miércoles, 23 de febrero de 2011

El club de los ciudadanos buenos

Los ciudadanos buenos están de aniversario. Hoy día se cumplen 106 años de la creación del primer club de servicio del mundo: el Rotary Internacional. Una organización de bien social que empezó en 1905 con cuatro socios en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, y cuenta actualmente con más de un millón doscientos mil miembros en todo el mundo.

Cuando se inició, gracias a la iniciativa de los amigos Paul Harris (abogado), Silvester Schiele (negociante) Gustavus H. Loehr (ingeniero de minas) y Hiram E. Shorey (sastre), se llamaron a sí mismos Rotary Club porque sus reuniones de socios se celebraban rotando entre los diferentes locales de los miembros de la organización. No imaginaron que al poco tiempo tendrían que cambiar el nombre a Rotary Internacional porque el buen ejemplo se multiplicó por el planeta.

Hoy día, esta organización mundial de voluntarios compuesta por líderes empresariales y profesionales que prestan servicio humanitario en sus comunidades y promueven el desarrollo de la buena voluntad y la paz, está conformada por 32 mil clubes rotarios en más de 200 países y regiones geográficas por todo el mundo. En Cajamarca tenemos dos clubes rotarios activos: uno de adultos y otro de jóvenes.

¿Qué hacen los Rotarios? Los Rotarios llevan a cabo proyectos que contribuyan a erradicar los grandes problemas de la humanidad: el analfabetismo, las enfermedades, la pobreza, el hambre, la falta de agua potable y el deterioro real –no el inventado- del medio ambiente, a la vez fomenta la aplicación de elevadas normas de ética en sus respectivos campos de acción. Ellos dependen exclusivamente de las contribuciones voluntarias que efectúan sus socios y también sus benefactores, quienes comparten con ellos la visión de un mundo mejor.

Su proyecto globalmente conocido más importante es Polio-Plus, que está contribuyendo a la erradicación mundial de la polio. Desde su inicio, en 1985, los rotarios han contribuido para que su intervención alcance un aporte superior a los 850 millones de dólares y decenas de miles de horas-hombre en el trabajo que han realizado de forma voluntaria para la inoculación de más de mil millones de vacunas a niños del mundo. El objetivo es proteger contra el mal a más de 2.000 millones de niños de 122 países.

En el tema de la educación, otro campo al que dedican especial atención, la Fundación Rotaria es la entidad privada del mundo que otorga el mayor número de becas educativas internacionales, sufragando anualmente el intercambio de más de 1.000 becarios que cursan estudios en el extranjero y desempeñan el papel de embajadores culturales. Varios jóvenes cajamarquinos se han beneficiado en los últimos años con el Programa de Intercambio Cultural. Rotary también colabora con siete prestigiosas universidades del mundo a fin de proveer la oportunidad de obtener una maestría en estudios sobre la paz y la resolución de conflictos.

Los clubes se reúnen semanalmente para planificar proyectos de servicio, debatir temas locales y globales, y disfrutar del compañerismo. Son entidades aconfesionales y apolíticas, abiertas a todas las razas, culturas y credos. En Cajamarca, sus integrantes se reúnen todos los jueves por la noche alrededor de la llamada “Mesa de la amistad”.

Su lema: “Dar de sí antes que pensar en Sí” se ha conservado y mantenido intacto en todos estos años. El club de los ciudadanos buenos, el Rotary Internacional, tiene buenos motivos para celebrar.

¡Feliz Aniversario, Rotary Internacional!,

¡Feliz Aniversario, Rotary de Cajamarca!

jueves, 17 de febrero de 2011

Unidos contra la pobreza

Gregorio Santos ha convocado a la Asamblea Regional de Burgomaestres de Cajamarca, el 25 de febrero, con la finalidad de trabajar unidos en la lucha frontal contra la pobreza, la delincuencia y la corrupción. Por su parte, el alcalde Ramiro Bardales saludó la convocatoria y manifestó que dicha reunión contribuirá a alcanzar el progreso y el bienestar de Cajamarca. Bardales, hombre sincero, serio y conciliador, señaló que su compromiso es trabajar por la paz social para vivir en un ambiente de armonía y comprensión.

Hasta allí, muy bien. Las principales autoridades de la región son conscientes de que Cajamarca necesita de la unión de todos los integrantes de la sociedad para alcanzar el desarrollo y el bienestar de la población, y que ambas cosas se pueden lograr únicamente en el marco del respeto al Estado de Derecho y en un clima de concordia y paz social.

¿Cómo se alcanzan el desarrollo y el bienestar? Veamos.

Con respecto al desarrollo, no hay que buscar fórmulas maravillosas. La respuesta es sencilla: necesitamos inversión y un sistema económico más productivo. Luego de más de dos mil años de ensayo, el bicho humano por fin ha comprendido que las sociedades llegan a ser prósperas, desarrolladas y con un buen nivel de vida, gracias a su aparato productivo. Viven mejor porque hay inversión, producen más y lo hacen a precios competitivos.

Tomemos como ejemplo a la India. De acuerdo a una publicación reciente, el país tiene más de 1,2 billones de habitantes, 75% de su población es rural y de menos de 35 años. Un 20% de la población pertenece a la clase media, que se triplicó en los últimos 10 años, y por lo menos 27%, o sea, más de 300 millones, está bajo la línea de pobreza, gana menos de un dólar diario. No obstante, en los últimos meses sus diarios y revistas hablan de 400 billones de dólares en operaciones de fusiones y adquisiciones, principalmente entre pequeñas y medianas empresas; de sus proyecciones de crecimiento y de las transformaciones que la han convertido en una de las regiones más promisorias del planeta.

Para lograrlo, el Gobierno indio mantiene una alta tasa de crecimiento anual a base de inversión pública y facilitando e incentivando, a toda máquina, la inversión privada. Por su parte, los millones de emprendedores indios se han dedicado a crear productos y servicios innovadores. Los obreros trabajan en obras públicas, construyendo caminos, oficinas supermodernas, nuevas escuelas y universidades, mientras que otros tantos millones de personas están colocadas en la actividad industrial y la minería. También hay millones de artesanos dedicados a procesar la seda y la lana. La población sabe que es su oportunidad de oro y la está aprovechando al máximo.

De otro lado, los agricultores colocan sus cosechas en un mercado dinámico y tienen el aliciente y el desafío de alimentar a una población creciente en número y demanda. Como nosotros, ellos también tienen problemas: trabajan sin mecanización, con suelos agotados, baja tecnología, mucho autoconsumo y sin organización ni cadenas de valor. Sin embargo, comentó un investigador, la India prefiere mirar hacia adelante y asumir un compromiso con el pasado y con el futuro. Con el pasado para aprender, no para negarlo ni para que los condicione. Con el futuro, para construirlo, no para temerle ni para adivinarlo.

¿Y el bienestar de la población? No es difícil de alcanzar. El bienestar viene de la mano con el desarrollo. La gente quiere trabajo y con él solventar los gastos de alimentación, vivienda y vestido, además de una buena atención en salud y educación de calidad para sus hijos. Todos queremos oportunidades de mejora para los nuestros y vivir en un lugar ordenado, limpio y sin temor a que nos asalten o nos corten el cuello a la vuelta de la esquina. Coexistir en una sociedad donde todos, sin excepción, respeten las leyes; y la prosperidad nos permita dar espacio a la recreación, y a la práctica y el disfrute del deporte y el arte.

Cajamarca es una región privilegiada. Es una de las pocas zonas del país que tiene la expectativa real de una inversión millonaria inmediata y una verdadera oportunidad de desarrollo para los próximos diez, veinte y hasta treinta años. Sin embargo, esa situación podría cambiar de un momento a otro debido a factores externos inmanejables, por lo tanto, deberíamos, como hace la India, correr desesperadamente y a pasos agigantados para aprovechar esta oportunidad.

Ese debería ser el tema principal en la agenda de la lucha contra la pobreza que se tratará en la Asamblea Regional de Burgomaestres. Nuestro futuro inmediato y el de las próximas generaciones dependen hoy del buen juicio de nuestras autoridades. Ojalá no se equivoquen.

lunes, 14 de febrero de 2011

Una verdadera emergencia

El presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, ha manifestado su preocupación por el estado de la calidad educativa en la región. Muy bien. Mientras otras autoridades sólo hablan de la infraestructura de los colegios y la situación laboral de los maestros, Santos ha tocado el tema de fondo. Él y todos los peruanos tenemos razones de sobra para estar alarmados. El informe PISA de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo publicado en diciembre 2010 nos da la razón.

El test PISA es la medición más reconocida del mundo de la calidad educativa de cada país. Sus resultados son considerados indicadores de la calidad de los sistemas educativos y se aplican con la finalidad de ayudar a los países a “orientar la política nacional, tanto en relación con los programas escolares y la labor de los docentes, como en relación con el aprendizaje de los alumnos”.

El informe publicado muestra los resultados de un conjunto de pruebas estandarizadas que evalúan, cada tres años, la comprensión de lectura y las competencias matemática y científica, entre los alumnos de 15 años de edad de 65 países. Por supuesto, la evaluación tiene en cuenta los contextos sociales, económicos y culturales de los participantes.

Aquellos países que obtienen buenos resultados reflejan que disponen de sistemas escolares de alto nivel. Los que sólo alcanzan resultados inferiores a la media ven cuestionada su capacidad formativa, y, finalmente, los países con resultados bajos, como el nuestro, generan preocupación social y transmiten frustración a toda la comunidad educativa.

En comprensión de lectura los estudiantes de la ciudad de Shanghái obtuvieron el primer puesto. Le siguieron en orden, los de Korea, Finlandia, Hong Kong, Singapur, Canadá, Nueva Zelanda y Japón. Estados Unidos alcanzó el puesto número 17, España el 33, Chile el 44, Uruguay el 47, México el 48, Colombia el 52, Brasil el 53, Argentina el 58 y Panamá el 62. Perú ocupó el puesto 63 sólo por encima de Azerbaiyán y Kirguistán. En las pruebas de matemáticas y ciencia no nos fue mejor.

Con ese resultado, cómo no poner atención especial en la formación de nuestros jóvenes. Para el Secretario de Educación de Estados Unidos, Arne Duncan, “el mediocre” puesto 17 obtenido por sus estudiantes “debería ser un masivo llamado de alerta para todo el país”. El presidente Obama, por su parte, comentó recientemente que la calidad de la educación americana se ha deteriorado notablemente y teme que ese fenómeno disminuya el ritmo innovador de la sociedad haciendo perder a Estados Unidos la hegemonía planetaria de que disfruta desde hace un siglo.

Si el puesto número 17 fue calificado por los mismos estadounidenses como “mediocre”, el puesto número 63 obtenido por nuestro país debería ser considerado como una verdadera situación de emergencia. Empezar a preocuparnos por ello, sin embargo y aunque es un buen comienzo, en la realidad no alcanza para nada. Lo que debe hacerse es escuchar el llamado del presidente regional y poner manos a la obra en atender este tema tan importante y complicado de la calidad educativa. El futuro de Cajamarca y del país va en ello.

Por supuesto, siempre es posible hallar una salida fácil. En el Perú, por lo pronto, la mayoría de autoridades no habla del tema, es como si el problema no existiera. Quizá terminemos imitando a otro país sudamericano. Al ver que sus estudiantes alcanzaron un puesto muy bajo hallaron una cura de burro para que no se repita el resultado: No volverán a participar en el examen.

domingo, 6 de febrero de 2011

Cuando se manipula la verdad

Ocurrió hace una semana. El gerente de Recursos Naturales y Medioambiente del Gobierno Regional “descubrió” que la laguna Totoracocha, ubicada a quinientos metros del yacimiento de piedra caliza China Linda, propiedad de Yanacocha, en Combayo, tenía un pH elevado.

