modelo y color, uno en Palo Alto, California, y el otro en el temido Bronx de Nueva York. Como era de esperarse, el primero permaneció una semana intacto, mientras que el otro fue robado y semidestruido. Sin embargo, la suerte para el automóvil de Palo Alto cambió cuando los conductores del experimento le rompieron una ventana. La conclusión fue clara: un auto con una ventana rota que permanece sin atención, es un auto que a nadie importa, y por tanto se le puede saquear. De igual manera, si una comunidad presenta signos de deterioro y aparenta no importar a nadie, mostrará como consecuencia un aumento del crimen. Nos esta ocurriendo.

Durante los ochenta, el Metro de la Ciudad de Nueva York se convirtió en un servicio temible: los vagones estaban cubiertos de graffiti (pintados por vándalos) y sus estaciones eran concurridas por vagos, borrachos y drogadictos. Ocurrían asaltos, robos y todo tipo de agresiones. Los expertos en seguridad decidieron aplicar la teoría de las Ventanas Rotas para revertir la situación. La única forma de acabar con la inseguridad era perseguir los pequeños delitos.

Una vez que se aplicó la tolerancia cero, que se detuvo a la gente de mal vivir, se pintaron los vagones y se apresó a los raterillos que cometían hurtos pequeños, y las autoridades se aseguraron de que se respetaran las leyes de la ciudad, aplicando las sanciones correspondientes, los ciudadanos de Nueva York recuperaron la confianza en su sistema de transporte y a partir de allí empezó a recuperarse la seguridad y la tranquilidad en la ciudad.

Probablemente, el asalto al Banco y la temeridad con que fue realizado hace tres años, al igual que los asesinatos y robos a mano armada que ocurren con mayor frecuencia en la actualidad, sean el resultado del desinterés con que la comunidad toma hasta hoy los delitos menores. Todos somos testigos de que algunos pobladores orinan sin ningún pudor en las calles. La basura e incluso los animales muertos se arrojan en las esquinas y a los ríos impunemente. Los transportistas de servicio público no respetan las señales de tránsito y se comportan como si para ellos no existiera ninguna ley.

Las paredes con pintas políticas de campañas pasadas se ven por todos lados. Los constructores bloquean las veredas con sus materiales. Los camiones con frutas y otros productos invaden las calles, los ambulantes y los comercios formales obstruyen sin reparo, con su mercadería, el paso a los transeúntes quienes tienen que bajar a la calzada y “torear” los carros para no ser atropellados. Por otro lado, algunos vecinos cierran las vías de extremo a extremo para hacer sus fiestas o polladas cuando les viene en gana.

Todos estos delitos menores no son responsabilidad exclusiva de las autoridades. No se puede poner un policía de tránsito en cada cruce de calles ni en cada combi o mototaxi que atraviesa la ciudad, como no se puede esperar, tampoco, que haya un inspector municipal en cada esquina de Cajamarca. Es un tema de comportamiento y orden que nos involucra a todos. Se trata de temas de seguridad y de conducta ciudadana que deben observar seriamente los mismos pobladores.

Por más esfuerzos que hagan para brindarnos mayor seguridad la nueva administración municipal, nuestra Policía Nacional y algunas organizaciones privadas, como Yanacocha y la Asociación Los Andes de Cajamarca; mientras no cambiemos la forma de conducirnos en la comunidad y perpetremos o pasemos por alto los delitos menores porque creemos que a nosotros no nos afectan, estaremos invitando a los delincuentes, de aquí y de todos lados, a hacer de las suyas en nuestra ciudad.

miércoles, 20 de abril de 2011

La punta del iceberg

El sindicato de trabajadores de Yanacocha tiene una diferencia con su empleador. Le reclama públicamente por la disminución de Utilidades del ejercicio económico 2010 que la compañía distribuyó en abril. Probablemente, las otras tres cuartas partes de colaboradores no sindicalizados que también tenían la sana expectativa de recibir mayores ingresos que el año anterior sientan la misma desilusión. Estos últimos, no obstante, al igual que los ingleses que detestan hablar en público del dinero que ganan y de su estado de salud, prefieren ventilar el tema de sus cuentas bancarias en la intimidad de sus hogares y no en la calle. Es su privilegio.

