lunes, 4 de marzo de 2013

El atentado detrás del atentado

Esta tarde ocurrió un confuso incidente en el que resultó herido de bala el policía Alberto Cieza Rojas, miembro de la seguridad del presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos, Goyo, por un grupo de desconocidos en Jaén. Las versiones publicadas a través de la prensa no fueron claras respecto a las circunstancias en que ocurrió el supuesto atentado. Se espera que las investigaciones revelen en las próximas horas los detalles de este lamentable hecho.

Probablemente la confusión se inició cuando el abogado de Goyo, Wilfredo Chero, denunció un intento de homicidio contra la autoridad regional culpando del delito, sin ninguna prueba, a la empresa Newmont, socia de la compañía Yanacocha. De su lado, Goyo enmendaba la plana a su representante legal señalando que el ataque fue directamente contra su agente de seguridad por trabajar para él. “Te vamos a matar por estar cuidando a Goyo”, habría sido la amenaza de los supuestos criminales, escribió Santos en su cuenta de Twitter.

Por su parte, el gerente general de Yanacocha, Javier Velarde, rechazó inmediatamente la acusación de Chero. “Es condenable el ataque del que ha sido víctima un miembro de seguridad de Gregorio Santos. Pero tenemos que condenar también esa acusación tan irresponsable que ha formulado el abogado Wilfredo Chero al tratar de vincularnos a un hecho de esta naturaleza”, dijo Velarde. “Invoco al Gobierno Regional y al señor Wilfredo Chero a no hacer estas acusaciones que comprometen no solo a la reputación de la empresa, sino que crean una sensación de malestar e incertidumbre en Cajamarca”, añadió el alto ejecutivo, a la vez que pidió a la Policía Nacional realizar las investigaciones del caso y sancionar drásticamente a los responsables.

¿Por qué el abogado de Goyo, un experto en leyes que sabe muy bien que no se puede acusar a nadie de un delito tan grave sin tener pruebas, se apresuró a realizar una imputación de esa naturaleza? Fácil. Esta incriminación no es un hecho aislado. Es parte de un proceso deliberado y sostenido de los opositores a la actividad minera para destruir la credibilidad de Yanacocha. Tiene un nombre, los periodistas y los sociólogos lo llaman: “El asesinato de reputación”. La estrategia es sencilla. Los promotores del asesinato de reputaciones para lograr sus fines emplean una combinación de métodos abiertos y encubiertos como son la formulación de acusaciones falsas, fomento de rumores y la manipulación de informaciones.

El asesinato de reputación, dice un ensayista cubano, persigue la finalidad de anular la capacidad de influencia de la víctima, sean personas, empresas o instituciones, para silenciar su voz y lograr su rechazo por la colectividad. Al transformar a sus víctimas en impresentables ante la sociedad, las hacen vulnerables a abusos aún más graves como pueden ser los bloqueos de carreteras, ataques a sus instalaciones, el rechazo a su legitimo derecho de desarrollar sus operaciones en una región, la expropiación de bienes, y el repudio de todo el grupo social al que pertenecen. Los prejuicios sociales sembrados contra la víctima terminan por arraigarse gradualmente en la memoria social colectiva y las personas los aceptan como la historia verdadera haciéndose con el tiempo muy difícil de revertir.

Lamentablemente, esa estrategia perversa de inventar historias, mentir, e irrespetar el estado de derecho, que vienen aplicando los opositores a la minería, no sólo está afectando el normal desarrollo de toda la actividad económica en la región. También es la culpable de los males más profundos que están atacando a nuestra sociedad. La absoluta indiferencia por la búsqueda de la verdad y la impunidad con que se irrespetan las leyes, sobre todo por nuestras principales autoridades, viene siendo la causa fundamental del avance de la delincuencia que ya viene cobrando la vida de cuatro humildes taxistas en tan solo las tres últimas semanas.

El crimen es el resultado inevitable en las ciudades donde prevalece el caos y son las mismas autoridades las promotoras del desorden y la desobediencia de la ley. Cuándo entenderán nuestras autoridades del Gobierno Regional que ellos fueron elegidos para solucionar problemas, no para crearlos ni agravarlos.

jueves, 17 de enero de 2013

Los líderes trastornados

Se sospecha que padecen algún trastorno mental. Puede ser. Las personas normales no actúan así. Para descartar esa posibilidad, el presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos y el presidente del frente de defensa regional Ydelso Hernández, serán sometidos a un peritaje psicológico ordenado por el Ministerio Público en el proceso que se les sigue por los delitos de secuestro y tortura a Petronila Vargas y por el asesinato de su padre Eliseo Vargas.

Ambos deberán presentarse el 28 de enero en la oficina del Instituto de Medicina Legal de Chiclayo bajo apercibimiento de ley. “De lo contrario, tendrán el mismo final que su amigo y coacusado en este proceso, Segundo Natividad Lozada Mondragón, quien fue detenido (…) por resistirse a declarar ante la Fiscalía”, informó el abogado de la señora Vargas.

¿Sufrirán realmente alguna psicopatología? No lo creo. Aunque no se puede asegurar nada en el caso de Ydelso Hernández, está claro que Goyo no es un perturbado. Puede que así lo parezca debido a los enrevesados caminos políticos y económicos por los que ha conducido la región, y que nos pueden llevar a la catástrofe si no se corrige el rumbo lo más pronto posible, pero sería un error pensar que el presidente regional esta desequilibrado.

Se trata más bien de un político demagogo y un funcionario público incompetente cuya estrategia, aunque perversa y enemiga del progreso y la modernidad, tiene una lógica muy lúcida: ocultar su ineficiencia y hacerse del poder... y del dinero, si se comprueban las graves denuncias por corrupción que obran en su contra.

¿Cuál es esa estrategia? Fácil. No tiene nada de novedosa. Satanizó a Yanacocha y al megaproyecto Conga como responsables de la falta de agua en Cajamarca y de otras calamidades que él no fue capaz de solucionarle a la región. Su mérito es que se lo ha hecho creer a mucha gente por aquí, mientras él caía en un absoluto descrédito entre los sectores pensantes de la sociedad cajamarquina y el resto del país.

Trasladó con éxito sus propias responsabilidades a la empresa minera, en el imaginario popular. Hace unos días un activista de pocas luces declaró a los medios, en uno de esos frecuentes y heroicos ataques mediáticos, que Yanacocha no puede celebrar su aniversario de creación porque aún existe pobreza en Cajamarca. El pobre hombre estaba convencido de que atender las carencias de la región es tarea de una compañía minera.

La ironía de nuestra realidad es que los megaproyectos mineros como Conga y otros más, detenidos en Cajamarca, son los que están generando oportunidades de desarrollo en otras regiones y los que van a impulsar el crecimiento económico del país durante los próximos años. La propuesta de Goyo de matar a la gallina de los huevos de oro, no prosperó. Es más, quienes en algún momento escucharon la idea con atención, hoy reniegan de ella.

¿Se puede revertir esta situación? Sí. Siempre es posible cambiar. No se pueden recuperar el tiempo ni las oportunidades desaprovechadas, y pasarán algunos años para que los empresarios locales resarzan sus pérdidas -algunos analistas hablan de una década. No obstante, el primer paso para el cambio, y para que la inversión y las cosas buenas nos vuelvan a suceder en Cajamarca, es restaurar el estado de derecho en la región y con ello la paz social que se alteró en estos meses de locura. No ayuda en nada que los activistas continúen amenazando al Gobierno con más acciones de violencia.

¿Qué hacer con los acusados? En principio, habrá que esperar el resultado del examen psicológico y de las investigaciones. Quién sabe, puede haber sorpresas, aunque -si se confirman las acusaciones- siempre será mejor ser señalado por trastornado mental que por delincuente o asesino. Por otra parte, no hay que olvidar todos estos hechos infelices para que no nos vuelvan a ocurrir. Esto pasa cuando en vez de elegir en las urnas a gente seria y capaz, votamos con los ojos cerrados por líderes iluminados.

domingo, 6 de enero de 2013

Los antimineros tienen razón

Lo repiten con un prurito de triunfo. Los opositores al proyecto minero Conga -como aquellos que no creyeron en las profecías mayas del fin del mundo- dicen: “Ya ven, paralizamos Conga y no pasó nada”. Tienen razón. Las inversiones mineras en el país no se cancelaron debido a la detención forzada de dicho megaproyecto, como advirtieron algunos analistas.

Efectivamente, aunque en el 2012, según el Metals Economic Group, nuestro país volvió a quedar fuera del listado de los cinco países más atractivos para recibir inversiones de alto riesgo en minería (Canadá, Australia, Estados Unidos, México y Chile, en ese orden), debido en parte a los conflictos sociales impulsados por el activismo contra la actividad minera, la suspensión de Conga estuvo lejos de detener la inversión en el sector.

En realidad no sólo no se ha detenido sino que, de acuerdo a un reciente estudio de la consultora Macroconsult, hay cuatro megaproyectos mineros que estimularán la economía peruana en el 2013. Dato importante -aunque le revuelva el estomago a algunos espíritus puros-, si consideramos que el 75% de las inversiones totales que se hacen en el país corresponden al sector minero.

Esos cuatro proyectos, se informó, acaban de entrar en operaciones y se calcula que al cabo de dos años alcanzarán niveles de producción de Cobre nunca antes registrados en el Perú: 800 mil toneladas anuales. Es decir, varias veces más de lo que se tenía previsto extraer anualmente en Conga.

Las cuatro minas de cobre cuya producción permitiría que el crecimiento de nuestra economía alcance una tasa de 6.9% este año, son: Las Bambas, Antapaccay, Toromocho y la ampliación de Antamina. Además, se espera que en los próximos meses se concrete la ampliación del proyecto Cerro Verde. Bien por el país.

La única observación para los responsables de la interrupción de la inversión minera en Cajamarca, y con ella la pérdida de miles de puestos de trabajo en distintas actividades económicas, es que todos esos proyectos mineros millonarios en marcha están fuera de nuestra región y, por el contrario, los proyectos que prometían continuar el impulso económico local generado por Yanacocha están ahora en el congelador.

El país también tiene en cartera inmediata otras grandes inversiones que según información del Ministerio de Energía y Minas están actualmente en etapa de construcción: Quellaveco (US$ 3.300 millones), Mina Justa (US$ 744 millones), Pucamarca (US$ 120 millones), Alpamarca-Río Pallanga (US$ 90 millones), San Luis (US$ 90 millones), Santander (US$ 73 millones), entre otros. El Perú espera captar inversiones mineras por US$ 10 mil millones anuales para los próximos cinco años.

Así las cosas, puede que la suspensión de Conga y otros nuevos proyectos mineros cajamarquinos hayan alegrado los corazones de los malos políticos que adoptaron la bandera del ecologismo como lema enmascarado de campaña, pero es un hecho que hemos dejado de crecer y que el retroceso económico va a moldear el futuro inmediato de la región, incluyendo el político.

Quizá sea por ese motivo -y hecha esta misma reflexión- que el presidente regional Gregorio Santos, quien desde hace algo más de un año rechazó toda posibilidad de diálogo, anunció hace unos días que buscará conversar con el Gobierno Central para retomar la agenda de nuestro desarrollo. Sería muy bueno que lo haga, aunque hay poco optimismo al respecto.

Sí. Los antimineros acertaron: la inversión minera no se ha detenido en el país. Les tocará a ellos explicarle al pueblo por qué, basados en intereses personales y mentiras, sí se detuvo en cambio el crecimiento económico de Cajamarca y por qué se perdieron tantos puestos de trabajo en la región. La "lucha" por el agua, ya se sabe, sólo fue un cuento.

lunes, 17 de diciembre de 2012

El queso: un regalo de los dioses

Los antiguos griegos consideraban que el queso era “un regalo de los dioses”. Los motivos sobran. Además de delicioso, capaz de satisfacer los paladares más exquisitos, el queso de leche de oveja especialmente -dicen sus apasionados consumidores- aporta a la dieta diaria materias grasas, proteínas, vitaminas y minerales favorables para el cuerpo y la salud.

Los vegetarianos de conciencia, en cambio, que no comemos nada que venga de algo que haya tenido cara, preferimos obtener esos mismos beneficios de las plantas. Consumimos Tofú, un queso de leche de soya de sabor delicado que también contiene proteínas, vitaminas y minerales, pero de origen vegetal.

