martes, 27 de octubre de 2009

Mentiras, engaños y sabotajes

La noticia trajo una desazón de muerte a la población mundial. El jueves 15 de octubre Falcon Heene, un niño americano de apenas seis años, desapareció de su casa. Se temía que estuviera a bordo de un globo de helio casero con la forma de platillo volador fabricado por su propio padre. El artefacto, que volaba a mil ochocientos metros del suelo y a una velocidad de cincuenta kilómetros por hora, fue seguido por un helicóptero de la policía y las cámaras de televisión hasta que tocó tierra y se confirmó que estaba completamente vacío. El niño fue encontrado horas después en el ático de su casa. Estuvo escondido allí mientras que el mundo entero observaba en sus pantallas, con el corazón en la mano, las maniobras del inservible rescate.

Las autoridades empezaron a sospechar que todo no fue más que un simple engaño cuando el niño comentó, con la más cándida inocencia, que lo había hecho: “por el show”. Efectivamente, aunque el padre del niño aseguró sentirse “horrorizado” ante las acusaciones de haber querido generar publicidad a través de la prensa, algunos días después la madre, quien había participado en un reality show de la televisión estadounidense, confesó acosada por las investigaciones que ella y su esposo instruyeron a sus tres hijos en el montaje del engaño. Ambos adultos serían denunciados por los delitos de conspiración, obligar a delinquir a un menor y mentir a las autoridades. La pena a aplicarse sería de hasta seis años de cárcel y medio millón de dólares de multa.

En octubre también, un poco más cerca, en Lima, los peruanos también vivimos nuestro escándalo mediático. Una noticia que dio la vuelta al mundo y puso en vergüenza a nuestro país, dio cuenta de que un desconocido había robado un pulmón de la exposición El cuerpo humano: Real y fascinante. El órgano plastificado apareció días después, y gracias a un confuso e-mail donde se señalaba que la organizadora de la muestra, Susan Hoefken, había inventado el hurto para generar publicidad y atraer espectadores a la muestra, se generó una cacería de brujas. Se acusó a la empresaria de haber montado el delito como una estrategia de marketing. Al cierre de esta nota, una sorprendida acusada aseguraba que todo sucedió tal y como ella lo dijo. Las investigaciones continúan para encontrar al ladrón o identificar al mentiroso. De comprobarse que se trató de una mentira se habría incurrido en el delito de falsedad ideológica.

Más cerca todavía, en Cajamarca, el lunes pasado se intentó repetir un sabotaje de escándalo que ocurrió hace casi una década. En aquella fecha aciaga un grupo de ecologistas paisanos “encontraron” una gota de mercurio en un lavatorio de agua y con ese “hallazgo” de metal líquido pegaron un susto de muerte a los pobladores del Cumbe: les hicieron creer que las tuberías de la ciudad estaban contaminadas por Yanacocha. Las investigaciones demostraron después lo que era verdad a simple vista: que aquella gota de mercurio tuvo que haber sido sembrada por la mano de algún interesado en generar el conflicto.

¿Por qué no podía ser de de la empresa minera? Porque era, sencillamente imposible, que aquella gota perversa hubiera salido de las instalaciones de la mina para bucear por debajo de cuarenta kilómetros de cerros y emerger y zambullirse nuevamente en una poza de agua potable de la Planta El Milagro. Y que luego viajara por la red de tuberías de la ciudad, subiera por una instalación doméstica y aterrizara justo en el lavatorio de un inocente vecino. Un cuento.

Como también lo fue el de la semana pasada cuando se conoció la noticia de que en el canal Quishuar que abastece de agua a una significativa población campesina, se había encontrado trazas de mercurio. Por supuesto mucha gente, sin mediar ninguna investigación, inmediatamente responsabilizó del hecho a Yanacocha. La empresa minera por su parte, se apresuró a hacer su descargo público. A través de un Comunicado de Prensa aclaró que el metal líquido no salió de su operación y que esa aseveración se podía corroborar técnicamente: el mercurio que se obtiene de sus operaciones como un sub producto puede ser identificado por las autoridades gracias a una especie de “huella digital” en su composición. Esa, no la sabían los saboteadores.

La empresa minera agregó en su comunicado que no es la primera vez que se producen actos de esta naturaleza y que sólo en este año han sido objeto de hasta seis intentos fallidos de sabotaje de diversa índole. Yanacocha –dijeron- espera que se identifique positivamente a los responsables de este nuevo sabotaje a su empresa y a la actividad minera en la región. El delito, en este caso, no fue como las mentiras del niño del globo o el robo del pulmón: una supuesta búsqueda de publicidad. Con la siembra del mercurio, se trató de dañar a una compañía minera importante para el país y a una población entera que depende de ella. Un crimen que linda con el terrorismo.

¿Se identificará a los responsables de este nuevo delito? Difícilmente. Los sabotajes se planean precisamente para que ello no ocurra. Si bien es relativamente fácil demostrar que el mercurio encontrado no es de Yanacocha, por otro lado es muy difícil señalar al verdadero responsable: cualquier persona puede comprar mercurio en las farmacias (termómetros) o en el mercado negro y tirar unas cuantas bolitas en cualquier cauce de agua. Tendría que ocurrir un soplo o un arrepentimiento.

Probablemente por eso es que nos encantan las series policíacas y de investigadores certeros de la Warner Bros. Entertainment y de la televisión norteamericana en general. En ellas, los médicos forenses, las mediums y los mentalistas, se las ingenian, valiéndose de cadáveres, fantasmas y percepciones extra sensoriales, para dar con los delincuentes. Ellos, en la ficción, hacen la justicia que en la vida real es imposible aplicar.

El caso del mercurio sembrado en el canal Quishuar quizá pueda ser solucionado por el famoso Dr. Cal Lightman y su grupo de detectives de la nueva serie de misterios del canal FOX: Lie To Me (Miénteme) Lieghtman, en la ficción, es capaz de detectar cualquier mentira con solo observar los ojos y los gestos de cualquier persona. Es un experto en detectar cuentos.

jueves, 15 de octubre de 2009

Los valores desvalorados

El periodista Mikael Blomkvist tenía una crónica lista para su publicación. Era un trabajo excelente que le demandó varios meses de investigación. La noticia revelaría un escandaloso caso de corrupción al interior del Gobierno y pondría de vuelta y media a la sociedad sueca de aquella ficción. Aunque el deseo de publicarla era irresistible, el profesional la guardó hasta obtener las pruebas necesarias de su versión, hacer eso casi le cuesta la vida. Sobre todo, tenía que proteger a sus amigos y colegas, y el buen nombre y el futuro de su empresa. Una pequeña editorial llamada Millennium.

Mikael (Kalle) Blomkvist, es el periodista más famoso del momento y el héroe de la trilogía de Stieg Larsson, el gran novelista y reportero de guerra que falleció en el 2004 a la temprana edad de cincuenta años, sin ver publicadas las obras que lo han hecho famoso: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Tres libros que han vendido millones de ejemplares y que los críticos consideran obras maestras de la novela actual. Las dos primeras han sido llevadas al cine. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina se estrenó en setiembre y ya la han visto más de un millón de personas en Europa.

Mario Vargas Llosa calificó la obra como: “fantástica”. No exageró en absoluto cuando dijo que la leyó “engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar”. A mí me ocurrió lo mismo: disfruté las más de dos mil páginas durante tres semanas con el entusiasmo de un adolescente.

Junto a la trama que captura la atención del lector desde un inicio, como toda buena historia, y las aventuras detectivescas de los protagonistas, la obra de Larsson resalta en el comportamiento del periodista Blomkvist y la haker Lisbeth Salander los valores que seguramente fueron suyos, porque la novela, aunque no sea autobiográfica, refleja, sin proponérselo, la manera como el novelista, el gran fabulador, ve el mundo o quisiera verlo. Y los valores que aparecen en esta obra una y otra vez como soporte de todas las buenas acciones son dos: la lealtad sin límites y el compromiso moral –a su manera- de los personajes principales, aunque la vida les fuera en ello.

¿Por qué resalto esos valores en la trilogía de Milennium? Fácil. Por lo raros que han llegado a ser en nuestra sociedad. La lealtad para con la familia, los amigos, la comunidad y la empresa. El compromiso con la verdad, con uno mismo, con sus ideales, con los proyectos de su grupo o su equipo, cualquiera que éste sea, el de dar y compartir lo que recibimos con aquellos que no tienen nada y, por último y sobre todo, con participar en aquellas cosas que son “manifiestamente buenas”. Resulta entonces edificante leer que nuestros héroes, aunque sea en la ficción, hacen lo correcto siempre, aun en las más duras circunstancias.

¿Cómo se aplica el valor del compromiso en una empresa? Quizá el mejor ejemplo se da en las compañías japonesas. Cuando los trabajadores del País del Sol Naciente negocian las mejoras salariales, ellos presentan un “Pliego de ofrecimientos” en vez de un “Pliego de peticiones”, pequeña pero gran diferencia que quizá tenga su raíz en la religión: cuando los japoneses acuden a un templo para orar, ellos no “piden”, “ofrecen”.

El pliego de ofrecimientos –explicó un alto funcionario del Banco de México en una exposición- se refiere a que si los japoneses fabrican mil automóviles en un año, ofrecen producir mil doscientos al año siguiente. ¿Qué ofrece la empresa? ¿Nada? Si tienen cinco por ciento de errores en la producción, ofrecen reducirlo al tres por ciento ¿Qué ofrece la empresa? ¿Nada? En base a esos ofrecimientos las empresas japonesas han alcanzado la calidad total: producción sin errores. Para crecer también hay que dar.

Por supuesto, en Japón existen sindicatos que, además de organizarse para brindar programas de esparcimiento en vacaciones y préstamos de dinero a sus asociados, también se “enfrentan” con la empresa para obtener mejoras salariales y mejores condiciones laborales, pero, casi siempre los pedidos de los colaboradores y los ofrecimientos de los empresarios coinciden.

¿Por qué ocurre esto? Porque en Japón, lo más importante para todos es que la empresa crezca y llegue a ser grande y saludable de modo que los trabajadores tengan asegurados sus puestos de labores por mucho tiempo o para siempre. Ellos están dispuestos, incluso, a bajarse los sueldos con tal de evitar los despidos en sus compañías. El sacrificio es verdadero y voluntario. “Lo que es bueno para la empresa es bueno para nosotros”, dicen los industriosos nipones.

Es una lástima que el valor de la lealtad y el compromiso se vivan con esa pasión sólo al otro lado del mundo o en la ficción del cine y las novelas. Si se cultivaran más por estos lares, nuestra sociedad sería más edificante, nuestras empresas mejores lugares donde laborar y el Perú un mejor lugar para vivir.

A veces olvidamos que tener trabajo en nuestro país es un verdadero privilegio y que, en nuestra realidad, dar y compartir algo de lo nuestro con los demás también es un compromiso no escrito que todos deberíamos honrar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las dos Cajamarcas y los malos liderazgos

La explicación es esa: no existe una, sino dos Cajamarcas que ocupan el mismo espacio geográfico y tiempo en dos mundos de realidades distintas. Dos poblaciones con visiones diferentes y encontradas respecto a nuestro futuro y el desarrollo de la actividad minera en la región. De qué otra manera pueden entenderse los sucesos de la semana pasada en Cajamarca. Me explico.

Durante la 29 Convención Minera (PERUMIN) celebrada en la ciudad de Arequipa, en la que participaron siete mil quinientos empresarios y profesionales de todo el país vinculados a esa actividad económica, se hicieron importantes anuncios para Cajamarca. Se informó, por ejemplo, que la Mina La Zanja entraría en operaciones en el tercer trimestre del 2010 y que Minera Yanacocha acumulará inversiones por cien millones de dólares durante este año en sus operaciones locales.

