jueves, 6 de agosto de 2009

Hualgayoc y la gallina de los huevos de oro

Un grupo de pobladores de Hualgayoc está furioso con dos empresas mineras afincadas en esa zona. Ellos realizaron una marcha de protesta hace algunos días y anunciaron que la próxima semana efectuaran un bloqueo de carretera para detener las operaciones mineras y obligar al gerente general de una de ellas a conversar con los manifestantes.

¿Cuál es la terrible falta cometida por las compañías privadas? Simple: “Desinterés”. Efectivamente, los pobladores que marcharon por las calles del distrito denunciaron que no existe “compromiso social” dado que no tienen agua ni trabajo. Dos derechos fundamentales que esas dos empresas distraídas no se han preocupado por asegurar. “Si el desinterés persiste, (los pobladores) tomarán otras medidas de lucha que por estrategia no darán a conocer”, informó un periodista local.

Pues bien, como decía Jack el Destripador: vamos por partes. ¿Los pobladores tienen derecho a protestar por el “desinterés” de dos empresas privadas? Sí. Por supuesto. Los habitantes de esta villa del Señor tenemos el derecho a la libre expresión y a reclamar lo que nos venga en gana. Podemos hacerlo a través de la prensa con declaraciones y comunicados, o acudiendo a las autoridades serias para denunciar. Por ejemplo, ante la Fiscalía, La Gobernación, La Defensoría del Pueblo o alguna otra institución que vele por el cumplimiento de los Derechos Humanos, si fuera el caso. También, claro, podemos marchar: esa actividad obligada y proactiva que tanto nos gusta a los peruanos.

¿Por qué en vez de marchar, en éste caso los pobladores no han denunciado a esas empresas mineras ante las autoridades correspondientes? Fácil. Porque el “desinterés” que señalan los reclamantes, aún no esta contemplado como delito en el Perú ni en ninguna parte del mundo civilizado.

Lo que sí es delito flagrante, en cambio, es bloquear una carretera. Porque tomar una vía pública, por el motivo que sea, sí es una infracción perfectamente tipificada y un hecho violento que, además, atenta contra los Derechos Humanos de aquellos que no están involucrados en el conflicto, sea real o imaginario, y que de un momento a otro, como dice Nicolás Yerovi, “son obligados a disfrutar el privilegio de vivir un simpático bloqueo de carretera, con la única opción de que esperen y se frieguen”.

¿Qué hay respecto a la falta de agua? Es lamentable. No es posible que aún existan poblaciones que sufran por falta de agua en este planeta, cuando el Hotel Galatic Suite que tiene previsto abrir sus puertas dentro de tres años, a 450 kilómetros de la tierra, anuncia como su principal atracción un Spa espacial con todas las comodidades del mundo moderno y un juego con burbujas de agua en gravedad cero. Al parecer, trasladar agua a esa residencia galáctica para fines recreativos, será más rentable que llevarla a los pobladores de nuestra Sierra que aún no la tienen.

Sin embargo, el problema es dramáticamente real. El Informe Sobre Desarrollo Humano 2006 “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, lo dice bien: más de mil millones de personas en nuestro mundo moderno no tienen acceso a ese derecho fundamental que además de una necesidad básica, es una condición para el progreso humano que ha dependido siempre del acceso a un agua limpia y de la capacidad de las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo.

No obstante, aclara el mismo documento, los orígenes del problema varían de un país a otro, pero se destacan tres factores: Primero, son pocos los países (y regiones) que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad, tal como lo evidencian las limitadas asignaciones presupuestarias. Segundo, existe una limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en los que vive la población. Y tercero, la comunidad internacional no ha logrado que la cuestión del agua y el saneamiento sea una prioridad de las asociaciones para el desarrollo que han ido formándose en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

Lo que si queda claro para todo el mundo, es que en ningún caso el problema de la escasez del agua de una región es responsabilidad de las empresas privadas que si bien tienen un rol importante y deben comportarse con Responsabilidad Social son, en todo caso, junto a las autoridades y otras instituciones de la región, un actor más del desarrollo de una comunidad.

En cuanto a la falta de trabajo, el problema es similar. No se puede meter a todo un pueblo en la planilla de un par de empresas privadas. Es imposible. Unos tendrán trabajo y otros no. Lo que necesitan las regiones como Hualgayoc es dinamizar su economía dedicando su esfuerzo e inventiva al desarrollo de otras actividades productivas e invitar, en vez de ahuyentar, a otros empresarios a invertir en su región. Lo que definitivamente no va a incrementar los puestos de trabajo sino los hará disminuir, con toda seguridad, serán los continuos ataques injustificados a esa actividad minera que está cumpliendo con aportar su cuota de desarrollo en la región.

Los problemas de los pobladores de Hualgayoc al igual que en otras zonas del país son varios y son urgentes. Es imperativo que sus líderes y autoridades generen un ambiente de paz y busquen salidas maduras y realizables para atender sus necesidades. Lo cierto, ¡cuidado!, es que ninguna de esas soluciones pasa por matar a la gallina de los huevos de oro: sus empresas mineras.

sábado, 25 de julio de 2009

Guerra avisada no mata gente

El ultimátum ha sido claro, Minera Yanacocha y la sociedad cajamarquina están advertidas: Si la Mina no acepta las exigencias de un grupo de ex contratistas de Chanta Alta, éstos –con la ayuda de algunos pobladores- volverán a bloquear la carretera que conduce a la calera China Linda, dañarán la propiedad de la empresa minera y se enfrentarán –otra vez- con hondas y piedras a la Policía Nacional.

¿Cumplirán con su amenaza? Es probable. Ya demostraron que están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener un beneficio. En junio de 2007, cuando tenían una empresa quebrada y un contrato arruinado con Yanacocha, lo hicieron para que la Mina aceptara pagar las deudas de sus malos manejos administrativos y les volviera a dar un contrato.

El argumento, en aquella oportunidad, fue que se trataba de un problema social: “pobrecitos los trabajadores que se quedan sin pago y sin trabajo”. Ante la negativa de la minera, los responsables -sin huella de hemoglobina en el rostro- dijeron que la compañía no tenía conciencia social. Por supuesto, ellos mismos y otros miembros de la sociedad, especialmente sensibles cuando se trata del bolsillo ajeno, invocaron el diálogo para buscar un acuerdo conciliado al santificado “conflicto social”.

¿Conciliar qué? ¿Desde cuándo ha sido motivo de conciliación la firma de un contrato privado y asumir generosamente las deudas de una partida de empresarios irresponsables que no cumplieron con pagar a sus proveedores, ni cancelar las remuneraciones y derechos laborales de sus trabajadores, y que finalmente manejaron mal su compañía e hicieron de su cuenta bancaria un fondo personal?

Esos mismos ex contratistas reaparecieron hace un par de semanas bloqueando la misma carretera, invadiendo la misma propiedad privada y volviéndose a enfrentar con las fuerzas del orden. En esta oportunidad arguyeron el incumplimiento de un compromiso de Yanacocha, sabiendo muy bien que se trata de un convenio entre la empresa minera y la Municipalidad de Chanta Alta. La Mina cumplió con entregar el dinero ofrecido, en su oportunidad, y el Concejo, que tenía a cargo la ejecución del proyecto, no cumplió con los plazos acordados ni dio ninguna explicación al respecto.

Al tema, le añadieron un argumento de refuerzo: la Mina “no hace nada” por el desarrollo de la zona. Los ex contratistas no esperaban, claro, que la Mina publicara en los medios de prensa locales una relación de las numerosas obras que ha realizado en el Alto Llaucano, desmintiendo de esa manera a los revoltosos.

En esta oportunidad también se exigió diálogo para conciliar. ¿Conciliar qué? Vaya uno a saber. Yanacocha aceptó conversar. El día de la reunión, los ex contratistas, rodeados de treinta campesinos, se presentaron con una agenda de negociación de seis puntos. Lamentablemente, nunca pasaron de exponer los dos primeros porque condicionaron el diálogo de los cuatro puntos restantes a que Yanacocha aceptara esas dos exigencias: una, que no se les denuncie por bloquear la carretera, invadir propiedad privada y agredir a la Policía Nacional, y la otra, que la minera afronte los gastos médicos de un campesino herido en su guerrita particular.

La Mina, esa terca empresa privada, no aceptó las dos condiciones innegociables ¿Por qué? Simple. Porque bloquear la carretera pública no fue una falta a los estrictos procedimientos que Yanacocha emplea en su operación, sino, un delito comprobado contra el Estado Peruano que, de acuerdo a ley, debe sancionarse con prisión efectiva en un penal, y con el cual, al igual que con la demora del Concejo de Chanta Alta en la ejecución del convenio, la Mina no tiene nada que ver.

Asimismo, los revoltosos no sólo invadieron propiedad privada y quemaron un contenedor de Yanacocha valorizado en miles de dólares, y que a criterio de los invasores es un hecho sin la menor importancia, sino que también le prendieron fuego el valioso contenedor de una empresa contratista cajamarquina que, con toda razón, demandará una reparación económica por el daño que le han causado los instigadores del asalto.

Y por último, porque la agresión física cometida por el grupo de campesinos dirigidos por sus malos líderes –plenamente identificados- no fue contra una máquina de acero sino contra los agentes de carne y hueso de la Policía Nacional que resultaron heridos y que no repelieron a los invasores hasta que tuvieron que defenderse del ataque brutal. La institución policial y la Fiscalía actuarán de acuerdo a sus procedimientos para estos casos, y la Mina no tiene ningún derecho a intervenir.

Con respecto al campesino herido, su situación es ciertamente lamentable, él cabalgó gratuitamente contra la Policía y en su loca huida, después de su absurda embestida, se cayó del caballo y se golpeó la cabeza ¿Quién debe afrontar los gastos de su atención médica? ¿El Policía que fue embestido? ¿Yanacocha que no tiene tratos ni contratos con el accidentado? ó ¿Los organizadores del despelote que ya son grandecitos y deben afrontar las consecuencias de su reprochable actuación?

Esa es la situación en este momento. La Policía Nacional, la Fiscalía de Cajamarca, la Defensoría del Pueblo y la sociedad entera están enteradas de lo que ha sucedido y deben proceder en consecuencia. La advertencia que han hecho pública los ex contratistas de Chanta Alta es para todos: “guerra avisada no mata gente”.

miércoles, 22 de julio de 2009

“Pásasela a otro que no sea yo”

En junio de 2007 ocurrió lo mismo. Una contratista de la zona de Chanta Alta tuvo problemas financieros y dejó de pagar sus deudas a proveedores y trabajadores. Estos últimos, enterados de que sus empleadores no les iba a cancelar los sueldos ni las liquidaciones por tiempo de servicios, la emprendieron contra Yanacocha.

¿Por qué contra la minera? Porque les dijeron, con la verdad a medias y el desparpajo completo, que Yanacocha no había pagado sus facturas. La verdad completa era que ellos habían sido embargados por sus acreedores y que no tenían ningún dinero por cobrar en la mina.

Los pobres trabajadores y sus familias, azuzados por los malos empresarios, llegaron al extremo de bloquear la carretera a China Linda, secuestrar a un grupo de colaboradores y maquinaria de otra contratista y enfrentarse a palos y piedras con las fuerzas del orden, con el penoso resultado de algunos pobladores golpeados y otros detenidos.

¿Qué pasó con los malos empresarios? Ellos solos se declararon inelegibles para un nuevo contrato. Su mal entendida viveza criolla, valorada en un mundo que cada vez nos es más lejano, les anuló la gran oportunidad de volver a contratar con la mina, su único cliente.

Esta historia viene a cuento, porque resulta que los empresarios responsables de ese despropósito, son las mismas personas que, junto a otras, lideraron hasta la semana pasada la invasión de la cantera China Linda por cerca de noventa pobladores, y los enfrentamientos con la Policía Nacional. Esa es su estrategia empresarial.