El “descubrimiento” fue algo tardío, ya que esas aguas tienen la misma condición desde que Dios creó ese lugar, con suelo calizo, hace unos cinco mil millones de años. Se develó un hecho natural: esas aguas han sido, son y siempre serán alcalinas. El funcionario no mintió pero tampoco dijo la verdad, la información fue presentada como un atentado ambiental de Yanacocha.

Por su parte, la empresa minera aclaró que dicha laguna no forma parte de sus operaciones, y que no realiza ninguna descarga de efluentes de agua en ella. La corrección fue necesaria en vista de que las declaraciones al respecto no estaban dirigidas a llamar su atención sobre el tema ya que habría bastado una simple comunicación formal para enterarla. La información fue utilizada por otros para dañar su imagen ante la opinión pública y generar un conflicto social partiendo de una verdad manipulada.

La actuación del funcionario público fue calificada por otras autoridades, en el mejor de los casos, como irresponsable. Aunque él aseguró que sólo se trataba de una observación técnica, no midió que ese tipo de denuncias precipitadas no es nuevo ni original. Se han dado antes y se repiten con cierta frecuencia. En Cajamarca hay activistas anti mina que manipulan la verdad y viven inventando conflictos ambientales para enfrentar a los pobladores y a las autoridades con la actividad minera regional.

El problema de esa estrategia manipuladora es que no sólo daña gratuitamente la imagen de la minería formal y deterioran las relaciones de buena vecindad, sino que le hace un inmenso daño a nuestra comunidad. Las personas que manipulan la información –y peor cuando se trata de líderes de opinión o autoridades- no entienden que el valor más importante de nuestra sociedad es el de la credibilidad o, lo que es lo mismo, la confianza que la sociedad se tiene en sí misma.

Se trata, decía un analista social, “de un activo intangible que se construye pacientemente en el tiempo, se transmite de generación en generación y se fragua en la diversidad de opiniones. La construcción de esa credibilidad tiene un único y excluyente insumo: la información que se genera y utiliza. Cuanto más veraz sea la que circule, mayor fortaleza tendrá una comunidad. El círculo virtuoso se mantiene con aquello de que: yo creo en lo que los otros dicen porque ellos creen en lo que yo digo”.

La falsa contaminación de la laguna Totoracocha por la compañía minera ya dejo las primeras páginas de los diarios locales. Los únicos que lo van a recordar de cuando en cuando serán algunos mal llamados ecologistas que ya deben haber enviado esas publicaciones al extranjero para que sus inocentes cooperantes les sigan enviado fondos de apoyo en su lucha contra las malvadas transnacionales. Dinero fácil.

No obstante, las cosas no quedan allí. Cuando esta gente practica el juego peligroso de manipular la verdad para dañar a empresas como Yanacocha, entendámoslo bien, no sólo pierde la actividad minera formal, en realidad nos dañan a todos: al conjunto de la sociedad.

viernes, 28 de enero de 2011

Un descubrimiento extraordinario

El gerente de Recursos Naturales y Medioambiente del Gobierno Regional de Cajamarca acaba de hacer un descubrimiento extraordinario: allí, donde Dios puso los yacimientos de cal, las aguas de los alrededores también son alcalinas. Brillante.

¿Cómo demostró el lúcido funcionario público este portentoso hecho científico? Simple, tomó una muestra de agua de la laguna Totoracocha y luego de un sencillo análisis comprobó, obviamente, que ésta tenía un pH elevado (El pH es una medida de la alcalinidad de una solución) igual que otras lagunas a lo largo de nuestra cordillera y en otras partes del mundo. Los pobladores del Himalaya, incluso, lo consideran una bendición. Están convencidos de que el agua alcalina es buena para su salud.

No obstante, y aunque el único elemento extraño en la laguna puede ser una cantidad enorme de coliformes fecales, el funcionario, hombre de poca fe, en vez de reconocer la alcalinidad del agua como un hecho simple y maravilloso de la naturaleza, le levantó la falda al asunto y denunció una supuesta contaminación ocasionada por una empresa de la zona. Fue como si descubriera, recién, que las aguas termales de Baños del Inca contienen minerales y quisiera culpar del hecho a la actividad minera porque se ubica en la parte alta del distrito.

La realidad es diferente. Si el acucioso investigador hubiera actuado con buena voluntad, le habría bastado con leer los elaborados estudios que realizó la empresa Yanacocha antes de extraer cal de la cantera China Linda, ubicada a quinientos metros del lugar, para entender que esas aguas han tenido, tienen y tendrán siempre un pH elevado, desde que nuestro creador colocó la laguna en ese medio ambiente de suelos calizos.

El asunto no quedó allí, el descubridor ha convencido a algunos espíritus puros de que la alcalinidad de esas aguas es responsabilidad de la empresa minera y pretende que su jefe, el Presidente Regional, respalde esa antojadiza interpretación de los hechos. Ojalá que Gregorio Santos no pise el palito. En este asunto hay trampa.

¿Pueden los servidores públicos hacer acusaciones sin pruebas? Por supuesto que pueden, y tienen que responder por ello. No solo eso, también tienen derecho a decir tonterías. Tenemos, por ejemplo, al tristemente célebre Evo Morales quien declaró a la prensa mundial, con toda seriedad, que la Coca Cola sirve para destapar inodoros y que el pollo criado con hormonas induce a la homosexualidad masculina y provoca calvicie entre los europeos. Una bobería.

¿Por qué éste funcionario se comporta de esa manera? Fácil. En mi opinión, la lealtad del gerente regional no es con el Gobierno de turno ni con la comunidad cajamarquina, como les encanta decir a aquellos que sólo velan por sus intereses. El funcionario lumbrera le está haciendo el juego a ese grupete de malos ecologistas que desde hace varios años vienen ganando dinero y poder a costa de atacar la imagen de la actividad minera formal en la región.

No hay pierde. Promoviendo conflictos sociales con atentados ambientales inventados se logran dos cosas: la primera, montar el escenario para que los mal llamados ecologistas regresen a las primeras planas de la prensa y el escenario local. Muy pronto, los rabiosos defensores del medio ambiente empezarán a cuestionar el comportamiento de nuestras autoridades. Si el Alcalde o el Presidente Regional se muestran mesurados, responsables y no emiten juicios precipitados sobre estos temas, serán tildados de enemigos de Cajamarca. Por otro lado, si las autoridades repiten a coro los argumentos delirantes y las denuncias infundadas, los ecovivos de siempre habrán creado el caos social necesario para mantenerse vigentes. Igual ganan.

Su segundo objetivo también es obvio. Esta gente está tratando por todos los medios de poner zancadillas al trabajo concertado que desde hace algún tiempo han empezado a realizar nuestras autoridades y los representantes de las compañías mineras, con magníficos resultados para toda la población. Su estrategia es clara: las nuevas autoridades acaban de asumir sus cargos y hay que enfrentarlas con la actividad minera formal, a toda costa. No deben permitir, de ningún modo, que la armonía y la paz social reinen en Cajamarca. Sería su final.

Es el clásico divide y reinaras. Esta a la vista. Es entendible que esta gente siga intentando hacer aquello que les dio buenos resultados en el pasado, lo que no se comprende es que algunas personas, con un mínimo nivel de sensatez, se dejen arrastrar tan fácilmente por esos conflictos inventados ¿No hay nadie que dé la voz de alarma?

jueves, 21 de octubre de 2010

Una historia de sapos

La noticia de un supuesto desastre ambiental en Cajamarca tenía un tono dramático. Se propaló por radio a comienzos de la semana y también apareció en un diario local. Según la nota, algunos pobladores de Apalín, distrito de Baños del Inca, denunciaron el hallazgo de unas ranitas muertas en un reservorio del lugar.

El ranicidio –de acuerdo a los redactores- sería obra de la empresa Yanacocha, pues el reservorio construido gracias a un convenio entre esa empresa privada y la municipalidad bañosina, sería alimentado por un canal cuyas aguas discurren desde la operación minera.

¿Fue eso lo que realmente ocurrió? No. Una indagación sencilla con las autoridades del centro poblado Apalín y los pobladores que viven al pie del reservorio reveló que todos los años, con las primeras lluvias de la temporada, aparecen en el canal Azufre Atunconga, ramal Apalín, distintos animales muertos.

“Nosotros los llamamos Chirrios o sapos de paja, ellos se mueren cuando viene mucha agua”, dijo uno de los vecinos del lugar. Agregó que con las lluvias llegan sapos, ratones y hasta conejos muertos y que eso “siempre ha sido así”.

Al parecer, los autores de la nota periodística –quienes no verificaron los datos- fueron inocentemente desinformados por alguien que, a su vez, quiso ser parte de una gran noticia. Si bien este tipo de informes alarmantes ya no tienen mayor repercusión en la opinión pública y los que las difunden imprudentemente sólo contribuyen a su descrédito profesional entre el público culto, es claro que responden a motivaciones que se deben analizar.

¿Por qué ocurren estas cosas? Simple, lo explicó magistralmente nuestro premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa en su artículo titulado La era del bufón. Terry Jones, un desconocido pastor protestante miamense, anunció que se disponía a conmemorar el aniversario del 11 de setiembre último haciendo una fogata con ejemplares del Corán, el libro sagrado de la religión musulmana.

Lo normal ante la provocación, estupidez o payasada del pastor Jones –comentó el escritor- es que la prensa seria tomase sus declaraciones con indiferencia, o, a lo más, que le otorgara un par de líneas en alguna página de la chismografía americana. Lamentablemente, la prensa, sin considerar el contexto de violencia política y fundamentalismo religioso del mundo de hoy, difundió la amenaza de un pobre infeliz como si hubiera sido el pronunciamiento de una super potencia atómica.

En pocos días Terry Jones se hizo famoso, pero cientos de miles de musulmanes enfurecidos amenazaron con tomar represalias contra Estados Unidos y sus aliados si se atrevían a quemar el libro con las benditas revelaciones del Islam. Tuvo que intervenir la Casa Blanca y hasta el Vaticano para que Jones renunciara a su amenaza y volviera al anonimato del que nunca debió salir. El mundo estuvo al borde de la cuarta guerra mundial que, para algunos, comenzó el 11-S y ha cobrado miles de heridos y muertos en otros miles de actos terroristas ocurridos en todo el mundo a partir de esa fecha.

Aunque la responsabilidad del escándalo fue atribuida a los diarios, radios y canales de televisión que se condujeron sin medir las consecuencias, Mario Vargas Llosa concluyó en que la prensa no pudo actuar de otro modo. Están obligados a ello porque a los lectores, oyentes o televidentes, que somos todos nosotros, les encantan las noticias “que salgan de lo común, que rompan con la rutina de lo cotidiano, que sorprendan, desconcierten, escandalicen, asusten y –sobre todo- entretenga y diviertan”. No importa si son verdad, mentira, ó una combinación de ambas, ni que manchen la honra de las personas o la reputación de las empresas.

¿Esta justificada con esto la actuación de buena parte de la prensa? No lo creo. Eso es lo que nos diferencia de los demás bichos de la creación: nosotros podemos decidir. Somos responsables de nuestras propias decisiones y capaces de elegir entre hacer las cosas bien ó –lo más fácil- dejarnos llevar por lo que hace el montón. También hay periodismo serio. De eso se trata la ética y el libre albedrío.