También se dijo que el estado de alerta del sector debido a la crisis internacional disminuye paulatinamente y que en los próximos meses se reactivarán los proyectos mineros detenidos por esa razón. La inversión calculada para los próximos diez años en nuestro país, se estima en treinta mil millones de dólares. Una gran noticia para nuestra región con una gran población en estado de pobreza, pero que puede salir de ella gracias a los inmensos recursos minerales que duermen en su subsuelo.

“(Los peruanos) Debemos ser capaces de aprovechar las grandes oportunidades que nos ofrece la minería para transformar la abundancia de (nuestros) recursos, en desarrollo sostenible e inclusivo”, dijo el presidente del Comité del Encuentro Empresarial de la convención, Pablo de la Flor.

Mientras esto sucedía en el Sur, aquí en el Norte del país la situación era otra: En Hualgayoc un grupo de comuneros en desacuerdo con las futuras operaciones de la empresa Consolidada, atacaba con armas de fuego a otro grupo de pobladores, entusiasmados con el proyecto empresarial, que acababan de participar en una reunión informativa de dicha compañía. Dos ciudadanos inocentes fallecidos y el incendio de la instalación minera fue el resultado de la intervención violenta del grupo opositor.

Por otro lado, en Santa Cruz, ocurría algo parecido. Cuando la población emprendedora de esa provincia se apresta a hacer empresa, capacitarse, y prepararse en general para aprovechar las oportunidades que generará la existencia de una gran operación minera formal en la zona, otras voces discordantes anti mineras, amenazan con realizar actos de violencia extrema para evitar que se haga realidad la millonaria inversión y se anule, por la fuerza, la única opción de desarrollo significativo que ha tenido el área en muchos años.

Más cerca, en Cajamarca misma, un grupo de “ecologistas” paisanos armó un circo mediático para evitar que la autoridad de aguas realice un estudio hidrológico que busca dotar de agua potable a una parte de los pobladores que moran al pie del Quilish. Ellos temen –dijeron- que en el futuro Yanacocha pueda usar ese estudio para operar el depósito de mineral ubicado en la parte alta.

Su temor, realmente, es que el estudio hidrológico que pretendía hacer la autoridad local concluya, entre otras cosas, que el cerro Quilish no es el “colchón de agua” que ellos han asegurado durante tanto tiempo y, por lo tanto, que se evidencie una vez más, que todos estos años han manipulado con el cuento del agua y la contaminación, a una población inocente y asustada.

¿Por qué hay dos Cajamarcas? ¿Por qué somos dos poblaciones con ideas tan distintas sobre nuestro futuro? Fácil. Es cuestión de liderazgos. En la primera Cajamarca, los empresarios, los políticos bien intencionados y los líderes sociales responsables, vienen procurando gradualmente, desde hace diecisiete años, elevar las condiciones económicas y educativas de la población. La gente emprendedora quiere una región desarrollada para su propio bien, el de sus hijos y sus vecinos. No teme a la modernidad y propone cambios en la búsqueda de un mejor nivel de vida para todos, sin excepción.

La otra Cajamarca, por el contrario, está liderada por malos políticos, algunos disfrazados de ecologistas, cuyo único objetivo es convertir a la población en su base electoral. Su estrategia tiene dos puntas: La primera, es que los pobladores sigan siendo pobres, muy pobres, para comprar sus votos con la promesa de otorgarles ayuda social. Y la segunda, es que vivan en el temor y la más completa ignorancia y desinformación. Porque así son manipulables.

El día que esa población este bien informada y mejore su nivel de vida gracias a vivir en una Cajamarca más desarrollada, con mejores oportunidades de trabajo y educación, dejará de votar por ellos. Esos malos políticos no quieren el progreso, ellos son los enemigos de Cajamarca.

La verdadera razón de los malos líderes para mantener asustada a la población con el cuento del agua y la contaminación ambiental, satanizando a todo aquel que dé la bienvenida a la inversión, es simple: la minería formal es la única actividad económica capaz de convertirse en el motor de la gran transformación que todos queremos para nuestra región. Eso, no les conviene.

jueves, 6 de agosto de 2009

Hualgayoc y la gallina de los huevos de oro

Un grupo de pobladores de Hualgayoc está furioso con dos empresas mineras afincadas en esa zona. Ellos realizaron una marcha de protesta hace algunos días y anunciaron que la próxima semana efectuaran un bloqueo de carretera para detener las operaciones mineras y obligar al gerente general de una de ellas a conversar con los manifestantes.

¿Cuál es la terrible falta cometida por las compañías privadas? Simple: “Desinterés”. Efectivamente, los pobladores que marcharon por las calles del distrito denunciaron que no existe “compromiso social” dado que no tienen agua ni trabajo. Dos derechos fundamentales que esas dos empresas distraídas no se han preocupado por asegurar. “Si el desinterés persiste, (los pobladores) tomarán otras medidas de lucha que por estrategia no darán a conocer”, informó un periodista local.

Pues bien, como decía Jack el Destripador: vamos por partes. ¿Los pobladores tienen derecho a protestar por el “desinterés” de dos empresas privadas? Sí. Por supuesto. Los habitantes de esta villa del Señor tenemos el derecho a la libre expresión y a reclamar lo que nos venga en gana. Podemos hacerlo a través de la prensa con declaraciones y comunicados, o acudiendo a las autoridades serias para denunciar. Por ejemplo, ante la Fiscalía, La Gobernación, La Defensoría del Pueblo o alguna otra institución que vele por el cumplimiento de los Derechos Humanos, si fuera el caso. También, claro, podemos marchar: esa actividad obligada y proactiva que tanto nos gusta a los peruanos.

¿Por qué en vez de marchar, en éste caso los pobladores no han denunciado a esas empresas mineras ante las autoridades correspondientes? Fácil. Porque el “desinterés” que señalan los reclamantes, aún no esta contemplado como delito en el Perú ni en ninguna parte del mundo civilizado.

Lo que sí es delito flagrante, en cambio, es bloquear una carretera. Porque tomar una vía pública, por el motivo que sea, sí es una infracción perfectamente tipificada y un hecho violento que, además, atenta contra los Derechos Humanos de aquellos que no están involucrados en el conflicto, sea real o imaginario, y que de un momento a otro, como dice Nicolás Yerovi, “son obligados a disfrutar el privilegio de vivir un simpático bloqueo de carretera, con la única opción de que esperen y se frieguen”.

¿Qué hay respecto a la falta de agua? Es lamentable. No es posible que aún existan poblaciones que sufran por falta de agua en este planeta, cuando el Hotel Galatic Suite que tiene previsto abrir sus puertas dentro de tres años, a 450 kilómetros de la tierra, anuncia como su principal atracción un Spa espacial con todas las comodidades del mundo moderno y un juego con burbujas de agua en gravedad cero. Al parecer, trasladar agua a esa residencia galáctica para fines recreativos, será más rentable que llevarla a los pobladores de nuestra Sierra que aún no la tienen.

Sin embargo, el problema es dramáticamente real. El Informe Sobre Desarrollo Humano 2006 “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, lo dice bien: más de mil millones de personas en nuestro mundo moderno no tienen acceso a ese derecho fundamental que además de una necesidad básica, es una condición para el progreso humano que ha dependido siempre del acceso a un agua limpia y de la capacidad de las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo.

No obstante, aclara el mismo documento, los orígenes del problema varían de un país a otro, pero se destacan tres factores: Primero, son pocos los países (y regiones) que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad, tal como lo evidencian las limitadas asignaciones presupuestarias. Segundo, existe una limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en los que vive la población. Y tercero, la comunidad internacional no ha logrado que la cuestión del agua y el saneamiento sea una prioridad de las asociaciones para el desarrollo que han ido formándose en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

Lo que si queda claro para todo el mundo, es que en ningún caso el problema de la escasez del agua de una región es responsabilidad de las empresas privadas que si bien tienen un rol importante y deben comportarse con Responsabilidad Social son, en todo caso, junto a las autoridades y otras instituciones de la región, un actor más del desarrollo de una comunidad.

En cuanto a la falta de trabajo, el problema es similar. No se puede meter a todo un pueblo en la planilla de un par de empresas privadas. Es imposible. Unos tendrán trabajo y otros no. Lo que necesitan las regiones como Hualgayoc es dinamizar su economía dedicando su esfuerzo e inventiva al desarrollo de otras actividades productivas e invitar, en vez de ahuyentar, a otros empresarios a invertir en su región. Lo que definitivamente no va a incrementar los puestos de trabajo sino los hará disminuir, con toda seguridad, serán los continuos ataques injustificados a esa actividad minera que está cumpliendo con aportar su cuota de desarrollo en la región.

Los problemas de los pobladores de Hualgayoc al igual que en otras zonas del país son varios y son urgentes. Es imperativo que sus líderes y autoridades generen un ambiente de paz y busquen salidas maduras y realizables para atender sus necesidades. Lo cierto, ¡cuidado!, es que ninguna de esas soluciones pasa por matar a la gallina de los huevos de oro: sus empresas mineras.

sábado, 25 de julio de 2009

Guerra avisada no mata gente

El ultimátum ha sido claro, Minera Yanacocha y la sociedad cajamarquina están advertidas: Si la Mina no acepta las exigencias de un grupo de ex contratistas de Chanta Alta, éstos –con la ayuda de algunos pobladores- volverán a bloquear la carretera que conduce a la calera China Linda, dañarán la propiedad de la empresa minera y se enfrentarán –otra vez- con hondas y piedras a la Policía Nacional.

¿Cumplirán con su amenaza? Es probable. Ya demostraron que están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener un beneficio. En junio de 2007, cuando tenían una empresa quebrada y un contrato arruinado con Yanacocha, lo hicieron para que la Mina aceptara pagar las deudas de sus malos manejos administrativos y les volviera a dar un contrato.

El argumento, en aquella oportunidad, fue que se trataba de un problema social: “pobrecitos los trabajadores que se quedan sin pago y sin trabajo”. Ante la negativa de la minera, los responsables -sin huella de hemoglobina en el rostro- dijeron que la compañía no tenía conciencia social. Por supuesto, ellos mismos y otros miembros de la sociedad, especialmente sensibles cuando se trata del bolsillo ajeno, invocaron el diálogo para buscar un acuerdo conciliado al santificado “conflicto social”.

¿Conciliar qué? ¿Desde cuándo ha sido motivo de conciliación la firma de un contrato privado y asumir generosamente las deudas de una partida de empresarios irresponsables que no cumplieron con pagar a sus proveedores, ni cancelar las remuneraciones y derechos laborales de sus trabajadores, y que finalmente manejaron mal su compañía e hicieron de su cuenta bancaria un fondo personal?

Esos mismos ex contratistas reaparecieron hace un par de semanas bloqueando la misma carretera, invadiendo la misma propiedad privada y volviéndose a enfrentar con las fuerzas del orden. En esta oportunidad arguyeron el incumplimiento de un compromiso de Yanacocha, sabiendo muy bien que se trata de un convenio entre la empresa minera y la Municipalidad de Chanta Alta. La Mina cumplió con entregar el dinero ofrecido, en su oportunidad, y el Concejo, que tenía a cargo la ejecución del proyecto, no cumplió con los plazos acordados ni dio ninguna explicación al respecto.

Al tema, le añadieron un argumento de refuerzo: la Mina “no hace nada” por el desarrollo de la zona. Los ex contratistas no esperaban, claro, que la Mina publicara en los medios de prensa locales una relación de las numerosas obras que ha realizado en el Alto Llaucano, desmintiendo de esa manera a los revoltosos.

En esta oportunidad también se exigió diálogo para conciliar. ¿Conciliar qué? Vaya uno a saber. Yanacocha aceptó conversar. El día de la reunión, los ex contratistas, rodeados de treinta campesinos, se presentaron con una agenda de negociación de seis puntos. Lamentablemente, nunca pasaron de exponer los dos primeros porque condicionaron el diálogo de los cuatro puntos restantes a que Yanacocha aceptara esas dos exigencias: una, que no se les denuncie por bloquear la carretera, invadir propiedad privada y agredir a la Policía Nacional, y la otra, que la minera afronte los gastos médicos de un campesino herido en su guerrita particular.