¿Por qué protestaban en esta oportunidad? Por dos motivos. El primero, dijeron, es porque Yanacocha “no hace nada” por el desarrollo de la zona. ¿Es eso cierto? No. Veamos. Por ejemplo, en San Antonio de Pachachaca, Yanacocha entregó veinte mil plantones de pino para que se siembren en toda el área, además de semillas y fertilizantes para la instalación de cuarenta hectáreas de pastos, y construyó su centro educativo Primario.

En Chanta Alta, la empresa culminó el proyecto de electrificación. Aportó materiales eléctricos, ladrillo y cemento para el mejoramiento del Centro Educativo Primario N° 82151, construyó la carretera de Chanta a San Antonio y afirmó la carretera San Antonio – Totoracocha. Asimismo, y la lista continúa, la empresa minera mejoró y amplió los sistemas de agua potable de Totoracocha, Cushurobamba y Nuevo Triunfo, construyó el colegio El Alumbre, además de una escuela en La Llica.

La verdad es muy diferente a lo que afirmaban los revoltosos: la empresa minera ha realizado y sigue realizando obras de desarrollo en las comunidades vecinas a su centro de operaciones, y la zona del Alto Llaucano en cuestión, está entre las beneficiadas con los programas de Responsabilidad Social, junto a otras áreas vecinas.

El segundo motivo de la protesta, dijeron también, es que Yanacocha tiene un compromiso incumplido. Esto, tampoco es cierto. Existe un proyecto de Desarrollo Ganadero y Forestal y un Convenio para la construcción de un Sistema de Agua Potable entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta que ciertamente están detenidos, pero no por culpa de la empresa minera.

Yanacocha cumplió su parte del acuerdo entregando en su oportunidad las cuotas de dinero comprometidas. Lamentablemente, la Municipalidad de Chanta que es la responsable de la ejecución -sus motivos tendrá para haberse demorado- no cumplió con los plazos establecidos, y los líderes de la revuelta, otra vez, azuzaron a la gente para que se lance contra Yanacocha por el retraso del Concejo.

¿Qué hay detrás de todo esto? Fácil. Interés económico y político. El económico consiste en que los líderes de la protesta pretenden obtener, por la fuerza, el compromiso de Yanacocha de hacer más obras en la zona. Cuando eso ocurra gracias a “su gestión”, ellos crearán nuevamente una empresa e intentarán –por la fuerza también- que la mina los contrate para que la historia se repita.

El interés político en cambio, va contra el Alcalde de Chanta Alta. Entre los revoltosos están los que sueñan con sentarse en el sillón municipal, que también pretenden utilizar para presionar un contrato con la mina, ya lo están demostrando: ahora mismo insisten en que Yanacocha anule los convenios con la autoridad legalmente elegida y firme nuevos compromisos con ellos y su autodenominado Comité de Desarrollo.

La maniobra es burda. Es como esa travesura de niños en que uno golpea a un compañero y le dice: “pásaselo a otro que no sea yo”. Su intención es “pegarle” a la mina con la esperanza de que la mina “le pegue” a la gestión municipal. Esa es su estrategia enrevesada y no les importa el resultado.

La mala táctica, definitivamente, no va a funcionar. Como no funcionó en el pasado cuando irresponsablemente dejaron de pagar a sus trabajadores y acreedores, y pretendieron que la mina se hiciera cargo de sus deudas y que encima les diera un nuevo contrato.

Pronto empezará la otra estrategia. La de siempre. Cuando ven que sus reclamos son inconsistentes y que la sociedad no se chupa el dedo con sus mentiras, comienzan las demandas por el agua y la contaminación del medio ambiente. Así han empezado muchos de los “conflictos sociales” que existen en el país.

Total, hay mucha gente a la que le encanta creer en esos fantasmas y, por último, no son ellos los que tienen que demostrar que no existen.

sábado, 4 de julio de 2009

La verdad de las mentiras

La han usado muchas veces. Ha sido la explicación a innumerables bloqueos de carretera y enfrentamientos de cientos de trabajadores de empresas contratistas contra Yanacocha. La frase es conocida: “La mina no nos paga”. Lo único malo de esa afirmación es que no es cierta. O, que es cierta a medias. Me explico.

La empresa minera es un “contribuyente principal”. Cada vez que la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT quiere echar el guante a algún evasor de impuestos, lo hace a través de Yanacocha. ¿Cómo? Fácil. Emite una orden de cobranza coactiva contra la empresa deudora y la mina tiene la obligación legal de retener los pagos a su contratista.

Lo mismo ocurre cuando un acreedor demanda a una compañía por deudas. El juez ordena a Yanacocha depositar en el Banco de la Nación el monto demandado y el dinero, automáticamente, toma otro destino. No es opcional. El procedimiento se llama Embargo Preventivo y tiene carácter de ley. Se cumple o se cumple.

Cuando estos procedimientos administrativos ocurren, Yanacocha no puede pagar al contratista embargado, y el empresario que no cobra les dice, a su vez, a sus trabajadores y acreedores que no les puede pagar porque: “La mina no me ha pagado”. El mal contratista no miente, pero tampoco dice la verdad. Los trabajadores, lógico, exigen que la mina cancele la supuesta deuda. Con la plata del personal no se juega.

Lo que no dicen los empresarios incumplidos es la verdad completa: “La mina no me ha pagado / porque yo soy un incumplido y mis acreedores me han embargado”. Por supuesto eso no les conviene y se desentienden del reclamo, cargándole el muerto a la minera.

Menos mal, esos problemas han disminuido debido los controles de Responsabilidad Social de Yanacocha, la madurez de los buenos empresarios contratistas –que son la mayoría-, y porque los malos han entendido que sus incumplimientos los hacen inelegibles para un nuevo contrato. No obstante, ya se sabe, nunca estaremos libres de algún emprendedor aventurero que deje al azar el dinero y los derechos de su personal. Es inevitable.

La estrategia de las medias verdades también se aplica en otros campos. Estos días se usó en Chanta Alta. El martes 30 de junio alrededor de noventa pobladores de esa zona invadieron la propiedad de Yanacocha, paralizando con esa acción las actividades en la calera China Linda. Los invasores, azuzados por su líder le reclamaban a la mina el incumplimiento de un compromiso y la falta de ejecución de obras en la zona.

¿Es eso cierto? Sí, pero a medias. La verdad completa es que Yanacocha ha invertido más de diez millones de soles en varios proyectos para el Centro Poblado Chata Alta y los caseríos aledaños. Y que el único compromiso pendiente es la elaboración de un estudio de “Desarrollo Ganadero y Forestal para la Cuenca del Alto Llaucano” que se realizará en virtud a un convenio entre Yanacocha y la Municipalidad de Chanta Alta.

¿Por qué entonces el reclamo? Simple. Porque el líder de la revuelta tiene intereses económicos y políticos en la zona, y ha convencido a algunos de sus vecinos de que, por la fuerza, lograrán que Yanacocha asuma nuevos compromisos en favor de la comunidad y su bolsillo. Robin Hood está en campaña, él quiere ser el próximo alcalde y pretende financiar su cruzada con ave-maría ajena.

Como vemos, este nuevo “conflicto social” de la actividad minera en Cajamarca, también está basado en una media verdad o para decirlo correctamente: en una mentira. Un buen amigo, algo incrédulo, me dijo: “Es posible que un mal líder sea mentiroso y que tenga intereses económicos y políticos. Pero no creo que tanta gente se deje llevar por una sola persona. Debe haber algo más”.

La respuesta, lamentablemente, es cierta: Sí es posible que una sola persona, utilizando puras mentiras, pueda crear falsas expectativas y movilizar a toda una población contra un enemigo imaginario. Lo hemos visto muchas veces en la región.

La frase se le atribuye a Lenin: “Sólo hace falta un perro rabioso para llevar cien ovejas al matadero”.

lunes, 15 de junio de 2009

Yanacocha y el año del Buey

Este, es un año propicio. El mejor que pudo elegir la oficina de Responsabilidad Social de Yanacocha para entregar tres mil cuatrocientas setenta y ocho cabezas de ganado vacuno y ovino a los pobladores de Combayo, Chanta Alta y El Alumbre, en el marco de su proyecto: Mejoramiento de los Sistemas de Producción Familiar.

¿Por qué es propicio este año? Sencillo. Porque el 2009 es el año del Buey (Búfalo, Toro o Vaca) en el horóscopo milenario chino. Y según las predicciones de nuestros hermanos creadores del Wantán y el Tausí, allende el mar, “La crisis mejorará en el año del Buey, y desaparecerá con la llegada del Tigre”. El 2009 está cargado de buena suerte que ayudará a superar poco a poco las dificultades, dicen los maestros chinos del templo taoísta de la Nube Blanca.

Los hijos del Dragón vaticinan que la crisis económica mundial empezará a disminuir a partir de agosto y estará completamente superada en el 2010. No obstante, añaden, no será un año fácil. Al contrario, será un tiempo difícil que demandará mucho esfuerzo y trabajo. Un periodo para tomar con gran responsabilidad y laborar con rigor. Será un buen año para la gente que toma la vida en serio.

De acuerdo al horóscopo chino, los nacidos en los años 1901, 1913, 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985 o 1997, se encuentran bajo la influencia del Buey, símbolo de la paciencia, la bondad, el sacrificio y la laboriosidad que, unidos a sus rasgos de testarudez, insistencia y perseverancia, así como a su sobresaliente inteligencia, los llevará a sortear toda clase de dificultades.

Según la leyenda, cuando Buda convocó a los animales, la Rata viajó sobre el lomo del Buey y llegó a la cita antes que los demás. Al llegar, ella saltó del lomo de su transportador y reclamó para sí el primer lugar, a lo cual el grande y noble animal no se opuso. Por eso los años del Buey no se pueden interpretar aisladamente, sino a la luz de su antecesor, el año de la Rata. Se dice que “lo que la Rata comienza el Buey lo termina”, y lo que se inició el año anterior, éste se consolida.

Eso sucedió con el proyecto de mejoramiento ganadero de Yanacocha. Las coordinaciones con los beneficiarios para la compra y asignación de animales se iniciaron el año pasado. Ellos viajaron en más de cien oportunidades a Junín, Cuzco y Puno para elegir a los proveedores y las condiciones de adquisición de los animales. El Proyecto en general se diseñó durante varios meses y, además de capacitación y supervisión técnica en alimentación, salud, y crianza, contempló la entrega de un tractor para la siembra del forraje que consumirán los animales.

Lo que se inició el año de la Rata concluyó el año del Buey con la entrega formal de los animales a sus actuales propietarios, el viernes 12 de junio, en el campo ferial Baños del Inca, en Cajamarca.

A la ceremonia de entrega asistieron el Alcalde Provincial, el Gobernador, la Presidente de la Cámara de Comercio, algunos Regidores y los representantes del Gobierno Regional y otras instituciones. Por supuesto, los protagonistas fueron los comuneros beneficiaros del Proyecto. Las declaraciones de éstos últimos capturaron la esencia del Programa: manifestaron su agradecimiento a la empresa minera por el proceso de negociación en sí y la oportunidad de ser, de ahora en adelante, los gestores de su propio desarrollo.

¿Esto es importante? Por supuesto, los campesinos han elegido el camino correcto para mejorar su situación económica e iniciar la búsqueda de la prosperidad familiar: el diálogo, la sujeción a la ley, el respeto por la propiedad privada, la responsabilidad individual y colectiva, el trabajo esforzado, la acumulación de capital y atraer la colaboración de las instituciones y los expertos. Naturalmente, el plan en que se han embarcado es un largo y laborioso proceso que no está exento de riesgos y sacrificios, pero saben que esa es la dirección correcta.

¿Hay algo que aprender de este convenio? Sí, podemos aprender dos lecciones fundamentales. La primera es que siempre es posible compatibilizar los intereses de la actividad minera con los intereses de las poblaciones vecinas a las operaciones. La segunda, es que el diálogo, junto al liderazgo constructivo y la buena voluntad de las partes, conducen a la realización de buenos negocios: aquellos en los que todos salen ganado.