Sin embargo, a las publicaciones serias y respetables les cuesta mucho mantenerse en el mercado y luchar contra el fantasma de la bancarrota. Lo que vende es el chisme, la frivolidad, el escándalo y la diversión. Eso es así aquí en Cajamarca, en Lima y en el mundo entero. La mayor parte de la prensa busca que divertir y hacer el papel de bufón que le ha asignado la sociedad. Satisfacer la pasión por el espectáculo.

¿Qué sucederá ahora? Nada. La noticia del ranicidio ya se difundió y la reputación de una empresa minera responsable fue gratuitamente maltratada. Por supuesto, no faltará algún rabioso defensor del medio ambiente que señale, con una copia del diario como prueba, y excitado hasta el borde de un colapso nervioso, que la malvada Yanacocha fue causante de la muerte de los inocentes animalitos. Para eso también sirven las historias de sapos.

martes, 14 de septiembre de 2010

El agujero negro de Huambocancha

Los llaman los agujeros negros del planeta. Están por todo el mundo, en Bangladesh, en Haití, en Gaza, por ejemplo. También existen en Sudamérica y se les puede encontrar aquí, en el Perú. Se refieren a los más de mil millones de personas que viven en el mundo con menos de un dólar diario y más de dos mil, con menos de dos. La mitad de ellos son niños. 1.100 millones no tienen acceso a agua corriente y 2.600 millones no conocen las condiciones sanitarias mínimas. Viven en la barbarie.

El nombre es una analogía del concepto denominado “agujero negro” que creó el físico norteamericano John Wheeler en 1967 y que desde su inicio, a pesar de haber sido introducido en al ámbito científico, se convirtió en uno de los horrores de la ciencia ficción: caer en uno de ellos, dice la fantasía, es precipitarse en el espacio-tiempo y salir, para no regresar jamás, a otra época y región impredecibles del universo. Por su parte, el científico británico Stephen Hawking, aclara en su libro de ensayos: Agujeros Negros y Pequeños Universos, que, lejos de promover el turismo galáctico, si uno penetra en un agujero negro acabará irremediablemente aplastado y desintegrado como un espagueti.

Uno de esos agujeros negros terrestres, en el que se puede caer debido a las injusticias en que vive el bicho humano del siglo XXI, existe en la comunidad de Huambocancha a sólo diez minutos del centro histórico de Cajamarca. Un poblador de esa zona, José Tafur, denunció la semana pasada que alrededor de 560 personas de su comunidad no tienen agua potable y que su única opción para obtenerla es abastecerse de un pozo de agua con contenido natural de metales pesados, o acarrear el líquido contaminado con coliformes fecales desde el río cercano, en horas de la madrugada.

La denuncia de Tafur señaló, además, que ese agujero negro existente desde hace algo más de seis años tiene un responsable: Yanacocha, y que las autoridades de Cajamarca, parcializadas y perversas, se hacen de la vista gorda para no sancionar a ese único culpable. ¿Qué hizo Yanacocha con el agua de Huambocancha? Veamos.

Según el denunciante, el agua pura y cristalina de manantial que consumía su comunidad desapareció porque la malvada empresa minera contribuyó con el Estado peruano sufragando los gastos de asfaltado de varios kilómetros de la carretera Cajamarca – Bambamarca. La empresa de ingeniería que hizo la obra, narró el denunciante, introdujo un tubo para tomar una muestra de suelo a la altura del Km. 12 de esa vía y determinar su calidad y tratamiento. Por ese hueco sin fin –un agujero negro del espacio sideral y de la ciencia ficción-, se fue toda el agua de Porcón para no regresar jamás.

¿Por qué las autoridades no atienden el reclamo de Tafur y su familia? Sí lo han hecho. En realidad, la existencia de autoridades parcializadas y perversas es otra fantasía del demandante. Lo que ocurrió es simple: la denuncia fue archivada en las diferentes instancias a donde fue presentada porque las investigaciones del caso demostraron que la acusación no era cierta ni tenía sustento. Se trata de un argumento absurdo y de un imposible científico.

No obstante este hecho anecdótico y los intereses personales que pueda tener Tafur lo cierto es que Huambocancha, al igual que otros centros poblados cercanos a la ciudad, no cuenta con servicio de agua potable y para abastecerse tiene que recurrir a pozos de agua que necesitan ser tratados antes de su consumo, o deben sufrir muchas penurias para obtenerla. Resolver esta situación debería figurar como un tema prioritario en la agenda de los próximos Alcaldes y Presidente de la Región.

¿Y qué hay de Yanacocha? La empresa minera, lejos de comportarse irresponsablemente en el manejo del agua como ha señalado José Tafur, en su estrategia equivocada para presionar el favor de esa compañía, fue reconocida la semana pasada en el evento Expomina 2010 con el premio a la Responsabilidad Social y Ambiental, en la categoría Medio Ambiente por su proyecto: Yanacocha y la Gestión Integrada del Agua para el Desarrollo Sostenible de Cajamarca.

En vista de que las actividades ganadera y agrícola de la región dependen de las lluvias, y que el setenta por ciento del agua del río Cajamarquino, principal fuente hídrica del valle, se pierde en el mar sin ser aprovechada, la empresa minera unió sus sistemas de tratamiento, monitoreo permanente y almacenamiento de agua (diques y reservorio San José, con capacidad de 6 millones de metros cúbicos) a sus proyectos rurales de reservorios familiares, sistemas de riego tecnificado y revestimiento de canales, con lo cual posibilitó que las actividades agropecuarias en su zona de influencia se desarrollen durante todo el año sin depender, exclusivamente, de la temporada de lluvias.

El resultado ha sido estupendo. Desde la implementación de estas mejoras en el 2007, y gracias a la labor conjunta con autoridades, instituciones y la misma población, la producción de leche se ha duplicado en las comunidades beneficiadas por el proyecto. Consecuentemente, se han incrementado los beneficios económicos directos que la población percibe por el aumento de la producción láctea.

Esta es la segunda vez que el proyecto Yanacocha y la Gestión Integrada del Agua para el Desarrollo Sostenible de Cajamarca es reconocido a nivel nacional. En junio de este año, la empresa minera fue distinguida por el Ministerio del Ambiente con el Premio Ecoeficiencia Empresarial 2010, en la categoría Ecoeficiencia en Agua.

¿Se difundirá con entusiasmo esta buena noticia para esclarecer la verdadera política de Yanacocha con respecto al agua? No lo creo. ¿Por qué? Porque la actividad minera cajamarquina sufre de ese mal conocido como “mala prensa”: una mala noticia, aunque sea inventada, pesa más que cien noticias buenas.

martes, 7 de septiembre de 2010

El tema minero y los políticos serios

Los candidatos a la alcaldía y la presidencia regional de Cajamarca enfrentan un serio dilema cuando tienen que hablar de minería. Si hablan bien y a favor de las inversiones en esa importante actividad económica, pueden ser tildados por sus contrincantes y detractores de “interesados”, cuando no de “vendidos”, así es la política peruana. Si lo hacen en contra, en cambio, podrían perder la simpatía de millares de trabajadores, empresarios, comerciantes y taxistas, y de las personas del mundo académico y emprendedor de la ciudad que, junto a otros vecinos y familiares, ven con buenos ojos ese rubro que se ha convertido en el motor de la economía regional.

¿Qué esta pasando con el tema minero? Veamos.

Durante varios años, los enemigos del desarrollo, aquellos que finalmente demostraron que su única motivación siempre fueron sus intereses personales, culparon alegremente a la actividad minera de todos los males de la región. La falta de agua en época seca, la falta de trabajo, la desnutrición infantil, el incremento del crimen y la prostitución, los climas adversos, las carreteras mal construidas y cuanto mal pudiera afectar a Cajamarca eran culpa de la mina. Mentira tras mentira, trataron de calar en el imaginario popular la idea de que la minería era el enemigo y había que enfrentarla en vez de aprovecharla.

¿Fue suficiente que se mintiera y engañara para dañar la imagen de la minería? No, por supuesto que no. Esa fue la estrategia. Se utilizó hábilmente la falta de trabajo y la pobreza, dos males enquistados en la realidad nacional, y el desconocimiento y las expectativas –tanto las desmesuradas como las legítimas- de la población local. No se respetó nada ni a nadie. Dieciocho años después de que Yanacocha iniciara sus operaciones, y luego de sentar una presencia de influencia económica decisiva y una cultura de Responsabilidad Social basada en la corrección y ética empresarial, la verdad salió a flote y ya no es fácil culpar impunemente a esa actividad. No se puede engañar a todos, todo el tiempo.

No obstante, y aunque todo esto ya es cosa del pasado reciente, hay algunos políticos que se resisten a los vientos de cambio e insisten en abusar del tema minero. Lo están demostrando. Piensan que aún pueden aplicar la “estrategia zombi”: quieren revivir a los muertos. No se han dado cuenta de que en esta campaña la población escuchó con total desinterés los discursos y promesas anti mina porque dejó de creer en los cuentos de horror sobre la minería que insisten en contar los políticos poco serios.

¿Qué deben hacer los candidatos al respecto? Para comenzar, lo recomendable, tanto para aquellos que están a favor como los que están en contra de la actividad minera, es tratar el tema con responsabilidad. No se trata de un caballito de campaña electorera. De esa actividad empresarial legal, legítima y respetable viven millares de pobladores no sólo aquí en Cajamarca sino en el país y en el mundo entero. Los candidatos debían empezar por respetar el trabajo de la gente. Nadie aprecia a los políticos desconsiderados.

El tema minero, por otro lado, debe ser llevado a su dimensión correcta. Existe confusión al respecto y se ignora que para su manejo y control intervienen varias instituciones. Existen organizaciones estatales que velan por la aplicación y el cumplimiento de las normas y reglamentos. Y si alguien se sintiera afectado por dicha actividad tiene todo el derecho de acudir a las instancias respectivas –que no son necesariamente el Alcalde o el Presidente Regional, por muy bien intencionados que éstos sean-, para exigir su intervención.

La actividad minera en Cajamarca debe tratarse con seriedad y conocimiento porque incluye asuntos que son de la mayor importancia, como pueden ser, por ejemplo, el Canon y el Fondo Voluntario. Cuánto se espera recibir en los próximos años luego de la anunciada reducción de producción de Yanacocha y, en el futuro, con la puesta en marcha de los nuevos proyectos mineros. Qué se va ha hacer con esos flujos de dinero, en qué se van a invertir. Qué planes y programas tienen los candidatos para que esos fondos se aprovechen como una fuente importante de financiación y contribuyan así al desarrollo local y a elevar el nivel de vida de la población.

Hablar sobre la actividad minera es importante en esta campaña política, pero ya es tiempo de que los candidatos serios se diferencien de los demás y traten el tema con altura y sensatez. Mientras eso no ocurra y se siga con las cantaletas de siempre, el lema de esta campaña bien podría ser: “Vote por mí, ¿A usted que más le da?”. Todos parecen ser –como dice el viejo adagio- harina del mismo costal.

viernes, 27 de agosto de 2010

La edad de la Responsabilidad

Robert Zoellick, el Presidente del Banco Mundial, publicó en el prestigioso periódico The Financial Times, en el 2009, un interesante artículo sobre el futuro inmediato de la humanidad. Zoellick manifestó que la historia de occidente fue dividida a lo largo de la historia en épocas que representaron los valores culturales, económicos y políticos del momento. De ahí que se hable de la Edad Oscura, el Renacimiento, la Reforma y la Edad de la Razón.