La Mina, esa terca empresa privada, no aceptó las dos condiciones innegociables ¿Por qué? Simple. Porque bloquear la carretera pública no fue una falta a los estrictos procedimientos que Yanacocha emplea en su operación, sino, un delito comprobado contra el Estado Peruano que, de acuerdo a ley, debe sancionarse con prisión efectiva en un penal, y con el cual, al igual que con la demora del Concejo de Chanta Alta en la ejecución del convenio, la Mina no tiene nada que ver.

Asimismo, los revoltosos no sólo invadieron propiedad privada y quemaron un contenedor de Yanacocha valorizado en miles de dólares, y que a criterio de los invasores es un hecho sin la menor importancia, sino que también le prendieron fuego el valioso contenedor de una empresa contratista cajamarquina que, con toda razón, demandará una reparación económica por el daño que le han causado los instigadores del asalto.

Y por último, porque la agresión física cometida por el grupo de campesinos dirigidos por sus malos líderes –plenamente identificados- no fue contra una máquina de acero sino contra los agentes de carne y hueso de la Policía Nacional que resultaron heridos y que no repelieron a los invasores hasta que tuvieron que defenderse del ataque brutal. La institución policial y la Fiscalía actuarán de acuerdo a sus procedimientos para estos casos, y la Mina no tiene ningún derecho a intervenir.

Con respecto al campesino herido, su situación es ciertamente lamentable, él cabalgó gratuitamente contra la Policía y en su loca huida, después de su absurda embestida, se cayó del caballo y se golpeó la cabeza ¿Quién debe afrontar los gastos de su atención médica? ¿El Policía que fue embestido? ¿Yanacocha que no tiene tratos ni contratos con el accidentado? ó ¿Los organizadores del despelote que ya son grandecitos y deben afrontar las consecuencias de su reprochable actuación?

Esa es la situación en este momento. La Policía Nacional, la Fiscalía de Cajamarca, la Defensoría del Pueblo y la sociedad entera están enteradas de lo que ha sucedido y deben proceder en consecuencia. La advertencia que han hecho pública los ex contratistas de Chanta Alta es para todos: “guerra avisada no mata gente”.

miércoles, 22 de julio de 2009

“Pásasela a otro que no sea yo”

En junio de 2007 ocurrió lo mismo. Una contratista de la zona de Chanta Alta tuvo problemas financieros y dejó de pagar sus deudas a proveedores y trabajadores. Estos últimos, enterados de que sus empleadores no les iba a cancelar los sueldos ni las liquidaciones por tiempo de servicios, la emprendieron contra Yanacocha.

¿Por qué contra la minera? Porque les dijeron, con la verdad a medias y el desparpajo completo, que Yanacocha no había pagado sus facturas. La verdad completa era que ellos habían sido embargados por sus acreedores y que no tenían ningún dinero por cobrar en la mina.

Los pobres trabajadores y sus familias, azuzados por los malos empresarios, llegaron al extremo de bloquear la carretera a China Linda, secuestrar a un grupo de colaboradores y maquinaria de otra contratista y enfrentarse a palos y piedras con las fuerzas del orden, con el penoso resultado de algunos pobladores golpeados y otros detenidos.

¿Qué pasó con los malos empresarios? Ellos solos se declararon inelegibles para un nuevo contrato. Su mal entendida viveza criolla, valorada en un mundo que cada vez nos es más lejano, les anuló la gran oportunidad de volver a contratar con la mina, su único cliente.

Esta historia viene a cuento, porque resulta que los empresarios responsables de ese despropósito, son las mismas personas que, junto a otras, lideraron hasta la semana pasada la invasión de la cantera China Linda por cerca de noventa pobladores, y los enfrentamientos con la Policía Nacional. Esa es su estrategia empresarial.

¿Por qué protestaban en esta oportunidad? Por dos motivos. El primero, dijeron, es porque Yanacocha “no hace nada” por el desarrollo de la zona. ¿Es eso cierto? No. Veamos. Por ejemplo, en San Antonio de Pachachaca, Yanacocha entregó veinte mil plantones de pino para que se siembren en toda el área, además de semillas y fertilizantes para la instalación de cuarenta hectáreas de pastos, y construyó su centro educativo Primario.

En Chanta Alta, la empresa culminó el proyecto de electrificación. Aportó materiales eléctricos, ladrillo y cemento para el mejoramiento del Centro Educativo Primario N° 82151, construyó la carretera de Chanta a San Antonio y afirmó la carretera San Antonio – Totoracocha. Asimismo, y la lista continúa, la empresa minera mejoró y amplió los sistemas de agua potable de Totoracocha, Cushurobamba y Nuevo Triunfo, construyó el colegio El Alumbre, además de una escuela en La Llica.

La verdad es muy diferente a lo que afirmaban los revoltosos: la empresa minera ha realizado y sigue realizando obras de desarrollo en las comunidades vecinas a su centro de operaciones, y la zona del Alto Llaucano en cuestión, está entre las beneficiadas con los programas de Responsabilidad Social, junto a otras áreas vecinas.

El segundo motivo de la protesta, dijeron también, es que Yanacocha tiene un compromiso incumplido. Esto, tampoco es cierto. Existe un proyecto de Desarrollo Ganadero y Forestal y un Convenio para la construcción de un Sistema de Agua Potable entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta que ciertamente están detenidos, pero no por culpa de la empresa minera.

Yanacocha cumplió su parte del acuerdo entregando en su oportunidad las cuotas de dinero comprometidas. Lamentablemente, la Municipalidad de Chanta que es la responsable de la ejecución -sus motivos tendrá para haberse demorado- no cumplió con los plazos establecidos, y los líderes de la revuelta, otra vez, azuzaron a la gente para que se lance contra Yanacocha por el retraso del Concejo.

¿Qué hay detrás de todo esto? Fácil. Interés económico y político. El económico consiste en que los líderes de la protesta pretenden obtener, por la fuerza, el compromiso de Yanacocha de hacer más obras en la zona. Cuando eso ocurra gracias a “su gestión”, ellos crearán nuevamente una empresa e intentarán –por la fuerza también- que la mina los contrate para que la historia se repita.

El interés político en cambio, va contra el Alcalde de Chanta Alta. Entre los revoltosos están los que sueñan con sentarse en el sillón municipal, que también pretenden utilizar para presionar un contrato con la mina, ya lo están demostrando: ahora mismo insisten en que Yanacocha anule los convenios con la autoridad legalmente elegida y firme nuevos compromisos con ellos y su autodenominado Comité de Desarrollo.

La maniobra es burda. Es como esa travesura de niños en que uno golpea a un compañero y le dice: “pásaselo a otro que no sea yo”. Su intención es “pegarle” a la mina con la esperanza de que la mina “le pegue” a la gestión municipal. Esa es su estrategia enrevesada y no les importa el resultado.

La mala táctica, definitivamente, no va a funcionar. Como no funcionó en el pasado cuando irresponsablemente dejaron de pagar a sus trabajadores y acreedores, y pretendieron que la mina se hiciera cargo de sus deudas y que encima les diera un nuevo contrato.

Pronto empezará la otra estrategia. La de siempre. Cuando ven que sus reclamos son inconsistentes y que la sociedad no se chupa el dedo con sus mentiras, comienzan las demandas por el agua y la contaminación del medio ambiente. Así han empezado muchos de los “conflictos sociales” que existen en el país.

Total, hay mucha gente a la que le encanta creer en esos fantasmas y, por último, no son ellos los que tienen que demostrar que no existen.

sábado, 4 de julio de 2009

La verdad de las mentiras

La han usado muchas veces. Ha sido la explicación a innumerables bloqueos de carretera y enfrentamientos de cientos de trabajadores de empresas contratistas contra Yanacocha. La frase es conocida: “La mina no nos paga”. Lo único malo de esa afirmación es que no es cierta. O, que es cierta a medias. Me explico.

La empresa minera es un “contribuyente principal”. Cada vez que la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT quiere echar el guante a algún evasor de impuestos, lo hace a través de Yanacocha. ¿Cómo? Fácil. Emite una orden de cobranza coactiva contra la empresa deudora y la mina tiene la obligación legal de retener los pagos a su contratista.

Lo mismo ocurre cuando un acreedor demanda a una compañía por deudas. El juez ordena a Yanacocha depositar en el Banco de la Nación el monto demandado y el dinero, automáticamente, toma otro destino. No es opcional. El procedimiento se llama Embargo Preventivo y tiene carácter de ley. Se cumple o se cumple.

Cuando estos procedimientos administrativos ocurren, Yanacocha no puede pagar al contratista embargado, y el empresario que no cobra les dice, a su vez, a sus trabajadores y acreedores que no les puede pagar porque: “La mina no me ha pagado”. El mal contratista no miente, pero tampoco dice la verdad. Los trabajadores, lógico, exigen que la mina cancele la supuesta deuda. Con la plata del personal no se juega.

Lo que no dicen los empresarios incumplidos es la verdad completa: “La mina no me ha pagado / porque yo soy un incumplido y mis acreedores me han embargado”. Por supuesto eso no les conviene y se desentienden del reclamo, cargándole el muerto a la minera.

Menos mal, esos problemas han disminuido debido los controles de Responsabilidad Social de Yanacocha, la madurez de los buenos empresarios contratistas –que son la mayoría-, y porque los malos han entendido que sus incumplimientos los hacen inelegibles para un nuevo contrato. No obstante, ya se sabe, nunca estaremos libres de algún emprendedor aventurero que deje al azar el dinero y los derechos de su personal. Es inevitable.

La estrategia de las medias verdades también se aplica en otros campos. Estos días se usó en Chanta Alta. El martes 30 de junio alrededor de noventa pobladores de esa zona invadieron la propiedad de Yanacocha, paralizando con esa acción las actividades en la calera China Linda. Los invasores, azuzados por su líder le reclamaban a la mina el incumplimiento de un compromiso y la falta de ejecución de obras en la zona.

¿Es eso cierto? Sí, pero a medias. La verdad completa es que Yanacocha ha invertido más de diez millones de soles en varios proyectos para el Centro Poblado Chata Alta y los caseríos aledaños. Y que el único compromiso pendiente es la elaboración de un estudio de “Desarrollo Ganadero y Forestal para la Cuenca del Alto Llaucano” que se realizará en virtud a un convenio entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta.

¿Por qué entonces el reclamo? Simple. Porque el líder de la revuelta tiene intereses económicos y políticos en la zona, y ha convencido a algunos de sus vecinos de que, por la fuerza, lograrán que Yanacocha asuma nuevos compromisos en favor de la comunidad y su bolsillo. Robin Hood está en campaña, él quiere ser el próximo alcalde y pretende financiar su cruzada con ave-maría ajena.

Como vemos, este nuevo “conflicto social” de la actividad minera en Cajamarca, también está basado en una media verdad o para decirlo correctamente: en una mentira. Un buen amigo, algo incrédulo, me dijo: “Es posible que un mal líder sea mentiroso y que tenga intereses económicos y políticos. Pero no creo que tanta gente se deje llevar por una sola persona. Debe haber algo más”.

La respuesta, lamentablemente, es cierta: Sí es posible que una sola persona, utilizando puras mentiras, pueda crear falsas expectativas y movilizar a toda una población contra un enemigo imaginario. Lo hemos visto muchas veces en la región.

La frase se le atribuye a Lenin: “Sólo hace falta un perro rabioso para llevar cien ovejas al matadero”.

lunes, 15 de junio de 2009

Yanacocha y el año del Buey

Este, es un año propicio. El mejor que pudo elegir la oficina de Responsabilidad Social de Yanacocha para entregar tres mil cuatrocientas setenta y ocho cabezas de ganado vacuno y ovino a los pobladores de Combayo, Chanta Alta y El Alumbre, en el marco de su proyecto: Mejoramiento de los Sistemas de Producción Familiar.