El Buey es un símbolo de buena suerte para el pueblo chino, y su año, el inicio de un periodo de prosperidad. Yanacocha y las comunidades beneficiarias del Proyecto de desarrollo ganadero, están participando de ello.

martes, 26 de mayo de 2009

La libertad de elegir

Una nota de prensa dio cuenta que un grupo de camioneros otorgó diez días de plazo a las mineras Yanacocha y Gold Fields para que cancelen sus contratos con las compañías transportistas que les brindan servicios y las reemplacen por ellos. “No es posible que dos empresas de transportes acaparen todos los servicios a las mineras”, dijo el representante de los reclamantes. El ultimátum no es broma. Hace unos días esas mismas personas bloquearon la carretera a Bambamarca con sus vehículos para demostrar que la amenaza va en serio y que están dispuestos a imponer su voluntad y su fuerza por encima de la ley y los derechos de los demás.

Es cierto, la firma de soluciones logísticas Ransa que este año cumple setenta años en el mercado y Transporte Rodrigo Carrranza S.A.C., son las dos compañías de servicios logísticos que gozan de la preferencia de las compañías mineras de la región. ¿Por qué la preferencia? Probablemente, por el servicio que brindan ambas empresas. Ransa, por ejemplo, provee agencia de aduanas, terminal de almacenamiento y transporte de carga. Trasportes Carranza, por su parte, tiene bases en toda la ruta desde Lima hasta Cajamarca, equipos de manipuleo, de embarque y desembarque, y un sistema de cómputo de alta tecnología interconectado con todas sus terminales.

Esas deben ser las razones por las que, además del sector minería y energía, también las prefieren en todo el país los sectores de consumo masivo de productos, industria y logística refrigerada y, agroindustria y pesquería. Ransa, también es solicitada por los principales operadores en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.

¿Tienen derecho al trabajo el grupo de camioneros reclamantes? Por supuesto, no sólo ellos, también tienen derecho los albañiles, los carpinteros, los chóferes, los administradores y todos los peruanos en edad de trabajar. No sólo es un derecho amparado por la Constitución, también es una obligación. A lo que no tienen derecho ni ellos ni nadie, por supuesto, es a extorsionar y tratar de meterse todos por la fuerza en dos compañías mineras, ni a decidir a quién contratan o no esas empresas. En principio, porque no hay espacio para todos: un maní no pesa nada, pero igual nadie puede comerse un millón. Y luego porque las empresas también tienen derechos y el más importante de ellos es la libertad de elegir lo que más convenga al desarrollo de sus operaciones.

¿Tienen contratos de carga los camioneros locales? Si, las grandes empresas de servicios logísticos los subcontratan para ese servicio, pero a ellos no les basta. No es suficiente que, Yanacocha por ejemplo, transporte alrededor del setenta por ciento de su carga con transportistas de la zona, lo que exigen –sin ningún derecho- son contratos directos con las empresas mineras o bloquearán la carretera. Es la peruvian way, la versión peruana de “la bolsa o la vida” o “dame la billetera o te mato”.

A quién, en su sano juicio, le gustaría contratar con emprendedores que desprecian las leyes y las normas, que se resisten a entender que las relaciones de confianza en el mundo empresarial se basan en el respeto mutuo y en el acatamiento de las políticas y procedimientos de las empresas, y de ninguna manera extorsionando o ejerciendo presión para obtener contratos.

¿Y la ley, y las autoridades, y los líderes de opinión, y las instituciones serias de la región? Bien, gracias. Lo dicho: cierto sector de la población considera permisible que se bloqueen las carreteras mientras sólo se afecten los intereses de las empresas mineras y de sus trabajadores. Ese criterio persiste aun cuando la misma Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha señalado que si bien todos tenemos derecho a protestar -con razón o sin ella-, “la toma de carreteras es un hecho ilegal y violento que todos rechazamos”.

Más allá de las consideraciones sociales que se observen en éste y en otros casos similares, es lamentable que los peruanos no logremos entender que existen tres leyes fundamentales para la sana convivencia en sociedad y alcanzar la prosperidad de nuestro pueblo: el respeto a la propiedad, la libertad de contratación, y el cumplimiento de los pactos y contratos. Donde la propiedad no tenga estabilidad, habrá continuos enfrentamientos. Donde las transacciones no se realicen con total libertad y libre consentimiento, no se desarrollará el comercio, y donde no se cumplan los pactos no se podrá hacer empresa.

Sin embargo, en nuestra región algunos malos ciudadanos, autoridades y representantes de la sociedad, insisten en dejar de lado y hacerse de la vista gorda cuando se quiebran las leyes básicas para nuestro desarrollo, y somos mudos testigos de los atropellos que se cometen a vista y paciencia de la gran mayoría de la población.

Todos queremos el desarrollo de la región y una vida mejor para nosotros y nuestros hijos. Para lograrlo necesitamos un cambio. Lo decía Einstein: Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Un mejor lugar para vivir

El método está de moda y se aplica en cualquier lugar del país. ¿Quiere usted un puesto de trabajo o un contrato de servicios, ganar ese juicio que ya parece perdido o que la Municipalidad le anule esas multas que usted no pagó en su oportunidad? Nada más sencillo. Ya pasaron los tiempos en los que había que tener méritos para ser contratado o que había que conducirse como un ciudadano respetuoso de las normas que rigen la vida en comunidad. Eso, como dicen ahora: “ya fue”.

Para conseguir lo que usted quiera en nuestro hermoso país -no importa si le corresponde o no, eso es lo de menos- sólo tiene que buscar unos cuantos familiares y amigos interesados, y bloquear la carretera más concurrida que encuentre a mano, lanzar piedras a la policía y poner cara de afectado social en cuanto se le acerque cualquier periodista. No hay pierde, algo conseguirá.

Para qué seguir los procedimientos formales. Eso es para los demás y usted no es cualquiera. Por qué perder tiempo y dinero en trámites que, casi siempre, son engorrosos y costosos. Y, sobre todo, por qué correr el riesgo de que no le den la razón: sus derechos son sagrados y siempre estarán muy por encima del derecho de los demás. No importa de quién o de quiénes se trate. Usted es del pueblo y eso lo resume todo.

Cuando le parezca que el concierto de la sociedad abusa de sus sagrados intereses o que no le da una oportunidad, no necesita explicaciones para bloquear la carretera de su preferencia y exigir que los demás hagan lo que a usted le parece justo o lo que le venga en gana, después de todo: la voz del pueblo es la voz de Dios.

Ese método nacional del bloqueo, por ejemplo, es el que practicaron la semana pasada algunos pobladores de Choropampa, San Juan y Magdalena para obligar a que la empresa minera Yanacocha los vuelva a indemnizar por un accidente de derrame de mercurio que ocurrió hace casi una década.

No tuvo la menor importancia el hecho de que hace años se hubiera llegado a un acuerdo entre partes, ni que el caso ya se ventiló en juzgados del país y del exterior, ni que la empresa minera cumpliera con los compromisos estipulados en cada convenio. Eso valió un comino.

Tampoco importó, por supuesto, que los incitadores del bloqueo fueran ex contratistas y ex trabajadores de la empresa minera sin oficio ni beneficio desde hace algún tiempo, ni la suerte de obtener un nuevo contrato de servicios en la mina. Qué pena.

Lo lamentable, sin embargo, es que nada de lo ocurrido inquietó a las autoridades o a los líderes de opinión que debieron de pronunciarse al respecto. Al parecer, cierto sector de la sociedad consideró que bloquear la carretera a la Costa, mientras sólo afectara los intereses de la compañía minera y de sus trabajadores, era un procedimiento, si no legal, por lo menos permisible.

Tuvieron que ser los mismos trabajadores de Yanacocha quienes recordaran a nuestras autoridades que tanto la compañía minera como las empresas contratistas, sus trabajadores, el pueblo de Cajamarca y todos los peruanos en general, tenemos el mismo derecho constitucional al trabajo y al libre tránsito por las carreteras y los caminos de nuestro país.

¿Qué esta ocurriendo en el Perú para que estos bloqueos sucedan a vista y paciencia de las autoridades y la población? Fácil. Ocurren dos cosas: La primera, es que algunos ciudadanos no respetan las leyes ni el Estado de Derecho debido a la ausencia de instituciones serias y autoridades responsables que atiendan las tareas para las que fueron elegidas por ese mismo pueblo que, de cuando en cuando, se comporta como si la democracia fuera un carnaval donde cada quien puede hacer lo que le viene en gana.

La segunda razón, y la más importante, también es de índole moral. En esencia, los principios de orden ciudadano y respeto a los derechos de los demás no están en las leyes ni en las instituciones o en las autoridades, sino en los valores morales de nuestra sociedad.

El problema de fondo es que hay muchos comportamientos que hoy se consideran normales y que hace poco tiempo hubieran sido vistos como despreciables. Por ejemplo, los niños y jóvenes usan lenguajes soeces, no respetan a sus padres, a sus profesores, y mucho menos a otros adultos. Nuestro pueblo trata con ligereza irresponsable las relaciones amorosas entre menores, festeja los embarazos precoces y sonríe divertido frente a las aventuras impropias de los mayores.

Por su lado, los conductores no respetan a los peatones, ya no se toma de la mano a las ancianas para ayudarlas a cruzar la calzada ni se cede el asiento a las damas o a los mayores en el microbús. No se tiene consideración por el más débil, la viuda o el niño huérfano. Los hombres de nuestra época han perdido la caballerosidad.

¿Parece desubicado hablar de estos temas en pleno siglo XXI? Puede ser. No obstante, estoy seguro de que las autoridades y las leyes por si solas no nos van a civilizar ni van a definir nuestro comportamiento y de que si los valores morales fueran la primera línea de defensa de nuestra sociedad, nuestro país sería un mejor lugar para vivir.

Mientras no respetemos ni hagamos respetar las leyes, mientras las autoridades sean incapaces de garantizar el orden y el respeto por el Estado de Derecho y no hagamos nuestros los valores morales de una sociedad civilizada, los bloqueos de carreteras y otras acciones peores, por el motivo que sea, van a continuar.

martes, 14 de abril de 2009

El oficio más antiguo del mundo

Me hubiera gustado estar allí. Ver y escuchar a Julio Cortázar, el recordado escritor e intelectual argentino, frente a la muchedumbre en un parque de Santiago de Managua, de pie, con sus ojos expresivos y su voz potente, contar en el dialecto que hablan los porteños de Buenos Aires: el lunfardo, uno de sus cuentos más difíciles. La historia triste de un boxeador en desgracia: La noche de Mantequilla Nápoles.

Gabriel García Márquez describió el evento: “Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo”.

Esa es la magia de los Cuenta Cuentos: transportan a su público a mundos de fantasía donde todos los sueños son posibles o a realidades distintas en las que, casi siempre, el mundo es un lugar mucho más hermoso y los seres humanos que lo habitan somos personas mejores. Gracias a su buena influencia, los niños aprenden a entretenerse y desarrollan su imaginación adquiriendo para bien y para toda la vida, el vicio delicioso de la lectura. Por supuesto, también los adultos de corazón blando aprendemos y nos recreamos con las sabrosas narraciones de un buen o una buena Cuenta Cuentos.

Es que en este oficio no importa el sexo del narrador. Quizá el mayor Cuenta Cuentos de la historia haya sido una mujer: Sherezade, y tal vez porque la vida le iba en ello. Ella estaba condenada a morir al amanecer. Para aplazar la sentencia se las ingeniaba hilvanando historia tras historia y narrando, con un dominio espectacular del arte de contar, un cuento nuevo cada noche, dejando a su señor con la curiosidad del final de la trama para revelarla en la historia siguiente. Lo hizo durante mil y una noches hasta que el Sultán Shahriar –enamorado- le perdonó la vida y se casó con ella.

Sherezade, gracias a su inventiva prodigiosa y a sus sutiles artes de contadora de cuentos, escribió Mario Vargas Llosa, desanimalizó al bárbaro, y haciéndolo vivir y soñar vidas imaginarias lo enrumbó por el camino de la civilización.