Al parecer, el regalo divino que probablemente los griegos de hoy quisieran recibir en Euros para salir de la crisis económica extrema en que se encuentran, lo recibimos los simples mortales cuando empezamos a hacernos agricultores y ganaderos, allá por la época del Neolítico, hace apenas ocho mil años. Así lo asegura un grupo de investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido), de Gdansk (Polonia) y Princeton (Estados Unidos) que examinaron unas ollas polacas hechas de barro con agujeros en su interior encontradas en excavaciones arqueológicas, y que contenían lípidos de leche.

En opinión de los científicos: “Fue clave en la innovación del Neolítico, el producir un producto que se puede almacenar, de un producto perecedero y difícil de manipular como la leche, y hacerlo de forma rutinaria y repetitiva, con continuos refinamientos. Y esto, pocos milenios luego de domesticar ganado, ovejas y cabras”.

En La Odisea de Homero (siglo VIII a. C.), los cíclopes eran una raza salvaje y caníbal de rudos gigantes como montañas, con un solo ojo central, que vivían en Sicilia pastoreando rebaños de cabras y elaborando quesos que acompañaban en la dieta, de cuando en cuando, con algún apetitoso griego. A decir del caníbal francés Nicola Cocaign –si se le puede creer a un loco de atar: “la carne humana es rica y tiene gusto a ciervo”.

Si bien asumimos comúnmente que el queso se obtiene de la leche de vaca, la realidad es que los mejores del mundo se hacen también a partir de leche de cabra, oveja, búfalo, camello y otros mamíferos rumiantes. Existen centenares de variedades de queso. Sus diferentes estilos y sabores son el resultado del uso de distintas especies de bacterias y mohos, niveles de nata, tratamientos en su proceso, y razas de vacas, cabras o el mamífero cuya leche se use, además de variaciones en el tiempo de curación. Otros factores incluyen la dieta del ganado y la adición de agentes saborizantes tales como hierbas, especias o ahumado. Que la leche esté o no pasteurizada también afecta el sabor.

En Cajamarca, tierra lechera por excelencia, destaca la producción de tres tipos de queso: el andino (suizo o cajamarquino), el mantecoso y el fresco. Se estima que el departamento produce unas 100 toneladas de queso mensuales y los mercados de mayor demanda son Trujillo, Lima, Chiclayo, Chimbote y Piura. Desde hace siete años la Granja Porcón también produce queso de oveja aunque su hato no es de raza lechera y por ello su producción es pequeña. No obstante, debido al espacio disponible en su propiedad, las pasturas, la abundancia de agua y la experiencia ganada en este tiempo, la Granja parece ser el sitio ideal para desarrollar el proyecto piloto de nuestra Municipalidad Provincial que propone introducir en Cajamarca la raza de ovejas Frisona del Este que tiene excelente rendimiento lácteo, cárnico y lanero.

Precisamente, con el objetivo de documentar y promover su producción de quesos con leche de oveja, la Cooperativa Agraria Atahualpa Jerusalén de Trabajadores Ltda. (Granja Porcón), con el auspicio y gestión del área de Responsabilidad Social de Minera Yanacocha, realizó una degustación de quesos el domingo 16 de diciembre en Cajamarca. Doce catadores especialmente designados para la tarea probaron quince tipos de queso con diferentes características debidamente documentadas, sobre las que anotaron sus comentarios. Las muestras serán sometidas a análisis bromatológicos y microbiológicos para completar el registro.

“Hemos organizado este ensayo en el marco del Estudio de Factibilidad para Producir Queso de Leche de Ovino en Graja Porcón que es parte de la Tesis de Graduación de la estudiante de la Universidad Privada del Norte, Fabiola Milena Alva Sánchez”, dijo el agrónomo investigador y representante de Yanacocha, Alexander Chávez. El funcionario añadió que fue “Un experimento completo y muy interesante porque nunca se ha hecho en Cajamarca” y que espera contribuya al desarrollo de la Granja y de toda la región.

La iniciativa de Granja Porcón y Yanacocha, y eventualmente la Municipalidad, es interesante. No obstante, lo hecho este fin de semana no es más que un pequeñísimo comienzo en ese sentido. De acuerdo a una publicación en internet, Francia tiene alrededor de un millón y medio de ovejas lecheras Frisona, España tres millones e Italia dos millones y medio, lo que les ha permitido impulsar industrias queseras de altísima calidad y ha impuesto sus productos en el mercado internacional.

En esta parte del mundo, Argentina lleva algunos años en la carrera. Los argentinos no tienen tantos animales como los europeos, pero sus niveles de producción son mayores. Nosotros haríamos bien en comenzar ya, pues, para empezar, tenemos un atractivo mercado interno por atender.

domingo, 29 de enero de 2012

El congresista, la laguna y la marcha por el agua

El congresista cajamarquino Jorge Rimarachín anunció a los cuatro vientos que el viernes 27 de enero viajaría a la zona del proyecto Conga para “dialogar con la laguna El Perol”. El padre de la patria aseguró que las lagunas, al igual que las plantas y los animales, tienen vida y que cumpliendo con un ritual ancestral él iba a conversar con ella. Refirió que le rendiría un tributo a fin de obtener su apoyo en su sacrificada lucha por la defensa del medio ambiente.

No era broma. Rimarachín hablaba en serio. Hace algunas semanas hizo otra propuesta sorprendente exponiéndose en televisión nacional: sugirió que la mina Yanacocha ubicada sobre los 3,800 metros de altura, en vez de captar agua de lluvia, utilizara agua de mar en sus operaciones. No aclaró si se refería al océano pacifico o al atlántico. Sería bueno preguntarle.

¿De dónde saca esas iniciativas brillantes? Ese tipo de ocurrencias, con total desprecio por el sentido común e inspiradas en supersticiones, reflejan un riesgo enorme a la hora de tomar las decisiones que conduzcan el destino de la región y del país. Si el congresista sinceramente cree que una laguna puede escucharle y acompañarlo en su aventura mesiánica, entonces es capaz de elucubrar cualquier barbaridad.

¿Qué se puede hacer con una persona así? Algunos piensan que se trata de un personaje inofensivo que se está haciendo fama de loquito y al que no se le puede tomar en serio. Con no volver a votar por él será suficiente para que desaparezca. Otros en cambio lo empiezan a ver como un irresponsable que trata de destruir el estado de paz y el camino de prosperidad por el que avanza la región, asociándose con los peores adversarios del progreso y opinan que se le debe tratar como lo que ha elegido ser: un enemigo del desarrollo de Cajamarca.

Lo cierto es que Rimarachín no está loco. La intención de nuestro pintoresco congresista, con su show mediático, fue adelantar a los que son a la vez sus socios y rivales políticos robándoles cámara de repercusión nacional con miras a la famosa marcha por el agua. La jugada quedó clara y ahora tendrá que dar explicaciones a quienes lo acompañan en la organización de esa proactiva aventura.

Es curioso. Los gestores políticos de la marcha por el agua están difundiendo esa actividad como un rechazo contra la empresa Yanacocha que, supuestamente, está matando de sed a la población cajamarquina. La realidad es al revés. No hay ninguna institución en Cajamarca, ni siquiera Sedacaj, que haya hecho tanto para captar y gestionar más agua en la región que la compañía minera. Me explico.

En el Perú, de acuerdo a fuentes oficiales, discurren superficialmente 2 billones de metros cúbicos de agua de lluvia. De ese gran volumen el 98.53 %, casi todo, termina en el océano Atlántico (97.7%), Pacifico (1.8 %) y el lago Titicaca (0.5%) Lo que utilizamos los peruanos es el 1.47% de todo lo que discurre. Qué desperdicio. De esto último, el 0.54% lo usan las hidroeléctricas que sólo aprovechan su fuerza de paso y después esa agua igual termina en el mar.

Nuestro consumo real, de esos 2 billones de metros cúbicos de agua, es a fin de cuentas solamente el 0.93%, algo de 19 millones, de los cuales 16.3 son para uso agrícola, 1.3 para la población, 1.1 para la industria, 0.09 para uso pecuario y 0.21 para uso minero. Está claro entonces que la gran necesidad de agua para impulsar el desarrollo no se va a obtener quitándole a la minería ese 0.21 millones de metros cúbicos que utiliza, sino captando más agua de lluvia para los usos que demande nuestro crecimiento económico.

Para ello, la solución es obvia. Como decía nuestro distinguido y apreciado amigo Don Pablo Sánchez, lo que hay que hacer es “cosechar” agua y para eso necesitamos reservorios. Yanacocha, dentro de su plan de mitigación, ha construido tres diques alrededor de sus operaciones y un depósito inmenso de 6 millones de metros cúbicos de agua: el reservorio San José. Todas estas fuentes son regulables y permiten el uso dosificado de agua, sobre todo en épocas de sequía, en beneficio de las comunidades vecinas al yacimiento minero. Además, la compañía en alianza con los mismos pobladores ha construido cientos de reservorios familiares en las comunidades vecinas.

De igual manera, el proyecto Conga propone la construcción de represas que prácticamente triplicarán la cantidad de agua que pueden retener las cuatro lagunas involucradas en la operación y que actualmente les sirven de poco o nada a los pobladores porque no hay forma de utilizarla durante la época seca.

La marcha por el agua, si de algo sirve marchar en vez de poner manos a la obra y empezar a construir reservorios, debería tener por objetivo que las autoridades de todo el país reflexionen sobre la necesidad de cosechar agua a lo largo y ancho de nuestro territorio, tal como lo está haciendo la empresa Yanacocha.

Le pedí a un amigo su opinión profesional sobre el episodio protagonizado por Rimarachín con respecto a la laguna El Perol. El siquiatra me contestó que, al parecer, nuestro legislador no tiene ningún problema médico. “Hay personas que hablan con sus perros, otros con sus flores y hasta con sus autos. Es normal que él le hable a la laguna”, dijo el galeno. “Lo anormal sería que la laguna le conteste”, agregó.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La cigarra y la hormiga en el mundo real

Una conocida fábula de Esopo: La cigarra y la hormiga, estuvo de moda en la web durante todo este mes. Mientras algunos la usaron para explicar el descalabro del euro originado por algunos países europeos poco previsores y con una descomunal deuda pública, en desmedro de sus socios esforzados y ahorradores, otros la emplearon para censurar el comportamiento relajado que caracteriza a algunos peruanos y lo paradójico que puede resultar el éxito en nuestro país.

Según la historia original, una cigarra se pasó el verano cantando. Al llegar el invierno se encontró desprovista de alimento y acudió a pedirlo prestado a su vecina la laboriosa hormiga. Esta última, inocente y generosa, se compadeció de la cigarra y le regaló algunos granos de arroz, no sin antes advertirle que debía ser previsora y que “vale más prevenir que lamentar”.

Otra versión más acorde con nuestros tiempos y crudamente realista cambió el final del cuento. La hormiga, sabiendo que su generosidad no cambiaría en absoluto el comportamiento de la cigarra y que por el contrario, su desprendimiento sólo la obligaría moralmente a mantener a la irresponsable durante toda su vida, le negó el alimento condenando al divertido bicho a una muerte segura. La moraleja, en este caso, es que “el trabajo incesante de la hormiga se ve recompensado con la supervivencia y la despreocupación de la cigarra se paga con la vida”.

El aspecto que no menciona la fábula, en ninguna de las dos versiones, es el terrible daño a terceros que causan las cigarras imprevisoras del mundo de la fantasía y en la realidad cuando no realizan a conciencia su trabajo. Por ejemplo, el caso de la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento S.A. – Cajamarca, Sedacaj.

Efectivamente, una noticia muy poco difundida hace dos semanas, fue la declaración del regidor Hernán Bueno Cabrera acerca del reciente informe de los nuevos funcionarios de la empresa proveedora de agua. De acuerdo a la autoridad edil, la actual administración debe afrontar temas legales, heredados de gestiones anteriores, por varios millones de soles y lo que tiene en caja no le alcanza para realizar las obras más urgentes.

“Los anteriores funcionarios decían que la empresa estaba muy bien, pero ahora se ha informado que tienen problemas en cuanto a dinero que necesitan para invertir en obras que mejoren el servicio. Actualmente tienen aproximadamente siete millones de soles, pero necesitan más dinero, además la empresa tiene problemas con laudos arbitrales por varios millones de soles”, señaló el Concejal.

La revelación más grave, que todos conocían de alguna forma pero nadie tenía la valentía de publicar, fue: “... la falta de servicios para la población no es por falta de agua, porque en las fuentes de captación sí hay agua, lo que pasa es que las captaciones desde las fuentes hasta las plantas –El Milagro y Ronquillo- no son suficientes”. Alguien, alguna cigarra, no hizo su trabajo en la debida oportunidad y la población no puede ser abastecida adecuadamente hoy porque la capacidad para recibir el líquido necesario y servir a toda la población es insuficiente.