¿Por qué es propicio este año? Sencillo. Porque el 2009 es el año del Buey (Búfalo, Toro o Vaca) en el horóscopo milenario chino. Y según las predicciones de nuestros hermanos creadores del Wantán y el Tausí, allende el mar, “La crisis mejorará en el año del Buey, y desaparecerá con la llegada del Tigre”. El 2009 está cargado de buena suerte que ayudará a superar poco a poco las dificultades, dicen los maestros chinos del templo taoísta de la Nube Blanca.

Los hijos del Dragón vaticinan que la crisis económica mundial empezará a disminuir a partir de agosto y estará completamente superada en el 2010. No obstante, añaden, no será un año fácil. Al contrario, será un tiempo difícil que demandará mucho esfuerzo y trabajo. Un periodo para tomar con gran responsabilidad y laborar con rigor. Será un buen año para la gente que toma la vida en serio.

De acuerdo al horóscopo chino, los nacidos en los años 1901, 1913, 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985 o 1997, se encuentran bajo la influencia del Buey, símbolo de la paciencia, la bondad, el sacrificio y la laboriosidad que, unidos a sus rasgos de testarudez, insistencia y perseverancia, así como a su sobresaliente inteligencia, los llevará a sortear toda clase de dificultades.

Según la leyenda, cuando Buda convocó a los animales, la Rata viajó sobre el lomo del Buey y llegó a la cita antes que los demás. Al llegar, ella saltó del lomo de su transportador y reclamó para sí el primer lugar, a lo cual el grande y noble animal no se opuso. Por eso los años del Buey no se pueden interpretar aisladamente, sino a la luz de su antecesor, el año de la Rata. Se dice que “lo que la Rata comienza el Buey lo termina”, y lo que se inició el año anterior, éste se consolida.

Eso sucedió con el proyecto de mejoramiento ganadero de Yanacocha. Las coordinaciones con los beneficiarios para la compra y asignación de animales se iniciaron el año pasado. Ellos viajaron en más de cien oportunidades a Junín, Cuzco y Puno para elegir a los proveedores y las condiciones de adquisición de los animales. El Proyecto en general se diseñó durante varios meses y, además de capacitación y supervisión técnica en alimentación, salud, y crianza, contempló la entrega de un tractor para la siembra del forraje que consumirán los animales.

Lo que se inició el año de la Rata concluyó el año del Buey con la entrega formal de los animales a sus actuales propietarios, el viernes 12 de junio, en el campo ferial Baños del Inca, en Cajamarca.

A la ceremonia de entrega asistieron el Alcalde Provincial, el Gobernador, la Presidente de la Cámara de Comercio, algunos Regidores y los representantes del Gobierno Regional y otras instituciones. Por supuesto, los protagonistas fueron los comuneros beneficiaros del Proyecto. Las declaraciones de éstos últimos capturaron la esencia del Programa: manifestaron su agradecimiento a la empresa minera por el proceso de negociación en sí y la oportunidad de ser, de ahora en adelante, los gestores de su propio desarrollo.

¿Esto es importante? Por supuesto, los campesinos han elegido el camino correcto para mejorar su situación económica e iniciar la búsqueda de la prosperidad familiar: el diálogo, la sujeción a la ley, el respeto por la propiedad privada, la responsabilidad individual y colectiva, el trabajo esforzado, la acumulación de capital y atraer la colaboración de las instituciones y los expertos. Naturalmente, el plan en que se han embarcado es un largo y laborioso proceso que no está exento de riesgos y sacrificios, pero saben que esa es la dirección correcta.

¿Hay algo que aprender de este convenio? Sí, podemos aprender dos lecciones fundamentales. La primera es que siempre es posible compatibilizar los intereses de la actividad minera con los intereses de las poblaciones vecinas a las operaciones. La segunda, es que el diálogo, junto al liderazgo constructivo y la buena voluntad de las partes, conducen a la realización de buenos negocios: aquellos en los que todos salen ganado.

El Buey es un símbolo de buena suerte para el pueblo chino, y su año, el inicio de un periodo de prosperidad. Yanacocha y las comunidades beneficiarias del Proyecto de desarrollo ganadero, están participando de ello.

martes, 26 de mayo de 2009

La libertad de elegir

Una nota de prensa dio cuenta que un grupo de camioneros otorgó diez días de plazo a las mineras Yanacocha y Gold Fields para que cancelen sus contratos con las compañías transportistas que les brindan servicios y las reemplacen por ellos. “No es posible que dos empresas de transportes acaparen todos los servicios a las mineras”, dijo el representante de los reclamantes. El ultimátum no es broma. Hace unos días esas mismas personas bloquearon la carretera a Bambamarca con sus vehículos para demostrar que la amenaza va en serio y que están dispuestos a imponer su voluntad y su fuerza por encima de la ley y los derechos de los demás.

Es cierto, la firma de soluciones logísticas Ransa que este año cumple setenta años en el mercado y Transporte Rodrigo Carrranza S.A.C., son las dos compañías de servicios logísticos que gozan de la preferencia de las compañías mineras de la región. ¿Por qué la preferencia? Probablemente, por el servicio que brindan ambas empresas. Ransa, por ejemplo, provee agencia de aduanas, terminal de almacenamiento y transporte de carga. Trasportes Carranza, por su parte, tiene bases en toda la ruta desde Lima hasta Cajamarca, equipos de manipuleo, de embarque y desembarque, y un sistema de cómputo de alta tecnología interconectado con todas sus terminales.

Esas deben ser las razones por las que, además del sector minería y energía, también las prefieren en todo el país los sectores de consumo masivo de productos, industria y logística refrigerada y, agroindustria y pesquería. Ransa, también es solicitada por los principales operadores en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.

¿Tienen derecho al trabajo el grupo de camioneros reclamantes? Por supuesto, no sólo ellos, también tienen derecho los albañiles, los carpinteros, los chóferes, los administradores y todos los peruanos en edad de trabajar. No sólo es un derecho amparado por la Constitución, también es una obligación. A lo que no tienen derecho ni ellos ni nadie, por supuesto, es a extorsionar y tratar de meterse todos por la fuerza en dos compañías mineras, ni a decidir a quién contratan o no esas empresas. En principio, porque no hay espacio para todos: un maní no pesa nada, pero igual nadie puede comerse un millón. Y luego porque las empresas también tienen derechos y el más importante de ellos es la libertad de elegir lo que más convenga al desarrollo de sus operaciones.

¿Tienen contratos de carga los camioneros locales? Si, las grandes empresas de servicios logísticos los subcontratan para ese servicio, pero a ellos no les basta. No es suficiente que, Yanacocha por ejemplo, transporte alrededor del setenta por ciento de su carga con transportistas de la zona, lo que exigen –sin ningún derecho- son contratos directos con las empresas mineras o bloquearán la carretera. Es la peruvian way, la versión peruana de “la bolsa o la vida” o “dame la billetera o te mato”.

A quién, en su sano juicio, le gustaría contratar con emprendedores que desprecian las leyes y las normas, que se resisten a entender que las relaciones de confianza en el mundo empresarial se basan en el respeto mutuo y en el acatamiento de las políticas y procedimientos de las empresas, y de ninguna manera extorsionando o ejerciendo presión para obtener contratos.

¿Y la ley, y las autoridades, y los líderes de opinión, y las instituciones serias de la región? Bien, gracias. Lo dicho: cierto sector de la población considera permisible que se bloqueen las carreteras mientras sólo se afecten los intereses de las empresas mineras y de sus trabajadores. Ese criterio persiste aun cuando la misma Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha señalado que si bien todos tenemos derecho a protestar -con razón o sin ella-, “la toma de carreteras es un hecho ilegal y violento que todos rechazamos”.

Más allá de las consideraciones sociales que se observen en éste y en otros casos similares, es lamentable que los peruanos no logremos entender que existen tres leyes fundamentales para la sana convivencia en sociedad y alcanzar la prosperidad de nuestro pueblo: el respeto a la propiedad, la libertad de contratación, y el cumplimiento de los pactos y contratos. Donde la propiedad no tenga estabilidad, habrá continuos enfrentamientos. Donde las transacciones no se realicen con total libertad y libre consentimiento, no se desarrollará el comercio, y donde no se cumplan los pactos no se podrá hacer empresa.

Sin embargo, en nuestra región algunos malos ciudadanos, autoridades y representantes de la sociedad, insisten en dejar de lado y hacerse de la vista gorda cuando se quiebran las leyes básicas para nuestro desarrollo, y somos mudos testigos de los atropellos que se cometen a vista y paciencia de la gran mayoría de la población.

Todos queremos el desarrollo de la región y una vida mejor para nosotros y nuestros hijos. Para lograrlo necesitamos un cambio. Lo decía Einstein: Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Un mejor lugar para vivir

El método está de moda y se aplica en cualquier lugar del país. ¿Quiere usted un puesto de trabajo o un contrato de servicios, ganar ese juicio que ya parece perdido o que la Municipalidad le anule esas multas que usted no pagó en su oportunidad? Nada más sencillo. Ya pasaron los tiempos en los que había que tener méritos para ser contratado o que había que conducirse como un ciudadano respetuoso de las normas que rigen la vida en comunidad. Eso, como dicen ahora: “ya fue”.

Para conseguir lo que usted quiera en nuestro hermoso país -no importa si le corresponde o no, eso es lo de menos- sólo tiene que buscar unos cuantos familiares y amigos interesados, y bloquear la carretera más concurrida que encuentre a mano, lanzar piedras a la policía y poner cara de afectado social en cuanto se le acerque cualquier periodista. No hay pierde, algo conseguirá.

Para qué seguir los procedimientos formales. Eso es para los demás y usted no es cualquiera. Por qué perder tiempo y dinero en trámites que, casi siempre, son engorrosos y costosos. Y, sobre todo, por qué correr el riesgo de que no le den la razón: sus derechos son sagrados y siempre estarán muy por encima del derecho de los demás. No importa de quién o de quiénes se trate. Usted es del pueblo y eso lo resume todo.

Cuando le parezca que el concierto de la sociedad abusa de sus sagrados intereses o que no le da una oportunidad, no necesita explicaciones para bloquear la carretera de su preferencia y exigir que los demás hagan lo que a usted le parece justo o lo que le venga en gana, después de todo: la voz del pueblo es la voz de Dios.

Ese método nacional del bloqueo, por ejemplo, es el que practicaron la semana pasada algunos pobladores de Choropampa, San Juan y Magdalena para obligar a que la empresa minera Yanacocha los vuelva a indemnizar por un accidente de derrame de mercurio que ocurrió hace casi una década.

No tuvo la menor importancia el hecho de que hace años se hubiera llegado a un acuerdo entre partes, ni que el caso ya se ventiló en juzgados del país y del exterior, ni que la empresa minera cumpliera con los compromisos estipulados en cada convenio. Eso valió un comino.

Tampoco importó, por supuesto, que los incitadores del bloqueo fueran ex contratistas y ex trabajadores de la empresa minera sin oficio ni beneficio desde hace algún tiempo, ni la suerte de obtener un nuevo contrato de servicios en la mina. Qué pena.

Lo lamentable, sin embargo, es que nada de lo ocurrido inquietó a las autoridades o a los líderes de opinión que debieron de pronunciarse al respecto. Al parecer, cierto sector de la sociedad consideró que bloquear la carretera a la Costa, mientras sólo afectara los intereses de la compañía minera y de sus trabajadores, era un procedimiento, si no legal, por lo menos permisible.