¿Cualquier persona puede contar un cuento? Sí. No hace falta poseer una habilidad especial, basta narrar una historia -de un libro o inventada- con vivo interés, vocalizando correctamente y con un lenguaje sencillo y adecuado, modulando la voz y realizando gestos expresivos con las manos, los ojos o la cara. Aunque es una práctica sencilla, si se quiere hacer mejor, se necesita algo de entrenamiento y dedicación.

¿Se puede aprender a narrar cuentos? Por supuesto, para eso hay talleres especializados. Uno de ellos, precisamente, está dictando el área de Comunicaciones de Yanacocha a cuarenta y cinco personas, entre trabajadores y familiares que decidieron participar en esta emocionante aventura cultural. El entrenamiento empezó hace tres semanas en la ciudad y pronto se iniciará el segundo taller organizado especialmente para los colaboradores del área de Operaciones que permanecen alojados en el Campamento del kilómetro 37.

Contar cuentos también es una actividad valorada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO. Pues está contenida en el concepto de Patrimonio Cultural Intangible que incluye las tradiciones orales que “contribuyen a consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural”. La historia épica kirguiza Manas, por ejemplo, narrada de generación en generación por el pueblo chino durante más de mil años, es considerada un monumento histórico tanto como las pirámides de Egipto, aunque no tenga un solo adobe.

La idea, dice una leyenda, fue del Gobierno de Marruecos que solicitó a la UNESCO declarar como Patrimonio a los Contadores de Cuentos que se reúnen a narrar historias de su pueblo, en la plaza central de la ciudad de Marrakech, desde tiempos inmemoriales. No a la plaza ni a los cuentos, sino a los narradores. La UNESCO, considerando que las personas no son patrimonializables, pronunció la declaración de Obras Maestras de la Humanidad en Relación al Patrimonio Oral e Intangible sobre dichas historias, y creó un programa de Tesoros Humanos Vivos, por los Cuenta Cuentos, con la finalidad de promover las destrezas y técnicas tradicionales de narración y otras artes.

Quién sabe. Luego de participar en el taller, quizá muchos entusiastas descubran que existe un hábil y encantador Cuenta Cuentos en su interior y que para aflorar sólo faltó algo de entrenamiento y una buena oportunidad. Después de todo es algo natural, está en nuestros genes, todos queremos contar nuestra historia, nuestra propia versión de los hechos o nuestra particular forma de ver el mundo. Nos hace falta como el aire.

Es la historia de la humanidad. En cuanto los hombres se agruparon para defenderse de las fieras y alimentarse, se inició el oficio de contar. Aún no existía la escritura y las historias debían de trasmitirse oralmente, de generación en generación. Así, narrando acontecimientos ciertos e inventados, soñando el futuro de un mundo en formación que llegaría a ser el nuestro, poco a poco, el hombre se convertía en un ser civilizado.

Me parece verlos a la luz de la lumbre, en la entrada de sus cavernas, contándose las anécdotas y educando a los demás valiéndose de historias prestadas y de sus propias experiencias. Aunque los cazadores y los cocineros reclaman ese honor, para mí, el oficio más antiguo del mundo es ese y no otro: el de Cuenta Cuentos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La tierra es plana

Los empresarios trujillanos están molestos. La cadena limeña de restaurantes Norky´s abrió sus nuevos establecimientos en esa localidad y desplazó del mercado, en poco tiempo, a las antiguas y tradicionales pollerías de la hermosa ciudad de la primavera.

Un empresario norteño que se quejó públicamente de esa situación en una conferencia de prensa por la inauguración de la feria trujillana del libro, recibió una respuesta sincera y feroz. El autor del libro Los Secretos del Carajo, Hernando Guerra García, quien no tiene pelos en la lengua, le dijo: “Nadie te va a pedir permiso para invertir donde hay dinero”.

La historia se repite en Cuzco, en Tumbes, en Arequipa y en otros departamentos del país, donde los lugareños se quejan porque otros peruanos y también extranjeros se animan a invertir en restaurantes, hoteles, alquiler de vehículos y otras actividades económicas en las que los emprendedores locales se interesaron muy poco. Donde haya oportunidades de inversión –dice Guerra García- llegarán los negocios que buscan expandirse, los capitales limeños, piuranos, españoles o chilenos y también, por supuesto, los migrantes en busca de fortuna.

Lo mismo ocurre a nivel internacional. La afamada marca de comida rápida Mc Donalds ya tiene locales en las principales ciudades japonesas y también en la República Popular China donde abrió más de mil locales en los últimos años. De igual manera nuestros sabrosos pollos a la brasa de la firma Pardo´s Chicken, se saborean igual en Lima, en Santiago de Chile o en la exclusiva zona de Coral Gables en Miami, y así, otros empresarios de comida peruana también están haciendo excelentes negocios en el exterior. La Granja, es otra cadena de restaurantes peruanos con más de veinte locales ubicados en La Florida, al sur de los Estados Unidos. En realidad, el rubro de comida es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo globalmente con todo tipo de negocios y actividades profesionales.

¿Qué está sucediendo en el mundo? Lo que ocurre, explica Thomas Friedman, el periodista del New York Times y ganador de tres premios Pulitzer, en su best-seller La Tierra es plana: Breve Historia del Mundo Globalizado del Siglo XXI, publicado en el 2005, es precisamente eso: de un tiempo a esta parte, la Tierra es plana y eso facilita el comercio global. Efectivamente, a pesar que desde la llegada del buen Cristóbal Colón a nuestras costas, allá por 1492, quedó claro para el pensamiento universal que la Tierra era redonda como un mamey, quinientos años después resulta que el fenómeno de la globalización la ha vuelto a aplanar.

¿De qué manera? Simple. Los adelantos en las comunicaciones, la expansión de las empresas en busca de más y mejores mercados, la apertura de los países a la inversión extranjera, el desarrollo de la Informática, el acceso a la libre información, el perfeccionamiento de la Web y el fenómeno de la subcontratación (Outsourcing), han hecho del planeta: una mesa.

Así como el pollo a la brasa peruano “voló” a otras latitudes y ahora se prepara en cualquier parte del mundo -con papas fritas y ajicito incluido-, hoy existen en la India grandes empresas de software, que antes sólo se encontraban en EEUU, dedicadas a elaborar programas de cómputo de alta calidad a precios súper competitivos. Cualquier compañía u organización que las quisiera contratar, podría hacerlo fácilmente a través de una video conferencia, en tiempo real, cómodamente sentado en su oficina así ésta se encontrara en lugares tan distantes como Wall Street, en pleno Mahattan o la mina Yanacocha, en Cajamarca.

Las empresas hindúes se dedican a brindar servicios a sus similares en Estados Unidos y Europa. Desde esos lejanos lugares se les sub contrata para que elaboren programas, por encargo, para los más variados clientes. “La subcontratación no es más que una de las dimensiones de un fenómeno mucho más profundo que se está produciendo en el mundo hoy en día”, dice Nadan M. Nilekami, el presidente de Infosys Technologies Limited –una de las empresas más importantes del mundo informático en la India- y uno de los líderes globales del prestigioso Consejo de la fundación del Foro Económico Mundial.

Mientras los americanos duermen, los hindúes trabajan, y cuando el sol vuelve a salir en este lado del planeta el trabajo está listo y entregado en los ordenadores del contratante. “La globalización ha convertido la Tierra en un planeta más pequeño y plano”, dice Nilekami. Es cierto, para muestra, un botón: en el 2003 se hicieron en la India unas veinticinco mil declaraciones de Impuesto a la Renta de contribuyentes estadounidenses, en el 2004 cien mil, y en el 2005 alrededor de cuatrocientos mil. Los datos fueron enviados de ida y vuelta a través de la Web.

Este fenómeno del Outsourcing ha ocasionado que los contables americanos ya no se dediquen a la engorrosa labor de hacer cálculos ni de llenar formularios. Su tiempo y su talento lo invierten hoy en la desafiante y bien remunerada gestión de patrimonios. Es el futuro, dicen los empresarios hindúes: “todo lo que pueda digitalizarse podrá subcontratarse con el postor más listo, con el más barato, o con el que reúna ambas condiciones”.

¿Se puede pensar en grandes avances aquí en el Perú como en la India? Depende de nosotros. No hay que perder de vista que en ciudades como Bangalore, donde están instaladas las sedes indias de las empresas más importantes del mundo, las pistas están llenas de baches, la gente se traslada en moto taxi, hay que sortear las vacas sagradas que caminan por el medio de las calles y aún transitan carretas tiradas por caballos.

La globalización está allí, me dijo un buen amigo, es como la lluvia: “No importa si te gusta o no te gusta, si no usas un paraguas igual te vas a mojar”. Es cierto, lo importante para cada uno de nosotros y para el futuro de nuestro país es averiguar, con urgencia, de que manera nos podemos beneficiar con las grandes oportunidades que trae este fenómeno global.

¿Y que podemos hacer en Cajamarca para subirnos al carro de la Globalización? Esa es, probablemente, una de las inquietudes a las que responderán los asistentes al IV Foro Cajamarca Presente y Futuro: Fortaleciendo la Agenda del Desarrollo Regional, que se inicia hoy con el auspicio de la Asociación los Andes de Cajamarca y la participación nuestras principales autoridades, representantes de instituciones públicas y privadas, empresas, y organizaciones representativas de la sociedad civil.

Por supuesto, si no hacemos nada al respecto, siempre nos quedará la opción de imitar a aquel empresario que renegaba de los pollos Norky´s: quejarnos en público y echar la culpa de todos nuestros males a esos foráneos siniestros que vienen, con su tecnología y su dinero, a invertir y crear trabajo en nuestra región.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cajamarca y la divina providencia

La era de los Estados Unidos recién comienza y durará todo el siglo veintiuno, dice George Friedman, el politólogo y presidente de la empresa privada de inteligencia Strategic Forecast - Stratfor, en su libro: Los Próximos 100 Años: un pronóstico del siglo XXI. Friedman, asegura que las nuevas potencias globales de este siglo serán Japón, Turquía y Polonia. Pronostica que México estará entre las diez principales economías del mundo en las próximas décadas y que, probablemente, hacía fines de siglo, habrá una guerra entre Estados Unidos y ese país latinoamericano.

Las profecías del famoso futurólogo americano, que incluyen el derrumbe económico de China, no coinciden con las del Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno norteamericano que, recientemente, predijo que Estados Unidos ya no será la única superpotencia mundial, sino, la primera entre iguales, seguida de cerca por China, en el 2025. El factor estratégico hacia fines de siglo, dice Friedman, será la escasez de trabajadores. Estados Unidos y la Unión Europea verán disminuir su población a tasas de extinción. Los países desarrollados necesitaran gente, en un cambio de suerte irónico pero inevitable. Ellos invitarán a venir, con desesperación, a los inmigrantes que hoy no quieren recibir.

¿En que se basa Friedman para sus predicciones? Su fórmula es sencilla. “Hay que poner las cosas en perspectiva”, dice el visionario americano. Estados Unidos, explicó, ha pasado por crisis mucho más graves que la actual y “Cuando se toman en cuenta los factores objetivos del poder estadounidense, no hay comparación entre el tamaño y la vitalidad de la economía norteamericana y las economías del resto del mundo”, señaló. Predijo que China se derrumbará debido a las graves diferencias que existen en ese país. “Ya lo hemos visto antes en la historia de China: una tremenda desigualdad, y una región del país que florece mientras otra región se muere de hambre. Uno de los resultados de esta combinación ha sido la guerra civil, sucedida por la imposición de un gobierno comunista que aisló a China del resto del mundo”, explicó.

Estos y otros comentarios sobre las predicciones de Friedman para éste siglo, han sido publicados por analistas internacionales, entre ellos Andrés Oppenheimer quien agregó: “Afortunadamente para él (Friedman), ninguno de nosotros estará aquí (dentro de cien años) para constatar sus predicciones y echarle en cara aquellas en las que se equivocó”. Lo interesante de todo esto, no obstante, es la comprobación certera de que el análisis geopolítico de lo que pasará en los próximos cien años en una región como Estados Unidos, con respecto al resto del mundo, no tiene misterios y puede hacerse sin mayores complicaciones, y de la manera más simple, poniendo las cosas “en perspectiva”.