En resumen, el paciente se muere de sed no porque falte agua sino porque no hay cómo dársela. Además del perjuicio que se ha causado, y se sigue causando a la población, durante tanto tiempo porque no se previó en su oportunidad la ampliación de las líneas de conducción de agua hacía las plantas de tratamiento, los responsables de esa situación permitieron con su desidia que los enemigos de la minería y el desarrollo culparan injustamente de la falta de agua a la empresa minera Yanacocha.

“En Cajamarca no hay agua porque la mina se la toma toda”, decían los anti mineros a pesar de que sabían a conciencia que estaban mintiendo. Lo bueno de todo esto es que una vez sincerado el problema sólo se trata de hallar la solución adecuada para resolverlo. Lo mismo sucederá en el caso del proyecto Conga. La solución quedará a la vista una vez que se develen, como se está haciendo, una a una, todas las motivaciones políticas que han tenido y tienen aún los impulsores del conflicto.

El problema que causan las cigarras insensatas en el mundo real es el mismo que ocasionan los choferes borrachos y que aparecen en las crónicas sangrientas de nuestros noticieros de madrugada: Cuando se accidentan, en vez de matarse solos, que a fin de cuentas es su elección personal, lo hacen llevándose por delante a otras personas inocentes que nada tienen que ver con su irresponsabilidad. Eso es injusto.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un salvavidas para Goyo

Gregorio Santos Guerrero, nuestro Presidente Regional, necesita urgente un salvavidas que lo rescate del embrollo en el que está metido debido a su mal cálculo político. El sabe que el presidente Humala no va a dar marcha atrás en el tema Conga, por una serie de consideraciones legales, económicas, políticas, sociales e incluso ambientales que convertirán la realización del proyecto minero en el éxito de la región, el país y también de su gobierno.

Santos sabe también que su posición de defensor ambiental de las cuatro lagunas –adoptada por conveniencia- es insostenible. A todos los argumentos técnicos y las explicaciones de los expertos sobre el tema, él mismo y los tres mil comuneros ubicados en sus orillas desde hace diez días han respondido convirtiéndolas en un enorme basural de desperdicios y en pozas sépticas que deberán desaguarse y limpiar durante meses para eliminar esa sopa fétida de caca, orina y coliformes fecales en que las han convertido.

Goyo sabe, como lo sabemos todos en el Perú, que su única razón para liderar el paro regional indefinido en contra del proyecto Conga, fue no dejar que su enemigo político Wilfredo Saavedra le ganara la iniciativa. Una rivalidad entre camaradas. No obstante, el conflicto se le fue de las manos y ha tenido que mantener una posición extremista para no perder el liderazgo entre los campesinos que lo eligieron con sus votos. A extremista, extremista y medio, parece ser el lema de Goyo.

Lo que nuestro presidente regional no midió fue que hay decenas de miles de pobladores de Cajamarca que viven directa o indirectamente de la actividad minera, a quienes no les hizo ninguna gracia que Goyo y asociados los obliguen a caminar por el borde del precipicio gracias a su aventura política. No calculó tampoco que el 60% de la actividad económica de la región se mueve precisamente al ritmo de las operaciones de Yanacocha y que una vez parada la mina, colapsó Cajamarca.

Por más que lo dijo, no creo que fuera su intención paralizar la ciudad por tanto tiempo. Pienso que otra vez calculó mal. En vez de un fin de semana esto ya tiene diez días y va para más. Digo que no lo creo porque después de todo Goyo no es un desquiciado, él es la máxima autoridad y tiene que responder legalmente por las consecuencias de sus acciones. Nadie, es su sano juicio, quiere ser responsable por el desabastecimiento de alimentos que ha desesperado a miles de amas de casa que no tienen como alimentar a sus familias y que no le van a perdonar jamás ese exceso.

De ningún modo le debe haber agradado ser el responsable de las pérdidas económicas de miles de empresarios que no sólo han dejado de ganar sino que han quebrado por su mala decisión. Cómo le va a gustar que al final de este desaguisado los empresarios, comerciantes, lecheros y trabajadores le reclamen por el perjuicio que les ha causado. Como tampoco es posible que Goyo haya querido perjudicar a millares de estudiantes cajamarquinos que están en riesgo de perder el año escolar por la paralización de las clases en los colegios.

Por supuesto, Gregorio Santos no hubiera deseado jamás ser el responsable de la muerte de la señora Rosa Vílchez Lozano, madre del periodista celendino Eli Guerrero Vílchez, quién falleció víctima de las lesiones sufridas en un incidente provocado por los seguidores del presidente regional en esa especie de progroms organizados contra todos aquellos que no dan muestras de adhesión a su “paro pacífico”. Una lamentable desgracia. La noticia fue difundida en la web para pesar de todos los pobladores que de una u otra forma somos víctimas del desatino de nuestra autoridad.

Hoy sábado, la prensa nacional ha dado cuenta de que la Presidencia del Consejo de Ministros ha convocado, una vez más, para mañana domingo, el reinicio del diálogo. Un esfuerzo adicional para alcanzar la paz, luego de que Wilfredo Saavedra le diera un ultimátum al Gobierno Central, otorgándole tres días para declarar inviable el proyecto Conga. De lo contrario, amenazó el dirigente, la protesta se radicalizará a partir del lunes.

Obviamente, las cosas han llegado demasiado lejos y Gregorio Santos tiene que tomar una decisión. Seguir hasta las últimas consecuencias en esa alianza perniciosa con el exemerretista Wilfredo Saavedra y seguir asumiendo toda la responsabilidad por los daños descritos, y todos los que vendrán. O aceptar la mano extendida del Gobierno para buscar coincidencias y tratar de forjar juntos alguna forma de consenso que salve a Cajamarca y al país entero de más desgracias que lamentar.

Goyo necesita un salvavidas. Algo que lo ayude a salir del problema sin perder soga ni cabra. Ojalá que lo encuentre porque él es la única persona con la que aún se puede dialogar. Con Saavedra, ya se sabe, no hay nada de qué hablar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Las lagunas y los líderes iluminados

¿Por qué después de tantos años –algo de doce- los pobladores de las comunidades circundantes más alejadas del proyecto Conga se oponen recién a su realización? Las respuestas son varias. Como decía Jack el destripador: vamos por partes.

Las comunidades del área de influencia inmediata no se opusieron al proyecto ni a la instalación de oficinas de la empresa en las localidades de Huasmín y Celendín porque comprendieron varias cosas. En principio, que las cuatro lagunas en cuestión –aunque la verdad les duela a algunos- no les hacen ningún favor. Estas se llenan y rebalsan cuando llueve. Pero ese rebalse es innecesario y, a veces, hasta perjudicial. Como decían nuestros abuelos: “bueno es culantro pero no tanto”, y con el agua de lluvia tienen suficiente.

Comprendieron que las lagunas no filtran agua hacia abajo ni hacia los costados. De ser así, hace tiempo se hubieran vaciado. Disminuyen durante la época seca por evaporación y lo poco que se puede sacar en baldes para uso personal. El piso que las contiene es natural y simplemente impermeable. Igual que ciertos cerebros revolucionarios en los que es imposible colar alguna idea de desarrollo. Tienen claro, también, que el agua que corre bajo sus terrenos, por gravedad, no proviene de esas fuentes sino de la napa freática que también sube o baja dependiendo de las precipitaciones pluviales y su abundancia.

Los pobladores saben, además, que esa agua en ningún modo se debe usar para consumo humano y que en los meses de sequía, de mayo a setiembre, más les valdría tener una gigantesca cisterna que las pintorescas lagunas. Ni siquiera les sirvieron para promocionar el turismo vivencial en la zona, porque están en medio de nada y a nadie le importaron hasta que Conga anunció su millonaria inversión.

No se opusieron tampoco porque la empresa les explicó, mediante charlas, reuniones y talleres, exactamente lo que pretendía hacer. A los pobladores le pareció fantástico cambiar las lagunas por reservorios que multiplicaran casi por tres la cantidad de agua que contenían y, sobre todo, que la iban a poder utilizar todo el año, más que nada en esos meses en que no llueve y se secan los pastos y el ganado no da leche, y tampoco se puede sembrar nada ni tener una vida normal. Porque es cierto: el agua es vida, pero cuando hay, y sobre todo cuando la puedes usar.

Además del agua que es lo primordial, los campesinos, probablemente las mujeres más que los hombres, con esa capacidad –a veces mágica- que tienen para llevar la economía del hogar, advirtieron que una mina en la zona sería una bendición en puestos de trabajo, directo e indirecto, y otras oportunidades de desarrollo para la gente del lugar.

¿Por qué entonces existe ahora toda esta oposición al proyecto? Simple. Porque las lagunas nunca fueron el problema de fondo. Todo este conflicto, desatado por Gregorio Santos, Wilfredo Saavedra y las personas de su entorno, tiene un trasfondo político y una lucha por el poder.

Todo este lío ya no es, nunca fue, por las lagunas, Conga o Yanacocha. En el meollo de todo este asunto hay una pugna entre Santos y Saavedra por el liderazgo campesino, sumada a una ideología trasnochada de Patria Roja y sazonada por intereses particulares de cada uno de los actores que han azuzado, no a los campesinos vecinos a las lagunas, sino a los que viven más alejados con el cuento perverso de que el proyecto los va a matar de sed.

Alguien me decía que Gregorio Santos está loco, por usar de rehenes a todos los pobladores de Cajamarca para alcanzar sus fines. Pero no. No es así. Los niños, los borrachos y los locos no tienen culpa porque no saben lo que hacen. No es el caso de Goyo, él sigue sin aceptar la mano extendida del Gobierno y su propuesta de diálogo para enfrentar esta situación. Goyo no es loco, es un político irresponsable.

¿Qué se hace con gente así? En principio, no se puede ignorar a una autoridad que infringe leyes y pone en peligro la salud y la vida de miles de pobladores. Hay que denunciar lo que ha hecho y está haciendo, ante todas las instancias posibles. Luego, no hay que olvidar todo esto, para que no nos vuelva a ocurrir. Estas cosas pasan cuando en vez de elegir en las urnas a políticos serios, votamos con los ojos cerrados por líderes iluminados.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El modelo económico de Goyo

Gregorio Santos y sus radicales han dicho que el proyecto minero Conga: “No va”. Es su última palabra. Ni siquiera pestañaron cuando se anunció la paralización de actividades que hizo Yanacocha para proteger a sus trabajadores, la población, y en “aras de que se restablezcan la tranquilidad y la paz social en Cajamarca”.

Los líderes antimineros dijeron que eso no era nada nuevo porque en realidad el proyecto ya lo habían paralizado ellos. Con respecto a la pérdida de seis mil puestos de trabajo y la quiebra de decenas de empresas locales -daños colaterales de su pequeña revolución-, Goyo anunció que se compensarán con soñados proyectos de electrificación y forestación que él tiene en su iluminada cabeza. Qué bueno.

Está claro también, porque así lo han manifestado Don Gregorio y compañía, que tampoco “Va” ninguno de los otros proyectos mineros que ya están bastante maduros e iban a entrar en etapa de construcción en los años inmediatos. Los dirigentes regionales han decidido, por toda la población, que el modelo de desarrollo económico cajamarquino, basado en la actividad minera, finalizará con las operaciones de Yanacocha, Gold Fields y La Zanja que ya están en producción, y que no habrá una sola mina más en la región.

En buena cuenta, eso significa que tendremos minas para unos siete o diez años más y que con eso es suficiente. Por supuesto los antimineros saben que no es lo mismo diez años en subida que diez años en bajada. Porque la producción minera no va a crecer en ese plazo, al contrario, irá disminuyendo progresivamente, año a año, con la consiguiente desaceleración paulatina de la economía local hasta su total estancamiento. Claro, antes que esto último ocurra él ya habrá puesto en marcha su propio modelo económico.

¿Cuál es ese modelo? Por sus declaraciones y de acuerdo a sus más fervientes seguidores en las redes sociales, la explicación es simple: Gregorio Santos, imitando la propuesta del iluminado líder cocalero boliviano Evo Morales, se propone restaurar en la región: “La cultura de la vida”. Revivir los años dorados del maravilloso mundo de los incas donde todos vivían de la agricultura y la crianza de ganado. Y donde las mejores vacaciones del mundo conocido en ese entonces se gozaban en las placenteras aguas termales de Pulltumarka. Qué mejor lugar para ese feliz renacimiento que aquí, en Cajamarca, donde históricamente se marcó el final del anhelado imperio.