Tuvieron que ser los mismos trabajadores de Yanacocha quienes recordaran a nuestras autoridades que tanto la compañía minera como las empresas contratistas, sus trabajadores, el pueblo de Cajamarca y todos los peruanos en general, tenemos el mismo derecho constitucional al trabajo y al libre tránsito por las carreteras y los caminos de nuestro país.

¿Qué esta ocurriendo en el Perú para que estos bloqueos sucedan a vista y paciencia de las autoridades y la población? Fácil. Ocurren dos cosas: La primera, es que algunos ciudadanos no respetan las leyes ni el Estado de Derecho debido a la ausencia de instituciones serias y autoridades responsables que atiendan las tareas para las que fueron elegidas por ese mismo pueblo que, de cuando en cuando, se comporta como si la democracia fuera un carnaval donde cada quien puede hacer lo que le viene en gana.

La segunda razón, y la más importante, también es de índole moral. En esencia, los principios de orden ciudadano y respeto a los derechos de los demás no están en las leyes ni en las instituciones o en las autoridades, sino en los valores morales de nuestra sociedad.

El problema de fondo es que hay muchos comportamientos que hoy se consideran normales y que hace poco tiempo hubieran sido vistos como despreciables. Por ejemplo, los niños y jóvenes usan lenguajes soeces, no respetan a sus padres, a sus profesores, y mucho menos a otros adultos. Nuestro pueblo trata con ligereza irresponsable las relaciones amorosas entre menores, festeja los embarazos precoces y sonríe divertido frente a las aventuras impropias de los mayores.

Por su lado, los conductores no respetan a los peatones, ya no se toma de la mano a las ancianas para ayudarlas a cruzar la calzada ni se cede el asiento a las damas o a los mayores en el microbús. No se tiene consideración por el más débil, la viuda o el niño huérfano. Los hombres de nuestra época han perdido la caballerosidad.

¿Parece desubicado hablar de estos temas en pleno siglo XXI? Puede ser. No obstante, estoy seguro de que las autoridades y las leyes por si solas no nos van a civilizar ni van a definir nuestro comportamiento y de que si los valores morales fueran la primera línea de defensa de nuestra sociedad, nuestro país sería un mejor lugar para vivir.

Mientras no respetemos ni hagamos respetar las leyes, mientras las autoridades sean incapaces de garantizar el orden y el respeto por el Estado de Derecho y no hagamos nuestros los valores morales de una sociedad civilizada, los bloqueos de carreteras y otras acciones peores, por el motivo que sea, van a continuar.

martes, 14 de abril de 2009

El oficio más antiguo del mundo

Me hubiera gustado estar allí. Ver y escuchar a Julio Cortázar, el recordado escritor e intelectual argentino, frente a la muchedumbre en un parque de Santiago de Managua, de pie, con sus ojos expresivos y su voz potente, contar en el dialecto que hablan los porteños de Buenos Aires: el lunfardo, uno de sus cuentos más difíciles. La historia triste de un boxeador en desgracia: La noche de Mantequilla Nápoles.

Gabriel García Márquez describió el evento: “Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo”.

Esa es la magia de los Cuenta Cuentos: transportan a su público a mundos de fantasía donde todos los sueños son posibles o a realidades distintas en las que, casi siempre, el mundo es un lugar mucho más hermoso y los seres humanos que lo habitan somos personas mejores. Gracias a su buena influencia, los niños aprenden a entretenerse y desarrollan su imaginación adquiriendo para bien y para toda la vida, el vicio delicioso de la lectura. Por supuesto, también los adultos de corazón blando aprendemos y nos recreamos con las sabrosas narraciones de un buen o una buena Cuenta Cuentos.

Es que en este oficio no importa el sexo del narrador. Quizá el mayor Cuenta Cuentos de la historia haya sido una mujer: Sherezade, y tal vez porque la vida le iba en ello. Ella estaba condenada a morir al amanecer. Para aplazar la sentencia se las ingeniaba hilvanando historia tras historia y narrando, con un dominio espectacular del arte de contar, un cuento nuevo cada noche, dejando a su señor con la curiosidad del final de la trama para revelarla en la historia siguiente. Lo hizo durante mil y una noches hasta que el Sultán Shahriar –enamorado- le perdonó la vida y se casó con ella.

Sherezade, gracias a su inventiva prodigiosa y a sus sutiles artes de contadora de cuentos, escribió Mario Vargas Llosa, desanimalizó al bárbaro, y haciéndolo vivir y soñar vidas imaginarias lo enrumbó por el camino de la civilización.

¿Cualquier persona puede contar un cuento? Sí. No hace falta poseer una habilidad especial, basta narrar una historia -de un libro o inventada- con vivo interés, vocalizando correctamente y con un lenguaje sencillo y adecuado, modulando la voz y realizando gestos expresivos con las manos, los ojos o la cara. Aunque es una práctica sencilla, si se quiere hacer mejor, se necesita algo de entrenamiento y dedicación.

¿Se puede aprender a narrar cuentos? Por supuesto, para eso hay talleres especializados. Uno de ellos, precisamente, está dictando el área de Comunicaciones de Yanacocha a cuarenta y cinco personas, entre trabajadores y familiares que decidieron participar en esta emocionante aventura cultural. El entrenamiento empezó hace tres semanas en la ciudad y pronto se iniciará el segundo taller organizado especialmente para los colaboradores del área de Operaciones que permanecen alojados en el Campamento del kilómetro 37.

Contar cuentos también es una actividad valorada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO. Pues está contenida en el concepto de Patrimonio Cultural Intangible que incluye las tradiciones orales que “contribuyen a consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural”. La historia épica kirguiza Manas, por ejemplo, narrada de generación en generación por el pueblo chino durante más de mil años, es considerada un monumento histórico tanto como las pirámides de Egipto, aunque no tenga un solo adobe.

La idea, dice una leyenda, fue del Gobierno de Marruecos que solicitó a la UNESCO declarar como Patrimonio a los Contadores de Cuentos que se reúnen a narrar historias de su pueblo, en la plaza central de la ciudad de Marrakech, desde tiempos inmemoriales. No a la plaza ni a los cuentos, sino a los narradores. La UNESCO, considerando que las personas no son patrimonializables, pronunció la declaración de Obras Maestras de la Humanidad en Relación al Patrimonio Oral e Intangible sobre dichas historias, y creó un programa de Tesoros Humanos Vivos, por los Cuenta Cuentos, con la finalidad de promover las destrezas y técnicas tradicionales de narración y otras artes.

Quién sabe. Luego de participar en el taller, quizá muchos entusiastas descubran que existe un hábil y encantador Cuenta Cuentos en su interior y que para aflorar sólo faltó algo de entrenamiento y una buena oportunidad. Después de todo es algo natural, está en nuestros genes, todos queremos contar nuestra historia, nuestra propia versión de los hechos o nuestra particular forma de ver el mundo. Nos hace falta como el aire.

Es la historia de la humanidad. En cuanto los hombres se agruparon para defenderse de las fieras y alimentarse, se inició el oficio de contar. Aún no existía la escritura y las historias debían de trasmitirse oralmente, de generación en generación. Así, narrando acontecimientos ciertos e inventados, soñando el futuro de un mundo en formación que llegaría a ser el nuestro, poco a poco, el hombre se convertía en un ser civilizado.

Me parece verlos a la luz de la lumbre, en la entrada de sus cavernas, contándose las anécdotas y educando a los demás valiéndose de historias prestadas y de sus propias experiencias. Aunque los cazadores y los cocineros reclaman ese honor, para mí, el oficio más antiguo del mundo es ese y no otro: el de Cuenta Cuentos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La tierra es plana

Los empresarios trujillanos están molestos. La cadena limeña de restaurantes Norky´s abrió sus nuevos establecimientos en esa localidad y desplazó del mercado, en poco tiempo, a las antiguas y tradicionales pollerías de la hermosa ciudad de la primavera.

Un empresario norteño que se quejó públicamente de esa situación en una conferencia de prensa por la inauguración de la feria trujillana del libro, recibió una respuesta sincera y feroz. El autor del libro Los Secretos del Carajo, Hernando Guerra García, quien no tiene pelos en la lengua, le dijo: “Nadie te va a pedir permiso para invertir donde hay dinero”.

La historia se repite en Cuzco, en Tumbes, en Arequipa y en otros departamentos del país, donde los lugareños se quejan porque otros peruanos y también extranjeros se animan a invertir en restaurantes, hoteles, alquiler de vehículos y otras actividades económicas en las que los emprendedores locales se interesaron muy poco. Donde haya oportunidades de inversión –dice Guerra García- llegarán los negocios que buscan expandirse, los capitales limeños, piuranos, españoles o chilenos y también, por supuesto, los migrantes en busca de fortuna.

Lo mismo ocurre a nivel internacional. La afamada marca de comida rápida Mc Donalds ya tiene locales en las principales ciudades japonesas y también en la República Popular China donde abrió más de mil locales en los últimos años. De igual manera nuestros sabrosos pollos a la brasa de la firma Pardo´s Chicken, se saborean igual en Lima, en Santiago de Chile o en la exclusiva zona de Coral Gables en Miami, y así, otros empresarios de comida peruana también están haciendo excelentes negocios en el exterior. La Granja, es otra cadena de restaurantes peruanos con más de veinte locales ubicados en La Florida, al sur de los Estados Unidos. En realidad, el rubro de comida es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo globalmente con todo tipo de negocios y actividades profesionales.

¿Qué está sucediendo en el mundo? Lo que ocurre, explica Thomas Friedman, el periodista del New York Times y ganador de tres premios Pulitzer, en su best-seller La Tierra es plana: Breve Historia del Mundo Globalizado del Siglo XXI, publicado en el 2005, es precisamente eso: de un tiempo a esta parte, la Tierra es plana y eso facilita el comercio global. Efectivamente, a pesar que desde la llegada del buen Cristóbal Colón a nuestras costas, allá por 1492, quedó claro para el pensamiento universal que la Tierra era redonda como un mamey, quinientos años después resulta que el fenómeno de la globalización la ha vuelto a aplanar.

¿De qué manera? Simple. Los adelantos en las comunicaciones, la expansión de las empresas en busca de más y mejores mercados, la apertura de los países a la inversión extranjera, el desarrollo de la Informática, el acceso a la libre información, el perfeccionamiento de la Web y el fenómeno de la subcontratación (Outsourcing), han hecho del planeta: una mesa.

Así como el pollo a la brasa peruano “voló” a otras latitudes y ahora se prepara en cualquier parte del mundo -con papas fritas y ajicito incluido-, hoy existen en la India grandes empresas de software, que antes sólo se encontraban en EEUU, dedicadas a elaborar programas de cómputo de alta calidad a precios súper competitivos. Cualquier compañía u organización que las quisiera contratar, podría hacerlo fácilmente a través de una video conferencia, en tiempo real, cómodamente sentado en su oficina así ésta se encontrara en lugares tan distantes como Wall Street, en pleno Mahattan o la mina Yanacocha, en Cajamarca.

Las empresas hindúes se dedican a brindar servicios a sus similares en Estados Unidos y Europa. Desde esos lejanos lugares se les sub contrata para que elaboren programas, por encargo, para los más variados clientes. “La subcontratación no es más que una de las dimensiones de un fenómeno mucho más profundo que se está produciendo en el mundo hoy en día”, dice Nadan M. Nilekami, el presidente de Infosys Technologies Limited –una de las empresas más importantes del mundo informático en la India- y uno de los líderes globales del prestigioso Consejo de la fundación del Foro Económico Mundial.

Mientras los americanos duermen, los hindúes trabajan, y cuando el sol vuelve a salir en este lado del planeta el trabajo está listo y entregado en los ordenadores del contratante. “La globalización ha convertido la Tierra en un planeta más pequeño y plano”, dice Nilekami. Es cierto, para muestra, un botón: en el 2003 se hicieron en la India unas veinticinco mil declaraciones de Impuesto a la Renta de contribuyentes estadounidenses, en el 2004 cien mil, y en el 2005 alrededor de cuatrocientos mil. Los datos fueron enviados de ida y vuelta a través de la Web.