¿Cómo llamaríamos entonces a la primera mitad del siglo XXI? Se pregunta Zoellick ¿La Edad de la Regresión, por el repliegue de los países en la búsqueda de soluciones a los problemas dentro de sus propias fronteras? O de la Intolerancia, porque se culpa a los inmigrantes y extranjeros por el aumento del desempleo ¿O será simplemente la Edad de la Decadencia, por los derroteros en que transita el ser humano de nuestros días? El alto funcionario reflexiona finalmente y dice –repitiendo las palabras del presidente Barack Obama-, “Esta época podría y debería ser llamada la Edad de la Responsabilidad”.

¿Cómo sería –según la nota- la Edad de la Responsabilidad en el mundo? Simple. Una era de globalización responsable donde prevalezcan la inclusión y la sostenibilidad de los países más pobres. Que todos puedan alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. También sería una era de gestión responsable del medio ambiente mundial y del manejo financiero. Una era de multilateralismo responsable en la que los países e instituciones busquen soluciones prácticas a problemas interdependientes con actores verdaderamente responsables.

¿Se debería aplicar esa visión a Cajamarca? Sí. Cajamarca no es otro planeta. La globalización de los servicios básicos, la economía, la educación, las comunicaciones y la tecnología, debería alcanzar a aquellos pobladores que viven marginados por la distancia, la pobreza y por la desidia de una parte de la misma sociedad. La gestión responsable del medio ambiente debería aplicarse a la explotación del agro, la crianza de animales, la actividad minera y también a la captación y uso del agua en nuestras comunidades.

Los pobladores deberían tener acceso a líneas de crédito especiales que les permitan desarrollar su precaria economía de subsistencia, acompañadas de la capacitación suficiente para insertarse en la economía de mercado. Todo esto sería posible, claro, en la medida de que todos los actores de la sociedad participen y trabajen con planes concertados y estrategias conjuntas, con liderazgos capaces, serios y bien intencionados.

¿Deberían participar las empresas cajamarquinas en esa visión? No sólo las empresas, también el comercio y la inversión son pilares esenciales para la paz y prosperidad. Sin embargo, aquí como en otras partes del mundo, las empresas tienen serios dilemas que enfrentar, como los malos liderazgos políticos, la explotación, la corrupción, la inequidad y otras barreras que frenan la innovación y el espíritu empresarial. Es necesario entender que las acciones empresariales responsables construyen confianza y capital social, al mismo tiempo que contribuyen al desarrollo y la generación de mercados sustentables.

¿Yanacocha, la empresa más importante de la región, está haciendo algo al respecto? Sí, y lo hace como política corporativa. Desde setiembre del 2004, esa compañía minera es una de las signatarias del Pacto Mundial, una iniciativa voluntaria en la cual, junto a las grandes corporaciones en más de cien países, ha comprometido alinear sus estrategias y operaciones con los diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas: Derechos humanos, Estándares laborales, Medio ambiente y Anticorrupción. Junto a esas corporaciones Yanacocha comparte la convicción de que las prácticas empresariales basadas en principios universales contribuyen a la construcción de un mercado global más estable, equitativo e incluyente que fomenta sociedades más prósperas.

Basta visitar su página web (www.yanacocha.com) para evidenciar que su trabajo de Responsabilidad en los cuatro ejes de inversión social: Salud, educación, gestión del agua y fomento del desarrollo económico, está alineado con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Precisamente, en octubre del 2010, la empresa minera realizará una Jornada de Cultura en Responsabilidad Social en la que participarán alrededor de cien funcionarios principales para evaluar lo avanzado en sus 18 años de existencia (cumplidos este mes de agosto) y diseñar el plan de trabajo que, en ese sentido, continuarán realizando durante los próximos años.

No obstante, y aunque la influencia de la cultura de responsabilidad social de Yanacocha tiene un impacto considerable en la región, no es suficiente. Como no sería suficiente, tampoco, que todas las empresas locales adopten la misma visión. Si queremos una Cajamarca desarrollada, con expectante futuro y un mejor lugar para vivir es necesario comprometer en el esfuerzo de ser Responsables a todos los estamentos de la sociedad.

¿Qué Edad queremos vivir en Cajamarca durante los próximos años? ¿La Edad de la Responsabilidad o la de la Intolerancia y el Retroceso? Depende de nosotros: las empresas, sus trabajadores, las instituciones, los políticos, las autoridades y la población en general. Es Responsabilidad de todos.

jueves, 12 de agosto de 2010

El Shopping minero

Algunos políticos locales han denunciado en los medios de comunicación que las empresas mineras andan de shopping entre los candidatos a la alcaldía y la presidencia regional de Cajamarca. No han faltado los que han desafiado a esas compañías para que divulguen los nombres de los postulantes “comprados” y las condiciones exigidas para la corrupta operación.
¿Qué implicancias tienen esas afiebradas afirmaciones? Varias. Veamos.

La primera de ellas, la más grave, es la aseveración de que algunos candidatos a Alcalde y Presidente Regional son corruptos y negociables. Un insulto gratuito a los políticos serios que, aunque son pocos, también los hay. Los inocentes involucrados se han limitado a decir, cada uno en su oportunidad, que ellos no están en oferta. Es obvio, no obstante, que si las empresas están comprando candidatos es porque éstos últimos están a la venta. Hacen falta dos para bailar un vals y, como en todos los casos de corrupción, esta no es la excepción. Por supuesto quienes denuncian se aseguran de dejar claro que ellos son inocentes y que los corruptos son los demás.

Otra implicancia es lo que vendrá después. Cuando los denunciantes hablan de las “condiciones” de la operación se están refiriendo a uno de los rasgos más inquietantes de ese irrefrenable vicio: los políticos “comprados” tendrán que devolver “el favor” durante su mandato y con ello vendrá una serie de acciones y comportamientos corruptos que no cesarán hasta convertirse en una epidemia.

¿Los denunciantes pueden probar su afirmación? No. Es imposible. Como se sabe la corrupción es un delito por definición “sigiloso”: nadie firma recibos por la venta de sus principios ni sus acciones. En este tema solamente puede haber sospechas y sospechosos. No hay duda entonces de que entre los candidatos rivales reina la desconfianza o que en esta campaña se esta jugando sucio.

La realidad –como siempre más sabrosa- es que la denuncia del shopping minero es sólo una folklórica estrategia de campaña. Hay que distraer a la opinión pública del hecho simple de que los candidatos no tienen planes de gobierno. Con este cuento y con el de la lucha por el medio ambiente han pasado los meses y cerca ya de los comicios los electores, como siempre, sólo podrán elegir por amistad y simpatía y no por un programa que comprometa a los ganadores y que haga de Cajamarca un mejor lugar para vivir.

¿Entonces, los mineros no están buscando un candidato? Sí, por supuesto que lo buscan. El candidato de los mineros -gente seria, trabajadora, muy profesional y exigente- debe tener, de acuerdo a la descripción de un ensayista español, los conocimientos, la experiencia, la situación familiar, los rasgos sicológicos y la personalidad para estar a la altura del puesto. También debe contar con excelentes antecedentes morales: para ese tipo de puestos se necesita una persona con referencias menos que intachables.

Debe de ser tolerante: saber convivir respetuosamente con aquellas formas de vida o expresiones que le gustan o le molestan pero no son ilegales. La intolerancia ha sido una de las razones que ha generado más conflictos en la Cajamarca de nuestros días. Debe ser compasivo con los infelices, pero a la vez firme para que la compasión no se confunda con debilidad: saber negarse cuando lo que le piden es inconveniente, ilegal o indecoroso, incluso a costa de perder popularidad. Será cordial, sobre todo con los adversarios políticos y con sus detractores, a fin de mantener el dialogo racional que debe primar en toda sociedad.

Es necesario que tenga fama de honrado: no se puede dudar de la honradez de las autoridades porque genera una serie de comportamientos nocivos que empobrecen al conjunto de la sociedad. Hubo una ministra Sueca que renunció a su cargo y pidió perdón a la población por comprar un vestido con dinero del Estado.

El candidato minero será aquel que tenga sentido común para entender los verdaderos intereses que se esconden detrás de los conflictos. Debe tener autoridad para ser respetado con aprecio por la población. También será humilde para tratar con todos y todos los casos, y así entender las verdaderas necesidades de la gente. Esa humildad también le permitiría reconocer sus errores y disculparse cuando haya que hacerlo. Debe tener seguridad en si mismo para liderar su equipo de trabajo y tomar las decisiones correctas aunque todo el grupo prefiera escoger el camino más fácil.

Por último, al margen de los valores morales y los rasgos sicológicos, el candidato minero será elegido, por supuesto, entre aquellos postulantes con una sólida formación profesional y cultural. Es deseable que conozca de derecho, economía, negocios, urbanismo, ecología, agricultura, minería e historia, por ejemplo. La experiencia también es importante, pertenecer al mundo académico, ser un político notable o un empresario de éxito, son, entre otras, condiciones estimables a tener en cuenta.

Finalmente y para coronar todo lo anterior, el candidato de los mineros, deberá poseer un Plan de Gobierno viable y serio. Nada más riesgoso que los candidatos amantes de la improvisación.
Ese es el candidato que todos buscamos y por el que los mineros, sus esposas y esposos, sus parientes y amigos, y los pobladores responsables en la Región Cajamarca, queremos votar.

lunes, 9 de agosto de 2010

La lucha por la paz mundial

La película se estrenó en Hispanoamérica con el título Miss Simpatía en diciembre del 2000. Aunque la crítica especializada la evaluó como una mala comedia, en cambio habló muy bien de su guapa protagonista, la actriz norteamericana Sandra Bullock, de quien dijeron con acierto que era graciosa y divertida.

En la trama, Bullock, convertida en Gracie Hart, una agraciada pero ruda y vulgar agente del FBI, es una participante infiltrada en el afamado concurso Miss Estados Unidos que ha sido amenazado por un misterioso terrorista llamado El ciudadano. La misión de la bella concursante es proteger a sus compañeras de certamen de un posible ataque.

“Hay algo muy amigable y declaradamente bobo en esta producción que casi me ha conquistado”, dijo un crítico de cine.

Efectivamente, a la película –igual que esos comerciales televisivos de productos absurdos- se le recuerda por el argumento soso y por la belleza de sus participantes femeninas. No obstante, hay un detalle simpático: la sátira que hacen las protagonistas a la pregunta de: “¿Qué haría usted si fuera elegida Miss Estados Unidos?” Las hermosas rubias –supuestamente dotadas de muy poca materia gris- contestan: “Voy a luchar por la paz mundial”.

Una comedia parecida ocurre en Cajamarca. El certamen aquí, lejos de tener competidoras hermosas, es por la Presidencia de la Región y por ocupar el Sillón Municipal. Cuando se le pregunta a los contendores políticos: “¿Qué van a hacer cuando ganen las elecciones?” Ellos, también invariablemente y con muy poca imaginación, contestan: “Voy a luchar por el medio ambiente”.

¿Por qué responden lo mismo? Simple. Al igual que las rubias sin ideas de la película, ellos no tienen ningún plan de trabajo, esquema de gobierno o una simple agenda de proyectos. La triste verdad, es que la mayoría de los políticos concursantes sólo están buscándose una cómoda colocación como servidores públicos –cuando no una jugosa participación en el juego del Poder. Y sólo tienen una idea vaga de lo que harán si sus sorprendidos electores terminan eligiéndolos para “conducir las riendas” de la ciudad y la región.