¿Qué los Bancos se van a ir de Cajamarca? A quién le importa. Si aquí no necesitaremos dinero. Volveremos al trueque, esa forma justa de hacer transacciones comerciales. El mundo está como está, de cabeza, justamente por el amor desmedido a las monedas y los billetes. Cajamarca no será así. Los que producen papas las cambiarán por ajos o por lentejas. Diez cuyes valdrán lo mismo que un lechoncito y así, por el estilo, tendremos un pujante mercado local que desplazará a esos símbolos del mercantilismo, como El Quinde, que ha emponzoñado con el veneno del consumismo a la juventud local.

¿Qué se cerrarán los negocios, no habrá trabajo para los taxistas ni obras para la gente de construcción civil? ¿Qué los únicos que tendrán un puesto de trabajo fijo serán los empleados públicos? ¿Qué los profesionales tendrán que emigrar? Patrañas. Esas son calumnias de los mineros para engañar al pueblo. El modelo económico de Goyo, que entusiastamente quieren copiar otras regiones del país, reemplazará fácilmente todo eso. Total los que trabajan en la mina son unos cuantos miles, en cambio, la agricultura, la ganadería y el turismo darán trabajo a todos ellos y a cientos de miles de familias más. No hay por qué preocuparse.

Lo que no está claro y valdría la pena preguntarle a Goyo, así como se lo preguntaron a Evo, es si nuestro presidente regional también pretende retomar los sacrificios humanos para congraciarse con los dioses y pedirles que llueva durante esos meses del año en que, desde tiempos inmemoriales, no cae una gota de agua Cajamarca. Cuando no hayan minas Goyo y sus radicales no tendrán a quién echar culpas por la falta de agua. ¿Goyo estará en Cajamarca para esas épocas? Por supuesto. El será el Inca y todos los demás, los que se queden en este paraíso, serán sus orgullosos súbditos.

Lejos de dialogar y de buscar consensos que permitan a Cajamarca y al país entero seguir adelante con un desarrollo inclusivo, que garantice, con los controles más extremos, el ejercicio responsable de la actividad minera formal en beneficio de todo el pueblo peruano, los extremistas siguen negándose a conversar. Esa posición radical, dijo con razón, el presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, Jorge Caillaux, perjudica el desarrollo de Cajamarca y es “una forma perversa de hacer política”, ya que no contempla la posibilidad de conciliar posturas.

Más bien Goyo y los radiales antimineros se mantienen en sus cuatro para imponer a Cajamarca su visión particular de progreso. Esa es su prerrogativa. A ellos los eligió el pueblo para dirigir su destino, aunque con ello se lleven por delante el Estado de Derecho, al país entero, y el sentido común. ¡Viva el modelo económico de Goyo!

martes, 29 de noviembre de 2011

El gran perdedor

En el último artículo de Alberto Benegas Lynch, presidente de la sección de ciencias económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina, publicado la semana pasada en El Diario de América, éste hace referencia a lo que Leonard Read, creador de la Fundación para la Educación Económica en EE.UU., llamó el “Síndrome del filósofo rey”.

De acuerdo con Benegas, todos los gobernantes lo sufren. “Se la creen, la alfombra colorada los marea y el poder los empequeñece mentalmente . Además tienden a considerarse indispensables e irremplazables”. “Hasta el modo en que hablan y los gestos que hacen los gobernantes revelan una embarazosa, arrogante y, por cierto, nada socrática presunción del conocimiento que naturalmente los conduce a reiterados y sonoros fracasos”, añadió el académico.

¿Es esto lo que le pasó a Goyo? ¿Lo encegueció el poder? ¿Su presunción de ser un político hábil lo condujo a un sonoro fracaso? Probablemente, sí. El presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, quiso dar un golpe de muñeca a los grupos extremistas que intentaban desestabilizar su gobierno y, a la vez, poner en jaque al presidente Ollanta Humala oponiéndose a la actividad minera en la región y en todo el Perú. Lo hizo gritando más fuerte que el Frente de Defensa y enardeciendo a las masas para enfrentar al proyecto Conga, símbolo del futuro económico del país.

Si los extremistas protestaban, él organizaba un mitin en la Plaza de Armas. Si los antimineros promovían una marcha, él convocaba al paro provincial. Cuando la población le pedía mesura, se precipitó a organizar un paro indefinido –si puede llamarse “organizar” al descalabro que Cajamarca está viviendo. ¿Lideró realmente Goyo todas estas acciones o sólo fue el tonto útil de sus enemigos políticos y los anti-todo? Todo indica que “el gran político” fue utilizado.

Santos creyó que podía condicionar a Humala. Perdió contacto con la realidad nacional. No vio más allá del Gavilán y pretendió darle un ultimátum: si quería dialogar que Ollanta venga a Cajamarca. No le salió la jugada. El Presidente no vino a conversar con él y sus compañeros de aventura, los extremistas y los ronderos, le han dado la espalda. No le hacen ningún caso. Se le escapó el diablo de la botella.

El paro se le fue de las manos. La violencia que vive la ciudad y la población vecina a Conga, el desabastecimiento de alimentos, la falta a clases de los estudiantes, las pérdidas económicas millonarias de miles de empresarios y de campesinos, son ahora responsabilidad suya. Goyo era la autoridad y se convirtió en el más extremista de los extremistas. Ahora no le queda más que hacer el tonto y decir que él sólo acompaña al pueblo en sus decisiones soberanas.

¿Entonces, todo lo que está pasando es culpa de Goyo? ¿De quienes lo eligieron? ¿De los extremistas? No. En realidad lo que sucede es culpa de todos los peruanos quienes desde hace muchos años renunciamos a nuestros derechos y a cumplir con nuestros deberes cívicos. Utilizamos lo de la Responsabilidad Social Empresarial, para hacernos los idiotas y no volver a hablar de nuestra Responsabilidad Social Ciudadana. Permitimos el desmoronamiento de las instituciones en vez de fortalecerlas para que los gobernantes, como Goyo, “hagan el menor daño posible”.

Alberto Benegas Lynch lo dice bien en su artículo. Si las instituciones, debidamente fortalecidas, cumplieran con su rol y pusieran límites que enangosten la capacidad de maniobra del demonio, podríamos adoptar la sugerencia de Montesquieu en cuanto a elegir a nuestros gobernantes por sorteo, al efecto de subrayar la insignificancia de quien gobierna y resaltar la importancia y el desempeño de las instituciones.

¿Cómo cambiar esta situación a la que han llegado nuestros países subdesarrollados? Benegas recomienda que cada uno de nosotros nos miremos por dentro que es donde radica la solución y no esperemos que nos resuelvan los problemas desde afuera en busca de una amarra exterior… y menos que menos a cargo de “un líder” o de un energúmeno que la juega de “filósofo rey”.

¿Qué sucederá ahora en Cajamarca? Nadie lo sabe. Seguimos esperando que Goyo reaccione y responda a la altura de su cargo. En tanto, la situación está fuera de control. Esta mañana los comuneros han atacado las instalaciones del proyecto Conga. Los extremistas siguen buscando el enfrentamiento con sangre entre los campesinos y la policía, mientras avivan el caos en la ciudad. Por otro lado, ya se anunciaron movimientos de la CGTP en Lima, movilizaciones de apoyo en otras zonas del norte del país y la reanudación del paro anitiminero en Andahuaylas.

Por su parte, el Gobierno Central sigue pidiendo diálogo, pero la única respuesta que recibe hasta ahora es: “No hay nada de qué hablar”. Y ya se sabe, en nuestro país, cuando no hay conversa, nos agarramos a golpes. ¿El gran perdedor? Por supuesto, nosotros. El dichoso pueblo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Gregorio Santos y el futuro del país

La protesta del presidente regional de Cajamarca Gregorio Santos, Goyo, contra el proyecto minero Conga, dejó de ser una estrategia política, para convertirse en un movimiento muy difícil de controlar. En una reunión celebrada ayer con el autodenominado Frente de Defensa de los Intereses de la Región, los dirigentes de las rondas campesinas provinciales se opusieron a su pedido de liberar las vías de acceso a la región que permanecen bloqueadas desde el jueves.

A los ronderos y otros grupos radicales les tiene sin cuidado la posibilidad de que el lunes arribe a la ciudad una comitiva del Ejecutivo para dialogar. No los conmovió en absoluto el llamado a un entendimiento pacífico por parte del cardenal Juan Luis Cipriani ni del ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana monseñor Luis Bambarén. No tienen intenciones de conversar. Es más, Alfonso Valderrama, coordinador de la Unión de Frentes Regionales del Perú, anunció una movilización de las regiones del norte y oriente del país para el miércoles.

La consigna, que se repite como un mantra es: “Conga no va”. Aunque ello signifique la pérdida de una inversión millonaria, miles de puestos de trabajo en la zona del proyecto y en la ciudad, el desarrollo de los pueblos involucrados y del país entero. Goyo tiene razón cuando dice que la protesta “va más allá de Conga”. Efectivamente, se detendrán cientos de inversiones mineras y los negocios colaterales que las acompañan, así como los miles de puestos de trabajo directo e indirecto que ellas generan.

El Perú dejará de ser un país atractivo para la inversión nacional y extranjera. Probablemente, Estados Unidos –aunque eso no les quite el sueño a los manifestantes- cancele su intención de incluirnos, junto a Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, en la ampliación de la Asociación de Países del Trans-Pacífico, con miras a convertirse en el bloque comercial más grande del mundo. A nadie le gustan los socios quebrados. Quizá seamos reemplazados por Corea del Sur, Canadá o México, países que ya han manifestado su interés de formar parte de dicha Asociación.

Mientras las piezas del ajedrez de la economía mundial continúan en movimiento, los peruanos nos mantenemos estáticos. Cientos de comuneros permanecen en los alrededores del proyecto Conga en actitud desafiante contra la policía que resguarda el lugar. En la ciudad de Cajamarca, aunque algunos negocios atienden con recelo, los pobladores se mantienen en sus casas para no arriesgarse a ser agredidos por piquetes de manifestantes con la consigna de causar temor. El transporte público está paralizado y los particulares evitan usar sus vehículos en prevención de que les rompan un vidrio. No obstante, lo que verdaderamente importa es que del final de esta historia depende el futuro del país.

Por su parte, el vicepresidente de Operaciones de Newmont Sudamérica, Carlos Santa Cruz, ha insistido en que al igual que los pobladores de Cajamarca y las autoridades locales y nacionales, la empresa minera coincide con la visión de que el proyecto debe ser responsable. Primero, en generar más agua para las comunidades donde se va a desarrollar, y luego, en integrarse a los planes de desarrollo de todos sus vecinos. “En Yanacocha estamos convencidos de que una minería moderna y responsable debe generar más agua para las comunidades, pues así combatimos efectivamente la pobreza del campo. En este sentido, el Proyecto Conga será un buen ejemplo y marcará la pauta para otros proyectos que puedan venir en el futuro”, dijo el alto funcionario minero.

Efectivamente, no se trata de ponerse de un lado o del otro. Ni de que un grupo pierda para que el otro gane. Esto no es un enfrentamiento entre peruanos. Aunque hay algunos malos liderazgos que lo están planteando de esa manera. Se trata más bien de buscar consensos y de que todos los actores de la sociedad, por la vía del diálogo alturado y la intervención de los expertos, se convenzan de lo que es mejor para el futuro de la región y el país. Es bueno recordar que el tema del medio ambiente, el trasvase de las lagunas y la construcción de presas, no son asuntos románticos sino científicos que se pueden comprobar.

Ojalá que el problema de Conga se resuelva por la vía del diálogo. Es imperativo que todas las personas entiendan que la empresa minera, el Estado, los trabajadores mineros y toda la población cajamarquina queremos exactamente lo mismo: Que haya más agua y de la mejor calidad durante todo el año. Que la operación minera no genere contaminación alguna. Que se creen más puestos de trabajo para más cajamarquinos y más peruanos, que se generen impuestos para que los gobiernos locales y el regional mejoren los servicios de salud, educación y seguridad pública, y ejecuten los proyectos de desarrollo que traerán bienestar a las comunidades. Y que la riqueza generada por la mina sirva también para impulsar otras actividades económicas en la región.