Este fenómeno del Outsourcing ha ocasionado que los contables americanos ya no se dediquen a la engorrosa labor de hacer cálculos ni de llenar formularios. Su tiempo y su talento lo invierten hoy en la desafiante y bien remunerada gestión de patrimonios. Es el futuro, dicen los empresarios hindúes: “todo lo que pueda digitalizarse podrá subcontratarse con el postor más listo, con el más barato, o con el que reúna ambas condiciones”.

¿Se puede pensar en grandes avances aquí en el Perú como en la India? Depende de nosotros. No hay que perder de vista que en ciudades como Bangalore, donde están instaladas las sedes indias de las empresas más importantes del mundo, las pistas están llenas de baches, la gente se traslada en moto taxi, hay que sortear las vacas sagradas que caminan por el medio de las calles y aún transitan carretas tiradas por caballos.

La globalización está allí, me dijo un buen amigo, es como la lluvia: “No importa si te gusta o no te gusta, si no usas un paraguas igual te vas a mojar”. Es cierto, lo importante para cada uno de nosotros y para el futuro de nuestro país es averiguar, con urgencia, de que manera nos podemos beneficiar con las grandes oportunidades que trae este fenómeno global.

¿Y que podemos hacer en Cajamarca para subirnos al carro de la Globalización? Esa es, probablemente, una de las inquietudes a las que responderán los asistentes al IV Foro Cajamarca Presente y Futuro: Fortaleciendo la Agenda del Desarrollo Regional, que se inicia hoy con el auspicio de la Asociación los Andes de Cajamarca y la participación nuestras principales autoridades, representantes de instituciones públicas y privadas, empresas, y organizaciones representativas de la sociedad civil.

Por supuesto, si no hacemos nada al respecto, siempre nos quedará la opción de imitar a aquel empresario que renegaba de los pollos Norky´s: quejarnos en público y echar la culpa de todos nuestros males a esos foráneos siniestros que vienen, con su tecnología y su dinero, a invertir y crear trabajo en nuestra región.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cajamarca y la divina providencia

La era de los Estados Unidos recién comienza y durará todo el siglo veintiuno, dice George Friedman, el politólogo y presidente de la empresa privada de inteligencia Strategic Forecast - Stratfor, en su libro: Los Próximos 100 Años: un pronóstico del siglo XXI. Friedman, asegura que las nuevas potencias globales de este siglo serán Japón, Turquía y Polonia. Pronostica que México estará entre las diez principales economías del mundo en las próximas décadas y que, probablemente, hacía fines de siglo, habrá una guerra entre Estados Unidos y ese país latinoamericano.

Las profecías del famoso futurólogo americano, que incluyen el derrumbe económico de China, no coinciden con las del Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno norteamericano que, recientemente, predijo que Estados Unidos ya no será la única superpotencia mundial, sino, la primera entre iguales, seguida de cerca por China, en el 2025. El factor estratégico hacia fines de siglo, dice Friedman, será la escasez de trabajadores. Estados Unidos y la Unión Europea verán disminuir su población a tasas de extinción. Los países desarrollados necesitaran gente, en un cambio de suerte irónico pero inevitable. Ellos invitarán a venir, con desesperación, a los inmigrantes que hoy no quieren recibir.

¿En que se basa Friedman para sus predicciones? Su fórmula es sencilla. “Hay que poner las cosas en perspectiva”, dice el visionario americano. Estados Unidos, explicó, ha pasado por crisis mucho más graves que la actual y “Cuando se toman en cuenta los factores objetivos del poder estadounidense, no hay comparación entre el tamaño y la vitalidad de la economía norteamericana y las economías del resto del mundo”, señaló. Predijo que China se derrumbará debido a las graves diferencias que existen en ese país. “Ya lo hemos visto antes en la historia de China: una tremenda desigualdad, y una región del país que florece mientras otra región se muere de hambre. Uno de los resultados de esta combinación ha sido la guerra civil, sucedida por la imposición de un gobierno comunista que aisló a China del resto del mundo”, explicó.

Estos y otros comentarios sobre las predicciones de Friedman para éste siglo, han sido publicados por analistas internacionales, entre ellos Andrés Oppenheimer quien agregó: “Afortunadamente para él (Friedman), ninguno de nosotros estará aquí (dentro de cien años) para constatar sus predicciones y echarle en cara aquellas en las que se equivocó”. Lo interesante de todo esto, no obstante, es la comprobación certera de que el análisis geopolítico de lo que pasará en los próximos cien años en una región como Estados Unidos, con respecto al resto del mundo, no tiene misterios y puede hacerse sin mayores complicaciones, y de la manera más simple, poniendo las cosas “en perspectiva”.

¿Qué podemos pronosticar, entonces, sobre lo que ocurrirá en Cajamarca en los próximos años utilizando la misma fórmula? Cajamarca, como sabemos, tiene en sus entrañas riquísimos yacimientos minerales que, puestos en producción, podrían con facilidad continuar e incrementar el ritmo de crecimiento económico que inició Minera Yanacocha en toda la región. La inversión inteligente de sus recursos por Canon Minero y la dinamización de su mercado podría convertir a Cajamarca en el polo de desarrollo que tanto necesita esta parte del país para generar puestos de trabajo, mejores condiciones de vida, oportunidades y riqueza para sus pobladores.

Por otro lado, existe una grave indecisión de lo que quiere cierto sector de la población con respecto al crecimiento de la actividad minera. Ellos quieren trabajo, quieren riqueza, quieren la comodidad, el bienestar y la seguridad que trae el desarrollo, pero no quieren minas. Ambos extremos y la desidia para decidir y actuar en consecuencia nos pueden llevar a la ruina.

Entonces ¿Qué podemos esperar? ¿Nos ocurrirá lo mismo que a Estados Unidos y nos convertiremos en una potencia económica a pequeña escala aquí en nuestro país, o nos pasará lo mismo que a China cuyo desarrollo, quizá, se derrumbará por sus diferencias internas que, más que económicas, en Cajamarca son por los conflictos que generan los enemigos del desarrollo y por vivir enfrentados todos contra todos?

En mi opinión, ninguna historia está escrita de antemano y el destino nos lo forjamos nosotros mismos. Los Cajamarquinos tenemos que elegir –es imperativo- el porvenir de oportunidades o limitaciones que queremos para nuestros hijos. Es cierto. El futuro de una región se construye, se va formado por cientos de factores de la misma manera que el canal de un río es definido por el terreno sobre el cual fluye. Nuestro desafío, entonces, es ir aportando elementos a lo largo del paisaje en que discurrirán las aguas de nuestra historia, para llevarla a donde realmente queremos.

Por supuesto, siempre es posible sentarse a esperar que el buen ángel de la guarda resuelva venturosamente el futuro o que se repita lo de Tunguska, en Siberia, hace cien años: la explosión de un asteroide, que superó en dos mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima, destruyó un área de más de dos mil kilómetros cuadrados. Esos pueden ser los extremos de la divina providencia.

martes, 3 de febrero de 2009

Mientras dormías

“Mientras dormías”, la comedia romántica dirigida por Jon Turteltaub en 1995, trata de la relación amorosa entre Lucy, una taquillera del metro de New York con una vida monótona, y Jack, el hermano de su supuesto prometido a quien ella rescató y permanece en coma luego de una caída en la línea del tren.

En la trama, mientras el novio accidentado duerme un coma profundo y posiblemente irrecuperable, la vida continúa y él no se entera de que en el transcurrir de los días su amada llega a conocer a su bulliciosa familia, incluido su hermano menor, y sin quererlo ambos se enamoran irremediablemente.

Algo parecido le ocurrió a Cajamarca en los últimos años. Mientras la población dormía el sueño pesado de los líos políticos, el mito del agua, los conflictos sociales iniciados y alimentados por los enemigos del desarrollo, y las discusiones por los destinos del dinero proveniente del Canon Minero, la vida continuaba sin que, al parecer, “el Pueblo”, esa masa amorfa por la que se rasgan las vestiduras muchos hipócritas interesados, se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo en la realidad.

Mientras dormía Cajamarca, la vida continuaba. China había entrado en un proceso de desaceleración de su economía que terminaría afectando la demanda mundial de materias primas y la caída de los precios, en especial de los minerales, nuestro principal producto de exportación nacional y regional. Esa desaceleración y los problemas económicos que originó, contribuirían luego a desatar la crisis financiera que aqueja a nuestro país directamente hoy.

Aún más cerca, en el Cumbe, nosotros también empezamos a vivir nuestra propia desaceleración. Mientras la región permanecía adormecida, su empresa minera más importante tuvo que reducir su producción en, aproximadamente, treinta por ciento, y con ello, por supuesto, disminuyeron los impuestos y el significativo aporte del Canon Minero de Yanacocha.

Muy poca gente le prestó atención sincera a la reducción paulatina de contratos de obra en la mina. Las empresas contratistas y sub contratistas poco a poco vieron disminuir sus posibilidades de negocio hasta que algunas, simplemente, optaron por irse a otros lugares o desaparecer. En cambio, los comercios que no pudieron moverse a otros mercados, sólo se conformaron con observar la reducción progresiva de sus ventas que, todos esperamos, no llegue a ser lo dramática que han anunciado algunos analistas. Según el Fondo Monetario Internacional el planeta crecerá este año tan sólo un 0,5 por ciento, su menor cifra desde la Segunda Guerra Mundial.

Entre bostezo y bostezo de la población, apenas el año pasado, Yanacocha anunció la postergación de su proyecto Conga y, por su parte, la empresa minera Río Tinto comunicó la reducción del ritmo de desarrollo de su millonario proyecto La Granja. Aún más grave, en el transcurso de los últimos dos meses ocurrió lo que ya se temía: Yanacocha tuvo que invitar al retiro a muchos trabajadores, entre operadores, funcionarios y gerentes de área, de su misma planilla.

El retiro de dicho personal -comunicó la empresa- se debió a la necesaria reorganización de la compañía frente “a las exigencias actuales y requerimientos futuros”, de su operación. Minera Yanacocha, se sabe, además de afrontar la coyuntura financiera global, está trabajando sus limitadas reservas de mineral y no tiene nuevos frentes de trabajo debido a los obstáculos que ponen ciertas comunidades para acceder a nuevos proyectos mineros.

De cuerdo a algunos analistas, este ciclo económico pronto llegará a su fin. La crisis, durará este y probablemente uno o dos años más –Bill Gates dice que serán cuatro años. Siendo optimistas, en el 2012 debería iniciarse la recuperación de la economía mundial para luego de otra temporada volver a caer y otra vez a levantarse, como ha ocurrido sucesivamente, desde siempre. Lo lamentable sería que, cuando empiece la recuperación económica mundial, Cajamarca no tenga alguna mina en producción o que las que existan se estén por acabar.

¿Despertará Cajamarca algún día? Sí, por supuesto. Lo importante es que no lo haga demasiado tarde. No le vaya a ocurrir como en la película: cuando el novio despertó, la novia se estaba casando con otro.

martes, 20 de enero de 2009

La Cámara de Comercio y los demonios de Cajamarca

La empresaria Emperatriz Campos Saldaña es la flamante Presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca. Ella y el nuevo Consejo Directivo juraron a sus cargos el sábado 17 de enero y se comprometieron a dirigir los destinos de esa institución, vocero natural del empresariado local, durante el periodo 2009 - 2010.

¿Se dice Presidente o Presidenta? Fácil. Se dice Presidente. Se trata de un sustantivo genérico que no hace distinción de sexos. Cuando se emplea, el sexo de la persona queda determinado con el artículo que precede a la palabra: “el” jefe, “la” jefe, “el” presidente, “la” presidente. El tema por supuesto no tiene nada que ver con subestimar el importante rol de la mujer en la sociedad que, dicho sea de paso, en Cajamarca es determinante.