Peor aún, cuando dicen que lucharán por el medio ambiente no se están refiriendo al problema de basura que abunda regada por la calles de la ciudad, o a las pozas de oxidación que rebasan su contenido a vista y paciencia de la población. Ni siquiera están hablando de limpiar los ríos que se ha convertido en cloacas y cementerio de animales enfermos, o de la contaminación por gases y sonidos que genera el caos vehicular en toda Cajamarca.

Cuando los sacrificados candidatos hablan de luchar contra la contaminación –como siempre- se están refiriendo al daño ecológico que, supuestamente, causa la actividad minera. Esa misma que nadie ha visto, tocado u olido, pero que ha servido de caballito de batalla para que durante años, los valientes defensores del medio ambiente se labren con el engaño una imagen que les ha dado dinero y poder.

¿Es inofensiva esa estrategia? No. La han utilizado por igual los muy vivos y los idiotas (esos que no piensan por cuenta propia) siempre con buenos resultados para ellos mismos, pero perjudicando seriamente la imagen de nuestra actividad empresarial minera, el motor del desarrollo de Cajamarca, y con ello a toda la población.

Esos malos candidatos no entienden, o les tiene sin cuidado entender, que el secreto para llegar a ser una región con mejor nivel de vida para sus habitantes es que nuestra sociedad este formada por elementos que lejos de combatirse y obstaculizarse se complementen en el objetivo de reforzar –y no en atacar- su pujante actividad económica, la espina dorsal de su desarrollo.

martes, 9 de febrero de 2010

El Capital psicológico de Cajamarca

Un ensayista español afirma que, además del capital humano, cívico y material, los pueblos también poseen una cuota mayor o menor de capital psicológico, y que es éste, a fin de cuentas, el que determinará la situación de riqueza o pobreza de una sociedad.

Según la tesis también, el buen o mal desempeño económico de los pueblos es el resultado de la combinación de su capital humano (la educación), el capital cívico (el comportamiento de la mayoría de los pobladores), el capital material (las riquezas naturales, las inversiones, Etc.) y, finalmente, el capital psicológico (las actitudes de los individuos que se derivan, a su vez, de percepciones, creencias y aprendizajes previos)

Esta interesante tesis es, al parecer, correcta y demostrada, una y otra vez, por las sociedades más prósperas del planeta. En ellas impera, naturalmente, una óptima actitud hacia la libertad, el Estado, el trabajo propio y ajeno, el éxito, la ciencia y la innovación, los emprendedores y en general hacia el prójimo y la sociedad.

De acuerdo a ésta última actitud, en donde prevalece el respeto a los vecinos, a las normas de la buena convivencia, la verdad, la ley y el Estado de Derecho, vivirá el germen del desarrollo y la prosperidad. Por el contrario, donde no se respeten los derechos de los vecinos, la ley, el orden, y se mienta para obtener favores o concesiones especiales, las sociedades serán significativamente más pobres. Veamos un ejemplo.

La semana pasada apareció un perro muerto, en medio de un camino, a la altura del kilómetro 40 de la carretera a Bambamarca. El pobre animal era propiedad de unos moradores de la zona que bloquean la vía de cuando en cuando exigiendo, por el solo hecho de ser vecinos, que se les contrate en la planilla de la empresa Yanacocha.

Ocurrido el accidente, volvieron a bloquear la carretera y exigieron el resarcimiento del daño. En cualquier país más civilizado que el nuestro, el único responsable del accidente sería el dueño insensato por soltar al perro en una carretera por la que transitan camionetas, camiones y otros vehículos pesados. Esa irresponsabilidad se paga con multas y merecería, cuando menos, una seria amonestación.

Informados del hecho, acudieron al lugar los representantes de la Mina y, por su parte, la Policía Nacional. Los dueños del animal pusieron dos condiciones para conversar con los funcionarios mineros: que se retirara la autoridad y que continuara el bloqueo hasta llegar a “un arreglo”.

Los agentes del orden, cumpliendo con su trabajo, retiraron el cadáver del animal y las piedras que lo rodeaban, restableciendo el tránsito vehicular en esa concurrida vía. Lamentablemente, dos vecinos reaccionaron mal y la emprendieron a empellones, chicotazos y golpes contra dos agentes del orden, siendo finalmente detenidos y trasladados a la comisaría por agresión física y desacato a la autoridad.

¿Es esa una buena actitud? ¿Será el bloqueo de carreteras o la coacción una buena estrategia para “negociar” puestos de trabajo o cualquier otro beneficio? ¿A alguien, en su buen juicio, le gustaría tener tratos y contratos de ese tipo? Esta situación no es nueva. Ocurrió antes con relativa frecuencia y, probablemente, continuará ocurriendo -aunque cada vez más esporádicamente- mientras cierto sector de nuestra población no cambie su actitud frente a sus vecinos y el resto de la población.

¿Puede aumentar el capital psicológico de una sociedad? Por supuesto, dice la tesis del ensayista español. Pero, cuidado, también puede disminuir. Depende -asegura el autor- del aprendizaje y las experiencias de los individuos.

En mi opinión, el capital psicológico de Cajamarca se ha incrementado significativamente en los últimos años. Nuestra sociedad, ahora más que antes, aprecia la libertad de negociar y contratar, valora la propiedad y la inversión privada y la sana convivencia en un clima de paz social. La buena vecindad. Se enorgullece de que en la región se hayan multiplicado las oportunidades, el trabajo digno y las actividades comerciales; y pondera, con admiración, los logros y los éxitos legítimos de sus pobladores.

Vale la pena, entonces, que no lo perdamos de vista y que contribuyamos generosamente a incrementar, en vez de disminuir, ese capital psicológico que ya hemos ganado. Aunque no se puede medir, es un factor importante en el desarrollo económico y la prosperidad de nuestra Región

lunes, 30 de noviembre de 2009

Encendiendo la creatividad

La Asociación Los Andes de Cajamarca (ALAC) acaba de ganar uno de los premios del concurso a la Creatividad Empresarial 2009 organizado por la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC) La premiación, otorgada en el rubro Promoción del Desarrollo, con el proyecto: Manejo sostenible de plantas medicinales para el biocomercio, se realizó el miércoles pasado durante el cierre de la edición número catorce del concurso que este año llevó el lema: Enciende la creatividad.

El proyecto ganador, en el que también participaron el Instituto Cuencas y la Asociación de Productores Ecológicos Aromas Cajamarquinos, busca incrementar la rentabilidad de la extracción y el manejo de plantas medicinales silvestres, armonizando el desarrollo económico con el cuidado del medio ambiente. Las actividades de dicho proyecto han beneficiado a seiscientos sesenta personas, incrementando en un ochenta por ciento los ingresos anuales familiares de los agricultores involucrados y generando más de once mil novecientos jornales y cien nuevos empleos permanentes.

¿Qué es ALAC? Es una organización corporativa impulsada por Minera Yanacocha, experta en la promoción del desarrollo humano sostenible en Cajamarca y muy bien dirigida por profesionales que promueven programas y proyectos buscando generar impactos más allá de la vida operativa de la mina, aprovechando los beneficios generados por esa importante empresa cajamarquina.

No es la primera vez que ALAC y Yanacocha obtienen premios en el concurso de la UPC creado con el propósito de “reconocer una actitud, difundir logros y fomentar ejemplos”. Una iniciativa de la cual la institución educativa dice sentirse orgullosa, por haber iniciado el camino hacia el desarrollo de una cultura de la innovación al interior de las empresas, las cuales, valiéndose de la creatividad, pueden crecer, competir y permanecer en el tiempo.

Efectivamente, en el año 2006 ALAC y Yanacocha recibieron el premio especial en Responsabilidad Social por desarrollar capacidades productivas y sostenibles en el tiempo, en los pobladores de la zona de influencia de la empresa minera, con la formación del Centro de Innovación Tecnológica Joyera “Koriwasi”.

En el 2007, el premio fue para Aramark / Yanacocha por optimizar la producción, conservación y distribución de raciones de alimentos a gran escala para un personal numeroso y disperso, utilizando tecnología cook & chill en su Planta de Producción de Alimentos a 3.500 msnm.

El año pasado, el premio al Compromiso con la Sociedad fue para Aramark / Yanacocha por demostrar la capacidad de una iniciativa privada para dar una respuesta solidaria y efectiva a la población afectada por el sismo del sur. Yanacocha, además, recibió el premio al Cuidado del Medio Ambiente por desarrollar una alternativa sostenible para la reparación tradicional de un tajo minero, fomentando la coexistencia de la minería y la agricultura con la construcción del Reservorio San José.

¿Es importante la realización de este concurso? Por supuesto. Se trata de reconocer y premiar los productos y servicios, así como los procesos y estrategias más creativos que hayan sido introducidos en el mercado nacional o internacional. A través de Creatividad Empresarial se destacan los valores de: innovación, iniciativa, persistencia frente a los obstáculos, trabajo en equipo, orientación hacia la creatividad, incremento de valor en la empresa, mejora en la calidad, beneficio del consumidor o usuario, cultura de mercado y respeto a la legalidad.

Cada vez es más cierto aquello de que en el futuro sólo existirán dos tipos de empresas: “las rápidas y las muertas”. Porque el mercado esta saturado de compañías con los mismos productos y servicios, y con la misma calidad y tecnología. Sólo aquellas capaces de ser las primeras en crear algo nuevo podrán desprenderse y adelantarse para formar el pelotón de avanzada de las empresas exitosas y con futuro. Aquellas que hayan formado entre sus colaboradores una cultura de creatividad constante y hayan hecho de esa su mejor ventaja competitiva.

¿Cómo se logra en la práctica? La filosofía japonesa Kaizen (KAI que quiere decir cambio y ZEN que significa bueno), un sistema enfocado a la mejora continua en general y que se aplica tanto al entorno personal como al empresarial, lo define de una manera sencilla: Un cambio al día, una mejora al día.

¿Se fundan empresas creativas en el Perú? Sí. El concurso de la UPC lo está demostrando. Contra todo pronóstico negativo debido a la crisis financiera, los problemas políticos del país, la corrupción, la inseguridad y la falta de respeto al Estado de Derecho, hay instituciones como ALAC y Yanacocha que motivan a su personal, invierten y se esfuerzan en ser creativas por su propio bien, el de sus trabajadores y el de las comunidades entre las que se desarrollan. Ojalá hubieran muchas más como ellas.

Un buen amigo decía: “El problema en el Perú no es que las empresas creativas no nazcan, sino que las asfixiamos en la cuna”.

martes, 27 de octubre de 2009

Mentiras, engaños y sabotajes

La noticia trajo una desazón de muerte a la población mundial. El jueves 15 de octubre Falcon Heene, un niño americano de apenas seis años, desapareció de su casa. Se temía que estuviera a bordo de un globo de helio casero con la forma de platillo volador fabricado por su propio padre. El artefacto, que volaba a mil ochocientos metros del suelo y a una velocidad de cincuenta kilómetros por hora, fue seguido por un helicóptero de la policía y las cámaras de televisión hasta que tocó tierra y se confirmó que estaba completamente vacío. El niño fue encontrado horas después en el ático de su casa. Estuvo escondido allí mientras que el mundo entero observaba en sus pantallas, con el corazón en la mano, las maniobras del inservible rescate.