¿Tienen razón de sentirse afectados los trabajadores? Sí. Por supuesto. A las personas –y también a las empresas- les afecta recibir menos dinero cuando tienen un presupuesto planificado. Los mineros, como todos los miembros útiles de nuestra sociedad, trabajan para percibir una remuneración con la cual solventar sus gastos de alimentación, vivienda, transporte, vestido, educación, salud, y esparcimiento. Con los impuestos que pagan por sus ingresos contribuyen, además, a incrementar la caja fiscal que financia la construcción de obras, programas sociales y el gasto público. Todo esto pues, se verá mermado debido a que este año percibieron, en total, varios millones de soles menos de lo esperado por concepto de Utilidades.

Más aún, no sólo resultarán afectados los mineros, también se perjudicarán los comerciantes y empresarios cuyas ventas disminuirán porque esos millones de soles que no llegaron a los bolsillos de los trabajadores tampoco llegarán al mercado. Como se resentirá la Sunat porque la recaudación fiscal, el Impuesto a la Renta, tampoco será la misma este año. Es seguro que el sector construcción y los rubros de venta de vehículos y de entretenimiento también sufrirán sus respectivos ajustes: si no hay dinero para invertir, mucho menos lo habrá para gastar. Por lo visto, los afectados, aunque muchos no se hayan dado cuenta, suman varios miles de personas más que ese pequeño grupo de sindicalistas mineros que han hecho pública su protesta en los últimos días.

¿Por qué Yanacocha pagó menos Utilidades este año? Fácil. Porque, entre otras cosas, y aunque el precio del oro está muy alto, la producción de la empresa minera disminuyó treinta por ciento en el 2010, con respecto al 2009. Con esa caída en las ventas estimadas se esfumaron treinta y seis millones en beneficios por distribuir, soles más, soles menos, que jamás llegarán a los trabajadores ni al mercado porque simplemente no existen, por muy mal que nos sintamos. Explicación tan válida como aquella de las noventa y nueve razones que dio el artillero, de una Tradición de Ricardo Palma, para no haber hecho una salva: “razón primera, no tener pólvora”, guárdese usted en el pecho las noventa y ocho restantes, que no tienen la menor importancia. No se pagó más porque no hubo más Utilidades. Todo lo que había para repartir fue repartido.

¿Mejorará esta situación en los próximos años? Puede ser. Dependerá de que la empresa minera alcance nuevamente el nivel de producción que tuvo en años pasados. Para ello Yanacocha dedica grandes presupuestos y valiosos esfuerzos en actividades de exploración que no siempre son valorados por un sector de la población. Por lo pronto, la empresa tiene a la vista la puesta en marcha del proyecto Conga, de cobre y oro, que se hará realidad en los próximos años si la divina providencia nos asiste y los precios de los commodities en el mercado internacional se mantienen atractivos pese a los vaivenes del mercado.

En mi opinión, el ingreso económico de los trabajadores de Yanacocha y de sus contratistas es un tema importante para la comunidad por su impacto positivo en el mercado. Sin embargo, el problema de fondo es el hecho no comentado de que la producción de la empresa minera no está creciendo desde hace algún tiempo. Sus esfuerzos están dirigidos a mantener su producción más que a elevarla debido a los obstáculos irracionales que distintas organizaciones ponen en su camino. En ese escenario, y sin autoridades comprometidas con el desarrollo de la actividad minera en la región, cabe preguntarse si nuestro mercado será capaz de soportar, por un lado, menores inyecciones de circulante, como en esta oportunidad, y por el otro, la incorporación de miles de jóvenes que este y los años siguientes estarán en edad de trabajar.

Probablemente, el reclamo de los trabajadores del Sindicato de Yanacocha por la disminución de las Utilidades, que en realidad debería dirigirse hacia otro lado, no sea más que la punta del iceberg de un problema económico mucho mayor e inmanejable que empieza a aparecer en Cajamarca. Aún es tiempo de solucionar la verdadera raíz del problema. Para luego, es tarde.

martes, 5 de abril de 2011

Los primero cien días de Goyo

El Gobierno Regional de Cajamarca informará en breve el estado de su administración. Su presidente Gregorio Santos, Goyo, refirió que los gerentes de las distintas áreas de la institución están preparando el informe de los primeros cien días de su gobierno “para que se conozca cómo se encontró la gestión y qué se hará en adelante”.

Se trata de una buena práctica. Es el momento de revisar si nuestro presidente mantiene en buen rumbo la inmensa nave del territorio y con ella nuestro destino y el futuro de nuestros hijos. Un ejercicio saludable, además, en vista de que aún le quedan cuarenta y cinco meses de mandato y podría suceder que, de no estar en el ruta correcta, termináramos encallando o estrellándonos fatalmente contra algún acantilado.