En todo caso, el hecho de ser la primera presidente –al parecer, en todo el Perú, desde que se creara la Cámara de Comercio de Tacna, allá por 1884- de una institución tradicionalmente dirigida por varones, no será ningún problema para la mujer práctica, emprendedora y contratista exitosa que es Emperatriz Campos.

Los verdaderos demonios que deberá enfrentar la nueva Presidente de la Cámara de Comercio y Gerente General de la empresa Ceyca Servicios Generales y Construcción S.A.C., junto a los directores y responsables de Comité son otros, más bien complicados y gravemente peligrosos para el futuro de la región.

El primero de ellos es que Campos llega al cargo en circunstancias difíciles no sólo para la región sino para todo el país. La crisis financiera mundial recién empieza a sentirse en el Perú y ya está afectando seriamente a varios sectores económicos, en especial a la minería, que es el motor del progreso de Cajamarca.

Aunque los enemigos del desarrollo digan lo contrario, sin tomarse el tiempo de contrastar la realidad con sus delirantes discursos antimina, la minería es la actividad principal sobre la que están asentadas las esperanzas de miles de pobladores del Cumbe, para quienes su subsistencia, la de sus familias y el futuro de sus hijos dependen parcial o totalmente de ella.

A la crisis que ya nos alcanzó debemos sumar los problemas de crecimiento de la minería regional. De todo esto se desprende un problema central que en realidad son dos complicaciones hermanas con las que tendrá que lidiar la Cámara cajamarquina. La primera complicación, que nos viene de antes del problema financiero, será qué hacer con las empresas que han visto disminuir las oportunidades de trabajo luego que Yanacocha tuvo que reducir su producción, desde el 2006, en algo más de un millón de onzas por año.

En ese paquete de empresas, naturalmente, no sólo están las contratistas mineras, también se incluyen las empresas de servicios conexos y aquellos cientos de negocios que, aunque no le vendan nada a la mina, dependen directamente de la demanda y el enorme movimiento mercantil generado por esa actividad económica.

La segunda, que es igual pero distinta, será la escasa promoción que se pueda realizar para la formación de nuevas empresas locales que generen riqueza y nuevos puestos de trabajo, ante un panorama de baja expectativa debido a las limitaciones de Yanacocha para el desarrollo de nuevos prospectos mineros y el congelamiento de otros grandes proyectos regionales.

Lamentablemente, estos problemas son alimentados constantemente por organizaciones antimineras revoltosas que no cesan de invitar a la población a la desobediencia civil y a los bloqueos de carreteras, buscando crear el caos social que les permita mantener a la sociedad en medio de la ignorancia y la pobreza. De eso viven los enemigos de Cajamarca.

Otro demonio de aspecto feroz es la escasa formación cultural y de valores de muchos empresarios locales. No son pocos los representantes de negocios que aún piensan que su ventaja competitiva para concursar por un contrato de servicios y obra, privada o pública, es haber nacido en esta hermosa tierra serrana.

Esa confusión inocente, y adrede en algunos casos, no sólo genera grandes problemas sociales, sino que, además, no permite a los empresarios que así piensan, identificar sus debilidades y hacerse competitivos en un mercado global que es cada vez más exigente y margina sin remordimiento alguno a quienes compitan en menores y desiguales condiciones. Los incompetentes están condenados a desaparecer.

¿Cómo podría la señora Emperatriz Campos enfrentar tan sólo estos demonios? Podría, por ejemplo, convocar a los empresarios y líderes de Cajamarca para debatir el gran tema moral, político y económico del doble discurso que los enemigos de Cajamarca han sembrado en la conciencia de ciertos sectores de la población: “queremos desarrollo, pero evitemos el crecimiento de las empresas y de la actividad minera”.

¿Por qué es esto tan importante? Simple, porque la tarea más trascendente de nuestra Cámara de Comercio es contribuir a que las empresas locales crezcan “incesante y furiosamente”. No es difícil entender que lo que hará grande a Cajamarca no serán esas organizaciones dedicadas a atacar constantemente a la actividad minera formal, sino el fortalecimiento de nuestro tejido empresarial. No hay otra receta: de ello depende que haya riqueza y trabajo para la población.

Ojalá que nuestras autoridades, líderes de opinión y la población entera ayuden a nuestra Cámara a exorcizar esos demonios. El futuro de Cajamarca depende de ello. Lamentablemente, como decía un analista, yo no tengo muchas esperanzas de que estas cosas sucedan: “El optimismo, generalmente, es la antesala de la desilusión”.

miércoles, 14 de enero de 2009

La agonía de un mito

El mito era grande y pesado. Los pobladores estaban convencidos de que era cierto: la mina consume toda el agua de Cajamarca. Nadie se detenía a pensar que los reclamos campesinos por la falta de agua siempre se daban en época seca. No importaba que no hubiera lluvias, la culpable de la disminución del caudal en ríos y canales, de hecho, era la mina. Así son los mitos: las mentiras y los relatos idealizados llegan a convertirse en historias verdaderas en el imaginario colectivo.

Normalmente, los mitos se forman solos y tardan años. Los cuentos fantásticos van pasando de boca en boca y las imágenes se forman y fraguan en la conciencia de la gente. No obstante, el mito del agua en Cajamarca no fue espontáneo. Ese cuento fue creado con mala leche. Hubo gente –hay que reconocerlo- que trabajó muy duro para formarlo y luego mintió, manipuló y renegó de su fe para alimentarlo. El mito se hizo fuerte y nadie lo podía cambiar.

¿Cómo romperlo? Difícil. Los mineros hicieron varios intentos. Ensayaron fórmulas mediáticas. No funcionó. Claro, olvidaron que gran parte de la prensa nacional no sirve para construir imágenes ni honras y que es útil, más bien, para destruirlas. Pretendieron razonar con ciertos sectores de la población, pero tampoco resultó. La sin razón es la reina en nuestro medio. Programaron visitas a la mina, charlas en centros académicos, videos, conferencias y el resultado fue parcial: El mito era poderoso.

No obstante, los mineros sabían que la afirmación era falsa y que más allá del perjuicio que la enorme mentira sobre el agua podía acarrear a la actividad económica, eran conscientes de que Cajamarca nunca cambiaría su situación si persistía en el engaño y no identificaba la verdadera dificultad. No sé puede resolver un problema que no se conoce.

La solución fue hasta cierto punto sencilla. La gerencia de Asuntos Externos de Yanacocha invitó a un grupo de profesionales mineros peruanos de primer nivel, expertos en el tema, a investigar el problema de la falta de agua en la región. “Acabemos con el mito de una vez por todas”, dijo el funcionario Ricardo Morel.

En el Estudio emplearon toda la información de primera mano disponible. Recopilaron datos e investigaciones especializadas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú – SENAMHI, de la Administración Técnica del Distrito de Riego Cajamarca – ATDRC y del Proyecto Especial Jequetepeque Zaña - PEJEZA, además de otras instituciones.

¿Cuál fue el resultado? Ya se conoce, lo difundió Morel en su artículo: “Agua y Minería: Aporte del entorno a Yanacocha y de Yanacocha al entorno”. Por la cuenca del río Cajamarquino –señala el documento- discurren 280 millones de metros cúbicos de agua anuales, de los cuales Cajamarca consume 10, la agricultura 68 y la minería 2. Los 200 millones de metros cúbicos restantes siguen su camino para perderse –sí, perderse- sin beneficio alguno en el océano Atlántico.

¿Qué hacer al respecto? Fácil. Hay que buscar la manera de retener el agua. Por eso, precisamente, es que las instituciones más importantes de la región, entre ellas la empresa minera, están empeñadas en realizar el proyecto de la Presa del Chonta que asegurará el aprovisionamiento de agua por los próximos cincuenta años, ampliación y mejoramiento de la frontera agrícola de 6.200 hectáreas, generación de energía eléctrica y aprovechamiento del embalse para la piscicultura y el turismo. Y por eso, también, la compañía minera está contribuyendo a la construcción de reservorios particulares con tecnologías baratas en las alturas de la cuenca Chonta.

El mito fue científicamente desmentido, quedó gravemente herido pero no ha muerto. Los mismos enemigos del desarrollo que lo crearon están luchando por revivirlo. Todo vale para que resurja. Hay por allí quienes han desenterrado una revista virtual latinoamericana de mayo de 2007: Business News Americas, en cuya nota periodística sobre los problemas de la minería en Chile también habla sobre una supuesta declaración de Yanacocha de que ella utilizó entre los años 1993 y 2004, en promedio, 10,42 millones de metros cúbicos de agua por año.

Puede ser correcto, pero se refiere al agua utilizada en sus operaciones. Esos fueron los primeros años de la empresa minera. En aquella época la mina juntó, del agua que se iba a ir al océano, una gran cantidad para llenar sus pozas de operaciones, pero no las consumió, allí están dando vueltas en un sistema cerrado, y los excesos son tratados en plantas especializadas para luego alimentar las cuencas de los ríos Cajamarquino, Alto Llaucano y Jequetepeque. Los antimina lo saben y, sin embargo, han dado patadas en el aire, de felicidad. Dicen que han descubierto una mentira de Yanacocha y por eso no vale nada el Estudio ni toda la información acumulada durante años por las instituciones nacionales. Esa siempre ha sido su estrategia: descalificar gratuitamente al oponente con versiones antojadizas y sin ningún sustento técnico.

¿Qué es lo que quiere esa gente? ¿Cuáles son sus ideas? Sencillo. Quieren acabar con la minería en Cajamarca. Su objetivo es que perduren la pobreza y la ignorancia. Ellos viven del conflicto y de la conmoción social. Se golpean el pecho diciendo que no están en contra de la minería pero que no se hagan minas en cabecera de cuenca, cuando las minas en la Sierra del Perú, que son casi todas las del país, están ubicadas en cabeceras de cuenca. Cínicos.

Se hace minería donde hay minerales no donde a uno le dé la gana.
¡Mentirosos! Les gritan a los mineros, los mentirosos. Aseguran que “el informe de los expertos del Banco de las Américas”, convirtiendo en “Banco regional” lo que no es más que una revista por internet, en expertos a simples periodistas y en informe oficial lo que no es más que una nota periodística que no da más detalles sobre sus fuentes, dice la verdad, y los mineros peruanos y las instituciones cajamarquinas que se esforzaron, con nombre y apellido, para brindar sus mejores conocimientos para el estudio, mienten.

Aseguran que los mineros son unos embusteros por decir que el agua de Cajamarca se “pierde” en el mar. “No se pierde” refutan, “Se convierte en vapor y regresa otra vez como agua de lluvia”. Pues bien, no hagamos nada, no construyamos ninguna presa ni ningún reservorio. Sentémonos a esperar la lluvia y que los poderosos rayos nos den la electricidad. Lindo futuro para la región.

Están embriagados. Ni siquiera se dan cuenta, o no les importa, de que así Yanacocha consumiera once millones de metros cúbicos al año en vez de los dos que consume realmente, igual se nos escurrirían de Cajamarca más de 190 millones de metros cúbicos para perderse, inútil e irremediablemente, en el océano.

Ese siempre ha sido el problema de los enemigos del desarrollo: se excitan con facilidad y se precipitan contra la mina sin pensar en el daño que le causan a nuestra sufrida población. La frase es de Abraham Lincoln y le a cae a pelo a los miembros de ese cucarachero ideológico en que se han convertido las organizaciones antimineras: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

martes, 13 de enero de 2009

Un cuento que intoxica

Un ex trabajador de Yanacocha –publicó un diario local- está contaminado con mercurio. Puede ser. En realidad no tendría nada de extraño considerando que todos los cajamarquinos estamos más que contaminados con las historias de ese metal. Veamos.