Tener decenas de miles de desocupados es una tragedia para cualquier territorio en cualquier país, sobre todo, para uno como el nuestro que desde hace varios años tiene una economía pujante, con crecientes niveles de desarrollo y bienestar que han sido la envidia de todo el Perú. El desastre económico, y también el político, nos puede sobrevenir debido a la obstinación imprudente de algunos líderes y autoridades locales al negarse a buscar una solución seria y concertada a un problema que es finalmente técnico y factible de ser analizado; y que nos involucra a todos.

Sir Isaiah Berlin, el gran politólogo, decía que el mérito de los hombres de Estado es acertar a comprender qué combinación de elementos han conducido a tal o cual situación particular. Comprender las características y la combinación específica de factores económicos, políticos y personales que provocan los movimientos sociales. El político exitoso –decía Berlin- parece tener antenas que le permiten percibir los contornos y la textura específica de una situación política o social.

Todo Cajamarca y el Perú esperan que el político Gregorio Santos esté a la altura de las circunstancias y del conflicto que le ha tocado liderar. Que todos resultemos ganadores, será su tarea más importante y la más trascendente.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El enemigo equivocado

Muchos pobladores están en pie de lucha contra el proyecto Conga de minera Yanacocha. Algunos porque temen que el traslado de cuatro lagunas, que serán reemplazadas por reservorios, los dejará sin agua para toda la vida. Y otros porque quieren ser considerados como “afectados” -no se sabe bien de qué- para recibir los beneficios que la compañía otorga a los centros poblados en su área de influencia de acuerdo a su política de Responsabilidad Social.

En lo que están de acuerdo unos y otros, es en que tienen que romperle el brazo al Gobierno Central para que, por la fuerza, y no por la razón o el derecho, anule la autorización que tiene la empresa para ejecutar el proyecto. Y que una vez en eso prohíba de paso la minería en cabeceras de cuenca, lo que en buena cuenta significa acabar de una vez por todas con la actividad minera en el país. Viviremos todos felices de la ganadería en pequeña escala, la agricultura de subsistencia y el turismo vivencial. Extraño remedio. En el primer caso es entendible porque existe temor, pero en el segundo hay un mensaje subliminal muy nuestro: “Si no me beneficio yo, que no se beneficie nadie”.

¿El temor es verdadero? Sí, por supuesto. ¿Por qué sienten temor recién ahora y no desde hace años que el proyecto está en marcha? Porque en las últimas semanas han sido bombardeados por información distorsionada y falsa proveniente de líderes inescrupulosos con los más evidentes intereses: políticos, de poder y económicos. Su mensaje es sencillo: en Cajamarca no hay agua ni desarrollo y por lo tanto la presencia de esa mina sedienta de líquido es dañina y no representa ningún beneficio a la comunidad.

¿Es cierto eso? Sí y no. Me explico. Es cierto que Cajamarca tiene graves problemas de abastecimiento de agua. Las razones son básicamente dos. La primera es que aquí llueve de octubre a abril. De mayo a setiembre es época seca. Es decir que, en este momento, en Cajamarca no llueve desde hace seis meses, y el mes pasado y lo que va de noviembre que ya deberían empezar las precipitaciones pluviales, éstas han sido muy pobres. A decir del experto cajamarquino en hidrología, Godofredo Rojas, no todos los años llueve igual y éste, al parecer, no va a ser de los más húmedos.

El problema se solucionaría con represas para captar el agua de lluvia que regularmente no se necesita de octubre a abril. porque cuando llueve normalmente hay agua suficiente e incluso de sobra para cubrir todas las necesidades de la región. El líquido almacenado se utilizaría durante la época seca que es cuando realmente se requiere. La propuesta de Yanacocha es precisamente esa: construir reservorios para almacenar tres veces la cantidad de agua que actualmente albergan las lagunas y regular su uso para aprovecharla en los meses en que en realidad se necesita.

El mensaje antiminero es falso, dice que sin lagunas ya no habrá más agua para la comunidad. La realidad es al revés, habrá más agua y la habrá todo el año.

El segundo problema sobre el abastecimiento de agua es la capacidad de tratamiento que tiene la planta el Milagro. Lamentablemente, no se da abasto para cubrir la demanda de agua potable que tiene la creciente población de la ciudad. Esta situación responde a problemas técnicos y de planificación que no se atendieron en su oportunidad. Buscar culpables a estas alturas no tiene sentido. La solución está a la vista: se necesita el concurso de profesionales expertos, una elevada inversión y tiempo razonable para solucionar el problema.

El mensaje antiminero dice que no hay más agua potable porque Yanacocha se la consume toda. Esa afirmación, además de infantil y perversa, distrae a la población del verdadero problema y la aleja de la verdadera solución.

Todos tenemos muy claros los síntomas pero los antimineros han distorsionado la solución. Si se entendiera realmente el origen del problema del agua en el campo y la ciudad, la población estaría pidiendo a sus autoridades medidas para almacenar el agua: reservorios y mayor inversión minera para que el Canon y los impuestos en general proporcionen los fondos suficientes para ampliar o construir otras plantas de agua potable adicionales y con la más moderna tecnología.

Si los pobladores comprendieran que la base del desarrollo no son los reclamos, las marchas ni los paros o bloqueos, sino, la inversión real. Y que los millones de soles provenientes del Canon minero de todos estos años, en vez de convertirse en proyectos de desarrollo y fuentes de trabajo para toda la población, están durmiendo en los Bancos porque las sucesivas administraciones no han tenido capacidad de gestión, sería imposible que los antimineros los engañen con el cuento de que es Yanacocha la culpable de la desidia. Al contrario desde hace diecinueve años la empresa minera ha estimulado una atmosfera en la que han germinado ciudadanos emprendedores, animándose y arriesgando su capital para hacer empresa en nuestra región.

El esfuerzo de la compañía minera por formar jóvenes ha logrado la capacitación de personal local al punto de que ahora el setenta por ciento de los trabajadores mineros son cajamarquinos. Lo que necesita la región no es cerrar empresas mineras, eso se llama suicidio colectivo. Al contrario, lo que necesitamos es más inversión. Exigir a las autoridades nacionales y locales, a la Cámara de Comercio, que se ejecuten proyectos y que se dé facilidades para la creación de empresas. Necesitamos un tejido empresarial más grande y robusto para generar más puestos de trabajo para más cajamarquinos a la mayor velocidad posible..

Si los pobladores que se sumarán al paro del jueves invirtieran sus energías en pedirle a sus líderes las medidas que se requieren para que mejore la situación económica y se impulse el crecimiento de sus respectivas comunidades, tendrían que exigirles proyectos, recursos, inversión, capacidad y dirección. Es absurdo pensar que el desarrollo se va a lograr impidiendo la realización de un proyecto multimillonario en la zona, como es absurdo cerrarse a toda posibilidad de inversión sin escuchar las propuestas que tienen para ellos la empresa minera y el Gobierno Central. Y por el contrario presten oídos a gente que nunca los ayudó y que hoy aparecen como los salvadores del medio ambiente anulándoles toda posibilidad de desarrollo para ellos y sus hijos.

Las sociedades más prosperas son las que han creado tejidos empresariales variados y poderosos a base de inversión y trabajo, aprovechando sus oportunidades y ventajas competitivas, como en este caso la minería. Sería ideal que esa porción de pobladores que asistirán a los actos de violencia programados contra la actividad minera, dirigieran esa energía contra las trabas que siempre los han detenido y que hoy significan un obstáculo serio para aprovechar legítimamente su única oportunidad de encausarse en la vía del desarrollo. Los jóvenes y las futuras generaciones se lo merecen.

Ojalá que lo entiendan a tiempo y se den cuenta de que están peleando, con los ojos cerrados, contra el enemigo equivocado.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las lagunas de Conga y el diálogo

“El paro” terminó tal como empezó: sin convicciones. El perdedor, como siempre, fue esa ficción llamada Pueblo que en la realidad somos cada uno de nosotros, los individuos. Perdieron los estudiantes que no asistieron a clases; los trabajadores que no acudieron a sus centros de labores; las amas de casa, los comerciantes y los independientes que tampoco realizaron normalmente sus actividades. Al final, lo único que se demostró es lo que sabemos todos. Cuando la Mina para, Cajamarca se detiene.

¿Hubo ganadores? No lo creo. Aunque probablemente se sientan vencedores quienes organizaron ambos paros. Porque no fue uno sino dos: el del Gobierno Regional y de los grupos anti inversión. El primero para reafirmar su mensaje al Gobierno Central de que en el futuro la Región debe ser consultada y formar parte de las grandes decisiones que involucran al territorio. Una aspiración legítima. Y el segundo, el de los anti mineros para imponer su agenda de violencia y contra el desarrollo.

En todo caso los únicos que obtuvieron algún provecho fueron éstos últimos. El Gobierno Regional no necesitaba convocar a un paro para decir lo que dijo, en cambió los anti mineros sí requerían del alboroto, los ataques a los negocios y la paralización impune de la ciudad como ante sala de su segundo paso. Ahora están promoviendo la invasión de la zona donde están ubicadas las cuatro lagunas que comprende el proyecto Conga.

A su programa violentista le cayó como anillo al dedo la reciente declaración del primer ministro Salomón Lerner “Vamos a hacer respetar la propiedad privada y el libre tránsito –contra pequeños grupos violentistas- y hemos estado coordinando con el ministro del Interior para que la paz social se imponga en el país”. La sociedad está advertida, los enemigos del desarrollo buscan el enfrentamiento. No son coincidencias los movimientos anti mineros organizados aquí, en Huaraz y Andahuaylas. Se trata de frenar inversiones en los sectores minero y energético por 45 mil millones de dólares en la próxima década.

Ahora bien, si queremos desanudar el nudo gordiano de Conga tenemos que quitar de por medio los intereses políticos, económicos y de poder que lo envuelven y distorsionan. Quedarnos sólo con la preocupación genuina de los pobladores cajamarquinos acerca del futuro de las cuatro lagunas involucradas en el conflicto. Para conocer la verdad técnica conversé al respecto con uno de los profesionales más reputados y calificados en el tema, el experto cajamarquino en aguas Godofredo Rojas Vásquez.

De acuerdo a Rojas, dichas lagunas almacenan el agua que discurre por las laderas de las microcuencas y se llenan en épocas de lluvia, de octubre a abril. El agua que no retienen debido a su tamaño termina en la vertiente que va al Atlántico. En los meses de estiaje, de mayo a setiembre, estas lagunas tienden a secarse. Las represas que construirá Minas Conga –aseguró el experto- almacenarán casi tres veces la cantidad de líquido que se capta actualmente y se convertirán en un medio regulador de agua para las comunidades vecinas.

¿Se podrán llenar los reservorios? Por supuesto, dijo Rojas, las microcuencas donde se ubica el proyecto se encuentran entre los 3.500 y 4.200 metros sobre el nivel del mar. La precipitación promedio anual en esas zonas es de 1,200 milímetros al año, lo cual asegura que las presas, especialmente ubicadas y diseñadas, retendrán agua de lluvia en cantidad más que suficiente para atender el uso poblacional y las actividades agrícolas, pecuarias y mineras. El experto en hidrología recalcó que los vecinos de Minas Conga dispondrán de agua segura en los meses de estiaje.
Por otro lado, añadió el especialista, “en la zona de Minas Conga hay poca presencia de bofedales (espacios de topografía plana donde se acumula el agua de lluvia) Las zonas donde se va a realizar el minado son laderas donde la lluvia se desplaza aguas abajo por escorrentía superficial, la infiltración es mínima”.

Con respecto al perjuicio a la agricultura y crianza de ganado que supuestamente causaría el trasvase de las cuatro lagunas, el profesional afirmó que eso es falso y que la situación es exactamente al revés: “Con la construcción de represas que acumularán dos veces más agua y permitirán la regulación de su uso durante todo el año, el gran beneficio es que se asegurará el abastecimiento de agua para los pastos y las cosechas normales, y, adicionalmente, para cultivos hortícolas y de hierbas aromáticas entre los meses de mayo a setiembre”.

Es entendible que buena parte de los pobladores de la zona abriguen dudas sinceras sobre el futuro si Conga trasvasa las cuatro lagunas a igual número de reservorios. No obstante, en nuestro “adentrito” todos queremos que los beneficios anunciados por la empresa sean ciertos. Cómo no va a ser bueno tener más agua y tenerla todo el año. Sin embargo, el miedo es poderoso. No deja pensar. En ese sentido, los enemigos del desarrollo han hecho bien su tarea exacerbando el miedo, el odio y la agresividad.