Los expertos sugieren que debería institucionalizarse el que los presidentes regionales publiquen un informe de su trabajo durante los primeros tres meses de gestión, acompañando un documento técnico de fácil lectura, que dé cuenta de los avances y las metas concretas que alcanzará su gobierno y que los ciudadanos pueden esperar y exigir. Es parte de su responsabilidad.

El documento, como todo informe serio –señalan- debe explicar la manera en que se ha programado alcanzar los objetivos y, el por qué de los retrasos y las cancelaciones en el cumplimiento de los programas. Se trata, en resumen, de hacer lo que hace cualquier empresa que desee obtener el éxito planificado. Revisar la hoja de ruta.

También es importante porque en los primeros cien días de gestión se aprecia la forma en que se va afirmando la imagen del nuevo presidente, y el nivel de confianza que genera en la población. Es un primer momento para saber si el desempeño inicial es satisfactorio, y si la capacidad del líder, dejada atrás la campaña, resulta convincente no sólo para quienes apostaron por él, sino para el conjunto de la sociedad.

En Cajamarca, se trata de discernir, teniendo como base su comportamiento, las buenas relaciones que mantiene con todos los integrantes de la comunidad, las decisiones adoptadas y la manera en qué ha enfrentado los problemas hasta la fecha, si Goyo tiene o no un buen juicio político.

¿Qué es tener buen juicio político? ¿Qué es ser prudente o talentoso en política, ser un genio político, o al menos ser políticamente competente, saber cómo lograr que se hagan las cosas? Se preguntaba Isaiah Berlin, uno de los principales pensadores liberales del siglo XX.

Deploramos –decía Berlin- que nuestros políticos estén desprovistos de esas cualidades. Lamentamos cuando se comportan enceguecidos por los prejuicios y las pasiones. Cuando no comprenden su rol ni su época y se resisten a lo que solemos llamar “la lógica de los hechos”. Cuando la “historia juega contra ellos” y son incultos o incapaces de reconocer sus errores de percepción, o seres hipnotizados por la utopía de un pasado fabuloso o de un porvenir irrealizable.

Los hombres de Estado que tienen éxito son aquellos que no buscan el punto de comparación entre su situación y las que pertenecen al pasado de la historia humana. Para Berlin, el mérito de los hombres de Estado es acertar a comprender qué combinación de elementos han conducido a tal o cual situación particular. Comprenden las características de tal movimiento, de tal individuo, de un estado de hecho único, de una atmósfera única, de una combinación específica de factores económicos, políticos y personales.

Berlin atribuía al político de raza una suerte de sensibilidad excepcional a ciertos tipos de hechos. El político exitoso parece tener antenas que le permiten percibir los contornos y la textura específica de una situación política o social.

Sí bien lo actuado en los primeros cien días de gobierno es una muestra de lo que puede esperarse durante el resto de cualquier gestión administrativa, no tiene que ser necesariamente decisivo, ni marcar forzosamente el resto del camino. Siempre es posible dar un giro de timón y cambiar el rumbo y el destino de una sociedad.

Todos esperamos que el informe de los primeros cien días de Goyo le sirva a él mismo, más que al resto de la población, para corregir aquello que haga falta y nos conduzca hacía el destino que todos aspiramos: una Cajamarca desarrollada y próspera, donde todos podamos vivir en paz.

viernes, 1 de abril de 2011

Sin querer queriendo

El presidente regional Gregorio Santos, Goyo, está molesto por la difusión de un spot publicitario inexacto, dio cuenta una nota de prensa el día miércoles en el diario El Clarín. Según la publicación, el malestar presidencial se debió a “la intención de Minera Yanacocha de pretender engañar al pueblo con la difusión de spots, donde se indica que hay un acuerdo exclusivo con esta empresa (y el Gobierno Regional) en la lucha por la desnutrición crónica infantil”.

Goyo, dice la nota, alerta a la población a no dejarse sorprender con mensajes mal intencionados (de la empresa minera) que solo buscan generar incertidumbre y confundir a la población al no mencionar a las demás instituciones que también contribuirán en esa acción social.

¿De qué spot se trata? Veamos.

Efectivamente, el 7 de febrero de 2011, gracias a las gestiones de la compañía minera, se firmó en Cajamarca un Memorándum de Entendimiento entre la Agencia de los Estados Unidos de América – USAID PERÚ y el Programa de Reducción de la Desnutrición Crónica Infantil – PREDECI, con el objetivo de aunar esfuerzos para apoyar la lucha contra ese flagelo regional.