Las autoridades empezaron a sospechar que todo no fue más que un simple engaño cuando el niño comentó, con la más cándida inocencia, que lo había hecho: “por el show”. Efectivamente, aunque el padre del niño aseguró sentirse “horrorizado” ante las acusaciones de haber querido generar publicidad a través de la prensa, algunos días después la madre, quien había participado en un reality show de la televisión estadounidense, confesó acosada por las investigaciones que ella y su esposo instruyeron a sus tres hijos en el montaje del engaño. Ambos adultos serían denunciados por los delitos de conspiración, obligar a delinquir a un menor y mentir a las autoridades. La pena a aplicarse sería de hasta seis años de cárcel y medio millón de dólares de multa.

En octubre también, un poco más cerca, en Lima, los peruanos también vivimos nuestro escándalo mediático. Una noticia que dio la vuelta al mundo y puso en vergüenza a nuestro país, dio cuenta de que un desconocido había robado un pulmón de la exposición El cuerpo humano: Real y fascinante. El órgano plastificado apareció días después, y gracias a un confuso e-mail donde se señalaba que la organizadora de la muestra, Susan Hoefken, había inventado el hurto para generar publicidad y atraer espectadores a la muestra, se generó una cacería de brujas. Se acusó a la empresaria de haber montado el delito como una estrategia de marketing. Al cierre de esta nota, una sorprendida acusada aseguraba que todo sucedió tal y como ella lo dijo. Las investigaciones continúan para encontrar al ladrón o identificar al mentiroso. De comprobarse que se trató de una mentira se habría incurrido en el delito de falsedad ideológica.

Más cerca todavía, en Cajamarca, el lunes pasado se intentó repetir un sabotaje de escándalo que ocurrió hace casi una década. En aquella fecha aciaga un grupo de ecologistas paisanos “encontraron” una gota de mercurio en un lavatorio de agua y con ese “hallazgo” de metal líquido pegaron un susto de muerte a los pobladores del Cumbe: les hicieron creer que las tuberías de la ciudad estaban contaminadas por Yanacocha. Las investigaciones demostraron después lo que era verdad a simple vista: que aquella gota de mercurio tuvo que haber sido sembrada por la mano de algún interesado en generar el conflicto.

¿Por qué no podía ser de de la empresa minera? Porque era, sencillamente imposible, que aquella gota perversa hubiera salido de las instalaciones de la mina para bucear por debajo de cuarenta kilómetros de cerros y emerger y zambullirse nuevamente en una poza de agua potable de la Planta El Milagro. Y que luego viajara por la red de tuberías de la ciudad, subiera por una instalación doméstica y aterrizara justo en el lavatorio de un inocente vecino. Un cuento.

Como también lo fue el de la semana pasada cuando se conoció la noticia de que en el canal Quishuar que abastece de agua a una significativa población campesina, se había encontrado trazas de mercurio. Por supuesto mucha gente, sin mediar ninguna investigación, inmediatamente responsabilizó del hecho a Yanacocha. La empresa minera por su parte, se apresuró a hacer su descargo público. A través de un Comunicado de Prensa aclaró que el metal líquido no salió de su operación y que esa aseveración se podía corroborar técnicamente: el mercurio que se obtiene de sus operaciones como un sub producto puede ser identificado por las autoridades gracias a una especie de “huella digital” en su composición. Esa, no la sabían los saboteadores.

La empresa minera agregó en su comunicado que no es la primera vez que se producen actos de esta naturaleza y que sólo en este año han sido objeto de hasta seis intentos fallidos de sabotaje de diversa índole. Yanacocha –dijeron- espera que se identifique positivamente a los responsables de este nuevo sabotaje a su empresa y a la actividad minera en la región. El delito, en este caso, no fue como las mentiras del niño del globo o el robo del pulmón: una supuesta búsqueda de publicidad. Con la siembra del mercurio, se trató de dañar a una compañía minera importante para el país y a una población entera que depende de ella. Un crimen que linda con el terrorismo.

¿Se identificará a los responsables de este nuevo delito? Difícilmente. Los sabotajes se planean precisamente para que ello no ocurra. Si bien es relativamente fácil demostrar que el mercurio encontrado no es de Yanacocha, por otro lado es muy difícil señalar al verdadero responsable: cualquier persona puede comprar mercurio en las farmacias (termómetros) o en el mercado negro y tirar unas cuantas bolitas en cualquier cauce de agua. Tendría que ocurrir un soplo o un arrepentimiento.

Probablemente por eso es que nos encantan las series policíacas y de investigadores certeros de la Warner Bros. Entertainment y de la televisión norteamericana en general. En ellas, los médicos forenses, las mediums y los mentalistas, se las ingenian, valiéndose de cadáveres, fantasmas y percepciones extra sensoriales, para dar con los delincuentes. Ellos, en la ficción, hacen la justicia que en la vida real es imposible aplicar.

El caso del mercurio sembrado en el canal Quishuar quizá pueda ser solucionado por el famoso Dr. Cal Lightman y su grupo de detectives de la nueva serie de misterios del canal FOX: Lie To Me (Miénteme) Lieghtman, en la ficción, es capaz de detectar cualquier mentira con solo observar los ojos y los gestos de cualquier persona. Es un experto en detectar cuentos.

jueves, 15 de octubre de 2009

Los valores desvalorados

El periodista Mikael Blomkvist tenía una crónica lista para su publicación. Era un trabajo excelente que le demandó varios meses de investigación. La noticia revelaría un escandaloso caso de corrupción al interior del Gobierno y pondría de vuelta y media a la sociedad sueca de aquella ficción. Aunque el deseo de publicarla era irresistible, el profesional la guardó hasta obtener las pruebas necesarias de su versión, hacer eso casi le cuesta la vida. Sobre todo, tenía que proteger a sus amigos y colegas, y el buen nombre y el futuro de su empresa. Una pequeña editorial llamada Millennium.

Mikael (Kalle) Blomkvist, es el periodista más famoso del momento y el héroe de la trilogía de Stieg Larsson, el gran novelista y reportero de guerra que falleció en el 2004 a la temprana edad de cincuenta años, sin ver publicadas las obras que lo han hecho famoso: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Tres libros que han vendido millones de ejemplares y que los críticos consideran obras maestras de la novela actual. Las dos primeras han sido llevadas al cine. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina se estrenó en setiembre y ya la han visto más de un millón de personas en Europa.

Mario Vargas Llosa calificó la obra como: “fantástica”. No exageró en absoluto cuando dijo que la leyó “engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar”. A mí me ocurrió lo mismo: disfruté las más de dos mil páginas durante tres semanas con el entusiasmo de un adolescente.

Junto a la trama que captura la atención del lector desde un inicio, como toda buena historia, y las aventuras detectivescas de los protagonistas, la obra de Larsson resalta en el comportamiento del periodista Blomkvist y la haker Lisbeth Salander los valores que seguramente fueron suyos, porque la novela, aunque no sea autobiográfica, refleja, sin proponérselo, la manera como el novelista, el gran fabulador, ve el mundo o quisiera verlo. Y los valores que aparecen en esta obra una y otra vez como soporte de todas las buenas acciones son dos: la lealtad sin límites y el compromiso moral –a su manera- de los personajes principales, aunque la vida les fuera en ello.

¿Por qué resalto esos valores en la trilogía de Milennium? Fácil. Por lo raros que han llegado a ser en nuestra sociedad. La lealtad para con la familia, los amigos, la comunidad y la empresa. El compromiso con la verdad, con uno mismo, con sus ideales, con los proyectos de su grupo o su equipo, cualquiera que éste sea, el de dar y compartir lo que recibimos con aquellos que no tienen nada y, por último y sobre todo, con participar en aquellas cosas que son “manifiestamente buenas”. Resulta entonces edificante leer que nuestros héroes, aunque sea en la ficción, hacen lo correcto siempre, aun en las más duras circunstancias.

¿Cómo se aplica el valor del compromiso en una empresa? Quizá el mejor ejemplo se da en las compañías japonesas. Cuando los trabajadores del País del Sol Naciente negocian las mejoras salariales, ellos presentan un “Pliego de ofrecimientos” en vez de un “Pliego de peticiones”, pequeña pero gran diferencia que quizá tenga su raíz en la religión: cuando los japoneses acuden a un templo para orar, ellos no “piden”, “ofrecen”.

El pliego de ofrecimientos –explicó un alto funcionario del Banco de México en una exposición- se refiere a que si los japoneses fabrican mil automóviles en un año, ofrecen producir mil doscientos al año siguiente. ¿Qué ofrece la empresa? ¿Nada? Si tienen cinco por ciento de errores en la producción, ofrecen reducirlo al tres por ciento ¿Qué ofrece la empresa? ¿Nada? En base a esos ofrecimientos las empresas japonesas han alcanzado la calidad total: producción sin errores. Para crecer también hay que dar.

Por supuesto, en Japón existen sindicatos que, además de organizarse para brindar programas de esparcimiento en vacaciones y préstamos de dinero a sus asociados, también se “enfrentan” con la empresa para obtener mejoras salariales y mejores condiciones laborales, pero, casi siempre los pedidos de los colaboradores y los ofrecimientos de los empresarios coinciden.

¿Por qué ocurre esto? Porque en Japón, lo más importante para todos es que la empresa crezca y llegue a ser grande y saludable de modo que los trabajadores tengan asegurados sus puestos de labores por mucho tiempo o para siempre. Ellos están dispuestos, incluso, a bajarse los sueldos con tal de evitar los despidos en sus compañías. El sacrificio es verdadero y voluntario. “Lo que es bueno para la empresa es bueno para nosotros”, dicen los industriosos nipones.

Es una lástima que el valor de la lealtad y el compromiso se vivan con esa pasión sólo al otro lado del mundo o en la ficción del cine y las novelas. Si se cultivaran más por estos lares, nuestra sociedad sería más edificante, nuestras empresas mejores lugares donde laborar y el Perú un mejor lugar para vivir.

A veces olvidamos que tener trabajo en nuestro país es un verdadero privilegio y que, en nuestra realidad, dar y compartir algo de lo nuestro con los demás también es un compromiso no escrito que todos deberíamos honrar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las dos Cajamarcas y los malos liderazgos

La explicación es esa: no existe una, sino dos Cajamarcas que ocupan el mismo espacio geográfico y tiempo en dos mundos de realidades distintas. Dos poblaciones con visiones diferentes y encontradas respecto a nuestro futuro y el desarrollo de la actividad minera en la región. De qué otra manera pueden entenderse los sucesos de la semana pasada en Cajamarca. Me explico.

Durante la 29 Convención Minera (PERUMIN) celebrada en la ciudad de Arequipa, en la que participaron siete mil quinientos empresarios y profesionales de todo el país vinculados a esa actividad económica, se hicieron importantes anuncios para Cajamarca. Se informó, por ejemplo, que la Mina La Zanja entraría en operaciones en el tercer trimestre del 2010 y que Minera Yanacocha acumulará inversiones por cien millones de dólares durante este año en sus operaciones locales.

También se dijo que el estado de alerta del sector debido a la crisis internacional disminuye paulatinamente y que en los próximos meses se reactivarán los proyectos mineros detenidos por esa razón. La inversión calculada para los próximos diez años en nuestro país, se estima en treinta mil millones de dólares. Una gran noticia para nuestra región con una gran población en estado de pobreza, pero que puede salir de ella gracias a los inmensos recursos minerales que duermen en su subsuelo.

“(Los peruanos) Debemos ser capaces de aprovechar las grandes oportunidades que nos ofrece la minería para transformar la abundancia de (nuestros) recursos, en desarrollo sostenible e inclusivo”, dijo el presidente del Comité del Encuentro Empresarial de la convención, Pablo de la Flor.