¿Hay solución para este problema? Sí. Es la más sencilla y eficaz mientras se involucren los actores correctos y bien intencionados. Desde que el bicho humano camina sobre la faz de la tierra no existe mejor manera de arreglar los conflictos que: dialogar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Paralicemos el mercado y el progreso

Los líderes de distintas organizaciones han convocado a la realización de un paro para el miércoles 9-N en Cajamarca. El objetivo, dicen, es protestar por la ejecución del proyecto de cobre y oro, Conga, de la empresa Yanacocha. De paso, aseguran, se interrumpirán los planes de inversión anunciados por otras compañías mineras. El pueblo, unido en este acto de masas, gruñen algunos promotores, demostrará que no quiere más minería en la región.

Por su parte, la Cámara de Comercio y la misma empresa minera han llamado a la cordura indicando que están en juego la actividad empresarial y el bienestar económico de miles de pobladores que se verán seriamente afectados si Conga se paraliza por la desinformación e interés de algunos grupos anti mineros. Literalmente, se detendrá el desarrollo de Cajamarca y de buena parte del país.

Puesto en números, el proyecto Minas Conga generará, con un tiempo de vida estimado inicialmente en 17 años, US$ 630 millones por regalías más US$ 2.297 millones en impuesto a la renta, 6 mil puestos de trabajo, y más agua a las comunidades, así como una mayor actividad económica en toda la región.

“En lugar de estar resolviendo situaciones de conflicto deberíamos estar concertando cómo hacer realidad esta oportunidad singular para el país y que no se da todos los días”, dijo el vicepresidente de Newmont para América Latina Carlos Santa Cruz, refiriéndose a los violentos acontecimientos de las últimas semanas. “De desarrollarse el proyecto Conga y el clúster minero, la región Cajamarca estaría en posibilidad de recibir 500 millones de canon anual. Esto financiaría a la región en los próximos veinte años”, añadió el ejecutivo.

Efectivamente, la concentración e interconexión de empresas mineras, de servicios, metal mecánicas, comercializadoras, etcétera, conformarían un clúster que abarcaría toda la zona norte del país, y no sólo Cajamarca, generando miles de puestos de trabajo, progreso y bienestar para toda la población.

“En Cajamarca tenemos el potencial para desarrollar uno de los conglomerados cupríferos más importantes de la región, a través de un concepto estratégico fundamental que abarcaría la macro región norte”, manifestó el empresario minero. “Es decir más de 60% de cobre adicional para la producción nacional para los próximos seis años si se llega a concretar el proyecto Conga”, puntualizó.

“No dejemos pasar la oportunidad que hoy día tenemos. El Perú tiene la oportunidad singular como nunca de alcanzar la masa crítica que necesitamos para encadenar un desarrollo industrial, eso no se presenta todos los días”, dijo Santa Cruz.

¿Es cierto que la población no quiere minería en Cajamarca? No. Es falso. Solamente en Yanacocha hay 10 mil trabajadores laborando en la operación minera. A esas diez mil familias representadas hay que añadir los otros miles de medianos y pequeños empresarios y comerciantes cuyos negocios y personal dependen de la dinamización económica generada por esa sola empresa. De igual manera hay miles de trabajadores y pobladores que, a su vez, están vinculados a la compañía minera Gold Fields y otros tantos a los distintos proyectos que, en sus primeras etapas, también son interesantes promesas de inversión.

En la zona de Conga específicamente, hay 32 caseríos que han manifestado su apoyo al proyecto a través de un memorial con más de 8 mil firmas. Asimismo, son cerca de 7 mil personas que trabajan para el proyecto de las cuales el 70% son pobladores de la zona.

¿Entonces, el paro va a fracasar? No. Si se hace, tendrá éxito. Por lo pronto ya hay personas que han amenazado a los comerciantes de los mercados de que habrá saqueos si ellos trabajan el miércoles. Los transportistas, ya se sabe, prefieren no salir por temor a que les apedreen sus unidades, y a los negocios en general les pasa lo mismo. También es probable que la empresa minera decida no laborar para no exponer a sus trabajadores. Para los empleados públicos y estudiantes será un día feriado. Detenido el comercio, se detiene la ciudad.

Es una contradicción. Lo que en realidad van a demostrar los propiciadores del paro es que: sin actividad comercial, Cajamarca se detiene.

¿Cómo es posible que unos cuantos logren detener a miles? Fácil. La clave es la violencia. Hace unas semanas un grupo de 15 desadaptados detuvieron la feria de Responsabilidad Social organizada por la Universidad Nacional de Cajamarca. Irrumpieron en la sala de conferencias a gritos y con los puños en alto, furibundos y desafiantes, lanzaron restos de pescado malogrado como quien dispara granadas. Los cientos de alumnos participantes huyeron en desbandada. La gente normal y pacífica no se enfrenta a los atacantes, es más, se calla. Nadie quiere ser agredido física ni verbalmente por los piquetes, aunque sean pequeños. El temor paraliza.

El paro se logrará por los motivos equivocados y al final del día no reflejará lo que realmente está sucediendo en Cajamarca. Los perdedores, como siempre, seremos todos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Cajamarca está mejor o peor?

Las noticias de las últimas semanas son apocalípticas. Los enemigos del desarrollo dicen que el proyecto minero Conga, de la empresa Yanacocha, acabará con la vida en Cajamarca. Los primeros en desaparecer, aseguran, serán los distritos de Sorochuco, La Encañada y Huasmín. A la falta de agua le seguirá una contaminación ambiental del fin del mundo que convertirá en territorios fantasmas los que hasta hoy son valles hermosos y centros poblados que se dedican a la ganadería lechera y a la agricultura de subsistencia. Lo mismo, y más, dijeron cuando la empresa inició sus operaciones hace 19 años.

Los voceros de los movimientos anti mina, anti desarrollo y anti todo, han pintado a través de los medios de prensa un sombrío panorama del futuro regional refiriéndose al cataclismo que significaría la puesta en marcha de dicho proyecto. “Basta ver el daño que le ha hecho Yanacocha a Cajamarca (distrito) para no permitir que esa empresa abusiva trabaje en otras zonas”, dicen con su verba florida los discrepantes. Ante una amenaza tan seria y tratándose de la vida de cientos de miles de personas que tenemos la suerte de vivir en esta generosa región minera de nuestro país, es hora de poner las cosas en perspectiva.

¿Cajamarca realmente ha empeorado con la presencia de Yanacocha? ¿Hay motivos que justifiquen esa ola de ataques contra la empresa minera? No. De ninguna manera. Aunque es probable que hayan personas que añoren con nostalgia aquellos tiempos en que nuestra ciudad era un lugar bucólico donde vivir un apacible retiro –a mí también me pasa cuando estoy en medio de un tráfico insoportable, pero ocurre lo mismo en Lima o en Trujillo-, lo cierto es que Cajamarca se ha convertido en un polo de desarrollo y ha crecido enormemente en todo sentido. Crecido para bien.

Nuestra ciudad es cada vez más rica, con más oportunidades de empleo, más saludable, mejor educada, más pacífica, y mejor conectada con el resto del país y del mundo. Pese a que aún hay mucha pobreza y desnutrición que disminuirán paulatinamente en la medida de que haya más inversiones en la región y se gestione con mayor eficiencia los fondos provenientes del Canon minero, los signos de progreso son evidentes y hay que ser muy mezquinos para no reconocerlo. El progreso es innegable.

“Que la mina no es todo y sería bueno no descuidar el agro y la ganadería”, es cierto. Estamos todos de acuerdo. Ellas nos llenan la olla. La empresa minera, sin que ese sea su objetivo de negocio, ha efectuado inversiones importantes a través de sus fundaciones Foncreagro y ALAC para apoyar dichas actividades. Ojala los “luchadores por bien social” tuvieran algo que mostrar en ese sentido –los gritos, insultos, bloqueos de carretera y marchas por quítame estas pajas, no cuentan-, y se dedicaran a promocionar las inversiones en ambos rubros. Al final se trata de hacer empresa y los emprendedores ponen su capital y esfuerzo en las actividades que les rindan un ingreso y que tengan futuro.

Al respecto, precisamente, y eso no dicen los antimineros, las cuatro lagunas que el proyecto transvasará triplicando la cantidad de agua actualmente disponible, serán el mayor incentivo para que los ganaderos y agricultores incrementen su producción anual. ¿Cómo? Simple. En épocas secas no hay pastos y por ende no hay leche. Las vacas se rematan en las ferias pecuarias por menos precio de lo que vale un cachorro de raza. Por su parte, los agricultores siembran sólo cuando hay lluvia para regar sus campos. Sus cosechas son limitadas y dependen de la buena voluntad de la diosa naturaleza. En el futuro, en cambio, con los reservorios del proyecto tendrán agua todo el año. Aplicando tecnologías modernas, como el riego por aspersión, su rendimiento, ingresos económicos y nivel de vida se elevarán significativamente.

Los agitadores tampoco mencionan los miles de puestos de trabajo directo e indirecto, oportunidades de negocio dentro y fuera del proyecto, infraestructura vial y de energía eléctrica, demanda de servicios, dinero circulante, y el emprendedurismo que, base de cualquier sociedad progresista, inyecta a la población una operación multimillonaria como Conga.

Aunque la prensa suele centrarse en las malas noticias porque es la preferencia del público, las encuestas reflejan que la población ve, cada vez más, con buenos ojos a la actividad minera formal. En especial a Yanacocha y sus trabajadores por el desarrollo y el bienestar que la operación ha traído a la región. Que hay expectativas insatisfechas, es cierto. Que más gente quisiera trabajar en el proyecto, cómo no. Que todos queremos beneficiarnos de la mina, sería ideal. Pero todos sabemos también que una sola empresa no puede atender todas las necesidades de una región. Y que lo negativo que se dice Yanacocha tiene más de mala leche y leyenda que de cierto.

Cuando los antimineros hablan del “daño irreparable que Yanacocha le ha hecho a Cajamarca”, yo le pregunto a mis vecinos y sobre todo a los jóvenes y a las madres de familia: ¿Qué elegirías para vivir, una Cajamarca con o sin Yanacocha? Hasta los más recalcitrantes admiten que gracias a la Mina, hoy vivimos mucho mejor que antes. No obstante, hay un gran sector de la población que aún no percibe esos beneficios.

Ahora es el turno esperado de que las cosas buenas que trae consigo la minería formal y responsable lleguen a las comunidades vecinas al proyecto Conga. Los enemigos del desarrollo no lo quieren. Están frenéticos. A toda costa, y pierda quien pierda, tratarán de quitarles su valiosa oportunidad. Cajamarca y el país entero no lo pueden permitir.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Fácil de entender, difícil de solucionar

La Municipalidad del distrito de La Encañada tiene dos problemas graves. El primero es financiero. No hay dinero en caja. El alcalde hace malabares para pagar las planillas y los servicios básicos evitando el colapso por falta de fondos. No hay efectivo ni para el té. El segundo problema es que, aunque tienen fondos provenientes del Canon minero, estos no son de libre disponibilidad. Para invertirlos en obras necesitan proyectos elaborados y personal capacitado. Es un problema de gestión.

Esto último, no es exclusivo de La Encañada. Afecta tanto a los municipios distritales que reciben Canon como a los que no, por supuesto con honrosas excepciones. Por distintos motivos no se tienen o no se pueden administrar los recursos. De acuerdo a Cecilia Blume, analista y ex Jefe del gabinete de asesores de la Presidencia del Consejo de Ministros, “A la fecha, los gobiernos municipales han ejecutado únicamente el 32% de su presupuesto de inversión y estamos en octubre. La descentralización no ha sido eficiente y el gobierno central (desde siempre) ha desatendido la falta de gestión, conformándose con ser puntual en sus transferencias”.

Sin dinero para administrar y sin inversiones para mover la economía, ya se sabe, la actual administración municipal no tiene futuro. Estos problemas arrinconaron al alcalde obligándolo a intentar echar mano, con desesperación, de la única tabla de salvación que tiene a la vista: Yanacocha. El burgomaestre ideó y exigió una fórmula de “Pacto Social” para que la empresa, adicionalmente a los programas de desarrollo que realiza con sus vecinos, aporte dinero, puestos de trabajo y contratos de obra que su mandato pueda disponer en beneficio de la localidad.