¿Qué podemos pronosticar, entonces, sobre lo que ocurrirá en Cajamarca en los próximos años utilizando la misma fórmula? Cajamarca, como sabemos, tiene en sus entrañas riquísimos yacimientos minerales que, puestos en producción, podrían con facilidad continuar e incrementar el ritmo de crecimiento económico que inició Minera Yanacocha en toda la región. La inversión inteligente de sus recursos por Canon Minero y la dinamización de su mercado podría convertir a Cajamarca en el polo de desarrollo que tanto necesita esta parte del país para generar puestos de trabajo, mejores condiciones de vida, oportunidades y riqueza para sus pobladores.

Por otro lado, existe una grave indecisión de lo que quiere cierto sector de la población con respecto al crecimiento de la actividad minera. Ellos quieren trabajo, quieren riqueza, quieren la comodidad, el bienestar y la seguridad que trae el desarrollo, pero no quieren minas. Ambos extremos y la desidia para decidir y actuar en consecuencia nos pueden llevar a la ruina.

Entonces ¿Qué podemos esperar? ¿Nos ocurrirá lo mismo que a Estados Unidos y nos convertiremos en una potencia económica a pequeña escala aquí en nuestro país, o nos pasará lo mismo que a China cuyo desarrollo, quizá, se derrumbará por sus diferencias internas que, más que económicas, en Cajamarca son por los conflictos que generan los enemigos del desarrollo y por vivir enfrentados todos contra todos?

En mi opinión, ninguna historia está escrita de antemano y el destino nos lo forjamos nosotros mismos. Los Cajamarquinos tenemos que elegir –es imperativo- el porvenir de oportunidades o limitaciones que queremos para nuestros hijos. Es cierto. El futuro de una región se construye, se va formado por cientos de factores de la misma manera que el canal de un río es definido por el terreno sobre el cual fluye. Nuestro desafío, entonces, es ir aportando elementos a lo largo del paisaje en que discurrirán las aguas de nuestra historia, para llevarla a donde realmente queremos.

Por supuesto, siempre es posible sentarse a esperar que el buen ángel de la guarda resuelva venturosamente el futuro o que se repita lo de Tunguska, en Siberia, hace cien años: la explosión de un asteroide, que superó en dos mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima, destruyó un área de más de dos mil kilómetros cuadrados. Esos pueden ser los extremos de la divina providencia.

martes, 3 de febrero de 2009

Mientras dormías

“Mientras dormías”, la comedia romántica dirigida por Jon Turteltaub en 1995, trata de la relación amorosa entre Lucy, una taquillera del metro de New York con una vida monótona, y Jack, el hermano de su supuesto prometido a quien ella rescató y permanece en coma luego de una caída en la línea del tren.

En la trama, mientras el novio accidentado duerme un coma profundo y posiblemente irrecuperable, la vida continúa y él no se entera de que en el transcurrir de los días su amada llega a conocer a su bulliciosa familia, incluido su hermano menor, y sin quererlo ambos se enamoran irremediablemente.

Algo parecido le ocurrió a Cajamarca en los últimos años. Mientras la población dormía el sueño pesado de los líos políticos, el mito del agua, los conflictos sociales iniciados y alimentados por los enemigos del desarrollo, y las discusiones por los destinos del dinero proveniente del Canon Minero, la vida continuaba sin que, al parecer, “el Pueblo”, esa masa amorfa por la que se rasgan las vestiduras muchos hipócritas interesados, se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo en la realidad.

Mientras dormía Cajamarca, la vida continuaba. China había entrado en un proceso de desaceleración de su economía que terminaría afectando la demanda mundial de materias primas y la caída de los precios, en especial de los minerales, nuestro principal producto de exportación nacional y regional. Esa desaceleración y los problemas económicos que originó, contribuirían luego a desatar la crisis financiera que aqueja a nuestro país directamente hoy.

Aún más cerca, en el Cumbe, nosotros también empezamos a vivir nuestra propia desaceleración. Mientras la región permanecía adormecida, su empresa minera más importante tuvo que reducir su producción en, aproximadamente, treinta por ciento, y con ello, por supuesto, disminuyeron los impuestos y el significativo aporte del Canon Minero de Yanacocha.

Muy poca gente le prestó atención sincera a la reducción paulatina de contratos de obra en la mina. Las empresas contratistas y sub contratistas poco a poco vieron disminuir sus posibilidades de negocio hasta que algunas, simplemente, optaron por irse a otros lugares o desaparecer. En cambio, los comercios que no pudieron moverse a otros mercados, sólo se conformaron con observar la reducción progresiva de sus ventas que, todos esperamos, no llegue a ser lo dramática que han anunciado algunos analistas. Según el Fondo Monetario Internacional el planeta crecerá este año tan sólo un 0,5 por ciento, su menor cifra desde la Segunda Guerra Mundial.

Entre bostezo y bostezo de la población, apenas el año pasado, Yanacocha anunció la postergación de su proyecto Conga y, por su parte, la empresa minera Río Tinto comunicó la reducción del ritmo de desarrollo de su millonario proyecto La Granja. Aún más grave, en el transcurso de los últimos dos meses ocurrió lo que ya se temía: Yanacocha tuvo que invitar al retiro a muchos trabajadores, entre operadores, funcionarios y gerentes de área, de su misma planilla.

El retiro de dicho personal -comunicó la empresa- se debió a la necesaria reorganización de la compañía frente “a las exigencias actuales y requerimientos futuros”, de su operación. Minera Yanacocha, se sabe, además de afrontar la coyuntura financiera global, está trabajando sus limitadas reservas de mineral y no tiene nuevos frentes de trabajo debido a los obstáculos que ponen ciertas comunidades para acceder a nuevos proyectos mineros.

De cuerdo a algunos analistas, este ciclo económico pronto llegará a su fin. La crisis, durará este y probablemente uno o dos años más –Bill Gates dice que serán cuatro años. Siendo optimistas, en el 2012 debería iniciarse la recuperación de la economía mundial para luego de otra temporada volver a caer y otra vez a levantarse, como ha ocurrido sucesivamente, desde siempre. Lo lamentable sería que, cuando empiece la recuperación económica mundial, Cajamarca no tenga alguna mina en producción o que las que existan se estén por acabar.

¿Despertará Cajamarca algún día? Sí, por supuesto. Lo importante es que no lo haga demasiado tarde. No le vaya a ocurrir como en la película: cuando el novio despertó, la novia se estaba casando con otro.

martes, 20 de enero de 2009

La Cámara de Comercio y los demonios de Cajamarca

La empresaria Emperatriz Campos Saldaña es la flamante Presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca. Ella y el nuevo Consejo Directivo juraron a sus cargos el sábado 17 de enero y se comprometieron a dirigir los destinos de esa institución, vocero natural del empresariado local, durante el periodo 2009 - 2010.

¿Se dice Presidente o Presidenta? Fácil. Se dice Presidente. Se trata de un sustantivo genérico que no hace distinción de sexos. Cuando se emplea, el sexo de la persona queda determinado con el artículo que precede a la palabra: “el” jefe, “la” jefe, “el” presidente, “la” presidente. El tema por supuesto no tiene nada que ver con subestimar el importante rol de la mujer en la sociedad que, dicho sea de paso, en Cajamarca es determinante.

En todo caso, el hecho de ser la primera presidente –al parecer, en todo el Perú, desde que se creara la Cámara de Comercio de Tacna, allá por 1884- de una institución tradicionalmente dirigida por varones, no será ningún problema para la mujer práctica, emprendedora y contratista exitosa que es Emperatriz Campos.

Los verdaderos demonios que deberá enfrentar la nueva Presidente de la Cámara de Comercio y Gerente General de la empresa Ceyca Servicios Generales y Construcción S.A.C., junto a los directores y responsables de Comité son otros, más bien complicados y gravemente peligrosos para el futuro de la región.

El primero de ellos es que Campos llega al cargo en circunstancias difíciles no sólo para la región sino para todo el país. La crisis financiera mundial recién empieza a sentirse en el Perú y ya está afectando seriamente a varios sectores económicos, en especial a la minería, que es el motor del progreso de Cajamarca.

Aunque los enemigos del desarrollo digan lo contrario, sin tomarse el tiempo de contrastar la realidad con sus delirantes discursos antimina, la minería es la actividad principal sobre la que están asentadas las esperanzas de miles de pobladores del Cumbe, para quienes su subsistencia, la de sus familias y el futuro de sus hijos dependen parcial o totalmente de ella.

A la crisis que ya nos alcanzó debemos sumar los problemas de crecimiento de la minería regional. De todo esto se desprende un problema central que en realidad son dos complicaciones hermanas con las que tendrá que lidiar la Cámara cajamarquina. La primera complicación, que nos viene de antes del problema financiero, será qué hacer con las empresas que han visto disminuir las oportunidades de trabajo luego que Yanacocha tuvo que reducir su producción, desde el 2006, en algo más de un millón de onzas por año.

En ese paquete de empresas, naturalmente, no sólo están las contratistas mineras, también se incluyen las empresas de servicios conexos y aquellos cientos de negocios que, aunque no le vendan nada a la mina, dependen directamente de la demanda y el enorme movimiento mercantil generado por esa actividad económica.

La segunda, que es igual pero distinta, será la escasa promoción que se pueda realizar para la formación de nuevas empresas locales que generen riqueza y nuevos puestos de trabajo, ante un panorama de baja expectativa debido a las limitaciones de Yanacocha para el desarrollo de nuevos prospectos mineros y el congelamiento de otros grandes proyectos regionales.

Lamentablemente, estos problemas son alimentados constantemente por organizaciones antimineras revoltosas que no cesan de invitar a la población a la desobediencia civil y a los bloqueos de carreteras, buscando crear el caos social que les permita mantener a la sociedad en medio de la ignorancia y la pobreza. De eso viven los enemigos de Cajamarca.

Otro demonio de aspecto feroz es la escasa formación cultural y de valores de muchos empresarios locales. No son pocos los representantes de negocios que aún piensan que su ventaja competitiva para concursar por un contrato de servicios y obra, privada o pública, es haber nacido en esta hermosa tierra serrana.

Esa confusión inocente, y adrede en algunos casos, no sólo genera grandes problemas sociales, sino que, además, no permite a los empresarios que así piensan, identificar sus debilidades y hacerse competitivos en un mercado global que es cada vez más exigente y margina sin remordimiento alguno a quienes compitan en menores y desiguales condiciones. Los incompetentes están condenados a desaparecer.

¿Cómo podría la señora Emperatriz Campos enfrentar tan sólo estos demonios? Podría, por ejemplo, convocar a los empresarios y líderes de Cajamarca para debatir el gran tema moral, político y económico del doble discurso que los enemigos de Cajamarca han sembrado en la conciencia de ciertos sectores de la población: “queremos desarrollo, pero evitemos el crecimiento de las empresas y de la actividad minera”.

¿Por qué es esto tan importante? Simple, porque la tarea más trascendente de nuestra Cámara de Comercio es contribuir a que las empresas locales crezcan “incesante y furiosamente”. No es difícil entender que lo que hará grande a Cajamarca no serán esas organizaciones dedicadas a atacar constantemente a la actividad minera formal, sino el fortalecimiento de nuestro tejido empresarial. No hay otra receta: de ello depende que haya riqueza y trabajo para la población.

Ojalá que nuestras autoridades, líderes de opinión y la población entera ayuden a nuestra Cámara a exorcizar esos demonios. El futuro de Cajamarca depende de ello. Lamentablemente, como decía un analista, yo no tengo muchas esperanzas de que estas cosas sucedan: “El optimismo, generalmente, es la antesala de la desilusión”.

miércoles, 14 de enero de 2009

La agonía de un mito

El mito era grande y pesado. Los pobladores estaban convencidos de que era cierto: la mina consume toda el agua de Cajamarca. Nadie se detenía a pensar que los reclamos campesinos por la falta de agua siempre se daban en época seca. No importaba que no hubiera lluvias, la culpable de la disminución del caudal en ríos y canales, de hecho, era la mina. Así son los mitos: las mentiras y los relatos idealizados llegan a convertirse en historias verdaderas en el imaginario colectivo.