Mientras esto sucedía en el Sur, aquí en el Norte del país la situación era otra: En Hualgayoc un grupo de comuneros en desacuerdo con las futuras operaciones de la empresa Consolidada, atacaba con armas de fuego a otro grupo de pobladores, entusiasmados con el proyecto empresarial, que acababan de participar en una reunión informativa de dicha compañía. Dos ciudadanos inocentes fallecidos y el incendio de la instalación minera fue el resultado de la intervención violenta del grupo opositor.

Por otro lado, en Santa Cruz, ocurría algo parecido. Cuando la población emprendedora de esa provincia se apresta a hacer empresa, capacitarse, y prepararse en general para aprovechar las oportunidades que generará la existencia de una gran operación minera formal en la zona, otras voces discordantes anti mineras, amenazan con realizar actos de violencia extrema para evitar que se haga realidad la millonaria inversión y se anule, por la fuerza, la única opción de desarrollo significativo que ha tenido el área en muchos años.

Más cerca, en Cajamarca misma, un grupo de “ecologistas” paisanos armó un circo mediático para evitar que la autoridad de aguas realice un estudio hidrológico que busca dotar de agua potable a una parte de los pobladores que moran al pie del Quilish. Ellos temen –dijeron- que en el futuro Yanacocha pueda usar ese estudio para operar el depósito de mineral ubicado en la parte alta.

Su temor, realmente, es que el estudio hidrológico que pretendía hacer la autoridad local concluya, entre otras cosas, que el cerro Quilish no es el “colchón de agua” que ellos han asegurado durante tanto tiempo y, por lo tanto, que se evidencie una vez más, que todos estos años han manipulado con el cuento del agua y la contaminación, a una población inocente y asustada.

¿Por qué hay dos Cajamarcas? ¿Por qué somos dos poblaciones con ideas tan distintas sobre nuestro futuro? Fácil. Es cuestión de liderazgos. En la primera Cajamarca, los empresarios, los políticos bien intencionados y los líderes sociales responsables, vienen procurando gradualmente, desde hace diecisiete años, elevar las condiciones económicas y educativas de la población. La gente emprendedora quiere una región desarrollada para su propio bien, el de sus hijos y sus vecinos. No teme a la modernidad y propone cambios en la búsqueda de un mejor nivel de vida para todos, sin excepción.

La otra Cajamarca, por el contrario, está liderada por malos políticos, algunos disfrazados de ecologistas, cuyo único objetivo es convertir a la población en su base electoral. Su estrategia tiene dos puntas: La primera, es que los pobladores sigan siendo pobres, muy pobres, para comprar sus votos con la promesa de otorgarles ayuda social. Y la segunda, es que vivan en el temor y la más completa ignorancia y desinformación. Porque así son manipulables.

El día que esa población este bien informada y mejore su nivel de vida gracias a vivir en una Cajamarca más desarrollada, con mejores oportunidades de trabajo y educación, dejará de votar por ellos. Esos malos políticos no quieren el progreso, ellos son los enemigos de Cajamarca.

La verdadera razón de los malos líderes para mantener asustada a la población con el cuento del agua y la contaminación ambiental, satanizando a todo aquel que dé la bienvenida a la inversión, es simple: la minería formal es la única actividad económica capaz de convertirse en el motor de la gran transformación que todos queremos para nuestra región. Eso, no les conviene.

jueves, 6 de agosto de 2009

Hualgayoc y la gallina de los huevos de oro

Un grupo de pobladores de Hualgayoc está furioso con dos empresas mineras afincadas en esa zona. Ellos realizaron una marcha de protesta hace algunos días y anunciaron que la próxima semana efectuaran un bloqueo de carretera para detener las operaciones mineras y obligar al gerente general de una de ellas a conversar con los manifestantes.

¿Cuál es la terrible falta cometida por las compañías privadas? Simple: “Desinterés”. Efectivamente, los pobladores que marcharon por las calles del distrito denunciaron que no existe “compromiso social” dado que no tienen agua ni trabajo. Dos derechos fundamentales que esas dos empresas distraídas no se han preocupado por asegurar. “Si el desinterés persiste, (los pobladores) tomarán otras medidas de lucha que por estrategia no darán a conocer”, informó un periodista local.

Pues bien, como decía Jack el Destripador: vamos por partes. ¿Los pobladores tienen derecho a protestar por el “desinterés” de dos empresas privadas? Sí. Por supuesto. Los habitantes de esta villa del Señor tenemos el derecho a la libre expresión y a reclamar lo que nos venga en gana. Podemos hacerlo a través de la prensa con declaraciones y comunicados, o acudiendo a las autoridades serias para denunciar. Por ejemplo, ante la Fiscalía, La Gobernación, La Defensoría del Pueblo o alguna otra institución que vele por el cumplimiento de los Derechos Humanos, si fuera el caso. También, claro, podemos marchar: esa actividad obligada y proactiva que tanto nos gusta a los peruanos.

¿Por qué en vez de marchar, en éste caso los pobladores no han denunciado a esas empresas mineras ante las autoridades correspondientes? Fácil. Porque el “desinterés” que señalan los reclamantes, aún no esta contemplado como delito en el Perú ni en ninguna parte del mundo civilizado.

Lo que sí es delito flagrante, en cambio, es bloquear una carretera. Porque tomar una vía pública, por el motivo que sea, sí es una infracción perfectamente tipificada y un hecho violento que, además, atenta contra los Derechos Humanos de aquellos que no están involucrados en el conflicto, sea real o imaginario, y que de un momento a otro, como dice Nicolás Yerovi, “son obligados a disfrutar el privilegio de vivir un simpático bloqueo de carretera, con la única opción de que esperen y se frieguen”.

¿Qué hay respecto a la falta de agua? Es lamentable. No es posible que aún existan poblaciones que sufran por falta de agua en este planeta, cuando el Hotel Galatic Suite que tiene previsto abrir sus puertas dentro de tres años, a 450 kilómetros de la tierra, anuncia como su principal atracción un Spa espacial con todas las comodidades del mundo moderno y un juego con burbujas de agua en gravedad cero. Al parecer, trasladar agua a esa residencia galáctica para fines recreativos, será más rentable que llevarla a los pobladores de nuestra Sierra que aún no la tienen.

Sin embargo, el problema es dramáticamente real. El Informe Sobre Desarrollo Humano 2006 “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, lo dice bien: más de mil millones de personas en nuestro mundo moderno no tienen acceso a ese derecho fundamental que además de una necesidad básica, es una condición para el progreso humano que ha dependido siempre del acceso a un agua limpia y de la capacidad de las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo.

No obstante, aclara el mismo documento, los orígenes del problema varían de un país a otro, pero se destacan tres factores: Primero, son pocos los países (y regiones) que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad, tal como lo evidencian las limitadas asignaciones presupuestarias. Segundo, existe una limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en los que vive la población. Y tercero, la comunidad internacional no ha logrado que la cuestión del agua y el saneamiento sea una prioridad de las asociaciones para el desarrollo que han ido formándose en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

Lo que si queda claro para todo el mundo, es que en ningún caso el problema de la escasez del agua de una región es responsabilidad de las empresas privadas que si bien tienen un rol importante y deben comportarse con Responsabilidad Social son, en todo caso, junto a las autoridades y otras instituciones de la región, un actor más del desarrollo de una comunidad.

En cuanto a la falta de trabajo, el problema es similar. No se puede meter a todo un pueblo en la planilla de un par de empresas privadas. Es imposible. Unos tendrán trabajo y otros no. Lo que necesitan las regiones como Hualgayoc es dinamizar su economía dedicando su esfuerzo e inventiva al desarrollo de otras actividades productivas e invitar, en vez de ahuyentar, a otros empresarios a invertir en su región. Lo que definitivamente no va a incrementar los puestos de trabajo sino los hará disminuir, con toda seguridad, serán los continuos ataques injustificados a esa actividad minera que está cumpliendo con aportar su cuota de desarrollo en la región.

Los problemas de los pobladores de Hualgayoc al igual que en otras zonas del país son varios y son urgentes. Es imperativo que sus líderes y autoridades generen un ambiente de paz y busquen salidas maduras y realizables para atender sus necesidades. Lo cierto, ¡cuidado!, es que ninguna de esas soluciones pasa por matar a la gallina de los huevos de oro: sus empresas mineras.

sábado, 25 de julio de 2009

Guerra avisada no mata gente

El ultimátum ha sido claro, Minera Yanacocha y la sociedad cajamarquina están advertidas: Si la Mina no acepta las exigencias de un grupo de ex contratistas de Chanta Alta, éstos –con la ayuda de algunos pobladores- volverán a bloquear la carretera que conduce a la calera China Linda, dañarán la propiedad de la empresa minera y se enfrentarán –otra vez- con hondas y piedras a la Policía Nacional.

¿Cumplirán con su amenaza? Es probable. Ya demostraron que están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener un beneficio. En junio de 2007, cuando tenían una empresa quebrada y un contrato arruinado con Yanacocha, lo hicieron para que la Mina aceptara pagar las deudas de sus malos manejos administrativos y les volviera a dar un contrato.

El argumento, en aquella oportunidad, fue que se trataba de un problema social: “pobrecitos los trabajadores que se quedan sin pago y sin trabajo”. Ante la negativa de la minera, los responsables -sin huella de hemoglobina en el rostro- dijeron que la compañía no tenía conciencia social. Por supuesto, ellos mismos y otros miembros de la sociedad, especialmente sensibles cuando se trata del bolsillo ajeno, invocaron el diálogo para buscar un acuerdo conciliado al santificado “conflicto social”.

¿Conciliar qué? ¿Desde cuándo ha sido motivo de conciliación la firma de un contrato privado y asumir generosamente las deudas de una partida de empresarios irresponsables que no cumplieron con pagar a sus proveedores, ni cancelar las remuneraciones y derechos laborales de sus trabajadores, y que finalmente manejaron mal su compañía e hicieron de su cuenta bancaria un fondo personal?

Esos mismos ex contratistas reaparecieron hace un par de semanas bloqueando la misma carretera, invadiendo la misma propiedad privada y volviéndose a enfrentar con las fuerzas del orden. En esta oportunidad arguyeron el incumplimiento de un compromiso de Yanacocha, sabiendo muy bien que se trata de un convenio entre la empresa minera y la Municipalidad de Chanta Alta. La Mina cumplió con entregar el dinero ofrecido, en su oportunidad, y el Concejo, que tenía a cargo la ejecución del proyecto, no cumplió con los plazos acordados ni dio ninguna explicación al respecto.

Al tema, le añadieron un argumento de refuerzo: la Mina “no hace nada” por el desarrollo de la zona. Los ex contratistas no esperaban, claro, que la Mina publicara en los medios de prensa locales una relación de las numerosas obras que ha realizado en el Alto Llaucano, desmintiendo de esa manera a los revoltosos.

En esta oportunidad también se exigió diálogo para conciliar. ¿Conciliar qué? Vaya uno a saber. Yanacocha aceptó conversar. El día de la reunión, los ex contratistas, rodeados de treinta campesinos, se presentaron con una agenda de negociación de seis puntos. Lamentablemente, nunca pasaron de exponer los dos primeros porque condicionaron el diálogo de los cuatro puntos restantes a que Yanacocha aceptara esas dos exigencias: una, que no se les denuncie por bloquear la carretera, invadir propiedad privada y agredir a la Policía Nacional, y la otra, que la minera afronte los gastos médicos de un campesino herido en su guerrita particular.