Por su parte, la empresa minera que paga sus impuestos con puntualidad escrupulosa (de donde se deriva el Canon para la región) y que además, destina fondos voluntarios para programas de proyección social, estaba cansada de que éstos últimos no beneficiaran eficazmente a sus vecinos. Por ello, la compañía decidió desde hace algún tiempo, coordinar y desarrollar sus programas sociales directamente con las poblaciones ubicadas dentro de su radio de influencia, a través de convenios. Los beneficiarios, por supuesto, están satisfechos con el trato directo y no tienen la menor necesidad, ni intención, de que otros los representen.

¿Si los vecinos de la mina están de acuerdo con esa forma de trabajo, entonces quiénes son los qué han bloqueado la carretera y participado en los desmanes de la semana pasada? Simple. Los pobladores de comunidades más alejadas que, de una u otra forma, también quieren subirse al carro minero aunque no quepan. No tienen la culpa. Es natural. Ellos también necesitan carreteras, escuelas, postas médicas y oportunidades de desarrollo. Lo malo es que, mal orientados, están demandando todo esto al proveedor equivocado.

¿El problema tiene solución? Sí. Para eso se ha conformado una Mesa de Diálogo que tiene sentado a la cabecera al Gobierno Central. Por su parte, el más alto funcionario de la empresa minera, Carlos Santa Cruz, manifestó, desde ya, su disposición para conversar y ayudar al Municipio con soluciones técnicas realizables, y con el concurso de todos los actores sociales involucrados, para que el distrito salga adelante. No obstante, la solución no va a ser sencilla. Me explico.

Al problema financiero y de gestión, se ha sumado la sin razón. Los grupos anti mineros, mal llamados “ecologistas”, han capitalizado el conflicto convirtiendo las aspiraciones de la población necesitada, en una lucha por “la defensa del medio ambiente”. Las declaraciones extremistas, sobre supuestos problemas ambientales e inexistentes compromisos incumplidos, no muestran lo que en verdad está ocurriendo. Más bien tratan de reflejar un daño y una complejidad que no existen. El problema, como se ve, es fácil de entender pero difícil de resolver.

El resultado es el contrario al que la autoridad edil, en última instancia, pretendía obtener. En vez de los apoyos financieros y técnicos inmediatos que necesita, se está avanzando muy poco o nada en las conversaciones para obtenerlos. Los enemigos del desarrollo, como siempre, se empeñan en distorsionar la realidad y pintan a la compañía minera como si fuera el enemigo, boicoteando las reuniones de trabajo. Por lo pronto ya intentaron tumbar la famosa Mesa. Ellos no tienen la intención de solucionar nada. Al contrario, lo quieren empeorar.

Lo dijo el Jefe de la oficina de gestión de conflictos sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros, Víctor Caballero Martín: En el país “Se ha cometido un grave error empoderando a las organizaciones que tienen objetivos políticos propios y que se han constituido en poderes paralelos, como por ejemplo los Comités o Frentes de Defensa que debilitan el poder de las autoridades legítimamente elegidas por la población”.

Con esas personas, dijo el experto, no se puede dialogar. Ellos tienen su propia agenda de poder y el primer punto es mantener y avivar los conflictos. “Las disputas por el poder prácticamente no tienen solución. Las posiciones en esos casos son generalmente irreconciliables”, aseguró Caballero.

Con esos interlocutores, demos por hecho, no hay "conversa" que valga.

viernes, 15 de julio de 2011

No hemos aprendido nada

Ha pasado casi un lustro desde que publiqué la nota Feria de Fongal: un mal negocio; y como los Borbones de la historia “no hemos aprendido nada ni hemos olvidado nada”. Seguimos igual. Los errores que se cometieron en el 2007 siguen cometiéndose hoy en día. Incluso los actores de esa lamentable historia, que incluyo a continuación, siguen siendo los mismos.

Que gane “el más mejor”, es el título del libro en el que Eduardo Engel y Patricio Navia, dos académicos de las universidades de Nueva York y New Haven, en Estados Unidos, enfatizaron la competencia y la meritocracia como temas básicos de agenda para mantener viento en popa el desarrollo de Chile.

La obra pretendía instalar en el quehacer nacional un debate que promoviera importantes reformas a favor de la meritocracia y la competencia en los mercados. Y generar en las empresas y los empresarios la idea general de competitividad, un concepto que no siempre encuentra acogida en los sectores político y empresarial de nuestros países sub desarrollados, y por esa vía contribuir al crecimiento.

Ser competitivo o morir. No hay más alternativa. La globalización de la economía y las comunicaciones han creado al nuevo consumidor: países, empresas, e individuos que producto de un proceso paulatino de cambio, ahora exigen calidad en los productos, excelencia en los servicios y precios sensatos a contratistas y proveedores. Lo que hoy se conoce como “condiciones competitivas de mercado”.

Es decir, que nuestros empresarios deben esforzarse por mejorar para competir en un mercado abierto y exigente, y olvidarse de aquellas prácticas nefastas de los negocios de favor, tan comunes en nuestro país, en los que la calidad total no tiene ninguna importancia.

Esa nueva manera de enfocar los negocios también existe en Cajamarca. Pero no del todo: aún subsisten instituciones con carácter de empresa que no han abandonado los podridos hábitos de épocas pasadas y que en vez de ofrecer competitividad sobreviven a base de favores, agonizando indefinidamente en un mercado que tiene estándares cada vez más altos, con el argumento peregrino de que ayudarlas, a pesar de su refractaria disposición al cambio, es una asunto de “responsabilidad social”. Grave error.

La Feria de Fongal es un caso representativo y repetitivo. ¿Por qué fracasó la feria de ese año? A decir de algunas personas, el sonado desastre empresarial se debió a la ausencia total de imaginación y capacidad en los realizadores. Otros, en cambio, argumentaron que se presentaron muy malos espectáculos, que faltó organización y que más bien hubo un desorden general. En lo que estuvo de acuerdo la mayoría es en que la feria no ofreció nada nuevo ni atractivo a los asistentes. Es probable que ocurriera todo junto.

No obstante, aunque legitimas, esas no fueron las verdaderas causas del fracaso. En realidad sólo fueron los síntomas de una enfermedad terminal que padecen muchas instituciones en nuestro país: no son organizaciones competitivas.

Fongal, por otra parte, perdió hace tiempo su carácter básicamente productivo para convertirse en un espectáculo. Un evento importante sin duda por cuanto constituye todo un símbolo apreciado por la comunidad y por el atractivo turístico que representa. Pero, la razón de ser de Fongal era -y ha dejado de ser- el fomento de la ganadería lechera. La verdad es que los productores ya no están en Fongal. Quedan unos pocos socios, cuya actividad central es la feria de Fiestas Patrias que se ha convertido en el verdadero contenido de la palabra Fongal en Cajamarca. Cuando se habla de Fongal, ya no se habla de ganado, sino de una serie de espectáculos de mayor o menor calidad.

Así las cosas, se supone que la Feria de Fongal debiera ser al menos un buen negocio, o, siquiera, un atractivo turístico para Cajamarca. Pero ocurrió todo lo contrario.

Un buen negocio –dicen los empresarios exitosos-, es cuando todos ganan. El caso Fongal fue al revés: todos perdieron. Perdieron los asistentes que se sintieron timados con el valor de las entradas. Perdieron los comerciantes quienes no alcanzaron las ventas proyectadas. Las vianderas de toda la vida, por ejemplo, se quedaron al fin de feria con la comida fría y la cerveza caliente esperando a los comensales que nunca llegaron. Perdieron los auspiciadores que, además de dinero, no mejoraron en nada la imagen de sus firmas, si acaso no las desmejoraron por presentarlas en un evento muy mal organizado, y perdió la misma Feria a la que aún le cuesta recuperarse del descalabro empresarial. También hubo denuncias en la prensa, por corrupción.

En realidad la Feria viene haciendo agua desde hace varios años. La falla es de origen: la organización del evento lejos de basarse en una detallada y exhaustiva planificación empresarial está asentada en la improvisación. En vez de financiarse con recursos propios o con créditos respaldados por sólidos flujos de caja, basa su economía en “auspicios” y donaciones que buena y generosamente puedan obtener de otras compañías o instituciones. Esas son relaciones empresariales distorsionadas que no pueden conducir a nada positivo: alguien tiene necesariamente que perder para que el otro pueda ganar. Otra vez un mal negocio.

Por otra parte, la meritocracia, otro tema básico en la agenda del desarrollo del libro Que gane “el más mejor”, es otra de las grandes ausentes en este tipo de instituciones moribundas. La tesis es simple: las organizaciones son más productivas, eficientes y competitivas, si al contratar a un profesional se fijan en sus antecedentes académicos y en su experiencia, y no en el grado de amistad, en su apellido o en el lugar de donde provienen. La competencia –señalan los autores- es la clave en este campo. Un mal común que todavía nos aqueja.

Lo dicho. La calidad de una sociedad depende del tipo de organizaciones empresariales que en ella predominen. Si la sociedad cuenta con empresas dinámicas e innovadoras, le espera el éxito y la paulatina desaparición de la pobreza. Si, por el contrario, apoya y mantiene, por un mal entendido respaldo social, los proyectos empresariales improvisados, aventureros, insolventes financiera y moralmente, con bajo rendimiento técnico y profesional, el desempeño general será mediocre.

¿Debe desaparecer la Feria de Fongal? No. De ninguna manera. La Feria tiene que reinventarse, que innovar, dejar de vivir en los tiempos de la belladona para venir con los vientos del cambio a la actualidad; y la comunidad entera, incluido su pujante sector empresarial, deben reconsiderar su tradicional “apoyo” a Fongal. En una economía de mercado, como la que necesita Cajamarca para continuar su desarrollo, los conceptos de “apoyo”, donación, o como eufemísticamente lo llaman: “auspicio”, tienen que ser sustituidos por conceptos de competitividad y eficiencia.

Si Fongal quiere seguir siendo un gran espectáculo, excelente. Pero que sea muy bueno y rentable. “El más mejor”. Un buen negocio donde ganemos todos.

jueves, 14 de julio de 2011

Dos lecturas diferentes

Wilfredo Saavedra cumplió su cometido. Desde hace varias semanas insistía tercamente en crearle problemas al Gobierno Regional hasta que por fin lo involucró en su estrategia anti minera. Político de vieja data, Saavedra es un hábil manipulador de escenarios. La semana pasada, acompañado de una pequeña turba de alborotadores, puso contra la pared al Presidente Regional, en su propia casa, intentando obligarlo a enfrentar el proyecto Conga de la empresa Yanacocha. Dos pájaros de un tiro.

El Presidente de la Región, Goyo, que no es ningún niño de pecho en estos asuntos de armar escándalos y provocar crisis, le dio por su lado y lo escuchó tranquilamente mientras Saavedra se despachaba a su gusto en contra de la empresa más seria e importante de la región. “Ojalá hubiera reclamado con la misma pasión, siquiera una vez, en contra de la minería informal que daña el medio ambiente y envenena a los trabajadores con productos tóxicos”, dijeron los periodistas que cubrieron la nota. De eso, nada. Criticar la minería informal no produce ganancias.

¿Quién es Wilfredo Saavedra? Es un oscuro personaje a quien, lo dijo el mismo: “las motivaciones políticas me llevaron a estar privado de mi libertad por un poco más de diez años por el delito de terrorismo”. Actualmente asesora a un grupo de transportistas y es presidente de un chiribitil ideológico autodenominado Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, donde comparte protagonismo con algunas alhajas del ecologismo local. Los de siempre.

¿Qué es lo que quiere Saavedra? Según un destacado sociólogo paisano que lo conoce bien y ha seguido su trayectoria de estas últimas semanas, el hombre está convencido de que presionando a las autoridades, organizando asonadas contra la actividad minera, y alterando el orden público y la paz de la región, puede convertirse en el Walter Aduviri cajamarquino. Incluso, especuló el analista, Saavedra planeaba atrincherarse en el edificio del Gobierno Regional como hizo el líder aymara en el local de Panamericana Televisión en Lima.

La estrategia de Wilfredo Saavedra y sus alborotadores (que bien podría ser el nombre de un grupo de rock peruano como el argentino Patricio Rey y sus redonditos de ricota) fracasó por tres motivos:

1.- Ellos no esperaban que el Presidente y el Vicepresidente Regional, cuyos comportamientos fueron políticamente correctos, los recibieran en sus oficinas, soportaran el desagradable trance de escuchar sus pobres argumentos, y decidieran finalmente –por la paz- acompañarlos en una inspección inopinada a las instalaciones del proyecto Conga. Su objetivo, en realidad, era armar un alboroto al no ser recibidos por la autoridad.