Según la nota, el colaborador laboró en los trabajos de remediación del centro poblado Choropampa realizados en el año 2000. Como recordamos, en aquella oportunidad un camión transportista derramó once litros de mercurio provenientes de Yanacocha y la labor de la empresa minera consistió en recuperarlos, atender a los intoxicados, y limpiar las casas y la carretera, de cualquier traza del metal que hubiera podido quedar en el lugar.

Al concluir las labores, todos los trabajadores en dichas tareas pasaron por un examen médico para evaluar su estado de salud. El resultado del trabajador contaminado –según la publicación- fue 0,01% de mercurio en la sangre. Menos de lo que tiene cualquier pescador en el cuerpo luego de merendarse una buena ración de mariscos.

Sin embargo, ocho años después de continuar trabajando para la misma compañía en un área administrativa, a ese mismo trabajador –caso único en el mundo-, se le habría multiplicado el mercurio en el cuerpo, nada menos que un mil setenta veces, y hoy tiene, según la nota periodística, 10,7 % de metal líquido en la sangre.

¿Es eso es posible? Sí. Por supuesto. Hace años, relató Gabriel García Márquez, un poblador del departamento colombiano de Bolívar se presentó en un consultorio médico con el vientre abultado para que le sacaran un mono que sus enemigos le habían metido en la barriga.

Venía de la Sierpe, explicó el redactor de la nota, añadiendo que en esa zona del país no existe nada más corriente que vengar una ofensa con un maleficio como ese: hacer que al ofensor le nazca y le crezca un mico en el vientre.

Entre el cuento del mono que crece en la barriga y el del mercurio que se multiplica solo en el cuerpo, yo no sé cuál puede ser más cierto, los dos son increíbles, sin embargo, el primero, además de sorprendente tiene el atractivo de miedo que atrae a la gente de nuestros pueblos: la brujería y la magia negra.

¿Miente el ex trabajador? Probablemente no. Es muy posible que él tenga esa elevada cantidad de mercurio en la sangre que, siendo alta, aún es menor de la que puede tener cualquier minero informal o cualquier persona expuesta a esa clase de metal. Pero su procedencia –científicamente- tiene que tener otra explicación y no la historia de que se le multiplicó en el cuerpo luego de haber trabajado en Choropampa hace casi una década. Eso es ficción.

La verdad es que el tema del mercurio derramado por un camión de Ransa ha sido demasiado manoseado. Hay personas que fueron verdaderamente afectadas porque en su desconocimiento, llevaron el metal a sus casas y al evaporarse resultaron intoxicadas. Esos pobladores recibieron tratamiento médico eficaz y fueron indemnizados de distintas maneras en su oportunidad.

Los que no quedaron conformes, con todo derecho, y asesorados por grandes estudios de abogados, demandaron a la mina y a la empresa Newmont en Estados Unidos, y luego de llevar su caso a los tribunales americanos también obtuvieron lo suyo. No obstante, lo sabemos todos, hubo mucha gente que no tenía nada que ver en el asunto, pero igual se subió al carro de la intoxicación para obtener algún beneficio.

Ocho años después del accidente toda Cajamarca ha terminado intoxicada con el cuento malo del mercurio de Yanacocha que sorpresivamente aparece y desaparece en cualquier lugar o brota misteriosamente por los caños de agua potable para asustar a los inocentes pobladores del Cumbe. Ahora resulta que también nace y se reproduce en el cuerpo.

Es algo natural. Desde el principio de los tiempos –decía Tomás Eloy Martínez-, el hombre inventa fábulas para que otros las vivan y las sufran, así como la vida inventa realidades que con frecuencia terminan convirtiéndose en fábulas. Sin embargo, en el caso del mercurio de Choropampa existe gente que mezcla la realidad y la ficción con el único objetivo de obtener beneficios personales.

Lamentablemente, esta práctica enrevesada de generar noticias tendenciosas y crear cuentos perversos para manipular la opinión pública, sólo trae confusión, dolor y atraso a nuestro pueblo. Cajamarca no se lo merece.

lunes, 5 de enero de 2009

Enfrentando la crisis

El problema más difícil de resolver por los gobiernos del mundo, durante el año 2009, será la creación de nuevos puestos de trabajo para sus respectivas poblaciones. Ya era un asunto complicado antes de la crisis financiera internacional, cuando había que incorporar gradualmente al universo laboral a millones de jóvenes en edad de trabajar y a otros tantos millones de adultos en la angustiosa situación de desempleados. Por supuesto, más difícil será ahora que se han perdido miles de colocaciones por efecto de la crisis y que la demanda global ha disminuido significativamente.

Para remediarlo, los países más desarrollados están ensayando distintas alternativas. Las soluciones pasan por apoyar a las empresas financieras con dinero de todos los contribuyentes a fin de evitar el colapso de sus sistemas bancarios y crediticios -acciones bastante cuestionadas por cierto pues, a criterio de muchos analistas, esa forma de ayuda premia la ineficiencia, cuando no la corrupción-, hasta financiar programas de proyección social que entregan dinero directamente a los miembros más pobres de la sociedad.

No obstante, los expertos coinciden en que la única manera de enfrenar la crisis con éxito, volver a generar confianza en los mercados y bolsas mundiales, y recuperar y crear nuevos puestos de trabajo, es realizando una cuantiosa inversión pública que genere colocaciones y demanda local, e impulsando la detraída inversión privada a través del fortalecimiento de los aparatos crediticios con la inyección de dinero en el sistema y el reforzamiento de medidas de control.

Ese, por ejemplo, será el método que aplicará el primer ministro británico, Gordon Brown para crear cien mil empleos y reactivar la economía de su país. Brown, quien fue ministro de Hacienda y condujo a Inglaterra al más largo período ininterrumpido de crecimiento económico de los últimos dos siglos, afirmó el sábado que su solución es invertir dinero público para reparar escuelas, crear nuevas líneas ferroviarias, impulsar el desarrollo tecnológico y luchar contra el cambio climático. “Quiero demostrar que podremos, a través de las inversiones públicas y los puestos de trabajo públicos, crear probablemente cien mil trabajos adicionales”, dijo el líder laborista.

En Cajamarca, guardando las distancias, también vamos por ese camino. De acuerdo a la prensa local, el alcalde Marco La Torre anunció que la Municipalidad Provincial invertirá doscientos millones de soles en obras de infraestructura urbana durante el 2009. “El próximo año vamos a ejecutar las grandes obras que prometimos. Coincidentemente es un año de crisis, sin embargo, creemos que Cajamarca no será afectada porque generaremos empleo y dinamizaremos la economía con compras y adquisiciones”, manifestó el burgomaestre el mes pasado.

Por su parte, nuestro sector privado también está haciendo lo suyo. Una alianza entre la Asociación Los Andes de Cajamarca, la empresa Yanacocha y la institución de financiamiento y asistencia técnica Progreso, entregó fondos para préstamos de dinero a distintos grupos autogestionarios de créditos durante la última semana de diciembre. Se espera que los beneficiarios finales del proyecto, pobladores pobres de las zonas rurales de La Encañada, Baños del Inca y Cajamarca, mejorarán sus condiciones de vida, laborales y de vivienda, incorporándose a un sistema financiero formal.

Las asociaciones: El Paraíso de Tartar Chico, Barrojo, Desarrollo Apalín, Los Cipreses de Shaullo Chico y Puyllucana Villa Hermosa, recibieron los fondos sin intereses compensatorios, para, a su vez, colocar créditos entre sus asociados e impulsar así sus actividades productivas. También se beneficiaron con los fondos las asociaciones: Ronderos “Los Perolitos”, Usuarios del Canal La Shacsha, Visión al futuro y el Comité de Crédito “Justicia Campesina”.

La receta no es nueva. Los ingredientes son simples, insistamos, hay que invertir –dinero propio o prestado-, producir, vender y volver a invertir, en un ciclo virtuoso que se repita indefinidamente, bajo un clima de paz social y de respeto por las normas y el Estado de Derecho. No es difícil entenderlo. Las lecciones están a la vista, sólo las sociedades que viven en sosiego y que han llegado a desarrollar un tejido empresarial saludable han logrado ubicarse favorablemente en el ansiado camino del desarrollo. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Una región desprotegida

El Enterprise tenía un campo de fuerza defensivo. Gracias a ese formidable escudo protector, la nave insignia de la Flota Estelar al mando del capitán Kirk, se enfrentaba sin riesgo a los torpedos de fotones de sus adversarios espaciales en el universo de ficción de la serie televisiva Viaje a las Estrellas. Cuando fallaba el blindaje la nave, sus tripulantes quedaban a merced de sus enemigos.

A un escudo parecido se refería el presidente Alan García cuando hablaba con optimismo, de que el Perú estaba “blindado” contra los efectos de la crisis financiera internacional y que ésta no nos afectaría. Posición entendible debido a que las proyecciones de crecimiento de la economía del país mostraban hasta hace poco: “una velocidad importante que no tienen otras economías del planeta”.

Sin embargo, el panorama cambió la semana pasada cuando el mensaje de invulnerabilidad terminó de repente ante el reconocimiento del ministro de economía de que la crisis empieza a hacer estragos en el país, y los reclamos del sector privado por la peligrosa falta de reacción del Estado.

Efectivamente, el presidente García cambio el discurso y presentó a la población un paquete de medidas “anticrisis” basado en un importante aumento de la inversión pública.

De acuerdo a lo anunciado, el Gobierno proyecta inyectar más de 10.000 millones de soles adicionales a los ya previstos para el presupuesto del próximo año, principalmente en el sector construcción, en apoyar las exportaciones, y en programas para desarrollar las pequeñas y microempresas. El objetivo es que nuestra economía no pierda impulso y que no desaparezcan más puestos de trabajo.

Actualmente, las proyecciones de crecimiento para el 2009 se han reducido. Del cálculo optimista de entre 8 y 9 por ciento de hace algunos meses, de acuerdo con la mayoría de los analistas, hoy se espera un crecimiento mucho más modesto, alrededor de 5 por ciento.

No obstante, los expertos consideran que las cifras del país son todavía sólidas. Contamos con reservas internacionales de 35.000 millones de dólares, la inflación en los últimos 12 meses es del 6,75 por ciento e incluso las tasas de crecimiento reducidas son ampliamente superiores a la media esperada en la región.

¿Y cómo va la crisis por Cajamarca? Por aquí también empieza a disminuir el optimismo. Es cierto: “los pueblos juzgan por lo que ven”, y recién hemos empezado a ver que el motor de nuestra economía ha perdido impulso. Yanacocha, desde el año pasado redujo su producción significativamente y hace un mes anunció la postergación de su proyecto Conga. Además, se ha hecho evidente la disminución, también significativa, del Canon Minero.

Por otro lado, la semana pasada, la empresa minera Río Tinto también anunció la reducción del “ritmo” de desarrollo de su proyecto cuprífero La Granja, ubicado en Cajamarca, como parte de un proceso de revisión global de sus inversiones ante la crisis financiera. La activad minera esta perdiendo miles de puestos de trabajo en todo el país.

Ojalá que las inversiones y la demanda del sector Público para el 2009 sean suficientes para mantener el movimiento económico y la tasa de ocupación de la población. Por lo visto, la actividad minera no promete mucho en ambos temas. Ya se conocen las limitaciones para nuevas exploraciones, tanto por falta de financiamiento como por los conflictos sociales que impiden el acceso a nuevos prospectos; y los esfuerzos que hace nuestra principal compañía minera ya no son para crecer sino para mantener su producción.

Al parecer, el año que viene podría ser hasta cierto punto llevadero si se generan puestos de trabajo invirtiendo el dinero del Canon que aún no se ha gastado. Sin embargo, la situación puede volverse realmente grave cuando esos recursos sean exiguos y quedemos desprotegidos sin nuevos proyectos mineros que dinamicen la economía del Cumbe. En ese momento, no habrá campo de fuerza que nos proteja.