La Mina, esa terca empresa privada, no aceptó las dos condiciones innegociables ¿Por qué? Simple. Porque bloquear la carretera pública no fue una falta a los estrictos procedimientos que Yanacocha emplea en su operación, sino, un delito comprobado contra el Estado Peruano que, de acuerdo a ley, debe sancionarse con prisión efectiva en un penal, y con el cual, al igual que con la demora del Concejo de Chanta Alta en la ejecución del convenio, la Mina no tiene nada que ver.

Asimismo, los revoltosos no sólo invadieron propiedad privada y quemaron un contenedor de Yanacocha valorizado en miles de dólares, y que a criterio de los invasores es un hecho sin la menor importancia, sino que también le prendieron fuego el valioso contenedor de una empresa contratista cajamarquina que, con toda razón, demandará una reparación económica por el daño que le han causado los instigadores del asalto.

Y por último, porque la agresión física cometida por el grupo de campesinos dirigidos por sus malos líderes –plenamente identificados- no fue contra una máquina de acero sino contra los agentes de carne y hueso de la Policía Nacional que resultaron heridos y que no repelieron a los invasores hasta que tuvieron que defenderse del ataque brutal. La institución policial y la Fiscalía actuarán de acuerdo a sus procedimientos para estos casos, y la Mina no tiene ningún derecho a intervenir.

Con respecto al campesino herido, su situación es ciertamente lamentable, él cabalgó gratuitamente contra la Policía y en su loca huida, después de su absurda embestida, se cayó del caballo y se golpeó la cabeza ¿Quién debe afrontar los gastos de su atención médica? ¿El Policía que fue embestido? ¿Yanacocha que no tiene tratos ni contratos con el accidentado? ó ¿Los organizadores del despelote que ya son grandecitos y deben afrontar las consecuencias de su reprochable actuación?

Esa es la situación en este momento. La Policía Nacional, la Fiscalía de Cajamarca, la Defensoría del Pueblo y la sociedad entera están enteradas de lo que ha sucedido y deben proceder en consecuencia. La advertencia que han hecho pública los ex contratistas de Chanta Alta es para todos: “guerra avisada no mata gente”.

miércoles, 22 de julio de 2009

“Pásasela a otro que no sea yo”

En junio de 2007 ocurrió lo mismo. Una contratista de la zona de Chanta Alta tuvo problemas financieros y dejó de pagar sus deudas a proveedores y trabajadores. Estos últimos, enterados de que sus empleadores no les iba a cancelar los sueldos ni las liquidaciones por tiempo de servicios, la emprendieron contra Yanacocha.

¿Por qué contra la minera? Porque les dijeron, con la verdad a medias y el desparpajo completo, que Yanacocha no había pagado sus facturas. La verdad completa era que ellos habían sido embargados por sus acreedores y que no tenían ningún dinero por cobrar en la mina.

Los pobres trabajadores y sus familias, azuzados por los malos empresarios, llegaron al extremo de bloquear la carretera a China Linda, secuestrar a un grupo de colaboradores y maquinaria de otra contratista y enfrentarse a palos y piedras con las fuerzas del orden, con el penoso resultado de algunos pobladores golpeados y otros detenidos.

¿Qué pasó con los malos empresarios? Ellos solos se declararon inelegibles para un nuevo contrato. Su mal entendida viveza criolla, valorada en un mundo que cada vez nos es más lejano, les anuló la gran oportunidad de volver a contratar con la mina, su único cliente.

Esta historia viene a cuento, porque resulta que los empresarios responsables de ese despropósito, son las mismas personas que, junto a otras, lideraron hasta la semana pasada la invasión de la cantera China Linda por cerca de noventa pobladores, y los enfrentamientos con la Policía Nacional. Esa es su estrategia empresarial.

¿Por qué protestaban en esta oportunidad? Por dos motivos. El primero, dijeron, es porque Yanacocha “no hace nada” por el desarrollo de la zona. ¿Es eso cierto? No. Veamos. Por ejemplo, en San Antonio de Pachachaca, Yanacocha entregó veinte mil plantones de pino para que se siembren en toda el área, además de semillas y fertilizantes para la instalación de cuarenta hectáreas de pastos, y construyó su centro educativo Primario.

En Chanta Alta, la empresa culminó el proyecto de electrificación. Aportó materiales eléctricos, ladrillo y cemento para el mejoramiento del Centro Educativo Primario N° 82151, construyó la carretera de Chanta a San Antonio y afirmó la carretera San Antonio – Totoracocha. Asimismo, y la lista continúa, la empresa minera mejoró y amplió los sistemas de agua potable de Totoracocha, Cushurobamba y Nuevo Triunfo, construyó el colegio El Alumbre, además de una escuela en La Llica.

La verdad es muy diferente a lo que afirmaban los revoltosos: la empresa minera ha realizado y sigue realizando obras de desarrollo en las comunidades vecinas a su centro de operaciones, y la zona del Alto Llaucano en cuestión, está entre las beneficiadas con los programas de Responsabilidad Social, junto a otras áreas vecinas.

El segundo motivo de la protesta, dijeron también, es que Yanacocha tiene un compromiso incumplido. Esto, tampoco es cierto. Existe un proyecto de Desarrollo Ganadero y Forestal y un Convenio para la construcción de un Sistema de Agua Potable entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta que ciertamente están detenidos, pero no por culpa de la empresa minera.

Yanacocha cumplió su parte del acuerdo entregando en su oportunidad las cuotas de dinero comprometidas. Lamentablemente, la Municipalidad de Chanta que es la responsable de la ejecución -sus motivos tendrá para haberse demorado- no cumplió con los plazos establecidos, y los líderes de la revuelta, otra vez, azuzaron a la gente para que se lance contra Yanacocha por el retraso del Concejo.

¿Qué hay detrás de todo esto? Fácil. Interés económico y político. El económico consiste en que los líderes de la protesta pretenden obtener, por la fuerza, el compromiso de Yanacocha de hacer más obras en la zona. Cuando eso ocurra gracias a “su gestión”, ellos crearán nuevamente una empresa e intentarán –por la fuerza también- que la mina los contrate para que la historia se repita.

El interés político en cambio, va contra el Alcalde de Chanta Alta. Entre los revoltosos están los que sueñan con sentarse en el sillón municipal, que también pretenden utilizar para presionar un contrato con la mina, ya lo están demostrando: ahora mismo insisten en que Yanacocha anule los convenios con la autoridad legalmente elegida y firme nuevos compromisos con ellos y su autodenominado Comité de Desarrollo.

La maniobra es burda. Es como esa travesura de niños en que uno golpea a un compañero y le dice: “pásaselo a otro que no sea yo”. Su intención es “pegarle” a la mina con la esperanza de que la mina “le pegue” a la gestión municipal. Esa es su estrategia enrevesada y no les importa el resultado.

La mala táctica, definitivamente, no va a funcionar. Como no funcionó en el pasado cuando irresponsablemente dejaron de pagar a sus trabajadores y acreedores, y pretendieron que la mina se hiciera cargo de sus deudas y que encima les diera un nuevo contrato.

Pronto empezará la otra estrategia. La de siempre. Cuando ven que sus reclamos son inconsistentes y que la sociedad no se chupa el dedo con sus mentiras, comienzan las demandas por el agua y la contaminación del medio ambiente. Así han empezado muchos de los “conflictos sociales” que existen en el país.

Total, hay mucha gente a la que le encanta creer en esos fantasmas y, por último, no son ellos los que tienen que demostrar que no existen.

sábado, 4 de julio de 2009

La verdad de las mentiras

La han usado muchas veces. Ha sido la explicación a innumerables bloqueos de carretera y enfrentamientos de cientos de trabajadores de empresas contratistas contra Yanacocha. La frase es conocida: “La mina no nos paga”. Lo único malo de esa afirmación es que no es cierta. O, que es cierta a medias. Me explico.

La empresa minera es un “contribuyente principal”. Cada vez que la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT quiere echar el guante a algún evasor de impuestos, lo hace a través de Yanacocha. ¿Cómo? Fácil. Emite una orden de cobranza coactiva contra la empresa deudora y la mina tiene la obligación legal de retener los pagos a su contratista.

Lo mismo ocurre cuando un acreedor demanda a una compañía por deudas. El juez ordena a Yanacocha depositar en el Banco de la Nación el monto demandado y el dinero, automáticamente, toma otro destino. No es opcional. El procedimiento se llama Embargo Preventivo y tiene carácter de ley. Se cumple o se cumple.

Cuando estos procedimientos administrativos ocurren, Yanacocha no puede pagar al contratista embargado, y el empresario que no cobra les dice, a su vez, a sus trabajadores y acreedores que no les puede pagar porque: “La mina no me ha pagado”. El mal contratista no miente, pero tampoco dice la verdad. Los trabajadores, lógico, exigen que la mina cancele la supuesta deuda. Con la plata del personal no se juega.

Lo que no dicen los empresarios incumplidos es la verdad completa: “La mina no me ha pagado / porque yo soy un incumplido y mis acreedores me han embargado”. Por supuesto eso no les conviene y se desentienden del reclamo, cargándole el muerto a la minera.

Menos mal, esos problemas han disminuido debido los controles de Responsabilidad Social de Yanacocha, la madurez de los buenos empresarios contratistas –que son la mayoría-, y porque los malos han entendido que sus incumplimientos los hacen inelegibles para un nuevo contrato. No obstante, ya se sabe, nunca estaremos libres de algún emprendedor aventurero que deje al azar el dinero y los derechos de su personal. Es inevitable.

La estrategia de las medias verdades también se aplica en otros campos. Estos días se usó en Chanta Alta. El martes 30 de junio alrededor de noventa pobladores de esa zona invadieron la propiedad de Yanacocha, paralizando con esa acción las actividades en la calera China Linda. Los invasores, azuzados por su líder le reclamaban a la mina el incumplimiento de un compromiso y la falta de ejecución de obras en la zona.

¿Es eso cierto? Sí, pero a medias. La verdad completa es que Yanacocha ha invertido más de diez millones de soles en varios proyectos para el Centro Poblado Chata Alta y los caseríos aledaños. Y que el único compromiso pendiente es la elaboración de un estudio de “Desarrollo Ganadero y Forestal para la Cuenca del Alto Llaucano” que se realizará en virtud a un convenio entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta.

¿Por qué entonces el reclamo? Simple. Porque el líder de la revuelta tiene intereses económicos y políticos en la zona, y ha convencido a algunos de sus vecinos de que, por la fuerza, lograrán que Yanacocha asuma nuevos compromisos en favor de la comunidad y su bolsillo. Robin Hood está en campaña, él quiere ser el próximo alcalde y pretende financiar su cruzada con ave-maría ajena.

Como vemos, este nuevo “conflicto social” de la actividad minera en Cajamarca, también está basado en una media verdad o para decirlo correctamente: en una mentira. Un buen amigo, algo incrédulo, me dijo: “Es posible que un mal líder sea mentiroso y que tenga intereses económicos y políticos. Pero no creo que tanta gente se deje llevar por una sola persona. Debe haber algo más”.

La respuesta, lamentablemente, es cierta: Sí es posible que una sola persona, utilizando puras mentiras, pueda crear falsas expectativas y movilizar a toda una población contra un enemigo imaginario. Lo hemos visto muchas veces en la región.

La frase se le atribuye a Lenin: “Sólo hace falta un perro rabioso para llevar cien ovejas al matadero”.