Normalmente, los mitos se forman solos y tardan años. Los cuentos fantásticos van pasando de boca en boca y las imágenes se forman y fraguan en la conciencia de la gente. No obstante, el mito del agua en Cajamarca no fue espontáneo. Ese cuento fue creado con mala leche. Hubo gente –hay que reconocerlo- que trabajó muy duro para formarlo y luego mintió, manipuló y renegó de su fe para alimentarlo. El mito se hizo fuerte y nadie lo podía cambiar.

¿Cómo romperlo? Difícil. Los mineros hicieron varios intentos. Ensayaron fórmulas mediáticas. No funcionó. Claro, olvidaron que gran parte de la prensa nacional no sirve para construir imágenes ni honras y que es útil, más bien, para destruirlas. Pretendieron razonar con ciertos sectores de la población, pero tampoco resultó. La sin razón es la reina en nuestro medio. Programaron visitas a la mina, charlas en centros académicos, videos, conferencias y el resultado fue parcial: El mito era poderoso.

No obstante, los mineros sabían que la afirmación era falsa y que más allá del perjuicio que la enorme mentira sobre el agua podía acarrear a la actividad económica, eran conscientes de que Cajamarca nunca cambiaría su situación si persistía en el engaño y no identificaba la verdadera dificultad. No sé puede resolver un problema que no se conoce.

La solución fue hasta cierto punto sencilla. La gerencia de Asuntos Externos de Yanacocha invitó a un grupo de profesionales mineros peruanos de primer nivel, expertos en el tema, a investigar el problema de la falta de agua en la región. “Acabemos con el mito de una vez por todas”, dijo el funcionario Ricardo Morel.

En el Estudio emplearon toda la información de primera mano disponible. Recopilaron datos e investigaciones especializadas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú – SENAMHI, de la Administración Técnica del Distrito de Riego Cajamarca – ATDRC y del Proyecto Especial Jequetepeque Zaña - PEJEZA, además de otras instituciones.

¿Cuál fue el resultado? Ya se conoce, lo difundió Morel en su artículo: “Agua y Minería: Aporte del entorno a Yanacocha y de Yanacocha al entorno”. Por la cuenca del río Cajamarquino –señala el documento- discurren 280 millones de metros cúbicos de agua anuales, de los cuales Cajamarca consume 10, la agricultura 68 y la minería 2. Los 200 millones de metros cúbicos restantes siguen su camino para perderse –sí, perderse- sin beneficio alguno en el océano Atlántico.

¿Qué hacer al respecto? Fácil. Hay que buscar la manera de retener el agua. Por eso, precisamente, es que las instituciones más importantes de la región, entre ellas la empresa minera, están empeñadas en realizar el proyecto de la Presa del Chonta que asegurará el aprovisionamiento de agua por los próximos cincuenta años, ampliación y mejoramiento de la frontera agrícola de 6.200 hectáreas, generación de energía eléctrica y aprovechamiento del embalse para la piscicultura y el turismo. Y por eso, también, la compañía minera está contribuyendo a la construcción de reservorios particulares con tecnologías baratas en las alturas de la cuenca Chonta.

El mito fue científicamente desmentido, quedó gravemente herido pero no ha muerto. Los mismos enemigos del desarrollo que lo crearon están luchando por revivirlo. Todo vale para que resurja. Hay por allí quienes han desenterrado una revista virtual latinoamericana de mayo de 2007: Business News Americas, en cuya nota periodística sobre los problemas de la minería en Chile también habla sobre una supuesta declaración de Yanacocha de que ella utilizó entre los años 1993 y 2004, en promedio, 10,42 millones de metros cúbicos de agua por año.

Puede ser correcto, pero se refiere al agua utilizada en sus operaciones. Esos fueron los primeros años de la empresa minera. En aquella época la mina juntó, del agua que se iba a ir al océano, una gran cantidad para llenar sus pozas de operaciones, pero no las consumió, allí están dando vueltas en un sistema cerrado, y los excesos son tratados en plantas especializadas para luego alimentar las cuencas de los ríos Cajamarquino, Alto Llaucano y Jequetepeque. Los antimina lo saben y, sin embargo, han dado patadas en el aire, de felicidad. Dicen que han descubierto una mentira de Yanacocha y por eso no vale nada el Estudio ni toda la información acumulada durante años por las instituciones nacionales. Esa siempre ha sido su estrategia: descalificar gratuitamente al oponente con versiones antojadizas y sin ningún sustento técnico.

¿Qué es lo que quiere esa gente? ¿Cuáles son sus ideas? Sencillo. Quieren acabar con la minería en Cajamarca. Su objetivo es que perduren la pobreza y la ignorancia. Ellos viven del conflicto y de la conmoción social. Se golpean el pecho diciendo que no están en contra de la minería pero que no se hagan minas en cabecera de cuenca, cuando las minas en la Sierra del Perú, que son casi todas las del país, están ubicadas en cabeceras de cuenca. Cínicos.

Se hace minería donde hay minerales no donde a uno le dé la gana.
¡Mentirosos! Les gritan a los mineros, los mentirosos. Aseguran que “el informe de los expertos del Banco de las Américas”, convirtiendo en “Banco regional” lo que no es más que una revista por internet, en expertos a simples periodistas y en informe oficial lo que no es más que una nota periodística que no da más detalles sobre sus fuentes, dice la verdad, y los mineros peruanos y las instituciones cajamarquinas que se esforzaron, con nombre y apellido, para brindar sus mejores conocimientos para el estudio, mienten.

Aseguran que los mineros son unos embusteros por decir que el agua de Cajamarca se “pierde” en el mar. “No se pierde” refutan, “Se convierte en vapor y regresa otra vez como agua de lluvia”. Pues bien, no hagamos nada, no construyamos ninguna presa ni ningún reservorio. Sentémonos a esperar la lluvia y que los poderosos rayos nos den la electricidad. Lindo futuro para la región.

Están embriagados. Ni siquiera se dan cuenta, o no les importa, de que así Yanacocha consumiera once millones de metros cúbicos al año en vez de los dos que consume realmente, igual se nos escurrirían de Cajamarca más de 190 millones de metros cúbicos para perderse, inútil e irremediablemente, en el océano.

Ese siempre ha sido el problema de los enemigos del desarrollo: se excitan con facilidad y se precipitan contra la mina sin pensar en el daño que le causan a nuestra sufrida población. La frase es de Abraham Lincoln y le a cae a pelo a los miembros de ese cucarachero ideológico en que se han convertido las organizaciones antimineras: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

martes, 13 de enero de 2009

Un cuento que intoxica

Un ex trabajador de Yanacocha –publicó un diario local- está contaminado con mercurio. Puede ser. En realidad no tendría nada de extraño considerando que todos los cajamarquinos estamos más que contaminados con las historias de ese metal. Veamos.

Según la nota, el colaborador laboró en los trabajos de remediación del centro poblado Choropampa realizados en el año 2000. Como recordamos, en aquella oportunidad un camión transportista derramó once litros de mercurio provenientes de Yanacocha y la labor de la empresa minera consistió en recuperarlos, atender a los intoxicados, y limpiar las casas y la carretera, de cualquier traza del metal que hubiera podido quedar en el lugar.

Al concluir las labores, todos los trabajadores en dichas tareas pasaron por un examen médico para evaluar su estado de salud. El resultado del trabajador contaminado –según la publicación- fue 0,01% de mercurio en la sangre. Menos de lo que tiene cualquier pescador en el cuerpo luego de merendarse una buena ración de mariscos.

Sin embargo, ocho años después de continuar trabajando para la misma compañía en un área administrativa, a ese mismo trabajador –caso único en el mundo-, se le habría multiplicado el mercurio en el cuerpo, nada menos que un mil setenta veces, y hoy tiene, según la nota periodística, 10,7 % de metal líquido en la sangre.

¿Es eso es posible? Sí. Por supuesto. Hace años, relató Gabriel García Márquez, un poblador del departamento colombiano de Bolívar se presentó en un consultorio médico con el vientre abultado para que le sacaran un mono que sus enemigos le habían metido en la barriga.

Venía de la Sierpe, explicó el redactor de la nota, añadiendo que en esa zona del país no existe nada más corriente que vengar una ofensa con un maleficio como ese: hacer que al ofensor le nazca y le crezca un mico en el vientre.

Entre el cuento del mono que crece en la barriga y el del mercurio que se multiplica solo en el cuerpo, yo no sé cuál puede ser más cierto, los dos son increíbles, sin embargo, el primero, además de sorprendente tiene el atractivo de miedo que atrae a la gente de nuestros pueblos: la brujería y la magia negra.

¿Miente el ex trabajador? Probablemente no. Es muy posible que él tenga esa elevada cantidad de mercurio en la sangre que, siendo alta, aún es menor de la que puede tener cualquier minero informal o cualquier persona expuesta a esa clase de metal. Pero su procedencia –científicamente- tiene que tener otra explicación y no la historia de que se le multiplicó en el cuerpo luego de haber trabajado en Choropampa hace casi una década. Eso es ficción.

La verdad es que el tema del mercurio derramado por un camión de Ransa ha sido demasiado manoseado. Hay personas que fueron verdaderamente afectadas porque en su desconocimiento, llevaron el metal a sus casas y al evaporarse resultaron intoxicadas. Esos pobladores recibieron tratamiento médico eficaz y fueron indemnizados de distintas maneras en su oportunidad.

Los que no quedaron conformes, con todo derecho, y asesorados por grandes estudios de abogados, demandaron a la mina y a la empresa Newmont en Estados Unidos, y luego de llevar su caso a los tribunales americanos también obtuvieron lo suyo. No obstante, lo sabemos todos, hubo mucha gente que no tenía nada que ver en el asunto, pero igual se subió al carro de la intoxicación para obtener algún beneficio.

Ocho años después del accidente toda Cajamarca ha terminado intoxicada con el cuento malo del mercurio de Yanacocha que sorpresivamente aparece y desaparece en cualquier lugar o brota misteriosamente por los caños de agua potable para asustar a los inocentes pobladores del Cumbe. Ahora resulta que también nace y se reproduce en el cuerpo.

Es algo natural. Desde el principio de los tiempos –decía Tomás Eloy Martínez-, el hombre inventa fábulas para que otros las vivan y las sufran, así como la vida inventa realidades que con frecuencia terminan convirtiéndose en fábulas. Sin embargo, en el caso del mercurio de Choropampa existe gente que mezcla la realidad y la ficción con el único objetivo de obtener beneficios personales.

Lamentablemente, esta práctica enrevesada de generar noticias tendenciosas y crear cuentos perversos para manipular la opinión pública, sólo trae confusión, dolor y atraso a nuestro pueblo. Cajamarca no se lo merece.

lunes, 5 de enero de 2009

Enfrentando la crisis

El problema más difícil de resolver por los gobiernos del mundo, durante el año 2009, será la creación de nuevos puestos de trabajo para sus respectivas poblaciones. Ya era un asunto complicado antes de la crisis financiera internacional, cuando había que incorporar gradualmente al universo laboral a millones de jóvenes en edad de trabajar y a otros tantos millones de adultos en la angustiosa situación de desempleados. Por supuesto, más difícil será ahora que se han perdido miles de colocaciones por efecto de la crisis y que la demanda global ha disminuido significativamente.

Para remediarlo, los países más desarrollados están ensayando distintas alternativas. Las soluciones pasan por apoyar a las empresas financieras con dinero de todos los contribuyentes a fin de evitar el colapso de sus sistemas bancarios y crediticios -acciones bastante cuestionadas por cierto pues, a criterio de muchos analistas, esa forma de ayuda premia la ineficiencia, cuando no la corrupción-, hasta financiar programas de proyección social que entregan dinero directamente a los miembros más pobres de la sociedad.