El PREDECI, por su parte, es un proyecto del Gobierno Regional de Cajamarca, ejecutado con el apoyo de Yanacocha, la Asociación Los Andes, el Fondo de Solidaridad, Minera Goldfields, Minera Lumina Cooper, Minera La Zanja, Minera Coimolache y la Iniciativa Clinton Giustra por el Crecimiento Sostenible. La alianza de estas instituciones busca contribuir con el crecimiento y desarrollo adecuado de los niños menores de 3 años en el ámbito de 795 comunidades de 28 distritos, en las 13 provincias del Departamento.

Aunque las buenas noticias pasan casi siempre inadvertidas, este esfuerzo por el bien de la niñez cajamarquina fue suficientemente difundido por la prensa local y nacional, antes, en su momento y durante los días siguientes a la firma del Memorándum.

Por supuesto, para Yanacocha y las demás empresas de la alianza, es un orgullo salir en la foto al lado USAID y el programa de la Fundación del ex presidente Bill Clinton impulsado financieramente por el magnate de la industria minera de Vancouver Frank Giustra, y el multimillonario mexicano Carlos Slim. Esas prestigiosas instituciones son celosas de su imagen internacional y no aparecen de la mano, graciosamente, con cualquier organización que no demuestre seriedad, valores y corrección.

¿Qué pasó entonces con el famoso spot? Fácil. El reclamo, fue error de un funcionario del Gobierno Regional quien habría distribuido la nota de prensa acusadora involucrando, sin razón, a la compañía minera. Una simple llamada telefónica a la oficina de comunicaciones de Yanacocha hubiera informado a cualquier empleado de ese despacho que ellos no elaboraron ni difundieron dicha publicidad.

La aclaración pública de este asunto fue iniciativa de un acucioso periodista radial quien le enmendó la plana al gerente de imagen institucional de la Región. El hombre de prensa señaló que el spot al que se refirió Goyo no fue difundido por Yanacocha sino por la Sociedad Nacional de Minería a través de una empresa publicitaria, y no dice nada sobre algún acuerdo exclusivo entre el Gobierno Regional y la empresa minera.

“Escuche con precisión para enviar sus notas de prensa. Usted escucha cantar al gallo pero no sabe en qué corral”, le dijo el periodista al funcionario del Gobierno. Al parecer, comentó el conductor radial, el presidente Santos fue mal informado.

¿Esa sería la razón del malestar de Goyo? Sí. Puede ser. No sería la primera vez que ocurre. Semanas atrás su gerente de medio ambiente le anunció, como si se tratara de un gran descubrimiento, que la laguna Totoracocha tenía el pH elevado como consecuencia de las operaciones de Yanacocha, luego la Dirección Regional de Salud confirmó lo que la empresa minera dijo desde un principio: “El agua de la laguna cumple con todos los estándares ambientales de la zona”. Eso también mortificó al Presidente.

Más allá de lo anecdótico de todo este asunto del spot publicitario y la laguna Totoracocha, lo que debe preocupar a la población es que, cerca de cumplirse los primeros cien días de gobierno, algunos funcionarios de la administración Santos –muy pocos menos mal- tienen una sola política clara sobre la actividad minera formal: hay que atacarla aunque sea sin fundamento.

Al parecer, el objetivo inmediato es generar conflictos sociales y enfrentar a Yanacocha con el Gobierno Regional, dos instituciones que con muchos más encuentros que desencuentros están gestando, desde hace 18 años, la tradición de trabajar juntos por el bienestar y el desarrollo de Cajamarca.

Con respecto a las acusaciones falsas o aparentes errores involuntarios en que incurren esos funestos asesores del Presidente, aquellos no son aclarados por sus autores o bien terminan con una explicación muy pobre sobre su responsabilidad. Como el famoso y querido comediante de la televisión mexicana, Roberto Gómez Bolaños, el Chavo, ellos hacen daño “sin querer queriendo”, pero no dan risa.

sábado, 5 de marzo de 2011

El síndrome de la desmesura

Sería estupendo que los cerros estuvieran llenos de oro, pero no es así. La parte que lo contiene es llevada por los mineros a una pila de lixiviación y la que tiene muy poco o nada de metal dorado se acumula en otro lugar, especialmente acondicionado, para formar un cerro nuevo. Los que desconocen el tema y algunos mal hablados les llaman relaves pero no lo son. No se trata de restos de material de algún proceso industrial, sino de un amontonamiento de tierra, tal cual estaba en la naturaleza.