2.- Mucho menos se les hubiera ocurrido que la empresa Yanacocha, los iba a recibir con la mejor buena voluntad y que, incluso, el mismo gerente del proyecto les hiciera una visita guiada, les diera una charla sobre las fases de la operación y contestara a todas sus preguntas. De hecho, hubieran preferido que la compañía les negara la entrada y ocurriera un altercado que justificara sus ataques falsos y absurdos contra la actividad minera formal.

3.- Por último, les salió el tiro por la culata cuando los mismos pobladores de la zona de Conga los reprendieron porque nunca los habían visto por ese lugar. “No los conocemos, nunca los hemos visto y ahora se aparecen por aquí diciendo que son nuestros representantes”, dijeron los comuneros. Añadieron que ellos han firmado sus propios acuerdos con la mina y no van a permitir falsos representantes ni la intromisión de extraños que sólo buscan sus propios intereses con el cuento de la contaminación ambiental.

Por lo visto, los sucesos de Puno el mes pasado han tenido dos lecturas diferentes en el resto del país. Los revoltosos lo han tomado como un referente de violencia y terror para condicionar a las autoridades y a la sociedad civil de hacer suya la agenda de sus afiebradas aspiraciones. Por otro lado, las empresas mineras y las comunidades como Conga han comprendido que su alianza por el desarrollo y el beneficio mutuo dependen del entendimiento directo y transparente entre ambas partes, sin intermediaros aprovechados que sólo pretenden utilizarlos.

Esta vez los malos ecologistas se quedaron con los crespos hechos. La población, cansada de sus viejas artimañas, los reconoció, les cerró la puerta, y no los dejó entrar a su casa. Lo más seguro es que en el futuro tratarán de meterse por la ventana.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una valiosa oportunidad

Definitivamente, es por la influencia de Gastón Acurio y los canales de televisión que trasmiten exclusivamente clases de cocina y todo lo referente al servicio de la buena mesa y la hotelería, que los jóvenes cajamarquinos de hoy, hombres y mujeres, no sólo sueñan con ser ingenieros, abogados o médicos, muchos quieren ser chefs o dedicarse a ese magnífico giro de negocio en que se han convertido el bien estar y el buen comer.

Esa positiva influencia, la riqueza de nuestra gastronomía y el desarrollo económico de la región, han impulsado desde hace una década la multiplicación de hoteles y restaurantes en Cajamarca. Los negocios que ofrecen habitaciones a los turistas y a esa gran masa de trabajadores, empresarios, comerciantes y familiares de personas vinculadas a la actividad minera, así como la oferta de comida preparada, se han convertido en un rubro que contribuye significativamente al desarrollo de la región. Paga impuestos y es una fuente de trabajo importante para la población.

Para alcanzar el éxito en este tipo de negocios -dicen los expertos- no sólo es necesario contar con buenas, bien ubicadas y cómodas instalaciones o, en el caso de los restaurantes, con la buena sazón de un experto, sino, y sobre todo, es imprescindible la excelente calidad del servicio. No es tarea fácil ni es para simples aficionados. Para ser bueno hay que prepararse. Los camareros que sirven en sus negocios –cuenta Gastón Acurio- siguen cursos de inglés, francés y japonés. También toman clases de teatro, de mimo y de danza. Y si esa preparación los califica para buscarse otro trabajo, “mejor para ellos” dice el Chef, y añade: “Ésa es la idea, justamente”.

Efectivamente, “Ésa es la idea”. Además de ser una vocación que hay que desarrollar, es también una excelente fuente de oportunidades. Es por ello que las empresas Yanacocha y Aramark brindaron a 20 jóvenes cajamarquinos, pobladores del área de influencia de la empresa minera, el curso “Desarrollo de habilidades básicas en hotelería y atención al cliente”, que concluyó con una ceremonia de clausura el viernes 8 de julio en el Centro de Información y Cultura de Yanacocha.

Para nosotros, me explicó la representante de la empresa minera, Sandra Sánchez, los cursos de capacitación dirigidos a ex propietarios y pobladores del ámbito de influencia de la compañía, forman parte de nuestro programa de Responsabilidad Social Corporativa y tienen como meta el desarrollo de capacidades que brinden a los participantes mayores oportunidades de inserción en el mercado laboral. “Son casi trescientos jóvenes que Yanacocha ha capacitado en hotelería, cocina, panadería y pastelería, en distintas alianzas con Aramark y Senati”, refirió la funcionaria.

Néstor Llanos, el alumno que alcanzó el quinto puesto de esta promoción, lo dijo bien: “Es el curso más valioso que he recibido en mi vida. Me va a servir para enfrentar el futuro. Estoy satisfecho y agradecido por esta gran oportunidad”. En el mundo de hoy la afición a la cocina y al servicio hotelero es una profesión que puede ser muy rentable. Hace tres años el complejo de negocios de Gastón Acurio facturó sesenta millones de dólares.

La oportunidad ideal para estos jóvenes, comentó Edgar Inga, Jefe de Relaciones Comunitarias de Aramark, está en el Turismo Vivencial. Efectivamente, esa audaz y atractiva propuesta de turismo alternativo, que se ofrece con éxito en otras partes del país, puede desarrollarse muy bien en Cajamarca. “Todo lo que han aprendido y experimentado durante el desarrollo del curso, los conocimientos que les hemos transmitido, ahora son suyos y pueden aplicarlos en beneficio propio y para el desarrollo de sus comunidades”, comentó Inga.

Por su parte, Noé Quispe Guevara, el graduado con la mejor calificación del grupo, manifestó que el curso le ha dado “más valor” a su currículo, y como ahora su expediente “pesa más”, considera que él es elegible para trabajar en las mejores empresas del país. Lo más valioso de todo lo que he aprendido, dijo Quispe, es el concepto de la calidad de Atención al Cliente. “Eso es básico para tener éxito”, añadió.

Conozco a muchas personas que se han pagado los estudios universitarios trabajando como ayudantes de cocina, tendiendo camas o sirviendo mesas en algún hotel o restaurante. Por ello coincido plenamente con los jóvenes graduados y los profesionales que participaron en este interesante proyecto de formación profesional en hotelería y atención al cliente: se trata de una valiosa oportunidad.

jueves, 30 de junio de 2011

Una institución modelo

La presentación del Informe Anual de Gestión 2010 de la asociación Los Andes de Cajamarca - ALAC, el martes 28 de junio, no pudo ser más oportuna: los cajamarquinos necesitamos creer en la transparencia de nuestras instituciones.

La credibilidad en las organizaciones de interés público está pasando por un mal momento en todo el país debido a las múltiples denuncias por corrupción e ineficiencia que las han involucrado durante demasiado tiempo. En el imaginario colectivo se da por hecho de que todas, en mayor o menor medida, tienen algo que ocultar y que les es mejor mantener sus informes bajo el más estricto silencio que publicarlos. No faltan, por supuesto, aquellas que prefieren no comunicar porque a falta de obras y de gestión, no tienen nada que mostrar.

No obstante, como la duda ofende y no basta con ser honrado sino que también hay que parecerlo, ALAC publicó y presentó en sociedad, ante más de doscientas personas entre autoridades, representantes de universidades, organismos no gubernamentales, empresarios, periodistas y otras personalidades, al igual que en años anteriores, un documento muy bien elaborado en el que da cuenta de los importes, las fuentes de financiamiento y los logros obtenidos por su gestión durante el año 2010.

¿Por qué es ALAC una institución modelo? Por su política de actuar con transparencia y, principalmente, por su estrategia de establecer alianzas público-privadas que le permiten movilizar recursos humanos y financieros en sus distintos proyectos, superando con creces los objetivos trazados. ALAC administra, gestiona o ejecuta proyectos financiados por la empresa Yanacocha, el proyecto Conga (de Yanacocha), el Fondo de Solidaridad Cajamarca (también de la empresa minera), organismos internacionales, entidades del Gobierno y otras empresas privadas, conformando alianzas con diversos protagonistas del desarrollo y generando sinergias entre el sector público y el privado.

¿No tiene cuestionamientos? Cómo no. Siempre los hay. En nuestro país, y algunas veces es bueno que así sea, difícilmente se puede convencer o contentar a todos. Para algunas personas no es conveniente que la Comisión Técnica de Coordinación del Fondo Minero de Solidaridad que toma las decisiones sobre los proyectos que se han de aprobar en ALAC este conformada por cuatro miembros de la empresa privada, uno del Gobierno Regional (su Presidente) otro de la Municipalidad Provincial (el Alcalde), y uno más en representación de la sociedad civil (el Obispo de Cajamarca)

No están de acuerdo, dicen, porque cuatro contra tres puede equilibrar la balanza en beneficio del sector privado. Quienes piensan así, no acaban de entender que lo que impulsa a estas empresas a contribuir financieramente y con su gestión en la tarea del desarrollo, es su Responsabilidad Social Corporativa, y que sus intereses empresariales, además de legítimos, son perfectamente compatibles con el bienestar y el desarrollo de la región. Por lo demás, y para tranquilidad de todos, los proyectos no se aprueban por mayoría de votos sino por consenso. ¿Qué quiere decir esto? Que si alguno de los miembros, por los motivos que sean, no esta de acuerdo con alguna propuesta, simplemente vota en contra y el proyecto no se realiza. No hay espacio para intereses particulares.

Su Directora Ejecutiva, Violeta Vigo, me comentó que para ALAC el 2010 fue “El año de la educación”. Los esfuerzos de la institución -dijo- estuvieron enfocados, de la mano con el sector público, a incentivar políticas que contribuyan a mejorar el sistema educativo local. Asimismo, se puso especial énfasis en el trabajo de la Alianza por el Desarrollo y Contra la Pobreza en el ámbito del proyecto Conga y la Alianza por la Nutrición en Cajamarca, PREDECI, en la que intervienen, además del Gobierno Regional, ALAC y Yanacocha, otras empresas mineras, la Iniciativa Clinton Giustra por el Crecimiento Sostenible, y USAID-PERU.

Sólo como ejemplo, menciono aquí algunas cifras y estadísticas reveladoras de la intervención de ALAC, contenidas en su Informe 2010:

- En el programa de fortalecimiento de la gestión pública fueron capacitados 137 funcionarios del Gobierno Regional y de los Gobiernos Locales de la jurisdicción de la alianza ALAC-USAID.

- El proyecto de formación de jóvenes emprendedores ha comprometido a 24.063 jóvenes y 285 docentes de 31 instituciones educativas.

- A través del proyecto Red Integral de Escuelas de Cajamarca se logró disminuir la deserción escolar de 8,5% a 5,9%, y la repitencia de 7,1% a 6,6%. El proyecto benefició a 3.684 alumnos de 73 instituciones educativas y 216 docentes. En ese universo se incrementó, también, el 42% de rendimiento en matemáticas y 52,1% en comunicación.

- Con la intervención del programa de reducción de la desnutrición crónica infantil (PREDECI) se disminuyó en 4,3% la prevalencia de ese flagelo. Durante el 2010 se atendieron 13.992 niños y 3.413 gestantes de 798 comunidades en las 13 provincias de Cajamarca.

- Aproximadamente 15 mil pobladores se beneficiaron con el proyecto Sistemas de Agua Potable y Saneamiento Rural. 18 instituciones educativas reciclan adecuadamente su residuos sólidos y 37 se encuentran en proceso de implementación del Plan Integral de Gestión Ambiental de Residuos Sólidos.

- 2.105 familias (10.500 pobladores) se beneficiaron con la construcción de cocinas mejoradas. Las cocinas se construyeron con recursos económicos donados por 2.100 trabajadores de Yanacocha.

- El programa de fortalecimiento de capacidades empresariales contribuyó a generar 3.278 nuevos empleos y más de 2 millones de dólares en ventas.

La conclusión sobre el trabajo realizado por ALAC durante el año pasado, para el Presidente de su Consejo Directivo, Carlos Santa Cruz, esta redactado al inicio del documento: “… que debemos continuar con la generación de sinergias, que todos los sectores debemos trabajar y crecer juntos, adaptándonos a los cambios y exigencias de nuestro entorno, como una gran alianza que nos permita superar el reto que perseguimos: el crecimiento y bienestar de nuestra población”.

A juzgar por los resultados y por el interés que ha despertado en otras instituciones, la asociación Los Andes de Cajamarca se ha convertido en un modelo de gestión a imitar en el país y en el exterior. En mi opinión, el secreto del éxito de la gestión de ALAC es tan simple que sorprende: Se trata de un trabajo en equipo, bien distribuido y muy bien hecho.