No obstante, los expertos coinciden en que la única manera de enfrenar la crisis con éxito, volver a generar confianza en los mercados y bolsas mundiales, y recuperar y crear nuevos puestos de trabajo, es realizando una cuantiosa inversión pública que genere colocaciones y demanda local, e impulsando la detraída inversión privada a través del fortalecimiento de los aparatos crediticios con la inyección de dinero en el sistema y el reforzamiento de medidas de control.

Ese, por ejemplo, será el método que aplicará el primer ministro británico, Gordon Brown para crear cien mil empleos y reactivar la economía de su país. Brown, quien fue ministro de Hacienda y condujo a Inglaterra al más largo período ininterrumpido de crecimiento económico de los últimos dos siglos, afirmó el sábado que su solución es invertir dinero público para reparar escuelas, crear nuevas líneas ferroviarias, impulsar el desarrollo tecnológico y luchar contra el cambio climático. “Quiero demostrar que podremos, a través de las inversiones públicas y los puestos de trabajo públicos, crear probablemente cien mil trabajos adicionales”, dijo el líder laborista.

En Cajamarca, guardando las distancias, también vamos por ese camino. De acuerdo a la prensa local, el alcalde Marco La Torre anunció que la Municipalidad Provincial invertirá doscientos millones de soles en obras de infraestructura urbana durante el 2009. “El próximo año vamos a ejecutar las grandes obras que prometimos. Coincidentemente es un año de crisis, sin embargo, creemos que Cajamarca no será afectada porque generaremos empleo y dinamizaremos la economía con compras y adquisiciones”, manifestó el burgomaestre el mes pasado.

Por su parte, nuestro sector privado también está haciendo lo suyo. Una alianza entre la Asociación Los Andes de Cajamarca, la empresa Yanacocha y la institución de financiamiento y asistencia técnica Progreso, entregó fondos para préstamos de dinero a distintos grupos autogestionarios de créditos durante la última semana de diciembre. Se espera que los beneficiarios finales del proyecto, pobladores pobres de las zonas rurales de La Encañada, Baños del Inca y Cajamarca, mejorarán sus condiciones de vida, laborales y de vivienda, incorporándose a un sistema financiero formal.

Las asociaciones: El Paraíso de Tartar Chico, Barrojo, Desarrollo Apalín, Los Cipreses de Shaullo Chico y Puyllucana Villa Hermosa, recibieron los fondos sin intereses compensatorios, para, a su vez, colocar créditos entre sus asociados e impulsar así sus actividades productivas. También se beneficiaron con los fondos las asociaciones: Ronderos “Los Perolitos”, Usuarios del Canal La Shacsha, Visión al futuro y el Comité de Crédito “Justicia Campesina”.

La receta no es nueva. Los ingredientes son simples, insistamos, hay que invertir –dinero propio o prestado-, producir, vender y volver a invertir, en un ciclo virtuoso que se repita indefinidamente, bajo un clima de paz social y de respeto por las normas y el Estado de Derecho. No es difícil entenderlo. Las lecciones están a la vista, sólo las sociedades que viven en sosiego y que han llegado a desarrollar un tejido empresarial saludable han logrado ubicarse favorablemente en el ansiado camino del desarrollo. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Una región desprotegida

El Enterprise tenía un campo de fuerza defensivo. Gracias a ese formidable escudo protector, la nave insignia de la Flota Estelar al mando del capitán Kirk, se enfrentaba sin riesgo a los torpedos de fotones de sus adversarios espaciales en el universo de ficción de la serie televisiva Viaje a las Estrellas. Cuando fallaba el blindaje la nave, sus tripulantes quedaban a merced de sus enemigos.

A un escudo parecido se refería el presidente Alan García cuando hablaba con optimismo, de que el Perú estaba “blindado” contra los efectos de la crisis financiera internacional y que ésta no nos afectaría. Posición entendible debido a que las proyecciones de crecimiento de la economía del país mostraban hasta hace poco: “una velocidad importante que no tienen otras economías del planeta”.

Sin embargo, el panorama cambió la semana pasada cuando el mensaje de invulnerabilidad terminó de repente ante el reconocimiento del ministro de economía de que la crisis empieza a hacer estragos en el país, y los reclamos del sector privado por la peligrosa falta de reacción del Estado.

Efectivamente, el presidente García cambio el discurso y presentó a la población un paquete de medidas “anticrisis” basado en un importante aumento de la inversión pública.

De acuerdo a lo anunciado, el Gobierno proyecta inyectar más de 10.000 millones de soles adicionales a los ya previstos para el presupuesto del próximo año, principalmente en el sector construcción, en apoyar las exportaciones, y en programas para desarrollar las pequeñas y microempresas. El objetivo es que nuestra economía no pierda impulso y que no desaparezcan más puestos de trabajo.

Actualmente, las proyecciones de crecimiento para el 2009 se han reducido. Del cálculo optimista de entre 8 y 9 por ciento de hace algunos meses, de acuerdo con la mayoría de los analistas, hoy se espera un crecimiento mucho más modesto, alrededor de 5 por ciento.

No obstante, los expertos consideran que las cifras del país son todavía sólidas. Contamos con reservas internacionales de 35.000 millones de dólares, la inflación en los últimos 12 meses es del 6,75 por ciento e incluso las tasas de crecimiento reducidas son ampliamente superiores a la media esperada en la región.

¿Y cómo va la crisis por Cajamarca? Por aquí también empieza a disminuir el optimismo. Es cierto: “los pueblos juzgan por lo que ven”, y recién hemos empezado a ver que el motor de nuestra economía ha perdido impulso. Yanacocha, desde el año pasado redujo su producción significativamente y hace un mes anunció la postergación de su proyecto Conga. Además, se ha hecho evidente la disminución, también significativa, del Canon Minero.

Por otro lado, la semana pasada, la empresa minera Río Tinto también anunció la reducción del “ritmo” de desarrollo de su proyecto cuprífero La Granja, ubicado en Cajamarca, como parte de un proceso de revisión global de sus inversiones ante la crisis financiera. La activad minera esta perdiendo miles de puestos de trabajo en todo el país.

Ojalá que las inversiones y la demanda del sector Público para el 2009 sean suficientes para mantener el movimiento económico y la tasa de ocupación de la población. Por lo visto, la actividad minera no promete mucho en ambos temas. Ya se conocen las limitaciones para nuevas exploraciones, tanto por falta de financiamiento como por los conflictos sociales que impiden el acceso a nuevos prospectos; y los esfuerzos que hace nuestra principal compañía minera ya no son para crecer sino para mantener su producción.

Al parecer, el año que viene podría ser hasta cierto punto llevadero si se generan puestos de trabajo invirtiendo el dinero del Canon que aún no se ha gastado. Sin embargo, la situación puede volverse realmente grave cuando esos recursos sean exiguos y quedemos desprotegidos sin nuevos proyectos mineros que dinamicen la economía del Cumbe. En ese momento, no habrá campo de fuerza que nos proteja.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Mineros en escena

No es fácil distinguirlos. El cuento y la novela son géneros literarios confundibles pero distintos. Algunas personas los diferencian por su extensión, dicen que el cuento es una narración corta y con pocos personajes, mientras que en la novela ocurre lo contrario.

No obstante, si bien existen cuentos muy cortos como aquel del narrador Augusto Monterroso que decía: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” -nada más-, que fue considerado como el relato más breve de la literatura universal durante muchos años; también los hay muy largos como Las Mil y una Noches que, más que un cuento, es todo un compendio de historias fantásticas.

Para el maestro de la narración breve, Julio Cortázar, el cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. La idea de cuento implica una sola secuencia mientras la del film, una sucesión, decía el escritor. Un cuento –añadía- evoca el concepto de la esfera, esa forma geométrica perfecta en la que un punto no puede separarse de su superficie total, y la novela, en cambio, la veo como un orden muy abierto donde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas.

No existe el mejor cuento del mundo. Cada persona tiene su favorito. Gabriel García Márquez añoraba uno que era hermoso, se trataba de un ratoncito que vio un murciélago y fue corriendo donde su mamá para contarle que se le había aparecido un ángel. Otros prefieren el Patito feo, la Cenicienta o Pulgarcito. Para mí, los mejores, y los que me marcaron para toda la vida, fueron los cuentos mensuales que narraba Edmundo de Amicis en su obra fabulosa: Corazón.

Sin embargo, hay un relato que se ha hecho famoso en todo el mundo por la cantidad de películas y obras de teatro basadas en su contenido: “Un Cuento de Navidad” (A Christmas Carol en el original inglés), del escritor Charles Dickens. Las versiones más difundidas gracias a la televisión son, probablemente, la de los muñequitos de Walt Disney, los títeres Muppets y la Navidad de dibujos animados de Mr. Magoo.

El primero en poner en escena la obra fue su mismo autor. Lo hizo ante mil espectadores en el Town Hall de Birmingham, en diciembre de 1853, maravillando a su público con el relato de sus propias historias. Dickens era el novelista más leído y apreciado de la Inglaterra de aquella época.

Su decisión de subir a un escenario, como un cómico más -contó Mario Vargas Llosa-, provocó severas críticas de sus hijos, editores y amigos que trataron de disuadirlo diciéndole que era una irresponsabilidad que alguien como él, que había alcanzado un inmenso respeto y consideración gracias a sus libros, se expusiera de ese modo al ridículo y a la vergüenza, ejerciendo el oficio de actor que, en aquellos tiempos, era visto por la gente con desconfianza y desprecio.

Charles Dickens no hizo caso a las críticas y encantó a su público durante muchos años, hasta su muerte, oficiando de relator de sus propias historias, recreando las escenas, forzando las voces de sus personajes y guardando silencios expectantes que eran la delicia de grandes y chicos en aquellos años en los que el teatro llenaba la vida de las gentes convirtiendo la dura realidad de cada día en dulces fantasías.

Un Cuento de Navidad era una de sus obras más aclamadas. Es la historia de Ebenezer Scrooge, un anciano obligado a enfrentarse con sus propias fantasías personificadas en tres espíritus: el de las navidades pasadas, la navidad presente y las navidades futuras. Scrooge recapacita ante la visión de su triste destino, se arrepiente de su mal comportamiento con las personas cercanas y con los extraños, y de su rechazo al espíritu radiante de la Navidad. Finalmente, el anciano recupera la bondad y la generosidad de su alma.

Esa es la historia que un grupo de trabajadores de la empresa Yanacocha y de algunas contratistas han adaptado y pondrán en escena en el teatro Ollanta, este viernes 5 de diciembre a las 8:00 p.m., con el título: Navidad Feliz en Cajamarca. El estreno de la obra será en el centro de la ciudad y luego la repetirán en varios poblados cercanos. Se trata de una iniciativa de los mismos trabajadores quienes, de esta manera, nos recuerdan con la dedicación de su tiempo, su esfuerzo y su talento, que lo más importante del sentimiento de la Navidad es dar un poco de nosotros mismos a los demás.

Las noches en que se presentaba Charles Dickens en un escenario leyendo episodios de sus obras más famosas, hace cerca de un siglo y medio, las entradas costaban dos dólares. Cuando las localidades se agotaban, los revendedores –que también existían en aquella época- remataban los boletos a 26 y 28 dólares. A nosotros, en Cajamarca, ver a los trabajadores mineros en escena sólo nos costará la donación de un libro que será destinado a la implementación de mini bibliotecas escolares en los colegios de las comunidades vecinas. Están todos invitados.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un país apasionado

Era la manera acertada de conocer el futuro. Reyes y pordioseros llegaban de todos lados a visitar el gran oráculo de la antigua ciudad de Delfos. Todos por igual ingresaban al gran recinto sagrado del dios Apolo para conocer lo que les deparaba el destino. La pitonisa, en estado de trance, consultaba a los dioses y revelaba la predicción en un idioma confuso que un sacerdote se encargaba de traducir.