No obstante, ese nuevo cerro origina un problema. Cuando recibe agua de lluvia que de por sí es levemente ácida (pH 5,5) ésta se mezcla con las partículas microscópicas de los minerales que pudieran estar al descubierto, como la pirita por ejemplo, y ocurren cambios en su composición. Para hacer una comparación de acides, el vino tiene pH4, el vinagre tiene pH3, y la Coca Cola alrededor de pH2.

La nueva composición del agua le da una particularidad: puede disolver metales. Por eso, antes de que el líquido se incorpore al medio ambiente se procesa para extraer cualquier partícula de metal que haya arrastrado y elevar su pH a un nivel acorde con el tipo de agua para la zona. Eso es lo que hace Yanacocha, represa el agua con pH reducido, “ácida”, y la bombea a través de tubos para su tratamiento.

Hace cuatro años Yanacocha sufrió un atentado ambiental. Manos desconocidas rompieron a machetazo limpio la tubería que estaba a la vista, y el agua sin tratar inundó los campos malogrando las plantaciones vecinas. Los autores del crimen nunca fueron identificados. La empresa, aunque fue la víctima directa, compensó económicamente a los campesinos por la pérdida de sus sembríos. Lamentablemente, fue un gesto de responsabilidad social mal entendido por los comuneros.

Con el atentado, la empresa minera aprendió la lección. Para evitar un nuevo ataque, enterró la tubería e implementó las medidas de control necesarias: construyó un canal de derivación para prevenir que, en caso de un accidente, el líquido volviera a inundar los campos aledaños. Eso es prevención.

El accidente hipotético se convirtió en real el 17 de febrero pasado. La máquina de una contratista golpeó accidentalmente la tubería y lanzó su contenido al exterior. Las medidas de prevención funcionaron. El bombeo fue cortado en apenas diez minutos y casi toda el agua se contuvo en el canal de derivación. Una pequeña cantidad, un reboce, llegó a un canal que recibe varios cientos de litros de agua natural por segundo desde otro lugar, sin causar alteración alguna. Fue como echar una gota de vinagre en una piscina olímpica. Por su parte, Sedacaj ha confirmado que sus análisis de agua del día 17 “no presentan signos de alteración en su calidad”.

¿Yanacocha debía informar el incidente? Sí. Era su obligación. Aunque “el impacto” al medio ambiente fuera insignificante, y sus propios análisis del canal le indicaran de que no hubo modificación alguna en la calidad del agua, sus procedimientos internos y los que adoptó para obtener el ISO 14001, un sistema de gestión ambiental internacional, la auto obligó a comunicar el hecho a las instituciones involucradas dentro de las 24 horas siguientes al incidente.

La comunicación fue cursada de acuerdo a su protocolo al Organismo de Evaluación y Fiscalización del Ambiente - OEFA y a la Autoridad Administrativa del Agua – AAA. También cumplió, de acuerdo con la misma norma, con informar el hecho a los improbables afectados, los usuarios del canal aguas abajo. Dichas comunicaciones, en la práctica y para éste caso, sólo eran una formalidad, porque no había daño ambiental.

Enseguida, los campesinos de la zona, mal liderados por un paisano interesado, trataron de negociar con la empresa minera una compensación por un daño inexistente. Ellos quieren dinero y ese es el meollo de los exaltados reclamos de esta semana.

Lamentablemente, quienes redactaron las normas de procedimientos ambientales no tomaron en cuenta la idiosincrasia de nuestra gente. Somos un país en donde el síndrome de la desmesura es un mal nacional. La expectativa de una compensación económica, aunque sea por un daño inexistente; el rédito político, aunque para ello haya que alarmar irresponsablemente a la población; y la ignorancia de algunas personas y una que otra autoridad inocente, convirtieron un incidente sin trascendencia en un catastrófico “desastre ambiental”.

El mensaje de los interesados por obtener beneficios de la eventualidad, es el único veneno ambiental en esta historia de distorsiones y conveniencias: en nuestro país “hacer lo correcto, no siempre es lo correcto”.

martes, 1 de marzo de 2011

“Para ganar el futuro”

Estados Unidos se está preparando para “lidiar” con el futuro. De acuerdo con Barack Obama, en la próxima década casi la mitad de los puestos de trabajo a crearse en el país requerirán títulos universitarios, y altos conocimientos de matemáticas y ciencias. “Para ganar el futuro”, dijo el presidente de la más innovadora economía del mundo, es necesario mejorar el sistema educativo a fin de vencer en la competencia mundial por nuevos empleos e industrias.

“Tenemos todo lo necesario para competir –aseguró el mandatario: empresarios audaces, nuevas y brillantes ideas, universidades de primera clase y, sobre todo, gente joven llena de promesa y lista para ayudarnos a tener éxito. Lo único que tenemos que hacer es aprovechar ese potencial”.

En declaraciones recientes el jefe de Estado lamentó el atraso del sistema educativo americano con respecto a otras naciones y resaltó el esfuerzo de su gobierno por priorizar el tema de la educación. “Hemos lanzado una competencia llamada Carrera a la Cima, una reforma que está elevando los estándares académicos y obteniendo resultados, no porque Washington dictó las respuestas, sino porque los estados y escuelas locales buscaron soluciones innovadoras”.

No obstante, señaló Obama, la nueva política educativa puede abrir las puertas de la oportunidad para los niños, pero la responsabilidad de que ellos las atraviesen es enteramente de los padres. Agregó que no hay programa o política que pueda reemplazar el interés de un padre o una madre por el desempeño de sus hijos en la escuela, su ayuda en el trabajo escolar que hacen en el hogar, y su esfuerzo por dejar de lado los entretenimientos como la televisión y darse un tiempo para leer con ellos. Afirmó que la responsabilidad de la educación de los niños debe empezar en los hogares y que la tarea es de todos los estadounidenses.

Obama está haciendo lo más recomendable del mundo: imitar lo bueno que hacen los países exitosos para colocarse al frente del pelotón de naciones avanzadas del planeta. ¿Qué ha hecho Finlandia, que hasta hace pocas décadas vivía de la agricultura y de la exportación de materia primas, para llegar a los primeros puestos de los más importantes rankings internacionales que miden el éxito social, económico y político de las naciones? Le preguntó el periodista Andrés Oppenheimer a la presidente Tarja Halonen. Esta contestó: “El secreto es muy sencillo y se puede resumir en tres palabras: Educación, educación y educación”.

En el otro lado de la vereda, tenemos el estudio que el Foro Económico Mundial encargó en 2007 a algunos de los economistas más destacados de la Universidad de Harvard para hacer un “diagnostico” de la falta de crecimiento económico de México. La conclusión –narró Oppenheimer- fue sorprendente: “Hay fuertes evidencias de que el crecimiento económico de México no está limitado por el acceso al crédito, ni por la inestabilidad macroeconómica, ni por la inestabilidad política, ni por impuestos demasiado altos o variables, ni por rigideces en el mercado laboral, ni por falta de coordinación en el descubrimiento de nuevas actividades productivas. La mayor limitación al crecimiento de México es al baja calidad de su oferta educativa”.

Este escenario mundial, en el que los países están corriendo la carrera por la excelencia educativa y la formación profesional de primer nivel de su población, da especial relevancia al Programa de Becas Cajamarca –PROBECA, que iniciará este mes la empresa Yanacocha en beneficio de nuestra juventud. El objetivo es incrementar nuestra competitividad, impulsar la generación de un equipo creciente de profesionales cajamarquinos talentosos y expertos que lideren proyectos para el desarrollo de la región.

El programa, que la empresa minera desarrollará a través de su fundación la Asociación los Andes de Cajamarca – ALAC, con el aporte también del Fondo de Solidaridad de la misma empresa, cofinanciará con un horizonte de cinco años, 10 becas de maestría en Estados Unidos, 10 en Latinoamérica y 10 más en el Perú. Asimismo, a nivel nacional, ofrecerá 40 becas para desarrollar el liderazgo de jóvenes universitarios en el marco del programa “Emprende Ahora”, más 9 becas de especialización técnica y otras iniciativas que fortalezcan el emprendedurismo y la visión empresarial local.

Cuando le preguntaron a Bill Gates, si acaso podrían surgir innovadores de talla mundial en Latinoamérica, éste respondió que no. Gates explicó que en su país, Estados Unidos, él tuvo una educación de buena calidad y una suerte extraordinaria en cuanto a las circunstancias que le tocó vivir. “En la mayor parte de otros lugares del mundo yo hubiera sido un mal agricultor”, aseguró el genio de Microsoft. Eso le esta pasando a muchos de nuestros jóvenes que no tuvieron la oportunidad de una mejor educación.