Aunque el resultado estaba garantizado, el cliente tenía un problema: la exactitud del vaticinio sólo se podía conocer luego de cumplida la profecía. Aún así, cuando el resultado era totalmente contrario, se atribuía a un error de interpretación y nunca a una falla del oráculo.

Cuenta una tradición que el último rey de Lidia, Creso, consultó al oráculo si debía o no invadir el territorio persa ubicado al otro lado del río. La adivinación fue así: “Creso, si cruzas el río destruirás un gran imperio”. La respuesta se interpretó como favorable y Creso se lanzó al ataque. Pero el “gran imperio” que se destruyó en aquel encuentro fue el suyo, y Lidia pasó a poder de los persas. El oráculo no se equivocó.

Hoy en día las predicciones son mucho más claras y no es necesario consultar a ningún oráculo para conocer las tendencias del futuro. Basta con reunir un grupo de profesionales competentes, dotarlos de las herramientas necesarias y ellos elaborarán un Estudio que nos permitirá conocer con relativa exactitud nuestro porvenir.

El estudio Tendencias Globales 2025: un mundo transformado, publicado recientemente por el Consejo Nacional de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, es precisamente eso: una visión futurista de cómo será el orden mundial dentro de 17 años. No obstante, sus autores han advertido, con humildad, que su trabajo “No pretende ser un ejercicio predictivo o una rápida vista a través de una bola de cristal”.

Lo más resaltante en el tema económico -según el documento- es que entre ahora y el año 2025 Estados Unidos continuará siendo una potencia mundial, junto a China, India y Europa –en ese orden-, con la importante anotación de que éstas últimas no le llevarán mucha diferencia. Será un mundo multipolar en el que el Dólar seguirá siendo una moneda importante, pero, como “primera entre iguales”.

Probablemente –dice el estudio-, el mundo estará divido en tres grandes bloques: Norteamérica, Europa y Asia, mientras que los países sudamericanos y africanos, con la posible excepción de Brasil, seguirán siendo actores secundarios.

Agrega que las ocho economías más grandes del planeta en el 2025 serán, también en ese orden, Estados Unidos, China, India, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia y Rusia. Con la excepción dicha de Brasil, “Latinoamérica seguirá desempeñando un rol marginal en el sistema internacional”.

Esta claro que los países sudamericanos no tendrán –como quisiéramos- mayor impacto en la economía global. Al parecer, nuestro único aporte significativo al nuevo orden mundial será en población: millones de nuevas personas que demandarán trabajo, agua y alimentos.

¿Cuál será la situación del Perú en esos años? Eso es algo difícil de pronosticar. Todo puede suceder. Nuestro país –sabemos- se mueve al son de ese ritmo calientito: un pasito pa´ delante y dos pasitos para atrás. Nuestro futuro, todavía depende, en gran medida, de los Apus, las lluvias, las sequías y los astros. También, por supuesto, del temperamento de nuestros gobernantes y del humor de la población. Factores todos, incontrolables.

¿Cómo salimos de esta situación? Lo dicen los expertos y hay que repetirlo hasta el cansancio: el progreso se logra viviendo en un clima de paz social, respetando las reglas y el Estado de Derecho. Es el resultado del esfuerzo continuo de muchas generaciones de trabajadores que ahorran, invierten, producen, venden y vuelven a invertir en un ciclo virtuoso durante varios años de estabilidad. Por supuesto, esta es la receta básica, hay muchos ingredientes que nosotros le podemos agregar.

El Perú está hoy bien posicionado. No obstante, nuestras riquezas naturales y los acuerdos comerciales con países desarrollados nos brindarán muchas oportunidades que no serán más que eso: oportunidades. Que las aprovechemos o no dependerá exclusivamente de nosotros. Lo cierto es que lograremos muy poco si continuamos enfrentados, todos contra todos, en una nación llena de conflictos sociales.

La tarea es simple. Debemos transformarnos en un país serio que respete la propiedad privada, las leyes y los contratos. Una nación de gente esforzada que trabaje y deje trabajar, con autoridades responsables y capaces de crear las condiciones necesarias para que fluya la inversión y la iniciativa privada. Tenemos que dejar de lado el comportamiento emocional y la reacción hepática. No podemos seguir siendo un país apasionado.

martes, 25 de noviembre de 2008

Se necesita un Dios

Era uno de los dioses romanos más populares. Estaba representado por dos rostros con las miradas opuestas. Uno miraba la salida del sol y el otro divisaba el ocaso. Le llamaban Jano, el dios de los cambios y las transiciones. Era el preferido de aquellos que deseaban variar el orden de las cosas.

La gente no salía de sus casas sin dirigirle una plegaria, la oración matutina, y sus devotos no emprendían ningún proyecto serio, como casarse o comenzar una guerra, sin implorar su bendición y asistencia. Era un dios bueno.

Probablemente, Jano, el dios de las dos caras, también hubiera sido nuestro favorito en esta época. Sobre todo ahora que tratamos de atraer sobre Cajamarca algunas de las millonarias inversiones empresariales anunciadas por el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC)

Efectivamente, los representantes de la región, junto a otros delegados nacionales, también viajaron a Lima para participar en los foros con las delegaciones visitantes y mostrar las bondades de nuestro particular paraíso de inversiones a los embajadores comerciales.

¿Qué puede ofrecer el Perú? De todo. Además de potenciales yacimientos minerales y un suelo espléndido en el que se pueden desarrollar interesantes y rentables agro industrias, contamos con un mar y una selva generosa, proveedoras de variadas y riquísimas especies. Pero, sobre todo, tenemos profesionales altamente capacitados y mano de obra hábil y desocupada lista para generar toda clase de servicios, dedicarla a la industria o apoyar cualquier aventura empresarial.

No obstante, en las regiones más apartadas del país, la población también está esperanzada en que las empresas multinacionales –aunque no sea su función- se animen a invertir en grandes obras de infraestructura como carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas, redes de agua, represas, etcétera. Ya no interesa quien las construya, lo que importa es que se hagan.

Quién sabe, puede ser que el mismo espíritu empresarial que sacó de la pobreza extrema a muchas naciones del Asía en pocos años, también haga sus milagros por aquí. Sin embargo, antes de entusiasmarnos y de entusiasmar a otros, habría que reflexionar sobre cuan verdaderamente atractivo es nuestro pueblo para que alguien, cualquiera, se anime a invertir su capital en esta viña del señor. Veamos.

¿En el Perú, se respeta rigurosamente la ley o se hace en última instancia lo que el pueblo –esa masa anónima de gente- quiere? ¿Existe un Estado de Derecho que garantice plenamente el respeto por los contratos y las inversiones o se impone finalmente la violencia? ¿Contamos con un Poder Judicial al que se acude en todos los casos, o el pueblo –la voz de Dios- se hace justicia por su propia mano bloqueando carreteras, destruyendo puentes, saqueando mercados o incendiando edificios públicos, cuando algo le incomoda?

Si queremos que las inversiones lleguen al país, los peruanos debemos entender que, además de los grandes capitales extranjeros, la tecnología moderna y la visión para los negocios, es necesario respetar las leyes, vivir bajo el imperio de un Estado de Derecho y dirimir nuestras diferencias con altura y respeto por los demás.

No podemos continuar teniendo, por un lado, miles de necesidades cuya satisfacción ya no soporta más postergaciones, junto a la posibilidad de que los acuerdos comerciales traigan nuevas inversiones al país. Y por el otro lado, una gruesa cantidad de paisanos con temperamento suicida que, por más legítimos que sean o parezcan, buscan resolver sus problemas o atender sus intereses utilizando una agenda de violencia.

No hay otra salida, si queremos ser competitivos y atraer las inversiones que generen trabajo y riqueza, debemos realizar un cambio de actitud sincero y hacer del Perú un país en el que impere el Estado de Derecho y la paz social, de lo contrario será mejor buscar un dios todopoderoso que, como Jano, pueda ver y bendecir por igual, los extremos absurdos de nuestra enrevesada realidad.

sábado, 15 de noviembre de 2008

La crisis financiera mundial

El panorama es incierto. Por más que los gobiernos de los países más desarrollados, y en especial el de Estados Unidos, están tratando de apoyar a sus sectores financieros para que la economía de sus respectivas naciones no colapse, los resultados no son muy alentadores.

La crisis financiera mundial que empezó en América del Norte, ya ha dado la vuelta al mundo y los países más fuertes están tomando medidas para enfrentarla. El diario El País en su editorial del miércoles comenta el grave debilitamiento del sector bancario español y la economía industrial y comercial de la región.

Al problema de liquidez que asfixia a muchos grupos empresariales sanos, hay que sumar la depresión que amenaza a sectores industriales decisivos para mantener la actividad económica y el empleo en toda Europa, como el caso automotriz, decía la nota.

Por ejemplo, General Motors y Chrysler han acumulado pérdidas millonarias. GM anunció que si no recibe ayuda pública tendrá que declarase en quiebra a fin de año. Miles de trabajadores se verán en la calle, junto a otros miles que ya pasaron por esa dura prueba.

La gran pregunta es si los gobiernos deben intervenir en el rescate de cualquier otra actividad económica principal para mantener el mercado y el empleo. Hay una gran preocupación porque los sectores industriales y comerciales se vean arrastrados por la crisis.

El problema es que alrededor de esas grandes empresas gravitan miles de compañías más pequeñas con miles de trabajadores que se verán seriamente afectados en un círculo vicioso de quiebras que pueden llevar, primero a serias crisis económicas personales y familiares y luego a conflictos sociales de grandes proporciones. El asunto es realmente serio, los especialistas menos optimistas pronostican una recesión mundial para los próximos años.

La crisis financiera también llegó a Latinoamérica. En principio muchas empresas que cotizaban en las bolsas de Nueva York y Toronto han visto disminuir significativamente el precio de sus acciones. Algunas de ellas, grandes y pequeñas, han tenido que suspender sus operaciones, cuando no cerrar, ante la pérdida de su capital.

Las administradoras de Fondos de Pensiones que invirtieron en valores inmensas cantidades de dinero de sus clientes, también sufrieron pérdidas millonarias. En Argentina se llegó al extremo de nacionalizarlas ante la pérdida de hasta el cuarenta por ciento de sus colocaciones.

De igual manera se han visto afectadas las empresas exportadoras de materias primas, tanto por la disminución de los precios internacionales, como la reducción de la demanda, la misma que, se especula, puede llegar a agudizarse en los próximos años.

Además de estos efectos desfavorables, la crisis financiera mundial esta obligando a los Bancos a encarecer y hacer más difícil la obtención de créditos. Actividades de investigación y desarrollo como exploraciones mineras y petroleras tendrán que reducirse necesariamente en el futuro, con el consiguiente enfriamiento de esos sectores económicos. Un desastre para países como el nuestro que dependen significativamente de sus exportaciones mineras.

¿Y Cajamarca? Bien, gracias. Aquí vivimos a nuestro aire. La pasamos de bloqueo en bloqueo y de plantón en plantón. Todos contra todos. La verdad es que la crisis mundial no nos quita el sueño. La postergación de proyectos mineros por conflictos sociales, la baja de los precios de los minerales, la reducción de la demanda en los grandes mercados, y las quiebras y los problemas económicos de Bancos y Empresas en el mundo no nos perturban en absoluto.

A nadie, aparentemente, le preocupa que el motor de nuestra economía, Yanacocha, haya disminuido su ritmo de producción y de trabajo.

Lo cierto es que grandes proyectos de desarrollo de la región como Conga, por ejemplo –cuya postergación ya fue anunciada-, tendrán que repensarse debido a la disminución de los precios de mineral. Otros prospectos interesantes para el país así como nuevos programas de inversión, también serán archivados durante algún tiempo debido a la falta de financiamiento internacional.

No hay que ser pesimista para darse cuenta de que sería bueno empezar a preocuparnos y a actuar en consecuencia: la crisis financiera internacional está demorando en manifestarse en Cajamarca, pero llegará de todas maneras. Lo podemos jurar.